El origen de las aves

El origen de las aves

El origen de las aves

Los espectaculares hallazgos de protoaves o dinosaurios emplumados, realizados a fines del siglo pasado y comienzos del presente, en muchos lugares del mundo, y en especial en China, permiten a la Paleontología actual tener una visión más clara del origen de la aves y su evidente filiación con los dinosaurios.

Al descubrirse el fósil con plumas Archaeopteryx en 1861, el cual sabemos que solo podía planear, se comenzó a sospechar que fue a partir de los dinosaurios cuando se comenzaron a desarrollar las aves. En el 2002, especímenes como el Cryptovolans Pauli, han desplazado al clásico Archaopteryx, como candidato a ser de las primeras aves verdaderas, ya que presenta plumas asimétricas en sus cuatro miembros, así como huesos del esternón soldados que permitían ya, posiblemente, el vuelo.

Thomas H. Huxley, naturalista inglés seguidor de Darwin, demostró en 1868 que dinosaurios y aves compartían muchas características, sobre todo las relacionadas con el esqueleto. En 1997 se encontró en China otra “dinoave”, el Sinosauropteryx, el cual tenía en su estómago los restos de un pequeño mamífero lo que confirmaba que nuestros ancestros también eran cazados por dinosaurios emplumados, quedando demostrado que las plumas no son una característica exclusiva de las aves. Pero entonces, si estos animales eran sólo dinosaurios con plumas ¿cuando aparecieron las primeras aves?

Sabemos que los mamíferos se comenzaron a separar de los reptiles desde el período Pérmico. Sin embargo, hasta no hace muchos años, no teníamos muy claro cuándo aparecieron las primeras verdaderas aves. Deberíamos preguntarnos, entonces, ¿qué es para nosotros un ave? No vale ya decir que es un animal con plumas, pues, aparte de esto, debe ser capaz también de volar, lo cual no podían hacer aún los dinosaurios emplumados, al igual que hoy en día hay aves que no pueden volar. Para lograrlo necesitan, además, una quilla en la caja torácica donde los músculos que permiten el vuelo se puedan anclar.

Actualmente el análisis filogenético permite recurrir a sus dos técnicas de reconstrucción: por un lado, la reconstrucción molecular a través del ADN, y por otro, el análisis cladístico. Un “clado” es un diagrama que permite representar el parentesco evolutivo de las especies a partir de un antepasado común. Se representan, dentro del árbol evolutivo, como ramas que nacen de otras ramas. El clado que nos interesa en este caso recibe el nombre de Archosauria, de donde derivan los cocodrilos, los dinosaurios no avianos y las aves. De aquí surgen las tres teorías para explicar de qué animales evolucionaron directamente las aves, teniendo en cuenta sus sinapomorfias, es decir, aquellos caracteres únicos derivados de un antepasado común que comparten todos sus descendientes. La primera teoría afirma que las aves descienden de los primeros cocodrilos ya que comparten ciertas características como son las cuatro cavidades en el corazón, la estreptostilia (una forma de articulación entre la mandíbula y el cráneo) y los sacos aéreos en ciertos huesos del cráneo. La segunda teoría y la más aceptada, afirmaría que los dinosaurios descienden directamente de los dinosaurios terópodos y, en particular, del enorme grupo de los Coelurosaurios, bípedos carnívoros de pequeño tamaño. La tercera y última teoría propone que las aves descienden de algún tipo de tecodonto del período Pérmico, es decir, que tienen un origen común con los dinosaurios y cocodrilos pero el registro fósil no ha sustentado aún esta teoría.

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El Crypotovalans es un paso más adelante, en la evolución hacia las aves, estando más emparentada con el Microraptor. Comparado con el Archaeopteryx, tiene al esternón soldado y desarrollado.

Los dinosaurios se dividen en dos grandes grupos u "órdenes": el de los Saurísquios (pelvis de reptil) y el los Ornitisquios (pelvis de ave). Al primer grupo pertenecen los grandes saurópodos (herbívoros cuadrúpedos de cuello largo) y los terápodos (todos los carnívoros) mientras que al segundo grupo pertenecen todos los demás dinosaurios. Paradójicamente, dentro de este grupo no están "los candidatos" a ser los antecesores de las aves.

