la desgracia de los pizza-café

Salsa blanca, champiñón y mal gusto: la desgracia de los pizza-café
Representan lo más berreta de la gastronomía. Inexplicablemente, aún siguen en pie.


la desgracia de los pizza-café



De todos los paquetes que nos dejó el menemismo (la farandulización de la política, los servicios privatizados en manos de empresas corruptas, la destrucción de la industria nacional, la moda indigesta del barrio privado y el sálvese quién pueda, entre otras) los dos peores fueron los diseños que Elsa Serrano y la proliferación micótica, desenfrenada y vulgar de los pizza-café.

Aunque parezca mentira, la década del 90 ha dejado consecuencias para todo el mundo, salvo para ellos, que siguen firmes, como inmensas tarántulas de vidrio comiéndose las esquinas de todas las avenidas de Buenos Aires. Sigilosamente, mientras la maison de Elsa Serrano se fundía, Fassi Lavalle iba preso, Manzano huía a las Bahamas y Miguelito Romano envejecía veinte años de cara, estos mamotretos ruidosos se las ingeniaron para desplazar a los bares tradicionales y abrir más sucursales, remodelar los baños y agregarle más hojas a su espantoso menú a todo color.

Pero a pesar de que semejante flagelo aumenta año tras año, nadie parece estar preocupado por el hecho de que estos reductos de la vulgaridad no se hayan extinguido junto con el caudillo riojano. Hay campañas contra la tala de árboles, contra la caza indiscriminada de ballenas y contra la demolición del patrimonio nacional, pero nadie exige la erradicación inmediata de los pizza-café. Y no es justo. Durante años hemos asociado lo grasa a la ensalada rusa, al asado al costado de la ruta o al tenedor libre, cuando en realidad, esa forma de ser grasa sólo le hizo de escudo humano a una forma mucho más peligrosa de ser grasa: la de una clase media acomodada que repudia la cumbia pero escucha a Arjona y atesora latas de palmitos y champignones en la alacena para una ocasión especial. Y nos hemos equivocado gravemente, porque quien le pone tripa gorda al asado no le hace mal a nadie. El verdadero peligro es el que se enquista en la clase media como un tumor y va a Plaza del Carmen a comer agnolottis a la parisienne.

TELEVISORES Y DICROICAS
El primer motivo por el que este modelo gastronómico debiera extinguirse para siempre es la arquitectura de sus locales. Entrar a una de estas confiterías es como viajar en el tiempo y volver a 1993; como si un panadero gallego, cejijunto, que ganó plata amasando medialunas de grasa en camiseta, hubiera visto durante muchos años el living de Susana Giménez por la tele y quisiera hacer un emprendimiento a todo trapo para cuando la gente como él quiere salir a tomar el té. Y en su afán por ser lujoso, por lograr espacios “de jerarquía”, por hacerle sentir al cliente que no ha ahorrado en nada al decorar su boliche, se gasta sumas exorbitantes en ornamentos barrocos que según él, son representantes del lujo y la modernidad: veinte televisores a todo volumen, escaleras de granito pulido, muebles de cerejeira maciza atiborrados de molduras curvas, divisores de vidrio esmerilado con botones de acero inoxidable, barandas de bronce torneadas, boxes lustrados con barniz brillante, vidrieras de doble altura, manteles de jaquard brilloso color bordó y mozos con chalequito y moño haciendo juego. Y todo majestuosamente iluminado por doscientas cincuenta dicroicas que rebotan en cuatro paredes infinitas de espejo cegador.

Como es de esperarse, el menú está en perfecta sintonía con el espacio. Podrán cambiar los nombres o las franquicias, pero todos ofrecen un tipo de cocina de minuta noventosa que bien podría conformar un nuevo tipo de gastronomía regional. Para empezar, todos los platos vienen con papas españolas, papas rejilla o papas noisette y una hoja de lechuga criolla para decorar. Nada más. Olvídense de las verduras. En los pizza-café no existen las hortalizas crudas. Todos los ingredientes de sus ensaladas —que cuestan dos millones de dólares cada una— salen de un frasco con salmuera o almíbar: ananá o duraznos, alcaparras, corazones de alcauciles, morrones en agua, espárragos de lata, anchoas, sardinas, arvejas, choclo amarillo son algunos de los ingredientes típicos de sus combinaciones. Las ensaladas de frutas (salvo la banana y la manzana) y los licuados también están hechos con fruta enlatada. Lo único que tienen fresco en estos lugares es el agua de la canilla. Y hasta ahí.

