Flores venenosas

Siempre es más agradable hablar de los aspectos positivos de las cosas, en particular cuando nos referimos a la naturaleza o en concreto al jardín, solemos hacer referencia a la belleza de las flores como elementos ornamentales, a las propiedades y cualidades de plantas y arbustos con aplicaciones positivas en cocina, cosmética o medicina, a su aroma, sus hermososos colores o sus formas caprichosas, siempre a lo bueno, casi nunca a lo malo.

Pero, sin embargo, también es importante analizar detenidamente los peligros y riesgos que puede entrañar el cultivo de determinadas especies en el jardín, en especial aquellas clasificadas como tóxicas o venenosas que pueden ocasionarnos problemas de salud de mayor o menor gravedaad, es especialmente interesante este análisis si el jardín va a ser utilizado por niños, más sensibles y vulnerables a sufrir este tipo de trastornos.

Entre las plantas tóxicas más conocidas se encuentran, el acebo, el acónito, el alhelí amarillo, alguna especie de amapola, el ave del paraíso, la azalea, el boj, el estramonio, el ficus, la flor de Pascua, el heliotropo, la hiedra, la lantana, alguna especie de laurel como el laurel cerezo, el ranúnculo, algunas especies de retama, el ricino, la robinia, el tejo o la tuya y muchas más aunque de uso menos frecuente.

Como precaución y prevención de cara a evitar posibles problemas, podemos optar por prescindir de su uso en la decoración de nuestro jardín o en caso de incluirlas mantener a los usuarios del mismo informados de su existencia, de la ubicación exacta y de los peligros que entrañan, especialmente importante es colocar este tipo de plantas lejos del alcance de los niños.

Es importante tener en cuenta que la reacción de nuestro organismo puede producirse por una ingestión o simplemente por contacto, en caso de ingestión debemos retirar de la boca los restos del vegetal que puedan quedar y provocar el vómito de inmediato, en caso de reacción por contacto lavar con abundante agua pero nunca echar cremas o pomadas y en ambos casos, a continuación acudir al centro de salud.
Todo el mundo que tiene hijos sueña con un espacio verde donde puedan jugar tranquilamente y protegidos del mundo exterior. Tomamos toda clase de medidas, como, por ejemplo, colocar una separación alrededor del jardín y, en el caso de que haya niños menores de 6 años, evitar hacer estanques. Al crear un parterre seguro para los más pequeños, no todo el mundo se para a pensar en el hecho de que las plantas también pueden ocasionar un peligro considerable.

Aparte del daño que se pueden hacer debido a especies que pinchan, como las espinas de zarzamoras, rosales y falsas acacias, y los pequeños cortes que pueden sufrir por las hojas de algunas hierbas, existe también el peligro del envenenamiento. De un número pequeño de plantas sabemos casi todos que son venenosas, como el notorio acanto gigante.

Toxicidad y grupos de riesgo
Se habla de plantas venenosas cuando pequeñas partes de la especie originan síntomas de envenenamiento. Éstos pueden producirse por ingestión o simplemente por haber tocado la planta. Estas variedades pueden provocar las siguientes reacciones: efectos soporíferos, irritaciones cutáneas, mucosas irritadas, síntomas de paralización, ahogo, calambres o diarrea y, en algún caso singular, incluso la muerte.

La mayoría de las veces no toda la planta es venenosa y se trata sólo de las bayas o de la savia. Aparte de eso, la medida de toxicidad también depende de factores como la edad, el peso y la sensibilidad de cada niño. Los menores de 6 años forman el principal grupo de riesgo porque tienen un peso corporal menor en proporción a su estatura.

Además, es normal que un niño curioso no sólo investigue todo lo nuevo observándolo y tocándolo con las manos, sino también metiéndoselo en la boca y probándolo. Sobre todo las bayas de colores vivos resultan muy atractivas. En los meses de julio a octubre, en cada país europeo se reciben diariamente como mínimo 20 avisos relacionados con síntomas de envenenamiento causados por plantas de jardín. ¡Y se trata siempre de niños pequeños!

Evitar accidentes
Por supuesto, la situación ideal sería la de eliminar todas las especies venenosas, o simplemente no plantarlas, porque hay más que suficientes variedades no venenosas. Si no quieres ser tan drástico, procura entonces que los pequeños no se acerquen a las plantas tóxicas. Al colocar pequeñas verjas, ten en cuenta que a los niños les gusta escalar y que siempre quieren jugar justo donde está prohibido.

Usa tan pocos herbicidas como sea posible, y guárdalos en el envase original y en un lugar alto, fuera del alcance de los niños. Asimismo, no viene mal enseñar a los hijos, tan pronto como sea posible, que no pueden comer plantas y bayas del jardín ornamental, y a reconocer la diferencia entre especies y frutos comestibles y venenosos.

Explica a los pequeños cuáles pueden ser los peligros en tu rincón verde, como por ejemplo: fabricar flautitas de un tallo hueco de la Anthriscus silvestris y no del venenoso acanto gigante, el hacer 'sopa de brujas' con toda clase de hojas y frutos y no rascarse los ojos con las manos, después de haber tocado las plantas.

¿Qué hacer en caso de envenenamiento?
Mantén la calma. Ponte inmediatamente en contacto con el médico de familia o con el hospital.

Envenenamiento por ingestión de plantas: retira de la boca los restos vegetales, procura que tu hijo beba mucha agua y hazle vomitar. Guarda el vómito si no estás seguro de qué planta o qué parte de la misma ha comido el niño.
Envenenamiento por contacto con la piel: mantén a la víctima fuera del sol, aclara la piel con agua limpia durante 15 minutos como mínimo, no apliques pomadas y otras sustancias en las partes afectadas.
Vigila las funciones vitales, como la respiración, el pulso y el nivel de conciencia. Si la víctima está sin conocimiento, encárgate de conseguir ayuda especializada lo antes posible. Por último, te damos dos listas con las especies más frecuentes de las que se conoce su toxicidad. Ten en cuenta que los niños alérgicos también pueden reaccionar frente a otras plantas.

Plantas de jardín muy venenosas: Cogulla de fraile, Glicina, Estramonio, Aro moteado, Laburno, Azafrán otoñal, Bonetero, Lirio de los valles, Adelfa, Boj, Adormidera, Pimentero, Tejo, Tuya (Árbol de la vida), Digital, Belladona, Ricino.

Plantas de jardín con un efecto irritante en caso de contacto con la piel y/o que causan quemaduras o una reacción alérgica a la luz del sol: Árbol del cielo, variedades de Anémona, Apio, Aro moteado, Celidonia, Clemátide, variedades de Lechetrezna, Ginkgo biloba, Acanto gigante, variedades de Prímula, variedades de Botón de oro.Flores venenosascolores

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