Italpark, la maldición:


Italpark, la maldición.

La racha de muertes y accidentes
que persiguió al Parque de
diversiones
emblemático de los años ‘80 se sigue
cobrando víctimas. Mirá cómo
.


Fantasmas


“El Súper ocho volante es la primera montaña rusa a la que subí en mi vida, en 1966, a los
11 años. La primera vez que fui a Italpark me asusté tanto, que no bien bajé dije que no volvía a subir nunca más.
italpark

A los pocos días estudiamos en la escuela sobre la ley de gravedad y, al comprender que es
imposible caerse, insistí tanto en volver que fui con mi papá. No sé si hoy tengo el récord de veces que subí a ésta y a todas las que pude, pero soy fanático de las montañas rusas”, decía en uno de los últimos posts en su fotolog Rodolfo Carlos Herrender, empleado de mantenimiento del parque de diversiones Parque Luján, uno de los destinos a donde fueron a parar los rezagos del Italpark.
El Italpark fue un elemento emblemático de la Buenos Aires de los años ‘80. Llegó incluso
a ser el parque de diversiones más grande de Sudamérica, con 4.500 m² y 35 juegos mecánicos.
Un predio gigantesco ubicado donde hoy se encuentra la plaza Thays, en Av. del Libertador y Callao, en pleno barrio de Recoleta, donde los principales cómicos de nuestra historia filmaron películas (no faltan las del negro Olmedo, Jorge Porcel, Luis Sandrini y
hasta los bizarrísimos Parchís).
Pero toda la diversión terminó la tarde del 29 de junio de 1990, cuando uno de los carritos del “Matterhorn” (uno de los juegos más solicitados y de mayor velocidad) se desprendió parcialmente de sus soportes y fue a dar contra las barandas de protección. En el accidente murió instantáneamente Roxana Alaimo, de 15 años; mientras que Karina Benítez, que iba junto a ella en el carro, sufrió heridas importantes pero salvó la vida. Los entendidos dicen que esa muerte fue el disparador para el cierre definitivo del parque, pero que de todos modos ya estaba decidido por cuestiones políticas.
En todo caso, ése fue el principio de lo que ahora damos en llamar La Maldición del Italpark.

VIVIR ENTRE LOS JUEGOS


accidente


En la investigación posterior a la clausura preventiva del predio se demostró que los juegos, en su mayoría desmontables, no recibían mantenimiento en forma muy periódica y que
las inspecciones municipales no se efectuaban con el debido rigor.
Ahora, ¿cómo era la vida del Italpark por dentro? Paola Relea es la hija de quien fuera empleado vitalicio de los hermanos Zanón mientras estuvieron al frente de Italpark. “Yo tengo 27 años y prácticamente nací en el Italpark, toda mi familia trabajaba ahí, y cuando cerró, mi infancia también se cerró, ya que yo pasaba ahí 14 horas durante todos los días”.
“Mi abuelo era el dueño de todas las barracas del parque (los juegos de tiro al blanco por un premio, etc.), mi tío era el encargado del taller, mi abuela atendía una de las barracas y mi papá y mi mamá, de tanto en tanto, oficiaban de boleteros.
¿En todos esos años viste muchos accidentes en el parque?
Sí, los accidentes eran muy frecuentes, calculále un porcentaje de uno por mes. Una
vez estaba al lado del Pulpo, se soltó uno de sus brazos y vi cómo una nena de 10 o 11 años -no más- se rompía la cara contra el mismo juego.
maldicion

Recuerdo también haber visto sacar a gente en ambulancia o con toda la boca rota y
mucha sangre.
Pero los hijos de los empleados también se subían a los juegos, ¿y qué pasaba con eso?,
¿no les importaba si se accidentaban?
Mi abuelo trabajaba en el taller del parque y siempre me prohibió subir a dos juegos: el Paratower y el Matterhorn, ya que todos en el parque sabían que tenían fallas de fábrica.
parque de diversiones

