HISTORIA DE SANTA FE DE LA VERA CRUZ


Antecedentes de la Fundación de Santa Fe


Los españoles llegan al Río de la Plata

En 1514, los reyes de España encargaron a Juan Días de Solis la preparación de una expedición con el propósito de encontrar el paso de comunicación entre el Océano Atlántico y Pacífico. De esta manera una ruta a Oriente quedaría definitivamente abierta.
Con este fin, Solis partió de España al mando de 3 naves con poco más de 60 hombres a bordo, navegando hacia el sur por la costa de Brasil, que desde hacía tiempo ocupaba Portugal.
A principios de 1516 las naves penetraron en un gran río que los indígenas llamaban Paraná Guazú. Era un río ancho e inmenso que se confundía con el mismo mar. Solís pensó que tenía que ser el mismo paso que él buscaba. Un paso ancho como el mar y dulce como un río. Lo bautizó Mar Dulce.
Se internó en las aguas y bordeó la costa uruguaya hasta la isla Martín García.
A medida que los barcos avanzaban, Solís se dio cuenta de que ese gran curso de agua que penetraba en el continente no era el paso buscado. Pero no tuvo tiempo de corregir su rumbo: se desembarcó en la costa uruguaya y fue muerto por los indios de la región junto con varios de sus hombres.


Historia de Santa Fe de la Vera Cruz

Muerte de Solís


Un sabor a derrota acompañó el viaje de regreso a España. Sin embargo, la travesía había dejado un resultado muy importante: el descubrimiento del ancho río, que los españoles llamarían "Río de Solís".
En poco tiempo cambiaría su nombre; lo llamarían "Río de la Plata", un nombre cargado de ambiciones, sueños y aventuras. El paso que buscaban lo encontraron después en la expedición al mando de Hernando de Magallanes en 1521 y fue Sebastián Elcano quien completó el viaje hasta Oriente.

Segunda expedición al Río de la Plata.

En el año 1525, los reyes españoles encargaron al marino Sebastián Gaboto una nueva expedición. En esta oportunidad las órdenes eran precisas; Gaboto debía dirigirse a Oriente por la ruta de Magallanes, cargar piedras preciosas, especies, oro, plata y sedas en esas tierras y regresar a España.
Tres grandes naves y una pequeña carabela zarparon del puerto de San Lúcar de Barrameda. Gaboto iba al mando directo de la nave capitana, "Santa María de la Concepción".

Gaboto se sale de la ruta.

En junio de 1526, las naves de Gaboto llegaron al puerto de Pernanbuco – dominio portugués- para cargar alimentos. En este lugar, Gaboto recibió noticias acerca de que el río descubierto por Solís conducía a una sierra que, por sus enormes riquezas y tesoros, era llamada "La Sierra del plata". Además se creía que ese río era el camino también para llegar al deslumbrante imperio del "Rey Blanco". Gaboto comenzó a dar una idea: ¿Por qué no abandonar la ruta que le habían trazado los reyes y penetrar en ese gran río para encontrar aquel lugar fantástico del que hablaban? ¿No sería maravilloso volver a España con la noticia de haber descubierto el imperio de mayor riquezas de estas tierras?
Gaboto reunió en junta a sus capitanes y el cambio de ruta quedó resuelto. El camino de Oriente fue reemplazado por el misterioso camino hacia "La Sierra del Plata". Esa ruta traería a Gaboto a las tierras del litoral.



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Sebastián Gaboto



Gaboto en territorio santafesino.