DIEZ PESOS UN CAFE
Por otro lado, abundan las supremas y milanesas con guarniciones barrocas (suprema con morrones, huevo, arvejas, crema de choclo, banana frita y papas españolas, para dar un ejemplo escalofriante), hay muchas salsas a la crema, mucho roquefort, mucho champignon, mucho verdeo. Las pastas nunca son salteadas con tomate fresco y albahaca; son a la carbonara, a la príncipe de Nápoles (¡con un huevo abierto en el medio, por Dios!), a los cuatro quesos. Todo viene nadando en crema, en salsa blanca o en manteca, incluso cuando un lomo es al romero o al limón. Sus vedettes son el filet de merluza a la romana, el pollo al champignon y el lenguado al roquefort, porque el dueño está convencido de que son “platos finos” de la cocina francesa.

La pastelería, por su parte, también aporta su cuota de tosquedad. Para empezar, está toda laqueada con un almíbar patinoso parecido al barniz de puertas, chorreada con chocolate fantasía con gusto a vela Ranchero y llena, pero llena, de guindas de gelatina. El café es carísimo y tiene gusto a quemado (¡diez pesos un café doble en el Plaza de Carmen de Villa Ortúzar!) y viene con cuatro docenas de vasitos de jugo, soda y masitas amarillentas con vainillina para justificar esos precios. Los mozos tampoco desentonan y están vestidos casi como una parodia de mozo. Por alguna tara infantil, los dueños están convencidos de que vestirlos como los niños de La Novicia Rebelde (es decir, con el chaleco y el moño de la misma tela con la que tapizaron los boxes) es un símbolo de status. Además, están siempre malhumorados, jamás admiten cuando se equivocaron, y no aceptan ningún tipo de sugerencia. En estos restaurantes nada se puede cambiar, todos los platos “salen así”, tal cual como aparecen en la foto y descripción de ese menú plastificado que respetan como si fuera la Carta Magna.

Pero sin lugar a dudas, lo más exasperante de estos emprendimientos no es la decoración, ni la cocina, ni el diseño de los menús. Las guindas son feas, sí, pero no son lo peor. Lo tremendo es que después de apropiarse de todas las esquinas, de derribar varios cafés tradicionales y de afear todas las avenidas de Buenos Aires con su arquitectura de casino berreta, muchas veces (sobre todo a la madrugada o los feriados) son la única opción que queda para tomar un café. Su existencia abrumadora es molesta por fea, pero también porque han fundido a la competencia y pretenden recuperar los millones que invirtieron en chalequitos de mozo customizados vendiéndome un café con leche con medialunas a dieciocho pesos, una pizza de mozzarella por cincuenta, una Coca Cola a nueve, y un plato de ravioles de verdura por veintiséis. Salvo respirar, todo implica un recargo en la factura. Tostar un sándwich cuesta dos pesos, los precios son más caros después de las seis de la tarde, un poco de limón para el té es un cargo adicional, y la ensalada se encarece si tiene más de dos ingredientes, aunque sea la misma cantidad. Todo está contabilizado y tiene un precio menos el hielo y el jabón del baño que —cuando hay— es gratis.

Tal como fuera durante el menemato, ahí adentro, en esa cápsula del tiempo, todo brilla, todo chorrea, todo es monumental y ostentoso por fuera, pero pobre, berreta y tedioso por dentro. Como las tortas que exhiben en sus heladeras y como sus engañosas medialunas brillantes y regordetas, estos negocios saben mal. Quizás deberían aprender de Elsa Serrano y su maison. Tanto en el diseño como en la cocina, la mayoría de las veces, más es menos.

16 comentarios - la desgracia de los pizza-café

@GanjaFree
saludaliaplus dijo:un café con leche con medialunas a dieciocho pesos, una pizza de mozzarella por cincuenta, una Coca Cola a nueve, y un plato de ravioles de verdura por veintiséis. Salvo respirar, todo implica un recargo en la factura. Tostar un sándwich cuesta dos pesos, los precios son más caros después de las seis de la tarde, un poco de limón para el té es un cargo adicional, y la ensalada se encarece si tiene más de dos ingredientes, aunque sea la misma cantidad. Todo está contabilizado y tiene un precio menos el hielo y el jabón del baño que —cuando hay— es gratis

y encima la comida es berretisima... menos onda q bandera de lata tiene...
@dalesalida
Si, ok todo lo que dice, pero es simple la respuesta

