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Nuestro tango en Japon

Uno se pregunta....por que a los japoneses les gusta tanto el tango?? Como llegó el tango a los japoneses??...Acá tenes las respuestas y más...

Primero dos textos muy buenos que explican como llego el tango a japon, quienes lo llevaron y como adquirio popularidad:


El tango en Japón.

Por Carlos Manus


José Gobello, presidente de la Academia Porteña del Lunfardo, expresó «aunque parezca joda, París es el lugar desde donde el tango llegó a la Argentina». Parafraseando esta controvertida expresión de Gobello, podemos afirmar que el tango llegó a Japón desde París.

El barón Tsunayoshi "Tsunami" Megata, nacido en Japón el 17 de noviembre de 1896, era hijo de un diplomático japonés y nieto del samurai Kaishu Katsu, el primer guerrero noble que viajó a Estados Unidos. En 1920, para someterse a una operación quirúrgica, Megata arribó a París donde residió hasta el año 1926. Durante su estada en "la ciudad luz" aprendió a bailar el tango en el cabaret "El Garrón", en el que actuaba la orquesta de Manuel Pizarro, llegando a ser un eximio bailarín.A su regreso a Japón, Megata llevó tangos grabados por "Le Véritable Orchestre Argentin Tano Genaro" (dirigida por Genaro Espósito), por la "Orchestre Argentin Manuel Pizarro", por la de Bianco-Bachicha (Eduardo Bianco-Juan Bautista Deambroggio) y por varias orquestas francesas. Como las etiquetas de los discos estaban escritas en francés, en Japón creyeron al principio que el tango había nacido en Francia.

En Tokio, el barón Megata instaló una academia de baile gratuita en la que enseñó a bailar nuestra música a la aristocracia japonesa y publicó "Un Método para Bailar el Tango Argentino".

A fines de la década del 30 y principios de la del 40, Noriko Awaya y otros cantantes difundieron el tango al estilo japonés. En ese período se constituyeron varias orquestas de tango y en los años 50 actuaban más de 20 conjuntos, siendo el más conocido la "Orchesta Típica Tokyo" dirigida por Shimpei Hayakawa.

La popularidad que tiene actualmente el tango en Japón se debió también a que durante la II Guerra Mundial se había prohibido la difusión de la música de jazz.

En 1954, la orquesta de Juan Canaro fue la primera que actuó en Japón, a la que le siguieron entre otros los conjuntos de Osvaldo Pugliese y de Francisco Canaro.

En 1987 se vio por la televisión japonesa el espectáculo "Tango Argentino" y la revista Asahi Graph le dedicó una edición completa ("¡Tango!. El baile, el canto, la historia", de Simón Collier, Artemis Cooper, María Susana Azzi y Richard Martin. Ediciones Odín, Barcelona, España, 1997).

Fujisawa RankoJapón, por su parte, nos envió a la fina cantante Ranko Fujisawa quien, por no conocer el castellano, cantaba tangos fonéticamente. Dice Horacio Ferrer que, en el idioma japonés, la palabra "shibui" significa «la apariencia amarga de lo que es positivamente hermoso. Así, el tango es una suerte de shibui canyengue» ("El Siglo de Oro del Tango", Manrique Zago ediciones, España, 1998).

En 1981, Luis Alfredo Alposta -quien fue el primero que dio a conocer el nombre de Megata y su obra de pionero y difusor del tango en Japón-, escribió la letra de "A lo Megata", a la que Edmundo Rivero le puso música, grabándolo en 1983 con el acompañamiento de la orquesta de Leopoldo Federico en la que actuaba el bandoneonista japonés Yoshinori Yoneyama.

Ese tango fue ejecutado por primera vez en Japón el 29 de mayo de 1982 en el 14° aniversario del fallecimiento del barón Megata.

fuente: www.todotango.com
Nuestro tango en Japon
El mismisimo Baron "tsunami" Megata....capooo!!


