Mapuches punk

UN MOVIMIENTO INDIGENA JOVEN EN LAS CIUDADES DEL SUR


MAPUCHES PUNK

Mapuches punk

Mapurbe, es decir mapuches urbanos, es la palabra que define a este movimiento joven que surgió en las ciudades del sur. Ellos van a recitales, forman bandas punk, usan tachas y crestas, pero al mismo tiempo reivindican su identidad mapuche, en una fusión que encuentra adeptos pero también rechazos en la comunidad indígena.
musica

Tienen tachas, crestas, borceguíes, un look a primera vista punk. Pero también una bandera mapuche o un kultrun bordado en la campera de jean. Quienes lo llevan son mapuches punk, o como ellos se llaman, mapunkies. O mapuheavies. Son muchos: en los últimos años empezó a surgir entre los jóvenes mapuches que viven en las ciudades de la Patagonia un movimiento que reafirma su identidad indígena, pero que al mismo tiempo la fusiona con rasgos propios de la cultura urbana. El término que define este movimiento es mapurbe, mapuches urbanos, palabra inventada por un poeta que ellos tomaron prestada y usan en sus publicaciones, en programas de radio y en poesía. Cuentan que a veces los mayores los rechazan, les dicen que eso no es ser mapuche. “A mí me parece bueno que suceda –cuenta una de las integrantes de este movimiento–, porque eso nos permite discutir qué significa ser mapuche hoy.”
Se encontraron por primera vez en ámbitos propios de los jóvenes: recitales, espacios contraculturales. “En esos espacios nos fuimos acercando –explica Lorena Cañuqueo, que tiene 23 años y estudia Comunicación–. Empezamos a discutir realidades que acá en Bariloche son bastante complejas. Esta es una ciudad turística, donde prima la imagen de lo que se vende, de los estereotipos de una ciudad bella, sin conflictos, pero al mismo tiempo hay una parte de la población que vive en las periferias, en barrios formados casi enteramente por mapuches provenientes de zonas rurales, que fueron expulsados de esas áreas. Nosotros somos los hijos de esa gente que estuvo obligada a venirse a las ciudades.”
Dice que muchos no tenían antes de esos encuentros conciencia de ser mapuches. “Había una serie de confluencias: vivir en la periferia urbana, estar desplazados de ciertas relaciones económicas, culturales. Y a eso se le agregaban ciertas características de una identidad indígena. Pero eso se veía, más que como una característica a fortalecer, como un estigma negativo.”
–¿Se sentían rechazados?
–Sí, el rechazo se vive en la escuela, en la primaria, en la secundaria. Estas movidas, los recitales, los encuentros entre los jóvenes posibilitaron la idea de que en lugar de ser un estigma, la identidad indígena se reivindicara. Pero pasó tiempo hasta decir que esa identidad indígena era una identidad mapuche. Esos espacios nos sirvieron para empezar a rastrear momentos de nuestras historias familiares y ver cómo llegamos a ser periféricos dentro de esta sociedad. Surgió fuertemente una historia común de todas las familias, que era la historia del despojo, de desalojos, de negación, una serie de condiciones de subordinación. Entonces empezamos a hablar con más firmeza de que éramos mapuches.

Kreciendo:

