Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano

Heroes de la Patria ( un poco de cultura ) 2da Parte

Manuel Belgrano (Buenos Aires, 3 de junio de 1770 – 20 de junio de 1820) fue un intelectual, abogado, economista, periodista, político y militar de las Provincias Unidas del Río de la Plata, actual Argentina. Participó de la guerra de la Independencia y es el creador de la Bandera de Argentina.
Fue además secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires y vocal de la Primera Junta de Gobierno. Como diplomático viajó a Europa para negociar el reconocimiento de la independencia por las potencias de ese continente.
La educación fue una de sus principales preocupaciones: para ello elaboró durante su estadía en España un plan de acción con avanzadas ideas sobre la misma.

Belgrano no tenía, como él mismo lo ha dicho, grandes conocimientos militares, pero poseía un juicio recto, una honradez a toda prueba, un patriotismo puro y desinteresado, el más exquisito amor al orden, un entusiasmo decidido por la disciplina y un valor moral que jamás se ha desmentido.
General José María Paz


General sin las dotes del genio militar, hombre de estado sin fisonomía acentuada...Sus virtudes fueron la resignación y la esperanza, la honradez del propósito y el trabajo desinteresado.
Domingo Faustino Sarmiento


Biografía

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano nació en Buenos Aires, el 3 de junio de 1770, en la casa paterna, cerca del Convento de Santo Domingo y fue bautizado en la Catedral de Buenos Aires al día siguiente.
Él era criollo pero su padre Domenico era de origen italiano, oriundo de Oneglia, en Liguria, y tenía como apellido primero el de Peri —que castellanizó luego como Pérez—, aunque adoptó luego el apellido Belgrano, según la tradición porque producía excelente trigo. Su madre, María Josefa González Casero, era nacida en la ciudad de Santiago del Estero. Estudió en el Real Colegio de San Carlos (actual Colegio Nacional de Buenos Aires).- Entre 1786 y 1793 estudió Derecho en las universidades de Salamanca y Valladolid, donde se graduó con medalla de oro a los 18 años de edad en la Cancillería de Valladolid, dedicando especial atención a la economía política. Por tal motivo, en Salamanca fue el primer presidente de la Academia de Práctica Forense y Economía Política.
Fue uno de los próceres más claramente católicos, y gracias a su excelente desempeño en las letras consiguió un permiso especial del Vaticano para leer y retener algunos textos prohibidos por la Iglesia en aquel momento. Así fue que leyó a Rousseau, Diderot, Voltaire, Montesquieu y Quesnay. También leyó a los escritores españoles de tendencia ilustrada, como Jovellanos y Campomanes.
Más tarde, de regreso en territorio rioplatense, quizás a través de su primo Juan José Castelli, se interesó por el pensamiento de Francisco Suárez, quien declaraba que el poder de los gobiernos deviene de los pueblos.
Siguió los acontecimientos de la Revolución Francesa de 1789, que le influyeron hasta el punto de hacerle adoptar, como a José de San Martín, el ideario liberal de finales del siglo XVIII.

El Consulado de Comercio

ue nombrado Secretario "Perpetuo" del Consulado de Comercio de Buenos Aires el 2 de junio del 1794, y pocos meses después regresó a Buenos Aires. Ejerció ese cargo hasta poco antes de la Revolución de Mayo, en 1810.
Durante su gestión estuvo casi en permanente conflicto con los vocales del Consulado, todos ellos grandes comerciantes con intereses en el comercio monopólico con Cádiz. Año tras año presentó informes con propuestas que, en general, fueron rechazadas por los vocales, a los que acusaba de preocuparse sólo por sus propios intereses, sin tener en cuenta los del país que los acogía, y al cual debían la mayor parte de sus fortunas.
De todos modos obtuvo algunos logros importantes, como la fundación de la Escuela de Náutica y la Academia de Geometría y Dibujo. Belgrano, a través del Consulado, también abogó por la creación de la Escuela de Comercio y la de Arquitectura y Perspectiva. Estas escuelas fueron cerradas en 1803 por orden de la Corona española, en particular del ministro Manuel Godoy, que las consideraba un lujo innecesario para una colonia a la que el gobierno peninsular prefería mantener atrasada y dependiente de la metrópoli.
Belgrano es, sin duda, uno de los próceres que más énfasis puso en impulsar la educación.
Su iniciativa ayudó a la publicación del primer periódico de Buenos Aires, el Telégrafo Mercantil, dirigido por Francisco Cabello y Mesa, y en el que colaboraban Belgrano y Manuel José de Lavardén. Dejó de aparecer en octubre de 1802, tras tirar unos doscientos números, después de varios problemas con las autoridades coloniales, que veían con malos ojos las tímidas críticas allí deslizadas y el estilo desenfadado de las sátiras y críticas de costumbres.
También colaboró en el Semanario de Agricultura, Comercio e Industria, dirigido por Hipólito Vieytes. Allí explicaba sus ideas económicas: promover la industria para exportar lo superfluo, previa manufacturación; importar materias primas para manufacturarlas; no importar lo que pudiese producir en el país ni mercaderías de lujo; importar solamente mercaderías imprescindibles; reexportar mercaderías extranjeras; y poseer una marina mercante.

Las invasiones inglesas

En 1796 había iniciado su carrera militar. Pero, según su testimonio,

"si el virrey Melo me confirió el despacho de capitán de milicias urbanas de la capital, más bien lo recíbí para tener un vestido más que ponerme, que para tomar conocimientos en semejante carrera."


El virrey Sobremonte le encargó la formación de una milicia en previsión de algún ataque inglés, pero no lo tomó el encargo muy en serio.
Pero su actitud cambió al producirse las invasiones inglesas, en 1806: participó en la caótica y frustrada defensa en la zona del Riachuelo, y más tarde escribiría: "Nunca sentí más haber ignorado hasta los rudimentos de la milicia." Se trasladó a la Banda Oriental para eludir el juramento de obediencia al rey inglés.
Tras ser derrotados los invasores, fue uno de los mentores del Regimiento de Patricios, formado para defenderse de la próxima invasión. Cornelio Saavedra fue electo su comandante, y Belgrano fue nombrado jefe de estado mayor. En ese puesto combatió en la Defensa de la ciudad en 1807. Por un tiempo dedicó mucho esfuerzo a estudiar teoría militar, pero volvió a abandonarlos desde finales de ese año, en que volvió a hacerse cargo del Consulado.

La Primera Junta de Gobierno

A principios de mayo de 1810 fue uno de los principales dirigentes de la insurrección que se transformó en la Revolución de Mayo. En ésta su papel fue central, tanto personalmente como en su papel de jefe del carlotismo. Participó en el cabildo abierto del 22 de mayo y votó por el reemplazo del Virrey por una Junta, que fue la propuesta vencedora. El 25 de mayo fue elegido vocal de la Primera Junta de Gobierno, embrión de un gobierno argentino, junto con otros dos carlotistas: Castelli y Paso.
Continuó dirigiendo y editando el Correo de Comercio, en el cual expresó:

Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justicia es sólo para los ricos.


Belgrano era el miembro de la Junta con más experiencia política, y el más relacionado: la mayor parte de los funcionarios nombrados por el nuevo gobierno lo fueron por consejo suyo. Dirigió por un corto período el ex partido carlotista, pero rápidamente el control del grupo — y en cierta medida del gobierno — pasó a Mariano Moreno.

