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Caballo de Troya (Reseña)

Caballo de Troya (Reseña)


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Caballo de Troya

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El caballo de Troya es un artilugio que aparece en el mito de la Guerra de Troya. Es mencionado en la Odisea de Homero (octavo canto) y en otras fuentes, como la Eneida de Virgilio (Libro II). El evento ocurre luego de los acontecimientos que se cuentan en la Ilíada de Homero y antes de los relatados en la Odisea y en la Eneida, pero igualmente es referida en estas dos últimas.


Mito


La leyenda

Leyenda

Las fuerzas griegas que asediaron Troya durante diez años no pudieron superar las altas murallas que la defendían.

Odiseo (Ulises para los romanos) propuso a los jefes griegos construir un enorme caballo de madera en cuya barriga habían de caber los más valerosos héroes griegos. La flota griega se retiraría a la cercana isla de Ténedos, tras quemar el campamento para que los troyanos lo advirtieran y salieran confiados al campo. Un griego, fingiéndose fugitivo, quedaría fuera y contaría a los troyanos que este caballo está consagrado a la diosa Atenea, enemiga de los troyanos.

Bajo las instrucciones de Odiseo, el caballo fue construido por Epeo el feocio, el mejor carpintero del campamento. Tenía una escotilla escondida en el flanco derecho y en el izquierdo tenía grabada la frase: «Con la agradecida esperanza de un retorno seguro a sus casas después de una ausencia de nueve años, los griegos dedican esta ofrenda a Atenea».

Los troyanos, grandes creyentes en los dioses, cayeron en el engaño. Lo aceptaron para ofrendarlo a los dioses, ignorando que era un ardid de los griegos para traspasar sus murallas. Dentro del caballo se escondía un selecto grupo de soldados. El caballo era de tal tamaño que los troyanos tuvieron que derribar parte de los muros de su ciudad. Una vez introducido el caballo en Troya, los soldados ocultos en él abrieron las puertas de la ciudad, tras lo cual la fuerza invasora entró y la destruyó.

Este episodio no es narrado en La Ilíada, el poema atribuido a Homero, que relata parte de la Guerra de Troya. Se hace alusión a él en La Odisea, en la que Homero cuenta las aventuras del héroe griego Odiseo en su regreso a su patria, Ítaca. También es aludido por Virgilio en la Eneida.



El poema

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—¡Demódoco! Yo te alabo más que a otro mortal cualquiera, pues deben de haberte enseñado la Musa, hija de Zeus, o el mismo Apolo, a juzgar por lo primorosamente que cantas el azar de los aqueos y todo lo que llevaron a cabo, padecieron y soportaron como si tú en persona lo hubieras visto o se lo hubieses oído referir a alguno de ellos. Mas, ea, pasa a otro asunto y canta como estaba dispuesto el caballo de madera construido por Epeo con la ayuda de Atenea; máquina engañosa que el divinal Odiseo llevó a la acrópolis, después de llenarla con los guerreros que arruinaron a Troya. Si esto lo cuentas como se debe, yo diré a todos los hombres que una deidad benévola te concedió el divino canto.

Así habló y el aedo, movido por divinal impulso, entonó un canto cuyo comienzo era que los argivos diéronse a la mar en sus naves de muchos bancos, después de haber incendiado el campamento, mientras algunos ya se hallaban con el celebérrimo Odiseo en el ágora de los teucros, ocultos por el caballo que éstos mismos llevaron arrastrando hasta la acrópolis.
El caballo estaba en pie, y los teucros, sentados a su alrededor, decían muy confusas razones y vacilaban en la elección de uno de estos tres pareceres; hender el vacío leño con el cruel bronce, subirlo a una altura y despeñarlo, o dejar el gran simulacro como ofrenda propiciatoria a los dioses; esta última resolución debía prevalecer, porque era fatal que la ciudad se arruinase cuando tuviera dentro aquel enorme caballo de madera donde estaban los más valientes argivos, que causaron a los teucros el estrago y la muerte.