Esta unión entre lo punk o lo heavy y lo mapuche es, para Laura Kropff, “el eje de la discusión generacional”. “Ellos no dicen tengo que dejar de ser lo que soy para ser otra cosa: lo que hacen es incluir la heterogeneidad y diversidad de realidades dentro de la noción de mapuche”, dice esta antropóloga de la UBA que viene trabajando el tema para su tesis de doctorado. “Hay gente de generaciones anteriores que no entiende eso. Muchos de los jóvenes explican la incidencia del heavy o el punk en sus trayectorias de vida como discursos de resistencia, que les sirvieron en su momento para explicarse su realidad y que tienen continuidad con la resistencia histórica. Ahora en los recitales under o punk empiezan a aparecer las banderas mapuches, también aparecen en las letras de las canciones, a veces se invita a los jóvenes mapuches a hablar en los recitales. El discurso joven en el movimiento mapuche plantea una cantidad de cosas y, por otro lado, también el discurso mapuche se mete en el movimiento joven. En esas dos instancias se dan procesos muy interesantes.”
Kropff ubica el comienzo de este movimiento a principios de los 90, “pero en las provincias patagónicas el hito fundamental fue el censo del año 2001, que por primera vez incorporó dentro de las preguntas una variable indígena, una pregunta sobre el autorreconocimiento. Como hay una tradición de ocultamiento y negación de la presencia indígena en Argentina, era difícil responder a un censista, un funcionario, que venía a preguntar si se consideraban de origen indígena. A partir de ahí los jóvenes empezaron a decir que hay que plantear la presencia y reconocerse. Pero lo indígena estaba muy asociado a lo folklórico, muy racializado. Estos jóvenes empezaron a hacer un trabajo que apuntaba a la identidad. La misma palabra mapurbe es un neologismo que creó un poeta mapuche joven de Santiago, David Aniñir”.
Poco después surgieron las primeras producciones: fanzines, programas radiales, poemas, donde, dice Lorena Cañuqueo, “aparece la reivindicación de la identidad mapuche a partir de una voz joven, que por un lado denuncia pero también habla sobre el proceso actual, sobre vivir en las ciudades, en los barrios, ser panadero, estudiante o desocupado”. Kropff cita uno de esos poemas en su trabajo:

Reflexionando sobre fotokopias de un libro / y leyendo un FanZine, Piketiando, / o pensando la pintura en la pared, / va el Intelektual de la Kalle, / Repudiando-Recordando el Poxirran, ReVolviendo el Origen, / y Kreciendo su raíz entre el Cemento, / regándose de rekuerdos de llanto, / sangre, tetras, birras, mea’o, Molotov’s, musi-k, bardos, / ideologías pasadas y ¿presentes? / Y rekordando también el Futuro, / organizando una ReVuelta / kon otro Intelectual de la Urbe MapUrbe.
(Poema de Fakundo Wala, aparecido en el fanzine “Tayiñ Weichan”)


El uso de la letra k, dice la antropóloga, “para mí tiene que ver por un lado con la tradición anarco-punkie, que tiene un corte generacional, y por otro es una letra que se usa para transcribir algunos sonidos del mapudungun”, la lengua mapuche.

Los espacios:

Cañuqueo, quien forma parte de la “Campaña de Autoafirmación Mapuche Wefkvletuyiñ”, plantea que uno de los objetivos del movimiento es “pelear con la idea hegemónica que plantean muchos intelectuales orgánicos de que la identidad indígena sólo es posible de sostener en el espacio rural. El proceso histórico que vivieron los pueblos indígenas en general y particularmente el mapuche lleva a que hoy estén presentes en zonas rurales y también en las zonas urbanas: la población mapuche en las ciudades es muy numerosa. Y el hecho de vivir en un espacio urbano no significa tener de ninguna manera tener una identidad más reducida que en las zonas rurales. Por otro lado, tanto la ciudad como el ámbito rural son formas de pensar el espacio que se dan mucho después de la conquista, pero hablan de un mismo territorio. Ciudades como Bariloche, Neuquén, General Roca, Bahía Blanca, están en lo que hoy se reivindica como parte del territorio mapuche. Nosotros entonces no nos desplazamos de nuestros territorio, sí estamos desplazados de ciertas relaciones económico-sociales, muchas veces desvalorizados en nuestra identidad, pero es posible hablar con firmeza de la identidad porque esto sigue perteneciendo a nuestro territorio ancestral”.
El movimiento llevó a muchos jóvenes a participar en ceremonias tradicionales y a algunos hasta a estudiar el mapudungun. Cañuqueo cuenta que en este movimiento también terminaron acercándose algunas familias “que hasta hace poco no hablaban de su identidad o la desvalorizaban: a través de sus hijos han vuelto a entablar una relación con la gente mapuche”. Pero admite que también hay rechazos.
“Mucha gente rechaza esto, se sienten molestos cuando ven chicos que usan cresta, borcegos y andan con una campera con un kultrun o una consigna mapuche. Al menos desde mi punto de vista eso genera un aspecto positivo: analizar las condiciones históricas en que hemos vivido, que hacen que hoy la identidad surja de distintas maneras y poder discutir qué significa ser mapuche hoy. Alguna gente evalúa que este movimiento juvenil lo que hace es transformar negativamente la identidad mapuche, pero por usar tachas o pelos largos uno no la está desvalorizando. Es al revés: estos espacios contraculturales les permitieron a muchos jóvenes conocer su identidad.”



