Maltrato y abandono de abuelos en geriatricos

Ana María Peyssé, dueña de la propiedad, fue aprehendida por la policía porque habría intentado evitar la salida del hijo de una mujer internada, cuando la víctima le reveló las agresiones.


Dice que la ataban. "Esa noche fue un calvario", relató Magdalena Angélica Cabezas, de 86 años. (Adrián Fortunati-LNP)

Graves actos de maltrato a ancianos, que vivían en condición de hacinamiento, en un geriátrico clandestino de Villa Mitre, fueron descubiertos en la mañana de ayer y la propietaria del lugar quedó aprehendida, acusada de impedir la salida del hijo de una de las víctimas, luego de que el hombre tomara conocimiento de la situación y pretendiera realizar la denuncia.
El deleznable caso, registrado en Washington 179, motivó la intervención de personal policial y de la Región Sanitaria I, cuyas autoridades, una vez evacuado el inmueble, procedieron a su clausura.
Ana María Peyssé, de 54 años, sindicada como titular de la propiedad, fue arrestada por efectivos de la comisaría Cuarta y acusada de privación ilegal de la libertad, tomando intervención el fiscal Guillermo Petersen, de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 15, que entiende en delitos en flagrancia.
Todo comenzó a media mañana de ayer, cuando Carlos Daniel y Jorge Alberto Keen, se presentaron en el sitio para visitar a su madre, Magdalena Angélica Cabezas, de 86 años, quien estaba internada allí desde el jueves de la semana pasada.
"La dejamos acá confiando, porque nos habían recomendado el lugar, pero vinimos y mi mamá no se calló para nada. Ya sospechamos ayer (por el lunes), cuando ella nos pidió ir al baño y le dijeron que no, que para ir al baño tenía ciertos horarios. Hoy (por ayer) nos dijo que a la noche la habían atado y una vez que empezamos a escuchar eso, los otros abuelos comenzaron a decir 'a mi me pegaron un coscorrón', 'a mi también me atan'; fue una cadena", relató Jorge Keen, mientras recorría las dependencias, manifestando su asombro por la situación existente en el lugar.
El incidente subió de tono cuando su hermano Carlos advirtió que iba a dirigirse a efectuar la denuncia ante la policía y Peyssé, supuestamente, se opuso a que se retirara de la casa --a la cual se accede por un pasillo en cuyo frente existe una puerta de madera blanca--, al parecer mediante una amenaza verbal.


Gritos y denuncia
"No lo dejaba salir a mi hermano", afirmó Keen, mientras que el capitán Aldo Caminada, jefe de la comisaría Cuarta de Villa Mitre, complementó sus dichos al informar que una persona que pasaba por la calle, escuchó los gritos desde el interior y dio aviso al teléfono de emergencias 911.
Esa denuncia permitió la intervención policial y la aprehensión de la sospechosa.
"En virtud del artículo 222 del Código Procesal Penal, ingresamos al lugar, nos entrevistamos con tres personas mayores, manifestando que en momentos que habían venido a visitar a su mamá, ésta le había referido que estaba siendo maltratada en el geriátrico. Por supuesto que las lesiones de la abuela están a la vista y han sido constatadas por un médico de Zona Sanitaria, que depende del ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires", agregó Caminada.
En la edificación, dijo el vocero policial, convivían en total dieciocho ancianos y, salvo el caso de Magdalena Cabezas, quien presentaba huellas de ataduras en sus muñecas, no se habrían advertido otros lesionados.
"En virtud de que había una privación ilegal de la libertad por parte de la propietaria del inmueble, la señora Ana María Peyssé, de 54 años, el personal policial procedió a la inmediata aprehensión", aseguró Caminada.
Aclaró el policía que "cuando nosotros llegamos la abuela no estaba atada, pero hizo referencia de que recibía malos tratos en el lugar y el resto de los abuelitos que están alojados acá, se sumó al reclamo de que estaban siendo maltratados".
El funcionario también confirmó que "este lugar no está habilitado" para funcionar como geriátrico.
"La temática es la siguiente: de acuerdo con lo que nos dijeron los familiares de la abuela denunciante, ellos contratan al geriátrico de acá a la vuelta, en la calle Maipú (al 1600), que sí está habilitado, según nos dice la gente de Zona Sanitaria, y después sí, en forma clandestina, sin el consentimiento de los familiares, los trasladan acá, diciendo como que están haciendo algunas refacciones en Maipú", expresó.
Jorge Keen, a su turno, opinó que "alguien tiene que hacer frente a esto, porque, como sucede con ella (por su madre), puede suceder con otros ancianos y no es posible. De una vez por todas hay que terminar con estas cosas y creo que mi hermano y yo hicimos lo justo".


