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World of Warcraft - Personajes (parte 3)

Hola Gente
Este post es una recopilación de: http://www.rolcraft.net/wiki/index.php?title=Portada
Actualmente no esta en funcionamiento, pero pude rescatar algo de información, se las dejo aki, para ke los fanáticos (como yo) de warcraft no se pierdan de toda esta info

Si alguien sabe de otra página, foro, blog o lo ke sea de wacraft, xfavor avisenme y con mucho gusto lo revisare y posteare, saludos

Ahora si ... los personajes mas importantes de World of Warcraft (en orden alfabetico):
-- Tercera Parte --


Dar'Khan Drathir

World of Warcraft - Personajes (parte 3)

Ocupación: Maestro del Azote en Quel'Thalas, antiguo miembro de la Convocación de Silvermoon.
Alineamiento: El Azote, antes Quel'Thalas.
Estado: No-muerto.
Actualidad: Desconocido

Dar'Khan Drathir es un traidor al Reino de Quel'Thalas, el que abrió el camino al Azote para resucitar a Kel'Thuzad, otorgándoles acceso al Pozo del Sol. Aunque él fue eventualmente asesinado por el avatar del Pozo del Sol, fue levantado como un muerto viviente y ahora controla el puesto del Azote de Deathholme, donde él controla el Azote en Quel'Thalas.

Vida anterior y Traición
Dar'Khan Drathir fue un miembro de la Convocación de Silvermoon, el alto concilio de Quel'Thalas, durante la Segunda guerra. Cuando, avisados por Alleria Windrunner de la potencial amenaza de una alianza entre la Horda y los Trolls del bosque Amani, bajo el mandato de Zul'jin, Dar'Khan se mofó y creyó que los enemigos no serían capaces de pasar las Piedras Rúnicas que protegían los bordes de los Bosques Canción Eterna.

Como magistrado de Quel'Thalas, Dar'Khan usó el Pozo del Sol para ayudar a construir las ciudades, alterar la tierra, y obtener lo que los Quel'dorei desearan. También era un amigo del futuro Regente Lord Lor'themar Theron. Carente de reconocimiento por su ayuda en estas gloriosas acciones, unidas a su propia naturaleza egoísta, lo volcaron en un camino oscuro y el comenzó a formar secretamente sus propias magias, además de una obsesión con el Pozo del Sol. Frustrado por la falta de progresos, Arthas Menethil vino para guiarlo, y, en retorno, Dar'Khan se volvió leal a él.

Manipulado y envuelto por su Lord Bendecido, fue su amistad con Lor'Themar la que permitió a Dar'Khan ayudar a Arthas y a su ejército introducirse en las defensas de Quel'Thalas, asesinando a sus propios camarades en el proceso, todo pensando en que Arthas lo ayudaba a cumplir su deseo por el poder del Pozo del Sol. Mientras que luchaba contra los pocos magos por el control del Pozo del Sol, Arthas lo usó para resucitar a Kel'Thuzad, destruyéndolo en el proceso.

Avergonzado de su fracaso e inconsciente del papel de Arthas en la destrucción, Da'Khan fue enviado a buscar donde los remanentes mágicos fueron.

La Trilogía del Pozo del Sol
Tras años de búsquedas inútiles, finalmente alcanzó su meta, detectando la presencia del Pozo del sol en una campesina llamada Anveena Teague, que también había llamado la atención de los miembros de los Dragones Azules. Dar'Khan, ahora experto en Necromancia y comandando fuerzas del Azote, trató de capturarla y averiguar el paradero del poder. Tras fallidos intentos en su casa, y otra vez en el Molino Tarren, acabó por comprenden que ella era, en realidad, un Avatar del Poder del Pozo del Sol en forma humanoide. Fue secuestrada en las Montañas de Alterac y enviarla a las tierras ruinosas de Quel'Thalas, ahora conocidas como Ghostland, él la confrontó con la verdad de su existencia.

Entonces, Dar'Khan trató de usar un conjuro que podría permitirle absorber las energías de ella, sin embargo, con la ayuda de sus aliados, Anveena manifestó el poder del Pozo del Sol y lo usó contra él. Más Liche que un ser viviente, él hizo un desesperado intento de drenar el poder desde ella directamente, pero fue incapaz de soportar su brillo y fue quemado.

Durotan

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Durotan, del Clan Frostwolf

Género: Masculino
Raza: Orco
Clase: Guerrero
Afiliación: Horda
Parientes: Padre de Thrall, marido de Draka, hijo de Garad y Geyah
Ocupación: Señor del Clan Lobo Gélido (Frostwolf)
Estado: Muerto, su lápida puede encontrarse en Alterac Valley, es una gran roca.

Vida
Infancia
Durotan, hijo de Garad y Geyah, fue el señor del Clan Lobo Gélido, marido de Draka y futuro padre de Thrall.Antes de alcanzar la edad adulta enter los orcos, conoció a un joven orco del clan Blackrock llamado Orgrimm en el festival Kosh'harg- un evento bianual donde los clanes orcos se concentraban a la sombra de la montaña sagrada Oshu'gun-. Llegaron a ser grandes amigos dejando de lado su pertenencia a diferentes clanes. Durotar hace honor a su nombre, al igual que Orgrimmar hace honor a Doomhammer.

Juventud
De la amistad de estos dos orcos nace una unión casi irrompible desde su juventud. Cuando estaban afrontando una prueba en las sombras de Terokkar, fueron sorprendidos por un ogro y hubieran sido asesinados por él si no hubiera intervenido un Draenei que lideraba un comando; el capitán Draenei Restalaan. Llevó a los jóvenes a su ciudad de Telmor (perfectamente oculta por el poder de un cristal, uno de los restos del cristal de Ata'mal que fue usado para ayudar a los draenei a escapar de Argus milenio atrás). Restalaan informó de que el profeta Velen el Divino estaba visitando la ciudad y los había invitado a cenar con él. Hablaron largo y tendido con el Profeta esa noche, aprendiendo acerca de los Draenei (Durotan admitió para sí mismo que había aprendido más que la mayoría de la gente en todo el siglo), y Velen aprendió algo más acerca de las personas con las que compartía mundo.