Somos mapuche de hormigón
Debajo del asfalto duerme nuestra madre
Explotada por un cabrón.

Nacimos en la mierdopolis por culpa del buitre cantor
Nacimos en panaderías para que nos coma la maldición

Somos hijos de lavanderas, panaderos, feriantes
y ambulantes
Somos de los que quedamos en pocas partes

El mercado de la mano de obra
Obra nuestras vidas
Y nos cobra

Madre, vieja mapuche, exiliada de la historia
Hija de mi pueblo amable
Desde el sur llegaste a parirnos
Un circuito eléctrico rajó tu vientre
Y así nacimos gritándoles a los miserables
Marri chi weu!!!!
En lenguaje lactante.

Padre, escondiendo tu pena de tierra tras el licor
Caminaste las mañanas heladas enfriándote el sudor

Somos hijos de los hijos de los hijos
Somos los nietos de Lautaro tomando la micro
Para servirle a los ricos
Somos parientes del sol y del trueno
Lloviendo sobre la tierra apuñalada

La lágrima negra del Mapocho
Nos acompañó por siempre
En este santiagoniko wekufe maloliente.

Por David Aniñir Guilitraro
(Cerro Navia-Santiago.)



MAPURBE ZINE


metal



Este fanzine nació hace como tres años. Se gestó primero como un boletín informativo hasta que a partir de las discusiones con la gente del Equipo le dimos una vuelta de ros-k. Veíamos que lo que se llama la �cuestión mapuche� tenía muchos voceros que informaban las noticias urgentes, pero dentro de esas informaciones había muchas cosas que se daban por entendidas, que no se discutían y sobre todo, muchas voces quedaban opacadas por lo que un sector de mapuche entiende que es la �verdadera� lucha del Pueblo. Así que decidimos hacer otra cosa, en realidad no lo pensamos, nos salió así porque es parte de la manera en que entendemos la política. Es decir, esto de que las cosas son mucho más que un par de discursos declarativos y combativos. Decidimos dejar de ser un pasquín informativo, porque como decimos en algún lugar, no queríamos hacer �sindicalismo� mapuche y porke tenemos más preguntas que hacernos que discursos hechos. Al mismo tiempo vimos que había otra gente que andaba difundiendo cuestiones que no necesariamente trataba el tema de la identidad mapuche, pero que sí hablaba de otras identidades. Por ejemplo, zines, programas de radio, bandas, poetas... y entonces entendimos algo. Eso -que a veces se piensa como una expresión de pérdida de identidad entre los jóvenes- tiene más que ver con lo mapuche de lo que usualmente creemos. ¿Por qué?, porque antiguamente los mapuche cuando querían decir algo importante no sólo usaban los discursos.

Hay muchas maneras más de decir las cosas, de expresar lo que uno siente y piensa. Los mapuche -aún hoy- usan distintas formas de expresarse: lloran, cantan, cuentan epew, ngutram, hacen silencio, hacen arte� es decir, lo que mejor sirva para expresar sus sentimientos. Pero ahora hay una forma de pensar el discurso público y se segmenta todo lo diferente al discurso �político�. Se entiende que ciertas cosas constituyen una forma de mostrar debilidad, como el llanto. Esa es la visión occidental de los gestos, si llorás es porque no te la bankás o porque no sos lo suficientemente fuerte como para enfrentar lo que te toca. Entonces esas cosas quedan reservadas al ámbito privado de tus pensamientos. En cambio antes, cuando te querían saludar, conocer, enamorar, cagar a pedos, hablar de política, de historia, de economía, de la vida y de la muerte se usaban varios recursos.

