Duelos, Tristeza y Depresion
Como superar la perdida de un ser querido
Duelo, segun el diccionario de la lengua, significa, dolor, lastima, sentimientos penosos, que son la expresión del dolor por la muerte de un ser querido o perdida de un ser amado.
Cuando se muere una persona querida sea un amigo, un familiar o un ser querido se producen intensos sentimientos de tristeza, dolor, aturdimiento, rabia y a veces hasta alivio, que son incluso contradictorios para el que los padece, generandole muchas veces sentimientos de culpa.
Esto debe ser elaborado psiquicamente, como una nueva realidad aceptandolo haciendo a traves de lo que se llama el “trabajo de duelo”.
Hacer el trabajo de duelo consiste en llorar la muerte del ser querido, la perdida del ser amado, hablar sobre la persona que ha muerto, con la ayuda de familiares y la ayuda de conocidos, todo el tiempo que haga falta.
En esta sociedad que vivimos esta prohibido hacer el duelo por la perdida de un ser amado o muerte de un ser querido, ya que hay que vivir produciendo y haciendo cosas para seguir trabajando y consumiendo.
Pareceria que no se le deberia dar lugar a la pena, a la tristeza, al dolor, incluso a la depresion, logica por otra parte, por la muerte de un ser amado o la perdida de un ser querido.
Por eso algunas personas le dicen como ayuda al que esta de duelo porque ha perdido un ser querido “hay que ponerse las pilas”, como si el ser humano fuera un muñequito sin sentimientos y sin recuerdos.
“Ponerse las pilas”, inmediatamente significa que hay que negar el dolor de la perdida de un ser amado y querido y por lo tanto no realizar el proceso del duelo adecuadamente.
Tambien se niega el impacto que produce la muerte de un ser querido o de alguien relacionado a la persona que fallecio.
Negar el limite de la vida humana, como algo inherente a la misma, impide disfrutar y cuidarnos cuando estamos bien.
No tener conciencia de la propia muerte y nuestro temor a ella crea sintomas psicosomaticos, ansiedad, temores aparentemente injustificados ademas de depresion.
Hola Luanluma,lo primero es ayudarla a pasar el duelo,con ésto quiero decir,que hay que enseñarla a vivir con su nueva situación y para ello hay que ayudarla a asumir la pérdida de su ser querido.
La muerte como una de las mayores crisis familiares, es un suceso
natural e impactante, para el cual no nos preparamos en la vida. Somos
conscientes de ella y no podemos negarnos a su realidad, pero
preferimos pensarla lejos de nosotros o mejor, ni siquiera pensarla.

Ahora bien, la muerte del cónyuge tiene realmente connotaciones
especiales, no sólo por el impacto en las otras generaciones alrededor
del sobreviviente, sino por su proceso de duelo y el acostumbramiento
al rol de la viudez.
<strong class="SubTMagazin">El proceso y la elaboración del duelo
El
proceso del duelo corresponde al estado emocional y de actividades
normales a la pérdida o desaparición de algo muy querido. Se configura
a partir del evento que ocasiona la pérdida y se traduce en una
situación concreta de dolor, angustia y desesperación, reacciones
propias del impacto.

El proceso del duelo inicia exactamente desde el momento en el cual
la persona se entera de la muerte de su ser querido y aunque no es
posible estandarizar cuánto tiempo durará, está claro que depende de
factores socioafectivos influyentes y de la propia personalidad del
doliente.

El proceso del duelo atraviesa por diversas etapas que van desde el
shock o perplejidad de la noticia, hasta pasar por momentos de rabia,
culpa, desordenamiento, desesperación y retraimiento, hasta llegar por
fin a la sanación y reestructuración del mundo, que es cuando el duelo
ha sido elaborado y se acepta la pérdida, recordando al desaparecido
pero sin dolor.
<strong class="SubTMagazin">¿Cómo ayudar?
El
éxito de comenzar una viudez sin traumatismos que se vayan agudizando
con el tiempo, depende de la elaboración de un duelo que no tiene que
ser necesariamente rápido, pues no se puede forzar, pero que si depende
de manera muy significativa de la voluntad del deudo para superar la
etapa de dolor y del apoyo y acompañamiento de los demás miembros de la
familia.