Edad Adulta
Años después, Garad fue asesinado por un gronn, y Durotan se convirtió en el nuevo Líder del clan Lobo Gélido. Ocurrió en aquellos tiempos que los clanes orcos - guiados por el viejo Chamán Ner'zhul del clan Sombraluna- empezaron a combatir contra los draenei, supuestamente convencidos por sus ancestros de que los draenei habían formado un complot. Esto supuso un ataque rápido por parte del señor demonio Kil'jaeden, antes el mejor amigo de Velen y ahora su mayor enemigo, para destruir a los renegados de una vez por todas. Al cabo de un tiempo, Kil'jaeden comenzó a enseñar y adiestrar a los orcos en la magia y los secretos de los brujos, comenzando por su aprendiz más impaciente - con un poder similar a Ner'zhul- llamado Gul'dan. En un primer momento, Durotan aceptó el uso de las artes oscuras en su clan, pero tiempo después - ayudado por su compañero Draka- hizó llamar la atención de Gul'dan con su preocupación porque aquel orco había abandonado sus sentimientos y sólo albergaba cólera y repugnancia.Kil'jaeden supo que los clanes orcos estaban preparados, pero necesitaba estar seguro de su total lealtad. En secreto, invocó con el concilio de sombras a Mannoroth el Destructor, el vasallo viviente de la destrucción y la rabia. Gul'dan reunió a los líderes de los clanes y les convenció para que bebieran la sangre infectada de rabia de Mannoroth, la propia sangre del demonio, para hacerlos invencibles. Con el permiso de Grom Hellscream, todos los líderes excepto Durotan bebieron y así sellaron sus sinos como esclavos de la Legión Ardiente. Cuando los orcos clanes fueron reunidos para beber la sangre del Señor del Foso Mannoroth, Durotan rechazó y prohibió a su clan que lo hiciera. Sabía con certeza los detalles de la traición de Gul'dan a Ner'zhul, adiestrado por Kil'jaeden y ahora enemigo de Durotan, pero incapaz de actuar. Consumidos por la rabia y el poder de Mannoroth, los líderes ampliaron esta subyugación a sus hermanos. Los orcos se volvían más y más agresivos bajo el control secreto de Gul'dan y su Concilio de Sombras. Construyeron numerosas arenas donde mostraban sus dotes guerreras en pruebas de combate a muerte. Durante este período, unos pocos señores de los clanes se quejaron acerca de la creciente depravación en la raza. A su vez, Durotan advirtió de la manera en que los orcos sucumbían y se perdían a sí mismos a causa del odio y la furia. Sus palabras cayeron en saco roto, pues Grom Hellscream decidió seguir adelante y defender la era de la guerra y la dominación. Aún convencido de que la corrupción de Gul'dan destruiría a su gente, Durotan se quejó una vez más de los brujos. Los guerreros iracundos decían que los brujos estaban destruyendo la pureza del espíritu orco y que esta invasión imprudente supondría su condenación. Gul'dan, incapaz de arriesgarse para matar a un héroe tan popular, obligó a Durotan y el clan Lobo Gélido a exiliarse tan lejos como pudiera, en Azeroth.Tiempo después, después de la apertura del Portal Oscuro, Durotan y el clan Lobo Gélido partieron y asentaron su campamento en las montañas Alterac.

Muerte
Durotan aceptó su marcha sin reparo hasta el día en que su hijo nació. Fue entonces cuando se dio cuenta de la necesidad de informar y aliarse a su vez con su viejo camarada Orgrim Doomhammer (en aquél momento Líder de la Horda y Señor del clan Blackrock, que también se negó a beber la Sangre de Mannoroth)regresando de su exilio. Mientras la victoria de la Horda se veía más cercana, Orgrimm Doomhammer vio la corrupción que había sido sembrada y había separado los clanes desde sus tiempos en Draenor. Ya en el campamento de Doomhammer con su hijo, Draka y Durotan explicaron todo lo que sabían. Orgrim, confiando plenamente en Durotan, ordenó a uno de sus guerreros escoltar a su familia a un lugar donde pudieran estar seguros mientras los dos orcos se enfrentaban a Gul'dan. Sin embargo, el guerrero en quien Doomhammer confiaba era un espía, y le tendió una trampa llevándolo al líder de los asesinos del clan Stormreaver para destruir el pilar del clan Lobo Gélido. Draka fue la primera en caer, pero Durotan trató de matar a cuantos asesinos fuera capaz antes de que lo matasen. Intentando sacar a su hijo pequeño fuera, fue desmembrado y abandonado a la muerte... pero su hijo sobrevivió, encontrado por los seres humanos, y con el nombre de Thrall, quien más adelante encontraría su destino y liberaría a los orcos de la corrupción demoníaca, causa por la que Durotan entregó su vida. Desconocido era para Doomhammer el hecho de que el cachorro orco fue encontrado y tomado como esclavo por el oficial humano Aedelas Blackmoore.

Motivado por la muerte de Durotan, Orgrim liberó a la Horda de la corrupción demoníaca y asumió el papel de Señor de la Horda matando al discípulo de Gul'dan, Blackhand. Bajo su incuestionable liderazgo, la Horda finalmente puso en su lugar al pueblo de Stormwind.Thrall se alzaría entonces para ser el mayor líder que los orcos conocerían jamás.

Después de la batalla de Hyjal, Thrall y los orcos se asentaron en la costa este de Kalimdor. Thrall llamó a esa nueva tierra Durotar, en honor a su padre.

El cadáver de Durotan fue encontrado y llevado al valle de Alterac, donde está hoy el clan Lobo Gélido. Su lápida, conocida como la Roca de Durotan, se encuentra cerca de la entrada de la horda al valle. La inscripción reza:

Aqui yace Durotan- Primer Señor del clan Lobo Gélido y padre de nuestro honorable señor Thrall. El más grande de nuestro renio- traicionado por aquellos que querían ver a nuestro pueblo esclavizado. Durotan entregó su vida para que ganar nuestra libertad. Le honramos - y su legado ha llegado a nosotros por su hijo. Drek'Thar, Señor del clan Lobo Gélido

Grom Hellscream

fantasía

Raza: Orco.
Ocupación: Jefe del Clan Warsong.
Alineamiento: La Horda, Clan Warsong
Nace: 571 (¿?), en la isla Warsong, al noroeste de la Península del Infierno, Draenor.
Muere: 617, en el Cañón de Demon Fall, a los pies del Pico Stonetalon, Kalimdor.
Hijo: Garrosh Hellscream.

Biografía
Jefe del poderoso clan Warsong, Grommash “Grom” Hellscream es, indudablemente, el héroe más grande de la historia orca.

Alrededor de la sombra de este orco existen grandes interrogantes y ambigüedades. La primera y talvez más importante de ellas es cuál es, en realidad, el verdadero papel de Hellscream en la historia de Warcraft.

El mismo Hellscream nos deja en incógnita. No se conoce dónde nació con exactitud, pues el territorio Warsong se extendía desde la inmensa isla Warsong, al noroeste de lo que después se llamó La Península del Infierno, hasta el territorio continental al norte de la misma península, delimitado al norte por las montañas Blade’Edge (territorio del clan Thunderlord), y al sur por las tierras de los clanes Shattered Hand y Bonechewers.

Tampoco se conoce cuál es la fecha de nacimiento exacta de Hellscream. En el mismo manual de Warcraft 3 se nos informa que Hellscream tiene, al momento de morir, 46 años de edad. Tomando en cuenta que los eventos de la Tercera Guerra ocurren en el año 617 (en la línea de tiempo humana), Hellscream habría nacido en el año 571, lo cual pone en duda muchos de los eventos de su vida en que se dice que participó.

En efecto. La Primera Guerra entre orcos y humanos inicia en el año 583 con la apertura del Portal Oscuro. Para esta época, Gul’dan ya tenía el poder sobre la Horda, los orcos habían bebido la sangre de Mannoroth, y los Draenei habían sido raídos de la tierra por la furia de la sed de sangre. Si esto es cierto, Grom Hellscream tendría en esa época… 12 años de edad. Y mucho se ha hablado de que Grom Hellscream fue uno de los PRIMEROS JEFES (si no el primero) en beber la sangre de Mannoroth. Los orcos habrían caído malditos por causa de un cachorro de tan solo doce años.

Esta es una de las mayores incongruencias de la historia de Warcraft, y no es novedad que se hayan debatido cientos de veces en los foros acerca de este tema tratando de aclarar esta situación.

