La Edad Media

‚ÄúEl medioevo es la fuente de muchas teor√≠as pol√≠ticas de la modernidad‚ÄĚ


La Edad Media se presenta a menudo rodeada por un limbo de oscurantismo y muerte, de persecuciones y hogueras, de brujas e inquisidores. Pero la Edad Media es también la fuente de teorías tan actuales como el liberalismo y la soberanía popular. Francisco Bertelloni, titular de Historia de la Filosofía Medieval en la UBA, cuenta cómo fue el gigantesco paso del pensamiento político pragmático al pensamiento político conceptual.



Por Leonardo Moledo y Nicol√°s Oslzevicki



‚ÄďCu√©nteme, antes que nada, qu√© es el medioevo.

‚ÄďEs un per√≠odo que va desde el siglo IV de nuestra era hasta el siglo XV y que est√° signado por el encuentro de una religi√≥n y una filosof√≠a: el cristianismo y el pensamiento griego, o grecolatino. Yo soy, antes que nada, investigador: la facultad en la que trabajo le exige al docente justificar su existencia acad√©mica no s√≥lo como alguien que transmite conocimientos sino como alguien que los crea. Obviamente, cada uno de nosotros se dedica a alg√ļn tema en particular. El m√≠o es la teor√≠a pol√≠tica de la Edad Media. Es lo que pensaron los autores medievales acerca de la vida del hombre dentro de un orden pol√≠tico. No utilizo la palabra ‚Äúestado‚ÄĚ porque ser√≠a anacr√≥nico, pero le puedo decir que los hombres de la Edad Media eran muy conscientes de la necesidad de fundamentar te√≥ricamente el orden pol√≠tico, de justificar racionalmente el nacimiento del orden pol√≠tico y de las relaciones de dominaci√≥n del hombre por el hombre.

‚Äď¬ŅPor qu√© nos interesa eso hoy?

‚ÄďPor varios motivos. Hay una tradici√≥n iluminista en la historia de la filosof√≠a, sobre todo en la investigaci√≥n argentina, que ha estado signada por un sello muy laical, que ha sesgado de alguna manera el inter√©s por el per√≠odo medieval. Sin embargo, hoy se empieza a descubrir, en estudios realizados en Europa y Estados Unidos, que el mundo medieval podr√≠a haber sido la fuente que gener√≥ muchas de las teor√≠as pol√≠ticas que luego se retomaron en la modernidad (me refiero a la filosof√≠a pol√≠tica inglesa, sobre todo Locke y Hobbes). Por otra parte, el inter√©s en la filosof√≠a medieval se focalizaba fundamentalmente en la metaf√≠sica. Hoy en d√≠a las posibilidades de generar estudios acad√©micos originales en metaf√≠sica medieval no se han agotado, pero son muy pocas y dif√≠ciles: el medio est√° muy saturado. En la b√ļsqueda de espacios m√°s v√≠rgenes, uno se encuentra con la filosof√≠a pol√≠tica, que es una parte de la filosof√≠a pr√°ctica.

‚ÄďHabr√≠a que aclarar que no hay una Edad Media sino varias.

‚ÄďBueno, creo que √©sa es la salvedad central que se debe hacer antes de hablar de la Edad Media. No debemos olvidar que estamos tratando de un per√≠odo que se extiende a lo largo de mil a√Īos. Es dif√≠cil categorizar con las mismas etiquetas el siglo XIII que el siglo VII. Cada sub-edad se caracteriza por un tipo de producci√≥n intelectual que la tipifica.

‚Äď¬ŅC√≥mo evoluciona, a lo largo de esas sub-edades, la teor√≠a pol√≠tica?

‚ÄďEs una evoluci√≥n interesante. Yo dir√≠a que es la evoluci√≥n hacia la teor√≠a, hacia el pensamiento conceptual. ¬ŅPor qu√©? Porque la teor√≠a pol√≠tica medieval se puede dividir en dos etapas. Una, en el siglo IX, es la de la √©poca carolingia, en la cual se gener√≥ lo que es la Europa actual. La otra √©poca, que comenz√≥ a gestarse a partir del siglo XIII, es la que tiene como punto de referencia a Tom√°s de Aquino. Vamos al siglo IX, a la √©poca carolingia. Hubo all√≠ un g√©nero literario, que transmiti√≥ la teor√≠a pol√≠tica, que se llamaba ‚ÄúLos espejos del pr√≠ncipe‚ÄĚ.

‚ÄďQue eran...