Cantó cómo los aqueos, saliendo del caballo y dejando la hueca emboscada, asolaron la ciudad; cantó asimismo cómo, dispersos unos por un lado y otros por otro, iban devastando la excelsa urbe, mientras que Odiseo, cual si fuese Ares, tomaba el camino de la casa de Deífobo, juntamente con el deiforme Menelao. Y refirió cómo aquél había osado sostener un terrible combate, del cual alcanzó Victoria por el favor de la magnánima Atenea.


La Odisea, Libro VIII



Hombres escondidos dentro del caballo

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Las fuentes clásicas dan numerosas versiones acerca del número e identidad de los guerreros que se escondieron dentro del caballo. Apolodoro los cifra en 50, pero luego añade que el autor de la Pequeña Ilíada, poema perdido, afirmaba que eran 3000 (aunque podría ser un error de los códices). Según Tzetzes fueron 23; Quinto de Esmirna da 30 nombres y añade que eran aún más y otros autores mencionan otros nombres. La recopilación de los integrantes nombrados por los diversos autores abarca los siguientes guerreros:

Odiseo (líder)
Acamante
Agapenor
Anfidamante
Anfímaco
Anticlo
Antífates
Antímaco
Áyax el Menor
Calcante
Cianipo
Demofonte
Diomedes
Equión
Epeo
Esténelo
Eumelo
Euríalo
Euridamante
Eurímaco
Eurípilo
Filoctetes
Idomeneo
Ifidamante
Leonteo
Macaón
Meges
Menelao
Menesteo
Meríones
Neoptólemo
Peneleo
Podalirio
Polipetes
Talpio
Teucro
Tersandro
Toante
Trasimedes
Yálmeno



Interpretaciones del origen del mito

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Se ha sugerido que el Caballo de Troya podría ser una referencia a Poseidón, rey de las profundidades marinas y terrestres en la mitología griega, que contaba con el caballo como uno de sus símbolos. Durante la guerra de Troya, uno de los frecuentes terremotos que se producen en la región (atribuidos, por venir de las profundidades de la tierra, a Poseidón) pudo haber dañado parte del perímetro amurallado de la ciudad, facilitando así su toma por los griegos.

Ya los mismos clásicos dudaban de esta artimaña. Pausanias decía que podría haber sido un arma de asedio parecida a un caballo que derribó la muralla. Otros decían que Antenor habría hecho entrar a los griegos en Troya por un postigo que tenía pintado un caballo. Otros autores creían que los griegos, después de incendiar el campamento, se habrían ocultado detrás del monte Hipio (‘del caballo’).

Robert Graves dice en su libro Los mitos griegos que Atenea habría inspirado a Prilis, hijo de Hermes, la idea del caballo, y que luego Odiseo la había reclamado como suya. Pero esa es sólo una de las versiones del mito según Apolodoro e Higino.



La guerra de Troya en el Cine

En las películas que cuenta la historia de la guerra de Troya, inevitablemente aparece el legendario caballo de madera a continuación una relación de las películas que han narrado esta milenaria historia:

1924 Helena dirigida por Manfred Noa

1927 La vida privada de Helena Troya dirigida por Alexander Korda
Caballo de Troya (Reseña)

1956 Helena de Troya dirigida por Robert Wise
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1961 La guerra de Troya, peplum realizado en Italia, protagonizado por Steve Reeves y que fue dirigido por Giorgio Ferroni
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2003 Helena de Troya película televisiva dirigida por John Kent Harrison
Mito

2004 Troya superproducción dirigida por Wolfgang Petersen

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Helena de Troya - 1956



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Caballo de Troya (Reseña)

2 comentarios - Caballo de Troya (Reseña)

@pobreman
NO PUEDO QUE HAYAN CAIDO EN SEMEJANTE BOLUDEZ LOS TROYANOS PERO HAY QUE SER VIVO EN LA VIDA