No se trata de prodigarle todo el tiempo palabras de consuelo que
pueden tornarse vacías y absurdas, se trata de tener una atención muy
cautelosa con ella, que se sienta acompañada la mayor parte del tiempo,
que no le obliguen a hacer actividades que no quiere hacer, pero que
tampoco la abandonen al reposo total.
Hay que incentivarla a realizar actividades que sepas que realmente le gustan,llevarla a hacer tambien deporte,ésto es importante ya que en nuestro sistema endocrino encontramos la sustancia llamada Cerotonina,el hacer ejercicio físico,aunque sean 20 minutos diarios cada 3º día,hace que ésta sustancia que ayuda a no tener depresión,mantengamos el nivel de cerotonina necesario en nuestro organismo.
Yo soy más de terapia que de medicinas, ya que me caso más con la spicología que con la spquiatría,por lo que busco más la patología e intento resolverla sin medicaciones,que a mi humilde entender,hacen dormir el problema pero no eliminarlo.
Espero,sinceramente,de que puedas ayudar a tu hermana y de que ésta supere ésta pérdida o al menos que aprenda a vivir con ésta experiencia vivida,un abrazo y porfavor puntúa la respuesta ya que con ello ayudas tú a que todos sigamos aquí.virgi2
Tras la muerte de un ser querido, tenemos que realizar un trabajo piscológico para conseguir recuperar el equilibrio emocional. Es lo que se conoce como duelo.

El 1 de noviembre es un día para la memoria. Los recuerdos nos constituyen como seres humanos, nos proporcionan una historia y nos señalan a los amigos o familiares que hemos perdido y cuya existencia ha sido determinante en nuestras vidas. Cuando perdemos a alguien, tenemos que hacer el trabajo psicológico del duelo para recuperar el equilibrio emocional provocado por el dolor.

Más allá de la presencia física del desaparecido, echaremos de menos los lazos invisibles que nos unían a esa persona, es decir, lo que representábamos para ella y, a su vez, lo que ella significaba para nosotros, pues era nuestro padre o nuestro hermana o nuestro amiga. En nuestra subjetividad se crea entonces un vacío, que se aminora poco a poco, ya que cada cual necesita su tiempo.

Pero la idea de que el otro ya no está para pensarte significa que ha desaparecido un espacio psíquico único y que sólo representaba a ese ser que ha desaparecido. Llevar a cabo el duelo no equivale a olvidar, o pensar que aquello no existió. Tampoco se trata de encontrar algo que reemplace a lo perdido, pues lo perdido no es un objeto, sino un espacio que se ha quedado vacío. Cuántas veces, frente a la pérdida de un ser querido, se pregunta uno qué va a ser de su vida sin él. Podremos ser muchas otras cosas para muchos otros, pero aquella relación única ha desaparecido, ha muerto.

Nuestros difuntos nos señalan quiénes somos y a la vez nos dicen que podemos vivir sin ellos. Si soñamos a veces con ellos, es porque tienen un espacio en nuestro inconsciente. Elena sueña que su madre aún vive. Llega a su casa y su madre la espera sentada a la mesa de la cocina, con la merienda preparada. Se ponen a hablar y le relata cómo le ha ido el día. Mientras charlan, Elena mira el mármol de la mesa sobre el que le parece ver un dibujo que no distingue bien. Entonces le pregunta a su madre quién lo había rayado, pero al volver la cabeza se da cuenta de que no está. Sin asombrarse, lee una inscripción con el nombre de su madre: la mesa se ha convertido en la lápida del cementerio.

