Túnel Subfluvial Paraná Santa Fe | 40 Aniversario

_________________ 1969-2009 _________________

El hecho del siglo


El 13 de diciembre de 1969, hace el domingo 13 exactamente 40 años, Entre Ríos y la Mesopotamia toda ponían fin a su destino insular y se unían definitivamente al país.
Tras años de postergaciones, el ansiado proyecto de una conexión física con la cósta santafesina se hacía realidad: se inauguraba el Túnel Subfluvial Hernandarias, o Uranga-Sylvestre Begnis, como se denominó posteriormente en memoria de esos dos gobernadores que pusieron en marcha el proyecto.
Fue una obra que maravilló a toda la Argentina y una de las más importantes de Latinoamérica.
En este post especial, Taringa! recuerda y homenajea a quienes hicieron posible ese logro, un hito del siglo XX para toda la provincia


santa fe


Efemérides de 1969

1969 fue un año especial

La humanidad se admiraba por la caminata lunar; Vietnam atraía la atención mundiál; el movimiento hippie estaba en su apogeo, en Latinoamérica, eran derrocados los gobiernos democráticos por las dictaduras militares. Todo esto sucedía en el país y en el resto del mundo, en el año de la inauguración del Túnel Subfluvial Paraná-Santa Fe.

Paraná

MAYO DE 1969. Tras la suspención del "sábado inglés" obreros y estudiantes fueron brutalmente reprimidos. El hecho se conoció como "El Cordobazo".


* MAYO Durante el gobierno de Juan Carlos Onganía, comenzó a evidenciarse una crisis con estallidos en distintos puntos del país, como Corrientes y Rosario. En Córdoba, donde existía una estrecha relación entre estudiantes y obreros, al descontento general se sumó la decisión del gobierno provincial de suprimir el “sábado inglés’ es decir, la media jornada laboral. En consecuencia, el SMATA (de los obreros de la industria automotriz) y el sindicato de Luz y Fuerza convocaron a un paro activo con movilización para el 29 de mayo. Los estudiantes adhirieron a la medida de fuerza y pronto la ciudad fue controlada por los manifestantes, quienes lograron su ocupación durante unas veinte horas. Se produjeron incendios y ataques a las principales empresas multinacionales. La represión consiguiente fue brutal y dejó como resultado veinte manifestantes muertos y cientos de detenidos, entre ellós Agustín Tosco, Atilio López y Elpidio González. El sábado 31 de mayo de ese año, El diario local (El Diario) titulaba en su portada: “Graves sucesos en Córdoba” y como subtítulo ampliaba: “Los trágicos episodios, que no tienen precedentes, arrojaron víctimas y daños cuantiosos. Combate”


Entre Ríos

EN 1969. El hombre conquisto la Luna.


* JULIO. “El hombre conquistó la Luna”, fue el titular que ocupó la tapa de todos los diarios. El 20 de julio de 1969 se concreta un hito en la historia de la humanidad, la misión espacial de EE.UU. Apolo 11 coloca exitosamente al hombre en la Luna. Neil Armstrong su comandante y Edwin F.Aldrin, piloto del modulo de exploracion lunar 'Eagle', desembarcan en el sitio previsto del llamado Mar de la Tranquilidad.

tunel

Recital.l momento peak, culminante y asombroso, se alcanza cuando 500 mil jóvenes y varias decenas de artistas se reúnen en el poblado de Bethel, muy cerca de los llanos de Woodstock,


* AGOSTO. Festival de Woodstock. Fue el acontecimiento más emblemático del movímiento juvenil de la década del ‘60. Duranle tres días, 400 mil jóvenes se reunieron para escuchar a: Joan Baez; Stills, Nash y Young; The Who; Janis Joplin; Jimi Hendrix; Sly and the Family Stone; Jefferson Airplane y Santana, son solo algunos de los músicos que actuaron en el festival que había sido anunciado como “tres días de paz y amor”.

Subfluvial

ARPANET. Personas que crearon Arpanet, el puntapié para la creación Internet.


* OCTUBRE. Dio comienzo a "arpanet”, la red de computadoras de defensa de los Estados Unidos. Fue un medio de comunicación nunca visto que revolucionó la forma de pensar. Ese año, nació Internet, con el primer envio de un mensaje entre un computador y otro, ente servidores de la universidad de Los Ángeles de California (UCLA) y el instituto de investigación de Stanford en San Francisco.

