Decadencia y muerte de los Mayas

Decadencia y muerte de los Mayas

El encanto de Tulum

Decadencia y muerte de los Mayas
Plano general de Tulum

Uno de los misterios que más han fascinado a los historiadores del mundo precolombino es la desaparición de la civilización maya. Su decadencia ha parecido misteriosa a los diferentes autores que han estudiado la extinción de esta cultura tan avanzada. Para explicarla, los especialistas han invocado las razones más variadas, que vamos a analizar como conclusión de este estudio.

De momento puede ser útil referirse a las fases de esta decadencia, que estuvo acompañada de algunos destellos finales como si los pueblos que habían perseguido un destino tan glorioso, dejando a su paso fabulosos vestigios, hubieran intentado aplazar el fatídico final.

Así, por ejemplo, Tulum, una de las últimas ciudades mayas, es de las más atractivas, en parte gracias a su entorno. Esta población fortificada, construida al noreste de Yucatán, se alza intacta en medio de un paisaje encantador a orillas del mar Caribe. Sus templos dominan unos acantilados que se hunden en aguas turquesas, rodeadas por la arena blanca de un arrecife de coral.

Muerte
El castillo de Tulum

Es tan tardía que uno de los conquistadores españoles, Juan de Grijalva, al bordear en 1518 las costas de Yucatán, cuenta que la divisó de lejos pero que no pudo acercarse a ella, porque no se atrevía a franquear los escollos, cuya barrera le impedía atracar el navío. Deslumbrado por esa maravillosa visión, que parecía un espejismo, no dudó en comparar a Tulum con Sevilla. Es evidente que Grijalva exageraba, ya que Tulum sólo cuenta con monumentos de poca importancia, aunque originales. Lo que más impresiona es su excepcional enclave. Frente al mar, los templos de Tulum tienen el aspecto de un Cabo Sunion de los trópicos, pero su silueta maciza, su mampostería gastada y sus edificios, vistos de cerca, no confirman esta primera impresión.

Mayas
La gran pirámide de Tulum

Se trata, efectivamente, de una arquitectura postclásica tardía: se sitúa entre el siglo XIII y finales del XV, y revela la influencia de Chichén Itzá y de sus salas de columnas. Pero el Castillo, o templo principal, con sus grandes escalinatas bordeadas de rampas, y su santuario al que se accede a través de tres vanos, separados por unos fustes de mampostería que se inspiran en los pilares maya-toltecas, es una construcción sin elegancia ni finura. Su tosco aparejo seguramente quedó oculto bajo un revestimiento de yeso policromado.

La estructura más interesante es el Templo de los Frescos, con su pórtico de entrada con cinco vanos jalonados por cuatro columnas gruesas. Detrás de esta abertura coronada por efigies del dios tutelar, una sala abovedada ha conservado las pinturas que cubren sus bóvedas. Entonadas en grises y azules, imitan el estilo de los manuscritos contemporáneos —en particular, de ciertos códices mixtecas de Oaxaca— y atestiguan, aquí también, la influencia que las artes de los altiplanos mexicanos ejercen sobre la península de Yucatán.

decadencia
El templo de los Frescos

En la fachada, este templo está adornado con máscaras de Chac estilizadas, dispuestas en las esquinas de los frisos. El arte del estuco se funde aquí con la arquitectura. Esta última representación de la divinidad de la lluvia, con sus colmillos asomando por la comisura de los labios, ya no está caracterizada por la larga nariz del dios K. En cierta manera, tenemos la impresión de volver a encontrar, después de siglos, la tipología del Templo de las Siete Muñecas de Dzibilchaltún.

américa
El templo de los Frescos (El Chac adornando las esquinas del santuario.)

En esta tosca construcción hecha apresuradamente sorprende la fuerte inclinación de los muros, que acaban ensanchándose hacia el exterior: los frisos superpuestos sobresalen unos por encima de otros y parecen burlarse de las leyes de la estática.

civilización
El templo de los Frescos, con sus bastas columnas de mampostería y su friso ondulante.

Regida en su trazado urbano por un sistema de alineaciones paralelas recientemente descubierto por los arqueólogos, Tulum está rodeada por un muro de mampostería en seco que mide 450 m de norte a sur, y cerca de 150 m de este a oeste. Sobre la fachada que da al mar, hacia Levante, los acantilados verticales donde vienen a romper las olas bastan para defenderla. Una caleta permitía a los botes atracar en la costa de Quintana Roo, desde donde varios caminos conducían, a través del bosque, hasta Chichén Itzá y Cobá.

historia
Los Frescos de Tulum

En el otro extremo del mundo maya, la ciudad de Iximché, fundada en el siglo XV por la tribu de los cakchiquels del alto Guatemala, está también entre los testimonios de la época final. Los amplios vestigios de la ciudad fortificada, que data del 1470, se encuentran a 2.260 m de altura. Destruida por el español Pedro de Alvarado hacia 1524; se trata, como en el caso de Tulum, de los últimos destellos de la civilización maya. Seis siglos antes, las metrópolis clásicas ya habían empezado a desaparecer, o bien bajo el empuje de las selvas tropicales de Petén o de Chiapas, o bien bajo la presión de nuevas poblaciones bárbaras que asolaban los centros de los pueblos sedentarios ya en decadencia. Lentamente el olvido se fue adueñando de esos lugares antaño tan gloriosos, y la vegetación los fue invadiendo hasta sepultar las obras de arte bajo un sudario verde.