Campaña al Paraguay y actividad en la Banda Oriental

Aunque no era militar profesional, fue nombrado general al mando del ejército libertador del Paraguay. Dice al respecto en su autobiografía:

Me hallaba de vocal de la Junta Provisoria cuando en el mes de agosto de 1810, se determinó mandar una expedición al Paraguay. La Junta puso las miras en mí para mandarme con la expedición auxiliadora, como representante y general en jefe de ella; admití porque no se creyese que repugnaba los riesgos, que sólo quería disfrutar de la Capital, y también porque entreveía una semilla de desunión entre los vocales mismos, que yo no podía atajar, y deseaba hallarme en un servicio activo, sin embargo de que mis conocimientos militares eran muy cortos.


En sus campañas militares llamó la atención su frugalidad y su modo de vida equiparable al de un soldado raso.
Al mando de un escaso y bisoño ejército, en el cual hicieron sus primeras armas los asuncenos José Espínola, Narciso Flores, Félix Bogado y José Machain, aseguró la autoridad del nuevo gobierno en la Mesopotamia argentina, organizando como villas y dándoles una fundación formal a los pueblos preexistentes de Curuzú Cuatiá y Mandisoví (cerca de la actual Federación (Entre Ríos)) como antemurales contra las invasiones brasileñas.
Ya en territorio paraguayo, logró una primera victoria sobre los realistas en la batalla de Campichuelo, pero resultó derrotado por tropas numéricamente muy superiores en la batalla de Paraguarí y en la batalla de Tacuarí. Estas derrotas, en 1811, significaron un revés para el intento de mantener a Paraguay unido a la Argentina, aunque logró influir efectiva y eficazmente en la emancipación de dicho territorio, a tal punto que en 1812 firmó con el nuevo estado un tratado de Confederación, que no pudo concretarse entonces. Es en esa época que redactó los Reglamentos para las provincias de Misiones, cuerpo legislativo que es precedente para la Constitución Nacional argentina.
Ante el agravamiento de la situación de los patriotas en la más estratégica Banda Oriental la Junta porteña obligó a Belgrano a concluir lo más pronto posible la campaña en Paraguay.
Después del fracaso de la expedición, la Junta de Buenos Aires le inició una causa el 6 de junio de 1811, aunque no había un cargo concreto hacia él, sino una petición del pueblo para que se hiciesen los cargos a que hubiese lugar. Se convocó entonces tanto al pueblo de Buenos Aires como a la milicia de la Banda Oriental para que declararan contra el general. Sin embargo, no solo nadie presentó cargos en su contra, sino que los oficiales que habían actuado en la campaña al Paraguay manifestaron en un documento no tener quejas y defendieron su sacrificio patriótico y heroico valor. El tribunal llamó a declarar a algunos militares, quienes manifestaron la conducta de Belgrano fue intachable.
Finalmente, el gobierno resolvió el 9 de agosto de 1811 absolverlo y emitir el veredicto en la Gazeta de Buenos Ayres:

..se declara que el general don Manuel Belgrano se ha conducido en el mando de aquel ejército con un valor, celo y consistencia digno del reconocimiento de la patria...


Mientras tanto, la Junta le encargó que se pusiera al frente del ejército que debía sitiar y rendir Montevideo, llevando como su segundo jefe a José Rondeau. A mediados de abril, Belgrano, nombró a José Gervasio Artigas Segundo Jefe Interno del Ejército de Operaciones de la Banda Oriental, según lo comunica a la Junta en su oficio datado en Mercedes el 27 de abril de 1811. La Junta Grande, en cambio, designa segundo jefe a Rondeau, quien recién llegará a Mercedes a principios de mayo. De acuerdo con las órdenes que había recibido la Junta, Belgrano nombró a Artigas Comandante Principal de las Milicias Patrióticas . Pero Belgrano fue llamado a Buenos Aires por el Primer Triunvirato.
En octubre de 1811 se encontraba nuevamente en Paraguay y el día 12 firmó con el recientemente constituido primer gobierno independiente de dicho territorio un Tratado de Amistad, Auxilio y Comercio para una Confederación.
Posteriormente el Triunvirato lo envió nuevamente a entrevistarse con el nuevo gobernante del Paraguay, Gaspar Rodríguez de Francia, pero éste no le recibió ni contestó sus comunicaciones; ese fue el comienzo del aislamiento absoluto que el Doctor Francia impuso a su país.

La creación de la bandera argentina

belgrano

Fue nombrado jefe del regimiento de Patricios en reemplazo de Saavedra, que había sido condenado a destierro. Pero el Regimiento se negó a aceptarlo como su jefe, y se amotinó, en el llamado Motín de las Trenzas, que fue sangrientamente reprimido. Para recomponer la disciplina, fue enviado a Rosario a vigilar el Río Paraná contra avances de los realistas de Montevideo.
Allí, en Rosario a las orillas del Paraná, el 27 de febrero de 1812 enarboló por primera vez la bandera argentina, creada por él con los colores de la escarapela, también obra suya. Lo hizo ante las baterías de artillería que denominó "Libertad" e "Independencia", donde hoy se ubica el Monumento Histórico Nacional a la Bandera. Inicialmente, la bandera era un distintivo para su división del ejército, pero luego la adoptó como un símbolo de independencia. Esta actitud le costó su primer enfrentamiento abierto con el gobierno centralista de Buenos Aires, personificado en la figura del ministro Bernardino Rivadavia, de posturas netamente europeizantes. El Triunvirato reaccionó alarmado: la situación militar podría obligar a declarar una vez más la soberanía del rey de España, de modo que Rivadavia le ordenó destruir la bandera. Sin embargo, Belgrano la guardó y decidió que la impondría después de alguna victoria que levantara los ánimos del ejército y del Triunvirato.
En cuanto a su elección de los colores de la bandera nacional argentina, tradicionalmente se ha dicho que se inspiró en los colores del cielo; esta versión es sin dudas válida aunque no excluyente de otras. Sin embargo, es muy probable que haya elegido los colores de la dinastía borbónica (el azul-celeste y el 'plata' o blanco) como una solución de compromiso: en sus momentos iniciales las Provincias Unidas del Río de la Plata, para evitar el estatus de rebelde declararon que rechazaban la ocupación realista, aunque mantenían aún fidelidad a los Borbones. Por otra parte, Belgrano parece haber sido devoto de la Virgen de Luján, y otras advocaciones de la Virgen (de Chaguaya, de Itatí, del Valle, de Cotoca, y de Caacupé), cuyas vestes tradicionalmente son o han sido albicelestes.
En el año 1938 por primera vez se celebró el Día de la Bandera en Argentina, eligiéndose el 20 de junio, día de la fecha de su fallecimiento.