Llegaron al Río de la Plata, Gaboto fundó en abril de 1527 el puerto de San Lázaro y desde allí preparó la expedición que remontaría el Paraná. El recorrido se realizó sólo con la goleta y la calabera, debido a los muchos bajos que había en el río.
La expedición partió aguas arriba mientras contemplaban maravillados aquel paisaje que el Paraná les ofrecía: Primero el estuario, luego sus costas barrancosas y sus islas cubiertas de vegetación.
Navegando, siempre hacia el norte, llegaron a la confluencia del paraná con el Carcarañá, lugar donde según los relatos escuchados, comenzaban el camino hacia la Tierra del Plata.
El 9 de junio de 1527 – día de Pascua – Gaboto funda en ese lugar el fuerte Santi Spiritu. dicho fuerte, futuro centro de sus exploraciones, se convirtió en la primera población que levantaron los españoles en el territorio de nuestro país. Fue en la provincia de Santa Fe.
La tierra estaba habitada por los indios Carcaraes. Allí se construyó un rancho de paja rodeado por una amplia empalizada a manera de fortaleza. Los españoles levantaron a su alrededor algunas viviendas de paja y adobe. Gaboto se hizo construir en el interior del fuerte una pieza cómoda, adornada por cueros con dibujos en relieve.
Los españoles no se cansarían de alabar aquella región por la fertilidad de sus tierras y su enorme belleza. Decían que era la "tierra más sana y feliz del mundo, que los indios allí vivían mucho tiempo, y que al poco de llegar, todos los enfermos se habían puesto sanos y habían engordado".
Los indígenas colaboraban en las tareas diarias del fuerte: cortaban paja para la construcción de viviendas, maderas para el fuerte, trabajaban en los sembrados –especialmente las mujeres – que no tardaron en unirse a los españoles.
La población se alimentaba con hierbas, culebras y víboras y la necesidad de conseguir harina para contar con los alimentos a los que estaban acostumbrados, llevó a los españoles a plantar trigo que, en pocos meses, fructificó en una notable cosecha. Fue esta la primera vez que se sembró y cosechó trigo en la pampa húmeda. Fue en la provincia de Santa Fe.
Desde Sancti Spiritu, Gaboto dispuso todo lo necesario para el viaje hacia el famoso "Imperio del Rey Blanco": acumuló alimentos, preparó a sus hombres y se lanzó a la aventura. Dejó el fuerte a mando de Gregorio Cano.
Navegó largos días por el Paraná, pero a medida que avanzaba, la desilusión y los problemas crecían. El hambre y la crudeza de aquellos territorios desconocidos convencieron a Gaboto de regresar a Sancti Spiritu para reorganizar la expedición.
La vida en el fuerte también se había complicado. La poca experiencia de los españoles en el trato con los indios, los llevó a actos de violencia para obtener de ellos algunas provisiones, que cada vez eran más escasas.
Gaboto decidió regresar a España. Aprovechando su partida, los indígenas, cansados de los malos tratos recibidos en los últimos tiempos. Se sublevaron violentamente. Asaltaron el fuerte y le prendiendo fuego destruyendolo por completo. Una treintena de hombres murieron en el ataque; el resto pudo alcanzar los barcos y huir.
Las malezas y los altos yuyos fueron cubriendo los restos de aquel fuerte donde Gaboto soñara encontrar el reino de las riquezas.



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Destrucción de Sancti Spiritu


Un gusto a derrota acompaño el largo viaje de regreso a España, pero las informaciones que llevaban los marineros de Gaboto al Viejo Continente encendieron los deseos de muchos hombres que comenzaron a soñar con aquellas fabulosas riquezas de las que se hablaba.

Don Pedro de Mendoza.

Alentado por estos relatos, Don Pedro de Mendoza armó una gran expedición para dirigirse al Río de la Plata. Los Reyes no tardaron en darle su apoyo; les interesaba cuanto antes asegurar el control de España sobre el Río de la Plata. Los portugueses se estaban acercando demasiado. Controlar significaba llegar, conquistar, establecerse, fundar poblaciones.
Los propósitos del viaje de Pedro de Mendoza eran:

• Impedir que los portugueses entraran al Río de la Plata.
• Fundar poblaciones.
• Asegurar el camino hacia "La Sierra del Plata".
• Las fundaciones.

Llegado al Río de la Plata, Mendoza fundó en 1536 el primer asentamiento en la expedición. Lo llamó Santa María de los Buenos Aires. Tenía apenas una manzana, casa de barro con techos de paja, una plaza, una iglesia.
Ayola lugarteniente de Mendoza, remontó el Paraná y cerca del viejo fuerte Sancti Spiritu, fundó el fuerte Corpus Christi, en la zona donde en la actualidad se levanta la localidad de Coronda.