Cuando Grijalva divisó a los habitantes de las costas de Yucatán, hacía más de medio milenio que Tikal, Copán y Palenque se habían hundido bajo la selva, que de esa manera se había vuelto a adueñar de las tierras que antaño cultivaran los mayas.

Últimas ciudades

La agonía de las metrópolis clásicas edificadas en las regiones de Petén, Belice, Honduras: y Chiapas, se refleja en la interrupción repentina de las inscripciones: la datación de los monumentos va cesando en diferentes emplazamientos, sin que se sepa la razón.

Decadencia y muerte de los Mayas
Última transformación de Chac (dios de la lluvia)

Observamos que las estelas o los dinteles empiezan a escasear o desaparecer del todo a partir del 790. La última fecha de Bonampak se remonta al 795. En Palenque, indica 799; en Yaxchilán, 808; en Quirigua y Piedras Negras, 810; en Copán, 820; en Machaquila, 841; en Altar de Sacrificios, 849; en Tikal, 879; en Seibal, 889; en Chichén Itzá, 898; finalmente, Tonina presenta, en el 909, la última fecha basada en la «cuenta larga».

Así, en poco más de un siglo, la brillante cultura de los mayas se detiene. Las tradiciones caen en el olvido. Las tribus entran en decadencia una detrás de otra.

¿Qué es lo que provoca esta decadencia? A esta pregunta, los arqueólogos e historiadores han tratado de contestar invocando epidemias, revueltas populares, inundaciones, o la implacable invasión de la selva. Han sugerido cambios climáticos, el abandono de las tierras y la falta de conservación de los canales de drenaje, lo cual pudiera haber provocado ataques masivos de malaria... También mencionan verdaderas revoluciones, consecuencia de la excesiva explotación de la mano de obra; las constantes guerras entre tribus, que acabaron por debilitar el poder central en las «provincias»; la cantidad de sacrificios humanos, que condujeron a la despoblación, y después al hambre, etc.

Muerte
Un incensario policromado

Todas estas causas son las que pueden haber llevado a la decadencia de los mayas. En efecto, es posible que se hayan juntado todas para provocar el cataclismo final. Pero la razón principal parece residir, una vez más, en los movimientos de población que se originaron en las inmensidades semidesérticas del norte de México. Estas tribus bárbaras obligaron a las «naciones» civilizadas a huir para evitar la destrucción.

Constatamos, por ejemplo, desplazamientos de pueblos enteros, cuyas tribus —pipiles, putunes, quichés, toltecas— penetraron en territorio maya. Frente a estos nómadas poco civilizados y belicosos, la vieja sociedad autóctona, desorganizada y asolada, se derrumbó, a pesar de su incontestable superioridad, ya que nada sustituía a sus instituciones. Por otra parte, una vez que los pueblos sedentarios huyeron ante los invasores, cabe suponer que la llegada al país maya de contingentes guerreros muy cultos produjera un último período de esplendor, como lo demuestra el apogeo de la Chichén Itzá maya-tolteca.

Mayas
Una estela de Cobá

Además de los desplazamientos provocados por las grandes invasiones citadas, se deben tener en cuenta otros factores: por ejemplo, las influencias externas provocadas por las corrientes comerciales que se establecieron en los siglos IX Y X con las nuevas rutas que recorrían América central. Así, por ejemplo, la aparición de la metalurgia del oro —contemporánea de la eclosión maya-tolteca— puso en cuestión los fundamentos del mundo maya. Este tipo de acontecimientos tuvieron que producir importantes transformaciones sociopolíticas que afectaran a las mismas bases religiosas y sociales de aquella sociedad. Pudieron ser causa de cambios sustanciales, como consecuencia de los cuales se minaron las estructuras estatales, espirituales y morales, poniendo en cuestión los factores de cohesión del mundo maya. Como vemos, las causas de la decadencia pudieron ser múltiples. Es difícil optar por una hipótesis u otra a la hora de explicar la muerte de esta civilización.

decadencia
El castillo de Cobá

Recordemos también que los últimos descendientes de los mayas, con los que se encontrarán los españoles en los albores del siglo XVI, ya no tenían mucho en común con los astrónomos y constructores que fundaron los grandes centros urbanos de la selva virgen. Al parecer, ya no formaban parte de la intelligentsia responsable —cinco siglos antes— del apogeo del mundo precolombino. Sólo unas pequeñas ciudades edificadas apresuradamente recordaban el esplendor de antaño. Respecto a los grandes edificios clásicos, subsistieron medio en ruinas, como esqueletos carcomidos por la vegetación, en lo que había sido la admirable eclosión urbana de este pueblo. El abandono y el olvido habían echado sobre las capitales mayas su velo de decrepitud. Y poco a poco las raíces de los gigantescos árboles de la selva acabaron reventando los muros, las bóvedas y los palacios que habían sido habitados por los representantes de una brillante elite de sabios y artistas.

