preso que sobrevivio a la inyeccion letal cuenta como fue su ejecucion








La
ejecución fue suspendida por el gobernador, Ted Strickland, después de
que el condenado hubiera recibido 18 pinchazos en diversas partes del
cuerpo.

Broom fue encontrado culpable del secuestro, violación y asesinato de una adolescente en 1984.







El preso presentó una declaración jurada para denunciar el sufrimiento por el que pasó.

EN EL TRIBUNAL DE DISTRITO DE ESTADOS UNIDOS
DISTRITO SUR DE OHIO
ROMELL BROOM contra
TED STRICKLAND
CONDADO DE SCIOTO. ESTADO DE OHIO
DECLARACIÓN JURADA DE ROMELL BROOM:



Por la presente, yo, Romell Broom, declaro y doy fe de lo siguiente:

1. Estoy interno en el corredor de la muerte en el Estado de Ohio.

2.
Mi ejecución estaba prevista para el martes 15 de septiembre de 2009.
La ejecución debía llevarse a cabo en la Prisión Sur (Southern
Correctional Facility, SOCF), en Lucasville, Ohio.

3. Los funcionarios de prisiones me llevaron de la Penitenciaría del Estado de Ohio a la SOCF, el 14 de septiembre de 2009.

4.
Tras mi llegada, vino una enfermera al lugar en el que estaba
albergado, la celda J-1. La enfermera llegó, encontró dos venas en mi
brazo derecho y mi brazo izquierdo, me ató el brazo y tomó nota de lo
que había encontrado.

5. Después de que viniera la enfermera,
los funcionarios de prisiones estuvieron ofreciéndome líquidos todo el
tiempo. Yo acepté. Durante ese día bebí café, Kool-Aid y agua. Tomé
siete tazas de café, cinco tazas de agua y tres tazas de Kool-Aid.

6.
El 15 de septiembre de 2009, me desperté, me duché y hablé con mi
hermano por teléfono. En un momento dado, el jefe de los funcionarios
encargados de la ejecución me contó que uno de los tribunales estaba
revisando mi caso y que la ejecución se había retrasado mientras tanto.
Debido a la longitud del retraso, creí que el tribunal iba a aceptar
mis argumentos en favor de un recurso.

7. Sin embargo, alrededor
de las 14.00, mi abogada me informó de que el tribunal había rechazado
mi apelación y que no quedaban más vías de acción. El Estado iba a
seguir adelante con mi ejecución.

8. Cuando estaba en la celda,
el funcionario jefe Phillip Kerns entró con varios guardias y me leyó
la orden de ejecución. Después entraron dos enfermeros que me dijeron
que me tumbase. Uno de los enfermeros era un hombre blanco y la otra
una mujer blanca.

9. Había tres guardias presentes en la habitación. Un guardia estaba a mi derecha, otro a mi izquierda y otro junto a mis pies.

10. Los
enfermeros intentaron acceder simultáneamente a las venas de mis
brazos. La enfermera intentó en tres ocasiones acceder a las venas en
el centro de mi brazo izquierdo. El enfermero intentó en tres ocasiones
acceder a las venas en el centro de mi brazo derecho.

11.
Después de esos seis intentos, los enfermeros me dijeron que descansara
un poco. Seguí tendido en la cama durante dos minutos y medio,
aproximadamente.

12. Después de la pausa, la enfermera intentó dos veces acceder a las venas de mi brazo izquierdo.
Debió de pinchar un músculo porque el dolor me hizo gritar. El
enfermero intentó tres veces acceder a las venas de mi brazo derecho.
La primera vez, el enfermero consiguió acceder a una vena en mi brazo
derecho. Intentó insertar la vía intravenosa, pero la perdió y empezó a correrme la sangre por el brazo.
La enfermera salió de la habitación. El funcionario de prisiones le
preguntó si se encontraba bien. Ella respondió: "No", y se fue.

13.
Los funcionarios encargados de la ejecución declararon que aquello era
difícil para todos y sugirieron hacer otra pausa. Entonces se fue el
enfermero. El funcionario que estaba a mi derecha me tocó en el hombro
derecho y me dijo que me relajara mientras descansábamos un momento. A
esas alturas, estaba muy dolorido. Las heridas de los pinchazos me dolían y hacían que me fuera difícil estirar o mover los brazos.

14.
El enfermero regresó con unas toallas calientes que colocó en su brazo
izquierdo. Colocó las toallas sobre mis brazos y masajeó mi brazo
izquierdo. Me dijo que las toallas les ayudarían a acceder a las venas.

15.
Después de aplicar las toallas, el enfermero intentó acceder a mis
venas, una vez en el centro de mi brazo izquierdo y tres veces más en
la mano izquierda. Después del tercer intento de acceder a las
venas en las manos, el enfermero comentó que el consumo de heroína me
había dañado las venas. Ese comentario me disgustó porque nunca he
consumido heroína ni ninguna otra droga intravenosa. Le repliqué al
enfermero que nunca le había dicho que hubiera consumido heroína.

