HITLER


Líder máximo del ejército nazi. Destacado dirigente que llegara a grandes alturas dentro del campo
de la política y del gobierno. Hombre de educación rígida que quiso alcanzar un quimérico ideal
luchar por una raza mejor. Excelente para algunos, nefasto para otros, la figura de este hombre
tiene hoy un sitio en la historia: Adolfo Hitler.


La vida de hitler

hitler

biografia

SU VIDA

Hitler nació en Braunau, una pequeña aldea cerca de Linz en la provincia de la Alta Austria, no muy lejos de la frontera alemana, en lo que entonces era el Imperio Austrohúngaro. Su padre, Alois Hitler (1837-1903), era un modesto agente de aduanas nacido fuera de matrimonio. Hasta la edad de 40 años, Alois usó el apellido de su madre, Schicklgruber. Cinco años después de tener a su hijo, Maria Anna Schicklgruber se casó con Johann Georg Hiedler. Al poco tiempo, el hermano de Johann, Nepomuk, llevó a Alois a vivir con su familia. Su infancia la pasó en Linz, donde fue al mismo colegio que Ludwig Wittgenstein, y su juventud en Viena.

En 1876, cuando hacía años que María y Georg habían fallecido, Nepomuk, quien había ejercido de padre adoptivo, dio su apellido a Alois, haciendo constar en el registro bautismal a Georg Hiedler como padre legítimo. Más tarde, Adolf Hitler sería acusado por sus enemigos políticos de no ser legítimamente Hitler, sino Schicklgruber. Su madre, Klara Hitler (nombre de soltera Klara Pölzl), era a su vez también prima segunda de su padre. Klara tuvo seis hijos; Adolf fue el segundo y, junto con su hermana menor Paula, el único que sobrevivió a la infancia.

Hitler era un chico inteligente, pero variable, y en dos ocasiones suspendió el examen de entrada a la universidad en Linz. Allí quedó cautivado por las lecturas pangermánicas y antisemitas del profesor Leopold Poetsch, quien influyó notablemente en la mente del joven.

Hitler era devoto de su madre y probablemente odiaba a su padre, quien era un estricto disciplinario. Padre e hijo tampoco compartían sus ideas políticas. Alois Hitler también deseaba que su hijo llegara a ser funcionario como él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había llegado prácticamente sin una base académica. Pero al joven Hitler ese futuro no le seducía en absoluto, ya que estaba demasiado alejado de su objetivo, las artes. Se interesó por la pintura y la arquitectura, pero no logró ser admitido en la Escuela de Bellas Artes de Viena al no poseer talento.

Hitler, en su libro Mein Kampf (Mi Lucha), es respetuoso con su padre, aunque indica que había diferencias irreconciliables sobre su firme decisión de convertirse en artista. Alois falleció en enero de 1903 y Klara, tercera mujer de Alois y madre de Adolf Hitler, murió de cáncer en diciembre de 1907, lo que le afectó profundamente.

Muchos historiadores especulan que su odio extremo hacia los judíos era por la posibilidad de que el padre biológico de Alois (y por tanto su abuelo) fuera de origen judío, lo que fue desmentido luego. Otros lo atribuyen a que su madre murió al cuidado de un médico judío, pero el mismo Hitler pareció estar agradecido por sus atenciones (le regaló una pintura y más tarde como canciller le permitió salir de Austria). Según algunos, sería la idea de la supuesta influencia sionista para que Estados Unidos entrara en la guerra. Hasta la fecha, ninguna de estas aseveraciones ha sido convincentemente confirmada.

Según sus escritos, él consideraba a los judíos como una raza extranjera en territorio alemán y compartía muchas de las ideas antisemitas comunes en la época, que eran de origen muy antiguo (un ejemplo de esto lo tenemos en la influencia del panfleto apócrifo Los protocolos de los sabios de Sión). Así es como hablaba de una "conspiración judeobolchevique" (en la que incluía a todos los movimientos de izquierda por igual), al mismo tiempo que culpaba a los empresarios y financistas judíos de los problemas económicos por los que pasaba Alemania en ese entonces (algunos de sus primeros discursos versaban sobre lo que él llamaba "la esclavitud del interés". Como se verá, eso llevó a acusarlos también de llevar a Alemania a la derrota en 1918.

En 1905 abandonó la escuela secundaria de Linz para ir a Viena e ingresar en la Academia de Bellas Artes con el fin de convertirse en pintor, pero fue rechazado en el examen de ingreso. A pesar de su fracaso, decidió quedarse en Viena, viviendo de la venta de sus pinturas con grandes dificultades económicas (llegó a vivir durante tres años en un albergue para indigentes), para seguir pintando y presentarse a un segundo examen de ingreso, que no llegó a realizar nunca. Viena, una ciudad cosmopolita, con mucha vitalidad intelectual y multicultural, le era por completo incomprensible. En aquella época, en Viena existía un importante ambiente antisemita.

Se trasladó a Múnich en 1913 para eludir el servicio militar en su país, aparentemente porque no deseaba servir a las órdenes de oficiales húngaros y judíos, y atraído también por la prosperidad y fortaleza que mostraba Alemania, en contraste con la decadente y débil Austria.
La primer guerra mundial


Al inicio de la Primera Guerra Mundial (1914) decidió alistarse como voluntario en el ejército alemán. Realizó su servicio en Francia y Bélgica como mensajero del 16° Regimiento de Infantería Bávara de Reserva, que lo expuso al fuego enemigo. También aprovechó para dibujar algunas historietas y dibujos de instrucción para el periódico del ejército. Fue ascendido al rango de cabo y condecorado en varias ocasiones por su valor en combate, destacando especialmente la consecución de la Cruz de Hierro de segunda clase el 2 de diciembre de 1914, y la Cruz de Hierro, primera clase, el 4 de agosto de 1918, un honor raras veces dado a un soldado de tan baja graduación (ya que aún no era ciudadano alemán, no fue promovido más allá del grado de cabo). En octubre de 1916, en el norte de Francia, Hitler fue herido en la pierna, regresando al frente en marzo de 1917.

