PATOLOGÍAS Y LENGUAJE.




En este apartado pretendemos proporcionar una información de tipo teórico sobre las diferentes patologías que presentan entre sus manifestaciones las alteraciones del lenguaje.
Por ello, hacemos referencia a la etiología de los diferentes trastornos, a las alteraciones asociadas y entre ellas, de forma específica, las del lenguaje.

Esta información está dirigida sobre todo a profesionales debido a la terminología que hay que conocer para comprender estas alteraciones, pero no cabe duda de que en estas páginas también encontrarán una respuesta válida aquellas personas que quieran conocer algo sobre estos trastornos o padres que deseen obtener más información sobre la patología que afecta a su hijo.



· LA PARÁLISIS CEREBRAL.


La Parálisis Cerebral se engloba dentro de las enfermedades del Sistema Nervioso Central (SNC) y abarca varios trastornos específicos, caracterizados por una lesión en los centros motores del encéfalo con pérdida del control motor. Es por ello, que la parálisis cerebral infantil es un trastorno fundamentalmente motor, responsable de las alteraciones de la alimentación, el habla y el leguaje en los sujetos que la padecen.

La incidencia de este trastorno es de 2 niños por cada 1.000 recién nacidos.

La parálisis cerebral infantil es una secuela de una infección encefálica caracterizada por un trastorno persistente, pero no invariable, del tono, la postura y el movimiento, que aparece en la primera infancia y no sólo es directamente secundaria a esta lesión no evolutiva del encéfalo, sino que se debe también a la influencia que dicha lesión ejerce en la maduración neurológica.

Este trastorno se caracteriza por una lesión en el sistema nervioso cuando todavía no ha madurado, es una lesión no progresiva, aunque permanente, afecta al tono, a la postura y al movimiento, y puede existir tanto un retraso intelectual, como sensorial o perceptivo.

Nos podemos encontrar con síndromes periféricos, caracterizados por la posibilidad de aparición de una miopatía (alteración del músculo) o neuropatías (alteraciones del nervio). En el caso de los síndromes centrales nos podemos encontrar con alteraciones del tono muscular (hipertonía: aumento del tono muscular; hipotonía: disminución del tono muscular; distonías o espasmos: variaciones del tono muscular; actividad tónico postural anormal; dismimia: alteración de la expresión facial), alteraciones del movimiento (movimientos anormales o involuntarios como movimientos coreicos, movimientos atetósicos, o temblores, paresias y parálisis, sincinesias: alteraciones en la organización del movimiento, ataxias: trastorno de la coordinación de los movimientos, dispraxias y apraxias) y alteraciones en la maduración psicomotriz.

Sobre todo, va a caracterizar a la PCI la dificultad motriz en la realización del lenguaje oral, sin olvidar que el niño puede presentar alteraciones lingüísticas leves o la imposibilidad de cualquier producción verbal (retrasos en la adquisición y desarrollo del lenguaje desde simples hasta severos).

En general van a aparecer alteraciones tanto en la adquisición como en el desarrollo del lenguaje, aunque hay que tener ene cuenta dos categorías de la PCI claramente diferenciadas:

- La PCI puede estar asociada a deficiencia mental, caso en el cual, los trastornos son los mismos que los de la deficiencia mental agravados además por el problema motriz.

- PCI pura o sin ninguna patología asociada: el nivel de desarrollo está normalizado, aunque se observe algún grado de retraso en el lenguaje y gran variación entre los componentes del sistema lingüístico, que dependerá de las características individuales de cada sujeto.

Desarrollo del lenguaje:

El desarrollo del lenguaje en los disártricos está delimitado por dos grandes alteraciones: alteraciones en la adquisición y desarrollo en las distintas dimensiones del lenguaje, y alteraciones motrices en la expresión.

Las variables que pueden perturbar la adquisición y desarrollo del lenguaje en los niños con PCI son muy numerosas. Así, nos podemos encontrar con alteraciones en el desarrollo fonológico, la aparición de los fonemas vocálicos y consonánticos se corresponde a la de los niños normales de la misma edad, la lentitud de su habla ejerce un feed-back negativo entre sus interlocutores (ya sea en el terreno familiar, escolar o social), los diálogos serán muy cortos y la expresión sintáctica limitada.