Las explicaciones son varias y disímiles. La más clara de todas es que simplemente B1i22@rd ignoró este detalle, como ha ignorado cientos de veces otros detalles. Para aquellos amantes del rol, la explicación más clara es que Hellscream es más viejo de lo que se ha querido creer, o bien, que los cachorros orcos, a la edad de 12 años, tienen ya físicos impresionantes (recordemos que Thrall, en “Señor de los Clanes”, de Christie Golden, a la edad de 6 años es tan grande como un hombre). También recordemos que esta edad (los 12 años) coincide, en los humanos, con la Edad de la Ascensión, cuando el niño deja de ser niño e inicia su camino hacia la madurez.

Lo que no nos queda duda es que Grom era huérfano (si hubiese tenido a su padre vivo, seguramente hubiese sido él y no Grom el jefe del clan Warsong), y que a la tierna edad de 12 años había sido capaz de derrotar en batalla a todos los rivales que se le hayan interpuesto en su camino para ascender como líder del clan Warsong. Esto habla increíblemente bien de sus habilidades como guerrero, tomando en cuenta que los Warsong son considerados como el clan guerrero más poderoso de todos los tiempos.

Su juventud, el hecho de ser un guerrero excepcional a los 12 años, y el carácter impetuoso que siempre lo ha caracterizado serían las justificantes para que se hubiese atrevido a liderar a los demás jefes de clanes a beber la sangre del demonio.

Imaginemos por un momento la escena: los jefes de los clanes reunidos en el Templo de la Oscuridad, en lo profundo de la Ciudadela Negra, colocados en círculo alrededor de un caldero negro envuelto en llamas. Gul’dan, de pie en medio de todos, les arenga a beber del caldero (que contiene la sangre de Mannoroth), prometiéndoles que este pacto sellará por siempre la victoria y el poder alrededor de la Horda. Los líderes, reticentes, cuchichean unos con otros, preguntándose si todo aquello será cierto. Y entonces, repentinamente, uno de ellos se levanta y se aproxima decidido hacia el centro. Todos se asombran, al reconocer en aquel orco fornido, marcado con cicatrices, al niño orco de 12 años que, hacía tan solo unos días, había vencido en el campo de gladiadores a doce guerreros más experimentados, fuertes y violentos que se disputaban el derecho de portar en batalla el glorioso estandarte de los Warsong.

El huérfano. Grom Hellscream. De pie en medio de todos, iluminado por las llamas, su sombra se agiganta en las paredes del recinto. A pesar que es un crío, ya tiene la voz gruesa. Les mira desafiantes, casi acusándoles de ser cobardes, de no tener las agallas suficientes para cumplir con su destino. Todos se miran anonadados, contrariados, avergonzados. Fenris el Cazador, Tagar Spinebreaker, Killrogg Ojo Tuerto, Kargath Bladefist, Chogall de los Twillight Hammer, todos los jefes de clanes, con fama de sanguinarios e inmisericordes… humillados por un cachorro arrogante. Y Grom mete su mano en la caldera y bebe. La sangre del demonio empieza a arder en sus venas y le consume. Lanza su grito, un grito que proviene de las entrañas mismas del Infierno. La sombra se eterniza y se agiganta, cada vez más, ante los asombrados ojos de los presentes. Todos le siguen. Gul’dan sonríe malignamente. El destino de las Hordas Orcas está sellado.

Las cosas, sin embargo, no salen tan bien como Hellscream hubiera deseado. A pesar de sus deseos de cruzar el Portal Oscuro e invadir la nueva tierra, el clan Warsong, el clan más poderoso de todos los tiempos, es dejado atrás por Gul’dan y el resto de la Horda. Las envidias han sido demasiado grandes, y Killrogg Ojo Tuerto y Chogall se cobran el haber sido avergonzados por el joven orco, convenciendo a Gul’dan de dejar atrás a los Warsong. Es demasiada la humillación.

En el corazón del joven Hellscream, el odio el deseo de entrar en batalla, crece día con día. La sed de sangre hace demasiado bien su trabajo, y el joven Warsong se consume esperando el día en que deba entrar en batalla. Pasan los días, las semanas, meses, años. Diez años. Durante esta época, el viejo chamán Ner’zhul, manipulando secretamente a espaldas de su antiguo discípulo Gul’dan, ha ido ganando aliados, para el momento propicio. Grom Hellscream, a sazón de unos 22 años, es uno de ellos.

La guerra ruge en Azeroth. Los planes de Ner’zhul se van cumpliendo poco a poco. Blackhand es asesinado y Doomhammer toma el poder de la Horda. Con los líderes lejos, Ner’zhul va consolidando sus fuerzas, con Hellscream como su arma más poderosa. El clan Diente Negro, los jinetes de lobos de Rend y Main, los hijos de Blackhand, habían sido mandados de vuelta a Draenor por Doomhammer. Evidentemente, no confiaba en ellos. Ner'zhul le pidió a Grom que asaltara su campamento y los exterminara de una vez por todas. Aunque Grom no compartía la idea, tanto tiempo sin acción lo obligó al asalto. No quedó nada de los clanes. Los hijos de Blackhand lograron escapar hacia la montaña. Ahora, Ner'zhul volvía a tener control de los clanes de Draenor. Y Grom sería su gran arma contra Gul'dan. Repentinamente, el Portal Oscuro es cerrado. Alarmantes noticias llegan del otro lado. La Horda ha sufrido una derrota indiscutible y todos los orcos son hechos prisioneros. Es el año 600.

Un año después, el 601, Ner’zhul reúne los clanes remanentes en Draenor y reabre el Portal Oscuro. Ordena a los clanes recuperar una serie de artefactos mágicos con el propósito de abrir múltiples portales a otros mundos, donde los orcos puedan guerrear y conquistar para saciar su sed de sangre. Al frente de la avanzada van dos: Killrogg Ojo Tuerto (cuyo clan Bleeding Hollow logra retornar a Draenor y es recibido como héroe), y Grom Hellscream, a sazón con 29 años de edad. El clan Shadowmoon, del cual Ner’zhul es líder, ataca simultáneamente a los clanes Bonechewers y Thunderlord, con el propósito de recuperar la Calavera de Gul’dan, que Tagar Spinebreaker, líder de los Bonechewers, conserva como trofeo.

En Azeroth, los Warsong y los Bleeding Hollow asaltan Dalaran y roban los otros tres artefactos: El bastón enjoyado de Sargeras, el Libro de Medivh y el Ojo de Dalaran.

Ante la nueva amenaza, la Alianza decide lanzar sus ejércitos sobre Draenor y combatir a los orcos en su propio territorio. La expedición es dirigida por Khadgar el Mago y el General Turalyon. Cruentas batallas se suceden en la peligrosa Península del Infierno.

Luego, vino la debacle. Ner’zhul logró abrir cientos de portales mágicos hacia otros mundos, pero la inestabilidad del hechizo fue tan grande, que Draenor comenzó a colapsar. El planeta estaba condenado, pero no era el día para Grom. Se levantó en medio de todos y arengó al clan. Había que huir a toda costa, aún si eso significaba romper a los ejércitos humanos que habían invadido Draenor.

En medio del fuego que caía del cielo, y de las filas enemigas que obliteraban el paso, Grom abrió una brecha a punta de golpes de espada. Los humanos caían ante su furia. Lanzados hacia el otro lado por la inmensa explosión que siguió, habían dejado atrás su mundo para siempre.

Durante el año siguiente, 602, la Alianza realiza una cacería implacable de los clanes orcos sobrevivientes, colocándolos en campos de internamiento. Atrapados en un mundo que odia a los de su clase, los Warsong se abren paso a través de Azeroth y Khaz Modan, en busca del lejano reino de Lordaeron, donde se encuentran los campos, y se rumora que el antiguo Warchief de la Horda, Orgrim Doomhammer, podría estar vivo y viviendo como ermitaño.