Por eso decimos que hoy cuando queremos referirnos a nuestra identidad y utilizar diferentes herramientas lo que estamos haciendo es retomar metodologías antiguas. En el ánimo de que los sentimientos y el pensamiento �el rakizuam- sean escuchados y entendidos utilizamos todas las formas de expresar las palabras y los sonidos. Por eso, con el ánimo de que no haya formas únicas de hablar sobre la identidad mapuche en el presente nosotros trajimos una de las tantas formas de expresarse. Algo así como un vlkantun de alegría sin dejar de lado lo doloroso. Esperamos que las demás formas que existen y las que se estén gestando sirvan para cargar de emoción y belleza nuestras palabras, como lo hacían los viejos.

Pedimos que nuestros antiguos y todos los que ya se fueron nos den la misma fortaleza que consiguió Martiniano Nahuelquir cuando tuvo que hablar al finalizar el camaricun de su comunidad, Cushamen. Para tener esa fuerza hizo un pequeño gellipun.

�esa mañana iba a repetir mis palabras, y por esa oración que fui a hacer allá, para tener mi espíritu de los viejos, hablé con buenas palabras, me dirigí a la gente con ese espíritu tan ardiente�.

(Palabras de Martiniano Nahuelquir. En �¿Dónde reside tu espíritu ardiente?� de Ana Ramos. Signos Literarios y Lingüísticos, Vol. V, Nº 1. 2003.)



MapUrbe'zine, Año 2, Nº 6, Pewv - Especial Arte Mapuche


cultura

Arte y Pensamiento Mapuche


Cada vez que se habla sobre arte mapuche se hace referencia al telar, a nuestra platería o la cerámica. Cada vez que se habla de nuestra historia se habla sólo de la época de la conquista del desierto, dejando de lado otros procesos históricos que vivió nuestro Pueblo y, sobre todo, los procesos actuales. Entonces quedamos situados en un pasado acotado, tan remoto que no identifica demasiado a nadie. Se suma a esto , que muchos de nosotros no hacemos platería, ni telar, ni cerámica.

Pareciera que una vez más el discurso hegemónico, que muchas veces reproducimos nosotros mismos como mapuche, nos deja de lado y no nos contempla en nuestra heterogeneidad y en nuestra diversidad como Pueblo, porque en este discurso quedan afuera un montón de nuevas formas de hacer arte, que no dejan de ser mapuche.

sociologia

Quiero ser libre en la tierra, formar parte de la vida que nace en las cordilleras sin fronteras ni alambrados.

¡¡¡Despierta Lautaro!!!�, Rodolfo Cancino


El género musical que es entendido como mapuche o música folclórica que habla del �indio�, remite a un indio sufrido, oprimido y hecho pedazos. Nadie quiere ser uno más de esos mapuche. Por lo demás, la pintura, el teatro o el dibujo, están tan arraigados en lo occidental que se hace imposible mirarlos como arte con rasgos mapuche, o como arte mapuchizado.

Ellos sin pedir nada supieron luchar por su vida, por su paz...

Heridas de un Pueblo, Mortaja, banda heavy de Furilofche


Hoy, desde la música se intenta darle voz a los ecos callados que resuenan en nuestra cabeza y en nuestro corazón, ecos que quieren ser escuchados y que necesitan encontrar un lugar.

En distintas partes de nuestro Territorio se han ido formando grupos de música de rock, de heavy, de hip hop y de folclore que buscan una nueva forma de hacer arte mapuche y de generar también desde ese lugar un pensamiento mapuche que nos fortalezca como Pueblo.

Recuerdo mis ancestros, lo hacemos por ellos, por nosotros, por todo lo nuestro. Diez veces venceremos.

Subverso, Vicente Durán, Gulu Mapu


Desde el teatro últimamente también se intenta ocupar un espacio mapuche dentro del arte. El teatro ha servido a la humanidad históricamente para poder decirse y poder pensarse como cultura y como Pueblo. Varios lamgen, tanto de éste lado de la cordillera como del lado de Gulu Mapu, hemos tomado el teatro para generar pensamiento, para fortalecernos, para unir fuerzas y para re-encontrarnos desde donde venimos y con lo que venimos. Para poder así, de esta manera, seguir llevando un pensamiento mapuche.