Las interacciones verbales de los niños con PCI estarán limitadas por sus propias características (falta de control postural, movimientos limitados, presencia de movimientos parásitos...), lo que va a dar lugar a un empobrecimiento tanto del léxico como de la semántica.

Aunque el niño tenga un lenguaje comprensible, su capacidad expresiva será pobre tanto a nivel lingüístico como cognitivo, dado que su vocabulario se desarrollará en función de las experiencias que va vivenciando.

Por poco que el niño hable, le haremos ver que su lenguaje produce un efecto en su medio, que es valorado por los demás, que le sirve para obtener cosas, para modificar comportamientos, para que le presten más atención...

Los niños con PCI presentan trastornos en la función respiratoria como consecuencia de alteraciones en los músculos que intervienen en la respiración. En general la respiración es insuficiente, mal coordinada e irregular, con inspiración bucal y realizada de forma incompleta y superficial.

La funcionalidad reducida de los músculos abdominales, diafragmáticos y laríngeos provocará trastornos fonatorios, sin olvidar que con frecuencia la fonación se realiza durante la inspiración.

El habla y la voz de estos niños están directamente relacionados con el control postural, el tono y la fuerza muscular. Cualquier emisión que realice sin un adecuado control del cuello y de la cabeza o sin la suficiente relajación muscular repercutirá en la voz.

La presencia de los trastornos auditivos está probada, siendo el 25% de los niños lo que van a sufrir este problema, siendo frecuentes las infecciones rinofaríngeas, debido a que la faringe está limitada en sus movimientos. Las dificultades de discriminación auditiva limitan el lenguaje receptivo de estos sujetos.

Trastornos asociados:

En muchas ocasiones la alteración motriz por la que se caracteriza este trastorno no aparece de forma aislada, sino que se ve agravada por la coexistencia de otros trastornos:

- Presencia de crisis epilépticas. La epilepsia es un enfermedad crónica del sistema nervioso caracterizada por crisis en las que se produce una pérdida brusca del conocimiento, convulsiones de la extremidades, salida de una gran cantidad de saliva por la boca... Esta alteración se da entre un 30 y un 40% de los casos.

- Alteraciones sensoriales: son frecuentes los trastornos auditivos, las anomalías visuales (estrabismo, insuficiencia aguda visual, incoordinación visual, desviaciones de la mirada), etc.

- Alteraciones perceptivas: el niño se encuentra con una serie de dificultades para explorar su ambiente debido a las limitaciones motrices que presenta: esquema corporal no integrado, alteraciones en la estructura espacial, dificultad en la discriminación figura-fondo, alteraciones en la lectoescritura, en el dibujo...

- Alteraciones emocionales: se van a producir una serie de alteraciones en la personalidad como consecuencia de los trastornos emocionales (ansiedad, falta de pensamiento asertivo, imagen desajustada de sí mismo...).

- Alteraciones relacionales: tales como la dependencia de estas personas respecto de sus familias, los educadores, etc. Sería recomendable compensar la falta de autosuficiencia motriz teniendo en cuenta las características individuales de cada sujeto, evitar las actitudes de sobreprotección...

- Alteraciones intelectuales.

- Alteraciones lingüísticas: estos niños pueden presentar dificultades articulatorias (disartrias y anartrias), taquilalia (alteraciones en la fluidez verbal), bradilalia (ritmo del lenguaje excesivamente lento), palilalia (repetición de sílabas, palabras o frases de forma involuntaria) y ausencia de lenguaje productivo. En la lectura es frecuente encontrar dislexias y disortograías.

Etiología:


Las causas que dan lugar a la PCI pueden ser múltiples. Las lesiones cerebrales pueden originarse durante el embarazo, en el parto o en el periodo postnatal. Excepcionalmente la etiología puede producirse después de los 6 meses:

- Causas prenatales: de origen genético, de tipo alimentarias, metabólicas, tóxicas y a consecuencia del consumo de un medicamento por parte de la madre.

