El sapukay





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Que es el Sapukay?


Coqui Ojeda

En este pormenorizado análisis sobre el sapucay dejamos perfectamente aclarado que esbozamos sobre vivencias propias. Si analizamos la interpretación de cada historiador, encontraremos una cosa en común: que expresa un estado de ánimo muy especial, pudiendo afirmar que es un idioma casi olvidado en grandes ciudades, excepto en Corrientes. Sapucay chamamecero es el que ha trascendido las fronteras, recorriendo países a través de discos, cassettes y compac disc.

Ejemplificaremos distintos sapukay:

Sapucay de comunicación: en el campo, mujeres, hombres y niños lo utilizan diariamente; citamos algunos casos: el hombre junto con sus hijos se dirige a la chacra a labrar la tierra cubriendo una distancia apreciable; es común que su señora le transmita por medio de un sapucay que ya está el almuerzo o que alguien los busca e indistintamente éstos por medio del grito" solicitan por ejemplo agua. Previo a esto, cada familia codifica los gritos.

Sapucay del arriero: es el estridente para juntar las tropas, y al consumar este objetivo usa uno más suave y continuo para el arreo.

Sapucay de esparcimiento: se debe a que los fines de semana se reúne la muchachada programando partidos de fútbol y, en ocasiones de no existir pito, el arbitro lo suplía con un sapucay.

Grito de triunfo: se genera cuando el triunfante celebra con un sapucay el haber ganado un tiro de taba, una carrera cuadrera, riña de gallos, etc.

Sapucay de dolor: aquí relataré un caso real. Hace muchos años en un paraje en El Impenetrable (Chaco), en un obraje, cierto hachero en plena tarea fue mordido por una yarará en el dedo gordo del pie, y consciente de que no tenía medio de movilidad ni suero antiofídico, se seccionó el dedo con el hacha acompañando la acción con un sapucay.

Sapucay de alegría: ocurre por varios motivos; al escuchar los acordes de un chámame, ver zapatear a un buen bailarín con su pareja, al nacer un hijo, ver corcovear un potro, entre otras cosas.

Sapucay de concurso:
Es el que se puede apreciar en esos concursos realizados por radio, televisión y espectáculos.

Sapucay de orientación: citaremos específicamente su uso cuando un grupo sale a cazar de noche tatúes, mariscada que generalmente se realiza a caballo, y en un determinado momento deben dispersarse. Para no separarse tanto y en caso que alguno perdiera su orientación, se utiliza el sapucay.

Sapucay de aviso: tuve la oportunidad de verificar un modo muy particular de anunciar la llegada del músico. En ocasiones, en el momento de producirse la llegada, el propietario del local lanzaba un sapucay.

Sapucay en silbido: para este ejemplificaremos lo que le aconteció a Roberto Galarza cuando integraba el cuarteto Santa Ana bajo la dirección de Ernesto Montiel. Este exigía que en un momento de la composición que estaban ejecutando se debía lanzar un sapucay. Roberto no sabía gritar, entonces se ideó en imitar el sapucay con un silbido teniendo éste, gran trascendencia.

Queda demostrado que el sapucay sé ha enquistado en el chámame para lanzarse en la conquista del universo, pasando a ser inmortal. Sabemos que es muy difícil describirlo porque es algo que no se ve pero se siente. Rescataré el título de un poema de Rómulo Romero que dice: "Nadie grita por gritar", frase célebre que pese a su pequeño contexto lo dice todo.

Para terminar esta nota, ponemos dos ejemplos más.

Sapucay del alma:
extraemos otro episodio. Aníbal Ríos se encontraba cazando con otros amigos en el límite de Santiago del Estero con el Chaco. Cuando fueron a buscar agua a un rancho, los atendió un hombre que al alcanzársela, les contó que hacía 15 minutos se le había muerto el hijo. Después se apartó y mirando al cielo se lo escuchó pegar un sapucay de dolor.

Sapucay de insulto: sucede previo a un entrevero por cuestiones personales o como demostración de desprecio a otra persona.