‚ÄďEran como listas de virtudes en las cuales el pr√≠ncipe se ten√≠a que mirar para ver si era un buen o un mal pr√≠ncipe. De hecho, hay un texto del siglo IX que se llama Perpendiculum (que significa plomada): este texto era una plomada con la cual se ten√≠a que medir el gobernante para verificar si era recto o no era recto. De este g√©nero, que no era otra cosa que un elenco de virtudes, se fue transitando hacia la teor√≠a pol√≠tica en t√©rminos te√≥ricos, en t√©rminos fuertemente conceptuales. Esto sucedi√≥ cuando, en el mundo medieval, se produjo un viraje fundamental en la disponibilidad de textos que sirvieran para pensar la pol√≠tica: cuando vuelve Arist√≥teles y cuando la Pol√≠tica de Arist√≥teles se reinstala en el siglo XIII. No es una coincidencia casual ni solamente cronol√≥gica: con el ingreso de la Pol√≠tica de Arist√≥teles, la teor√≠a pol√≠tica medieval comienza a mostrar sus mejores textos. A partir de la segunda mitad del siglo XIII comienza a haber una reflexi√≥n racional, encabezada por Tom√°s de Aquino, que trasciende el estilo narrativo de ‚ÄúLos espejos del pr√≠ncipe‚ÄĚ por teor√≠as: es decir, por ideas pol√≠ticas en un sentido propio.

‚Äď¬ŅY entonces?

‚ÄďBueno, all√≠ se ve claramente la influencia no s√≥lo del pensamiento aristot√©lico sino ciceroniano, que generan un pensamiento pol√≠tico novedoso. Aqu√≠ habr√≠a que hacer una salvedad. Hay algunos clis√©s canonizados por la historiograf√≠a, que suelen sostener que hubo una especie de continuidad entre el pensamiento aristot√©lico y el pensamiento tomista. No fue as√≠: Tom√°s de Aquino fue un gran lector de Arist√≥teles, pero, al mismo tiempo, se sinti√≥ muy libre para producir sus propias teor√≠as.

‚ÄďCuente en qu√© rompe con Arist√≥teles.

‚ÄďBueno, para Arist√≥teles la polis, la comunidad pol√≠tica, es un √°mbito de iguales en el cual se realiza el hombre tanto √©tica como racionalmente. Para Aquino, si tomamos su texto pol√≠tico por excelencia (Regno), el √°mbito de la pol√≠tica y del dominio del hombre sobre el hombre no es el resultado de la conciliaci√≥n entre iguales sino el efecto del conflicto. Sobre todo, para Arist√≥teles, lo que est√° en juego al hablar de pol√≠tica es el dominio de lo p√ļblico: lo privado ha quedado atr√°s. En el caso de Tom√°s, no: el gobernante parecer√≠a irrumpir para juzgar de qui√©n es cada cosa dentro de los dominios del reino. Hay una especie de trastrocamiento de lo que Arist√≥teles hab√≠a visto como √°mbito pol√≠tico: si Arist√≥teles identificaba lo pol√≠tico con lo p√ļblico, Tom√°s va a trasponerlo al √°mbito dom√©stico y econ√≥mico, en el sentido de que todav√≠a el reino, que es el √°mbito en el cual piensa Tom√°s, est√° al servicio del proveer las necesidades de los individuos.

‚ÄďEs una idea nueva.

‚ÄďHay, en Aquino, una cosa muy fundacional que rompe con la teor√≠a aristot√©lica por excelencia. El que verdaderamente termina por romper con Arist√≥teles es Jean Guidot, un dominico franc√©s y disc√≠pulo de Aquino que escribi√≥ un tratado sobre el reino alrededor del 1300 y que realmente canoniz√≥ la teor√≠a pol√≠tica como una teor√≠a acerca del √°mbito de lo privado. Puso como fundamento de todo lo pol√≠tico una teor√≠a de la propiedad privada, en lo cual anticip√≥ el liberalismo de John Locke, donde la autoridad surge como necesaria a los efectos de garantizar o intervenir sobre los presuntos derechos de los individuos.

‚ÄďEstaba pensando que para un te√≥rico del siglo XII no hab√≠a una idea muy clara de lo que era lo p√ļblico. Tambi√©n depende del lugar de Europa...

‚ÄďS√≠, y de la cultura, y del autor. El √°mbito de lo p√ļblico es el √°mbito de lo com√ļn: la polis aristot√©lica es el √°mbito de lo com√ļn, donde los hombres no discuten acerca de lo que pasa en su casa ni de lo que necesitan para subsistir, sino que discuten acerca de lo que es bueno o malo, lo que es justo o injusto, lo que es racional o irracional. Es un √°mbito donde predomina el logos, la racionalidad; lo que hace a la subsistencia, a lo propio y lo ajeno, a lo particular, se resuelve en las sociedades prepol√≠ticas. El salto de las comunidades prepol√≠ticas a las comunidades pol√≠ticas es un salto muy fuerte en Arist√≥teles, que implica el salto del √°mbito en el cual se satisfacen las necesidades de los individuos al √°mbito en el cual, con esas necesidades ya satisfechas, se puede discutir sobre lo comunitario.