- Causas perinatales: prematuridad, anoxia durante el parto, partos prolongados, asfixia del bebé, traumatismos por el uso de forceps, etc.

- Causas postnatales: tales como infecciones, traumatismos, intoxicación por dióxido de carbono, deshidratación e incompatibilidad del Rh.

Clasificación de la PCI:

- Clasificación clínica: según dónde esté localizada la lesión podemos hablar de una PCI:

§ Espástica: la lesión está localizada en la corteza cerebral. Es la forma más frecuente de PCI, siendo su incidencia de un 70% de los casos. Los movimientos de estos sujetos son rígidos y lentos, la espasticidad afecta en mayor grado a los músculos extensores de las piernas y a los flexores de los brazos. La debilidad de los movimientos voluntarios afecta también a los labios y a la lengua, su rostro es inexpresivo y no hay un control del babeo. La articulación será lenta, las vocales van a estar distorsionadas y el aire se escapa por la nariz, lo que dará lugar a fallos en el ritmo y espasticidad en los músculos respiratorios.

§ Atetósica: la atetosis es una oscilación lenta entre actitudes extremas de hiperextensión y de flexión. Se va a dar una afectación en la lengua y en los músculos de la masticación, de la respiración y de la articulación, la cual se ve interferida por las muecas de la cara y los movimientos involuntarios de la lengua. La voz tiene un carácter espasmódico o semejante a un quejido, hay movimientos involuntarios que consisten en desplazamientos espontáneos y lentos, en especial de las manos y dedos.

§ Atáxica: la lesión está localizada en el cerebelo. Van a aparecer alteraciones en el movimiento y en la dirección inicial, en la estabilidad del tronco y en el equilibrio. Hay descoordinación en la marcha e incapacidad para caminar en línea recta. Los niños que andan temen caerse, adoptando una postura corporal rígida y evitando los movimientos de rotación.

§ Mixta: con frecuencia las formas anteriores no se dan aisladas, sino que se advierte una combinación de ellas.

- Clasificación topográfica: hay que tener en cuenta la parte del cuerpo que se encuentre afectada:

§ Monoplejia: es la parálisis de un solo miembro o grupo muscular.

§ Diplejia: es una parálisis que afecta a las partes simétricas del cuerpo.

§ Hemiplejia: es la parálisis de la mitad del organismo por la lesión del sistema piramidal.

§ Triplejia: es la parálisis de tres miembros.

§ Paraplejia: es la parálisis de las dos extremidades inferiores.

§ Tetraplejia: es la parálisis conjunta de los miembros superiores e inferiores.

- Clasificación en función de la intensidad:

§ Leves: son niños que tiene movimientos algo torpes, pero con capacidad para el habla y la marcha.

§ Moderados: las dificultades para la marcha y el habla están acrecentadas.

§ Severos: los niños presentan una incapacidad para andar, y cuyo lenguaje está afectado, siendo necesario tener que recurrir a sistemas alternativos de comunicación.



· DEFICIENCIA MENTAL


El incremento del numero de sujetos que presentan estos trastornos es mayor que en épocas pasadas como consecuencia de los avances de la Medicina que han ocasionado un considerable descenso de la tasa de mortalidad, lo cual demuestra que una evaluación y una atención temprana pueden prevenir la aparición de formas severas de retraso mental.

Esta necesidad educativa especial es un problema multifactorial que debe ser abordado desde una pluralidad de perspectivas de manera que en todo el proceso de intervención de los niños con retraso mental tengan cabida médicos, psicólogos, logopedas, educadores, fisioterapeutas, asistentes sociales...

Características de la deficiencia mental infantil:

- Criterios clasificatorios: incluimos en estos los criterios psicométricos (es el caso de niños cuyo desarrollo psicológico está por debajo del cociente promedio de los niños “normales” de su misma edad), los criterios sociales (estos niños presentan dificultades de adaptación social en mayor o menor grado y de autonomía personal) y criterios pedagógicos (estos niños no pueden seguir una enseñanza de régimen ordinario debido a su problemática psíquica o de personalidad).

