Guerra fria
La llamada "guerra fria" fue el enfrentamiento que se dio entre los años 1945 y 1991 y enfrento a los bloques capitalista (Occidental) con cabecera en E.U.A. y comunista (Oriental) con cabecera en la U.R.S.S.Este enfrentamiento se dio a nivel politico, economico, ideologico, tecnológico, informativo y militar.
Si bien ninguno de los dos bloques tomo medidas directas contra su adversario, se limitaron a actuar como ejes influyentes en un marco internacional, apoyando a sus respectivos aliados. Aunque estos enfrentamientos no llegaron a desencadenar una guerra mundial, la entidad y la gravedad de los conflictos económicos, políticos e ideológicos comprometidos, marcaron significativamente gran parte de la historia de la segunda mitad del siglo XX. Las dos superpotencias deseaban implantar su modelo de gobierno en todo el planeta.
Los límites temporales del enfrentamiento se ubican entre 1945 y 1947 (fin de la Segunda Guerra Mundial y fin de la posguerra respectivamente) hasta 1985 (inicio de la Perestroika) y 1991 (disolución de la Unión Soviética)
Disposicion del mundo al acabar la Segunda guerra mundial
"Guerra fría es el estado de tensión entre potencias o bloques en el que cada una de las partes adopta una política que tiende al reforzamiento a expensas del adversario, sin llegar a las acciones de una guerra caliente."
La guerra fria fue basicamente:
Un conflicto global desarrollado entre 1947 y 1991, protagonizado por los Estados Unidos de América, y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.). Ocupó un protagonismo clave en el siglo XX y marcó todos los conflictos que se desarrollaron entre los años 50 y los 90 del mismo. Dividió al mundo en dos bloques: occidental y oriental. El primero englobaba, pese a algunas excepciones, a toda América, Europa Occidental y la mayor parte de Oceanía, así como Corea del Sur, Japón y Taiwán. El bloque oriental englobaba a Europa Oriental, China, Cuba y a diversos países tanto en África como en el Sudeste de Asia. Estos dos bloques estaban bien definidos y eran totalmente antagonistas, ya que se diferenciaban en el terreno ideológico, político, militar y, más marcadamente, en el campo económico.
Estos bloques políticos estaban divididos en países capitalistas, mal llamados occidentales, dirigidos por EEUU, y contrapuestos a ellos, los países socialistas, mal llamados orientales, dirigidos por la URSS. A su vez, los dos bloques enfrentados formaron a su alrededor grandes campos de influencia político-militar, y arrastraron a los demás países del globo al conflicto, mediante movimientos políticos o acciones militares, tanto directas como indirectas (por medio de algún aliado regional).
Lo que diferencia a la guerra fría de cualquier contienda militar o diplomática anterior es que las dos superpotencias enfrentadas (los EEUU y la URSS) nunca se enfrentaron directamente utilizando sus fuerzas armadas una contra la otra, sino que aprovecharon (e incluso provocaron) conflictos regionales entre sus aliados o terceros países no alineados. También intervinieron en estos conflictos ayudando a uno de los dos bandos mediante envíos de ayuda militar, apoyo económico, o apoyo político de diferente índole, dependiendo del país y la situación estratégica o política de la región.
En ocasiones muy puntuales, uno de los contendientes se enfrentó directamente contra uno de los aliados del otro (EEUU contra Vietnam del norte), pero la práctica habitual fue que las dos potencias apoyaran, guiándose por afinidades ideológicas o intereses, a alguno de los bandos enfrentados en una guerra civil (guerra civil de Angola, guerra civil griega, etc.). En la cronología de la guerra fría existen puntos de señalada tensión que estuvieron a punto de hacer estallar una Tercera Guerra Mundial. Estos puntos de máxima tensión fueron siempre apaciguados por ambos bandos mediante concesiones mutuas, ante la amenaza de un mayor conflicto internacional que pudiese desencadenar una guerra nuclear.
Existe un cierto desacuerdo sobre cuándo comenzó exactamente la Guerra Fría. Mientras que la mayoría de historiadores sostienen que empezó nada más acabar la II Guerra Mundial, otros sostienen que los inicios de la Guerra Fría se remontan al final de la I Guerra Mundial, en las tensiones que se produjeron entre el Imperio Ruso, por un lado, y el Imperio Británico y los Estados Unidos por el otro.