La causa por la muerte de Roxana cayó en manos de los jueces Miguel Prada Errecart (civil)
y Horacio Barberis (penal), quien caratuló el expediente como homicidio y lesiones graves.
Los parámetros de la Justicia Civil establecen que la vida de una persona no vale más de 100 mil dólares, “pero la vida de un hijo, para mí, no tiene precio”, señaló el juez al dictar la sentencia. “Por eso considero que el resarcimiento material debe ser alto. Perder un hijo es un dolor que no se mitiga jamás”.
La mamá de Roxana recibió 370.000 dólares. El parque había sido clausurado definitivamente
por el intendente Carlos Grosso cinco años antes. El Italpark Mar de Plata cerró sus puertas pocos meses después. Y, aunque el motivo no haya sido un accidente fatal, podemos decir que tampoco escapa a la maldición del Italpark.
En el predio que ocupaban aún hoy se pueden ver algunos juegos destruidos y se sucedieron
varios robos y violaciones, según cuentan los vecinos. ”Dicen que el viejo ése que vive en el chalet es el dueño, yo no tengo idea, pero que hagan algo: este descampado no puede estar más así, con todos esos hierros retorcidos.
parque de la ciudad
matterhorn
Italpark, la maldición.

Ya violaron a dos chicas”, se quejaba Don Pedro, un vecino que vive allí desde antes de
que se instalara el Italpark. “El parque ése trajo alegría para los niños en su momento, pero después se sucedieron hechos poco felices, esto está maldito”.
Rezagos del pasado en la fábrica de cerámica Ilva, en Pilar, que es de la familia de Adelino Zanón, en un contenedor, junto a otros que también tienen juegos, están
el mítico Samba y una pista con más de 20 autos.
La gerencia de la fábrica nos respondió con evasivas, así como los funcionarios del Onabe
(el Organismo Nacional de Admistración de Bienes que depende de la Secretaría de Obras
Públicas y administra las tierras ferroviarias).
Es este organismo estatal el que custodia el galpón ferroviario donde están muchos de los
otros juegos que no fueron vendidos, por ejemplo los Dumbos voladores. El rumor dice que
los juegos están secuestrados en ese galpón porque a los ex empleados ferroviarios que desarmaron el parque no les terminaron de pagar y se quedaron con ellos a modo de garantía.

Aun otros rezagos fueron comprados por un parque de Brasil llamado “Beto Carrero World”.
“De todos modos -dice Darío, un ex-empleado de Italpark y de Parque Luján- , los empleados
del Italpark en su momento se afanaron de todo. He conocido gente que tiene carritos en
su casa. Hace poco en mercado libre se remató un autito del Italpark que pertenecía a una pista llamada Speed Way “.
El ultimo sacrificio Poco antes de encontrar la muerte cayendo al vacío desde lo alto de la Montaña Rusa mientras efectuaba reparaciones menores, Rodolfo Herrender contaba en su fotolog: “En cuanto a lo que se dice frecuentemente sobre el mantenimiento de máquinas tan antiguas, les digo que tanto ésta, que está en Argenpark, como el Súper Tornado que está en Parque Luján, al igual que las demás máquinas, reciben atención constante de manera que estén operativas con seguridad”. Rodolfo era conocedor como pocos del aspecto técnico de los parques de diversiones argentinos: trabajó, desmontó y restauró varios de ellos.
Según sus compañeros podemos decir que si algunos de los juegos del Italpark se estaban recuperando era gracias a él.“Esa semana, -nos cuenta Sergio Geraghty, empleado de Parque Luján- , Rodolfo había instalado el mismo sistema de fotografías que tiene el Super Tornado en la montaña rusa Super 8 volante. Ese día era la primera vez que estaba funcionando. Por una imprudencia se puso a regular el sensor que está en la bajada
del juego a poca altura, no sabemos qué le pasó para hacer ese trabajo con el juego funcionando.
Un coche lo golpeó en la cabeza y murió en el acto.” ¿Fue Rodolfo la última víctima de la
maldición del Italpark?
Fantasmas
La víctima era un apreciado vecino que se dedicaba a sacar fotos a las personas cuando descendían en el juego mecánico.