- Terminología: para hablar de este trastorno se utilizan términos como subnormal, retrasado, minusválido, oligofrénico, deficiente... Un minusválido es toda persona cuyas posibilidades de integración educativa, laboral o social se hallan disminuidas como consecuencia de una deficiencia, previsiblemente permanente, de carácter congénito o no, en sus capacidades físicas, psíquicas o sensoriales. La deficiencia se caracteriza por un funcionamiento intelectual por debajo de lo normal que se manifiesta durante el periodo evolutivo y que está asociado a un desajuste en el comportamiento. Se trata de individuos con una capacidad sensiblemente inferior a la media. Todo esto se manifiesta en su desarrollo y se asocia con una clara alteración de los comportamientos adaptativos (maduración, aprendizaje o ajuste social). Una minusvalía psíquica es una disminución de la capacidad normal debida a una causa originada durante el periodo de desarrollo. Estamos ante un desarrollo general incompleto e insuficiente de la capacidad intelectual, que puede ser grave, medio o leve.

- Características de la deficiencia mental: podemos encontrarnos con dificultades en la percepción (dificultades para interpretar adecuadamente sus experiencias, aunque sean capaces de percibir las cosas, éstas suelen carecer de sentido para ellos), perseverancia (a la hora de adoptar criterios o resolver problemas de la vida diaria, suelen mantener comportamientos rígidos), dificultades de atención (generalmente son lentos en el aprendizaje e inseguros en las nuevas estructuras conseguidas), conductas impulsivas (a veces se manifiestan de forma violenta si se sienten contrariados en sus juegos y costumbres), dificultades para la comunicación verbal (alteraciones en todas o en alguna de las dimensiones del lenguaje =forma, contenido y uso, lo que genera alteraciones comunicativas), problemas emocionales (dificultad para la interrelación con los demás; la autoimagen y el autoconcepto que el niño forma de sí mísmo están condicionados por las actitudes que observa en los demás hacia él, de ahí la necesidad de procurar climas armónicos y desprovistos de sobresaltos) e inadaptación social (la suma de estas características pueden desembocar en grandes dificultades respecto de su interacción con el entorno).

Clasificación de la deficiencia mental:

- Clasificación clínica: la deficiencia mental se puede producir como consecuencia de una infección ( ya sea por toxoplasmosis, herpes, rubéola, hepatitis, meningitis, sífilis, hipertermia, infecciones postnatales, otras infecciones...), por agentes tóxicos (por el consumo de drogas de la madre, enfermedades profesionales, falta de descanso e incompatibilidad del Rh), por traumatismos (radiaciones, tentativas de aborto o suicidio antes del parto, anoxia en el parto, utilización de forceps o hemorragia cerebral durante el parto) o por enfermedades maternas (gestosis, fetopatía tóxemica, tiroides y diabetes)

- Enfoque psicopedagógico: en el terreno escolar lo más frecuente es clasificar la deficiencia mental en función del C.I. Según el C.I. podemos encontrarnos con la siguiente clasificación: deficiencia mental profunda (con un CI entre 0 y 25), severa (con un CI entre 25 y 50), media (con un CI entre 50 y 70), ligera (con un CI entre 70 y 80) y límite (con un CI entre 80 y 90). Lo importante no va ha ser la categorización (medios, severos, profundos...), sino la determinación de las posibilidades del sujeto para poder orientarle adecuadamente.

Desarrollo del lenguaje en el deficiente mental:

El deficiente mental puede presentar todos los trastornos conocidos del lenguaje, pero ninguno le es propio.

El desarrollo evolutivo del niño con retraso mental suele presentar disfunciones que repercuten en la adquisición y desarrollo de su lenguaje. Aunque podría admitirse que los niños con deficiencia mental (DM) presentan alteraciones en su lenguaje, algunos deficientes usan un lenguaje fluido, estructurado sintácticamente y con riqueza léxica.

La competencia y actuación del hablante deficiente varía ostensiblemente de unos niños a otros.