Y hoy tal vez Kay kay comience otra vez a agitar las aguas, porque como aquella vez los mapuche volvemos a ser sólo che. Nos estamos olvidando de la tierra, de ser gente de la tierra, ¿no deberíamos escuchar a nuestros espíritus del pasado?

Xeg Xeg y Kay Kay, Proyecto de Teatro Mapuche

Esos ecos antiguos que nos siguen resonando, nos instalan en el hoy con más fuerzas, con nuevas ideas. Nos instalan en algún gimnasio para hacer sonar nuestras gargantas o nos tiran de un hilo para acomodar la tela y dar pie a la escena que nosotros queremos reconstruir: La escena de nuestro Pueblo Hoy.

Pensémosnos como Pueblo sin olvidarnos del pasado pero ubicándonos en lo que somos hoy, en cómo hemos quedado y con qué. Tomemos lo que hoy tenemos, hagámoslo nuestro y miremos todo con un ojo mapuche. Porque en definitiva todo lo que hagamos va a estar tocado por nuestra historia y nuestra identidad

MAPURBE FANZINE

mapuche

El “MapUrbe’zine” es una publicación en formato fanzine orientada a los jóvenes mapuche que viven en los barrios periféricos de las ciudades que se emplazan en el Wajmapu (Territorio Ancestral Mapuche) en el sur de Argentina y Chile.1Los mapuche son un Pueblo Originario que permaneció independiente durante el período colonial y que perdió esa autonomía por la expansión de los estados nacionales de Chile y Argentina a fines del siglo XIX.
CLOSEEl fanzine es un género de publicación gráfica informal hecha en base a recortes y fotocopias que nació al calor de la escena contracultural y alternativa del movimiento punk y hardcore norteamericano e inglés (Duncombe 1997, Burt 1998). El género fue reapropiado en las ciudades de la Patagonia en la década de 1990 en el circuito heavy-metal y punk vinculado al movimiento juvenil de resistencia a la aplicación de políticas neoliberales que afectaron especialmente la educación y la salud pública y generaron altos índices de desocupación. Entre los jóvenes que participan de este circuito en el presente se incluye una gran cantidad de mapuche. Los espacios privilegiados de circulación del MapUrbe'zine son los recitales de la escena ander-alternativa, las radios comunitarias y el espacio de los barrios periféricos, alcanzando a jóvenes de varias ciudades de las provincias de Río Negro y Chubut, en Argentina.

El MapUrbe’zine es uno de los proyectos que lleva adelante el Equipo de Comunicación MapUrbe en el marco de la Campaña de Autoafirmación Mapuche Wefkvletuyiñ –estamos resurgiendo-. La campaña está compuesta por una red de activistas, artistas, investigadores y comunicadores mapuche y no mapuche, y tiene como objetivo principal instalar la discusión sobre la identidad mapuche en el presente a partir de comprender que la situación actual propone una gran diversidad de realidades que no pueden ser reducidas a estereotipos folclorizantes. Wefkvletuyiñ apunta especialmente a la población mapuche joven de las periferias urbanas que ha desarrollado toda su vida en la ciudad como consecuencia de la migración de sus padres desde las áreas rurales.

antropologia
Algunos de los activistas mapuche de Wefkvletuyiñ provienen del circuito heavy-metal y punk, y el MapUrbe’zine se creó en función de instalar la discusión sobre la identidad en ese ámbito específico. Desde su propuesta estética y genérica, el MapUrbe’zine ingresa en un circuito donde la cuestión de la identidad étnica aún no había sido instalada por las organizaciones del movimiento mapuche que, desde la década de 1990, instalaron la cuestión en la arena pública nacional, regional y local (Briones 1999). El fanzine se enmarca en una tendencia que, desde el año 2001, viene generando discusiones en clave generacional al interior del movimiento (Kropff 2005) y que comienza a desarrollar su activismo en nuevos espacios interpelando fuertemente a los mapuche que viven en las ciudades. Por lo tanto, el zine se encuentra con lectores jóvenes cuyas trayectorias tienen algunos aspectos estructurales comunes pero también formas particulares de procesar la historia, las memorias y las interpelaciones sedimentadas de las instituciones funcionales a la expansión del estado argentino (con su violencia económica, política, física y simbólica). Algunos de nuestros lectores son gente que tiene una relación ambigua con la identidad mapuche, otros nunca se cuestionaron el tema de la identidad y otros son activistas como nosotros. Esa multiplicidad de destinatarios vuelve al fanzine un objeto difícil de producir que acarrea un alto nivel de complejidad.