En el transcurso de su viaje hacia Lordaeron, oculto entre montañas y valles, escabulléndose de sus implacables perseguidores, y alejado por completo de la brujería que enardecía la maldición de la sed de sangre en sus venas, el líder de los Warsong comienza a reflexionar sobre los hechos acaecidos desde la negra noche en que los jefes bebieron la sangre de Mannoroth, las dos Guerras, el vergonzoso fin de la Horda y la destrucción de Draenor. A los 31 años, Grom ha llegado a la dimensión de las acciones de los orcos, y que la matanza irracional de inocentes solamente ha hecho caer cada vez más en desgracia la antigua gloria de la Horda. A partir de allí, ocultos en las montañas Alterac, Grom y los Warsong iniciarán una guerra de guerrillas, atacando y replegándose a las tropas de la Alianza, buscando, por todos los medios, liberar a los orcos cautivos en los campos de internamiento.

Esto no se logrará hasta el año 615, cuando Rekshak, el líder de una partida de caza de los Warsong, captura en la espesura a un joven orco, en el cual se ha logrado identificar al orco gladiador propiedad de Aedelas Blackmoore, patrón de Durnholde y señor sobre los campos de internamiento. Thrall, que es el nombre del orco, ha escapado de Durnholde en busca de los orígenes chamanísticos de su raza. El mismo Grom, impresionado ante la honorabilidad e idealismo del joven orco, le acepta entre los suyos, y le cuenta la historia del exilio de los Frostwolves en las montañas Alterac, el clan dirigido por Durotan, el fallecido padre de Thrall.

Con Hellscream, Thrall aprenderá muchas de las costumbres de su raza, sabrá parte de la historia de su pueblo, aprenderá a hablar la lengua orca y será iniciado en las antiguas magias del chamanismo. Luego de algunos meses, y ante la noticia de que los hombres de Blackmoore podrían haber dado con la pista de Thrall, este decide abandonar a los Warsong para no ponerles en peligro (a pesar de las reticencias de Grom) e internarse más aún en las montañas, en busca de su clan natal.

No pasará mucho tiempo antes de que Hellscream logre hallar a Doomhammer, quien ha vivido como ermitaño mucho tiempo en las montañas. Interesado en el joven orco, Doomhammer partirá en su busca hacia el Valle de Alterac. A los pocos meses, Doomhammer reaparecerá en el campamento Warsong, con Thrall y el clan Frostwolf como aliados. El movimiento de la liberación de la raza orca ha entrado en movimiento.

La nueva Horda, conformada por la unión de los Frostwolf y los Warsong, y liderada por los tres héroes, irá liberando uno a uno los campos de internamiento. Sin embargo, Doomhammer, herido de muerte en la liberación del quinto campo, pasará su armadura y arma a Thrall, nombrándolo nuevo Warchief. Grom será el primero en reconocerle ese derecho, hecho importantísimo al ser Grom el único de los jefes de los viejos clanes de Draenor en seguir vivo (bien podría haber reclamado el puesto para él).

A partir de allí, el liderazgo revolucionario e inspirador de Thrall determinará la vida de Grom, quien le seguirá el resto de su vida casi incuestionablemente. Y digo casi, porque los hechos que iban a seguir a continuación, determinarían no solo la vida de Grom, sino el destino de toda la raza orca.

Tras la liberación de los campos de internamiento, la nueva Horda de Thrall se moviliza hacia el suroeste. Por seguridad, los jefes de los clanes deciden separar sus fuerzas para hacer más difícil la segura cacería que la Alianza, seguramente, está por iniciar. La Alianza sin embargo, para esa época disgregada en gran parte durante el transcurso de los años, se encuentra más preocupada por los rumores de una plaga en las tierras del norte, pero esto no llegará al conocimiento de Thrall hasta mucho tiempo después.

Una noche lluviosa a principios del año 617, pocos meses después de la destrucción de Durnholde, el nuevo Warchief recibe una visión perturbadora. Thrall descubre, mediante la intervención de un misterioso profeta, que los demonios, los antiguos esclavizadores de la raza orca, se disponen a atacar, esta vez, a su nuevo mundo.

De inmediato, Thrall ordena reunir nuevamente a los clanes. Solamente dos faltarán a la cita: los Blackrock y los Warsong. Hellscream, en su afán por reunirse nuevamente con su líder, ha caído finalmente prisionero de las fuerzas humanas que tanto lo han cazado por años. ¿Cómo el más violento de los jefes orcos cae bajo el dominio humano? Es un misterio, pero ciertamente Thrall no duda en liberar a su amigo y a los guerreros del clan, para luego, bajo la astuta propuesta de Grom, robar los barcos humanos y hacerse a la mar hacia las ignotas tierras del oeste, donde el profeta ha indicado a Thrall se encuentra el destino de la Horda.

Pasan semanas en alta mar. Los orcos, que nunca se han atrevido a navegar más allá del Gran Mar de Lordaeron, se ven repentinamente afrontando las temibles tormentas y huracanes del Maelstrom. La fuerza de los vientos separa a la flota orca, y Hellscream se encuentra navegando a la deriva por aguas turbulentas y oscuras durante días.

Finalmente, tocan tierra en un continente desconocido. Los barcos, destrozados por el viaje, van quedando desperdigados a lo largo de la costa. Hellscream, ignorando el paradero de Thrall, arenga a los supervivientes del clan y empiezan a adentrarse por la desconocida tierra, enfrentándose a los repentinos ataques de criaturas desconocidas como quillboars y centauros. Han llegado a los pies de una alta montaña donde se abre una profunda gruta. Para su sorpresa, todo el paso está ocupado por tropas de seres humanos. Instintivamente motivados por combatir a sus enemigos de ultramar, los Warsong inician la batalla. Es en ese momento cuando Thrall, quien ha viajado cientos de kilómetros desde el sur, se reencuentra con su viejo amigo y le ayuda a obtener la victoria.

Extrañado por la presencia de humanos en Kalimdor, Thrall decide investigar la manera de cruzar el paso y ordena a Grom evitar el enfrentamiento directo con sus enemigos. El orco, sin embargo, movido nuevamente por la sed de sangre que consume a su raza, no acata la orden e inicia el ataque indiscriminado sobre los distintos asentamientos enemigos, por lo que Thrall se ve obligado a combatir a gran escala. Los orcos, finalmente, logran la victoria y se apoderan del paso. Thrall, profundamente disgustado porque su amigo le ha desobedecido, entra en conflicto con Hellscream, mientras Grom defiende la tradición guerrera de su clan sobre cualquier orden.

Preocupado por los impredecibles actos que Grom pueda cometer impulsado por la sed de sangre, Thrall envía a los Warsong al norte, a la entrada del Bosque de Ashenvale, para levantar allí un asentamiento. Sin embargo, aquel lugar es el hogar de los Kaldorei, los Elfos Nocturnos, quienes entran en conflicto directo con los Warsong y la lucha se reinicia. Los Warsong obtienen sonadas victorias sobre sus enemigos, hasta que un antiguo semidios de los bosques, Cenarius, hijo de Malorne y Elune, interviene y les provoca una gran derrota.