Hitler era considerado como un soldado «correcto», pero según se informa era impopular entre sus compañeros debido a una actitud poco crítica hacia los superiores. «Respetar al superior, no contradecir a nadie, obedecer a ciegas», dijo, describiendo su actitud mientras era enjuiciado por el putsch de Múnich en 1923. Uno de sus camaradas comentó: «Nos quejamos sobre él y encontrábamos intolerable que entre nosotros tuviéramos a un cuervo blanco» (Haiden, 1936).

El 15 de octubre de 1918, poco antes del final de guerra, Hitler fue trasladado a un hospital de campaña, donde quedó temporalmente ciego por un ataque con gases tóxicos. Una investigación realizada por Bernhard Horstmann indica que su ceguera pudo haber sido resultado de una reacción histérica a la derrota alemana. Hitler expresó metafóricamente que durante aquella experiencia, al quitarse la venda que cubría sus ojos, fue cuando descubrió que el objetivo de su vida era lograr la salvación de Alemania. Mientras, fue tratado por un médico militar y un especialista en psiquiatría, que, según se informa, diagnosticó al cabo como «incompetente para comandar gente» y «peligrosamente psicótico». Su comandante declaró: «¡Nunca promoveré a este histérico!». Sin embargo, el historiador Sebastian Haffner, refiriéndose a la experiencia de Hitler en el frente, sugiere que por lo menos tuvo algún tipo de entendimiento con los militares.

La capitulación alemana en noviembre de 1918 lo impactó sobremanera, pues en la creencia popular alemana el ejército alemán permanecía invicto. Como muchos otros nacionalistas alemanes, Hitler culpó a los socialdemócratas («los criminales de noviembre») por la rendición. Una explicación extendida por la derecha conservadora sobre la capitulación era la Dolchstosslegende («la leyenda de la puñalada por la espalda»), que pretendía argumentar que a espaldas del ejército los políticos socialistas y marxistas habían traicionado y «apuñalado» a los alemanes y sus soldados por la espalda. El Tratado de Versalles impuso reparaciones de guerra y otras sanciones económicamente muy perjudiciales para el país, declarando a Alemania culpable de los horrores de la Primera Guerra Mundial. Durante la negociación del documento surgieron controversias entre el afán pacificador de W. Wilson, presidente de EE.UU. y el vengativo revanchismo del premier francés, Georges Clemenceau. La reconciliación nunca estuvo dentro de los objetivos de Gran Bretaña y Francia porque, desde mediados del siglo XIX, Alemania siempre habia rivalizado con estas dos potencias, por la hegemonía de Europa y el control sobre los territorios coloniales en África y Ásia. El tratado fue considerado por los alemanes como una humillación y fue un importante factor en la creación de las reivindicaciones sociales y políticas demandadas por Hitler y su Partido Nacionalsocialista para llegar al poder.

Inicios en el NAZISMO



historia

adolf

La vida de hitler


Después de la guerra, Hitler permaneció trabajando para el ejército como espía militar, siendo destinado a la supresión de levantamientos socialistas, que estallaron a través de toda Alemania, incluyendo Múnich, lugar a donde Hitler regresó en 1919. Participó en el «pensamiento nacional», cursos organizados por el Departamento de Educación y Propaganda del grupo bávaro de la Reichswehr. Un objetivo clave de este grupo era crear una «cabeza de turco» para justificar la derrota alemana. Las cabezas de turco fueron encontradas en el Judaísmo Internacional, los comunistas y los políticos liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar, que eran considerados como los «criminales de noviembre».

En julio de 1919, Hitler fue designado V-Mann (Verbindungsmann, término alemán para espía de la policía) del Aufklärungskommando (Comando de Inteligencia) de la Reichswehr, con el objetivo de atraer a otros soldados de ideas similares, siendo asignado a infiltrarse en un pequeño partido nacionalista de extrema derecha, el Partido Obrero Alemán (DAP). Allí, Hitler conoció a Dietrich Eckart, uno de los primeros miembros y fundador del partido.

Hitler comenzó a participar a tiempo completo en las actividades del partido. Ya a principios de 1921, Hitler era considerado como un gran orador, hablando frente a muchedumbres cada vez más grandes. En febrero, habló ante una muchedumbre de casi seis mil personas en Múnich. Para hacer pública la reunión, envió dos camiones de partidarios del Partido con esvásticas, causar conmoción y distribuir prospectos; fue el primer empleo de esta táctica. Hitler ganó notoriedad fuera del partido por sus discursos polémicos, atacando el Tratado de Versalles, a políticos y grupos rivales (sobre todo marxistas) y, siempre, a los judíos, a los que posteriormente intentaría exterminar en los campos de concentración.

Por entonces, sus principales enemigos eran los comunistas; para combatirlos, creó la Sturmabteilung —la S.A.— comandada por Johann Ulrich Klintzich, aunque el verdadero jefe era el capitán Ernest Röhm. Toma como emblemas la Hakenkreuz —la cruz gamada— y el saludo del fascismo italiano del brazo en alto.

Eso le hace acaparar apoyos en los sectores conservadores, aprovechándose de la situación de recesión favorecida por la posguerra, culpando a los judíos, los comunistas y a los países que habían vencido a Alemania de imponer unas condiciones asfixiantes.

El grupo adquirió mayor preponderancia y en 1921 tomó el nuevo nombre de Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP), también llamado Partido Nazi. En 1923 Hitler preparó, con el apoyo de Erich Ludendorff, un fallido golpe de Estado, por lo que fue condenado a cinco años de prisión, de los cuales sólo cumplió ocho meses. Durante su encarcelamiento, en un régimen carcelario bastante blando, le dictó a Rudolf Hess su manifiesto político Mein Kampf, en el que presentaba a Alemania y al mundo cuál iba a ser su política futura y su visión del Lebensraum. Fue puesto en libertad en diciembre de 1924.