"EL AGUARÁ" enero 1995


El Sapukay (poema del grupo Sapukay)


El sapukay es el grito

de la sangre de mi pueblo,

que circula por las venas,

que se acumula en el pecho

y que estalla en la garganta,

expresando un sentimiento.

En los labio del hachero,

es tesón....temperamento,

y es un canto de triunfo,

un homenaje al esfuerzo

cuando el quebracho se inclina

para acunarse en el suelo.

Y en aquellas soledades...

cuando andamos medio lejos,

es nostalgia que desangra

los mas profundos recuerdos.

Y si es larga la distancia

-que es más larga por el tiempo-

es desafío al olvido,

!porque ése olvido no es nuestro!

Y en las noches de bailantas

en medio del zapateo...

es corazón retozando

entre alegría y festejo

El sapukay no es un grito.

!Es un hondo sentimiento!

!Es lucha en la adversidad!

!Coraje en el entrevero!

Por eso se oyó en Malvinas,

como se oyó en San Lorenzo.

Raza gaucha guaraní,

acordeón chamamecero;

sabor dulce de naranjas,

avisador de regresos.

Eso es sapukay, chamigo,

!Es Tránsito y Don Ernesto!

Es tiento que te marea

y te retiene en el pueblo,

Es esa fuerza que vibra,

que no se vé, pero adentro,

te está llamando y llamando

a hacer más grande lo nuestro.

Es yacaré de laguna,

es Iberá y sus esteros,

es lanza de Pago Largo

!Y es libertad como el viento!



Ñande sapukay, chamigo

!Voz de los sentimientos!

Es acento correntino

y ésa voz y mi verbo.-


chamame
el Gaucho Correntino hace frente a las aguas del Iberá



El sapukay es una intención del campiriño para exteriorizar una alegría, un desafío, un estado de ánimo: es el grito que nace de los más profundo de las entrañas del "tape", que lo pinta de cuerpo y alma, lo desnuda o lo exhibe tal cual es: limpio y tremendo como su sapukay, como su grito.

Nada hay íntimamente suyo como ese pipiuuuuuuu... que lo delata como un riquísimo valor semántico o de variedades o infinitas gamas.

Es el heroismo varonil hecho alarido.
Es desafío con toda la hombría.
Es pasión, es alegría, es triunfo.
¿De dónde y desde cuándo nace esta modalidad tan típica en el campiriño del litoral, tan ligado a la historia, a la cultura, al folklore regional...?

Desde siempre. Esta modalidad viene de los ancestros mismos de la raza guaraní. Es grito de libertad, es paloma de la paz, es águila en la guerra, es ternura en los momentos calmos de ánimo del campiriño y, probablemente la palabra sapukay fue para determinar a los guaraníes que habitaban la zona de Rio Grande del Alto Paraná, donde existe un río llamado Sapukay, en el estado de Minas Geraes, el principal de los afluentes que en su parte superior, recibe el Alto Paraná.

Todos sabemos que los indios guaraníes que llegaron al litoral y parte del Paraguay eran conocidos con anterioridad al siglo XVI como Carios, de ahí Cariocas, en Brasil y que el primero en llamar guaraníes fue el adelantado don Alvar Nuñes Cabeza de Vaca. Entonces, por qué no ligar a estos descendientes de indios guaraníes de la zona de sapukay que expresaban con su grito la modalidad de identificarse ante el mundo y qué fue adaptando nuevos adeptos y se generalizó en toda la zona de indios guaraníes.

Por eso digo, que a veces se esta exagerando el uso del sapukay en los conjuntos que interpretan música del litoral, por que el sapukay del paisano correntino, tiene su por que y no lanzar el sapukay, sin ton ni son, como se está haciendo en la actualidad ya que hay muchos grupos que angaú hacen chamame y difaman lo nuestro y equivocan a la gente con sus payasadas.
Lindo es escuchar un sapukay, pero en el momento justo. En el preciso instante en que el ritmo de una polka, despierta fibras de alegría del campiriño. Lo otro es como un remendo tonto y sin sentido.