Batallas de Tucumán y Salta

El mismo día que hizo flamear esa bandera, en enero de 1812, era nombrado jefe del Ejército del Norte. Debía partir hacia el Alto Perú, a reemplazar a Juan Martín de Pueyrredón y engrosar el ejército con las tropas de su regimiento.
Se hizo cargo del mando en la posta de Yatasto: del ejército derrotado quedaban apenas 1500 hombres, de los cuales 400 internados en el hospital; tampoco había casi piezas de artillería, y no tenía fondos para pagar a los soldados. Instaló su cuartel en Campo Santo, al este de Salta. Se dedicó a disciplinar el ejército y organízó su hospital, la maestranza y el cuerpo de ingenieros. Su seriedad y su espíritu de sacrificio le ganaron la admiración de todos y logró levantar el ánimo de las tropas.
En mayo se trasladó a Jujuy e intentó algunas operaciones en la Quebrada de Humahuaca. Para levantar la moral del ejército, hizo bendecir la bandera por el cura de la iglesia de la ciudad, Juan Ignacio Gorriti, que había sido miembro de la Junta Grande.
Mientras tanto, el ejército de José Manuel de Goyeneche, el vencedor de Huaqui, se demoraba en comenzar operaciones en el sur, retrasado por la desesperada defensa de Cochabamba. Pero a fines de junio comenzó su avance hacia el sur.
En esta situación, Belgrano recibió del Triunvirato la orden de replegarse, sin presentar batalla, hacia Córdoba. Así fue que dirigió el "Éxodo Jujeño": ordenó a toda la población seguirlo, destruyendo todo cuanto pudiera ser útil al enemigo. No pudo hacer cumplir esa misma orden para la ciudad de Salta, dado que el enemigo estaba ya muy cerca. La Junta establecida en Buenos Aires le ordenó una retirada hasta la ciudad de Córdoba, Belgrano conocedor por experiencia de los territorios observó que las posibles defensas Córdoba podrían ser muy fácilmente esquivadas o "puenteadas" por una ofensiva realista procedente del Alto Perú y e incluso reforzada desde el reocupado Chile (la ciudad de Córdoba aunque está a cerca de las sierras se ubica ya en una llanura escasamente defendible por lo cual, sin presentar batalla a los patriotas los realistas podían avanzar directamente hasta Buenos Aires) , lo cual le hizo considerar la petición de resistencia a ultranza hecha por el pueblo en San Miguel de Tucumán.
Fue alcanzado en Las Piedras, donde perdió algunos hombres; pero ordenó un contraataque que resultó exitoso y levantó la decaída moral de su ejército en retirada. Cumpliendo las órdenes, se dirigió hacia Santiago del Estero. Pero los ciudadanos notables de San Miguel de Tucumán, encabezados por Bernabé Aráoz, lo convencieron de desviarse hacia esa ciudad. Allí reunió varios centenares de soldados más y se hizo fuerte en la propia ciudad. Respondió a un altanero ultimátum del general Goyeneche fechado en el "cuartel general del Ejército Grande" con una negativa... fechada en el "campamento del Ejército Chico".
El jefe del ejército de vanguardia realista, general Pío Tristán, avanzó hasta las afueras de la ciudad con sus tropas desprevenidas, con la artillería empacada sobre las mulas.
Pero cuando el ejército se presentó en el llamado "Campo de las Carreras", en las afueras de la ciudad, fueron sorpresivamente atacados por el ejército independentista. La batalla de Tucumán (24 de septiembre de 1812) fue increíblemente confusa: cada unidad peleó por su lado, se desató una tormenta de tierra, e incluso el cielo se oscureció por una manga de langostas. Belgrano acampó a cierta distancia, y sólo el llegar la noche supo que había triunfado. Fue la más importante de las victorias de la guerra de la independencia argentina.
Belgrano reorganizó las tropas y avanzó hacia Salta. El 20 de febrero se libró la batalla de Salta en las calles de la misma, en que logró un triunfo completo, haciendo inútil la defensa de las tropas de Tristán. Fue la primera vez que la bandera argentina presidía una batalla.
Firmó con Tristán un armisticio, por el cual dejó en libertad a los oficiales realistas, bajo juramento de que nunca volverían a tomar las armas contra los patriotas. Esta decisión le valió las críticas de los miembros del gobierno porteño y de muchos historiadores actuales. Pero es posible que, si se hubiera portado con más crueldad, como Castelli en 1811, no hubiera podido recibir el apoyo que recibió en el Alto Perú.
Como consecuencia de la batalla de Salta, las provincias altoperuanas de Chuquisaca, Potosí - y más tarde Cochabamba - se levantaron contra los españoles. Expulsó al obispo de Salta, cuando descubrió que estaba cooperando con los realistas.

Campaña al Alto Perú

En abril de 1813 inició el avance hacia el norte, al territorio de la actual Bolivia. Intentó no empeorar las relaciones con los altoperuanos, que habían quedado mal predispuestos contra los porteños desde las inprudencias de Castelli y Monteagudo. Pero hizo ejecutar a los juramentados de Salta, que habían violado el juramento por el que habían sido liberados: les cortó las cabezas y las hizo clavar con un cartel que decía "por perjuros e ingratos".
En junio entraba con su ejército de 2.500 hombres en Potosí, donde reorganizó la administración y nombró gobernadores adictos en casi todo el Alto Perú. Mientras tanto, Goyeneche era reemplazado por Joaquín de la Pezuela, un general, más hábil que aquél, que pronto reunió un ejército de casi 5.000 hombres.
Belgrano se puso en marcha con 3.500 hombres, y contando con el apoyo de las fuerzas indígenas acaudilladas por Cornelio Zelaya, Juan Antonio Álvarez de Arenales, Manuel Asencio Padilla e Ignacio Warnes. Éste último había sido nombrado gobernador de Santa Cruz de la Sierra por Belgrano, y había logrado extender mucho el territorio liberado.
Enfrentó a Pezuela el 1 de octubre en la batalla de Vilcapugio, donde en un primer momento pareció que podía lograr la victoria. Un sorpresivo contraataque realista logró una victoria total para Pezuela. En ella perdió poco menos de la mitad de sus tropas, casi toda su artillería y su correspondencia. Por ésta, Pezuela supo que Belgrano esperaba refuerzos. Por eso forzó rápidamente una nueva batalla.
En la batalla de Ayohuma, del 14 de noviembre, no atinó a ocultar la disposición de sus tropas, lo que permitió que Pezuela lo atacara con seguridad, cambiando de frente. Fue una completa victoria realista.
Por otro lado, el mismo Belgrano reconoció que le faltaron dos importantes oficiales, Manuel Dorrego y Martín Miguel de Güemes, que talvez pudieron haber logrado el éxito, o al menos haber contenido mejor a los realistas luego de la derrota.
Como consecuencia de estas dos derrotas se retiró a Jujuy, dejando las provincias del Alto Perú en manos del enemigo. Quedaban en esas provincias varios jefes guerrilleros, los más destacados de los cuales fueron Arenales, Warnes y Padilla, que dieron mucho trabajo a su enemigo hasta el regreso del Ejército del Norte, al año siguiente.
Pero no sería bajo el mando de Belgrano: injustamente cuestionado por el gobierno de Buenos Aires, en enero dejaba el mando del Ejército del Norte al entonces coronel José de San Martín en el encuentro de La Posta de Yatasto, Salta. Belgrano se puso a órdenes de San Martín como su segundo, pero a los pocos días regresó a Buenos Aires, seriamente enfermo por afecciones contraídas durante sus extensas campañas militares, probablemente paludismo y tripanosomiasis.
Pese a encontrarse con un ejército material y anímicamente diezmado, San Martín reconoció en todo momento la gran labor libertadora desempeñada por Belgrano al frente de las terribles campañas del Alto Perú, profesándole en todo momento un gran respeto y admiración.
Su fracaso en esta campaña es considerado como determinante de la posterior separación entre Argentina y Bolivia. Tal secesión parece deberse sin embargo a causas más profundas, tal como el inexplicable desinterés del gobierno de Buenos Aires, que en una carta fechada el 9 de mayo de 1825 le responde al mariscal Antonio José de Sucre que es voluntad del Congreso General y Constituyente que las provincias del Alto Perú queden en plena libertad para disponer de su suerte, según crean convenir mejor a sus intereses y a su felicidad.