Si bien en un principio Hitler no consideraba erigirse como un lider mesiánico de Alemania, despúes del Pustch, sus colaboradores y seguidores fueron inculcando dicha imágen frente a la opinión pública alemana, y finalmente Hitler aceptó tomar dicho papel.

El inicio de la Gran Depresión de 1929, el paro y el consecuente desencanto del pueblo alemán favorecieron, entre otras circunstancias, el incremento de sus seguidores y dieron a su partido mayores posibilidades de trabar estrechas relaciones con los medios sindicales patronales, que buscaban fuerzas de choque para emplearlas contra las organizaciones obreras de izquierda.

El gran carisma y un desarrollado talento en la oratoria impresiona a muchas personas que se le unen, tales como Albert Speer y Rudolph Hess, entre otros.

Logró atraerse a las clases medias, los trabajadores en paro y los grandes industriales y logró que su partido se convirtiera en el grupo parlamentario más fuerte en 1932. Sin embargo, fue derrotado por Paul von Hindenburg en las elecciones de marzo de ese año.

En este periodo, su vida sentimental se vio marcada por su relación con su sobrina Geli Raubal, que terminó suicidándose en oscuras circunstancias. Geli Raubal era hija de su hermanastra Angela y fue una de las llamadas Mujeres de Hitler.
ASCENSO AL PODER


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Tras su derrota en las elecciones de 1932, Hitler promovió una ola de revueltas y violencia callejera que forzó al débil e inestable gobierno al colapso. Paul von Hindenburg se vio forzado a pactar con Hitler, que fue nombrado canciller alemán el 30 de enero de 1933 con la colaboración de los católicos de Franz von Papen y sus socios. Disolvió el Parlamento y convocó elecciones, liderando el Partido Nacional-socialista. Una semana antes de las votaciones, se produjo un incendio en el edificio del Reichstag y Hitler, tras acusar a la oposición comunista y social-demócrata del incendio, promulgó leyes de excepción, eliminando y persiguiendo a muchos adversarios políticos.

Consiguió la mayoría en las elecciones de mayo (aunque muchos historiadores señalan que no logró un apoyo importante por parte del pueblo alemán inicialmente). En poco tiempo, logró afianzarse en el poder, detentando los cargos de canciller y presidente de la República a la muerte de Hindenburg (2 de agosto de 1934), nombrándose a sí mismo Reichsführer. Estableció el nacional-socialismo como único partido legal. Eliminó a los oponentes de su propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada «Noche de los cuchillos largos», iniciando el proceso de eliminación de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba «enemigos de Alemania» y «razas impuras», lo que más tarde le llevó a crear los campos de concentración para la liquidación sistemática de comunistas, judíos, Testigos de Jehová (Bibelforscher), gitanos, enfermos mentales y homosexuales, principalmente, así como a un intenso rearme.

LA ALEMANIA NAZI DE LA PRE-GUERRA


biografia

Hitler, como dirigente de Alemania, pudo llevar a cabo su sueño de crear un automóvil asequible para todos los ciudadanos, al que pensaba llamar «el vehículo del pueblo» (Volkswagen). Los primeros bocetos del automóvil fueron creados por él mismo, encargando a su amigo y miembro del Partido Nacional Socialista, Ferdinand Porsche, la creación del diseño definitivo. De esta forma nació el coche más vendido de la historia, conocido como Escarabajo. Para su fabricación, Hitler fundó la compañía Volkswagen.

El Volkswagen Escarabajo circuló por otro de los sueños que hizo realidad como máximo mandatario de Alemania: la construcción de las primeras autopistas del mundo.

Vegetariano, ecologista, amante de los animales, promulgó las primeras leyes de la historia que penaban el maltrato a los animales.

Promovió un estado del bienestar cimentado sobre la creación de una seguridad social, controlando el precio de la vivienda para que fuera asequible a todos los ciudadanos (las hipotecas suponían aproximadamente un 7% del salario de un alemán medio) y apoyando un nuevo concepto consistente en las vacaciones de ocio asequibles a todo el pueblo.

Entregó a los campesinos tierras en propiedad que anteriormente pertenecían al Estado.

En 1935, Alemania exhibió una mejora sustancial en términos macroeconómicos, los índices de desempleo bajaron y la economía en general se vio fortalecida por un crecimiento interno superior al resto de las naciones europeas.

Dueño absoluto de Alemania, mostró sus éxitos contra el paro y en política exterior (reincorporación del Sarre y remilitarización de la Renania en 1936), lo que le valió el apoyo popular. La inauguración de los XI Juegos Olímpicos, en agosto de 1936, dio el espaldarazo definitivo a la televisión en general y al régimen en particular: se estiman en 150.000 los espectadores que pasaron por las distintas salas públicas de visión.

En 1937, la Alemania de Hitler alcanzó el mayor nivel de desarrollo desde la I Guerra Mundial. Se ampliaron los programas de salud social, se mejoraron los niveles de vida de la tercera edad, los niveles de seguridad social se vieron poderosamente reforzados. Aunados además a una mejor urbanización, los niveles generales de la clase media se vieron incrementados. La población en general percibió que la Alemania post Versalles había desaparecido y surgía un potente espíritu nacionalista.

A fines de ese mismo año, Hitler reunió a su Estado Mayor General (OKH) y les expresó su deseo de iniciar una guerra contra los eslavos. Esto se ratificó el 28 de mayo de 1938 en la segunda reunión.

El 1 de octubre de 1938 se verifica la Anexión de Austria y de los Sudetes al territorio alemán, denominada Anschluss. Con ello, Hitler ganaba dividendos políticos al anexar este territorio ocupado por alemanes propiamente dichos y descendientes de alemanes.

Continuó la persecución de los judíos, promulgando leyes contra sus derechos más elementales y un ataque directo en la «Noche de los cristales rotos».

Hitler, como un hábil orador y experto en la manipulación de masas, promovió y apoyó las investigaciones sobre la televisión, primero instalando en Berlín un estudio de televisión (llamado Paul Nipkow, que emitió hasta el año 1944) dotado de la televisión electromecánica de diseño Baird, luego requiriendo los servicios del propio John Logie Baird y más tarde apostando fuerte por la televisión electrónica (con tubo de imagen o iconoscopio). A mediados de los años 40 Alemania contaba con la mayor red de televisión del mundo, teniendo sus distintas sedes unidas por cable.