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Primera Fundación de Buenos Aires


La aldea de Buenos Aires fue varias veces atacada por los indios y el hambre comenzaba a hacer estragos entre los pobladores que no entendían donde estaba aquella tierra de tesoros con la que habían soñado.
Mendoza emprendió una expedición río arriba y en 1536 fundó el fuerte Buena Esperanza que, según nos cuentan los investigadores, se hallaba en la zona de la actual localidad de Puerto Gaboto. Desde allí Pedro de Mendoza ordenó a Ayolas que, siguiendo el camino que años antes recorriera Gaboto, llegara a "La Sierra del Plata". La riqueza misteriosa los seguía obsesionando.
De regreso a Buenos Aires, Mendoza envió a Juan de Salazar para que, al frente de un grupo de hombres, fuera en ayuda de Ayolas. Ésta fue una de sus últimas órdenes. Gravemente enfermo, Don Pedro de Mendoza embarca de regreso a España y muere en altamar.
En 1537 Juan de Salazar, frente a su expedición, fundó en las márgenes del río Paraguay la aldea de Nuestra Señora de Asunción. La tierra era muy fértil, el clima agradable y los indios que habitaban la región (guaraníes) aceptaron mansamente la presencia española en estas tierras. Si se lo comparaba con la situación de Buenos Aires, aquello era un paraíso en medio de la selva y la aldea comenzó a crecer.
En 1541, Domingo Martinez de Irala, jefe de Asunción, mandó despoblar Buenos Aires. La ciudad desapareció y sus pobladores fueron concentrados en Asunción que se convirtió asi, en centro de conquista del Río de la Plata.
Los españoles aprovecharon las condiciones que les daba el lugar y permanecieron allí, aislados durante décadas.
De esta ciudad partirá la expedición que en 1573 fundaría una nueva población... esta vez a orillas del río Quiloazas.

Abrir puertas a la tierra.

A medida que la conquista avanzaba y América se afirmaba como una impresionante fuente de riquezas para España, las autoridades españolas comenzaban a pensar algunas ideas importantes para estas tierras.
Había una necesidad urgente de asegurar la entrada al Río de la Plata para facilitar las comunicaciones de Asunción y del Perú con la Metrópolis. Además era necesaria una ciudad puerto en el Atlántico, por donde tuvieran salida los valiosos productos que España conseguía en América y que evitara la concentración de todo comercio en el Perú. También debían levantar una ciudad en el punto intermedio de esta ruta, que sirviera de base para el abastecimiento de viajeros y comerciantes. El sueño de la Sierra del Plata había alentado aventuras, pero sólo sembró fracaso y desilusión.
Era necesario abandonar ese sueño y poner los pies en la tierra.
Poblar y fundar ciudades que dieran estabilidad a la conquista. Si se levantaba sobre la orilla de los ríos... mucho mejor; de esta manera se asegurarían las comunicaciones con España.
Había que abrir puertas a la tierra y un hombre de Asunción lo entendió perfectamente. Se llamaba Juan de Garay y estaba dispuesto al desafío.


Nace Santa Fe


Los preparativos

De todos los asentamientos fundados por los españoles en la primera mitad del siglo XVI en territorios del Río de la Plata, sólo había logrado subsistir para la mitad de dicho siglo la ciudad de Asunción, que en 1537 Juan de Salazar y Espinosa, llegado a estas tierras en la xpedición de Pedro de Mendoza, había fundadp en territorios de la actual República del Paraguay.
Los restantes asentamientos españoles fundados más al sur (Sancti Spiritus, Corpus Christi, Buena Esperanza y Santa María del Buen Ayre), habían sido abandonados por sus pobladores debido a las dificultades representadas por la falta de víveres y la hostilidad de los indígenas de la región.
Si bien la ciudad de Asunción, ubicada en una región de gran fertilidad, fue creciendo lenta pero sostenidamente, debido en gran parte e las buenas relaciones mantenidas con los Guaraníes al comienzo del proceso de mestización y a la adecuación de sus pobladores a las pautas alimenticias de la zona; la inexistencia de poblaciones hacia el sur, dificultaba enormemente la comunicación de la ciudad en la región del Río de la Plata, previo paso a España.
Era necesario fundar otros poblados intermedios entre Asunción y el asiento de la vieja y desaparecida Buenos Aires, de manera de crear nuevos puertos que facilitaran el comercio entre Asunción y España, y que permitieran servir, al mismo tiempo, de escala a una nueva ruta hacia el Alto Perú, el Tucumán y Cuyo.