Los estrenos del cine en el año del Túnel


El dependiente, dirigida por Leonardo Favio; Deliciosamente amoral, de Julio Porter; La flaca, de Fernando Ayala; Desnuda en la arena del, del director Armando Bó ; Los muchachos de antes no usaban gomina, de Enrique Carreras; Corazón contento, dirigida por Enrique Carreras; El día que me quieras, de Enrique Cahen Salaberry; Quiero llenarme de ti, de Emilio Vieyra; Amor libre, dirigida por Fernando Siro; Breve cielo, de David José Kohon; The Players vs Angeles caídos, de Alberto Fischerman; El bulín, de Angel Acciaresi; Kuma Chig de Daniel Tinayre; Fuiste mía un verano, de Eduardo Calcagno; De la tierra a la luna (Misión Apolo), de Guillermo Fernández Jurado; El profesor hippie, de Fernando Ayala; Don Segundo Sombra, de Manuel Antin; El salame, de Femando Siro; Los debutantes en el amor, de Leo Fleider; ¡Qué noche de casamiento!, de Julio Poner; La vida continúa, de Emilio Vieyra; ¡Viva la vida!, de Enrique Carreras; Tiro de gracia, de Ricardo Becher; El cantor enamorado, de Juan Antonio Serna; Invasión, de Hugo Santiago; Eloy, de Humberto Ríos y Adolescente viaje al sol, de Juan Antonio Serna

Lecturas


En 1969 aparece “Gran Pulgarcito” que a pesar de durar apenas dos años en los los kioscos, supuso un cambio fundamental en la línea de la editorial Bruguera, abandonando las historietas de una página y pasando a ocupar varias. Este formato se mantendría posteriormente en todas las revistas de la editorial.
Ese año también se publicaran los libros: “Aún”, de Pablo Neruda; “Boquitas pintadas”, de Manuel Puig; “Caín”, de Eduardo Caballero Calderón; “Calle descalza", de José Mauro de Vasconcelos; “Canciones y poemas”. de Jose Antonio Moreno Jurado; “Cantos para la coral”, de Joan Margarit; “Cátacterísticas de la cultura nacional”, ‘de Garlos Moasiváis; "Ceguera al azul”, de Javier Tomeo; “Cicatrices”, de Juan José Saer; “Comiendo en Hungría”, de Pablo Neruda; “Conjunciones y Disyunciones”, de Octavio Paz; “Conversación en La catedral”, de Mario Vargas Llosa; “Corte de corteza”, de Daniel Sueiro; “Cosmogonía”, de Juan Eduardo Cirlot; “Cronica de Pedro Nadie”, de Luis sepúlveda; ”Crónicas de la semana”, de Ignacio Manuel Altamirano “Cuando partí una mañana de verano”, de Laurie Lee; "Cumpleaños” de Carlos Fuentes; “Dani Futuro”, de Carlos Giménez; “De milagros y melancolías’ de Manuel Mújica Láinez; "Diario de la guerra del cerdo”, de Adolfo Bioy Casares, “El otro, el mismo”, de Jorge Lus Borges; “ladera este”, de Octavio Paz; “Los poemas de Sidney West”, de Juan Gelman; “Mano a mano entre nosotros”, de Arturo Jaurctche; “postdata”. de Octavio Paz; “Quemar las naves’, de Mario Benedetti; “Refugiados. crónica de un palestino”, de Marcos Aguinis; “Sagrado” de Tomás Eloy Martínez; “Tienda de los milagros”, de Jorge Armado y “Ultimo round”, de Julio Cortázar, entre otros tantos.


Hernandarias


HITO. Un encuentro secreto en el restaurante Luisito

Con un brindis se acordó la construcción del Túnel

Túnel Subfluvial Paraná Santa Fe | 40 Aniversario

Carlos Sylvestre Begins y Raúl Uranga, después del brindis en el restaurante Luisito, firmaron el acuerdo para la construcción del túnel


Los gobernadores de Entre Ríos y Santa Fe sellaron el pacto de construir la mayor obra del siglo XX para esas dos provincias en un comedor del centro paranaense. No quedó registro fotográficó de ese encuentro. Sólo el testimonio de algunos memoriosos.

