LA escala de Richter

ESCALAS MERCALLI Y RICHTER

La medición de los earthquakes sigue dos escalas, la de Mercalli y la de Richter, aunque la más popular, científica y utilizada es la de Richter.

La escala Richter mide la magnitud del terremoto y consta de 9 grados, cada uno de los cuales supone una liberación de energía diez veces superior al grado anterior. Por ejemplo el terremoto de Chile tuvo 9,5 grados en la escala Richter, siendo uno de los peores terremotos producidos en todo el mundo.

Uno de los mayores problemas para la medición de un terremoto es la dificultad inicial para coordinar los registros obtenidos por sismógrafos ubicados en diferentes puntos, de modo que no es inusual que las informaciones preliminares sean discordantes. Determinar el área total abarcada por el sismo puede tardar varias horas o días de análisis del movimiento mayor y de sus réplicas. La prontitud del diagnóstico es de importancia vital para que los servicios de emergencias puedan trabajar mejor, aunque siempre hay que estar preparado para un earthquake teniendo un plan para terremotos.

Que es la escala Richter


A cada terremoto se le asigna un valor de magnitud (Richter) único, pero la evaluación se realiza, cuando no hay un número suficiente de estaciones de medición, principalmente basada en registros que no fueron realizados en el epicentro sino en puntos cercanos. De allí que se asigne distinto valor a cada localidad o ciudad e interpolando las cifras se consigue ubicar el epicentro.

Para que un terremoto sea destructivo en primer lugar se debe considerar su tamaño, la profundidad del foco (superficial, intermedio o profundo) y su distancia con relación a la ciudad más próxima que pueda ser afectada. Sin embargo, un terremoto en sí no es destructivo. Su potencial dependerá únicamente de factores como el tipo de suelo sobre el cual se ha levantado la ciudad, tipo de construcción, normas de expansión urbana, edad de las construcciones y señalización de seguridad en las viviendas y edificaciones.

SISMÓGRAFO O SISMÓMETROS

Un sismómetro o sismógrafo es un instrumento para medir terremotos o pequeños temblores (quakes). Estos se suelen colocar en las zonas de alta sismicidad.

Pero los sismógrafos son también usados para detectar explosiones de pruebas nucleares o para hacer mapas del interior de la Tierra.

Los sismómetros pueden ser horizontales, verticales o astáticos (que tienen péndulo invertido). Pero además se les dan otros nombres dependiendo del medio en el que se usan, el caso de los usados en tierra son llamados geófonos y los usados en agua, son hidrófonos. Existen también los sismómetros fondo oceánico (OBS, por sus siglas en ingles).

En la actualidad los sismógrafos son electromagnéticos, recogiéndose el registro de los movimientos en cintas magnéticas que se pueden procesar y digitalizar por medio de ordenadores. Mediante diversas observaciones y la comparación de datos de diferentes observatorios, se pueden trazar sobre un mapa unas líneas que unen los puntos en que se ha registrado el fenómeno con la misma intensidad y otras que unen todos los puntos en que la vibración se aprecia a la misma hora.

En cada observatorio debe haber diferentes tipos de sismógrafos para que sea posible apreciar todas las particularidades de cualquier movimiento sísmico.


tierra


PREDICCIÓN PARA EL FUTURO

Según los científicos, no es tarea fácil la de predecir cuándo se producirá un earthquake. Así, los científicos afirman que a pesar de todas las señales y estudios existentes acerca de los earthquakes, estos no suponen unos indicadores positivos de que verdaderamente vayan a ocurrir.

De hecho, los expertos muestran con cuidado cualquiera de sus predicciones ya que la cercanía de un earthquake tiene serias consecuencias en los negocios y en el turismo de ciertos lugares, además de suponer una gran alarma pública.

Pero a pesar de todo, es necesaria la predicción de estas catástrofes naturales aunque sea en un corto plazo de tiempo, con el fin de evitar la muerte de personas y la pérdida de bienes materiales.

Durante siglos una gran cantidad de personas se aventuraron a predecir qué sería de nuestro planeta en el futuro. Así profetas como Nostradamus se anticiparon a los científicos contemporáneos a la hora de describir lo que sería un periodo de grandes catástrofes naturales, que invertirían el eje de la tierra y provocarían la desaparición de una gran cantidad de países.

Pero nosotros nos fiaremos de la ciencia exacta y estableceremos los terremotos venideros, que sustituirán en un futuro a los peores terremotos de la historia

Algunas de las predicciones tienen que ver con las regiones sísmicas de la tierra:
Dentro del Circumpacífico (earthquakes causes): Se prevé que ocurra un gran earthquakes ocasionado por la falla de San Andrés. Se estima que podría provocar hasta 18.000 muertes, un promedio de 120.000 heridos y daños superiores a los 250.000 millones de dólares, además de dejar a cientos de miles de personas sin hogar. Este posible earthquake se conoce como The Big One.
Otro terremoto de la región Circumpacífico podría devastar en los próximos 20 años la ciudad de Tokio, una de las más pobladas del planeta con 35 millones de habitantes, construida sobre la unión de tres placas tectónicas. Los científicos estiman que tal earthquake podría producir la caída de la economía japonesa, ya que la reconstrucción de los daños causados estaría calculada en 7 billones de dólares. Tiene su precedente en el terremoto de Tokio de 1923.
Región Antillas del Sur: Se prevé que en los próximos diez años un gran earthquake arrase México. Los científicos advierten además sobre la llegada de un gran tsunami, aún mayor que el que devastó Asia en 2005. El último seísmo que se produjo en dicha capital se dio entre el 19 y el 20 de septiembre de 1985 ocasionando una gran cantidad de desastres.