La guerra civil

Al llegar a Buenos Aires fue puesto a cargo del ejército de operaciones contra los federales de provincia de Santa Fe, en reemplazo de Juan José Viamonte. Éste estaba sitiando la villa de Rosario. Su segundo era Eustoquio Díaz Vélez, el mismo que había sido su segundo en Tucumán, Salta, Vilcapugio y Ayohuma. Lo envió a exigir rendición a los santafesinos, pero éste -tratando de evitar una guerra civil- acordó el llamado Pacto de Santo Tomé con el gobernador Mariano Vera, en abril de 1816. Por este tratado depuso a Belgrano como jefe del ejército, colocándose él mismo en su lugar. Esta rebelión de Díaz Vélez provocó la caída del director Ignacio Álvarez Thomas. Pocos días más tarde, una comisión porteña integrada - entre otros - por Díaz Vélez firmaría un nuevo tratado con Santa Fe, que terminaría por ser dejado de lado por el nuevo Director, Antonio González Balcarce, y por el Congreso de Tucumán, provocando que el caudillo federal José Artigas y el gobierno de Santa Fe se negaran a enviar diputados de los pueblos del litoral al Congreso que declararía la Independencia Argentina.
En agosto de 1816 se hizo cargo nuevamente del Ejército del Norte; pero no pudo organizar una cuarta expedición al Alto Perú, como era su sueño. Sólo alcanzó a enviar al teniente coronel La Madrid en una campaña menor, en marzo de 1817, hasta las cercanías de Tarija. Pero La Madrid, después de una pequeña victoria, y con apenas 400 hombres, atacó Chuquisaca por sorpresa. Fue derrotado y tuvo que huir por la sierra y la selva, volviendo a Tucumán por el camino de Orán.
También en 1817, por orden del Congreso de Tucumán, envió a sus mejores tropas a aplastar la revolución federal de Santiago del Estero, acaudillada por Juan Francisco Borges. Por su orden, éste fue apresado y fusilado por el teniente coronel Lamadrid. Pasó dos años acantonado en la fortaleza de La Ciudadela, en Tucumán, sin recursos para seguir la guerra.
Se le ordenó repetidas veces utilizar divisiones del Ejército del Norte contra los federales de Santa Fe. Envió contra ellos al coronel Juan Bautista Bustos, que no logró doblegar la resistencia del caudillo santafesino Estanislao López. Pero no combatió personalmente a los federales, y continuamente se quejaba al gobierno de la inutilidad de esa guerra, advirtiendo a las autoridades establecidas en Buenos Aires que la población de las provincias estaba descontesta del centralismo:

"Hay mucha equivocación en los conceptos: no existe tal facilidad de concluir esta guerra; si los autores de ella no quieren concluirla, no se acabará jamás... El ejército que mando no puede acabarla, es un imposible. Su único fin debe ser por un avenimiento... o veremos transformarse el país en puros salvajes..."


A mediados de 1819, cuando estaba ya muy enfermo, el general Rondeau, nuevo Director Supremo, ordenó que el Ejército del Norte y el de Los Andes abandonaran la lucha contra los realistas para aplastar las rebeldías provinciales. San Martín sencillamente ignoró la orden, mientras Belgrano obedecía a medias: ordenó a sus tropas iniciar la marcha hacia el sur, pero pidió licencia por enfermedad y delegó el mando en su segundo, Francisco Fernández de la Cruz.
Se instaló en Tucumán, pero a poco de llegar fue sorprendido por un motín en esa provincia, que llevó al gobierno a su viejo conocido Bernabé Aráoz, y terminó con el general en prisión. Su médico particular, el escocés Joseph Redhead - a quien había conocido después de la batalla de Tucumán y que lo había acompañado desde entonces - tuvo que interceder por él para que no fuera encadenado. Fue también él quien preparó su viaje a Buenos Aires
La provincia de Tucumán negó su obediencia al Directorio. Dos meses más tarde, también el Ejército del Norte se negaría a apoyar al gobierno central contra los federales: al llegar a Santa Fe, el general Bustos dirigió el llamado motín de Arequito, y el Ejército del Norte fue disuelto

Su muerte

Llegó a Buenos Aires en plena "anarquía del año veinte", ya seriamente enfermo de hidropesía. Esta misma enfermedad lo llevó a la muerte, el 20 de junio de 1820, en momentos en que arreciaba la crisis política en la Capital; ese día es recordado como Día de los tres gobernadores.
En el lecho de muerte fue examinado por un médico que lo atendió en su casa, al no poder pagarle por sus servicios, pues en ese momento estaba sumido en la pobreza, quiso darle un reloj como pago, ante la negativa del galeno a cobrarle, Belgrano tomó su mano y puso el reloj dentro de ella, agradeciéndole por sus servicios.
Una de sus últimas frases fueron de esperanza, a pesar de los malos momentos que pasaban tanto él como su patria:

...sólo me consuela el convencimiento en que estoy, de quien siendo nuestra revolución obra de Dios, él es quien la ha de llevar hasta su fin, maniféstándonos que toda nuestra gratitud la debemos convertir a su Divina Majestad y de ningún modo a hombre alguno.
Manuel Belgrano


Murió en la pobreza, a pesar de que su familia había sido una de las más acaudaladas del Río de La Plata antes de que Manuel Belgrano se comprometiera con la causa de la independencia.
En medio de la crisis que se abatía sobre la provincia de Buenos Aires, su fallecimiento pasó prácticamente desapercibido. El único periodista que prestó debida atención a ese hecho fue el fraile franciscano Castañeda.
Cumpliendo con su última voluntad, su cadáver fue amortajado con el hábito de los dominicos y fue trasladado desde la casa paterna en la que murió (actual avenida Belgrano, nº 430) al Convento de Santo Domingo, recibiendo sepultura en un atrio. El mármol de una cómoda de su casa sirvió de lápida para identificarlo.