Sapukái, el grito del hombre


Hojeo con gran interés este hermoso libro que es el Romancero guaraní de Osvaldo Sosa Cordero, un compilado de sus más bellas poesías que le valiera el premio Baldomero Fernández Moreno de poesía organizado por la S.A.D.E. en 1960-1961. La sensibilidad de sus poesías es quizás en Corrientes sólo comparable con las de Julián Zini, otro gran juglar correntino que puede describir de manera simple pero contundente al pueblo. La edición del libro de Sosa Cordero es porteña y, adivino, porteño también quien agrega el breve glosario guaraní-español al final del ejemplar. Basta esta definición para despejar dudas:

Sapukái (guaraní): alarido

¿Alarido? Tal vez el “glosariador” se haya fijado en Mariscada a la hora de elegir la definición:
... El hombre-instinto regresa
a la raíz primitiva;
bajo coraza de ayuno
quedó la sangre adormida,
pero, a veces, la cordiona
con dentellada y agresiva
la despierta y le dibuja
lascivos dengues de china
y entonces un sapukái
que salta desde la misma
vena en tortura del macho
taja la noche y las islas... 1

En este contexto, es cierto, el sapukái aparece como un grito de dolor, arrancado a la garganta cual un alarido.
Pero... ¿un árbol hace monte? ¿basta un uso particular y aislado del término para decidir que el sapukái es un alarido? Entendamos que el pobre glosariador es porteño y desconoce la cultura del nordeste argentino; a él tan sólo le mandaron agregar un vocabulario al libro de un poeta. Pero el problema es que Sosa Cordero no usa el término sapukái por única vez en el libro, sino que vuelve a reaparecer en otros poemas. Y allí nos damos cuenta que nuestro amigo glosariador no ha estado tan atento como debiera. Dice en Faena de viento norte:
... La veleta del boliche
mira al sur con su gallito.
Una cordiona sombría
estruja un son campiriño
y allá salta un sapukái
como un borbotón de vino... 2

No nos parece que este sapukái sea un alarido; mucho menos el sapukái de los Domadores, pues un vencedor no acostumbra a echar alaridos, ni tampoco el de los Troperos:

...Curvas de sudor y crines
decoran el horizonte
y el sapukái taja el coro
de relinchos y estertores.
Dos voluntades en pugna,
cuatro cascos en redoble
y un final de espumarajos
para un vencedor de bronce... 3

...Pétreos hombros trashumantes
negros ojos oteadores
sapukái de metal duro
pial sonoro en el galope... 4

En el penúltimo poema del libro aparece nuevamente la tan mentada palabra. Y otra vez, ni por asomo, nos parece escuchar un alarido:

...¡Ah, maestrita correntina
que en mi corazón está,
la que siendo frágil moza
sabe ser mujer cabal;
ah, maestrita de mi tierra,
vivo ejemplo de humildad,
por ti, mi canto más hondo,
para ti, mi “sapukái”! 5

Es quizás este último ejemplo el más contundente: o el sapukái no es ni por asomo un alarido, o no es solamente ese el uso de la tan mentada palabra. Dejemos en paz a nuestro amigo glosariador que tanto hemos mortificado y vayamos a fuentes más sólidas.
El Diccionario del Habla de los argentinos registra la siguiente entrada:

Sapucay (del guaraní). m. NE. Grito de júbilo, exaltación o triunfo. 6

Hemos cruzado el puente y estamos ahora del otro lado del río: de un alarido hemos pasado a un grito de alegría, de jolgorio. Es mejor tomar distancia y ver el término etimológicamente, para luego sí acercarnos a un significado integral. Según Zulema Armatto de Welti7, sapukái (grito, canto) encuentra su raíz en nú (sonido), de cuya variante pú se construye la palabra con los morfemas sa ( ojo, vista) pu (sonido) kái (quemarse).
El sapukái es un grito que quema la vista; dicen los que saben que se grita con los ojos abiertos, que se arranca de lo hondo del cuerpo, del hígado, y que sube hasta la garganta. El sapukái es en realidad mucho más que el sonido que se emite. Blanca Rébori, investigadora particular que ha sabido ceder su lugar a las voces del pueblo, recoge una síntesis integradora del valor polisémico del término:
Sapukay – Sapukái – Sapucai

