Maquinas de Guerra-La Artilleria

Los romanos heredaron, y después desarrollaron y perfeccionaron la mayoría de las máquinas de guerra que los griegos helenísticos utilizaban en sus guerras y asedios a ciudades enemigas. Su uso se reservaba al combate con ejércitos enemigos o al asedio de ciudades. Una de las grandes ventajas de la artillería romana fue el hecho de que durante muchos siglos muy pocos enemigos de Roma poseyeron y usaron máquinas de guerra.
Básicamente, la artillería se dividía en dos tipos de máquinas: las que arrojaban piedras y la que arrojaban flechas o lanzas. No obstante, todas estas máquinas se basaban en un sencillo mecanismo de tensión y distensión mediante cuerdas o muelles.
Entre los que lanzaban flechas estaban las catapultas -del griego καταπάλτης "que lanza"-, de las que el tipo más usual probablemente sea el escorpión -scorpio-; cada centuria disponía de uno de estos artefactos que arrojaba flechas de menos de 70 cms. con un alcance máximo de 350 m.; las flechas podían ser además untadas en pez y cubiertas de paja que una vez prendidas se convertían en proyectiles incendiarios.

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catapulta del tipo scorpio
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Otra catapulta del tipo scorpio
Reconstrucción procedente de AA. VV.: Atlas ilustrado de la Antigua Roma: de los orígenes a la caída del imperio, Madrid, 2002





También había una versión para uso individual con la mano, la chiroballista -del griego χειροβάλλιστρα "lanzadora de mano"-, predecesora de las ballestas de mano medievales. Un tipo especial de la ballesta de mano era el gastrophetes -del griego γαστραφέτης, "ballesta de estómago"-, así llamada porque se apoyaba un extremo en el suelo y el otro en el estómago para tensar la cuerda; de esta deriva un modelo más complejo capaz de arrojar dos flechas, pero que debía apoyarse en tierra para el lanzamiento por su peso. En la época del emperador Trajano se desarrollaron las carroballistae, es decir, catapultas de flechas montadas sobre carros de dos mulas, lo que las dotaba de una gran movilidad; para su funcionamiento en combate se precisaba de hasta ocho soldados; cada legión contó con un número entre 50 y 60 catapultas de este tipo. Esta clase de artillería no causaba daños en las fortificaciones, salvo incendios en el caso ya explicado, sino que se usaba más para atacar al enemigo.
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Chiroballista
Reconstrucción procedente de AA. VV.: Atlas ilustrado de la Antigua Roma: de los orígenes a la caída del imperio, Madrid, 2002

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Gastraphetes de mano
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Gastraphetes doble de tierra


Entre las máquinas de guerra que arrojaban piedras y, por tanto, sí tenían una función efectiva en el ataque a fortificaciones, la artillería romana contaba con artefactos como la ballesta –ballista derivada del verbo griego βάλλω, "arrojar, lanzar"-, una por cohorte (10 por legión); necesitaba unos 10 hombres para su funcionamiento y lanzaba piedras en una trayectoria relativamente horizontal (proyectiles de entre medio kilo y 800 grs. que podrían llegar a unos 180 m.; también se han encontrado proyectiles desde 6,4 kg hasta 7,5 kgs., aunque hay autores que comentan que las grandes ballestas eran capaces de arrojar proyectiles de 20 kilos a 400 metros).
Maquinas de Guerra-La Artilleria Modelo de ballesta para arrojar piedras


Otro artefacto de lanzamiento de piedras más sofisticado y más eficaz era el onager –que recibe su nombre de una especie de asnos salvajes que lazaban piedras al cocearlas con las patas de atrás-, tres por legión, un arma de sitio más que un arma para el campo de batalla que lanzaba piedras con una honda; describiría una parábola parecida a la del mortero actual, con un alcance de unos 30 m. Se introdujo su uso en el ejército romano a principios de la época imperial. En ocasiones llevaba delante un armazón de madera almohadillado para frenar la potencia del brazo del onager.