Grom se da cuenta que quizás, Cenarius es el enemigo más formidable que ha enfrentado en su vida. Aún así, convencido de que nadie es invencible, ni siquiera un semidios, se lanza en busca de la forma de aniquilarle. Es cuando los médicos brujos de la tribu Darkspear (trolls que Thrall ha encontrado en una isla abandonada cerca del Maelstrom), detectan la presencia de una increíble fuente de energía hacia el norte. Hellscream se adentra en el bosque, enfrentándose a una serie de criaturas hostiles, los Sátiros, hasta que descubre una fuente de agua enrojecida que mana increíbles poderes. Uno de los médicos brujos le advierte que la fuente está contaminada con un poder maligno, pero Grom, el campeón invicto de la Horda, incapaz de sufrir una derrota humillante ante Cenarius, bebe de la fuente, a pesar de que uno de sus orcos le cuestiona que aquel acto iría en contra de todo lo que el nuevo Warchief les ha enseñado. Apenas bebe del agua, Grom siente fluir el poder, la sed de destrucción, de nuevo en su cuerpo, y se siente invencible.

Grave error. La energía que mana la fuente proviene de la sangre de Mannoroth, el demonio que en primer momento fue el responsable de la maldición de la sed de sangre. Mannoroth ha tendido una trampa a Grom con el propósito de despertar nuevamente la sed de sangre que duerme en sus venas. Convertidos en orcos del caos, los Warsong se vuelven una fuerza destructiva inigualable, y Hellscream en persona asesina a Cenarius.

Es en ese momento que Mannoroth reaparece y revela a Grom la terrible verdad. Los Warsong caen bajo el poder del demonio, quien planea utilizarlos para recobrar a toda la Horda bajo su dominio.

Pero Mannoroth no contaba con que Thrall, ayudado por sus nuevos aliados los tauren y por Jaina Proudmoore, quien ha resultado ser la líder de los humanos supervivientes de Lordaeron, intentaría por todos los medios rescatar a su amigo. Efectivamente. El profeta le ha revelado al joven Warchief que Grom es la clave para acabar con la maldición de la sed de sangre y liberar definitivamente a su raza. Para lograrlo, Grom debe sobrevivir, a pesar de que el chieftain, poseído por el poder demoníaco de Mannoroth, intentará por todos los medios quebrar la alianza.

La Batalla de Warsong Gulch ha pasado a la historia como la más terrible lucha fraticida entre orcos desde el Gran Cruce del Portal Oscuro. Por primera vez en su vida, Thrall debe combatir a su mejor amigo, y muchos de sus hermanos caerán bajo su propio martillo. Para empeorar las cosas, la Legión Ardiente ha iniciado su invasión sobre Kalimdor, y monstruosos infernales caen del cielo para aplastar las tristes esperanzas de los combatientes.

Es cuando Thrall, ayudado por su nuevo aliado Cairne Bloodhoff, jefe de los tauren, realiza una temeraria incursión en los predios de la fortaleza de Grom. Las palabras que Thrall y Grom intercambiaron en aquel momento definitivo han pasado a la historia. Por boca de Grom, Thrall se entera de que la maldición de la sed de sangre (que hasta ese momento él creía un engaño por parte de Gul’dan) fue propiciada por los mismos jefes al beber voluntariamente la sangre del demonio en Draenor. La verdad, abrumadora, hace entrar en cólera y tristeza al Warchief, quien sin embargo se enfrenta a Grom y logra atraparlo en una Gema del Alma, un poderoso artefacto que Jaina le ha entregado para atrapar a Hellscream sin dañarle.

Bajo la acción conjunta de chamanes y sacerdotes, finalmente el chieftain de los Warsong entra en razón y vuelve a tener control de sus sentidos, disculpándose con Thrall por cometer dos veces el mismo error. Sin tiempo que perder, Thrall sabe que la única manera de obtener definitivamente la victoria es acabar con Mannoroth.

Ambos héroes se adentran en el oscuro cañón donde el demonio acecha. La vida de Grom Hellscream llega a su final y también a su clímax. Grom Hellscream, uno de los principales responsables de la perdición de la raza orca, uno de los más grandes guerreros de la historia, se enfrenta finalmente a su destino cuando, en una terrible batalla contra Mannoroth, logra incrustar su hacha en el pecho del demonio. Mannoroth, herido mortalmente, estalla en una conflagración de fuego y energía. Thrall, quien hasta ese momento se encontraba mal herido, se acerca a su amigo.

La vida escapa del cuerpo calcinado del moribundo Hellscream. La ira que le consume desde que era tan solo un cachorro empieza a apagarse. El pacto de sangre ha sido roto y el fuego de sus venas se extingue. Una vida de violencia, de sangre, de guerra, de errores, pero también una vida de honor, de amistad y de valor incalculable, termina para dar lugar al nacimiento de una nueva era. Con el heroico sacrificio de Grom Hellscream, la raza orca ha quedado liberada, para siempre, de la maldición de la sed de sangre.

Grom Hellscream, el héroe más grande de la historia orca, reposa en una tumba solitaria en Ashenvale, en el Cañón de Demon Fall, donde los jóvenes guerreros orcos buscan inspiración y ansían seguir sus pasos. Su vida estuvo llena de contradicciones, pero, ¿no es así la vida de un héroe?

Gul'Dan

ocio

Gul'dan el brujo, Maestro del Circulo interno del Concilio de las Sombras, Destructor de Sueños, es el brujo mas poderos de la Horda- es mas, es el mas poderoso de depués de los Eredar que ha existido. El se describe como la “encarnación de la oscuridad” y “El Destructor de Sueños”.

Biografía
Vida y tutelaje tempranos con Ner'zhul
Poco se sabe de la historia pasada de Gul'dan excepto que el era miembro del clan Shadowmoon, y que mostraba un extraordinario talento cuado utilizaba los poderes elementales del chamanismo. Debido a eso, lo eligieron con el honrado y honorado del viejo chaman Ner'zhul, jefe de los Shadowmoon y líder espiritual de los orcos.

Como Ner'zhul unió a los orcos para la Guerra contra los draenei por orden de Kil'jaeden (que se ocultaba detrás de un poderoso antepasado de los orcos, "El hermoso", Gul'dan apoyo completamente a Ner'zhul. Sin embargo, cuando el shaman comenzó a notar que el no podría utilizar la energía de los elementos y de los ancestros, Ner'zhul comenzó a sentir que algo no iba bien. Descubrió que el Oshu'gun que el tenía le había mentido ya que estaba siendo poseído por Kil'jaeden.

Para el horror de Ner'zhul, descubrió que Gul'dan había visto y oído todo lo que el Oshu'gun Kil'jaeden antes de que Ner'zhul regresara. Kil'jaeden se aproximo a Gul'dan y le ofreció la oportunidad de ser el maestro de los brujos, con la condición de que le ayudara a conseguir que los orcos lucharan bajo su bandera. Gul'dan acepto sin pensarlo dos veces, e inmediatamente comenzó a trabajar para reagrupar a los orcos, hasta el momento una simple guarnición de clanes chamanes, se convirtió en una horda sedienta de sangre.

La horda y el concilio de las sombras

Como su propuesta le daba poder, Gul'dan entreno a un numero pequeño de brujos como el, y los nombro el Concilio de las Sombras. El Concilio pronto uso sus poderes e influencias de forma directa en casi todos los aspectos de la sociedad orca, y para distraer a sus pocos opositores de sus ideas oscuras y llegar a ser el verdadero maestro, Gul'dan y Kil'jaeden. Encontró y creo su nuevo clan, los Stormreavers, que le eran solo leales a el. Sin embargo, su clan no lo fundo hasta tiempo mas tarde. Para sellar el contrato entre él y Kil'jaeden, Gul'dan y su Concilio de las Sombras, ofreció a los jefes de los clanes la sangre de Mannoroth. El resultado fue una horda de orcos sedientos de sangre, bárbaros, y demonios, una extensión de los demonios a los que adoraban.