juan de garay



La Expedición

Con este propósito partió en abril de 1573, desde Asunción, enviado por Martín Suárez de Toledo, Gobernador a cargo, el Capitán Juan de Garay, junto a 80 mancebos de la tierra, en un bergantín y embarcaciones menores. Llevaba además, caballos e indios guaraníes. Muy pocos españoles formaban parte de la expedición.
Cuando todo estuvo listo para la partida, la expedición se dividió en 2 grupos:

• El primero viajaría por tierra, costeando la margen izquierda del Paraná. Llevaría las carretas, el ganado, los caballos y otros elementos necesarios para la fundación.
• El segundo, a mando de Juan de Garay, viajaría por el caudaloso Paraná. Lo integraban un bergantín, 5 barcas y varias balsas. Iniciaron su viaje el 14 de abril de 1575. El grupo de tierra lo había hecho unos meses antes.

El encuentro de ambos grupos se produjo en un lugar llamado "La Punta del Yeso", frente a la actual Cayastá. Los hombres avanzaron desde allí en una sola columna penetrando por el río de la Quiloazas, hoy río San Javier.
Luego de una corta travesía, Garay decidío el desembarco en la costa sudoeste del río, en le lugar donde hoy está Cayastá. Apenas el grupo de criollos puso los pies en tierra firme, comenzaron a limpiar y empalizar el terreno con madera dura que les ofrecían los espinillos de la zona. También construyeron precarias viviendas.
Sin embargo Garay no estaba demasiado conforme con el lugar elegido. Es por eso que, con un grupo de hombres, se dirigió hacia el sur en busca de un sitio que ofreciera mejores condiciones para levantar la ciudad.
Durante esta búsqueda, Don Juan de Garay se encuentra con la expedición de Jerónimo Luis de Cabrera que también exploraba las zonas del Paraná después de haber realizado importantes exploraciones (Córdoba entre otras ciudades). Por este encuentro Garay decide regresar al lugar de desembarco. Era necesario dar cuanto antes la categoría de ciudad a orillas del Río Quiloazas.

LA FUNDACIÓN

El 15 de noviembre de 1573, Garay funda oficialmente la ciudad de Santa Fe. Se siguieron los ritos habituales para estos casos y el escribano Pedro E. Espinosa, levantó el acta correspondiente.
El sol de aquel domingo alumbraba las caras de esos macebos, que en silencio, contemplaban a su capitán. Junto al palo rollo – símbolo de la Justicia y el poder Real- Juan de Garay recitaba las palabras principales del actade nacimiento de la nueva ciudad:

"Yo, Juan de Garay, capitán y justicia Mayor en esta conquista y población del Paraná y Río de la Plata. Digo que en el nombre de la Santísima Trinidad y de la Virgen Santa María y de la universidad de todos los Santos y en nombre de la Real Majestad del rey Don Felipe nuestro señor y del muy ilustre Señor Juan Ortiz de Zárate, Gobernador, Capitán General y Alguacil Mayor de todas las provincias del dicho Río de la Plata, por virtud de los poderes que para ello tengo de Martín Suárez de Toledo Teniente de Gobernador que al presente reside en la ciudad de la Asunción. Digo que en el dicho nombre y forma que dicho tengo, fundo y asiento y nombro esta ciudad de Santa Fe, en esta provincia de Calchaquíes y mocoretáes, por parecerme que en ella hay las partes v cosas que conviene para la perpetuación de la dicha ciudad de agua y leñas y pastos, pesquerías y casas y tierras y estancias para los vecinos y moradores de ella y repartirles, como su Majestad lo manda y asiéntola y puéblola con aditamento que a todas las veces que pareciere o se hallare otro asiento más conveniente y provechoso para la perpetuidad, lo pueda hacer de acuerdo y parecer del Cabildo y Justicia que en esta ciudad hubiere, como pareciere que al servicio de Dios y de su Majestad convenga; y porque su Majestad manda a los Gobernadores y Capitanes que así poblaren y fundaren nuevos pueblos y ciudades, les da poder y comisión para que puedan nombrar en su real nombre, Alcaldes y Regidores y para que tengan en justicia y buen gobierno y policía las tales ciudades o pueblos, así yo, en nombre de su Majestad y de dicho Señor Gobernador, nombro y señalo por alcalde a Juan Espinosa y a Ortuño de Arbildo y por Regidores a Benito de Morales Hernando de Salas y a Mateo Gil y a Domingo Ramirez y a Lázaro Beñalvo y a Juan Santa Cruz y así, en nombre de su Majestad v de dicho Señor Gobernador, les doy poder y facultad para que usen y ejerzan los dichos oficios de Alcalde v Regidores en aquellas casas y cosas convenientes a ellos tocantes, conforme a las ordenanzas que su Majestad tiene hecha para las ciudades y pueblos de las Indias, para que usen así de Alcaldes Ordinarios como de la Hermandad en todos los negocios a ellos tocantes y no es tanta que su Majestad, por sus reales provisiones manda que sean cada año elegidos y así, cumpliendo sus reales mandamientos, por tales los nombro y señalo, pero pareciéndome que la elección que se ha de acostumbrar a nacer sea un día señalado, como es uso y costumbre en todas las ciudades y los reinos de su Majestad, digo que les doy poder y facultad, en nombre de su Majestad, para que ejerzan y usen los dichos oficios y cargos desde el día de la fecha de ésta, hasta el día y año nuevo que vendrá que es el principio del año que vendrá de mil quinientos setenta y cuatro, y así mando por ordenanza que aquel día antes de misa, todos los años, tengan de costumbre juntarse en su cabildo los Alcaldes y Regidores con el escribano del Cabildo v hacer su nombramiento y elección, como Dios mejor les diere entender y en la manera y forma que se acostumbra en todos los reinos del Perú. Otro sí, mando a los Alcaldes y Regidores vayan conmigo y en el conmedio de la plaza de esta ciudad me ayuden a alzar y enarbolar un palo para Rollo para allí, en nombre de S. M. y del Señor Gobernador Juan Ortiz de Zárate, se pueda ejecutar la justicia en los delincuentes, conforme a las leyes y ordenanzas reales."

Historia de Santa Fe de la Vera Cruz


Cumplidos los actos de fundación, Garay eligió a los miembros del Cabildo, quienes de común acuerdo lo nombraron Teniente Gobernador de la nueva ciudad.


Usos y Costumbres en Santa Fe "La Vieja"


Las costumbres de los primeros habitantes serían sencillas ya que, según nos relata el Dr. Agustín Zapata Gollán, era un caserío pobre y chato. Allí se conocían todas las apretaduras de la pobreza y la sordidez, obligados los vecinos al trueque y a pedir prestado; pero a los que salieron para la fundación de la ciudad de Santa Fe no los guiaba el afán de tesoros y grandezas pues la nueva ciudad sería en el futuro una posta en la ruta a Buenos Aires y en la ruta al Perú, un cruce de caminos, una encrucijada.

La primera urbanización

Santa Fe fue la primera ciudad urbanizada en el Río de la Plata.
La distribución de los principales edificios alrededor de la plaza se realizaba siguiendo el orden urbanístico que se introdujo en América, en los primeros tiempos de la conquista, para la fundación de ciudades. Garay adjudicó personalmente, en la primitiva Santa Fe, los solares e hizo la distribución de chacras y de estancias. Cada solar ocupaba la cuarta parte de una manzana dividida en cruz. Garay reservó asimismo, frente a la plaza, los solares para la Iglesia Mayor y el Cabildo.


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Parque Arqueológico Santa Fe la Vieja


Las cuadras, manzanas enteras ubicadas en la periferia de la ciudad, fueron pobladas por los vecinos generalmente con viñas; algunas tenían arboledas de frutales.
Las tierras para el aprovechamiento en común eran: el ejido, que ocuparía, según lo establece el Ing. Augusto Fernández Díaz, una legua alrededor de la ciudad; las chacras, dedicadas al cultivo de los cereales, especialmente el trigo para la elaboración del pan (de allí que a las chacras se las llamase "tierras de pan llevar" ), ocuparon las zonas más altas y fértiles del albardón costero; y las estancias, repartidas por Garay en ambas márgenes del Paraná, dentro de los límites de la jurisdicción señalada por él para la ciudad de Santa Fe, que eran las tierras donde se reproducía el ganado.