Asi se baila el tango en Tokyo Por Héctor Pavón

Garúa. En Ginza, distrito elegante y caro de Tokio, garúa. No es casual, entonces, que un tango se insinúe desde el tercer piso de un edificio pequeño, en un callejón donde hay bares semiocultos por cañas de bambú. Fuera de allí, movimiento perpetuo de personas por las tiendas más exclusivas de la ciudad que incluye el desfile por las puertas del tradicional Teatro Nacional de Tokio; puertas adentro, funciona el Argentina Tango Dance. Es un club, salón de baile, de práctica y enseñanza donde asisten los milongueros locales y donde las estilizadas figuras de Yanagido & Natsuki develan los secretos de la danza porteña a un grupo de principiantes japoneses que han sido convocados por el tango. Están tan apasionados como concentrados. Con zapatos brillantes, orillean la pista, escuchan la música, reciben las instrucciones con respeto y las cumplen rigurosamente. Natsuki se desliza hacia el equipo de música y hace girar un cd de D'arienzo. Nuevos abrazos, nuevas miradas.

Así se baila el tango en Japón.

Este es apenas uno de los muchos lugares donde se aprende y se baila tango. Según Hisao Iizuka, vicepresidente de "La academia del tango de Japón", en su país hay más de 70 tanguerías que se distribuyen entre Tokio (Canaro, Garufa, El compadrito) y otras ciudades como Osaka, Kobe, Yokohama, Okinawa, Nagoya, Naha, entre muchas otras. Y por todas ellas han yirado orquestas típicas, cuartetos, tríos, solistas, bailarines, espectáculos. Pero además también existen unas cien asociaciones, clubes, pequeñas comunidades, centros culturales donde se escucha tango y se comparten historias al igual que en muchos lugares comunes e insólitos de Buenos Aires.

De acuerdo con la investigación del historiador japonés Shuhei Hosokawa titulada "El tango en Japón antes de 1945; formación, deformación transformación", en El tango nómade (Corregidor), una de las primeras referencias al tango en este país es de 1914. En ese entonces, el diario "Ehime Shinbun" de Shikoku, se refiere a la "fiebre del baile del tango" en Europa. El 20 de mayo de ese año, Thomas Lector y Dorothy Smaller bailaron un tango en el Yokohama Grand Hotel. Un crítico de entonces escribió sobre ese hecho: "el baile del tango, hablando en general, se puede describir como gimnasia. Sus veloces saltos y su movimiento ágil no les va a las mujeres japonesas..." La misma pareja presentó en Tokio, el 13 de junio de ese mismo año, un espectáculo de tango en el Yurakuza Theatre. Hacia 1921 ya había bailarines que habían aprendido a bailar tango en París y en 1930 se publica el libro Cómo bailar el Tango Argentino: Aprenda por sí mismo de Junzaburo Mori, quien aprendió a bailar con el barón Megata. Megata es el personaje clave en la historia del tango en Japón. Según Hosokawa: "Mori sostiene que el barón Megata era el único que sabía bailar el tango auténtico, debido a su estancia en París. Mori, ferviente francófilo, criticaba el tango superficial 'americano' de Valentino." Para la investigadora y directora de contenidos del sitio 10tango.com, Irene Amuchástegui, Megata fue el gran difusor del tango en Japón. Los primeros discos que circulaban en Japón eran los suyos hasta que los elevados y burocráticos costos de importar los discos lo llevaron a iniciar una negociación con la filial japonesa de Víctor y de ese modo se logró importar una cantidad importante de matrices con las que se editaron los primeros discos de tango en Japón.

Ya en 1925 existían tanguerías muy conocidas y míticas en Tokio como Florida, Kokka, Ginza; en Kioto, King; en Osaka: Tigar y en Yokohama: Florida y Kagetsuen. Hacia 1930 las casas Víctor, Columbia y Telefunken produjeron a artistas como la orquesta de Eduardo Bianco, Rosita Quiroga, Olinda Bozán. En 1932 se estrena el filme Luces de Buenos Aires: la voz de Carlos Gardel llegaba al sol naciente. Y es a fines de esa década cuando nace el furor por el, ya, malogrado Zorzal Criollo. Hacia 1936 actuaban cinco conjuntos de tango y tres orquestas típicas japoneses. Megata y Mori representaban de algún modo el estilo francés de baile que se enfrentaba con el estilo británico que otros tangueros pretendían establecer. "La escuela francesa valorizaba la espontaneidad y la intuición, mientras la británica, el método y la formalidad. Fue esta última la que dominó en Japón", explica Hosokawa. Es en los años previos a la Segunda Guerra Mundial que comienzan los viajes de los "exploradores" japoneses en busca de las raíces del tango argentino. Músicos e investigadores desembarcan en Buenos Aires para buscar discos, libros y las claves de la esencia tanguera. Esta ciudad se convierte en la meca cultural, el faro donde se produce la música que, todavía, inexplicablemente los seducía y encantaba.