Algunos eventos previos al final de I Guerra Mundial fomentaron las sospechas y recelos entre soviéticos y norteamericanos: la idea bolchevique de que el capitalismo debía ser derribado por la fuerza para ser reemplazado por un sistema comunista, la retirada rusa de la I Guerra Mundial tras la firma del Tratado de Brest-Litovsk con el Segundo Reich, la intervención norteamericana en apoyo del Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa y el rechazo estadounidense a reconocer diplomáticamente a la Unión Soviética hasta 1933. Junto a estos, diferentes eventos durante el periodo de entreguerras agudizaron las sospechas: la firma del Tratado de Rapallo y del Pacto germano-soviético de no agresión son dos notables ejemplos.
La II Guerra Mundial y la posguerra (1939-1947)
Durante la guerra, los soviéticos sospechaban que británicos y americanos habían optado por dejar a los rusos el grueso del esfuerzo bélico, y forjar una unión contra los soviéticos una vez que la guerra estuviera decidida a favor de los aliados, para forzar a la URSS a firmar un tratado de paz ventajoso para los intereses occidentales. Estas sospechas minaron las relaciones entre los aliados durante la II Guerra Mundial.
Los aliados no estaban de acuerdo con cómo deberían dibujarse las fronteras europeas tras la guerra.El modelo americano de "estabilidad" se basaba en la instauración de gobiernos y mercados económicos parecidos al estadounidense, y la creencia de que los países así gobernados acudirían a organizaciones internacionales (como la entonces futura ONU) para arreglar sus diferencias.
Sin embargo, los soviéticos creían que la estabilidad habría de basarse en la integridad de la propias fronteras de la Unión Soviética. Este razonamiento nace de la experiencia histórica de los rusos, que habían sido invadidos desde el Oeste durante los últimos 150 años. El daño sin precedentes infringido a la URSS durante la invasión nazi (alrededor de 27 millones de muertos y una destrucción generalizada y casi total del territorio invadido) conminó a los líderes moscovitas a asegurarse de que el nuevo orden europeo posibilitara la existencia a largo plazo del régimen soviético, y que este objetivo solo podría conseguirse mediante la eliminación de cualquier gobierno hostil a lo largo de la frontera occidental soviética, y el control directo o indirecto de los países limítrofes a esta frontera, para evitar la aparición fuerzas hostiles en estos países.
Tropas americanas en Vladivostok
Durante la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945, los aliados trataron de crear un marco sobre el que trabajar en la reconstrucción de la Europa de la posguerra, pero no se llegó a ningún consenso. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, los soviéticos ocuparon "de facto" las zonas de la Europa del Este que habían defendido, mientras que las fuerzas estadounidenses y sus aliados se mantenían en la Europa Occidental. En el caso de la Alemania ocupada, se crearon las zonas de ocupación aliada en Alemania y una difusa organización cuatripartita compartida con franceses y británicos. Para el mantenimiento de la paz mundial, los aliados crearon las Naciones Unidas, pero su capacidad de actuación estaba limitada por el Consejo de Seguridad, en el que las potencias victoriosas de la II Guerra Mundial se aseguraron el poder de vetar aquellas acciones contrarias a sus intereses. La ONU se convirtió así durante sus primeros años en un foro donde las potencias se enzarzaban en luchas retóricas, y que los soviéticos utilizaban con fines propagandísticos.
En la Conferencia de Potsdam, iniciada a finales de julio de 1945, emergieron las primeras diferencias relevantes acerca de Alemania y la Europa del Este; Los participantes de la conferencia no ocultaron sus antipatías, y el uso de un leguaje belicoso confirmó las intenciones mutuamente hostiles que defendían cada vez con más ahínco. Durante esta conferencia, Truman informó a Stalin de que los Estados Unidos habían creado una nueva arma. Stalin, que ya estaba al tanto de los avances americanos en el desarrollo de la bomba atómica, expresó su deseo de que aquella nueva arma fuera usada contra Japón. Una semana después de finalizar la conferencia, los Estados Unidos lanzaron la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki.