"Esa noche fue un calvario"
Con naturalidad casi inocente, y demostrando una envidiable lucidez a sus 86 años, Magdalena Cabezas confirmó la acusación a los medios de comunicación presentes y demostró las huellas del maltrato que padeció.
"Esa noche fue un calvario, no paso más esa noche y quiero que no lo pase nadie, es una cosa terrible: acostada, m...(orinada) y atada", afirmó la damnificada, mientras la policía y el personal sanitario recorrían la casa y organizaban el operativo para localizar a familiares de los restantes internados, a fin de proceder a retirarlos.
"Es la primera vez que vengo acá; he estado en mi casa, hace una semana que estoy, mi hijo sabe, pero jamás había sido maltratada, viví y fui criada 'de chocolate', porque era la más chica de siete hermanos", manifestó la anciana.
Aseguró que la sujetaron a una cama porque, infructuosamente, les insistía a las "cuidadoras" nocturnas que debían cambiarle el pañal.
"Les decía que me cambiaran, porque me orinaba y tenía frío, pero me decían 'callate la boca'. La nena (por una joven empleada) me puso dos sábanas y me tapó la boca (hizo el gesto de una mordaza); acá me duele (en la cara) y creí que los dientes me los habían sacado", continuó.
Pese a que Magdalena --según dijo-- suplicó que la desataran, las empleadas volvieron a ajustar las ataduras hechas con gasas.
"Les decía 'por favor, no me aten, que nunca me han atado para dormir'. Se me puso la mano como una morcilla (presentaba la muñeca izquierda morada y muy hinchada) y ellas estaban divirtiéndose, por teléfono, y haciendo sus cosas. Es gente joven", expresó la mujer.
Preguntada la abuela si en los pocos días de permanencia en el lugar pudo advertir otras anomalías, respondió que "había una viejita que iba muy seguido al baño y de abajo de la almohada sacaba una cosa, pero no sé qué era".


La capacidad estaba triplicada
El doctor Sergio Seri, coordinador de Fiscalización Sanitaria de Región Sanitaria I, confirmó que en el geriátrico ilegal los abuelos estaban hacinados.
"No están sucios ni mal cuidados, pero no hay lugar, no está adecuado; son 18 y hay lugar para 6 o 7. Tampoco tiene la habilitación provincial correspondiente", explicó.
El médico formuló declaraciones al tiempo que solicitaba la colaboración de medios radiales y televisivos para difundir el caso, con el objeto de que familiares de los ancianos se presentaran rápidamente en el lugar.
"No vi ningún abuelo lesionado, igualmente, por las formas legales, para la confirmación de eso, los va a revisar el médico forense, que es lo que corresponde en estos casos", explicó Seri.
Al abordar con más profundidad la problemática, el funcionario reconoció que "desgraciadamente hay mucha cantidad" de alojamientos irregulares para ancianos.
"Nos enfrentamos con un nuevo problema, una nueva modalidad, que se están mudando cada seis u ocho meses y no tenemos tiempo a llegar y a veces no recibimos la cantidad de denuncias que deberían", explicó.
En este sentido, Seri dijo que se reciben inquietudes en la sede de la institución, ubicada en Moreno 267 o, vía telefónica, al (0291) 4555110 y al 911.
"Este problema es algo histórico y nos encontramos con la mala disposición de los familiares, de dejar al abuelo en lugares que ni siquiera preguntan si está habilitado. Esto es un problema de nuestra sociedad, que se está transformando en una sociedad abandónica", opinó.
De todas maneras, Seri reconoció que este tipo de albergues es mucho menos costoso.
"Es que trabajan con personal en negro, sin médico, sin normas de seguridad y sin una serie de requisitos básicos para la habilitación", concluyó.

Maltrato y abandono de abuelos en geriatricos
Aumentó el maltrato a los adultos mayores
Red de Diarios de Periodismo Social. En un mes, se recibieron 60 denuncias por la línea telefónica gratuita 102 sobre ancianos abandonados o abusados por su propia familia.
SOLEDAD. Muchos abuelos piden ellos mismos vivir en hogares porque ya no se sienten bien con su familia. ARCHIVO LA GACETA
Los hogares de ancianos están colmados. Expertos señalan que detrás de cada víctima hay una historia de violencia. Seis diarios del interior publicaron notas sobre el tema.

Denuncias
35% abuelos víctimas de violencia familiar o desprotegidos

34% abuelos- linyeras

30% quedan solos en su casa

1% derivados de geriátricos Una ley sobre tercera edad fue vetada por el PE
Los extremos son vulnerables