Como test para la fuerza de la Horda, Gul'dan y su Concilio de las Sombras guió a los orcos dentro de líneas enemigas de los simples Draenei, ellos pudieron encontrar su propio hogar. La exterminación de sus vecinos los Draenei, una raza tan vieja como su maestro Kil'jaeden, provoco que los orcos estaban listos para la siguiente matanza.

Era un periodo en el que estos métodos que usaba Gul'dan atrajo la lealtad de Garona Halforcen.




La Primera Guerra
Finalmente, Gul'dan tuvo contacto con el loco brujo Medivh – poseído por el Titan Oscuro Sargeras – que le ofreció la promesa de su cabeza, escondida en la Tumba de Sargeras si el conseguía que la Horda conquistara Azeroth. (Un motivo mas oculto tenia Sargeras, sin embargo, tomo posesión de su cuerpo una sola vez.) Gul'dan acepto, y con la asistencia del Concilio de las Sombras, ayudo a Medivh a abrir el Portal que comunica Azeroth y Draenor. En los años próximos, Gul'dan y su aprendiz Ogro-Mago Cho'gall quien secretamente manipula a la Horda actuó violentamente sobre Azeroth.

Gul'dan selecciono personalmente al Nuevo jefe de la Horda, Blackhand, como el perfecto pago por el Concilio de las Sombras. Aunque Blackhand era competente en la batalla y en lo relativo a la táctica, era extremadamente lujurioso – y eso supuso el fácil control hacia el por parte de Gul'dan.

Gul'dan vio la supremacía de la horda en casi todo el reino de Azeroth, pero en el ataque final cuando tenian Stormwind sitiada, Gul’dan se entero de un ataque a la torre Medivh, Karazhan. Dándose cuenta que los de Azeroth querían matar al Guardián, Gul'dan rápidamente registro la mente de Medivh para encontrar la localización de la tumba El permanecía en la profundidad de los pensamiento del Guardián, cuando Lothar y Khadgar lo mataron, acabando con la traición de Medivh y sumiendo a Gul’dan en coma.

Sin el consejo de Gul'dan, Blackhand pronto perdió el poder a manos de Orgrim Doomhammer, quien, adquirió información, interrogo, y torturo a Garona, y procedido a la matanza de la mayoría de los brujos Gul'dan y su Concilio de las Sombras.

La segunda Guerra
Gul'dan regreso del coma, y se encontró a sus leales convertidos en muertos vivientes y el Martillo del Crepúsculo; Blackhand, el concilio de las sombras y los brujos habían muerto, y Garona y los otros clanes le habían traicionado. La traición de Garona realidad había sido forzada.

Doomhammer estaba dispuesto a perdonar la vida de Gul'dan, y dejarlo obrar y reconstruir la ruinas de Stormwind con Balor, a cambio de información de los seguidores renegados Blackhand. Era bastante simple; Rend y Maim no eran leales 100% a Gul'dan, por lo que no se lo pensaron dos veces para traicionarlo. Gul'dan informo a Doomhammer que los invasores estaban preparados para ser unidos y asestar un golpe contra los hijos de Blackhand y contra el propio Blackhand, pues este había sido invasor una vez. Si esta información era dudosa (Gul'dan no estaba seguro de su veracidad), fue plausible, y Doomhammer disolvió a los invasores y los introdujo en muchos de los regimientos de Grunts Como simbolo de lealtad al lider, Gul'dan prometio crear un ejercito de muertos leales a el. Gul'dan mato a sus propios necrolitos y uso sus poderes - combinadndoles con los de los espiritus del Concilio de las Sombrasl, los cuerpos de los caballeros de Aserto y sus corceles – para crear el ejercito de los caballerod de la muerte.

En realidad, al final del dia seguia siendo leal a el, y Doomhammer no tenia idea de que esos guerros no le eran leales. Doomhammer cuando dejo a Gul'dan con sus historias, pues el estaba solo atento a sus guerreros. Gul'dan entonces fundo el clan Stormreaver como camino de reconsolidar una forma de poder y una orden para protegerlo de cualquier acción de Orgrim pudiera hacerle.

Traición y Muerte
En los últimos días de la Segunda Guerra, cuando la victoria de la Horda sobre la Alianza parecía casi asegurada, estalló una terrible enemistad entre los dos orcos más poderosos de Azeroth. El brujo, Gul’dan, maestro del Consejo de las Sombras, dirigió a algunos clanes renegados contra el poderoso Orgrim Doomhammer, el Jefe de la Horda. Mientras Doomhammer preparaba su ataque final contra la Capital de Lordaeron, un ataque que habría aplastado los últimos restos de la Alianza, Gul’dan y sus clanes renegados abandonaron sus puestos y se hicieron a la mar. Doomhammer quedó perplejo: había perdido casi la mitad de lo que quedaba de sus fuerzas a causa de la traición de Gul’dan y se vio forzado a retroceder y renunciar a la mejor oportunidad que se le presentaría de lograr la victoria sobre la Alianza.

Gul’dan, hambriento de poder, se obsesionó con la idea de alcanzar la divinidad y partió en una búsqueda desesperada de la Tumba de Sargeras, un tesoro sumergido que creía que contenía los secretos del poder definitivo. Ya había condenado a sus compañeros orcos a convertirse en esclavos de la Legión de Fuego y su supuesto deber para con Doomhammer había perdido toda relevancia. Respaldado por los clanes de Stormreaver y Twilight, Gul’dan logró alzar la Tumba de Sargeras del fondo del mar. Sin embargo, cuando por fin abrió la inundada y antigua sepultura, encontró sólo unos demenciales demonios que lo estaban esperando.

Doomhammer quería castigar a los caprichosos orcos por la traición que tan cara había pagado: envió a sus fuerzas a asesinar a Gul’dan y a traer a los renegados de vuelta al redil. Gul’dan había sido destrozado por los demonios enloquecidos que él mismo, en su imprudencia, había liberado. Con su líder muerto, los clanes renegados no tardaron en caer ante las enfurecidas legiones de Doomhammer. Aunque la rebelión había sido sofocada, la Horda no era capaz de rehacerse de las terribles pérdidas que había sufrido. La traición de Gul’dan había dado a la Alianza algo más que esperanza... Le había dado tiempo. Tiempo para reagruparse y contraatacar. Lord Lothar, al ver que la Horda estaba fragmentándose en su interior, reunió a sus restantes fuerzas y empujó a la Horda hacia el sur, de regreso hacia el desolado interior de su propia patria: Azeroth. Una vez allí, las fuerzas de la Alianza acorralaron a la Horda, que se batía en retirada, dentro de la fortaleza volcánica de la Torre de Rocanegra.

