Sexo Anal.


Investigacion de Freud sobre el Sexo Anal.

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Sexo anal significa copulación carnal contra natura, con penetración por el ano.

Esta forma de relación sexual se denomina sodomía. La palabra sodomía deriva de Sodoma, una antigua ciudad de la Palestina perteneciente al valle de Pentápolis, ubicada al sur del Mar Muerto.

Sodoma se hizo célebre por los hechos que ocurrieron en ese lugar que se relatan en la Biblia.

Según estos escritos, debido a los vicios y la depravación en que se encontraban sus habitantes, Dios envió un castigo por medio del fuego, quedando la ciudad totalmente destruida y reducida a cenizas.

Freud nos dice que la experiencia científica muestra que existen múltiples desviaciones de índole sexual, tanto con respecto al objeto sexual (que es la persona que atrae sexualmente) como con el acto en si mismo.

El fin sexual normal se considera, según este autor, la unión de los genitales en el coito, que conduce a la descarga de la tensión con el fin de la procreación; sin embargo, aún el acto más normal integra elementos preliminares como los besos, la contemplación y las caricias que también producen placer sexual y elevan la excitación.

Freud denomina perversión a todo acto que no conduce al fin sexual definitivo. La palabra perversión en este contexto no tiene connotación moral alguna sino que se refiere a la desviación de su fin específico.

Estas perversiones según esta teoría pueden ser:

1) Transgresiones anatómicas que se desvían del destino específico de la unión sexual; y 2) Detenciones en las relaciones preliminares.

Con respecto a las transgresiones anatómicas, la valoración psicológica en una relación sexual no se limita a los genitales, sino que se extiende a todo el cuerpo.

Desde este enfoque se considera una perversión cuando los labios o la lengua de una persona se ponen en contacto con los genitales de otra, pero no cuando ambos labios se tocan en el acto de besarse.



Estas prácticas que algunos abominan y que son usadas desde tiempos remotos, pueden dar una sensación de repugnancia, que según Freud puede ser vencida por la libido.

En este sentido también los genitales pueden ser objeto de repugnancia por estar próximos al aparato de secreción de la orina, que también la libido se ocupa de vencer.

En el uso sexual del ano, obviamente también puede ser la repugnancia lo que produce resistencia, dado que se trata del órgano de secreción de las heces.

La mucosa anal no está limitada al acto sexual con individuos del mismo sexo sino que se extiende a la relación heterosexual. Esta preferencia, según Freud, no constituye una característica homosexual, dado que lo más frecuente en la homosexualidad es la masturbación recíproca.

Para este autor, el instinto sexual tiene que luchar contra las resistencias del pudor y la repugnancia que son los dos elementos psicológicos que se oponen a estas perversiones.

A través del Psicoanálisis, Freud llegó a conocer las transformaciones que experimentan las excitaciones sexuales de la zona anal y cómo frecuentemente conserva a lo largo de toda la vida cierto grado de excitabilidad genital.

Fuente: Obras Completas de Sigmund Freud, Tomo II, Desviaciones relativas al fin sexual.