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Reconstrucción hipotética de Santa Fe la Vieja


Las Viviendas

Las primeras viviendas de los fundadores fueron de paja. Más tarde se construyeron con muros de tapia, llamada corrientemente tierra apisonada. Para ello se dejaba la tierra a la intemperie durante un tiempo; luego se la colocaba en un encofrado formado por maderas lisas y cepilladas llamado "tapial" las cuales se elevaban por medio de aparejos y, posteriormente, se apisonaba la tierra con los pies y con pisones. Los tipos de viviendas que se construyeron en Santa Fe la Vieja desde fines del siglo XVI hasta su traslado en el siglo XVII, fueron clasificados por el Dr. Agustín Zapata Gollán según el material empleado en su construcción:

• el clásico rancho de paja con horcones de laurel o algarrobo y varejones de sauce,
• la casa de muros de tapia y techo de paja, y
• la casa de muros de tapia y techos de tejas.

Las tejas se conocieron en Santa Fe desde los tiempos de Hernandarias quien en un informe dirigido al Rey le hace saber que para conservar los edificios era necesario techarlos con tejas y que él mismo enseñó a hacerlas.


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Vasija hallada en las ruinas



juan de garay


Plato de cerámica hallado en las ruinas



Medios de Transporte

La ciudad vivía en una inmensa soledad; las poblaciones más cercanas eran las reducciones indígenas y las ciudades vecinas de Córdoba, Corrientes y Buenos Aires.
Para el transporte utilizaban caballos y carretas. En las calles de la ciudad se usaban también las literas, vehículos cerrados con asiento, generalmente tapizado en cuero, ventanilla y dos varas paralelas para ser transportados por dos hombres.

Pestes, Médicos y Medicinas

En los primeros tiempos no había médicos ni medicinas, salvo infusiones o tisanas de yuyos preparados por alguna india o negra esclava. En el año 1652 aparece el primer registro en los libros del Cabildo sobre la aparición de cierta "peste que ha venido de España". Asimismo, la primera presencia de un cirujano de que se tiene constancia corresponde a 1578, cuando se prohibe abandonar la ciudad a ciertos vecinos y soldados, entre los que se encuentra un médico.

Artesanías y Artesanos

No se puede establecer a ciencia cierta un orden de prioridad entre los oficios desempeñados en Santa Fe la Vieja.
Fueron igualmente considerados los carpinteros, los herreros, los sastres y los zapateros que cambiaban en el vecindario el escaso producto de su trabajo por la "moneda de la tierra", es decir, la "vara de lienzo" o su equivalente en cueros de nutria o de carpincho, que, a falta de dinero había establecido el Cabildo como medio de pago.
De los herreros que vinieron en la expedición fundadora, dependería sin duda, desde el arreglo y la fabricación de las armas hasta los elementos para levantar las viviendas.
El arte tuvo una expresión notable en Santa Fe la Vieja. Se sabe que el hermano Luis Berger, de la Compañía de Jesús, era un consumado pintor tal como se puede juzgar por la única obra que ha llegado hasta nosotros: la imagen de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora (Virgen de los Milagros), pintada hacia el año 1634.

El primer Maestro

El abnegado primer maestro, Pedro de Vega, enseñaba a leer y a escribir a los niños. A leer en letras de molde de algún libro de oraciones y a escribir en una mesa de arena donde el maestro trazaba el abecedario. En el año 1577, ante noticias de que Pedro de Vega se proponía abandonar la ciudad, el Cabildo prohibe su salida porque "enseñaba la doctrina cristiana a los niños de poca edad y a escribir y leer a los demás". Por ello, dice el Cabildo, la ciudad no puede quedar sin maestro.