En 1939, se verifica la Ocupación de Checoslovaquia en el marco de la anexión germana.

El 23 de agosto de 1939, Hitler recibió la confirmación de la firma del Pacto Ribbentrop-Molotov convenido con la URSS; Hitler jugaba al ajedrez con el inminente escenario bélico.

El 23 de octubre 1939, pocos días después de la Invasión de Polonia, firmó la Orden de Eutanasia denominada Programa Gnadentod autorizando a la Comisión creada por Himmler denominada Comisión para la Curación y el Cuidado del Reich a su aplicación inmmediata bajo la supervisión del director de la Cancillería Philip Bouhler y ejecutada por SS Viktor Branck y Verner Blankenburg. Se eliminaron 60.000 discapacitados mentales y físicos, desarrollándose a gran escala en dos años, menguando en agosto de 1941, pero sin llegar a interrumpirse en ningún momento.

Otros programas de purificación racial también fueron autorizados por Hitler, tales como la supresión de homosexuales.

HOLOCAUSTO


Etimología y uso del término
Etimología y uso del término


El término holocausto significa literalmente «todo quemado»; deriva del griego oλoσ (olos) «todo» y del verbo καυσoω, (kausoo) «quemar». Este término era usado tradicionalmente para referirse a los rituales del mundo antiguo en los que se quemaba un animal como ofrenda a un dios. El animal era ofrecido voluntariamente al sacrificio para conseguir el perdón por acciones cometidas por el grupo. Así, el término holocausto aplicado al asesinato de los judíos a manos de los nazis implicaría que los judíos se ofrecieron voluntariamente al fuego, que era una ofrenda a la divinidad y que ello "lavaría" sus pecados. Por esta razón, y algunas otras, muchas personas consideran este concepto inapropiado e inaceptable, ya que vuelca la responsabilidad del asesinato en las propias víctimas. En este sentido, un número creciente de personas, especialmente en el ámbito judío, prefieren utilizar el término hebreo shoá (שואה) porque no tiene las connotaciones religiosas de holocausto, considerando que es inapropiado asimilar el asesinato masivo de los judíos a los sacrificios rituales ofrecidos a una divinidad.

Shoá describe un fenómeno natural, un cataclismo, una hecatombe, sin ningún calificativo valorativo ni explicativo. Es un desastre. La palabra hebrea le proporciona el sentido de que esto les ha sucedido a los judíos, el único pueblo designado para ser destruido en su totalidad por el nazismo. Una última consideración es que aún la palabra shoá no alcanza a describir el fenómeno porque se trata de un término aplicado a acontecimientos de la naturaleza (inundaciones, terremotos, maremotos), no a algo creado y ejecutado por los seres humanos.

El uso moderno de Holocausto aplicado al trato que los nazis dieron a los judíos aparece ya definido en 1942, en el Diccionario Oxford inglés, aunque no se generalizará hasta la década de 1950. El término genocidio fue también acuñado durante el Holocausto por el judío polaco Raphael Lemkin.


El Holocausto, también conocido como Shoah o Shoá (en hebreo, השואה; en Yiddish,האלאקאוסט Halokaust, o más precisamente חורבן Khurbn), es el nombre que se aplica a la persecución y genocidio de los judíos, y de algunos otros grupos minoritarios de Europa y norte de Africa, llevado a cabo por la Alemania nacionalsocialista durante la Segunda Guerra Mundial mediante el asesinato sistemático e industrializado.

Según el criterio más o menos restringido que se adopte para definir el Holocausto, la cifra de víctimas varía. Algunos historiadores lo circunscriben a lo sucedido entre los judíos y el Tercer Reich (uno 5,8 millones de víctimas). Otros estudiosos consideran que debe aplicarse también a las víctimas polacas, y a otros pueblos eslavos y gitanos. Un tercer grupo amplía el término para que abarque también a los homosexuales, los disminuidos físicos y mentales y los Testigos de Jehová, de modo que se estiman en 11 o 12 millones las víctimas del Holocausto, de las cuales la mitad eran judíos.

Etimología y uso del término

El término holocausto significa literalmente «todo quemado»; deriva del griego oλoσ (olos) «todo» y del verbo καυσoω, (kausoo) «quemar». Este término era usado tradicionalmente para referirse a los rituales del mundo antiguo en los que se quemaba un animal como ofrenda a un dios. El animal era ofrecido voluntariamente al sacrificio para conseguir el perdón por acciones cometidas por el grupo. Así, el término holocausto aplicado al asesinato de los judíos a manos de los nazis implicaría que los judíos se ofrecieron voluntariamente al fuego, que era una ofrenda a la divinidad y que ello "lavaría" sus pecados. Por esta razón, y algunas otras, muchas personas consideran este concepto inapropiado e inaceptable, ya que vuelca la responsabilidad del asesinato en las propias víctimas. En este sentido, un número creciente de personas, especialmente en el ámbito judío, prefieren utilizar el término hebreo shoá (שואה) porque no tiene las connotaciones religiosas de holocausto, considerando que es inapropiado asimilar el asesinato masivo de los judíos a los sacrificios rituales ofrecidos a una divinidad.

Shoá describe un fenómeno natural, un cataclismo, una hecatombe, sin ningún calificativo valorativo ni explicativo. Es un desastre. La palabra hebrea le proporciona el sentido de que esto les ha sucedido a los judíos, el único pueblo designado para ser destruido en su totalidad por el nazismo. Una última consideración es que aún la palabra shoá no alcanza a describir el fenómeno porque se trata de un término aplicado a acontecimientos de la naturaleza (inundaciones, terremotos, maremotos), no a algo creado y ejecutado por los seres humanos.