Doomhammer quería castigar a los caprichosos orcos por la traición que tan cara había pagado: envió a sus fuerzas a asesinar a Gul’dan y a traer a los renegados de vuelta al redil. Gul’dan había sido destrozado por los demonios enloquecidos que él mismo, en su imprudencia, había liberado. Con su líder muerto, los clanes renegados no tardaron en caer ante las enfurecidas legiones de Doomhammer. Aunque la rebelión había sido sofocada, la Horda no era capaz de rehacerse de las terribles pérdidas que había sufrido. La traición de Gul’dan había dado a la Alianza algo más que esperanza... Le había dado tiempo. Tiempo para reagruparse y contraatacar. Lord Lothar, al ver que la Horda estaba fragmentándose en su interior, reunió a sus restantes fuerzas y empujó a la Horda hacia el sur, de regreso hacia el desolado interior de su propia patria: Azeroth. Una vez allí, las fuerzas de la Alianza acorralaron a la Horda, que se batía en retirada, dentro de la fortaleza volcánica de la Torre de Rocanegra.

Ner’zhul y los clanes de las sombras
A medida que se extinguían los fuegos de la Segunda Guerra, la Alianza tomó tajantes medidas para contener la amenaza orca. En el sur de Lordaeron se construyeron unos enormes campos de internamiento pensados para albergar a los orcos prisioneros. Custodiados tanto por los paladines como por los soldados veteranos de la Alianza, los campos demostraron ser un gran éxito. Aunque los orcos prisioneros se mostraban tensos y ansiosos de volver a la lucha, los guardianes de los campos, que habían establecido su base en la antigua prisión fortaleza de Durnholde, mantenían la paz y una

Sin embargo, en el mundo infernal de Draenor un nuevo ejército orco se preparaba para atacar a la confiada Alianza. El Chamán Anciano Ner’zhul, antiguo mentor de Gul’dan, había reunido bajo su oscuro estandarte al puñado de clanes que aún quedaban en Draenor. Ner’zhul planeaba abrir sobre Draenor varios portales que llevarían a la Horda a nuevos mundos. Para dar energía a sus nuevos portales, Ner’zhul necesitaba varios artefactos encantados de Azeroth. Y para procurárselos, Ner’zhul volvió a abrir el Portal Oscuro y envió a sus voraces clanes a través de él.

La nueva Horda, comandada por veteranos jefes como Grom Hellscream del clan Warsong y Kilrogg Deadeye del clan Bleeding Hollow, sorprendió a las fuerzas de defensa de la Alianza y se abrió un camino de destrucción a través del campo. Bajo el comando de Ner’zhul, los orcos reunieron rápidamente los artefactos que necesitaban y volvieron a la seguridad de Draenor.

Sólida apariencia de orden
El Rey Terenas de Lordaeron, convencido de que los orcos estaban preparando una nueva invasión de Azeroth, congregó a sus tenientes más leales. Ordenó al General Turalyon y al mago Khadgar que dirigieran una expedición a través del Portal Oscuro y pusieran fin a la amenaza orca de una vez para siempre. Las fuerzas de Turalyon y Khadgar marcharon hacia Draenor y se enfrentaron repetidamente con los clanes de Ner’zhul en la asolada Península de Fuego del Infierno. Aunque ninguna de las dos partes ganaba terreno, era evidente que nada podría impedir que Ner’zhul completara sus abominables planes.

Ner’zhul logró abrir sus portales hacia otros mundos, pero no imaginó el terrible precio que tendría que pagar. Las tremendas energías de los portales empezaron a desgarrar la misma esencia de Draenor. Mientras las fuerzas de Turalyon luchaban desesperadamente para volver a casa en Azeroth, el mundo de Draenor empezó a retorcerse. Grom Hellscream y Kilrogg Deadeye, dándose cuenta de que los locos planes de Ner’zhul condenarían a toda su raza, reunieron a los orcos restantes y escaparon de regreso hacia la relativa seguridad de Azeroth. Cuando Hellscream y Deadeye se abrían camino a través de las filas humanas en una desesperada tentativa de alcanzar la libertad, de repente el Portal Oscuro explotó a sus espaldas. No habría vuelta atrás para ellos y para todos los demás orcos que quedaban en Azeroth..

Ner’zhul y su clan Shadowmoon pasaron a través de los portales recién abiertos mientras los continentes de Draenor eran destruidos por unas ingentes erupciones volcánicas. Los hirvientes mares se alzaron y cubrieron el desolado paisaje. Después, el torturado mundo se consumió finalmente en una explosión apocalíptica.

El día del Dragón
Aunque Grom Hellscream y el clan Warsong lograron evitar ser capturados, Deadeye y el clan Bleeding Hollow fueron hechos prisioneros y conducidos a los campos de internamiento de Lordaeron. A pesar de los costosos levantamientos, los guardianes de esos campos no tardaron en restablecer el control de sus brutales cargos.

Sin embargo, sin que lo supieran los agentes de la Alianza, una enorme fuerza de orcos aún deambulaba, libre, por las inmensidades del norte de Khaz Modan. El clan Dragonmaw, dirigido por el infame brujo Nekros, había mantenido el control de la Reina de los Dragones, Alexstrasza, y su ejército de dragones voladores, sirviéndose de un antiguo artefacto conocido como Alma de Demonio. Con la Reina de los Dragones como rehén, Nekros construyó un ejército secreto en Grim Batol, un bastión enano abandonado.

Nekros planeaba desatar a sus fuerzas y a los poderosos dragones rojos sobre la Alianza y esperaba reunir a la Horda y continuar su conquista de Azeroth. Sin embargo, un pequeño grupo de guerreros de la resistencia comandados por el mago humano Rhonin logró destruir el Alma de Demonio y liberar a la Reina de los Dragones del poder de Nekros.

En su furia, los dragones de Alexstrasza destruyeron Grim Batol e incineraron a la mayor parte del clan Dragonmaw. Los grandes planes de reunificación de Nekros se iban derrumbando mientras las tropas de la Alianza capturaban a los supervivientes orcos y los arrojaban a los campos de internamiento que les estaban esperando. La derrota del clan Dragonmaw marcó el final de la Horda y el final de la furiosa sed de sangre de los orcos.

Letargo e internamiento
Los meses pasaban y cada vez eran más los prisioneros orcos capturados y hechos prisioneros en los campos de internamiento. Cuando los campos empezaron a desbordarse, la Alianza se vio obligada a construir nuevos campos en las planicies del sur de las Montañas Alterac. Para poder mantener adecuadamente el creciente número de campos, el Rey Terenas estableció un nuevo impuesto a las naciones de la Alianza. Este impuesto alimentó las disensiones entre los líderes de la Alianza, que ya se mostraban descontentos a causa de las crecientes tensiones políticas que derivaban de las discusiones fronterizas. Parecía que ese frágil pacto que las naciones humanas habían fraguado en su hora más oscura podía romperse en cualquier momento.

En medio de esa confusión política, muchos de los guardianes de los campos empezaron a notar un inquietante cambio en sus prisioneros orcos. Sus esfuerzos por escapar de los campos habían ido disminuyendo con el tiempo. Ni siquiera peleaban entre ellos con la misma frecuencia que antes. Los orcos estaban volviéndose más letárgicos y distantes. Aunque era difícil de creer, los orcos, que una vez habían sido la raza más agresiva que jamás se hubiera visto en Azeroth, habían perdido por completo su voluntad de luchar. Ese extraño letargo confundió a los líderes de la Alianza y fue extendiéndose entre los orcos que se iban debilitando rápidamente.