Su casa dejó de serlo el día que alojó a su hijo con su familia. Su sueldo apenas le alcanza para comprar remedios. Y para cobrarlo, debe hacer eternas colas frente al banco, después de transitar por veredas con baldosas rotas -un peligro para su andar inseguro- y cruzar las calles entre autos estacionados en doble fila, o de subir a colectivos que no lo esperan ni se acercan al cordón.
La realidad del adulto mayor en la Argentina es cada vez más angustiante. Muchos, ni siquiera se animan a salir a la calle por miedo a ser golpeados o asaltados. A pesar del gran aumento de las pensiones a la vejez, estas no alcanzan a cubrir las necesidades mínimas, especialmente las de medicamentos. Según el médico gerontólogo Luis Francisco Presti, el 50% o más de la población de tercera edad no está cubierta por la Seguridad Social o no sabe utilizarla. Y por si quedaran dudas acerca de la exclusión social, hay un proyecto de ley para sacar a los adultos mayores de 100 años del padrón electoral.
“El sistema es excluyente. Desde el Estado se vulnera al anciano”, reconoce la psicóloga Rosa Alastuey, especialista en violencia familiar y social. “El adulto mayor sufre diversas formas de violencia: familiar, social e institucional”, señala, pero quizás la más dramática es la que ejercen sus propios hijos.
Todos los días, la Dirección de Familia y Minoridad de la Municipalidad recibe al menos una o dos denuncias sobre ancianos abandonados o maltratados. La Provincia debió hacer un lugar en la línea 102, que únicamente se había destinado para denunciar maltrato de niños, a los casos de personas mayores. Las cifras hablan por sí mismas: en sólo un mes, julio, la línea 102 recibió 60 denuncias de ancianos que deambulan en la calle, 53 sobre abuelos que están solos y encerrados; 61 casos de viejos maltratados por su familia y ocho que fueron abandonados en el hospital.

Hogares colmados
La demanda de geriátricos es cada vez mayor. El hogar San Alberto, el único del Estado, está al borde de su capacidad, con 80 internos. El hogar San José cuenta con 100 adultos mayores, entre mujeres y varones, y el San Roque, de mujeres solas, superó ampliamente las 100. Se estiman que existen alrededor de 700 geriátricos privados.
Tanto Alastuey como la directora del departamento de Familia y Desarrollo Humano de la Municipalidad, Lucía Briones, muchas ancianos maltratados también fueron violentos con sus hijos. “Ellos no han aprendido otra forma de comunicarse. A menudo nos dicen en las familias: usted lo ve en esa silla de ruedas, pero no sabe la boca que tiene, ya no puede golpear, pero lo hizo muchas veces”, contó Briones.
La directora de Familia, Niñez, Adolescencia y Adultos Mayores, María Teresa Carmona de Canals, insiste en que no hay mejor lugar que la familia. “Aunque los adultos tengamos que salir todo el día a trabajar y ellos tengan que quedarse solos, no hay lugar que dé más contención que la familia. Por eso nuestra tarea es tratar de reinsertar al adulto mayor en su grupo familiar. Lo hacemos por medio de un equipo de psicólogos y asistentes sociales”, sostiene.
Quien disiente de la directora de Familia es justamente una anciana que eligió vivir en un hogar. “Yo misma hice las gestiones para entrar, cuando me di cuenta de que era una carga para mi familia. Sentía que molestaba y por eso ellos me trataban mal, ¡hasta mis nietos! No veo nada de malo en vivir en un hogar. Aquí me tratan bien y soy feliz con gente de mi edad”, contó María (75 años), que vive e el hogar San Roque
Contra su voluntad, 30% de abuelos en geriátricos
Tres de cada diez ancianos que se encuentran en un geriátrico preferirían estar en otra parte. Al menos eso indica un estudio, el cual revela cómo se trata a las personas mayores en nuestro país


La investigación, realizada por la Universidad Isalud en 101 geriátricos de la Ciudad y de la Provincia y la cual contó con 304 entrevistas profundas, reveló algo triste, pero lamentablemente real: el 30% de los abuelos que está en esas instituciones fue internado allí contra su voluntad. Sin embargo, se cree que la cifra podría ser mucho mayor.

"Una de las cosas que mostró el trabajo - a su vez financiado a través del Banco Interamericano de Desarrollo por una ONG canadiense y patrocinada por la Organización Panamericana de la Salud - es que, cuando la persona no participa de la decisión, su estado de ánimo es peor, o sea que es una variable asociada al estado de ánimo. Familias e instituciones deben revisar esto; no se puede institucionalizar a nadie sin su consentimiento, ni teniendo instituciones donde los viejos no puedan decidir sobre sus vidas", indicó Nélida Redondo, socióloga y coordinadora de la investigación.

Por su parte, Lía Daichman, presidenta de la Red Internacional de Prevención del Abuso y Maltrato en la Vejez, indicó que "tal vez no los consulten porque no quieren escuchar lo que tienen para decir".

Al mismo tiempo, Redondo dijo que casi el 85% de los abuelos que está en geriátricos está bien alimentado y tienen "buenas o aceptables" condiciones de higiene. Sin embargo, también señaló que el estilo de vida del 15% de los ancianos que allí viven sus últimos años no es digno.

Entonces, surge la duda de qué hacer cuándo el abuelo no pretende ser internado en un geriátrico. Y la respuesta la da, por ejemplo, Miguel Angel Acánfora, director de la Maestría en Gerontología Clínica de la Fundación Barcelo, quien dijo que "la tendencia mundial es la asistencia domiciliaria".

Fuente: Infobae

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5 comentarios - Maltrato y abandono de abuelos en geriatricos

@20122502 Hace más de 5 años
10+ muy bueno
@linda81 Hace más de 5 años
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@sol2012 Hace más de 5 años
muy bueno 10+
@tongo81 Hace más de 5 años
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@tutsy Hace 21 días
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