El uso moderno de Holocausto aplicado al trato que los nazis dieron a los judíos aparece ya definido en 1942, en el Diccionario Oxford inglés, aunque no se generalizará hasta la década de 1950. El término genocidio fue también acuñado durante el Holocausto por el judío polaco Raphael Lemkin.

Uso

Una segunda cuestión debatida, y sobre la que no existe acuerdo entre los estudiosos, es si reservar el uso del término Holocausto sólo a las víctimas judías o bien incluir a todos los grupos que fueron objeto sistemático de la persecución nazi, o solamente a algunos de ellos. Algunos historiadores sostienen que no debería aplicarse exclusivamente al tratamiento que sufrieron los judíos por parte del Tercer Reich, sino también a los horrores que sufrieron a manos de los nazis los polacos, otros pueblos eslavos y los gitanos. Otros autores ampliaron el término asimismo al tratamiento que sufrieron discapacitados, homosexuales y Testigos de Jehová. Un último grupo aplica el término holocausto de forma genérica a asesinatos y matanzas en masa no cometidas por los nazis, haciéndolo sinónimo de genocidio.

Por el lado opuesto, varios historiadores señalan el carácter único, «singular», del genocidio judío, por lo que prefieren reservar el uso del término Holocausto al exterminio nazi de la población judía.

Aunque la «singularidad» del Holocausto sigue siendo objeto de disputas, todos los académicos están de acuerdo en que otros grupos fueron objeto de persecución nazi, aunque está por determinar hasta qué punto fueron también víctimas de una persecución sui generis como la del pueblo judío. Este artículo utiliza la definición amplia de Holocausto, que incluye a todos los grupos objeto de persecución sistemática, pero lo circunscribe sólo a la que tuvo lugar por parte del Tercer Reich, reservando el término genocidio para los crímenes sucedidos en otro tiempo o lugar. Holocausto deberá escribirse por tanto en mayúscula, pues se refiere a un acontecimiento histórico concreto.

Características del Holocausto

Se calcula que murieron víctimas de este exterminio 6 millones de judíos, aparte de unos 800.000 gitanos, 4 millones de prisioneros de guerra soviéticos o víctimas de la ocupación (fueron también objeto de exterminio sistemático), polacos e individuos calificados de asociales de varias nacionalidades (presos políticos, homosexuales, discapacitados físicos o psíquicos, delincuentes comunes, etc.). La exactitud de las cifras de muertos es dudosa, pero las aproximaciones oficiales son las siguientes:

* polacos judíos (15,56 %) y no judíos (13,78 %),
* alemanes judíos (13,33 %),
* eslavos ( 26,66 %),
* prisioneros de guerra soviéticos (17,78 %),
* gitanos ( 3,56 %), y alemanes «arios» opositores políticos (generalmente personas con ideas de *izquierda y librepensadores) (6,67 %),
* discapacitados (1,34 %) y
* homosexuales (1,12 %)
* Testigos de Jehová: 2.500

La eliminación física de los judíos se realizó de forma sistemática, meticulosa y efectiva conforme a una estrategia bien elaborada que a veces se califica de "industrial". Ello no quiere decir, sin embargo, que el Holocausto tuviera un plan definido desde el principio: precisamente este es uno de los aspectos que divide a los estudiosos, entre intencionalistas y funcionalistas:

* Los intencionalistas consideran que existió un plan calculado minuciosamente de antemano, destinado desde el principio a dar muerte a todos los judíos que estuviesen en la órbita del Tercer Reich. El plan habría sido esbozado por Hitler desde muchos años antes, y ejecutado en sus diferentes etapas por funcionarios y soldados sumisos al líder una vez obtenido el poder. Algunos historiadores hacen mención a comentarios en privado que hizo Hitler antes incluso de publicar Mein Kampf que podrían sugerir la matanza masiva de judíos. Públicamente, la única declaración al respecto del partido nazi se encuentra en el programa del partido, adoptado en febrero de 1920: allí se reclamaban leyes antijudías, que les anulara la ciudadanía, y les impidiera votar o inmigrar, y expulsara a los judíos llegados con posterioridad a 1914 y se comprometía a castigar con pena de muerte a "usureros y especuladores" y los que comentan "delitos fundamentales contra el Pueblo".
* Los funcionalistas sostienen, por el contrario, que cuando el partido nazi llegó al poder ninguno de los dirigentes del Tercer Reich tenían una idea clara de cómo actuar con respecto a los judíos. En su opinión, la idea de la liquidación en masa se fue desarrollando sobre la marcha. Los historiadores que defienden esta postura suelen presentar el asesinato en masa como un proceso de "radicalización acumulativa", a partir de iniciativas individuales de funcionarios del partido, del gobierno y del ejército y en las que Hitler tuvo poca intervención directa, limitándose a trazar las líneas generales sobre el "peligro" que representaban los judíos, pero sin decirles qué hacer para afrontarlo. Eso habría dado lugar a distintas estrategias, a veces incoherentes entre sí, antes de que desembocaran en el exterminio.

En términos generales, la estructura del Holocausto fue la siguiente:

* Primero, se creó el concepto de judío de acuerdo a unos criterios bien distintos de los utilizados hasta entonces. Una parte de la población europea quedó así marcada como enemiga según el ideario nazi.
* En segundo lugar, se procedió a desposeer a los ciudadanos marcados de sus derechos de ciudadanía y sus bienes, separándolos así virtualmente del resto de la sociedad.
* En tercer lugar, se emprendió la separación física de los judíos, con su concentración en guetos o su deportación a otros territorios.
* El cuarto paso era solucionar definitivamente el problema judío: se pensó inicialmente en su deportación fuera de Europa y después se optó por su asesinato masivo, fundamentalmente por dos medios: ejecución por unidades militares creadas a tal efecto (en la Unión Soviética ocupada, sobre todo) o ejecución en campos de exterminio también creados al efecto (en el caso de los restantes judíos europeos).