En un momento dado dejan de salirle las palabras y se despierta. Elena pensaba ir al cementerio y llevarle flores a su madre, como el año anterior. Hacia dos años que había muerto y, últimamente, la echaba mucho de menos. Había tenido problemas de comunicación con su marido –apenas hablaban– y con su hija, una adolescente con la que no estaba segura de estar haciéndolo bien. Le hubiera gustado poder hablarle a su madre sobre sus dudas.

Esto representaría que todo volvería a ser como antes, cuando su propia hija era pequeña y Elena se sentía más acompañada. Soñar con alguien tal y como era en la vida puede representar la nostalgia de los tiempos pasados. Deseamos volver a estar junto a aquél que se fue y sólo el sueño lo hace posible. En ocasiones, como le ocurre a Elena, durante la primera época del proceso de duelo, se niega la desaparición del ser querido. Tiempo después se sueña que esa persona muere. Esto último es una constatación de que el psiquismo acepta como un hecho real la muerte de aquella persona.

El duelo es un largo camino psicológico que comienza con el dolor de la perdida y termina con la aceptación de la realidad y del carácter definitivo de la ausencia. Se trata de una lucha por el amor hacia el que se ha ido (que al principio no cede) y por una fuerza que nos aleja de él. Sigmund Freud calculaba dos años para completar el proceso. Asumir nuestra historia y, con ella, a los seres queridos que la habitaron no significa decidir olvidar. No podemos ser nosotros
Cómo superar la enfermedad y la pérdida de un ser querido


La solución para llegar a buen puerto con un problema cotidiano siempre es el enfrentamiento, buscar soluciones y seguir adelante. Cuando tenemos que enfrentarnos a una situación que conlleva una grave enfermedad en un familiar o amigo la mejor forma será involucrándonos en la medida que podamos, teniendo claro nuestros sentimientos y miedos al respecto y aceptando la situación que nos toca vivir.

No debes ocultar la evidencia
A menudo ocurre que ante un problema de éste tipo no estamos preparados y por miedo a lo que pueda ocurrir, nos retiramos de la escena y dejamos al enfermo sólo con su enfermedad. La mejor manera de ayudarle será enfrentándonos con él a todos los miedos que vayan surgiendo, nada mejor como hablar claramente de lo que ocurre con honestidad y respeto intentando llevarlo al plano de la normalidad, igual que trataríamos una gripe o cualquier otra enfermedad, se hablaría claramente de los síntomas, del malestar, del agobio por estar enfermo, etc. En el caso de una enfermedad grave, los miedos se agudizarán, con lo cuál, lo más necesario será hablar con el enfermo de cómo se siente. Ocultar la evidencia solo servirá para que la presión interna que todos sentimos ante una amenaza se incremente por el hecho de no poder hablar de ello.



Compartir momentos tristes y alegres
Cuando un familiar enferma de gravedad con peligro de muerte, nuestra función será la de ayudar y compartir con él este momento de su vida, al igual que compartimos otros muchos (alegres y tristes).
Cuidar de un familiar enfermo conlleva para cualquier familia un trastorno en sus hábitos cotidianos, por ello hay que intentar que el cuidador tenga sus momentos de descanso, o distribuir los cuidados entre varios miembros de la familia, nadie debería asumir el rol de “cuidador” porque sí, todos deben arrimar el hombro y permitir a la persona que cuida, que tenga momentos de relax para escapar de esta situación y desconectar de vez en cuando. Una vez que llega el fallecimiento, nos sentiremos bien a pesar de la pérdida porque habremos hecho todo lo que se podía por el enfermo, sin embargo, si esto no ha ocurrido así, acudirán a nuestras mentes sentimientos de culpabilidad que serán más difíciles de eliminar.
Son momentos difíciles de llevar y las recriminaciones y reproches no servirán de nada para superar el dolor, el apoyo mutuo será el mejor aliado.