Las situaciones de aparente buen lenguaje pueden ser producto de influencias positivas de etiología exógena. Estaríamos ante niños con una engañosa fluidez verbal con importantes lagunas estructurales que no soportarían un análisis completo de las dimensiones del lenguaje.

Si aparece el lenguaje este se quedará en la forma más básica relacionada con las peticiones, rechazos o emociones. No es muy frecuente la existencia de niños deficientes con una actuación fluida de su lenguaje. Todos los deficientes presentan en mayor o menor escala alteraciones del lenguaje, pero no todos los niños con alteraciones importantes del lenguaje son deficientes.

La adquisición y desarrollo del lenguaje en el niño con retraso mental es más lenta que la del niño “ normal”.

En el desarrollo del lenguaje del DM conviene precisar:

· Una actuación temprana previamente planificada, es necesaria.

· El pronóstico lingüístico varía considerablemente de unos niños a otros.

· Normalmente presenta trastornos asociados no lingüísticos que repercuten negativamente en la adquisición y desarrollo del lenguaje.

· Hay una mayor afectación del componente productivo del lenguaje. Abundan las construcciones asintácticas, los problemas de fluidez verbal y las alteraciones articulatorias.

· La edad lingüística no suele corresponder con la cronológica ni con la mental.

· No existe correlación causal entre el C.I. y la competencia lingüística.

· No suele haber grandes diferencias en cuanto al vocabulario, siempre que los comparemos con sujetos con igual edad mental.

· El desarrollo del lenguaje transcurre, por las mismas etapas que en el niño “ normal” aunque de manera más lenta y con mayor duración.

· Los componentes del lenguaje ( fonología, sintaxis, semántica y pragmática) están afectados en mayor o menor grado.

- Características generales del desarrollo del lenguaje:

Solemos encontrarnos con un retraso en las primeras adquisiones motrices, una comunicación gestual y mímica limitadas, llantos breves, emisiones vocálicas pobres, balbuceo limitado, deficiente control de la respiración y de los órganos de fonación, desarrollo fonológico similar al de los niños normales, deficiente discriminación fonemática, trastornos del habla como dislaias, disfemias, farfulleos y taquilalias, alteraciones importantes en la adquisición y uso de los morfemas gramaticales, estructuración progresiva de las frases lenta, producciones verbales lentas e incorrectas, creatividad lingüística limitada, lenta evolución en la conjugación de las formas verbales, pobreza semántica (vocabulario reducido), lento desarrollo lexical, vocabulario automático y limitado, en ocasiones se produce verborrea, menor proclividad a las situaciones conversacionales, conceden poca importancia a las intencionalidades lingüísticas del entorno, nivel de comprensión superior y anterior al expresivo, iniciativa conversacional limitada, etc.

Aunque el lenguaje es muy pobre este les permite comunicarse. Utilizan la palabra simbólica (utilizan la palabra frase). Suelen aparecer dislexias, alexias, dislalias e hiperrinolalia (el aire se les escapa por la nariz).

Su atención auditiva y visual es pequeña (es necesario cambiarles constantemente los estímulos), tiene poca memoria y alteraciones en el ritmo del habla (taquilalia y bradilalia).

Ocasionalmente puede parecer que hablan melódicamente, pero en realidad se trata de palabras sin sentido (no es un mensaje con sentido).

Las primeras palabras van a aparecer muy tardíamente. Van a tener dificultades práxicas, dificultades para organizar los movimientos, etc.

Si llegan a adquirir un lenguaje más o menos estructurado, van a utilizar la palabra-frase y las frases aglutinantes.

En cuanto a su semántica, el vocabulario es muy reducido, les cuesta comprender los pronombres interrogativos, las prohibiciones y las negaciones.

Es muy frecuente que presenten dislaias, farfulleos y tartamudez. Su tono suele ser monótono y en ocasiones provoca que lo que dicen sea ininteligible.

Su timbre de voz varía mucho dependiendo de si están nerviosos (se les agudiza) o si están cansados (se les agrava).



· AUTISMO.