* En el campo, el sapukay es la cédula de identidad (Ertivio Acosta).
* Es el grito correntino. Expresa la tradición. Es de alegría o de tristeza.
* Es un grito que manifiesta fantasías.
* Es un grito de satisfacción.
* Es un grito nomás.
* Es un grito como de animal.
* Es un grito de paz.
* Es un grito de alegría. Dicen que es de alegría.
* En Corrientes la gente se comunica con el sapukái de una distancia a otra. Con el sapukái uno se va orientando si se pierde, y puede volver al lugar de donde salió.
* Es un grito de alegría o de bronca.
* A veces puede significar desafío.
* El grito dice muchas cosas aunque no las diga.
* Tanto me han preguntado qué es el sapukay que digo “el correntino grita cuando se le da la gana” (E. Acosta).
* Es una forma de expresarse muy particular del hombre de esta región. Puede ser, según el caso, de alegría o de tristeza (E. Acosta). 8

No podemos terminar este artículo sin citar a Enrique Piñeyro: tanta importancia le da al sapukái, que ha escrito un libro acerca de ello. Creo que da en la tecla de la cuestión cuando en vez de reducir al sapukái a una simple definición hace, en cambio, una larga tipicación de las formas de gritar un sapukái9. Porque no es lo mismo un sapukái festivo que un “yurú peté”, sapukái de desafío; o el sapukái de alerta, cuando se ha talado un árbol en el monte y va cayendo, o el sapukái para comunicarse que usan los troperos… cada uno tiene un significado y valor, cada uno su riqueza:


El sapucai, que cumple con todos los requisitos determinados para constituirse en un fenómeno expresivo del folclore regional, posee una vigencia permanente que conlleva la expresión testimonial del hombre con raíz guaraní y que se lo conoce de una manera inmediata como propiedad popular. 10
El sapukái es, lo hemos constatado, una marca que se lleva a todos lados, un distintivo único que el hombre del litoral carga a cuestas. Los nacidos en el nordeste son gente de pocas palabras, parcos en exceso, retraídos y tímidos. Pero el sapukái, ese grito que rompe moldes y molduras, es su pertenencia, su energía vital que en cualquier lado que esté lo devuelve a su tierra. Julián Zini al hablar del chamame, inevitablemente evoca al sapukái:


No importa el tiempo ni el lugar, sea donde sea, esa música que nos llega y se hunde en nosotros como un puñal, nos obliga a gritar... un grito que se llama sapukái y que resulta, sí o sí, nuestra presentación y nuestra identificación. Por eso, no se manda ni se pide el sapukái. Más bien, quien quiera oírlo, debiera hacer algo que nos arranque espontáneamente de adentro esa palabra nuestra hecha grito. 11

El sapukái siempre transporta al hombre, es una forma de encarnar sueño de yvy marahe´y, de la tierra sin mal que nos legaran los guaraníes, junto a su lengua y cultura. Chamame y sapukái. Es la música ñande roga, nuestra casa, y el sapukái nuestra voz.

...mientras tanto al escuchar
por la radio un chamame
él remonta un sapukái
es su modo de volver... 12

fuente:
http://www.sapukai.com.ar/biblioteca/enero_febrero/cultura_sapukai.html

http://www.clubeco.com.ar/cultura/elsapukay.html

http://juancruz-suitechamamecera.blogspot.com/2008/01/el-sapukay.html

http://ar.geocities.com/todochamarritas/Anecdotas/elsapucay.htm





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El
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PARA QUE VEAN QUE NO TODO ESTA PERDIDO,

LES DEJO ESTE VIDEO, Y USTEDES SAQUEN SUS CONCLUSIONES.



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corrientes

El sentir del chamamé,

es como que la sangre te brota

desde la planta de los pies

hasta el último pelo de la cabeza