En febrero de 1946, George Kennan escribió desde Moscú el conocido como Telegrama Largo, en el que se apoyaba una política de inflexibilidad con los soviéticos, y que se convertiría en una de las teorías básicas de los estadounidenses durante el resto de la Guerra Fría. En septiembre de ese mismo año, los soviéticos respondieron con otro telegrama firmado por Nóvikov, aunque "co-escrito" con Viacheslav Mólotov; en este telegrama se sostenía que Estados Unidos usaba su monopolio en el mundo capitalista para desarrollar una capacidad militar que creara las condiciones para la consecución de la supremacía mundial a través de una nueva guerra.
Semanas después de la recepción del "Telegrama Largo", el primer ministro británico Winston Churchill pronunció su famoso discurso sobre el Telón de Acero en una universidad de Missouri. El discurso trataba de promover una alianza anglo-americana contra los soviéticos a los que acusó de haber creado un "telón de acero" desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático.
De la Teoría de la Contención a la Guerra de Corea (1947-1953)
Hacia 1947, los consejeros del presidente norteamericano Harry S. Truman le urgieron a tomar acciones para contrarrestar la creciente influencia de la Unión Soviética, citando los esfuerzos de Stalin para desestabilizar los Estados Unidos y azuzar las rivalidades entre los países capitalistas con el fin de provocar una nueva guerra.
En Asia, el ejército comunista chino había ocupado Manchuria durante el último mes de la II Guerra Mundial, y se preparaba para invadir la península coreana más allá del paralelo 38. Finalmente, el ejército comunista de Mao Zedong, aunque fue poco receptivo a la escasa ayuda soviética, consiguió derrotar al pro-occidental ejército nacionalista chino (Kuomingtang), apoyado por Estados Unidos.
Europa
Desde finales de la década de los '40, la Unión Soviética consiguió instaurar gobiernos marioneta en Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumanía y Alemania Oriental, lo que le permitió mantener una fuerte presencia militar en estos países. En febrero de 1947, el gobierno británico anunció que no podía seguir financiando al régimen militar griego contra los insurgentes comunistas en el contexto de la Guerra Civil Griega. El gobierno americano puso en práctica por primera vez la Teoría de la Contención, que tenía como objetivo frenar la expansión comunista, especialmente en Europa. Truman enmarcó esta teoría dentro de la Doctrina Truman, dada a conocer a través de un discurso del presidente en el que se definía el conflicto entre capitalistas y comunistas como una lucha entre "pueblos libres" y "regímenes totalitarios". Aunque los comunistas griegos fueron apoyados principalmente por el dirigente comunista yugoslavo Josip Broz Tito, los Estados Unidos acusaron a los soviéticos de tratar de derrocar al régimen griego para expandir la influencia soviética.
Sin embargo, en Estados Unidos se extendió la idea de que el equilibrio de poder en Europa no se alcanzaría sólo por la defensa militar del territorio, sino que también se necesitaba atajar los problemas políticos y económicos para evitar la caída de Europa Occidental en manos comunistas. A raíz de estas ideas, en junio del 47, la Doctrina Truman sería complementada con la creación del Plan Marshall, un plan de ayudas económicas destinado a la reconstrucción de los sistemas político-económicos de los países europeos y, mediante el afianzamiento de las estructuras económicas capitalistas y el desarrollo de las democracias parlamentarias, frenar el posible acceso al poder de partidos comunistas en las democracias occidentales europeas (como en Francia o Italia).
Stalin vio en el Plan Marshall una táctica estadounidense para mermar el control soviético sobre Europa Oriental. Creyó que la integración económica de ambos bloques permitiría a los países bajo órbita soviética escapar del control de Moscú, y que el Plan no era más que una manera que tenían los EE.UU. para "comprar" a los países europeos. Por lo tanto, Stalin prohibió a los países de la Europa Oriental participar en el Plan Marshall. A modo de remiendo, Moscú creó una serie de subsidios y canales de comercio conocidos primero como el Plan Molotov, que poco después se desarrollaría dentro del COMECON. Stalin también se mostró muy crítico con el Plan Marshall porque temía que dichas ayudas provocaran un rearme de Alemania, que fue una de sus mayores preocupaciones respecto al futuro de Alemania tras la guerra.
