Las armas fabricadas "en casa" son tan letales como las de fábrica. Acá se secuestran 30 por año. El 12 es el calibre más usado.


El 26 de mayo pasado, un hombre de 32 años con conocimientos de armas, pero lo bastante pobre como para no poder comprar una fabricada, tomó dos caños de gas: uno de la medida de tres cuartos de pulgada y otro media pulgada.

El más grande estaba soldado al final y en el extremo interno de la soldadura le había colocado un clavo. A su vez, en el extremo del caño más chico puso un cartucho del calibre 12. Hizo entrar el caño más delgado por sobre el más grueso y apuntó contra su pecho. Luego corrió con mesurada violencia el caño menor hasta que la base del cartucho dio con el clavo del caño grande.

La explosión fue fuerte: los 100 perdigones con que contaba el cartucho dieron en el pecho del hombre quien murió en el acto. Cuando llegaron los policías de Científica se dieron cuenta de que estaban frente a un suicidio. En el escrito para la Justicia, los efectivos escribieron: "para quitarse la vida, el hombre usó una escopeta tipo tumbera; es decir de fabricación casera".

Cuando dos caños para gas se convierten en un arma de fuego

No es lo que parece. Estos dos caños para gas tienen el poder de una escopeta calibre 12


Las llamadas armas tumberas o caseras son casi tan viejas como las de fábrica que se pueden comprar en las casas autorizadas pero cada vez se ven con más frecuencia en los hechos delictivos. En la división Balística de la policía local llevan coleccionadas un buen número de ellas.

En un 99 por ciento, las mismas son una copia del sistema de las escopetas del calibre 12; es decir, hay presencia de un percutor para realizar uno -o cuando las hacen de doble caño- dos tiros por vez.

"Las pistolas son mucho más difíciles de copiar porque el sistema del gatillo es demasiado complicado", indica el comisario José Vega, al frente de la División Policía Científica.

En la provincia, por año, se incauta un promedio de unas 30 armas de este tipo. En muchos casos son utilizadas para asaltos y hasta para matar ya que su poder de fuego es idéntico al de una escopeta del 12. Desde fines de la década del 80, la ley nacional de armas (20.429) considera que estos engendros caseros que sirven para matar son tan armas como las que se compran con todas las de la ley.

No es lo que parece

Como la gran mayoría de estas armas son réplicas de la escopeta calibre 12, en los más de los casos se confeccionan con caños para gas. La presencia de dos caños -muchas veces hasta oxidados- puede provocar incredulidad en la víctima: "que cree que no está ante la presencia de un arma de fuego, como suele ocurrir a veces; hasta que el delincuente dispara y la víctima entiende de qué se trata cuando ya es demasiado tarde", sigue el comisario Vega.

A este tipo de armas se las denomina "caseras" o bien "tumberas", "aunque el término de tumbera, que tiene que ver con la cárcel, no tiene nada que ver con esto ya que en la cárcel prácticamente no se confeccionan este tipo de armas de fuego; pero sí predominan las facas", advierte el comisario.

Según los especialistas de la oficina Balística Forense de la policía local, la aparición de este tipo de armamentos en la calle está íntimamente ligada a la situación económica: "mientras más crisis hay, más armas caseras incautamos", asegura el agente Juan Gutiérrez, de Balística Forense. En ese sentido, se puede decir que estamos una vez más en crisis, "ya que en lo que va de este año hemos incautado varias de estas armas; tal como ocurrió en 2001".

arma

Una remera que recibió un proyectil de un arma tumbera.


¿Porqué las usan?
De todos modos, los motivos por los que los delincuentes usan armas de fuego caseras no obedecen únicamente a algo económico. "De ningún modo: las usan porque en general son más cortas que las escopetas comunes, son más fáciles de transportar y si, por ejemplo, alguien es detenido por la policía y lleva en la mochila dos caños, puede llegar a alegar que se trata sólo de eso: de dos caños", continúa el comisario Vega.

Esa posibilidad de camuflaje con que cuenta el arma de fuego tumbera, se pudo comprobar no hace mucho en Buenos Aires, donde, en una manifestación de un gremio, la Policía Federal descubrió que el hombre que tocaba el bombo, batía los parches con un dos caños para gas; uno de media pulgada y otro de media. Cuando lo revisaron, los policías hallaron cartuchos del doce en sus bolsillos.

"O sea que el hombre iba armado con una tumbera desarmada que en cualquier momento se podía convertir en un arma de fuego", explica el experto.

La copia de la escopeta tumbera con la escopeta estándar se plasma, más allá del mecanismo, en que ambas cuentan con las dos partes que no pueden faltar en ese tipo de armamento: la empuñadura y el cañón.

delito


No tan complicado
Para armar una tumbera no hay que ser un especialista en balística: con mínimos conocimientos de caños de plomería y con caminar un poco por el mercado negro para conseguir los cartuchos calibre 12, alguien puede estar armado.

"Hay controles, pero como todos los controles, muchos los pasan sin problemas. Para comprar un cartucho legalmente, hay que presentar la tarjeta de consumo que otorga el Renar (Registro Nacional de Armas), pero a los delincuentes no les interesa eso y van directamente a comprarlos en el mercado negro", según indica uno de los efectivos consultados.

El cartucho que se coloca para este tipo de armas caseras (la base del cartucho mide igual que el caño de gas de media pulgada) consta de una base metálica (donde se deposita la pólvora) en la que hay un centro que se llama fulminante y es donde percuta el clavo colocado al final del segundo caño.

"Ese cartucho lanza cien perdigones de plomo con lo que si el disparo se efectúa a corta distancia, provoca una muerte segura", indica otro integrante de Balística Forense, el auxiliar Nelson Pérez.

Y muestra una musculosa (foto de arriba a la derecha) que tenía puesta el hombre que el 26 de mayo se suicidó con una escopeta fabricada con dos caños.

¡¡¡OJO, NI SE LES OCURRA PROBAR CON HACER UNA EH!!!

fuente: http://www.losandes.com.ar/notas/2009/8/16/policiales-440780.asp