Argentina y Chile por la conquista del sur

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La expansión territorial argentina frente al mito de pérdidas territoriales


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La expansión hacia el sur

Una larga historia subyace a la compartida y opuesta percepción argentina y chilena de pérdidas territoriales en el sur, cada cual por el expansionismo del otro. Esta es, obviamente, la historia de la competencia territorial argentino-chilena por la región, una historia que a su vez tiene dos dimensiones: una ligada a las negociaciones, los asentamientos y las operaciones militares, y otra vinculada al debate académico respecto de los títulos históricos. La dimensión política y militar es relativamente bien conocida. El extremo sur, aunque pretendido por los españoles, nunca fue ocupado por la Corona y fue territorio indígena hasta fines del siglo diecinueve. Chile adquirió una buena ventaja inicial en su expansión hacia el sur debido a que su consolidación como Estado se produjo mucho antes que la de la Argentina.


Argentina

Era un país pequeño y homogéneo, que no sufrió la balcanización y las prolongadas guerras civiles de la Argentina, y en 1843 había establecido ya una guarnición en el estrecho de Magallanes que poco después se convertiría en poblado, Punta Arenas. A través de alianzas con las tribus indígenas la influencia chilena en la Patagonia creció lenta pero constantemente; lo que en el día de hoy es la provincia argentina de Neuquén era el territorio donde los indios engordaban el ganado que robaban en la provincia de Buenos Aires para luego transportarlo a efectos de venderlo en los mercados chilenos. Los indios llevaban el ganado a través de lo que es actualmente la provincia de Buenos Aires, entonces territorio indígena, por un sendero conocido como el "Camino de los Chilenos". Las pretensiones chilenas respecto del sur crecieron concomitantemente con el aumento de su influencia en esa región: es así que mientras las constituciones chilenas de 1822, 1823, 1828 y 1833 establecían la frontera entre Chile y la Argentina a lo largo de la cordillera de los Andes hasta el cabo de Hornos, hacia la década de 1870 Chile ya reclamaba toda la Patagonia al sur del río Negro.
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Mientras tanto la Argentina se había sumido en una balcanización que tornaba imposible la competencia con Chile por territorios. Las provincias tenían sus propios ejércitos, guerreando entre sí, acuñaban su propia moneda y muchas veces firmaron tratados de comerciales, de límites y de alianza militar con Estados ajenos al ámbito argentino. Esta situación tan adversa fue modificada por etapas sucesivas:

1. Con la caída de Rosas, primer paso hacia la unidad de una Confederación Argentina que, no obstante, estaba separada del Estado de Buenos Aires.

2. Con el triunfo de Mitre en la batalla de Pavón de 1860, que estableció la unidad territorial inicialmente frágil pero eventualmente duradera de lo que hoy conocemos como República Argentina.

3. Con la guerra contra Paraguay de 1865-1870, en la cual gracias fundamentalmente a hombres, dinero y armas del Brasil, Mitre consiguió:

a) Destruir un peligroso competidor por territorios como Paraguay, que era un Estado consolidado con una población de aproximadamente 800.000 habitantes contra los aproximadamente 1.200.000 de la Argentina, cuya unidad era en tal medida frágil que no mucho antes de la guerra el caudillo entrerriano Urquiza le había sugerido al presidente paraguayo Francisco Solano López su alianza contra Mitre. Por cierto, en 1863 Urquiza envió una misión exploratoria a cargo de José Rufo Caminos, sugiriendo una alianza entre Paraguay, Entre Ríos, y Uruguay, que fue rechazada por López (1). Éste estaba convencido que el Brasil era el enemigo natural tanto de su país como de la Argentina de Mitre, por una simple (pero teórica) cuestión de equilibrio de poder, y fue por eso que entretenía la ilusión de una alianza con éste, cosa que Mitre no desalentó. Para López una alianza entre Argentina y Brasil era inconcebible, y rehusó exhortaciones del gobierno uruguayo de Berro de ocupar Martín García para posibilitar un apoyo a Urquiza en caso de guerra (2). Pero pronto Mitre traicionó a López, aliándose con Brasil en lo que fue uno de los más brillantes gambitos diplomáticos de la historia argentina, que permitió:

b) Ganar importantes territorios a costa del Paraguay (Formosa, Candelaria, Santo Tomé) y así consolidar territorialmente a la Argentina en el noreste, y

c) Destruir sus enemigos internos y así consolidar la unidad argentina mientras la guerra se ganaba con el ejército y la flota brasileña (3).



Argentina y Chile por la conquista del sur


La decisión chilena de hacer la guerra contra Perú y Bolivia.


Por cierto, la llamada Conquista del Desierto del general Roca, en que las fuerzas argentinas ocuparon los territorios indígenas hasta el río Negro, se inició días después de la declaración formal de guerra por parte de Chile. Aunque ya habían triunfado militarmente, las fuerzas chilenas estaban concentradas en el norte, y más allá de sus fronteras, en el Perú. La situación había quedado invertida, con la Argentina en una posición negociadora mucho más fuerte que antes. El desenlace negociado, es decir, el Tratado de 1881, se firmó tres años antes que el Tratado de Paz entre Chile y Bolivia, en un momento en que aunque su guerra había sido ganada, Chile aún debía concentrar sus energías en el norte. Casi milagrosamente, pues, una secuencia muy afortunada de acontecimientos le permitió a la Argentina neutralizar su enorme desventaja inicial. De todas maneras, el resultado final fue una frontera que es sustancialmente la misma que la que surgía de la primera percepción que los chilenos tuvieron respecto de la extensión de su territorio -esto es, la percepción vigente antes de que adquirieran su ventaja respecto de la Argentina, reflejada en sus Constituciones de 1822, 1823, 1828 y 1833.

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