El Banco del Vaticano entre las diez

principales destinaciones más utilizadas

para el blanqueo de dinero



El Banco del Vaticano es una de las diez

principales plazas financieras y bancarias más

frecuentemente utilizadas para el blanqueo de

dinero. Según una fuente internacional bien

informada, el Vaticano es la principal destinación

de más de 55 mil millones de dólares US de dinero

sucio italiano, colocándose de este modo en la

octava posición de las destinaciones más utilizadas

a través del mundo para el blanqueo del dinero

sucio, muy por delante de los paraísos fiscales

como las Bahamas, la Suiza o el Liechtenstein.

Una investigación reciente del diario inglés

"London Telegraph" y del "Inside Fraud Bulletin",

menciona a la Ciudad del Vaticano como uno

de los principales Estados "cut out" como los

otros ya existentes paraísos fiscales, tales

que Nauru, Macao y la isla Mauricio. Un Estado

« cut out » es un Estado cuya legislación sobre

el secreto bancario impide toda posibilidad de

rastrear o encontrar una pista sobre los orígenes

de los fondos financieros que son depositados

o se colocan allí.

El Banco del Vaticano intenta desesperadamente

de oponerse a una querella judicial enprendida

por los sobrevivientes serbios y judíos de la

Shoah (Holocausto) ante la corte federal de San

Francisco (Caso « Alperin » contra el Banco del

Vaticano), el objetivo es, obligarlo a rendir

cuentas de los fondos espoliados durante la

Segunda Guerra Mundial . Oponiéndose a estas

acusaciones, el abogado del Banco del Vaticano,

Franzo Grande Stevens declaró bajo juramento en

la corte, que la « razón fundamental del

existir del Banco del Vaticano, es la de promover

actos piadosos » y que los clientes que depositan

su dinero en él son « esencialmente empleados del

Estado de la Ciudad del Vaticano, o miembros de

la Santa Sede, congregaciones religiosas así que

personas depositando sumas de dinero destinadas

-una parte al menos- para obras de caridad y de piedad».

Franzo Grande Stevens declaró igualmente en la corte

que el Banco del Vaticano está bajo el control del

Papa y que los registros del Banco no son

conservados más allá de un período de diez años.

Se puede deducir que el Banco del Vaticano utiliza

la imagen positiva que tiene el Papa Juan Pablo

II para cubrir una operación de blanqueo de dinero

de gran envergadura. El Banco del Vaticano ya ha

sido acusado en el pasado de albergar fondos

espoliados por los Nazis y es actualmente sospechado

de entretener lazos con el crimen organizado, en

consecuencia todo parece indicar que el momento

en que tendrá que rendir cuentas no está muy lejos.

Las pruebas se acumulan y tienden a demostrar que

las actividades del banco se asemejan más a actos

de piratería que a de obras de caridad .




Jonathan Levy

Abogado en la Corte Federal de San Francisco

de Estados Unidos de Norteamérica.



Thomas Dewey Easton

Abogado en la Corte Federal de San Francisco

de Estados Unidos de Norteamérica.



A diferencia de otros paraísos fiscales,

el blanqueo de dinero en el Estado de la Ciudad

del Vaticano, no se lleva a cabo por los bancos

privados extranjeros que operan allí, sino por

el Banco Central (Istituto per le opere di religione),

la cual es reconocida por el Banco de

reglamentaciones internacionales (Bank for

Internationl Settlements). Desde el primero de

enero 2002, el Banco Central tiene autorización

para emitir de Euros vaticanos (nueva moneda

europea), a pesar que la Ciudad del Vaticano no

es miembro de la Unión Europea.


Ver http://www.vaticanbankclaims.com.

En los años ochenta, La

Santa Sede, fue seriamente acusada en el escándalo

del Banco Ambrosiano, pretendió haber sido víctima

de un estafador llamado Michele Sindona, que el

Papa Pablo VI había nombrado -"de manera

imprudente"-, Consejero Financiero del Vaticano.

La investigación del juez Ferdinando Imposimato

demostró más tarde que Michele Sindona fue

escogido con conocimiento de causa por la Santa

Sede porque este hombre fue desde 1957,

el banquero de la Cosa Nostra. Para poder

financiar su lucha contra la Teología de la

Liberación en América Latina, el Papa Pablo VI

aceptó hacer una alianza con la mafia. Después

que las cuentas y deudas del Banco Ambrosiano

fueran canceladas, la Santa Sede se esforzó en

hacer creer a la opinión pública que la situación

había sido saneada. La investigación llevada por el

Inside Fraud Bulletin demuestra que no es el caso.