Debido a la diversidad de criterios evaluadores utilizados para identificar el síndrome autista, no es fácil aportar una definición de esta alteración.

Kanner describió por primera vez el autismo como un síndrome específico a diferencia de otras alteraciones psicopatológicas de la infancia sin que todavía haya un conocimiento claro sobre su etiología.

El autismo es una psicosis infantil (una enfermedad mental grave) que se manifiesta a través de una serie de trastornos de la personalidad y por la falta de interés por el entorno.

La palabra “autismo” se refiere a la pérdida de contacto con la realidad generando una total o parcial dificultad para comunicarse con los demás.

Kanner habla de “autismo infantil precoz” y lo describe como “una retirada de todo contacto con personas, un deseo obsesivo de preservar la identidad, una relación muy hábil con los objetos, la presentación de una fisonomía muy inteligente y pensativa, además del mutismo o de un tipo de lenguaje que no parece destinado a la comunicación interpersonal”.

Estos niños se caracterizan porque parecen no necesitar a sus padres, nunca piden las cosas cuando quieren algo y no buscan ni la ternura ni el afecto.

Además utilizan a las personas como si fueran objetos para conseguir aquello que no pueden alcanzar por sí mismos. Tampoco miran a los ojos y no entienden ni respetan las reglas sociales. Su juego no es simbólico y sólo les gusta el juego por las estereotipias que este pueda conllevar. No les gusta que se les varíe nada de lo que les rodea.

Presentan anomalías sensoriales, son muy selectivos ante los estímulos y tienen fuertes vinculaciones con los objetos.

Se caracterizan por la rigidez en cuanto a las pautas de comportamiento y porque son niños agresivos (conductas autolesivas). También realizan conductas autoestimuladoras, tienen reacciones inadecuadas (morias) y pueden llegar a tener un rendimiento excepcional en áreas aisladas (por ejemplo en la capacidad musical)..

La organización Mundial de la Salud (OMS) habla del autismo como “un síndrome que se presenta desde el nacimiento o se inicia invariablemente durante los treinta primeros meses de vida; las respuestas de los estímulos auditivos y visuales son anormales y, de ordinario, aparecen dificultades en la comprensión del lenguaje hablado. Hay retraso en el desarrollo de dicho lenguaje que, si se logra, se caracteriza por ecolalias, inversión de pronombres, estructura gramatical inmadura e incapacidad para utilizar términos abstractos. Existe generalmente un deterioro para el uso social del lenguaje verbal y de los gestos. Son muy graves las perturbaciones relacionadas antes de los 5 años, incluyéndose una dificultad para la mirada directa a los ojos. Es frecuente la existencia de un comportamiento ritualista en las relaciones sociales y en el juego de grupo, así como hábitos anormales, resistencia al cambio, apego a objetos extravagantes, patrones de estereotipias lúdicas, disminución de la capacidad para el pensamiento abstracto o simbólico y para los juegos imaginativos. La inteligencia puede hallarse severamente disminuida, pero también puede ser normal e incluso de nivel superior. Hay un mejor rendimiento en los sectores relacionados con la memoria rutinaria o con habilidades espacio visuales que en aquellos que implican operaciones simbólicas o lingüísticas”.

Estamos ante un trastorno profundo en el desarrollo de un sujeto que implica alteraciones importantes en su comportamiento y en su lenguaje (síntomas universales en cualquier aproximación conceptual a este término).

Son niños bastante distintos de los normales y de aquellos que presentan una minusvalía del tipo que sea, aunque algunos de sus problemas van a estar presentes en los demás. De ahí la importancia de un diagnostico diferencial.

Rasgos de conducta característicos presentes en la mayoría de estos sujetos:

- Incapacidad para la adopción de posturas de anticipación previa a ser cogidos en brazos.

- Incapacidad en el uso de un lenguaje para comunicarse.

- Dificultad para relacionarse con personas de su entorno.

- Presencia de movimientos esteorotipados inusuales de su cuerpo y de los segmentos corporales, con habilidades torpes tanto en su motricidad fina como gruesa.

- Ausencia casi completa de conductas de aproximación.