La definición de judío

El Partido Nazi, que tomó el poder en Alemania en 1933, tenía entre sus bases ideológicas la del antisemitismo, profesado por una parte del movimiento nacionalista alemán desde mediados del siglo XIX. El antisemitismo moderno se diferenciaba del odio clásico hacia los judíos en que no tenía una base religiosa, sino presuntamente racial. Los nacionalistas alemanes, y a pesar de que recuperaron bastantes aspectos del discurso judeófobo tradicional, particularmente del de Lutero, consideraban que ser judío era una condición innata, racial, que no desaparecía por mucho que uno intentara asimilarse en la sociedad cristiana. En palabras de Hannah Arendt, se cambió el concepto de judaísmo por el de judeidad. Por otro lado, el nacionalismo suponía el Estado nación, es decir, la homogeneidad cultural y lingüística de su población. Los judíos, considerados como personas pertenecientes a otra raza, inferior por lo demás, y por tanto inasimilables a la cultura nacional, sólo podían ser separados del cuerpo social. Frente a la raza judía, extraña a la nación, colocaban los nazis a la raza aria, que era la que constituía la nación alemana y estaba llamada a dominar Europa.

El primer problema era determinar quién era judío. Los nacionalistas alemanes no habían logrado establecer una línea divisoria clara entre judíos y no judíos; había en Alemania numerosas personas descendientes de judíos conversos que no tenían ya ninguna relación con la cultura judía, así como numerosas familias mixtas y sus descendientes. En este sentido, la primera preocupación de los nazis fue crear un criterio en el que basar la posterior segregación.

Las primeras leyes dirigidas contra los judíos no incorporaban todavía una definición del ser judío y se hablaba en general de "no arios". La definición finalmente adoptada fue la siguiente: judío era quien tuviera al menos tres abuelos judíos (es decir, practicantes de la religión judía), fuera cual fuera la religión de la persona interesada. Quienes tuvieran dos o un sólo abuelo judío eran Mischlinge, es decir, medio judíos. Los primeros, con dos abuelos judíos, eran "Mischlinge de segundo grado" y podían ser reclasificados como judíos en función de complejas consideraciones (su religión o la de su cónyuge, por ejemplo). Podían también ser "liberados" de su condición y convertirse en arios en pago a los servicios prestados al régimen, o podían seguir siendo Mischlinge, con lo que estaban sometidos a ciertas restricciones en tanto que "no arios", pero no a las persecuciones dirigidas contra los judíos. Los Mischlinge de primer grado eran los que tenían un único abuelo judío y en general eran tratados como arios plenos. Los Michlinge de uno u otro grado abundaban en Alemania y a menudo lograban ocultar su condición. El dirigente de las SS Reinhard Heydrich, El Carnicero de Praga, era Mischling de segundo grado, dato que fue ocultado celosamente por sus superiores nazis.

GENOCIDIO


Dos elementos distinguen al Holocausto de otros casos de genocidio o asesinatos masivos.

El primer elemento es la ideología nazi, la cual es fervientemente nacionalista, aunque de corte político centralizado con un componente mítico añadido, que divide al mundo en cuatro categorías:

* la raza aria, superior al resto de las razas y destinada a dominar el mundo (y los arios que no estuvieran de acuerdo deberían ser eliminados);
* el resto de las razas, consideradas inferiores y destinadas a ser dominadas (y aquellos de esas razas que se resistieran deberían ser eliminados);
* los «impuros» (gitanos, homosexuales, enfermos, discapacitados, dementes, etc.), que estaban destinados a ser exterminados;
* los judíos, considerados la antítesis de la raza aria y encarnación del mal, destinados a la exterminación masiva y sistemática.

El discurso y la estructura ideológica nazi están cargados de significación religiosa y mitológica.

El segundo elemento es la sistematización de los procesos de asesinatos masivos, los cuales comenzaron con la concentración de la población judía en guetos y posteriormente en campos de concentración y culminó con la implantación de la llamada «solución final al problema judío», que consistió en el asesinato masivo y sistemático de la población judía.

El principal elemento de dicha «solución» fueron los campos de exterminio, los cuales funcionaban como auténticas fábricas de muerte, cuya materia prima era la población a ser exterminada.

Durante el Holocausto, unos seis millones de judíos (alrededor de un tercio de la población judía mundial de la época) fueron exterminados. En algunos casos desaparecieron comunidades enteras, entre ellas la floreciente comunidad judía de Polonia (de más de tres millones de miembros) y la comunidad sefardí de Salónica (en Grecia).

El número exacto de personas asesinadas durante el régimen nazi no se ha podido determinar, aunque se consideran fiables los siguientes números:

* 5.600.000 a 6.100.000 de judíos, de los que entre el 49 y el 63 % eran polacos,
* 3.500.000 a 6.000.000 de civiles eslavos,
* 2.500.000 a 4.000.000 de prisioneros de guerra soviéticos,
* 2.500.000 a 3.500.000 de polacos no judíos,
* 1.000.000 a 1.500.000 de disidentes políticos,
* 200.000 a 800.000 gitanos,
* 200.000 a 300.000 discapacitados,
* 10.000 a 250.000 homosexuales,
* 2.500 Testigos de Jehová .

En total las víctimas suman una cifra de 20.000.000 (veinte millones de personas).

El Holocausto dio el empuje final a la creación del estad


historia

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La vida de hitler

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SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


Después de la anexión de Austria y Checoslovaquia, el panorama europeo quedó peligrosamente inestable. El 1 de septiembre de 1939 Alemania y la URSS ocuparon Polonia y dos días después, el 3 de septiembre, Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania, iniciándose así la Segunda Guerra Mundial. Empleó una nueva forma de hacer la guerra conocida como Blitzkrieg (guerra relámpago), conquistando en poco tiempo numerosas naciones europeas que anexionaba a su imperio, como Holanda, Bélgica, Grecia, Yugoslavia y Dinamarca, entre otras. Especialmente brillante fue la conquista de Francia, nación a priori con una potencia militar similar a la de Alemania y a la que derrotó en tan sólo 3 semanas gracias a la ofensiva de Las Ardenas, la cual fue diseñada por él mismo. Tras conquistar Francia, obligó a los dirigentes franceses a firmar la capitulación exactamente en el mismo lugar donde los alemanes habían firmado la rendición tras la Primera Guerra Mundial. Inglaterra evitó milagrosamente la derrota gracias a una heroica actuación de la RAF (Royal Air Force), que consiguió derrotar a una muy superior fuerza aérea alemana en la Batalla de Inglaterra. Entre tanto, Hitler continuó con sus planes para la grandeza del Tercer Reich -al que él se refería como el Imperio de los Mil Años-, haciéndose cargo personalmente de detalles como la macrorreforma urbanística de Berlín, que planeó junto con su arquitecto de cabecera, Albert Speer.