El MapUrbe’zine es parte de una estrategia que decidimos implementar para intervenir en esa realidad particular generando preguntas movilizadoras que favorezcan la puesta en evidencia de una experiencia colectiva subalterna y permitan generar representaciones con sentido que movilicen las energías hacia la transformación de las condiciones injustas en las que vivimos. Esas representaciones tienen que ver con generar interpretaciones verbalizadas, diferentes narrativas, pero también con visibilizar corporalidades y movilizar la memoria colectiva manifiesta a través de prácticas corporales (Connerton 1989, Taylor 2003).

La cuestión urbana

Uno de los principales desafíos es cuestionar las concepciones instaladas sobre la relación entre los espacios rurales y urbanos en la realidad mapuche actual y en su trayectoria histórica. En el proceso político del movimiento mapuche de los últimos años, esta relación se ha venido planteando desde diferentes posturas. Está, por un lado, el discurso ruralizante que interpreta la experiencia urbana en términos de pérdida y que, por lo tanto, deslegitima las voces de los mapuche urbanos desde la sospecha de falta de autenticidad. Las organizaciones que han tenido mayor visibilidad pública a partir de la década de 1990 tienen en su dirigencia muchos mapuche que viven en las ciudades y estas interpelaciones des-legitimadoras se han utilizado para desacreditar demandas. La elaboración política del movimiento organizacional incluye una noción de territorio definida a partir de la geopolítica histórica que no se basa en la distinción entre lo rural y lo urbano; sin embargo, en términos prácticos, esa distinción se impone (Cañuqueo 2005). Además, entre estas mismas organizaciones, hay algunas que plantean la relación entre lo urbano y lo rural en términos de la necesidad de “retorno al campo” (Delrio y Ramos 2005).

Sobre la base de la relectura crítica de los planteos organizacionales de la década de 1990, Wefkvletuyiñ se enmarca en la perspectiva que ve a la ciudad como un espacio territorial mapuche porque la emergencia misma de la distinción entre espacios rurales y urbanos proviene del proceso de ocupación del que somos víctimas. Por lo tanto, es necesario que la población mapuche urbana—que incluye la descendencia de todas las familias que se vieron obligadas a abandonar sus tierras—se articule y aporte al tejido social mapuche, se integre como parte del Pueblo Mapuche que es. En el caso de Puel Mapu (territorio mapuche hoy ocupado por el estado argentino), esta necesidad se vuelve muy evidente porque la mayoría de la gente vive hoy en día en las ciudades.

Generar esta articulación es una tarea sumamente compleja porque implica desafiar supuestos profundamente arraigados. La primera tarea es promover un debate sobre la identidad de modo tal que la gente pueda explicarse su propia realidad en términos del proceso colectivo. Desde el año 2001, ese primer paso se ha comenzado a dar y la cuestión se ha venido instalando fuertemente entre los jóvenes de las periferias, generando a su vez nuevos desafíos. Los jóvenes ingresamos en el movimiento acarreando nuestras propias experiencias sociales y nuestras formas de interpretación discursiva y corporal de esas experiencias atravesadas no sólo por interpelaciones racializadas y etnicizadas sino por interpelaciones entramadas de edad, clase y género.

Teniendo en cuenta ésto, el fanzine intenta construir un lenguaje propio a partir de incorporar estéticas y códigos que vinculan la experiencia urbana, la discusión mapuche y la música heavy-metal y punk. El fanzine comenzó difundiendo contenidos de análisis político acerca de la realidad actual y divulgando contenidos históricos y culturales. No obstante, tanto desde la poética como desde la estética, el fanzine se fue reformulando para poder exponer una voz mapuche que no era contemplada por el discurso de las organizaciones mapuche y hablar de la realidad de un sector juvenil que era apenas enunciada en algunos pocos ámbitos mapuche.