‚Äď¬ŅEn ese sentido habr√≠a, en Aquino, una especie de vuelta a la teorizaci√≥n del √°mbito prepol√≠tico?

‚ÄďNo, al contrario. Se empieza a leer lo pol√≠tico con el lenguaje de las comunidades prepol√≠ticas. Ah√≠ entramos en una terra incognita: no sabemos bien por qu√© Tom√°s, y los sucesores de √©l, en esta cadena de textos que constituyen la m√©dula de la teor√≠a pol√≠tica medieval, se apartan tanto de Arist√≥teles. No se sabe si es porque no lo han entendido, si es porque han querido irrumpir con una manera propia o por cualquier otro motivo. Lo que yo dir√≠a es que hay que tener en cuenta muchos aspectos si uno quiere ser un buen int√©rprete de la teor√≠a pol√≠tica. Uno de estos aspectos es que ninguno de los autores ley√≥ a Arist√≥teles en griego: a pesar de que la Pol√≠tica fue un descubrimiento europeo, no √°rabe, se tradujo al lat√≠n. Lo cual tiene sus inconvenientes, porque al leer una traducci√≥n se est√° leyendo, tambi√©n, la interpretaci√≥n de un traductor y no el propio texto. Muchas veces el que traduce, al interpretar, usa palabras que en la √©poca no se corresponden con el significado originario. Ac√° entra a jugar un trabajo que podr√≠amos denominar de deconstrucci√≥n de los textos, para efectivamente ver qu√© pas√≥ en este nacimiento de la teor√≠a pol√≠tica: si hubo una mala interpretaci√≥n, una falsa traducci√≥n o un intento de usar a Arist√≥teles de una forma no servil.

‚ÄďYo estaba pensando que los contextos de producci√≥n son muy diferentes. Arist√≥teles puede pensar en una comunidad con las necesidades satisfechas, mientras que eso es una cosa absolutamente extra√Īa en la Edad Media.

‚ÄďS√≠, es extra√Īo porque exige una serie de requisitos que en la Edad Media no estaban dados. El hombre es un hombre libre, que de alguna manera ten√≠a toda una casa a su servicio, a los efectos de satisfacer sus necesidades. El que no la ten√≠a formaba parte del servicio de ese se√Īor. Pero hay problemas te√≥ricos que valorizan el √°mbito de lo pol√≠tico que van m√°s all√° del problema del oykos, de lo econ√≥mico. Los medievales perdieron de vista este aspecto no econ√≥mico de lo pol√≠tico, porque fueron sustituyendo este discurso aristot√©lico acerca de la racionalidad y de lo que el hombre puede ser por un discurso acerca de la causa por la cual el rey ejerce el poder sobre el s√ļbdito. En Arist√≥teles no existe esa justificaci√≥n...

‚ÄďSobre todo porque no hab√≠a rey.

‚ÄďY porque el ciudadano que gobierna y el que es gobernado son iguales. Hay una relaci√≥n de horizontalidad. Arist√≥teles ve√≠a los v√≠nculos verticalistas como propios de los pueblos b√°rbaros. El v√≠nculo desp√≥tico del rey sobre el s√ļbdito estaba muy mal visto. Lo que trata de hacer Tom√°s de Aquino, por el contrario, es encontrarle una racionalidad a este tipo de v√≠nculo.

‚ÄďOtro de los problemas pol√≠ticos que atraviesa la Edad Media, especialmente a partir de Carlomagno y ese intento de restauraci√≥n fallido, es el conflicto macro entre el imperio y lo que podr√≠amos llamar las ciudades, o el sentimiento de identidad nacional. Eso no se resuelve hasta que un tipo como Guillermo de Occam decide pol√≠ticamente separar una cosa y la otra.

‚Äď¬ŅCu√°l es el orden pol√≠tico √ļltimo? Ese es el tema que est√° en juego en la teor√≠a pol√≠tica medieval. Esta suerte de imperio entendido como un orden pol√≠tico transnacional aparece con fuerza en muchos tratados. Aparece, por ejemplo, en el tratado de Dante De monarquiis (Sobre la monarqu√≠a) en el que se expide utilizando muy bien todas las categor√≠as filos√≥ficas que tiene a su disposici√≥n para justificar por qu√© el imperio es el mejor de los sistemas posibles. Hay otros autores que impugnan la existencia del Imperio como el orden pol√≠tico m√°ximo y rechazan que los hombres se amparen dentro de este s√ļper paraguas, para defender las monarqu√≠as nacionales.

‚ÄďAdem√°s est√° el problema entre la Iglesia y el imperio.