Habría trepado para reparar un censor del dispositivo para tomar fotografías y no llegó a advertir la presencia de uno de los carritos.

Para la Justicia, en principio, se trata de una “muerte por accidente”.

Un vecino de esta ciudad murió de manera instantánea al recibir un fuerte golpe en la cabeza por parte de uno de los carritos de una montaña rusa. El trágico accidente tuvo lugar este domingo, cerca de las 16, en el parque de diversiones Buenos Aires, conocido también como ex Argenpark.

La víctima se llamaba Rodolfo Carlos Herrneder y desde hacía varios años trabajaba en el parque de diversiones donde desarrollaba tareas de mantenimiento y despuntaba su afición por la fotografía. Puntualmente, retrataba a las personas cuando descendían por la montaña rusa. Quienes lo conocían le dijeron a la Policía que “El Alemán” era una persona que extremaba las medidas de seguridad a la hora de trepar por alguna razón al juego que conocía como la palma de la mano.

Fuentes policiales consultadas por este medio, indicaron que Herrneder, de 51 años, subió a reparar un censor del dispositivo que había implementado para tomar las fotos pero, por razones que se desconocen y son materia de investigación, no pudo advertir la presencia del carrito que terminó por quitarle la vida.

En el momento que sucedió la tragedia se estima que en el parque de diversiones había unas 500 personas. El hecho causó fuerte conmoción en muchos de los visitantes que a esa hora se encontraban disfrutando de las atracciones que presenta el lugar. Segundos después, cientos de llamados ingresaron casi de manera simultánea al 911 logrando saturar la línea telefónica.

Para entonces, el cuerpo de Herrneder yacía en el piso. Había caído desde una altura aproximada a los 5 metros pero se estima que ya estaba muerto cuando golpeó contra el piso. El traumatismo en la cabeza le fracturó el cráneo provocándole pérdida de masa encefálica. Los esfuerzos médicos por intentar reanimarlo resultaron infructuosos.

Minutos después, llegó la Policía que constató la veracidad del llamado y decidió desalojar el parque para preservar el lugar del hecho ante la curiosidad y el morbo que había despertado en muchas personas que, en medio del griterío y el desconcierto, buscaban conseguir una imagen de lo ocurrido con sus teléfonos móviles.

El capitán Carlos Benaghi se hizo presente en el parque de diversiones e intentó dar con los ocupantes del carrito que atropelló a la víctima durante el descenso, pero fue en vano. “Cuando llegué, ya se habían ido”, dijo la autoridad policial.

UN TESTIGO CLAVE

También arribó el Dr. Pablo Vieiro, secretario del fiscal Oscar Reggi, quien a partir de los dichos de los operadores del juego logró establecer que Herrneder había trepado a reparar el censor ubicado en la mitad del tramo que conforma la brusca bajada.

“Lo primero que se hizo fue recibirle declaración testimonial a quienes habrían visto el accidente”, afirmó el capitán Benaghi, y agregó que una sola persona fue testigo de la fatal circunstancia. Se trata de uno de los dos operarios de la montaña rusa quien le habría gritado a Herrneder alertándolo sobre la proximidad del carrito pero la víctima no llegó a escucharlo.

Por lo pronto, el hecho está considerado como “muerte por accidente”. De persistir esta calificación judicial es muy probable que el caso no tenga responsables penales porque “no hubo dolo por parte de alguien para que esta persona falleciera. Nadie lo provocó. Es un hecho muy lamentable pero no deja de ser un accidente”.

El Italpark fue mi sueño toda la vida, he ido no muchas veces, pero lo disfrute al maximo, mas alla de todos las tragedias sucedidas.

Informe del programa "un tiempo despues":


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=RTXQNOpSkqY

link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=QWTIECs7law


Mientras tanto, mientras recordas tus momentos junto al parque, te invito una mobur en Pumper nic, con frenys grandes.
italpark
Gabriel.