Diciembre de 1959. Dos amigos se citan a almorzar en un restaurante de Paraná. Llegan solos y por separado. Se ubican en una mesa del fondo, algo alejadós del resto de los comensales. Breve almuerzo, larga sobremesa. Tras el café, llaman al dueño del restaurante, Rogelio Luis Chiapino, piden una botella de champagne y tres copas, y lo invitan a brindar con ellos.
Se trataba de los gobernadores de Entre Ríos, Raúl Uranga y el de Santa Fe, Carlos Sylvestre Begnis, quienes habían firmado el tratado interprovincial para construir el túnel subfluvial.
Ese día, los mandatarios festejaron -según recuerda el periodista Luis María Serroels- qué habían “encontrado” la herramienta jurídica para conectar ambas ciudades, sin intervención o traba de la Nación.
El lugar del encuentro fue el restaurante “Luisito’ ubicado en calle 9 de Julio de la ciudad de Paraná, allí ambos gobernadores sellaron de palabra y brindis de por media la construcción del enlace.
Después de ese almuerzo, al año siguiente, específicamente el 25 de febrero de 1960, los mandatarios dan a conocer una declaración conjunta, en la que propician la realización de la obra y el 15 de junio de ese año, se firma en Santa Fe el histórico tratado interprovincial que dispone la construcción del Túnel.
A 51 años de aquel brindis, el restaurante “Luisito” no existe más y su dueño falleció el año pasado. Chiapino fue un testigo privilegiado de muchos de los encuentros “políticos” que se llevaron a cabo en su local. No hay registros fotográficos, porque -según confesó, Orlando Chiapino- "a Luis no le gustaba que le saquen fotos".
“Era una persona muy reservada y lamentablemente hoy no hay registros fotográficos. Incluso, al restaurante iban muchos famosos, que eran amigo de mi hermano, me acuerdo que siempre iba Carlitos Balá, Pepitito Marrone, Carlos Monzón, Pascualitoo Pérez, Juan Manuel Fangio. También fue Arturo Ilia, Ricardo Balbín y Héctor José Cámpora, de ellos me acuerdo porque yo era mozo de Luisito”, dice Orlando.
El restaurante “Luisito” era muy popular, “estaba de moda, pero lo principal era que se servía comida abundante y casera, creo que por eso se hizo famoso en la época y todos elegían ir ahí " recuerda Orlando.
Después de la crisis económica de 2001/2002, el restaurante cerró sus puertas.
“Lamentablemente, después que falleció mi hermano, en el 2008, no sé que se hicieron los libros de visitas qué tenía el restaurante’ explica Orlando.


santa fe


ANÉCDOTAS. Enrique Steffens es un alemán especialista en buceo y hace cuatro décadas tuvo a su cargo la inspección de los 37 tubos del Túnel Subfluvial

"Prefiero el túnel, a un puente"

Paraná

Enrique Steffens se apasiona contando anécdotas sobre su trabajo en el Túnel

Dice sentirse más seguro al pasar por un túnel que por un puente. Lo dice por experiencia propia. Hace más de Cuatro décadas, fue el jefe del equipo de buzos que trabajó en la construcción del enlace subfluvial Paraná-Santa Fe. Conoce como pocos tanto por dentro comp por fuera del Túnel. Se trata del maestro en buceo Enrique Steffens, quien llegó a Entre Ríos como contratista de la empresa Hochtieff. Su pasión por el agua y un viejo amor, lo llevaron a radicarse en esta ciudad.

Tenía 13 años cuando comenzo a surcar los mares. Así surgió su pasión por el agua, hasta que un buen día decidió estudiar buceo y, desde entonces, estuvo 50 años sumergido en aguas profundas. Su récord en descenso fue 60 metros, aunque eso le provocó secuelas en su salud. Enrique Steffens, tiene 86 años, nació en Alemania y desde hace dos décadas vive en Paraná, donde se reencontró con María Esther Mignieffi, a quien había conocido durante la construcción del Túnel Subfluvial.
Enrique es, y así se titula su libro biográfico, un Alemán entre dos mundos, que escribió su compañera y traductora Mignielli. Pese a que lleva 58 años viviendo en este lado del planeta, habla con dificultad el español, pero cuando tiene que contar sobre su experiencia en la construcción del enlace vial que une Paraná con Santa Fe, pone tanta pasión que sus gestos dicen mucho más que sus palabras.
Por la lluvia de la noche anterior y por la creciente, desde el quintó piso del departamento que la pareja comparte se ve casi en toda su extensión el río Paraná. "Esta vista no la cambiamos por nada. Esta es la pasión de Enrique" dice María, mientras señala el caudaloso río marrón.
Ese río, el que se aprecia desde el balcón del departamento, también está registrado en varias fotografías que adornan las paredes del living. La vida de Enrique está marcada por el agua según él mismo dice pasó más tiempo sumergido o sobre el agua, que en tierra firme.
EL 13. Enrique Steffens llegó a Paraná como contratista de la empresa Hochtieff, para colocar, nada más ni nada menos, que la totalidad de los tubos que componen la comunicación entre ambas ciudades. Sumergidos a 30 metros de profundidad, Enrique y los otros 18 buzos eran los que debían “encajar” un tubo con otro.
Hasta el número 12, la tarea se hizo sin mayorés complicaciones y hasta parecía simple. Sin embargo, el tubo número 13 fue el más complicado y el que casi se cobra la vida de Enrique. Colocar ese tubo, el número 13, significaba no sólo llegar a la mitad del río, sino también desafiar a la fuerte correntada. “Nos llevó poner ese tubo tres meses. Cuando se logró colocarlo, bajé para hacer la inspección de la compuerta y cuando estoy mirando, un alud de arena me sepulta en el fondo del río. Estuve atrapado como 20 horas, hasta que los otros buzos, pudieron rescatarme”, relata Enrique.
Según recuerda, la pared de arena que había debajo del agua, la que hacía la draga, se derrumbó “y yo quedé atrapado, tenía dos o tres metros de arena encima y me costó mucho salir. Eso me pasó dos veces durante la obra”.
Enrique cuenta como anécdota que dos veces se quebró el pie por caminar arriba de los tubos, a causa de accidentes y por la exposición de su trabajo. “La primera vez me quebré por saltar del barco a una tabla me doblé el pie. Fui al médico, me puso yeso y para que se seque me puse el ventilador para seguir trabajando. Fui a bucear con el yeso puesto" describe.
Otras 20 horas sumergido en el agua le llevó reparar la Isla Flotante, a la que se le había salido la guía para bajar los tubos.
“Trabajábamos de día y de noche. La obra no se paraba nunca. Como buzo y especialista en soldar bajo el agua, tenía que estar inspeccionando todo”, dice Enrique.

