Catalina la Grande y los caballos

Para que luego se quejen que en T! no hay cabida para la cultura y la historia… hoy algo que seguro no les enseñaron en la escuela:

En lugar de a su marido, el desmedrado zar Pedro III, Catalina la Grande, zarina de Rusia, prefería la rotunda satisfacción que le brindaba su caballo. […] Quedan dos testimonios tangibles del apetito desmesurado de Catalina la Grande. Una carta obscena que ella le envió a Voltaire, su confidente y amigo, y el hermoso mueble de caoba nicaragüense, elaborado en estilo rococó, donde ella se acomodaba y esperaba la inmensidad del placer.

Dicho mueble pertenece hoy a Fantasy Furniture, la colección exquisita del corredor de arte Bruce M. Newman, establecido en Nueva York. En la carta obscena que le escribió a Voltaire, acaso para excitarlo, Catalina la Grande dice: “Yo lo espero como a un amante, dándole la cara y la ternura de mis ojos. El acerca a mi pecho su enorme cabeza de animal noble”.

Finalmente la lujuriosa zarina murió aplastada mientras intentaba hacer el amor con un semental.


Por supuesto esta historia es completamente falsa: Catalina murió por un ataque de apoplejía en su cama a los 67 años. Lo divertido es que este rumor ha sobrevivido 200 años. Los enemigos de la zarina fueron quienes lo impulsaron, en el momento de su muerte, aprovechando su pública fama de promiscua, y su conocida afición de visitar los establos, no por los caballos, sino por los miembros de la caballería real. De hecho, y esto si es cierto, la ansiosa emperatriz requería los favores de sus amantes por lo menos seis veces al día. Se calcula que tenía unos 21 amantes.

http://www.caretas.com.pe/2004/1829/articulos/gregorio.html