En 1948, y como represalia por los esfuerzos de los occidentales por reconstruir la economía alemana, Stalin cerró las vías terrestres de acceso a Berlín Oeste, imposibilitando la llegada de materiales y otros suministros a la ciudad. Este hecho, conocido como el Bloqueo de Berlín, precipitó una de las mayores crisis de principios de la Guerra Fría. Ambos bandos usaron este bloqueo con fines propagandísticos: los soviéticos para denunciar el supuesto rearme a Alemania favorecido por Estados Unidos, y los norteamericanos para explotar su imagen de benefactores, —como en la llamada Operación Little Vittles, donde los aviones que contrarrestaban el bloqueo de Berlín lanzaron dulces entre los niños berlineses—. El puente aéreo organizado por los aliados, destinado a proveer de suministros al bloqueado sector occidental de la ciudad, superó todas las previsiones, desbaratando los presupuestos soviéticos de una rendición del sector occidental ante el oriental por falta de suministros. Finalmente el bloqueo se levantó pacíficamente.
Plan Marshal (Las barras indican la catidad de raltiva de ayuda recibida
Alianzas economicas en Europa
Alianzas militaren en Europa
En julio, el presidente Truman anula el Plan Morgenthau, una serie de proposiciones acordadas con los soviéticos tras el fin de la guerra, que imponía severas condiciones a la reconstrucción alemana (entre ellas, la prohibición explícita de que los EE.UU. facilitaran ayudas a la reconstrucción del sistema económico alemán). Este plan fue sustituido por una nueva directiva (llamada JSC 1779) mucho más benévola con la reconstrucción alemana, y que enfatizaba la necesidad de crear una Alemania económicamente fuerte y estable para conseguir la prosperidad en toda Europa.
En septiembre los soviéticos crean el Cominform, una organización cuyo propósito era mantener la ortodoxia ideológica comunista dentro del movimiento comunista internacional. En la práctica, se convirtió en un mecanismo de control sobre las políticas de los estados satélite soviéticos, coordinando el ideario y las acciones de los partidos comunistas del Bloque del Este. El Cominform tuvo que hacer frente a una inesperada oposición cuando, en Junio del siguiente año, la ruptura Tito-Stalin obligó a expulsar a Yugoslavia de la organización, que mantuvo un gobierno comunista pero se identificó como un país neutral dentro de la Guerra Fría. Junto con el Cominform, la policía secreta soviética, el NKVD, se ocupaba de mantener una red de espionaje en los países satélite bajo el pretexto de acabar con elementos anticomunistas. El NKVD (y sus sucesores) acabaron por convertirse en organizaciones parapoliciales encargadas de sesgar cualquier intento de alejarse de la órbita de Moscú y la ortodoxia soviético-comunista.
En abril de 1949 se constituye la OTAN, con lo que los Estados Unidos tomaron formalmente la responsabilidad de defender la Europa Occidental. En Agosto de ese año, la URSS detona su primera bomba atómica.
En mayo de 1949, se establece la República Federal Alemana como producto de la fusión de las zonas de ocupación aliada. Como réplica, en octubre de ese año, los soviéticos proclaman su zona de ocupación como la República Democrática Alemana. Desde el inicio de la existencia de la RFA, Estados Unidos ayuda a su desarrollo militar. Para evitar que la RFA acabe por convertirse en miembro de la OTAN, el primer ministro soviético, Lavrenti Beria, propone fusionar ambos países en una sola Alemania que se mantendría neutral. La proposición no salió adelante y en 1955 se admite a la RFA como miembro de la OTAN.
Asia
En 1949, el Ejército Rojo de Mao Zedong se proclama vencedor de la Guerra Civil China tras derrotar a los nacionalistas del Kuomintang, que contaban con el respaldo de Estados Unidos. Inmediatamente, la Unión Soviética establece una alianza con los vencedores, que habían creado un nuevo estado comunista con la denominación de República Popular China. Al coincidir en el tiempo la Revolución China con la pérdida del monopolio atómico de Estados Unidos (tras el inesperado éxito del RDS-1), la administración del presidente Truman trató de generalizar la Teoría de la Contención. En un documento secreto fechado en 1950 (conocido como el NSC-68)[41] la administración Truman proponía reforzar los sistemas de alianzas pro-occidentales y cuadruplicar los gastos en Defensa.
Dentro de esta estrategia de generalización de la "contención", el teatro de operaciones se amplió de Europa a Asia, África y América Latina, con la intención de detener los movimientos revolucionarios, muchas veces financiados desde la URSS, como ocurría en el caso de las ex-colonias europeas del Sudeste Asiático. A principios de la década de los '50, los EEUU formalizaron alianzas militares con Japón, Australia, Nueva Zelanda, Tailandia y las Filipinas (alianzas englobadas en el ANZUS y el SEATO), garantizando a Estados Unidos una serie de bases militares a lo largo de la costa asiática del Pacífico.