- Buena memoria mecánica (“ecolalia demorada, retardada o diferida”).

- Inclinación hacia posturas de tensión o excitación en situaciones insólitas.

- Desinterés por cuanto les rodea, sobre todo en la primera infancia y con conductas y actitudes más o menos pasivas e indiferentes.

- Posibilidad de mejorar sus conductas a partir de los 6 años de edad, aunque con persistencia de las graves limitaciones.

Las conductas de aislamiento, retraimiento, tensión, evitación... deben considerarse como un posible síntoma temprano de autismo.

Etiología del autismo.

Nos movemos, en el terreno de las hipótesis (alteraciones perceptivas, anomalías genéticas, déficits cognitivos, disfunciones cerebrales, anomalías del entorno...). La etiología del autismo es desconocida, los agentes responsables de la génesis del autismo deben encontrase en gran medida en el entorno.

§ Causas psicosociales, según las cuales los niños son potencialmente normales en el momento de su nacimiento, pero se convierten en “diferentes” como consecuencia de las influencias desfavorables de su entorno psicosocial.

En este sentido, nos encontramos con las perturbaciones en la interacción madre e hijo, inexperiencia e hiperansiedad de las madres jóvenes, nacimiento muy temprano de un hermano con respecto al anterior, cambios de domicilio, características psicológicas de los padres, alteraciones en los primeros estadios del desarrollo psicológico del niño, diferencias de idiomas, pérdida de uno de los padres, divorcio de los padres, etc.

§ Causas orgánicas: factores genéticos (hereditariamente se trasmite una anomalía genética), prenatales (rubéola, falta de vitaminas en la alimentación, consumo de drogas, traumatismos, otras causas...) y perinatales (utilización de forceps, anoxia en el parto, encefalitis, meningitis, etc).

El lenguaje en el niño autista.

Manifiestan alteraciones más o menos graves en su desarrollo comunicativo-lingüístico.

Hacia los dos años ningún autista presenta lenguaje.

Las alteraciones que podemos encontrarnos en un autista van desde el mutismo absoluto hasta un lenguaje caracterizado por:

· Falta de formación espontanea de frases.

· Desconocimiento semántico de vocablos.

· Ecolalia inmediata o diferida.

· Alteración de los elementos prosódicos.

· Limitada capacidad de abstracción.

· Secuenciación atemporal de ideas.

· Cambio pronominal.

· Frecuente uso del “no”.

¨ Alteraciones del lenguaje gestual y mímico:

El autista tiene un lenguaje gestual muy limitado. Dado el desinterés o indiferencia que muestran por su entorno, no comprenden el lenguaje gestual de los demás y, no saben expresarse mímicamente; esto es observable en los primeros años de vida en los que puede adquirir cierta comprensión gestual si desarrolla la capacidad de observación visual.

Con frecuencia ha de enseñárseles gestos sociales tan simples como la sonrisa o el abrazo.

El niño autista presenta limitaciones psicomotrices debido, entre otras causas, a su posible retraso psicomotor, a sus alteraciones del control motor y a la confusión de movimientos espaciales ( izquierda/derecha; arriba/abajo). Esta torpeza de movimientos genera obstáculos a la hora de imitar los gestos de los demás. Solo utilizan el lenguaje corporal (coger la mano a alguien...) cuando desean obtener algo, aunque a veces conducen a la persona a un lugar y después no expresan nada.

Dificultades de interacción social, pobres respuestas a las emociones de los demás, parcas expresiones emocionales, lenguaje mímico muy reducido que solo experimentará grandes cambios en función de sus propias características y de la intervención aplicada.

Van a presentar una dificultad en la elaboración de nociones sobre las relaciones entre personas, objetos y acciones.

Los autistas tardan mucho en comenzar ha hablar, incluso el 50% de ellos permanecerá sin habla, pero a diferencia de quienes tienen retraso en el desarrollo del lenguaje o de los sordos, no utilizan gestos como sustitutos del lenguaje.