Pero en los 40, la guerra provocaría un corte y un punto de inflexión determinante para el tango. El gobierno japonés decide prohibir la música anglosajona pero no el tango. Poco después, el nacionalismo japonés censura toda música extranjera y la música argentina pasa a "cuarteles de invierno". Pero más allá de las prohibiciones, hasta el año 1945, Hosokawa registra la grabación de 38 tangos absolutamente japoneses. Y para fines de los 40 comienzan a destacarse las cantantes Ranko Fujisawa y Shinpei Hayakawa que viajan con frecuencia a la Argentina.

En 1954 se produce un nuevo desembarco argentino en Japón con Juan Canaro y su orquesta. A este arribo le siguieron, entre otras, las de Osvaldo Pugliese y Francisco Canaro. En las décadas posteriores, se multiplicaron las giras de primeras figuras del tango argentino en todas sus versiones. Astor Piazzolla, Roberto Goyeneche, Raúl Garello, Osvaldo Piro, Susana Rinaldi, Virginia Luque, Raúl Lavié, Leopoldo Federico, Juan Carlos Copes, Gloria y Eduardo, entre muchísimas otras estrellas y otros que sólo brillaron en Japón. Quien no viajó, pudiendo hacerlo, fue Aníbal Troilo. Cuando le ofrecieron ir a Tokio, en los años setenta, con cierta ironía ingenua dijo: "¿Para qué voy a ir a Japón si allá no conozco a nadie...?"

Cuando el tango vivía un letargo prolongado en las décadas del 60 y 70 en la Argentina, se fortalecía en lugares como Japón. En 1981, Luis Alfredo Alposta, autor del libro El tango en Japón, escribió la letra de "A lo Megata", en homenaje a la obra del pionero japonés, a la que Edmundo Rivero le puso música grabándolo en 1983 con el acompañamiento de la orquesta de Leopoldo Federico en la que actuaba el bandoneonista Yoshinori Yoneyama. Después llegaron los grandes espectáculos como Tango argentino y Tanguera. Pocos días atrás, se celebró un festival multigénero en Roppongi, Tokio, donde se fundieron figuras como Mora Godoy; la orquesta de José Colángelo; Jairo; Julia Zenko; Alfredo Casero, con la orquesta del bandoneonista Ryota Komatsu y el Cuarteto Astrorico (Astor + Troilo + Federico) y parejas de baile japonesas para celebrar el lanzamiento del sitio 10tango.com en japonés. Ryota aprendió los secretos del tango escuchando a su madre que lo tocaba en piano y los del bandoneón con el músico marplatense Cacho Gianini radicado en Japón.

Un siglo de música extranjera habla de un fenómeno. En noviembre pasado se realizó el Cuarto Festival de Tango en Japón. El tango electrónico de Bajo Fondo; Gotan Project o Tanghetto, ha generado toda clase de seguidores. Hasta la literatura ha tomado registro de su éxito. Haruki Murakami ha admitido su importancia dentro de la música que se escucha en Japón y Banana Yoshimoto escribió una novela titulada Argentine hag, que es el apodo de la novia del protagonista, Yuri, una mujer de 50 años fascinada por el tango.