Tras la pérdida, se suceden periodos diferentes
Tras la muerte del ser querido se van a suceder cuatro periodos diferentes que harán que la asimilación de la pérdida sea la correcta.
En primer lugar e inmediatamente después de la muerte aparecerá la tristeza y la pena, llanto incontrolable, desasosiego, insomnio, incredulidad e negación de la muerte. Emocionalmente es una fase muy fuerte y de mucho dolor. Durará más o menos dependiendo de las personas y de la cercanía que existía con el fallecido.
En segundo lugar aparecerá la fase de asimilación de la pérdida en la que se empieza a aceptar la muerte y la nueva situación familiar. Es una toma de conciencia de la realidad.
Una vez superada las dos primeras fases que a veces aparecen unidas, pasaremos a un momento de reorganización en todos los aspectos, cómo nos plantearemos la vida a partir de ahora sin esta persona, como será todo, qué cosas hay que modificar y cuales pueden permanecer igual. Aparecerán unos nuevos objetivos y con ellos unas nuevas ilusiones que nos ayudarán a seguir adelante. Dependiendo de la persona que a fallecido y de nuestro vínculo con ella , esta fase será más o menos complicada.
Por último llega el momento de la superación, las emociones al respecto quedan guardadas y colocadas en una parte de nuestra cabeza para recuperarlas cuando nosotros queramos (aniversarios, cumpleaños, etc) Poco a poco el recuerdo será cada vez más bonito recordaremos a la otra persona con cariño y sin sentir pena ni desasosiego, todo vuelve a la normalidad y seguimos adelante con nuestras vidas.


No te dejes influenciar por el qué dirán y haz lo que te dicten tus sentimientos y tu manera de pensar

Recuperar las actividades cotidianas
Expresar a los familiares afectados como nosotros nuestros sentimientos nos ayudará a sentir mejor, y ayudaremos a los demás a que liberen también los suyos, el sentirse comprendido y apoyado en estos momentos facilitará las cosas.
Para superar estos momentos con mayor efectividad, será importante recuperar lo antes posible nuestra vida cotidiana; debido a la enfermedad y al duelo hemos dejado de realizar actividades que nos resultaban placenteras, cuanto antes las recuperemos mejor nos sentiremos, serán una forma de distracción y ayudarán a recolocar las ideas negativas más fácilmente, nos daremos cuenta que el mundo no se para y que nosotros tampoco podemos pararnos.
A menudo, en nuestra sociedad aún está mal visto realizar actividades de ocio tras la muerte de un ser querido, es como si le faltáramos al respeto y no nos doliera lo suficiente, ten en cuenta que estos prejuicios son normas morales inculcadas en nuestra sociedad desde hace muchos años, no te dejes influenciar por el qué dirán y haz lo que te dicten tus sentimientos y tu manera de pensar, si piensas que puede ser útil, hazlo aunque muchos no lo vean como tú, ese no es tu problema, ahora solo tienes que recuperarte y cada uno es libre de elegir como quiere hacerlo. Unos se distraerán leyendo un libro en casa o acudiendo a la iglesia y otros lo harán hablando con amigos y saliendo de casa. ¿Cuál de las dos opciones es la buena? No lo sabemos tu haz lo que creas mejor para ti.

Si se produce este acercamiento preocuparos en el futuro y durante toda la fase de duelo de mantenerlo y reforzarlo, podemos perder a un ser querido y recuperar a otro


Puede ayudar a superar problemas familiares
También ocurre a menudo que la muerte de un familiar ayuda a superar pequeñas rencillas o problemas familiares que ya existían antes, al sentir el apoyo de alguien con el que habíamos discutido nos sentiremos reconfortados, estas situaciones ayudan a unir más a la familia. Aprovechad estos momentos de apoyo para solventar los problemas antiguos y fomentar el buen entendimiento, la comunicación directa y conciliadora será muy útil para aclarar y perdonar malos entendidos o discusiones anteriores, ahora no es el momento de seguir con ello y sí el de ayudar a quien lo necesite.
Si se produce este acercamiento preocuparos en el futuro y durante toda la fase de duelo de mantenerlo y reforzarlo, podemos perder a un ser querido y recuperar a otro.