Notas sobre la urgencia
A partir de que la cuestión mapuche se comenzó a instalar en el circuito heavy-punk, la discusión fue derivando hacia el abordaje de las corporalidades y las moralidades que se ponen en juego en la experiencia particular de los jóvenes mapuche urbanos y que se vuelcan en las estrategias de activismo. Comenzamos a preguntarnos ¿qué es “la lucha”?, ¿qué es la “resistencia”?, ¿cuáles son las corporalidades legitimadas por el movimiento mapuche?, ¿hasta qué punto estas corporalidades cuestionan o reproducen el statu quo?

En relación con este debate, la postura del MapUrbe’zine es la de no responder a lo que denominamos “urgencias mediáticas”, es decir, a la inmediatez de los acontecimientos que terminan por dar una visión reducida de los conflictos territoriales y de la demanda de derechos. Sobre todas las cosas, la inmediatez excluye el proceso histórico y la cotidianeidad que constituye el presente de la gente.

Este cuestionamiento nos llevó a prestar atención a la doble temporalidad altamente contrastante que atraviesa las propuestas comunicacionales de las organizaciones. Por un lado, se evoca un tiempo mítico “circular” vinculado a la espiritualidad y al ciclo natural, que parece fundamentar la existencia del Pueblo Mapuche. Por otro lado, “la lucha” se funda sobre la idea de la urgencia y la necesidad de responder con acciones directas inmediatas. Entre esas dos nociones de tiempo no hay nada. Las pocas referencias al tiempo histórico se remiten a situaciones coloniales o previas a la ocupación territorial por parte de los estados nacionales argentino y chileno. Además, estas referencias se realizan de modo de construir un relato limpio, basado en oposiciones binarias, que fundamenta la necesaria toma de posición—igualmente binaria—en el presente, opacando las complejidades.

Otro de los disensos que el MapUrbe’zine plantea con respecto a la forma de construir la identidad mapuche en el presente (quizás el más controversial) es el cuestionamiento a la construcción del rol de los jóvenes dentro del movimiento en relación a la opción por el “violentamiento de los cuerpos” como modo de responder a las demandas actuales. Esta interpelación responde a una lógica en la que la situación de “urgencia” nos obliga a una “movilización permanente” que requiere de respuestas contundentes y efectivas en lo inmediato. Este discurso afecta principalmente a los jóvenes porque sostiene que, si los ancianos tienen la “Sabiduría”, los jóvenes tienen la “Fuerza”. Por eso, decidimos abordar el tema de la construcción/destrucción de los cuerpos jóvenes a través de una edición especial del zine que denominamos “Nekro-lógicas”.

La preocupación del equipo era doble. Por un lado, nos preocupaba la construcción y exaltación de la figura del mártir mapuche a partir de las muertes ocurridas en procesos de violencia y represión. Por otro lado, nos preocupaba la construcción de una especie de ranking de muertes reivindicables en función de su grado de visibilidad pública respecto a las disputas mantenidas con el estado.
Nuestra preocupación era y sigue siendo que este lugar de dignidad y lucha que el movimiento ofrece a sus jóvenes acabe generando más fragmentación que uniones. Ese modo de concebir la identidad mapuche está asociado a un esquema moral que interpela a los varones jóvenes midiendo su capacidad de resistencia individual en función de la urgencia y que excluye otras formas de construcción colectiva que apuntan a proyectos en el largo plazo. Este esquema moral se aplica, en el contexto presente del movimiento mapuche, a jóvenes que viven en condiciones de marginalidad y se entrama con otra serie de interpelaciones (de clase, de género, de edad) que también les están diciendo que lo único que pueden ofrecer a “la sociedad” es su cuerpo.