Biografìa Cronologica

1770
03/06: Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano nace en Buenos Aires, en la casa paterna sita en el solar que hoy corresponde al 430 de la avenida que lleva su nombre. Hijo de María Josefa González y Domingo Belgrano Pérez.
1789
06/06: Se traslada con su hermano Francisco a España, con el objetivo de estudiar Derecho en la Universidad de Salamanca.
Enero La Universidad de Valladolid, en la que completó sus estudios, le otorga el diploma de bachiller en leyes.
1790
11/07: El Papa Pío VI le da permiso para leer libros prohibidos. Mientras tanto preside la Academia de Derecho Romano, Política Forense y Economía Política de la Universidad de Salamanca.
1793
31/01: Se gradúa de abogado en la Cancillería de Valladolid.
1794
30/01: Se crea el Consulado de Buenos Aires
02/06: Asume la Secretaría del Consulado.
1797
07/03: Se le concede el grado de capitán de las milicias urbanas de infantería de Buenos Aires.
1799
Inician sus actividades las escuelas de Dibujo, Matemáticas y Náutica, Propiciadas por Belgrano y creadas por el Consulado.
1801 Colabora con Francisco Cabello y Mesa en el Telégrafo Mercantil, Primer periódico del Río de la Plata.
1802
01/09: Hipólito Vieytes, contando con el auspicio de Belgrano, inicia la edición del Semanario de Agricultura, Industria y Comercio.
1806
26/06: Participa en la fallida defensa de la ciudad contra el invasor inglés. Para no prestarle juramento de obediencia, poco después pasará a la Banda Oriental. Después de la victoria, se lo elegirá sargento mayor del Cuerpo de Patricios.
1807
5 y 6/7: Participa en la defensa de Buenos Aires frente al ataque inglés, como ayudante del cuartel maestre general, coronel César Balbiani.
1809
01/01: Se opone al movimiento dirigido por Martín de Álzaga para derrocar a Liniers.
1810
03/03: Comienza a editar el Correo de Comercio, satisfaciendo un pedido del Virrey Cisneros
14/04: Concurre por última vez a las sesiones del Consulado, cuya secretaría deja de ejercer.
22/05: Concurre al Cabildo Abierto, en el que vota a favor de la cesantía virrey Cisneros.
25/05: Es designado vocal de la Junta Provisoria de Gobierno.
04/09: Es nombrado Comandante de las fuerzas destinadas a la Banda Oriental.
22/09: Se lo designa General en Jefe de la Expedición Militar a los pueblos de la Banda Oriental, Santa Fe, Entre Ríos y Paraguay.
16/11: Funda los pueblos de Curuzú-Cuatiá y Mandisoví.
19/12: Victoria de Campichuelo.
1811
19/01: Derrota de Paraguari.
09/03: Derrota de Tacuarí.
06/04: Circula el último número del Correo de Comercio.
11/04: Después de haber llegado a Concepción del Uruguay, designa segundo jefe interino a José Gervasio Artigas 02/05: Entrega el mando a José Rondeau y marcha a Buenos Aires para responder a los cargos que le formulan como Jefe de la Expedición al Paraguay.
09/08: Se cierra el proceso y le reponen en sus cargos con todos los honores.
04/10: Llega a Asunción junto con Vicente Anastasio Echevarría, enviado en misión diplomática por la Junta de Gobierno.
12/10: Se firma con el gobierno paraguayo un tratado de amistad, en procura de una futura un respetando la autonomía de Paraguay.
13/11: Es designado en Buenos Aires coronel del Regimiento N 1 ( primer tercio de Patricios).
1812
18/02: El triunvirato aprueba la propuesta de Belgrano acerca de la creación de la escarapela nacional con los colores blanco y celeste.
27/02: Enarbola por primera vez en las barrancas del Paraná la bandera de su creación. Es designado Comandante en Jefe del Ejército del Perú.
1 o 2/3: Parte a hacerse cargo del Ejército del Norte.
03/03: El gobierno desaprueba la creación de la bandera.
26/03: Recibe en Yatasto el mando de las fuerzas que retroceden desde el Alto Perú.
25/05: Belgrano hace bendecir la bandera en Jujuy el canónigo Juan Ignacio Gorriti.
23/08: Éxodo jujeño, el ejército y todos los habitantes abandonan la ciudad de Jujuy., debido al avance realista.
03/09: Victoria de Las Piedras.
24/09: Vence a los realistas en la batalla de Tucumán.
27/10 Belgrano proclama Generala de su ejército a la Virgen de la Merced y le entrega su bastón de mando.
1813
13/02: Belgrano y su ejército juran obediencia a orillas del río Pasaje a la Asamblea General Constituyente, inaugurada en Buenos Aires el 31 de enero de ese año.
20/02: Victoria de Salta.
8/03: La Asamblea otorga premiso a los vencedores de Salta. Le obsequia a Belgrano un sable y le donan 40.000 Pesos, que él destinará a la construcción De cuatro escuelas públicas.
25/05: Redacta el reglamento para dichas escuelas.
19/06: Entra en la ciudad altoperuano de Potosí.
01/10: Derrota de Vilcapugio
14/11: Es derrotado en la pampa de Ayohuma.
1814
29/01: Encuentro en Algarrobos, cerca de Yatasto, con el coronel José de San Martín, quien llega al frente de refuerzos enviado por el gobierno porteño.
30/01: San Martín asume el comando en jefe del Ejército del Perú. Belgrano parte hacia Buenos Aires acatando la Orden de someterse a proceso por sus derrotas.
12/03: Permanece arrestado en Luján hasta que se permite alojarse en una quinta en San Isidro, debido a su mal estado de salud. Abierto el proceso, no habrá ninguna acusación seria en su contra y finalmente se dispondrá el sobreseimiento de la causa.
14/09: Belgrano y Bernardino Rivadavia son designados para realizar una misión diplomática en Europa.
1815
07/05: Belgrano y Rivadavia arriban a Inglaterra, donde se informan del retorno de Napoleón al trono imperial (Los Cien Días).
15/11: Belgrano abandona Europa.
1816
Marzo: De regreso en Buenos Aires, es designado Jefe del Ejército de Observación de Mar y Tierra, cuyos efectivos Concentrados en Rosario, por un pacto hecho en Santo Tomé por uno de sus subordinados y los caudillos Federales del Litoral, será depuesto y arrestado hasta que se marcha a Buenos Aires.
17/05: El director supremo Juan Martín de Pueyrredón desde San Miguel de Tucumán le pide que se traslade a esa Ciudad.
06/07: Es recibido por los diputados en sesión secreta. Traza un panorama de la situación política europea y propicia la instauración de una monarquía.
20/07: El Congreso de Tucumán otorga a la bandera celeste y blanca el carácter de símbolo patrio.
03/08: Es designado comandante en jefe del Ejército del Perú en reemplazo del general José Rondeau.
07/08: Belgrano asume el mando del Ejército del Perú.
1817
01/03: Reconquista de Humahuaca, que había sido tomada por tropas de José de la Serna. A propuesta de Belgrano, el gobierno otorga premios a los Vencedores.
1818
26/01: En carta que envía a su subordinado Martín Miguel de Güemes describe las penurias que soporta su ejército.
1819
06/01: El Directorio le ordena tomar el mando del ejército está operando sobre Santa Fe.
25/07: Jura con el Ejército del Perú, obediencia a la Constitución aprobada por el Congreso.
29/08: Pide licencia para atender su salud
02/09: Se concede su licencia.
10/09: Se despide de sus soldados al dar la Orden del día.
11/09: Entrega el mando del ejército al mayor general Francisco Fernández de la Cruz. Se dirigirá a Tucumán.
11/11: Como consecuencia de un movimiento armado en contra del gobierno civil de Tucumán, se pretende humillarlo colocándole grillos, lo que es evitado por su médico.
10/12: El Congreso reunido en Buenos Aires, informado de lo ocurrido, manda que se le dispensen las consideraciones debidas a su jerarquía.
1820
Febrero: Partirá hacia Buenos Aires y llegará allí a de marzo.
19/05: El gobierno provincial le da una exigua ayuda financiera para atender su salud.
25/05: Dicta su testamento.
19/06: Recibe los auxilios religiosos y enseguida inicia su agonía.
20/06: Fallece a las siete de la mañana y se lo sepulta en el atrio del convento dominicano e iglesia de Nuestra Señora del Rosario.
28/06: Se inician sus funerales.
1873
23/09: Se inaugura su estatua, erigida en ala Plaza 25 de Mayo.
1903
20/06: Se trasladan sus restos al mausoleo levantado en el atrio de la basílica de Nuestra Señora del Rosario, esquina Belgrano y Defensa, en la ciudad de Buenos Aires.