Hoy en día sabemos que dentro de un grupo de Saurisquios, los tetanurae (cola rígida), existió una última rama donde se produjo el proceso de evolución convergente entre los dinosaurios ornitisquios y saurisquios: la traslación hacia atrás del hueso púbico, como lo tienen todos los ornitisquios, cuyo nombre proviene de compartir esta característica con las aves. El clado Eumaniraptora (dinosaurios saurisquios) englobaría a los dinosaurios terópodos maniraptores característicos del Cretácico inferior (hace aproximadamente 137 millones de años) del cual evolucionarían las aves actuales, ya durante el Cuaternario. Estos dinosaurios adquirieron esta característica independientemente de los dinosaurios ornitisquios (que ya la poseían de antes), siendo, por tanto, un fenómeno de convergencia evolutiva; de hecho, Ornitischia significa "cadera de ave". Otra sinapomorfía de los Eumaniraptora reside en las proporciones de las extremidades delanteras: el antebrazo es más largo que el brazo.

Diferentes teorías tratan de explicar la aparición de las plumas, la primera de ellas, la teoría cursorial o terrestre, está relacionada con la necesidad de algunos dinosaurios de poder volar. Los dinosaurios bípedos pequeños eran insectívoros, necesitaban correr y saltar para alimentarse y, así, progresivamente, de generación en generación, desarrollarían plumas. Pero éste no podía ser el caso del Compsognathus, contemporáneo del Archaeopteryx, dos animales con esqueletos muy similares. El mismo criterio se aplicaba a los Ornithomimosaurios "lagartos imitadores de aves", dinosaurios Saurisquios. Son similares a los avestruces de no ser por las plumas y la ausencia de la larga cola. Estos dinosaurios eran corredores pero no esta claro si desarrollaron plumas. La otra característica de las aves, el pico sin dientes, no estaba presente en ninguna de las especies anteriormente mencionadas. La teoría arborícola afirma que los dinosaurios (o quizás reptiles cuadrúpedos) treparon los árboles para, desde allí, alcanzar sus pequeñas presas, desarrollando con el pasar de las generaciones las plumas. Sin embargo, gracias a descubrimientos recientes se ha postulado otra teoría, la del origen acuático de las aves, la más aceptada ya que se necesita mucha energía para correr y lograr el vuelo siendo más sencillo comenzar planeando que lanzándose desde las alturas de los árboles.

evolución

Nuevos descubrimientos señalan que las primeras aves con una espoleta en la caja torácica, y por lo tanto, capaces de volar, eran animales de hábitos acuáticos, como los actuales patos. Este sería el caso del Gansus yumenensis, una ave acuática china de aspecto moderno que vivió en el Cretácico Inferior, hace 110 millones de años, y que podría ser el punto de arranque de las aves voladoras actuales pues posee un esternón con "espoleta" de anclaje para los músculos pectorales, que pudo servir tanto para nadar como para volar. Además de ser el más antiguo miembro conocido de las Ornithurae, el cual incluye a todas las aves actuales, parece ser que tendría un modo de vida parecido al de las actuales aves marinas. Así pues, el Gansus añade un indicio más de que este grupo se originó a partir de ancestros que, aunque volaban perfectamente, estaban adaptados a nadar y bucear.

La presencia de plumas está relacionada con otro gran dilema de los paleontólogos: ¿eran los dinosaurios de sangre caliente? La función primaria de los pelos, las plumas o de una gruesa capa de grasa como piel es la de mantener caliente a los animales que dependen del calor metabólico interno de sus cuerpos (endotérmicos) y no de las temperaturas externas (exotérmicos). Las plumas sirven de aislante para el cuerpo frente al medio ambiente pues cuando hace frío ayudan a mantener el cuerpo rodeado de una capa de aire caliente, y, al detener la pérdida de calor, se mantiene la energía endotérmica del cuerpo, necesaria para animales tan activos como las aves. El descubrimiento reciente de un corazón petrificado de dinosaurio con cuatro cámaras internas es una evidencia firme que sustenta la teoría de dinosaurios de sangre caliente, los cuales debieron tener un comportamiento similar al de los actuales mamíferos y no al de los cocodrilos y lagartos que dependen de la temperatura exterior para calentar sus cuerpos.