16.
El enfermero siguió diciendo que la vena estaba allí pero que no podían
cogerla. Intenté colaborar ayudando a atar mi propio brazo. Un
funcionario de prisiones se acercó, dio un golpecito en mi mano para
indicar que él también veía la vena e intentó ayudar al enfermero a
localizarla.

17. El jefe de los funcionarios encargados de la
ejecución me dijo que iban a hacer otra pausa y volvió a decirme que me
relajara.

18. Entonces me descompuse. Empecé a llorar porque me dolía todo y mis brazos estaban inflamándose. Los
enfermeros estaban pinchando agujas en zonas que ya estaban inflamadas
y con hematomas. Pedí que interrumpieran el proceso y pedí hablar con
mi abogada.

19. El jefe de los funcionarios encargados de la
ejecución me pidió que me sentara para que la sangre circulase mejor.
Entonces entró en la habitación la enfermera jefe, una mujer asiática.

20. La enfermera jefe intentó acceder a las venas en mi tobillo derecho.
Pidió que alguien le diera "un veinte" y alguien le entregó una aguja.
Durante ese intento, la aguja me pinchó en el hueso y fue muy doloroso.
Grité. Al mismo tiempo que la enfermera jefe intentaba acceder a una
vena en la parte inferior de mi pierna izquierda, el enfermero intentó
acceder a una vena en mi tobillo derecho. Después de esos intentos
fallidos, la enfermera jefe cogió la aguja y salió de la habitación.

21.
El enfermero hizo otros dos intentos de acceder a las venas en mi mano
derecha. Parecía que habían desistido ya del brazo izquierdo porque
estaba hinchado y lleno de hematomas. El nivel de dolor estaba en el
máximo. Me habían pinchado al menos 18 veces en múltiples zonas, todo
con la intención de inyectarme unas drogas que iban a quitarme la vida.

22.
El jefe de los funcionarios encargados de la ejecución volvió a decirme
que me relajara. Hubo conversación entre los funcionarios sobre el
hecho de que podían ver las venas.

23. Al cabo de un rato, el
director, Terry Collins, entró en la habitación y me dijo que iban a
interrumpir la ejecución. Collins indicó que valoraba mi cooperación y
que tomaba nota de mis intentos de ayudar al equipo. También expresó su
confianza en su equipo de ejecución y su profesionalidad. El director
Collins me dijo que iban a llamar al gobernador Strickland para
informarle de la situación.

24. Cuando se fueron los enfermeros
y el director Collins, los funcionarios me preguntaron si me apetecía
un café y un cigarrillo. Yo seguía en la cama con las luces atenuadas.

25.
Aproximadamente media hora después, mi abogada, Adele Shank, vino y me
dijo que el gobernador había dictado la orden de aplazar la ejecución
una semana. Le hablé a la abogada Shank de mi dolor y le enseñé las
zonas que tenían hematomas.

26. Después de que se fuera la abogada Shank, los funcionarios de prisiones me trasladaron al hospital.

27.
A la mañana siguiente, mis brazos empezaron a dar más señales de
hematomas e inflamación. Cada sitio del brazo en el que se había hecho
un intento mostraba hematomas e inflamación visibles. Algunos de los
hematomas de las manos y el tobillo han desaparecido y parte de la
inflamación desapareció a lo largo de la tarde siguiente.

28.
Todavía hoy, mis brazos tienen grandes hematomas visibles, y siguen
estando inflamados. Los múltiples sitios en los que los enfermeros
trataron de acceder a mis venas siguen doliéndome.

29. Los
funcionarios de prisiones decidieron mantenerme en la SOCF durante la
semana de aplazamiento. Durante este tiempo, estoy constantemente bajo
observación del equipo encargado de la ejecución y los guardianes.

30.
Esperar a ser ejecutado es angustioso. Me produce mucha tensión pensar
en que el Estado de Ohio tiene la intención de causarme el mismo dolor
físico la próxima semana.

31. Me veo obligado a recordar
constantemente el hecho de que la semana próxima tendré que sufrir la
misma tortura que el Estado de Ohio me infligió el martes 15 de
septiembre de 2009 , porque no ha habido ningún cambio en el protocolo
de ejecución de Ohio y no ha habido ningún cambio en mis venas. El
declarante no tiene nada más que decir.

Rommel Broom

Jurado, afirmado y suscrito en mi presencia el 17 de septiembre de 2009.

Marcia Dukes, notaria pública.






bueno esta fue una noticia que encontre en internet y que me sorprendio mucho y no se publico por muchos medios .al que quiera dejar su opinion que la deje...un saludo chauuu...