Genealogia
Su Antepasados Maternos

san martin

El bisabuelo materno de Belgrano era Juan Guillermo González y Aragón, nacido en Cádiz y casado en Santiago del Estero en 1713, siendo su hijo el sacerdote José González Islas. Don Juan González Aragón, al fallecer su esposa, Doña Lucía Islas y Alva, ingresa en el seminario y se consagra sacerdote en 1734. Durante la epidemia de 1727 residía en Buenos Aires, y al observar los estragos que provocaba este flagelo, fundó la Hermandad de la Santa Caridad de Jesucristo, para auxiliar a los pobres y moribundos, y darles honrosa sepultura.
Sus actividades comenzaron bajo el patrocinio de San Miguel y de Nuestra Señora de los Remedios, en la Iglesia de San Juan Bautista (calles Alsina y Piedras). Luego construyó una capilla en el barrio sur del Alto de San Pedro (González Telmo), origen de la actual parroquia de la Inmaculada Concepción (calles Independencia y Tacuarí), seis cuadras al sur de San Juan Bautista. En 1738 traslada la Hermandad a su nueva y definitiva sede, y construye la Iglesia de San Miguel y Nuestra Señora de los Remedios, origen de la actual parroquia de San Miguel (calles Bartolomé Mitre y Suipacha). En 1744, su hijo, José González Islas, lo sustituye como capellán, y Juan González Aragón, que había traído de Córdoba, por encargo del Obispo, las primeras monjas catalinas, en 1745, será su primer capellán en el actual convento de San Martín y Viamonte. Estas fueron las primeras monjas residentes en Buenos Aires, pues las Clarisas son de 1749.
En la manzana de San Miguel, ambos sacerdotes, padre e hijo, habían fundado y atendían desde 1743, el hospital de mujeres y la botica. Domingo Belgrano, padre de Manuel Belgrano, ayudó a construir la capilla y donó el retablo del altar, la pila bautismal y la sacristía. Allí se enterraba a los ajusticiados, a los náufragos y a los pobres. José González Islas fundó en ese lugar en 1755, un Colegio de Huérfanas. El único Colegio de Huérfanas con que contaba Buenos Aires en ese momento.
En 1748, los sacerdotes médicos y enfermeros betlemitas, orden fundada en Guatemala, llegan a Buenos Aires desde Potosí, y se hacen cargo del hospital de hombres del barrio sur. La Hermandad sigue atendiendo el hospital de mujeres, la botica y el colegio de huérfanas, y desde 1784 también la Casa Cuna.
Rivadavia, siendo ministro de gobierno de Martín Rodríguez en 1822, siguiendo una política liberal y regalista, suprime la orden de los betlemitas, entre otras órdenes religiosas como los recoletos y mercedarios. Confisca todos tus bienes, tales como las propiedades de esa Orden Hospitalaria y de la Hermandad de la Santa Caridad, y funda con todos ellos, la Sociedad de Beneficencia.
Juan González y Aragón había fallecido en 1768 y José González Islas en 1801.Estos dos ilustres sacerdotes, antepasados de Belgrano, fundadores de varias de las primeras iglesias que tuvo Buenos Aires y de la Hermandad de la Santa Caridad, son un antecedente del espíritu profundamente cristiano del prócer y de su permanente interés por mejorar la situación de los sectores más carenciados de la sociedad. No olvidemos que el padre de Belgrano, Don Domingo Belgrano Pérez, contribuía al sostenimiento económico del Colegio de Niñas Huérfanas de San Miguel, y que Manuel Belgrano, siendo secretario del Consulado de Buenos Aires, estableció un premio para las niñas del Colegio de Huérfanas que realizaran las mejores hilazas. Esta medida era para estimular el trabajo femenino.

GENEALOGIA
Su Antepasados Paternos

heroe

El estudio de Crollalanza constituye la primera investigación sobre la genealogía paterna de Manuel Belgrano, habiendo sido publicado en Italia en 1874. En el mismo año, fue traducido y publicado en Buenos Aires por el Dr. Aurelio Prado y Rojas quien, en aquella época, era el presidente del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades.
Crollalanza consigue establecer la genealogía belgraniana hasta el quinto abuelo de nuestro prócer. Todos los estudios posteriores se han basado en ella, sin posibilidad de que nuevas investigaciones permitan avanzar más allá del siglo XVI en que vivió don Pompeyo Belgrano, el citado quinto abuelo. Tan sólo algunas rectificaciones o correcciones de nombres y apellidos han podido introducirse al árbol genealógico realizado por el investigador italiano; ellas son debidas a los estudios efectuados por historiadores y genealogistas argentinos; corresponde citar al mismo Prado y Rojas, como también a Virgilio L. Martínez de Sucre, a Raúl Alejandro Molina y a Carlos T. de Pereira Lahitte. Más recientemente, otros investigadores han publicado recopilaciones de aquellos estudios, entre ellos Adolfo Enrique Rodríguez y Ovidio Giménez.

Los hijos del General Manuel Belgrano

patria

honor

Belgrano en su testamento expresa que no tiene ascendientes ni descendientes, cuando en realidad dejaba en este mundo, un niño de siete años, llamado Pedro Pablo y una criatura de un año de edad que tenía por nombre Manuela Mónica del Corazón de Jesús.
¿Cuál fue la razón por la cual el prócer oculta al redactar su última voluntad la existencia de sus vástagos?
La respuesta la podemos encontrar, por un lado en la vida azarosa y sacrificada que llevó Belgrano al servicio de la patria, recorriendo los caminos del país al frente de ejércitos para lo que no había sido formado, pues el viajó a los 16 años a España, estudiando derecho en las universidades de Salamanca y Valladolid, graduándose de abogado; regresando luego a Buenos Aires como Secretario del flamante consulado recién creado en el Virreinato del Río de la Plata, en que tuvo un desempeño destacadísimo durante quince años que se reflejó, en las Memorias Anuales que redactó.
Pero su formación religiosa y liberal, entonces denominada fisiocrática, lo llevaron a constituirse en el orientador del pensamiento de los hombres de mayo, formar parte de la Primera Junta de gobierno y luego ser puesto al frente primero del Ejército al Paraguay y luego del Alto Perú.
Luego de su regreso de España, en 1802, conoció en un sarao que se realizó en la casa de la familia de Mariano Altolaguirre, a una porteña muy bien parecida, de 18 años llamada María Josefa Ezcurra, de la que se enamoró, iniciando un noviazgo con la misma. El padre de la señorita, Juan Ignacio Ezcurra, no aprobó dicho idilio, con el argumento de que el padre de Belgrano había sido un comerciante muy rico, pero por contingencias de la vida y de los negocios, se vió menguado su patrimonio Dentro de esa concepción especulativa, obligó a casarse a su hija con un primo venido de la ciudad Pamplona, España, que instaló en Buenos Aires un próspero negocio de venta de paños.
El matrimonio no fue muy armonioso y al producirse el movimiento emancipador en mayo de 1810, el marido de María Josefa se pronunció por la causa del rey y viajó a Cádiz, España, dejando a su esposa en Buenos Aires, reanudándose el idilio con Belgrano.
Cuando nuestro prócer fue nombrado Comandante del Ejército del Alto Perú en 1812, María Josefa Ezcurra viajó a Jujuy en mensajería y tras 50 días llegó a Jujuy donde se reunió con el hombre que amaba. Participó junto a él en el Éxodo Jujeño y presenció la batalla de Tucumán, quedando embarazada y dando lugar al nacimiento de Pedro Pablo Rosas y Belgrano.
La hija menor de nuestro héroe, Manuela Mónica Belgrano, fue fruto de un idilio de Belgrano en Tucumán, durante su segundo comando del Ejército del Norte, con una joven tucumana llamada Dolores Helguero.
Suponemos que el hecho de que el nacimiento de ambos niños, no respetara las rigurosas normas éticas de la época y para no poner en evidencia a las madres, motivó la declaración testamentaria expresada, que no dejaba descendientes.
No obstante, Belgrano, antes de morir, instruyó a su hermano el Canónigo Joaquín Eulogio Estanislao Belgrano, a quien nombró su heredero y albacea, para que su familia velara por el futuro de su hija y le asignara en el futuro filiación.