Siempre quedará pendiente y a la espera de una respuesta contundente el porqué del gusto y pasión de los japoneses por el tango. Hay versiones que enlazan los sonidos del bandoneón con melodías tristes y melancólicas del Japón. Otros creen ver en las letras, sensaciones similares a cantos tradicionales que expresan angustias existenciales que se emparentarían con ciertas letras tangueras. Pero es en la danza donde se descubre, se devela, una pasión pocas veces vista. Es en el abrazo donde los japoneses sacan a flor de piel aquello que guardan, o reprimen, interiormente. En Japón no es común el contacto físico en público y es en este baile donde los japoneses encuentran una excusa, un motivo para acercarse al otro. Natsuki Kamata baila, es profesora y junto con su pareja pasó una temporada en Buenos Aires tomando clases de tango. Así define su sensación mientras corrige las posturas de sus alumnos: "Es una danza de un profundo sentimiento, cada uno expresa allí su vida y en el abrazo se siente la personalidad del otro y se produce una comunicación sin palabras". Sólo piensa en volver a Buenos Aires.
Héctor Pavón
pavonhector@gmail.com

bajate este texto: http://tangotour.danielmachado.com.uy/letras/tokyotango.doc

Ahora 2 entrevistas a mujeres japonesas cantantes de tango en dos distintas epocas:

Un té con Ranko Fujisawa


Cancionista
(21 de julio de 1925)
Apodo: Rankita

por Luis Alposta

Entre los cantantes japoneses que fueron atraídos por el tango merece un capítulo muy especial Ranko Fujisawa, a quien conocí la tarde del 12 de febrero de 1980, en el café “Ten Roses” de Tokio. Durante aquel encuentro, mientras tomábamos el té, Ranko me dijo que ése habría de ser el primer reportaje que un argentino le hacía en su país.

Nacida con un nombre que en japonés significa “flor de orquídea en el lago de las glicinas”, se dedicó al estudio de canto y piano hasta los 18 años, ya que sus padres querían que fuese cantante lírica.

Durante la guerra tuvo que huir con su familia a Manchuria. A su regreso, una vez firmada la paz, los Fujisawa debieron afrontar tiempos difíciles, de verdadera miseria.

«Comencé entonces a trabajar en un club americano, donde cantaba clásico, pero lo que ganaba apenas me alcanzaba para comer. De modo que empecé a incursionar en otros géneros musicales: canciones populares japonesas, jazz y algunos temas hawaianos. Al cumplir los 24 años ya había incluido en mi repertorio algunas melodías de tangos europeos. Pero recién fui ganada por el tango argentino cuando escuché por primera vez “La cumparsita”, interpretada por la Orquesta Típica Tokio. Después de sentir una profunda emoción, decidí que debía cantar esa música».

Ranko se vinculó entonces con Masahico Takayama, un importante coleccionista de tangos y autor de dos libros sobre el tema, quien le hizo escuchar discos de Azucena Maizani, Mercedes Simone, Ada Falcón, Libertad Lamarque, Hugo del Carril y Carlos Gardel.

«Para poder lograr la verdadera entonación del tango argentino estudié, en un principio, con Jorge Minoru Matoba, un especialista en música latinoamericana y sobre todo en tango».

En esos tiempos, en que aún canta en una orquesta que incluye en su repertorio, preferentemente, melodías europeas, Ranko se casa con Shimpei Hayakawa, director de la Orquesta Típica Tokio, quien no tardará en incorporarla en su orquesta para que cante tangos en castellano.

«El primer tango que canté fue “Caminito”». Según me cuenta Matoba, cantó acompañada por la orquesta que dirigía su esposo, en 1948, a bordo de una fragata argentina. «Terminada la gran guerra mundial, el Supremo Comando del general Mac Arthur en Japón, para mantener el orden público abasteció a Japón de alimentos gratuitos, y entre los países extranjeros, fue la marina de guerra argentina la primera en acudir con dos transportes de trigo, cargados a pleno. Para agasajar a los oficiales de la tripulación se celebró entonces una reunión campestre en la residencia oficial del gobernador de la Prefectura de Kanagawa.
Ranko conversando con Luis Alposta

«Esto ocurrió en junio de 1948 en su residencia oficial de Yokohama, donde había montones de escombros en las calles bombardeadas y ante una multitud de soldados de ocupación del ejercito americano. El gobernador Iwataro Uchiyama había desempeñado, antes de la guerra, el cargo de ministro plenipotenciario japonés en la Argentina. Para amenizar la reunión, yo lleve allá, en camión, desde la distante Tokio, a la cancionista Ranko Fujisawa y a su futuro esposo Shimpei Hayakawa que encabezaba la Orquesta Típica Tokio. Mi deseo fue entonces que los marinos de guerra argentinos conocieran el hecho de que “aún cuando se hallaba derrotado el Japón en la guerra, el tango estaba a salvo en este país.

