Padres podrán elegir rasgos de hijos a partir del 2010


La tecnología médica nos sigue sorprendiendo y es que, a pesar de que en la cura contra el sida no les va muy bien, a partir del año próximo 2010 se anunció que ya podrían nacer los primeros bebés genéticamente modificados antes de su nacimiento.


Padres podrán elegir rasgos de hijos a partir del 2010



El proceso por el cual pasarían estos bebés antes de nacer les permitiría a los padres no solo elegir los rasgos físicos de sus hijos (como el color ojos o del cabello), sino que además permitiría elegir solo embriones de genes asociados a enfermedades, a fin de impedir que se pasen enfermedades de generación en generación.

La tecnología ofrecida por Fertility Institute, con el doctor Jeff Steinberg como director (y pionero de la fertilización in vitro), no estará disponible para todos sus clientes, sino solo para aquellos que vayan a someter sus embriones a test genéticos para detectar anormalidades.

Que no les sorprenda que estos avances, por el momento, solo sean vistos en países como Estados Unidos (e incluso solo en algunos estados), y no en países europeos (donde solo permite la selección genética en reproducción asistida por motivos de salud).

De todas maneras, la clínica, que ya permite a sus pacientes elegir el sexo de sus futuros hijos, anunció que no se tratan de predicciones al 100% seguras.

Por otro lado, la controversia desatada por todo este tema recién esta comenzando a hacerse notar pues, aunque la opinión pública estadounidense es totalmente partidaria de la preselección genética en reproducción asistida para evitar enfermedades y un número considerable de personas aprueba también la selección de rasgos físicos, la pregunta que más suena es lo relacionado a qué ocurrirá con los embriones con los rasgos físicos no deseados.

¿Ustedes elegirían rasgos genéticos de sus hijos? ¿Solo harían uso de esta técnica para evitar enfermedades o también por rasgos físicos? Da qué pensar, pues podríamos estar desechando a nuestros hijos verdaderos, en nuestro intento de querer ser Dios.

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