Adicción a la Masturbación — ¿Qué es la Adicción a la Masturbación?

La adicción a la masturbación, para ponerlo sencillamente, es la necesidad compulsiva de masturbarse. La necesidad se vuelve tan sobrecogedora, que el adicto no tiene el poder para evitar masturbarse. Este poderoso deseo está en la base de la mayoría de las formas de adicción sexual. La necesidad de ver pornografía, es usualmente un precursor de la masturbación. Las formas más avanzadas de adicción sexual, tales como múltiples relaciones, sexo con prostitutas u otras actividades ilegales, tienen generalmente sus inicios en la masturbación. La adicción a la masturbación, es conocida como una adicción de “proceso”, en oposición a la adicción a sustancias como el alcohol o las drogas. En una adicción de proceso, el sentimiento eufórico o estimulante, proviene de químicos liberados en el cerebro, en lugar de una fuente externa. A medida que la mente se acostumbra a la liberación de estos químicos, busca recursos contínuos para obtener esa estimulación.

En la superficie, la masturbación podría parecer inofensiva. Después de todo, es simplemente sexo contigo mismo. Pero hay más en la masturbación que lo que el ojo puede ver. Dado que somos seres de tres componentes —cuerpo, alma y espíritu—, la masturbación nos afecta física, emocional y espiritualmente. Antes de adentrarnos en los efectos negativos de la masturbación, permíteme asegurarte que estos son reales y que yo los he experimentado en mi propia vida.

Adicción a la Masturbación — Efectos Físicos

Como ya lo habíamos mencionado, el “estímulo” de la adicción a la masturbación, proviene de la generación de químicos que son liberados dentro del cerebro durante el orgasmo. Cuando el cerebro comienza a necesitar este “estímulo”, el adicto se entrena para llegar al clímax más rápido y más a menudo. Además, el adicto se acostumbra a las sensaciones de la masturbación, en ocasiones al punto de que la actividad sexual “normal” no es satisfactoria. Woody Allen tenía una línea en una de sus películas: “Soy bueno en el sexo; practico mucho cuando estoy solo”. Aunque esa línea puede parecer graciosa, minimiza el problema físico de la masturbación. Al practicar masturbación, el adicto se satisface en una actividad intensa y corta con clímax rápido. Desafortunadamente, esto no es muy satisfactorio para una esposa en una relación sexual.

Adicción a la Masturbación — Aspectos Espirituales y Emocionales

La masturbación, por su propia naturaleza, es un acto egoísta. Dado que estás teniendo sexo contigo mismo, no hay necesidad de complacer a nadie más. La naturaleza emocional tiende a seguir el mismo curso. Dado que el sexo se convierte en algo más que otra manera de satisfacer tus propias necesidades físicas, así también la tendencia es ignorar las necesidades emocionales de tu esposa. Ella se convierte en nada más que un objeto de tu satisfacción sexual. En mi propio matrimonio, esto llevó al punto en el que yo no necesitaba a mi esposa, ni física ni emocionalmente, así que comencé a cerrarme completamente a ella. Esto nos llevó a la separación y al divorcio, luego de trece años de matrimonio.

Mucha gente es rápida para señalar que la masturbación no está específicamente mencionada en la Biblia, así que no debe haber nada malo en ella. Algunos señalarán a la historia de Onán en Génesis 38:10, como un ejemplo de masturbación condenada en la Biblia. Sin embargo, en el contexto, puede argumentarse que la maldad de Onán tenía raíces en su renuencia a darle un heredero a su hermano muerto. Se necesitó la declaración radical de Jesús en Mateo 5:28 para mostrar la naturaleza pecaminosa de la masturbación: “Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón”. Dado que la masturbación está casi siempre acompañada de pensamientos lujuriosos, de acuerdo a las palabras de Jesús, es prácticamente lo mismo que adulterio, que es definitivamente un pecado.

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Adicción a la Masturbación — ¿Cómo Saber Si Soy Un Adicto?

La maner más fácil para saber si tienes una adicción a la masturbación, sería parar. Trata de abstenerte de la masturbación o de cualquier forma de sexo fuera del matrimonio por treinta días. Si puedes aguantar este tiempo sin masturbarte en tu primer intento, probablemente no seas adicto. Sin embargo, es posible que quieras considerar dejarlo de cualquier manera por el bien de tus relaciones. Si como yo, eres apenas capaz de aguantar más de dos o tres días, aparentemente tienes un problema de adicción. Dado que la masturbación afecta al cuerpo, alma y espíritu, la recuperación debe llevarse a cabo en las tres áreas. La recuperación física involucra abstinencia. Hemos mencionado anteriormente que esto es una cosa difícil, por no decir imposible, en nuestras propias fuerzas, por lo que necesitamos el apoyo emocional que solo puede venir de la búsqueda de gente responsable. Esto podría incluir consejería con un consejero cristiano experimentado en temas de adicción sexual o uniéndose a un grupo de apoyo para pecados sexuales en línea. Este puede ser un paso intimidante, ya que la adicción a la masturbación tiende a ser un pecado oculto y hay un sentimiento de vergüenza al admitir esta lucha. Y ese sentimiento de vergüenza puede evitar que nosotros pidamos perdón a Aquel que lo da libremente. Pero esa sanidad y renovación espiritual es una parte determinante del proceso de recuperación.

fuente: http://www.allaboutlifechallenges.org/spanish/adiccion-a-la-masturbacion.htm