«En verdad, los oficiales y marinos que escucharon a Ranko aquel día quedaron maravillados, y yo pedí entonces al capitán del barco que se sirviera disponer que ella pudiese cantar en la Argentina. Esto dio origen a que años después Ranko y su esposo Shimpei Hayakawa fueran invitados a la Argentina para cantar tangos, contribuyendo así, mediante la música, a estrechar, aún más, los lazos de amistad nipona-argentina».

En 1950, debutó con la Orquesta Típica Tokio en el club “Ciro”, en Ginza, y uno o dos años después hizo su primera grabación para el sello Victor-Japón.

Cuando le pregunté sobre su viaje a Buenos Aires, Ranko sonríe y luego de entonar levemente sus párpados, tal vez para convocar más fácilmente a los recuerdos, me responde: «Viajé por primera vez a la Argentina a mediados de agosto de 1953. Iba acompañada de mi esposo, como simple turista, y pensaba quedarme apenas un par de días, ya que Buenos Aires era una escala más de un recorrido que abarcaba Hawaii, Estados Unidos, México y otros países. Pero mi estada se prolongó dos meses, en gran parte por obra del azar: en el aeropuerto de Ezeiza me estaba esperando el señor Landi, director de la emisora radial de onda corta SIRA, quien me había escuchado cantar en transmisiones de radios japonesas. Me sugirió que me presentase ante el público porteño; insistió tanto que, finalmente, me convenció, y consiguió que debutara, acompañada por Aníbal Troilo y Roberto Grela, en el teatro “Discépolo”. A esa función asintió el presidente de la república, Juan Domingo Perón, y los temas que más me aplaudieron fueron “Sur”, “Yira yira” y “Una lágrima tuya”.»

Aquella noche, Troilo le dio la bienvenida con palabras que aún hoy, a más de treinta años de distancia, conmueven a Ranko. La voz de Pichuco nos llega nos llega a través de una vieja grabación:

«Con algo de Malena o de Estercita, proyecta en Buenos Aires su emoción oriental, para hacernos saber que allá, muy lejos, bajo la luna de un Oriente vestido de pagodas, se respira la dulce cosa nuestra. Esa misma que encontró por Chiclana o por Boedo, San Juan y Boedo antiguo, la misma de los lengues y del taco repartiendo las rosas de los ocho sobre los patios pobres del parral y los ladrillos. Mensaje del Japón que aquí llega, portador de un abrazo, en esta figurita de mujer escapada acaso de un cuento de Pierre Loti. Mensaje que recojo en nombre de mi pueblo y del que quieren ser eco mi bandoneón y mi alma. Bienvenida muchacha, Buenos Aires, mi patria, el tango y yo, te declaramos nuestra y te hacemos un lugar en el rincón más puro de la orilla. Esta noche, tus ojos oblicuos y brillantes entran en la emoción, con la ganzúa de tu voz japonesa, hasta el mismo cogollo de nuestro porteñismo. Un fuelle y una viola te saludan en nombre de la patria.»

Esa exitosa actuación despertó tal interés que varias radios porteñas se disputaron la contratación de Ranko. Finalmente, el director de Radio Splendid logró que la cantante japonesa actuara en dicha emisora durante todo un mes.

«Canté con el acompañamiento de la orquesta estable de la radio, dirigida por Víctor Buchino, y regresé al Japón con un nuevo contrato por dos meses más, para el año siguiente. En 1954, volví a cantar en Splendid, acompañada por la misma orquesta. Pero en esa oportunidad, también me presenté en el Teatro Nacional, en varios clubes y en un show de Canal 7. Ese mismo año grabé en Buenos Aires, para el sello T.K., “Nostalgias”, “Mama, yo quiero un novio”, “La morocha” y otros temas en los que me acompañó la orquesta de Troilo, aunque sin la presencia del maestro.»