Si no te gusta no entrás... nadie te obliga

Cual es la fuente de esto? Veo un dejo de bronca
@jakito87
Mira yo cuando era chico decia ehhh que caro, pero dsp empeze a entender los costos los gastos los sueldos que se pagan y de ahi te das cuenta al toque que esos 10 pesos que te cobran por un cafe a donde van... Ademas, agradece que aca sale eso, en europa un cafe puede salir entre 10 a 20 euros. Saca la cuenta...
@Yobelcito
jakito87 dijo:Mira yo cuando era chico decia ehhh que caro, pero dsp empeze a entender los costos los gastos los sueldos que se pagan y de ahi te das cuenta al toque que esos 10 pesos que te cobran por un cafe a donde van... Ademas, agradece que aca sale eso, en europa un cafe puede salir entre 10 a 20 euros. Saca la cuenta...


bueno es verdad hay que pagar sueldos xD pero pides un cafe y te dan dos gotas y una bolsita de azucar con dos granitos
@barryhorne
lo feo de esto, es que desplazen a los bares tradicionales
@mateom21
jakito87 dijo:Mira yo cuando era chico decia ehhh que caro, pero dsp empeze a entender los costos los gastos los sueldos que se pagan y de ahi te das cuenta al toque que esos 10 pesos que te cobran por un cafe a donde van... Ademas, agradece que aca sale eso, en europa un cafe puede salir entre 10 a 20 euros. Saca la cuenta...

\"agradece q aca sale eso\".. sos la máxima expresión del conformismo vos, prácticamente te merecés q te roben cobrándote lo q te cobran. En europa sale más pero ganan mucho más, y una cosa compensa la otra, se llama costo de vida, por si no sabías...

Excelente post, a favoritos
@megakrak
Mierda que no le gustan al que lo redactó... No se puede esperar una respuesta cuando se escribe con tanto odio, hay que tener un equilibrio entre la objetividad y la subjetividad.
@monica_vivian
saludaliaplus dijo:un café con leche con medialunas a dieciocho pesos, una pizza de mozzarella por cincuenta, una Coca Cola a nueve, y un plato de ravioles de verdura por veintiséis. Salvo respirar, todo implica un recargo en la factura. Tostar un sándwich cuesta dos pesos, los precios son más caros después de las seis de la tarde, un poco de limón para el té es un cargo adicional, y la ensalada se encarece si tiene más de dos ingredientes, aunque sea la misma cantidad. Todo está contabilizado y tiene un precio menos el hielo y el jabón del baño que —cuando hay— es gratis


berreta es la gente que le gusta darsela de Mirta legrand y mandarse a esos lugares queriendo aparentar tener guita y se gasta el sueldo en la mierda de comida que te sirven.

Otro buen ejemplo son los mc\'donald, siempre dije que eran una mierda, y ni siquiera fui, pero el domingo pasado para el dia del niño, mi cuñada jodia con ir a la porqueria esa. $18 la cajita feliz, \"¿feliz?\" me pregunte, que contenia? un spiderman, las peores papas fritas. una \"hamburguesa\" de 2 cm de radio y un vaso de gaseosa (coca?), gracias a dios con mi novio compartimos solamente un trago largo de gaseosa, ya que todo es un afano. tenes que entrar con las manos levantadas, otra cosa, pobre los pibes que trabajan ahi, una vestida de diabla, otro de principe, otra de princesa y una de oso, y otra se puso unos cuantos chirimbolos en la sabiola y ya estaba disfrazada, jajaja, no sabia si llorar o reir. Los que te levantan el pedido, con una cara de orto, parece que estaban trabajando gratis, yo creo que les iria mejor de gato que laburando en un McDonald
@BuleBule
Cuantos dueños de estos restaurantes (o asiduos clientes) que se sintieron tocados y saltaron calientes en los comentarios...

PD= Yo estoy a favor de los cafés tradicionales de Bs As y de los bodegones en los que aún se puede comer sin que te rompan mucho el orto.
@STAGG
saludaliaplus dijo:me equivoque con jacobo
iba para otro post
este es el mio ja ja


jajjjaj +125.. al fin alguien se hace auto-critica ,p


saludo y es verdad lo que pones..

10 peso un cafe...q locura..
@jakito87
Bienvenidos a Marxinga!!!