‚ÄďEl tema de la teor√≠a pol√≠tica medieval, si queremos reducirlo a su expresi√≥n m√≠nima, es la disputa entre el poder espiritual y el poder temporal: el papa y el emperador, o el rey, o unidades menores (los duques). Ese imperio, esas monarqu√≠as o esos ducados son lo que se conoce como orden pol√≠tico.

‚Äď¬ŅQu√© es lo que defiende Occam?

‚ÄďEn realidad, √©l defiende el imperio sobre todo. Es interesante desde el punto de vista filos√≥fico ver c√≥mo esta teor√≠a se articul√≥ en las relaciones entre dos poderes. Porque antes de establecer las relaciones tuvo que explicar ontol√≥gicamente a cada uno de los dos. ¬ŅQu√© era el poder temporal y qu√© era la Iglesia? Ah√≠ tenemos una serie de textos fascinantes, que utilizan toda la artiller√≠a de la filosof√≠a a efectos de definir qu√© es el orden pol√≠tico, sea la comuna, el reino o el imperio. Aparecen modelos de relaci√≥n causal, aparece el neoplatonismo, el neoaristotelismo: aparece toda una tradici√≥n filos√≥fica que est√° tratando de apuntalar esta suerte de definici√≥n a partir de peque√Īos escorzos.

‚ÄďLa idea de espacio p√ļblico, ¬Ņexiste en la Edad Media? Pienso, por ejemplo, en la feria comercial, en las ciudades cuando empiezan a cobrar fuerza. Me parece que es una construcci√≥n que lleva un mont√≥n de siglos y que reci√©n va a estar lista sobre el final.

‚ÄďEs exactamente as√≠. La teor√≠a pol√≠tica medieval, si queremos que corra entre Aquino y Nicol√°s de Cusa, se ocup√≥ de tipificar ontol√≥gicamente los dos poderes y de establecer una relaci√≥n conceptual entre los dos. A la pregunta de si exist√≠a espacio p√ļblico en la Edad Media le contestar√≠a ambiguamente: s√≠ y no. ‚ÄúS√≠‚ÄĚ porque exist√≠a f√≠sicamente el espacio p√ļblico, pero ‚Äúno‚ÄĚ porque no hab√≠a conciencia te√≥rica de ese espacio. El tr√°nsito de lo privado a lo p√ļblico, en la teor√≠a pol√≠tica, se empieza a conceptualizar fuertemente a partir de Hegel. La feria exist√≠a, la Iglesia tambi√©n: posiblemente en esos √°mbitos existir√≠a la publicidad, lo p√ļblico. Pero en la teor√≠a pol√≠tica no hay un intento de fundamentar racionalmente lo p√ļblico en tanto p√ļblico.

‚Äď¬ŅLa Reforma no es una reivindicaci√≥n de lo p√ļblico en relaci√≥n con la estructura vertical de la Iglesia Cat√≥lica?

‚ÄďEs interesante esa conexi√≥n. Yo dir√≠a que el espacio p√ļblico se redimensiona, porque la Iglesia como espacio p√ļblico pierde su car√°cter burocr√°tico (marcado por la cualidad de los curas de intermediarios entre Dios y los fieles) y comienza a transformarse en una cosa m√°s democr√°tica, porque la relaci√≥n del fiel con Dios es directa. Porque el pastor es un igual.

‚ÄďY adem√°s se le da m√°s valor a la subjetividad.

‚ÄďSin duda. Lo que hay que entender es que son cambios graduales, no se dan de un d√≠a para el otro.

‚ÄďClaro, adem√°s si lo puede expresar la teor√≠a es porque, de alguna manera, est√° volando en el aire.

‚ÄďY ah√≠ hay que hacerse eco de la sentencia hegeliana que asegura que la filosof√≠a siempre llega tarde, siempre teoriza conceptualmente lo que est√° sucediendo en la realidad. Lo que le dec√≠a es que este avance hacia la recuperaci√≥n de la subjetividad se da hacia el final de la Edad Media, encabalgado con la Reforma. Y no hay que olvidar nunca la figura de Marsilio de Padua, un maestro de artes de la Universidad de Par√≠s, m√©dico y fil√≥sofo, que escribi√≥ un tratado sobre el cual estamos haciendo un seminario, y que es el primer autor que teoriz√≥ el tema de la soberan√≠a popular. En este texto se puede encontrar la primera teor√≠a acerca de por qu√© la decisi√≥n de la mayor√≠a es soberana. Es un medieval decadente en su lat√≠n pero un renacentista en los temas que aborda en sus teor√≠as.

‚ÄďTrataremos, de ahora en m√°s, que la filosof√≠a no llegue tarde.

‚ÄďNo se preocupe tanto por la demora de la filosof√≠a: es casi estructural.


Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-120029-2009-02-16.html

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1 comentario - La Edad Media

@MascotaInfiel Hace más de 5 años
Muy interesante. Gracias por el aporte. Saludos.