Las plumas son la principal característica de las aves, seguida de las alas y el pico sin dientes, pero es la capacidad de volar la condición que buscamos para poder decir que se trata de un ave y no de un dinosaurio emplumado. La existencia de éstos es algo que se había anticipado desde hacía ya tiempo, independientemente del descubrimiento del Archaopteryx. En 1981 el ruso Kurzanov encontró que a lo largo del cúbito (uno de los huesos del antebrazo) del Avimimus había una cresta ósea similar a la que las aves poseen como área de inserción de las plumas. Actualmente parece haber un consenso entre los paleontólogos respecto a que todo el linaje de los coelurosarios tuvieron alguna forma de pluma: desde los ágiles dromeosaurios, los gigantescos tiranosaurios (Gualong wucaii y los T. rex recién nacidos) hasta los troodóntidos de grandes cerebros y los therizinosaurios de enormes garras.

Los grandes descubrimientos de finales del siglo XX de varias dinoaves chinas dieron un gran impulso a la comprensión de la evolución de las plumas, las cuales, al igual que el pelo, son una evolución de las escamas de los reptiles. Existen dos tipos de plumas: las que crean superficies aerodinámicas para el vuelo y las llamadas plumón, que cumplen una función de aislante térmico. La pluma típica está constituida por un eje central llamado raquis, del cual se desprenden una serie de ramas, las barbas, de las que a su vez salen las bárbulas. Gracias a los nuevos fósiles chinos se han detectado cinco estadios en la evolución de la pluma. Las más simples están presentes en el Sinosauropteryx, siendo estructuras tubulares y estructuras sin raquis en forma de plumón (estadios 1 y 2). El Beipiaosaurio corresponde al estadio 3 donde la pluma es plana y con barbas sin ramificar pero ya fusionada en un raquis central. En el estadio 4 el vexilo es cerrado, los ganchillos de las bárbulas se unen a los canales de las bárbulas de las barbas adyacentes, como se observa en el Protarcheopteryx, el Cauripteryx y quizá en el Sinornithosaurus. En el estadio 5, el más desarrollado, la pluma es asimétrica con un vexilo cerrado, ésta se presenta en el Microraptor y el Cryptovolans, que al menos planeaban, y en las aves actuales ya les sirven para el vuelo. El descubrimiento en el 2003 del Microraptor gui, el cual se pensó tenía cuatro alas, y del Gansus yumenensis constituyen la evidencia casi definitiva de que los aves evolucionaron a partir de los dinosaurios.

Dinosaurios
1) y 2) Cryptovalans (2002), 3) y 4) Microraptor Guy (2003), 5) Microraptor Zhoianus (2000), 6) Bambiraptor feinbergi (2000), 7) Graciliraptor lujiatunensis (2004) , 8) Sinornithosaurus y 9) Sinornithosaurus millenii (2004)

Al extinguirse los dinosaurios, ya en el Paleoceno, existían aves zancudas, como el Presbyornis, y durante el período Eoceno los animales terrestres que predominan seguían siendo del clado Archosauria, como los cocodrilos y aves carnívoras gigantes tipo Diatryma, sin cola y cuyo poderoso pico ya carecía de dientes, que cazaban a los ancestros de los actuales caballos, como el Eohippus. Sin duda estas aves constituyen las primeras representantes del linaje de los dinosaurios y esperamos que próximamente el registro fósil nos muestre evidencias de los dinosaurios emplumados que originaron estas enormes aves.

Archaeopteryx y las primeras Aves


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=MMQX16sVmLY

Fuente: http://helepolis.blogcindario.com/2009/05/00001-el-origen-de-las-aves.html

4 comentarios - El origen de las aves

@Feder3
Vos decis que es asi?...

Yo no tengo idea, pero gracias por la info...


@Bombarderoesfero
interesante, pero muy pequeño el texto, luego dejo algunos puntos
@sadsasd
Es todo cierto, en los últimos años se comprobó que las aves son dinosaurios tetrápodos adaptados para evolucionar.

De las más de 10 mil especies de aves actuales, todas son descendientes directas de los dinosaurios, a tal punto que se utilizan las aves grandes para estudiar el comportamiento que pudieron haber tenido los dinosaurios.