Ranko viajó por tercera vez a la Argentina en 1956, ocasión en la que estrenó “Recuerdos de Buenos Aires”, un tema de Enrique Cadícamo con música de Shimpei Hayakawa, su esposo. También en 1956, editó, en Japón, una obra autobiográfica titulada “Una extranjera en el tango”.
Alposta, Ranko y Shimpei Hayakawa

«Mi última visita a su país, fue en 1964. En esa oportunidad, actué con la Orquesta Típica Tokio, dirigida por mi esposo. Cantaban además Ikuo Abo y Hideko Auki. Recorrimos también otros países sudamericanos en una gira que duró 10 meses. Después seguí cantando en mi patria hasta que, en 1970, me retiré definitivamente de la vida artística... Eso no quiere decir que me haya olvidado del tango: lo canto en reuniones de amigos o, a veces, sola, en casa. Quien ha sentido correr por sus venas ese ritmo apasionante no puede olvidarlo jamás».

Así terminó mi reportaje a Ranko en el café “Ten Roses”. La vi de nuevo cuando, en febrero de 1981, reapareció ante el público japonés, acompañada en esa oportunidad por el maestro Horacio Salgán. En junio del mismo año, volvimos a encontrarnos, pero esta vez en Buenos Aires. Y fue con una cena que festejamos el encuentro.

La Orquesta Típica Tokio se disovió en 1971 y su director falleció por un cáncer, en 1984.
Gracias a mi amigo Mamoru, sé que el último recital suyo fue el 6 de septiembre de 1991 y que luego del mismo, se mudó a la ciudad de Nagaoka, distante 300 km de Tokio.

Fotos de Ranko:
Tango
japon
Ranko hablando con Luis Alposta.
gotan
bollosalta
Alposta, Ranko y Shimpei Hayakawa.


fuente de articulo y fotos: www.todotango.com

Ahora entrevista a una artista actual:

Fue la reina de la belleza en su país, Japón, y decidió aprovechar la celebridad para dedicarse a su verdadera pasión: cantar tango.

Sin hablar una palabra de castellano, Anna Saeki se propuso convertirse en un referente actual del tango en Japón. Lo consiguió. Participó de las giras japonesas de Leopoldo Federico, el Sexteto Tango, José Colángelo. Fue por más: grabó con Raúl Garello, Nicolás Ledesma e invitados como Federico, Gustavo Beytelmann y Horacio Ferrer. Y por si no bastara inspiró la canción Concierto de Anna a Garello y Ferrer, a quienes puso a co-protagonizar un insólito video-clip porteño (precisamente, el que acompaña esta nota).

Saeki sólo habla japonés y canta tango por fonética. Este detalle no le importa, y algo de razón debe tener porque ya paseó su tango por Europa, los Estados Unidos y Buenos Aires.

Se puso en carrera en 1987, cuando un concurso de belleza la coronó Miss Saporo. Enseguida, esta natural de la isla de Hokaido decidió capitalizar su repentina notoriedad en un proyecto musical. Mal no le fue. “Canto tangos desde hace dieciocho años. Cuando escuché el primer tango, no pude parar. Fue una música que me fascinó desde el primer momento. Lo primero que me atrajo fue el sonido del bandoneón. Y después, cuando las leí traducidas al japonés, el sentido de las letras; esa pasión que tiene el tango...”, dice.

¿El idioma no fue una barrera para esa pasión?

Hasta que no vi tango en vivo, lo tomaba como una música que me gustaba mucho pero nada más. En todo caso, había y hay otras músicas que me gustan mucho, como el jazz. Pero en una oportunidad fui a ver un show de José Colángelo y el Sexteto Mayor. Fue la primera vez que el tango me hizo llorar. Con el tango Nostalgias lloré. Me impactó: era una canción triste, con mucha fuerza. Una cosa es escuchar un tango en un disco y otra muy distinta es presenciar cómo se toca en vivo.

¿Cómo elige el repertorio?