Invadió la URSS el 22 de junio de 1941, pensando en acabar con el «gigante ruso» al cabo de algunas semanas en una rápida campaña al estilo Blitzkrieg; sin embargo, la falta de información respecto de la cantidad de divisiones, armamentos y, sobre todo, el retraso inicial de la campaña en 4 meses le enfrentó al más duro de los inviernos rusos, que le impidió tomar Moscú; además, sitió Leningrado, produciendo la muerte de más de un millón de rusos de hambre y frío. Para 1942, Hitler empezó a hablar en sus círculos íntimos de su sucesor y muchos nombres se empezaron a barajar en su entorno, generando una lucha tras bambalinas por lograr sucederle. Se pueden citar a Himmler, Hermann Göring, Martin Bormann y más tarde a Albert Speer, pero el que sonaba fuerte era Reinhard Heydrich, quien a los ojos de Hitler era el más perspectivo Nazi y su posible sucesor, quien murió en Praga después de un atentado bajo la Operación Antropoide. Hitler enfurecido ordenó al sucesor de Heydrich en Praga, Karl Hermann Frank, las matanzas de Lídice y Lezaky. Miles de personas murieron en Bohemia.

Para esa fecha, los científicos del Instituto Káiser Guillermo, Otto Hann y Werner Heisenberg, habían estado tras los pasos del desarrollo de la bomba atómica. Estos propusieron a Albert Speer que colababorara con los suministros necesarios para materializar la bomba. Sin embargo, Hitler despreció estos avances denominando este tema como física judía, pues tenía una marcada fobia a todo lo relacionado con Albert Einstein. Para ese momento, Alemania estaba a no menos de 5 años de culminar su proyecto. Algunos avances se hicieron en territorio noruego con la producción de agua pesada.

Hitler prefirió centrar su atención en los avances del desarrollo de los cohetes V1 y V2.

Después hizo girar el eje de las operaciones hacia el Cáucaso, invadió Crimea y se acercó a Stalingrado, donde se libró una despiadada Batalla de Stalingrado o batalla de desgaste en la cual los soviéticos, aprovechando los débiles flancos de la retaguardia alemana, le inflingieron una de las mayores derrotas. Los rusos cambiaron las tornas del destino y fueron desalojando a los alemanes de su territorio. Junto a ese escenario, en 1944 los Aliados invadieron Normandía, combatiéndosele por tanto en dos frentes. Ya hacia fines de 1943 era evidente que la guerra estaba perdida para la Alemania nazi. Por esta razón, muchos militares de la Wehrmacht y también civiles se conjuraron para complotar.

En 1943, Hitler instruyó a Himmler para que divulgara a una selecta audiencia de las altas esferas del partido lo que sucedía con los judíos en la llamada Solución Final. El doble objetivo del llamado El discurso de Posen era involucrar por el conocimiento a la audiencia y hacerlos cómplices y, por otro lado, solicitarles el secreto por lo divulgado. Salvo el programa de eutanasia firmado por Hitler en 1939, Hitler jamás dio su firma ni instrucción por escrito al respecto, todo era instrucción verbal a Himmler. Sólo se dejaron escritos imputables en la Conferencia de Wannseeen 1942.

Adolf Hitler fue blanco y objetivo de varias tentativas y atentados de facto (Véase: Atentados contra Hitler), la mayoría tramados por militares alemanes), de los que siempre escapó con vida.

El más importante fue el de 20 julio de 1944, liderado por Claus von Stauffenberg, que provocó el suicidio obligado de Erwin Rommel y Von Kluge entre otros.

El 7 de abril de 1945, ya presintiendo el final, ordenó a Himmler ejecutar a todos los prisioneros políticos en los campos de concentración y en las cárceles, entre los cuales estaban el antiguo jefe de la Abwehr, Wilhelm Canaris, Georg Elser.

Adolf Hitler jamás consideró capitular en la guerra, aun cuando fue evidente que ésta ya estaba perdida para el ejército alemán. Prohibió a sus generales rendirse y ordenó combatir hasta el final; incluso persiguió y mandó asesinar a quienes plantearon la rendición, la huida o iniciaron negociaciones de paz con los Aliados. Por ejemplo, se sabe del brutal interrogatorio y posterior ejecución de Hermann Fegelein, hombre cercano a Heinrich Himmler y cuñado de Eva Braun, como resultado del ataque de ira que Hitler y Joseph Goebbels sufrieron al enterarse de que Himmler intentaba pactar la paz con Eisenhower y Bernardotte.

LA MUERTE DE HITLER


Los detalles de su muerte siguen siendo debatidos y no comprobables todavía al ciento por ciento.

La versión oficial de los aliados —que concuerda con la versión dada por su secretaria personal, Traudl Junge, en el libro Hasta la última hora: la secretaria de Hitler cuenta su vida (Bis zur letzten Stunde: Hitlers Sekretärin erzählt ihr Leben) y con la versión de Joachim C. Fest, historiador y biógrafo, en El hundimiento (Der Untergang)— indica que Hitler renunció a intentar huir de Berlín y se suicidó con un tiro de revólver y, al mismo tiempo, ingiriendo una cápsula de cianuro en su búnker, a 16 m de profundidad en el subsuelo del edificio de la Cancillería en Berlín, junto a su nueva esposa Eva Braun y rodeado de unos pocos incondicionales, el 30 de abril de 1945, cuando el Ejército Rojo, dirigido por el mariscal Zhúkov, tomaba Berlín y se encontraba a menos de 300 m del búnker.