Belgrano, San Martin, Guemes y la Guerra Gaucha


Argentina

Belgrano y sus enfermedades

A lo largo de su vida, Belgrano padeció distintas enfermedades. Estas permiten valorizar al ser humano que supo sobreponerse a las mismas y cumplir con sus obligaciones civiles y militares. Es conmovedor saber que en vísperas de la Batalla de Salta, y al amanecer de ese mismo días, 20 de febrero de 1813, Belgrano tuvo vómitos de sangre. Se pensó que tendría que dirigir la batalla desde un carruaje, que se conserva en el Museo Histórico de Luján, posteriormente los vómitos cesaron y Belgrano pudo montar a caballo, y recorrer todo el frente de batalla. El general Paz ratifica el episodio en sus Memorias Póstumas. .
No existen antecedentes patológicos en la infancia y la adolescencia de Belgrano. Su patología comenzó con el retorno al país en 1794, cuando se hizo cargo de su función de secretario del Consulado. Siendo secretario del Consulado tuvo que enfrentar grandes desilusiones, como él mismo lo consigna en su Autobiografía: ”no puedo decir bastante mi sorpresa cuando conocí a los hombres nombrados por el Rey para la Junta, quienes lejos de cumplir con la misión encomendada, de propender a la felicidad de las provincias del virreinato de Buenos Aires, eran todos comerciantes españoles, exceptuando uno que otro, nada sabían más que su comercio monopolista a saber comprar por cuatro para vender a ocho”. Se consagró a dar realidad a sus ideas pero chocó con una muralla de intereses, con la ambición y el deseo de lucro de los comerciantes. Belgrano impedido de luchar contra el ambiente hostil se desmoralizaba y confiesa que su ánimo se abatió. En esta etapa sus padecimientos fueron de índole espiritual y orgánica. En diferentes oportunidades debió solicitar licencia por verse aquejado de diferentes dolencias.
Una de las enfermedades que padeció fue “el mal de Castilla o de Marsellas”, denominado actualmente blenorragia, enfermedad muy difundida en Europa. Esta la contrajo en su época de estudiante en la Metrópoli. Fue atendido por esta dolencia por los facultativos más prestigiosos que había en Buenos Aires en aquellos tiempos. Estos eran el Doctor Miguel Gorman del Protomedicato, y los licenciados Miguel García de Rojas y José Ignacio de Arocha. Esta enfermedad lo obligó a solicitar repetidas licencias siendo secretario del Consulado y a concurrir a Maldonado, donde residió algún tiempo, al igual que en la Costa de San Isidro, en procura de descanso, logrando una moderada mejoría. Para su tratamiento le fueron suministrados sales y iodo.
También es posible, como lo señala Molinari, en su trabajo, que padeciera alguna afección reumática, tan frecuente en nuestros climas. La reunión de ambas afecciones, sífilis y reumatismo, podría ser la causa que lo obligara a mudar de país a otro más adecuado, según se lo recomendaban los facultativos.
En 1800 Belgrano padeció una afección ocular, un principio de fístula en ambos conductos lagrimales. Por épocas la supuración se intensificaba y le impedía trabajar. Enterado de esta dolencia el Rey lo invitó a que pasase a España a curarse. Le concedía licencia por un año con goce de sueldo. Belgrano rechazó el ofrecimiento, firme en su convicción de anteponer su patria a su persona y enfermedades.
La supuración se transformó en fístula, que mejoró pues llegó a ser casi imperceptible según el testimonio de Balbín y el retrato de Goulu.
Estando en el Ejército del Norte sufrió distintos padecimientos. Ya mencionamos los vómitos de sangre que padeció previo a la batalla de Salta. Se supone que provienen del aparato digestivo, porque tienen una iniciación y una terminación bruscas, en oposición a la hemoptisis, sangre proveniente del aparato respiratorio, en que la duración es más prolongada.
Posteriormente durante sus campañas militares, según Molinari, volvieron a repetirse los vómitos de sangre. Ello se debe a las tensiones emocionales que se viven frente a una batalla, acrecentadas por la responsabilidad de dirigir la acción. Algunos autores afirman que los vómitos de sangre que tuvo Belgrano se debieron a una úlcera de stress, que curó bien, no pasó a la cronicidad y por lo tanto no se halló en la autopsia.
Otra de las enfermedades que padeció fue el paludismo. Con fecha 3 de mayo de 1815, el héroe envió una comunicación al gobierno en la que manifestaba: “Estoy atacado de paludismo-fiebre terciana, que me arruinó a términos de serme penoso aún el hablar; felizmente lo he desterrado y hoy es el primer día, después de los doce que han corrido que me hallo capaz de algún trabajo.”
En estas condiciones físicas efectuó Belgrano la campaña del Altiplano, a la que debe agregarse el factor anímico descripto por el mayor Loza quien señaló: “que la salud de Belgrano es un elemento que debe tenerse en cuenta, su espíritu estaba amargado por la continuas exigencias del gobierno y decaído por las rivalidades y ambiciones de los jefes de los cuerpos”.
Como tratamiento del paludismo se empleaba la quina, planta oriunda de América, y Belgrano la utilizó según consta en su correspondencia.
En todo el periplo por el Altiplano y el viaje a Buenos Aires le acompañó su gran amigo y abnegado médico, el Doctor Joseph Readhead.
En el año 1815 fue comisionado conjuntamente con Bernardino Rivadavia para realizar una gestión diplomática en Inglaterra. Según Cutolo llegó enfermo a Londres. Posteriormente a esta cita no se encuentra referencia alguna respecto a su enfermedad.
La curación del paludismo se debió a que tomó la quina y se apartó de la zona de endemia. La enfermedad duró desde la Batalla de Salta, en 1813, hasta la misión cumplida en Inglaterra., prácticamente dos años, que es el lapso que se estimaba tardaba en aquella época curarse de esa afección.
Asimismo, el general Belgrano sufrió padecimientos gástricos, se indigestaba con facilidad, es decir tenía una dispepsia que significa digestión difícil. En el caso de Belgrano se trató de la forma hiposténica, que se debe a un déficit de jugos digestivos. Esta afección se vio agravada por las duras condiciones que debió soportar en las campañas militares, donde en algunas circunstancias llegó a escasear la alimentación.