La Virgen de Los Milagros

El día 9 de mayo de 1636 una abundante exudación brotó sorpresivamente de la imagen pintada por el Hermano Berger. El hecho prodigioso, conocido como "el sudor milagroso" de la Virgen, fue presenciado por los padres de la Compañía, autoridades eclesiásticas, civiles y el pueblo todo. Fue así que cambió el nombre de la Pura y Limpia Concepción por el de la Virgen de Los Milagros como se la llama desde entonces. La imagen se venera actualmente en el altar mayor de la iglesia del Colegio de la Inmaculada de los padres jesuitas en Santa Fe.

La Enseñanza Escolar

Cuarenta años después, en 1617, los documentos vuelven a hablar de la enseñanza escolar. Como la ciudad había quedado sin maestro, el Cabildo resuelve contratar los servicios de Martín Angulo, estableciendo darle, según la costumbre a los maestros que tienen escuela, por cada alumno que ' escriba y lea un peso; por el que solamente lee medio peso y por el que escriba, lea y cuente dos pesos. Sin embargo, a falta de dinero se pagaría con lo que cada alumno pudiera darle en lienzo o en cuero, especialmente de carpincho o nutria.
Con anterioridad a 1618 se encomendó al Tte. de Gobernador Sebastián Aguilera la realización de un censo escolar a fin de procurar que todos los niños concurran a la escuela. Según documentación del Padre Furlong, el Colegio de los Jesuitas funcionaba como escuela desde 1610; también nos informa que allí se enseñaba dos clases de gramática: una para niños mayores y otra para los menores. Según Agustín Zapata Gollán, la enseñanza secundaria y la escuela a la que hace referencia el Cabildo correspondía a las primeras letras. Las niñas también tuvieron su enseñanza escolar impartida por las llamadas "beatas", mujeres consagradas a la vida religiosa. Una de esas beatas cuyo nombre ha trascendido en Santa Fe, entre los años 1645 y 1646, fue Angela de Murgía.

Libros en Santa Fe "La Vieja"

La presencia de maestros y la existencia de escuelas supone la de libros en la ciudad; a los libros impresos, según los testimonios hallados en algunos inventarlos de los bienes dejados por la muerte de vecinos en Santa Fe la Vieja, se les llama 'libros de letras de molde'.
¿Qué libros llegaron por primera vez a estas tierras? Quizás algún breviario, libros de oraciones, algunas lecturas piadosas traídas por los clérigos.

Juegos y Entretenimientos

Santa Fe trasladada tuvo su casa de trucos y tal vez ya existía en la ciudad vieja. El juego consistía en una especie de billar con troneras en las cuales había que hacer entrar algunas bolas. La pasión por el juego era tan general desde los tiempos de la conquista que se recomendaba en todas las expediciones, recoger las barajas del campo donde los soldados y capitanes no pudieran adquirir otras.
El juego de cañas fue adoptado de los moros por los cristianos. Era un juego de mucho riesgo; se formaban cuadrillas unas frente a otras y montando briosos caballos con una larga caña cada uno de los participantes se enfrentaba por turnos a su contrincante de la línea opuesta. En el juego de cañas no intervenían los vecinos principales sino indios, negros y mulatos que, frecuentemente, ocasionaban con sus desmanes, serios perjuicios al vecindario. Este era el espectáculo de las fiestas del día del Santo Patrono, San Jerónimo.


El Congreso que Cambió el País.


En el museo del Convento de San Francisco en la ciudad de Santa Fe se presentan escenas con hombres de cera que representan uno de los momentos más importantes en la historia de nuestro país, Argentina.
Es la reunión del Congreso General Constituyente. Allí están los representantes que enviaron a Santa Fe todas las provincias (menos Buenos Aires). Sentado a la mesa está Facundo Zuviría, diputado por Salta y Presidente del Congreso. Largos meses de trabajo y discusiones dieron sus frutos. El secretario del Congreso comenzó a leer:

"Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en el Congreso General Constituyentes, por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino; invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Argentina."

(Preámbulo de la Constitución Nacional Argentina)


Las campanas del Cabildo sonaron con fuerza. Las caras se emocionaron y alguna que otra lágrima habrá rodado por alguna que otra mejilla...Había un motivo muy poderoso para el festejo: Acababa de sancionarse la Constitución Nacional. Era el 1º de Mayo de 1853 y Santa Fe fue el marco, una vez más con el Paraná de silencioso testigo.



Fuente: Santa Fe Online