¨ Alteraciones del lenguaje productivo:

Algunos autistas no adquieren el lenguaje oral, aunque otros llegan a utilizar un lenguaje muy característico. Uno de estos síntomas es la ecolaia, es decir, la repetición de palabras o frases emitidas por el propio sujeto y por otras personas. Repite de forma mecánica lo que ha oído sin intención comunicativa. Algunos no pasan de esta etapa.

Estas repeticiones pueden producirse tan pronto como las oyen (ecolalia inmediata) o tratarse de repeticiones atemporales (ecolalia diferida, demorada o retardada).

La ecolalia puede darse durante alguna fase de la adquisición del lenguaje en algunos sujetos normales, si bien en estos no suele perdurar en el tiempo y está cargada de mayores intenciones comunicativas que en los autistas.

Las alteraciones articulatorias y los trastornos en los elementos prosódicos del lenguaje son frecuentes en los niños autistas. Si repiten con corrección frases sencillas o palabras que han oído en un momento determinado lo normal es que en su expresión espontánea afloren las alteraciones en la articulación, tono de voz, acentos, pausas... incluso se observa cierta riqueza semántica pero que bien analizada, evidencia una incapacidad real para la comunicación.

Su habla es lenta, irregular y entrecortada, a veces es rápida y a veces monótona. Su voz es aguda, gritona o gutural y apenas audible. Tienen dificultades en el control de la intensidad de su voz. En algunos, los problemas de articulación son más acusados que los de comprensión, aunque también hay sujetos que nunca tuvieron dificultades de pronunciación.

Abundan las frases prohibitivas, con enunciados de marcado carácter negativista. Parece existir una correlación entre la inversión pronominal y la ecolalia, por lo que se sugiere que la primera puede ser consecuencia de la segunda.

El retraso en el desarrollo sintáctico es otra de las manifestaciones a destacar. La falta de estructuración lógica de la frase es similar a la de los niños normales, aunque en los autistas existe una mayor perdurabilidad temporal de las construcciones asintácticas.

La eliminación de nexos, determinantes... hace que su producción adquiera una forma telegráfica.

La utilización del presente, en detrimento de otros tiempos verbales es un síntoma de del lenguaje de los autistas, los cuales tienen dificultades en el uso y comprensión de los tiempos verbales por su desconcertante característica de cambiar según las circunstancias.

¨ Alteraciones del lenguaje comprensivo:

La mayoría de los niños autistas no manifiestan interés por el lenguaje, muestran respuestas contradictorias a los sonidos de su entorno, siendo especialmente receptivos a ciertos sonidos e indiferentes hacia otros, lo cual va a condicionar el desarrollo de su lenguaje comprensivo.

La polisemia lingüística tiene un escaso valor para el autista. Estos tienden a aprender un solo nombre para cada cosa con lo que fácilmente llegan a confundir palabras que poseen más de un significado.

Se pueden detectar confusiones en la interpretación causal del lenguaje y en el seguimiento de instrucciones que impliquen más de una respuesta.

Estos niños suelen quedar desconcertados ante un enunciado que contenga más de un elemento de información, siendo evidentes los problemas de comprensión y producción oral antes de que hayan comenzado a hablar.

El desarrollo de la comprensión del lenguaje es lento. Algunos niños autistas gravemente retrasados puede que jamás lleguen a desarrollar la menor consciencia lingüística. Expresiones como determinados giros, frases hechas,.. resultan casi inteligibles para esos niños.

Las alteraciones del lenguaje en los autistas abarcan aspectos de la competencia y de actuación lingüística del hablante.

Se da una incapacidad en el dominio del lenguaje como instrumento de comunicación y una intención de evitar el uso de tal instrumento.

Los componentes fonológicos y morfológicos del lenguaje autista se ajustan a las pautas de adquisición de los niños normales, aunque están afectados por un retraso severo en su desarrollo.

Los componentes semántico y pragmático del lenguaje presentan pautas de desviación severa en su desarrollo.

Las dimensiones del sistema lingüístico se presentarán con alteraciones importantes en los sujetos autistas que hayan logrado desarrollar un lenguaje normal.


fuente:
http://www.***/morala/patologias.htm