Una de las aplicaciones más evidentes de la Teoría de la Contención se produjo tras el estallido de la Guerra de Corea. Debido a que uno de los acuerdos tácitos de la Guerra Fría se basaba en la lucha de ambos bloques a través de guerras proxy, en las que las que los ejércitos soviéticos y estadounidenses nunca se enfrentarían directamente, Stalin se vio sorprendido por la participación de tropas estadounidenses en la defensa de Corea del Sur, que había sido invadida por los comunistas de Corea del Norte; este despliegue militar había sido aprobado por las Naciones Unidas, ya que la Unión Soviética no pudo ejercer su derecho a veto al estar boicoteando la ONU por su negativa a aceptar que el gobierno representativo del estado chino (y por lo tanto, el ocupante legítimo del asiento chino en el Consejo de Seguridad) era la China comunista en vez del derrotado gobierno pro-occidental de Taiwan.
Una vez hubo estallado la guerra, Stalin insistió en mantenerla a toda costa. A finales de 1952 la guerra había alcanzado una situación de estancamiento, y a pesar de las directrices de Stalin, chinos y norcoreanos se preparaban para su final. El alto el fuego se aprobó en julio de 1953, una vez que Stalin había fallecido.
El aumento de las tensiones: del Sputnik a Cuba (1953-1962)
En 1953 se produjeron cambios en el liderazgo político de ambos bandos, que dieron comienzo a una nueva fase en la Guerra Fría.
En marzo, muere Stalin, y Nikita Jrushchov se convierte en el nuevo líder de la URSS, tras haber depuesto y ejecutado al jefe de la NKVD, Lavrenti Beria, y finalmente al apartar del poder a Georgy Malenkov y Vyacheslav Molotov. El 25 de febrero de 1956, Khruschev impresionó a los delegados del XX Congreso del PCUS al denunciar los crímenes cometidos por Stalin durante su discurso Acerca del culto a la personalidad y sus consecuencias. En el discurso se sostenía que la única manera de conseguir una reforma exitosa era siendo conscientes de los errores cometidos en el pasado apartándose de las políticas llevadas a cabo por Stalin.
El 18 de noviembre de 1956, durante un discurso frente a embajadores del bloque occidental en la embajada de Polonia, Khrushchev pronunció unas polémicas palabras que impresionaron a los presentes: Os guste o no, la Historia está de nuestro lado. ¡Os enterraremos! Sin embargo, posteriormente aclaró que no se refería a la posibilidad de una guerra nuclear, sino a la inevitabilidad histórica de la victoria del comunismo sobre el capitalismo.
El Secretario de Estado de Eisenhower, John Foster Dulles, inició un nuevo giro en la Teoría de la Contención al enfatizar en el posible uso de armas nucleares contra los enemigos de EE.UU. Agregó al discurso clásico de la "contención" un nuevo punto de apoyo al anunciar la posibilidad de una "represalia masiva", haciendo entender que cualquier agresión soviética sería respondida con todos los medios necesarios. Esta nueva teoría se puso en práctica durante la Crisis de Suez, donde la superioridad nuclear de Estados Unidos, junto con la amenaza de usarla, retrajo a los soviéticos de comenzar una batalla abierta contra intereses estadounidenses.
Firamntes del pacto de Varsovia
Aunque ciertamente hubo una cierta relajación de las tensiones tras la muerte de Stalin en 1953, la situación en Europa seguía siendo incómoda, con ambos bandos fuertemente armados pero sin movimientos aparentes. Las tropas estadounidenses seguían apostadas indefinidamente en Alemania del Este y las tropas soviéticas seguían apostadas indefididamente por toda Europa del Este.
Para contrarrestar el rearmamento de Alemania Occidental tras su entrada en la OTAN, los países de la órbita soviética sellaron una alianza militar conocida como el Pacto de Varsovia en 1955; sin embargo, este moviento fue más político que estratégico, pues la URSS ya había construido una red de defensa mutua con todos sus satélites antes incluso de que se formara la OTAN en 1949.