Aquel día, Hitler almorzó en compañía de sus secretarias en un silencioso ambiente y después del almuerzo hizo matar a su perra Blondie. Luego dio a su ayudante Otto Günsche instrucciones estrictas sobre la cremación de su cuerpo y el de su esposa, probablemente para evitar que fueran exhibidos como «trofeos de guerra», recordando el ultraje del cadáver de su amigo Benito Mussolini, que fue colgado desnudo boca abajo junto con el de su amante en una gasolinera de Milán, donde fue golpeado, escupido y despreciado durante días. El siguiente relato procede del testimonio de Günsche:

"Hitler se retiró a eso de las 16 horas junto con Eva Braun a su despacho privado contiguo a la sala de mapas y Otto Günsche se paró frente al despacho esperando el momento de entrar; le acompañaba Linge. Se sintió un disparo ahogado y Günsche esperó unos 15 minutos de acuerdo a instrucciones; posteriormente Linge ingresó a la habitación de dos ambientes. Hitler estaba recostado a un extremo del sofá con un tiro en la sien, de la cual aún manaba sangre, su boca tenía una grotesca mueca.

Según Günsche y Linge, Eva Braun estaba recostada al otro extremo con los ojos abiertos y una mueca de dolor en su rostro, una pistola estaba en la mesa a su disposición, pero no alcanzó a usarla, pues el cianuro había sido rápido.

En efecto, Linge siguió a Günsche al entrar al compartimiento de Hitler, y una vez confirmada su muerte, levantó los cuerpos envueltos en una alfombra y los sacó al patio trasero de la Cancillería, en unos momentos en que llovían obuses rusos por doquier.

Günsche depositó ambos cuerpos en un orificio de obús, los roció con unos 200 l de gasolina y les prendió fuego. Mientras se consumían, unos cuantos testigos, entre ellos Martin Bormann, Goebbels, realizaron un nervioso y acongojado saludo militar, mas un obús que estalló cerca les obligó a volver al búnker sin verificar la total consumación de la incineración.

Su muerte se puso en duda durante mucho tiempo, creándose toda suerte de mitos.

Recientes versiones surgidas en los años 1990 del lado ruso, confirman que los soviéticos (NKVD), después de una infructuosa búsqueda en la que incluso hallaron a un doble de Hitler suicidado en una habitación de la Cancillería como una forma de despistar, por fin dieron con los restos irreconocibles en parte de Hitler, Braun y la familia Goebbels y que estos, secretamente aun para el mismo general Zhúkov, fueron transportados en cajas especiales a la frontera, a un cuartel militar que luego pasaría a ser territorio de la República Democrática Alemana.

Los rusos confirmaron inicialmente en 1955 la muerte de Hitler, pero no se mostraron evidencias muy sustanciales, salvo algunos detalles odontológicos, lo que confirmaba a pesar de todo que los rusos tenían los cuerpos.

Estos restos permanecieron secretamente enterrados bajo un jardín de dicho cuartel y sólo algunas autoridades de la NKVD sabían dónde estaban, hasta que en los años 1970 fueron exhumados, se extrajo el cráneo a Hitler y el resto de los cadáveres fue incinerado para evitar que su tumba fuera objeto de veneración. No se ha podido dar con el cráneo de Hitler, pero una parte signada como de Hitler, el hueso parietal de su caja craneana está en un Museo soviético.

biografia

LEGADO DE HITLER



Durante los Juicios de Nuremberg se acusó a 611 personas, integrantes de las diversas instituciones del Tercer Reich, de cinco delitos: complot, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad (exterminio), crímenes contra la paz y genocidio. Los principales jerarcas nazis apresados fueron condenados a la horca o a largas penas de prisión; otros murieron en los meses que siguieron a la caída de Berlín.

El nazismo y cualquier reminiscencia ideológica afín fueron prohibidos en casi toda Europa; de hecho no se pueden publicar bibliografías, esvásticas y otros símbolos sin riesgo de cometer falta o delito punible. Sin embargo, la discriminación antisemita permaneció hasta bien entrada la década de los 60, sobre todo en paises americanos. Muchas reminiscencias de esa época, encubiertas en doctrinas militares, sociales y políticas empresariales, aún perduran en el mundo.

Quizás uno de los legados más importantes de la Alemania nazi sea la completa adopción del concepto del Blitzkrieg, literalmente guerra relámpago, en todas las academias de guerra del mundo. Las estrategias, batallas y técnicas de la Wehrmacht usadas en la segunda guerra mundial son objeto de estudio en todos los institutos militares.

La publicación del libro Mein Kampf de Hitler está prohibida en muchos países democráticos; no obstante, todavía es editado (España) y circula libremente por librerias de algunos paises sin restricciones, en muchos idiomas y es objeto de estudios de todo tipo, aunque es muy difícil encontrar una versión íntegra y sin comentarios.

En la actualidad la figura de Hitler y el nazismo, su personalidad y hechos son objeto de estudios de toda índole y es constantemente recordada por escritores en distintas biografías, siendo la más polémica la publicada por el escritor americano David Irving, La guerra de Hitler, en la que afirma que Hitler ignoraba la Solución Final, si bien otros historiadores prestigiosos como Ian Kershaw niegan esto último.

Uno de los legados de Hitler es el vehículo omnipresente y la firma constructora Volkswagen, cuyo modelo Escarabajo fue diseñado por él junto con Ferdinand Porsche en la década de los 30, aunque el escarabajo, bajo su gobierno, solo fue construido para fines no civiles, es decir, bélicos.

historia

CARTA DE GANDHI A ADOLF HITLER


Historia de la censura que siempre ha existido, y todavia existe, aunque la gente crea que no; esta carta fue escrita por Ghandhi, dirijida a Hitler, en los arbores de la 2ª Guerra Mundial, igual no hubiera hecho nada, pero el Estado Britanico, se preocupo de que nadie se enterara, enterrando este escrito, en sus archivos, en donde fue encontrada nace unos años...




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