Había quien conjeturaba que la causa del desconcertante letargo de los orcos podía ser alguna enfermedad extraña que sólo les afectaba a ellos. Sin embargo, el Archimago Antonidas de Dalaran expuso una hipótesis diferente. Investigando entre lo poco que pudo encontrar sobre la historia orca, Antonidas averiguó que durante muchas generaciones los orcos habían estado bajo la atroz influencia de un poder demoníaco (o de magias de brujo). Pensó que esos poderes demoníacos habían corrompido a los orcos por incluso antes de su primera invasión de Azeroth. Era evidente que los demonios habían envenenado la sangre de los orcos, cosa que aseguraba a esas bestias una fuerza, una resistencia y una agresividad sobrenaturales.

Antonidas explicó su teoría de que el letargo comunitario de los orcos no era una enfermedad real sino una abstinencia racial a largo plazo: la extinción de las volátiles brujerías que los habían convertido en unos aterradores guerreros sedientos de sangre. Aunque los síntomas estaban claros, Antonidas no fue capaz de encontrar una cura para los orcos. Muchos de sus compañeros magos, así como algunos notables líderes de la Alianza, argumentaron que encontrar una cura para los orcos sería una empresa imprudente. Antonidas, después de reflexionar sobre la misteriosa condición de los orcos, concluyó que la única cura para su mal tenía que ser una cura espiritual…

El relato de Thrall
Durante los días oscuros de la Primera Guerra, un astuto oficial humano de nombre Aedelas Blackmoore encontró un infante orco abandonado en los bosques. El niño orco, a quien Blackmoore bautizó acertadamente con un nombre de esclavo, Thrall, fue llevado a la prisión fortaleza de Durnholde. Allí Blackmoore educó al joven orco para que fuera un esclavo y un gladiador. Quería hacer del joven orco no sólo un guerrero sin igual sino también un líder culto. Blackmoore esperaba que Thrall tomara las riendas de la Horda para poder dominar a los hombres por medio de él.

Pasaron diecinueve años y Thrall se convirtió en un orco fuerte e ingenioso. Pero su joven corazón sabía que la vida de esclavo no era para él. Mientras crecía, habían ocurrido muchas cosas en el mundo que se encontraba fuera de la fortaleza. Aprendió que su pueblo, los orcos (a quienes jamás había encontrado) habían sido derrotados y encerrados en campos de internamiento en las tierras humanas, y que Doomhammer, el líder de su gente, había escapado de Lordaeron y se había escondido. Sabía que sólo quedaba un clan solitario que aún operaba en secreto, intentando no atraer la mirada vigilante de la Alianza.

Thrall, un joven lleno de recursos aunque con poca experiencia, decidió escapar de la fortaleza de Blackmoore e ir en busca de sus semejantes. Así lo hizo. En sus viajes, Thrall visitó los campos de internamiento y encontró a su raza, antaño poderosa, tímida y aletargada. No habiendo encontrado a los orgullosos guerreros que esperaba conocer, Thrall partió en busca del último jefe orco, el invencible Grom Hellscream.

A pesar de que era perseguido constantemente por los humanos, Hellscream aún se aferraba a la insaciable voluntad guerrera de la Horda. Ayudado sólo por los devotos miembros del clan Warsong, Hellscream seguía librando una guerra clandestina para liberar de la opresión a su pueblo prisionero. Por desgracia, Hellscream no logró jamás encontrar una forma de despertar de su aletargamiento a los orcos cautivos. El impresionable Thrall, inspirado por el idealismo de Hellscream, desarrolló una fuerte simpatía por la Horda y sus tradiciones guerreras.

Buscando sus verdaderos orígenes, Thrall viajó hacia el norte para encontrar al legendario clan Frostwolf. Thrall averiguó que Gul’dan había exiliado a los Frostwolves durante los lejanos días de la Primera Guerra. También descubrió que era el hijo y heredero del héroe orco Durotan, el legítimo jefe de los Frostwolves, que había sido asesinado en los bosques veinte años antes…

Bajo la tutela del venerable chamán Drek’Thar, Thrall estudió la antigua cultura chamánica de su pueblo que había sido olvidada bajo el malvado mandato de Gul’dan. Con el tiempo, Thrall se convirtió en un poderoso chamán y ocupó su legítimo puesto como jefe de los exiliados Frostwolves. Habilitado con la energía de los mismísimos elementos y decidido a encontrar su destino, Thrall partió para liberar a los clanes cautivos y curar a su raza de la corrupción demoníaca.

En sus viajes, Thrall encontró al anciano Jefe Orgrim Doomhammer, que había vivido como un ermitaño durante años. Doomhammer, que había sido un buen amigo del padre de Thrall, decidió seguir al joven orco visionario y ayudarle a liberar a los clanes prisioneros. Apoyado por muchos de los jefes veteranos, Thrall logró por fin revitalizar la Horda y dar a su gente una nueva identidad espiritual.

Para simbolizar el renacimiento de su gente, Thrall regresó a la fortaleza de Blackmoore de Durnholde y puso fin a los planes de su antiguo señor asediando los campos de internamiento. Pero Doomhammer cayó en combate durante la liberación de uno de los campos. Thrall recogió el legendario martillo de guerra de Doomhammer y se puso su armadura negra y plata para convertirse en el nuevo Jefe de la Horda. En los meses que siguieron, la pequeña pero incendiaria Horda de Thrall arrasó los campos de internamiento y frustró los mejores intentos de la Alianza para contrarrestar sus inteligentes estrategias. Alentado por su mejor amigo y mentor, Grom Hellscream, Thrall trabajó para asegurarse de que ningún orco volviera a ser hecho esclavo jamás ni por humanos ni por demonios.

El cranéo de Gul'dan
Después de la muerte de Gul'dan, su cráneo fue enterrado dentro de un canal totémico para evitar la energía diabólica. El cráneo fue usado por Ner'zhul para abrir los portales de Draenor hacia otros mundos, y mas tarde por Khadgar para destruir el Portal Oscuro. Después de la destrucción del portal Oscuro, Khadgar dejo la el cráneo atrás, en Draenor debido a la rapidez que puso para escarpar. Años más tarde aparecido de nuevo en Azeroth, en ese tiempo fue usado por la Legión Ardiente para corromper los bosques de Felwood. Después de que Arthas el caballero de la muerte descubriera su existencia , Illidan Stormrage lo encontró y lo tomo el cráneo, absorbiendo los poderes, y transformándose en medio elfo nocturno y medio demonio.

Acceder a las continuaciones:

Parte 1: http://www.taringa.net/posts/info/2792373/World-of-Warcraft---Personajes-(parte-1).html
Parte 2: http://www.taringa.net/posts/info/2792515/World-of-Warcraft---Personajes-(parte-2).html
Parte 4: http://www.taringa.net/posts/info/2792810/World-of-Warcraft---Personajes-(parte-4).html
Parte 5: http://www.taringa.net/posts/info/2793006/World-of-Warcraft---Personajes-(parte-5).html
Parte 6: http://www.taringa.net/posts/info/2793159/World-of-Warcraft---Personajes-(parte-6).html
Parte 7: http://www.taringa.net/posts/info/2793294/World-of-Warcraft---Personajes-(parte-7).html
Parte 8: http://www.taringa.net/posts/info/2793417/World-of-Warcraft---Personajes-(parte-8).html
Parte 9: http://www.taringa.net/posts/info/2793516/World-of-Warcraft---Personajes-(parte-9).html

4 comentarios - World of Warcraft - Personajes (parte 3)

@Lickers
Interesante historia , habia muchas cosas q no sabia, xevere. a ver si averiguas donde hay videos de estos tios, xq solo conozco los de w3 y wow.
@SHIKA007 +1
mucho copi paste de wikipedia xD...

Por sierto conozo a la mayoria xD