Generalmente elijo los tangos por la melodía. Pero enseguida hago traducir las letras y los escucho siguiendo la letra en japonés. Al principio, de hecho, yo cantaba sólo tangos en japonés y, por lo general, escuchaba a otros cantantes que sólo interpretaban tangos en japonés. Recién cuando escuché a la orquesta de Colángelo entendí la importancia de cantarlos en castellano. Así empecé hace dieciocho años. Pero sigo sin conocer el idioma.

Saeki dice que, fuera de Buenos Aires y Tokio, donde más tango se escucha es en Nueva York y en París. “En todo el mundo hago shows donde mezclo tangos en castellano con tangos en japonés. Ese es mi estilo. Por supuesto, hay lugares donde esto funciona mejor y otros donde esperan que sólo cante en castellano. Pero mi repertorio es repartido. Y me gusta que sea así”, afirma.

¿Y en Japón que prefieren, en castellano o en japonés?

A los japoneses les gusta que cante en castellano y también en japonés. Cada día son más los japoneses que estudian español para entender las letras de tango. Hay temas como Balada para un loco y Balada para mi muerte, las dos de Astor Piazzolla y Ferrer, que canto mitad en castellano y mitad en japonés.

La primera vez que visitó Buenos Aires fue hace 18 años. ¿Qué le pareció entonces la ciudad donde nacían las canciones que usted cantaba?

Traía una buena imagen de Buenos Aires. Me habían dicho que era la París de Sudamérica. La ciudad me pareció encantadora desde el primer momento. Sentí que el tango pertenecía a esta ciudad. En cada calle que caminaba estaba ese sentimiento de nostalgia, esa tristeza. Incluso, cuando volví a Japón me dijeron que cantaba diferente.

¿Por qué cree que pudo encontrar el tono justo para cantar tango?

Me parece que hubo más de un motivo. Pero sospecho que el más importante fue que, cuando empecé a cantar tango, me enseñaron a bailarlo. Y eso fue muy importante porque el tango tiene un ritmo muy característico. Y entrar en ese universo para un japonés no es fácil porque la melodía del tango no tiene mucho que ver con las melodías y ritmos de la música japonesa. Entonces, bailarlo me ayudo mucho para entenderlo. Antes, cuando lo empecé a cantar, me pasaba todo el día escuchando tango pero no podía entrar realmente en su universo. Hasta que aprendí a bailarlo. Y sentir el baile fue clave. La otra fue viajar a Buenos Aires. Creo que paseando por esta ciudad fue que terminé de entender esta música.

Además de las diferencias melódicas y rítmicas, ¿podría establecer analogías entre la canción popular japonesa y el tango?

Hay algo en común. Al menos, con cierto tipo de canción: el Enka. El enka tiene alguna similitud con el tango, no en su melodía pero sí en sus letras. Las letras hablan del mismo tipo de cosas de las que se habla en los tangos: el amor, el desamor, la tristeza, la nostalgia. El enka es muy sentimental. La diferencia es que es que el tango suele ser explícito, es una música de puerto claramente occidental. La música y la poesía japonesa son muchísimo más introspectivas. Todo lo que en el tango es acción y hacia afuera, en el enka todo es interno. Así y todo, tienen cierto parentesco. Y me imagino que esa similitud fue la que hizo, en algún momento, que las letras del tango se volvieran tan populares en mi país. Eso y la maravillosa melodía del tango, el sonido único del bandoneón.

¿Se animó a escribir algún tango?

Tengo dos, escritos en japonés.

¿Qué historias cuentan?

Historias tristes, tremendas nostalgias. Como debe ser un buen tango.

Nuestro tango en Japon
ta linda la anita q no?
fuente:www.10tango.com


Ahora les dejo algunas imagenes y videos para que vean:
Tango
japon
gotan
CAMPEONES!!


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=rWhfl6biHqg

link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=-H584BW50Dk

link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Oxicn_79eYY

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Bueno espero que lo disfruten y lo mas importante....COMENTEN!!

MIREN MIS POSTS: http://www.taringa.net/buscador.php?a_id=150637

6 comentarios - Nuestro tango en Japon

aralues
q bonito post, me gusto mucho, el tango es muy lindo, me agrada mucho
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me parece que los ponjas son mas y lo aprenden re facil
el_tio_rolo
Buena nota, muy completa. Gracias. Van 10+ y a fav...