El legado

A lo largo de ocho siglos —desde los albores de nuestra era hasta las postrimerías de la época clásica, a mediados del siglo IX— la arquitectura maya realizó considerables avances. Desde las plataformas macizas y bajas hasta las construcciones piramidales altas que alzan sus escalones por encima de la selva, no cesó de desarrollarse, recurriendo a la mampostería y al hormigón. Asimismo, desde los primeros espacios internos de los santuarios con cubierta de piedra y sus minúsculas cámaras abovedadas, hasta las salas para el ceremonial de los grandes palacios, fue enriqueciendo su vocabulario formal y sus técnicas de construcción. Alcanzó así unas dimensiones considerables, que reflejan el avance de los conocimientos y el aumento de poder de sus creadores, y la afirmación de un arte de carácter emblemático.

américa
Urna funeraria de los Mayas Quichés

En las metrópolis de la selva virgen, las altas pirámides y las estructuras alargadas de las viviendas palaciegas articulaban un lenguaje plástico y urbanístico complejo, basado en el uso de explanadas, plazas, cuadriláteros, perspectivas simétricas y avenidas destinadas a las procesiones de los soberanos.

La arquitectura maya, cuyas obras se multiplicaron en decenas de ciudades, afirmaba tanto la diversidad de las formas como la continuidad de los temas: todas las ciudades poseían templos piramidales, palacios de salas múltiples y juegos de pelota. Los edificios se alzaban sobre basamentos artificiales jalonados por estelas o altares. Estos conjuntos —casi siempre con función de centros ceremoniales— estaban regidos por las reglas de una liturgia refinada. A estas construcciones se añadieron observatorios, plataformas para el culto y los sacrificios, fortificaciones, tumbas y criptas. Pero todo esto no era más que el sólido esqueleto de la sociedad maya, ya que la vivienda propiamente dicha, en la que habitaba todo el pueblo —excepto las elites— seguía siendo la tradicional choza de adobe y hojas de palma.

civilización
Una escultura de barro cocido

El arte de la construcción incluía, además, un vasto repertorio de bajorrelieves, esculturas y pinturas. Estas creaciones, que adornan los edificios, convierten la arquitectura maya en uno de los «documentos» más importantes de aquella civilización, de la que nos han llegado escasísimos testimonios escritos. Por eso, los monumentos juegan un papel tan importante a la hora de comprender la mentalidad de un pueblo, cuyas realizaciones nos siguen sorprendiendo.

En el siglo X, en las postrimerías del mundo maya, la irrupción de las tribus toltecas de México enriqueció la arquitectura con temas nuevos, en particular grandes salas de reunión destinadas a los miembros de las órdenes guerreras. Entonces, gracias a la combinación, por un lado, de espacios con cubierta plana soportada por pilares o columnas de mampostería —como hubo en Tula— y, por el otro, de la bóveda abocinada construida en hormigón —propia de los mayas clásicos—, se impuso esa verdadera revolución arquitectónica que constituye la sala hipóstila de cubierta sólida con varias naves longitudinales cuyas bóvedas se apuntalan mutuamente.

historia
Un vigoroso expresionísmo

Con este supremo dominio de los espacios internos, la arquitectura maya-tolteca representa la apoteosis de la arquitectura de la América precolombina. Paradójicamente, surge en un momento en que la civilización maya está herida de muerte.

Fuente: http://www.almendron.com/arte/arquitectura/mayas/may_09/mayas_09.htm

Fuentes de Información - Decadencia y muerte de los Mayas

Dar puntos
18 Puntos
Votos: 3 - T!score: 6/10
  • 0 Seguidores
  • 18.113 Visitas
  • 7 Favoritos

7 comentarios - Decadencia y muerte de los Mayas

@DrDread Hace más de 5 años
Muchas gracias, ya me tocara conocer esos lugares, es un sueño-
@kirchner Hace más de 5 años
Hermoso lugar, he estado hace dias por ahi, las playas que tiene, la mistica, las iguanas, etc... no dejen de visitar Yucatan, por 30 dolares duermen en playa del carmen, y si te vas a un hostel por la mitad, Tulum es lo mas, las chozas en el mar, etc....
y Chichen Itza....sublime
@valentin123 Hace más de 5 años
por la excelente info, van mis 10 de hoy, sin dudarlo
@pepi0 Hace más de 5 años
interesante, gracias!