Delfines en Bolivia [Bufeos]

Delfines en Bolivia [Bufeos]

Son una maravilla natural que puede verse en todo su esplendor en las aguas del Mamoré a 590 kilómetros de La Paz. Según la leyenda,
eran una tribu de indígenas muy machos a los que un dios envidioso convirtió en delfines rosados y condenó a vivir en agua dulce.
Aun hoy, les atribuyen la procreación de todos los hijos sin padre.


delfines


Hace mucho pero mucho tiempo eran humanos y vivían en las tierras del Amazonas. Los guarayos, que todavía habitan en las orillas,
dicen haberlos visto. Nadie sabe bien por qué pero a esos hombres, que en verdad eran jóvenes guerreros indígenas, un día un dios les envidió el atributo de su masculinidad y henchido de ira y de poder, los convirtió en delfines, los pintó de color rosado y los condenó a vivir en agua dulce.
El dios los tiró en los ríos, los afluentes y las lagunas de la Amazonía boliviana. Y los llamó bufeos por todo concepto.
La leyenda cuenta que en junio, mientras los hombres celebran a sus santos, los delfines, convertidos en apuestos guerreros, salen del río.
Vestidos de blanco, con un sombrero de paja con un agujero en la copa para facilitar la respiración y con el ala muy ancha para cubrir sus facciones, seducen a las mujeres de la aldea. Ninguna de ellas puede huir de sus encantos y dejan que los guerreros se las lleven al borde del río. Al día siguiente amanecen todas embarazadas.
Tiempo después, la mitología se fue convirtiendo y nutriendo de colores: las mujeres más jóvenes que, en los días de menstruación y en
las noches de luna, anden en canoa por el río, serán preñadas por un delfín rosado. Así, se supone en la región del Beni, que todos los niños que no tienen padre son hijos de un delfín.


bolivia


Para verlos, es posible remontar cualquier río. Para no perdérselos hay que navegar el más majestuoso de Bolivia: el río Mamoré.


Delfin


Rosa


El Mamoré es ancho y generoso y apenas el barco se aleja unos kilómetros de la civilización, los delfines empezarán a mostrarse. Para verlos solo hay que mirar. Si no hay viento, pequeños remolinos, un contra movimiento del agua los delata.


mamore


En junio se ven en dos escenas: primero sacan la cabeza con su piquito largo y agudo.


bufeo

Delfines en Bolivia [Bufeos]


Mete la cabeza y luego saca el grueso y rosado lomo. En agosto, cuando el río baja su cauce, se ven enteros saltar fuera del agua.


delfines


Estos mamíferos tienen la capacidad de vivir en aguas con sólo un metro de profundidad. La ecuación es simple: cuanto menor sea el cauce más se verán.


bolivia

Delfin


El verdadero nombre de los delfines rosados de esa región es Inia boliviensis. Los bolivianos consideran que tienen poderes mágicos. Quizás
por eso han sobrevivido tanto tiempo. Hoy, la mayoría de los navegantes saben que matarlos trae mala suerte y no los pescan ni los comen
porque en el pasado eran humanos y creen que pueden volver a serlo cuando lo deseen. Otros suponen, en cambio, que el diablo se reencarnó
en ellos. Por eso, los delfines, además de ser animales protegidos, siguen viviendo y reproduciéndose sin la intervención de la mano del
hombre. El bufeo aparece en el Apéndice II de citas de la Unión Internacional de Conservación Natural como especie vulnerable a la extinción.
En Bolivia está protegido desde 1990 por el Decreto Supremo 22.641. Su mayor depredador es la deforestación por acción humana que, en
general, termina secando las lagunas adyacentes al río y matándolos sin querer.






-Si usted se cae al río, los bufeos la sacan, dice el Chino, uno de los motorman del carguero. Y cuenta que, como si tuvieran radares, los delfines llegan rápidamente hasta la víctima, y mientras varios de ellos nadan en círculos para marcar el lugar, otros la empujan con su piquito hacia la superficie. Es que estos animales tienen en un cerebro un sistema de ultrasonido capaz de detectar movimientos dentro del agua a varios kilómetros de distancia. Sus ojos son pequeños y no le sirven demasiado. Por eso se guían por su propio radar interno.
-Son muy buenos animales, doñita. Por eso acá, en este río, nadie los toca. Ellos hacen lo que quieren. Van y vienen por todo el Mamoré.
Comen, saltan y nadie pero nadie los toca. Son libres y felices.


Sin luz, los delfines no asoman. Se mueven de a dos. Es una regla. Van en pareja. Siempre. Si salta uno, saltará otro. Pero en el José Andrés no queda vida cuando se va el sol. Los marineros se acuestan en sus colchones de gomaespuma. El comandante se encierra con su mujer en el camarote. El motorman sube el volumen. Toda la noche sonarán narcocorridos, historias de Los Tigres del Norte. Y algún desvelado se sentará delante de la cabina para hacerle compañía. Y esperará a la mañana para ser bendecido otra vez por los mágicos y poderosos delfines
rosados.






Rosa


Visto en Revista C.


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1 comentario - Delfines en Bolivia [Bufeos]

@isaias_68
Gracias necesitaba la info y las leyendas