Entre 1815 y 1818 no se han hallado referencias patológicas. Las referencias aparecen a partir de 1819. Mitre en la gran biografía que realizó del prócer, resalta la disminución psicofísica de Belgrano, diciendo que sus enfermedades “son del cuerpo y el espíritu”. No obstante sus padecimientos de salud, Belgrano aceptó su designación como Jefe del Ejército del Litoral. En su fuero interno le causaba repulsa la lucha entre hermanos. La primera referencia a su enfermedad, que al año siguiente le llevará a la tumba, está consignada en una carta que desde la Posta de la Candelaria, escribió el 7 de abril de 1819, al Coronel Ignacio Alvarez Thomas, en la que le manifestaba estar afectado del pulmón y del pecho, y además del muslo y pierna derechos, por lo cual lo tenían que ayudar a desmontar.
Esta primera referencia a su mal al pecho y el pulmón, la ratificará un año después en nota que dirigió a Manuel de Sarratea, Gobernador de Buenos Aires, el 13 de abril de 1820, en la cual especifica que “su enfermedad comenzó el 23 de Abril de 1819”.
Las duras condiciones que debió soportar no favorecieron para nada su cura. En mayo de 1819 se instaló en Cruz Alta, localidad situada al sur de la Provincia de Córdoba, donde vivió en un mísero rancho, sin ningún tipo de comodidades, debiendo soportar la humedad y el frío.
Al acercarse la primavera el ejército se trasladó a la Capilla del Pilar, sobre el Río Segundo, nueve leguas distante de Córdoba. La gravedad de la dolencia de Belgrano, obligó a que lo atendiera el facultativo Doctor Francisco de Paula Rivero, quien diagnosticó una “hidropesía avanzada”. A pesar de su enfermedad Belgrano no aceptó acompañar al gobernador de Córdoba, Doctor Manuel Antonio de Castro, hasta la ciudad de Córdoba, para ser atendido como merecía. Fueron sus palabras: “La conservación del ejército pende de mi presencia; sé que estoy en peligro de muerte, pero aquí hay una capilla donde se entierran los soldados y también se puede enterrar a un General”.
Finalmente sus males se agravaron y el 11 de septiembre entregó el mando al general Francisco Fernández de la Cruz y partió hacia Tucumán, con la esperanza de mejorar allí su salud al cambiar de temperamento.
Llegó muy grave a Tucumán, y en esa ciudad no sólo no encontró alivio sino que debió soportar vejámenes. El 11 de noviembre estalló un movimiento que derrocó al Gobernador don Feliciano de la Motta. El jefe del levantamiento fue el Capitán Abraham González, quien intentó colocarle una barra de grillos a Belgrano, quien se encontraba enfermo y con graves edemas. No pudo realizar su propósito por la enérgica y decidida acción del Doctor Redhead, médico y amigo del prócer. Pero Belgrano quedó detenido, con un centinela que montaba una guardia en la puerta.
Cuando Bernabé Araoz se hizo cargo del gobierno lo puso en libertad. El prócer permaneció tres meses en Tucumán, teniendo como únicos amigos a su médico Josef Redhead y a Balbín. Finalmente, Belgrano tomó la decisión de irse a Buenos Aires.
En todo el trayecto no recibió hospitalidad por parte del estado. Le negaron auxilio los gobernadores Ibarra de Santiago del Estero y Díaz de Córdoba. El desprecio y la indiferencia se ensañaron de nuestro héroe en las etapas finales de su vida. La gente olvidó a una de las glorias más puras, junto con el General José de San Martín, de la independencia americana.
En 1820 se produjo la caída del Directorio, el nacimiento de Buenos Aires como provincia federal, y un período de crisis en el cual se alternaron distintos gobernadores. Belgrano falleció el 20 de junio de 1820 a las 7 horas. Le practicaron la autopsia y lo embalsamaron los doctores Joseph Redhead y Juan Sullivan. De acuerdo a su deseo fue amortajado con el hábito domínico y enterrado en el atrio de la Iglesia de Santo Domingo.
El patólogo Sullivan señalaba que sacó gran cantidad de agua; que encontró un tumor duro en el epigastrio derecho; el hígado aumentado en volumen, al igual que el bazo; los riñones desorganizados, los pulmones colapsados, el corazón hipertrofiado. La descripción parece coincidir con el diagnóstico de un carcinoma hepatocelular; un tumor de gran tamaño, con nódulos en la superficie, tejido duro por la cirrosis portal que suele asociarse; ictericia y ascitis; la gran cantidad de líquido que extrajo Sullivan indicaría la invasión neoplásica de la vena portal. Otros autores nos hablan de una cardiopatía orgánica total como causa de la muerte del prócer.
Más allá del sufrimiento que experimentó Belgrano en esta cruel agonía, podemos rescatar al fidelidad del Doctor Redhead, quien cumplió con el sentido misional de la medicina, expresado en una sentencia: “Curar cuando se puede, aliviar a veces, pero consolar siempre”. Redhead recibió como testimonio de gratitud del prócer el reloj y el carruaje que en vida acompañaron a Belgrano, quien al darle el obsequio expresó: “Estoy tan pobre que no tengo nada más para regalarle”.

Belgrano no sólo fue el precursor de la gesta de mayo e iniciador de la empresa de la emancipación americana, sino también un héroe y mártir de la argentinidad.

Curiosidades

Las dos muertes de Manuel Belgrano

Fuente : http://www.clarin.com/diario/2002/06/20/s-03401.htm

El ecologista

Fuente : http://www.analitica.com/bitblioteca/corbatta/belgrano.asp

america

Fuentes : wikipedia, http://www.mcye.gov.ar/efeme/3dejunio/index.html , http://www.manuelbelgrano.gov.ar/ , http://www.geocities.com/preterita/docentes.htm , http://www.portalplanetasedna.com.ar/belgrano.htm

Basta con contar la cantidad de enfermedades y se daran cuenta los logros de este gran hombre. Pero por otro lado nos encontramos con un parecido a la muerte de Belgrano ( pobreza ), donde nadie se intereso por esta gran persona, solo su medico particular que estuvo siempre al pie del cañon, su esposa y nadie mas. Esto me hace pensar el lo poco que le importa a la juventud todos estos temas....

Si quieren saber mas de la vida de Belgrano, sus pensamientos, su intimidad...hasta su muerte. Les recomiendo "En Las batallas secretas de Belgrano". El problema es que esta novela historica tiene algunas inconsistencias, las cuales llevan a pequeños errores....

libertador

Me falto poner mucha informacion, porque no me daban la cantidad permitida de caracteres. Asi que si alguien quiere mas informacion ( testamento, maximas y otros datos ) que me pregunte.

Saludos
La vida es nada si la libertad se pierde.

guemes