Notas sobre la violencia
Desde hace un tiempo, la Campaña Wefkvletuyiñ viene generando una reflexión acerca del proceso de violencia, desmembramientos, muertes y silenciamientos ocurridos durante la campaña militar de ocupación del territorio mapuche. Esos silenciamientos consisten en omitir o negarse a hablar de los tiempos de “la guerra”—como dice nuestra gente—y de las secuelas que dejó en nuestras familias. Para nosotros, abordar esos silenciamientos transmitidos a través de generaciones es una condición necesaria para poder reconstituir el tejido social mapuche. La opción por el silenciamiento de la violencia vivida generó, entre otras cosas, la negación de la identidad mapuche como estrategia de invisibilización. Pero, además, empujó a la gente a la acción individual y a la ruptura de los lazos afectivos y sociales que los vinculaban con el colectivo social mapuche, con sus familias y con sus zonas de afectividad. Con estos antecedentes, un tipo de proyecto político que asigna a la juventud la tarea de resistir los embates de la violencia como una forma legítima de proyectarse individual y colectivamente como mapuche, reproduce procesos históricos de fragmentación social porque reinscribe la violencia y el dolor físico como clave identitaria.

La actualización del rasgo de fortaleza corporal que forma parte de la construcción del grado de edad de la juventud (Chaves 2005) se combina también con la importancia que tiene en la construcción de masculinidad (Archetti 2003, Segato 2003) y también en las características atribuidas a la clase trabajadora, cuyas tareas en el sistema económico generalmente tienen una demanda mayor de fuerza. Entonces, mientras la maternidad y el cuidado de la familia ofrecen a las mujeres (urbanas, de clase trabajadora) alternativas dignificantes que también implican disciplinamiento corporal y vulnerabilidades (muertes por abortos clandestinos, complicaciones obstétricas), la vía honorable y digna de realización de los varones pasa por la puesta en práctica de su fortaleza física en el trabajo, en la confrontación con la policía, en el cumplimiento del “deber”, etc. Además, en el sector particular donde circula el MapUrbe’zine existe toda una serie de valores morales positivos asociados a la fortaleza sostenidos por estéticas—como la que promueve el punk—que específicamente disponen del cuerpo para realizar las acciones de resistencia. Nosotros mismos quedamos atrapados en esas estéticas y moralidades que se expresan en la gráfica del zine a través de dibujos de cuerpos masculinos musculosos y furiosos.

Con estas trayectorias de interpelación inscriptas en narrativas y repertorios performáticos y performativos, los jóvenes urbanos ingresamos en un movimiento que recibe agresiones violentas por parte de terratenientes y agentes estatales. Un campo de disputa en el que las situaciones de demanda pueden acabar con la muerte o la cárcel y donde la palabra “terrorista” circula para legitimar la represión. Pero también un movimiento en el que “la lucha” ha devenido un tropo articulador de heterogeneidades hacia adentro (Briones en prensa).

El violentamiento de los cuerpos resulta funcional a las interpelaciones hegemónicas que construyen nuestro status en tanto jóvenes pobres de las periferias urbanas. Al mismo tiempo responde a las políticas estatales más agresivas que quieren a los mapuche que se movilizan por sus derechos encarcelados, reprimidos físicamente y, en el más extremo de los casos, muertos (o como dirían los historiadores y antropólogos de la nación: extinguidos).

El desafío entonces, para un activismo como el nuestro centrado en el trabajo en arte y comunicación, es cómo intervenir en un campo donde estas subjetividades se constituyen tan fuertemente como lugares de enunciación y praxis, como voces y cuerpos legítimos. El dilema es que no basta con poner en evidencia los modos en que estas corporalidades responden al orden establecido porque entonces estamos destruyendo un sentido arraigado de dignidad, realización y honor que está asociado a esas corporalidades. No se trata solamente de deconstruir racionalmente, sino de generar una reelaboración poética y estética que nos permita construir otros lugares de dignidad, otros cuerpos legítimos.

Este artículo es un resumen de una ponencia más extensa presentada en el grupo de trabajo “Agentes Culturales” en el 6º Encuentro del Instituto Hemisférico de Performance y Política, Buenos Aires, 8 al 17 de junio de 2006.

FUENTE:http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-50149-2005-04-24.html
http://hemi.nyu.edu/cuaderno/wefkvletuyin/fanzine_articulos.htm

3 comentarios - Mapuches punk

@Panglos
Muy bueno gracias
@chica_guarani
que linda las letras de sus canciones! buen post!! despues lo leo bien