Así, el "status quo" de Europa se mantuvo inalterado. Los soviéticos reprimeron la Revolución Húngara de 1956 sin que ninguna de las potencias occidentales tratara de movilizar su ejército contra la invasión del Pacto de Varsovia en suelo húngaro. Igualmente, la ciudad de Berlín continuó divida y disputada.
Desde 1957 hasta 1961, Khrushchev mostró abiertamente su confianza en la superioridad nuclear de la Unión Soviética. Afirmaba que la capacidad misilística de la URSS era muy superior a la de Estados Unidos, y que sus misiles podrían alcanzar cualquier ciudad americana o europea. Sin embargo, Khrushchev rechazaba la visión de Stalin de una guerra inevitable y declaró que su intención era abrir una nueva época de coexistencia pacífica. Khrushcev trató de reformular la idea soviético-staliniana, según la cual la lucha de clases a nivel mundial provocaría inevitablemente una gran guerra entre proletarios y capitalistas cuyo resultado final sería el triunfo del Comunismo; Khrushchev arguyó que la guerra era evitable, pues durante el tiempo de paz el capitalismo se colapsaría por sí mismo, mientras que la paz dejaba tiempo y recursos disponibles para mejorar la capacidad económico-militar de la URSS. Los EE.UU. se defendían mostrando su capacidad militar fuera de sus fronteras y el éxito de capitalismo liberal en todo el mundo. Sin embargo, y a pesar del discurso de Kennedy que caracterizó a la Guerra Fría como una "lucha por las mentes de los hombres" entre dos sistemas de organización social, a mediados de la década de 1960 la lucha ideológica había quedado apartada frente a los objetivos geopolíticos de carácter militar y económico.
Durante noviembre de 1958, Khrushchev trató de desmilitarizar la ciudad de Berlín. Planteó a estadounidenses, británicos y franceses abandonar sus respectivas zonas de ocupación bajo la amenaza de transferir el control de los accesos de las potencias occidentales a la Alemania Oriental (lo que significaría el aislamiento del sector occidental de Berlín). La OTAN rechazó el ultimátum y a mediados de Diciembre, Khrushchev abandonó la idea a cambio de una conferencia en Ginebra para dilucidar la cuestión berlinesa.
Los movimientos nacionalistas en algunos países (especialmente en Guatemala, Irán, Filipinas e Indochina) fueron iniciados o apoyados en muchos casos por grupos comunistas autóctonos —o, equivocadamente, fue la idea más extendida entre los aliados Occidentales.
Aprovechando la aceleración de la descolonización durante la década de 1950 y primeros años de 1960, tanto EE.UU. como la Unión Soviética compitieron por aumentar su influencia en los países descolonizados. Además, desde el punto de vista soviético, la desaparición de los grandes imperios coloniales era una señal inequívoca de la victoria de la ideología comunista.
En este contexto, los EE.UU. usaron a la CIA para derrocar a ciertos gobiernos y favorecer a otros. La CIA tuvo un papel clave en el derrocamiento de países sospechos de ser pro-comunistas, como en el caso del primer gobierno electo democráticamente en Irán (Operación Ajax) en 1953 y la caída de Jacobo Arbenz Guzmán tras el Golpe de 1954 en Guatemala A su vez, EE.UU. trató de ayudar a gobiernos amigos con ayuda económica y militar, como en el caso de Vietnam del Sur.
La mayoría de naciones y gobiernos surgidos tras la descolonización en Asia, África y América Latina trataron de zafarse de la presión de elegir el bando pro-capitalista o pro-comunista. En 1955, durante la Conferencia de Bandung, decenas de países del Tercer Mundo acordaron mantenerse al margen de la dinámica de la Guerra Fría. Este consenso se plasmó en la creación del Movimiento de Países No Alineados en 1961. Como resultado de la aparición de un nuevo factor en la Guerra Fría, estadounidenses y soviéticos moderaron sus políticas y trataron de acercarse a estos nuevos países neutrales (sobre todo en caso de países clave como India o Egipto) de una manera menos agresiva que la sostenida hasta entonces. Los movientos nacionalistas e independentistas consiguieron así crear un nuevo escenario más plural, superando la confrontación bipolar de la postguerra, y crearon las bases para las reivindicaciones nacionalistas en Asia y América Latina.
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5 comentarios
muy buen laburo camarada, la verdad no veo la hora e que rusia le tire un misil a los yankis para que se dejen de joder un poco