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Reproducción de una catapulta medieval, evolución de las catapultas romanas (Les Baux de Provence, Francia)
(Foto: Roberto Lérida Lafarga 08/05/2007)

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Onager con armazón amortiguador del brazo de lanzamiento
Reconstrucción procedente de AA. VV.: Atlas ilustrado de la Antigua Roma: de los orígenes a la caída del imperio, Madrid, 2002

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Modelo de onager

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Reproducción de una catapulta medieval, evolución de las catapultas romanas (Caerlaverock Castle, Escocia, Reino Unido)
(Foto: Roberto Lérida Lafarga 22/07/2004)


Junto a la artillería, también los romanos heredaron de los griegos mecanismos de asalto de ciudades –los griegos habían desarrollado el arte de asediar ciudades, llamado poliorcética-, e incluso construcciones defensivas en caso de ser asediados.
Para el asedio de ciudades solían levantar un terraplén –agger- al pie de las murallas enemigas por el que hacían avanzar torres de combate y asalto –turres mobiles- repletas de hombres y máquinas; desde estas torres o más frecuentemente desde tierra se utilizaban ingenios mecánicos, basados normalmente en la tensión y torsión de cuerdas. Además de las torres disponían del ariete –aries "carnero"-, un tronco de madera con una punta de hierro así llamado porque representaba la cabeza de un carnero; este artefacto se colocaba dentro de una galería cubierta y los hombres lo empujaban una y otra vez contra las murallas enemigas hasta que abrían un boquete en las mismas o las derribaban. Desarrollaron unas galerías sobre ruedas a modo de carros blindados llamadas tortugas –testudo- que servían de refugio a los soldados que se aproximaban a las murallas y otras galerías cubiertas de madera y pieles frescas y húmedas para repeler productos incendiarios –vineae-. Finalmente, desarrollaron un cuerpo de zapadores capaces de excavar túneles –cuniculi, “madrigueras de conejos”- para llegar dentro de la ciudad sitiada subterráneamente.

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Ariete


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Reproducción de un ariete medieval y su galería cubierta (Les Baux de Provence, Francia)
(Foto: Roberto Lérida Lafarga 08/08/2007)

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Otro tipo de galería cubierta con espolón perforador
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Galería tortuga con ariete para derribar murallas de ciudades asediadas



Cuando los romanos eran los asediados o en ocasiones como medidas preventivas ante potenciales enemigos, organizaban toda una serie de recursos contra los asediantes: delante de la muralla colocaban stimuli –bastones con puntas de hierro clavados en el suelo a modos de pinchos-, strobes –embudos de tierra con una estaca puntiaguda al fondo-, lilia –obstáculos de madera plagados de puntas de hierro-, cippi –estacas puntiagudas simulando arbustos-; tras estos obstáculos, solían hacer un foso que llenaban de agua, convirtiéndose en una ciénaga que impedía el paso de los asediantes; después un terraplén –agger- plagado con arbustos espinoso; por último, la muralla reforzada con almenas y torres defensivas.

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Puntas de hierro para stimuli y lilia encontradas en Alesia (hoy Alise-Sainte-Reine, Francia), utilizadas por los romanos en su auto-asedio.
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Reconstrucción de la doble circunvalación de los romanos en Alesia (hoy Alise-Sainte-Reine, Francia) con diferentes medidas defensivas.






Bueno espero que les haya gustado mi primer post

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5 comentarios - Maquinas de Guerra-La Artilleria

@Pfeil Hace más de 5 años
Me encantó, muy bien hecho, bien explicado, gracias por compartir, te doy 10 puntitos.
@GANCHOPULUS Hace más de 5 años
jamon, jamon.... van mis kongratulation!!!!..... no puedo dar puntos.
@jaco7 Hace más de 4 años
esta bien armado, muy buenas imágenes. saludos.
@nachult Hace más de 4 años +1
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