PUENTES VS TÚNELES. "Antes que un puente, prefiero un túnel asegura Steffens. Convencido de lo que sé hizo hace más de 40 años, Enrique no cree y hasta parece enojarse cuando se opina de la vida útil del Túnel Subfluvial Uranga-Sylvestre Begnis. Es que Enrique no sólo conoce el túnel por dentro sino también por fuera, ya que por su profesión fue quien inspeccionó, junto a otros 18 buzos, la colocación de cada uno de los 27 tubos, a una profundidad de 35 metros.
“La correntada era muy fuerte y tenía que bajar en una jaula de hierro con dos buzos, uno que me tenía la manguera y el otro la jaula para inspeccionar" indica Enrique.
A diferencia de los modernos trajes que se usan en la actualidad, el equipo de buzos que trabajó en la construcción del túnel usaba trajes que pesaban unos 150 kilos, pero les permitían trabajar parados sobre el fondo del río.
“La obrá que se hizo es grandiosa, de primera. Algunos decían que no servía un túnel, que querían un puente, pero yo prefiero el túnel, porque la correntada lava todas las columnas de los puentes y después quedan colgando, en cambio con el túnel no pasa eso. Para mí fue un trabajo hermoso", dice Enrique.


Entre Ríos

Traslado y colocación de uno de los tubos.

tunel

La isla flotante, llegada desde Holanda para colocar los tubos

Datos Personales


Enrique Steffens nació el 31 de julio de 1923 en Alemania. A los 12 años, se embarcó por primera vez. Su pasión por las aguas, lo llevó a estudiar buceo y a especializarse en realizar soldaduras bajo el agua.
Por su oficio fue reclutado para la Segunda Guerra Mundial. “No soy nazi, sino que fui obligado a vivir ese terror, desde chico”, aclara.
Luego de eso, trabajó en Alemania, Holanda, Italia, África, Grecia, Noruega, donde fue contratado para reflotar buques hundidos.
En 1951, llegó a Argentina, específicamente a Tierra del Fuego, para reflotar el buque Monte Cervantes. También, trabajó en obras para YPF y Esso.
En la construcción del Túnel Subfluvial fue jefe de buzos.


ANÉCDOTAS. Entrevista a Rogelio Villalba, ex obrero de la companía que construyó el enlace vial Paraná-Santa Fe

Hombre de agua

Subfluvial

Rogelio fue contratado para trabajar en las dragas.


“Empezamos y terminamos el túnel", confirma Rogelio Villalba. Fue en 1962, cuando la empresa constructora lo contrató por su experiencia y conocimientos del río.

En Puerto Sánchez, lo conocen por “El Duro”. Su casa está al finalizar el asfalto de la calle principal del barrio, paralela al río, indican los vecinos. La vivienda está pintada de un celeste intenso y sobre el portón de ingreso, un cartel escrito a mano y con letras verdes confirma que ahí vive “Rogelio Villalba”. Un hombre de 80 años recién cumplidos, que se presenta como pescador jubilado y confirma -aunque en un principio intenta rechazar la entrevista, por “estar cocinando”- ser ex trabajador “de principio a fin” de la construcción del Túnel Subfluvial. Rogelio recibe a los periodistas en el patio de su casa, una suerte de balcón al río, desde donde se lo puede ver y oler en toda su dimensión. A pocos metros, su lancha, pintada del mismo color que las paredes de su vivienda, se mece por el movimiento del agua y el viento.
Cuando termina de colocar en una olla las cebolias y las alas de polio, que le sobraron del festejo de sus 80 años, se sienta en un banco de madera y se dispone a contar las anécdotas sobre la construcción del Túnel Subfluvial.
“Empezamos y terminamos el Túnel" dice orgulloso. Durante el relato, cuenta que consiguió trabajo por ser “un hombre de agua” y como tal, tuvo a su cargo navegar las dos dragas La Mariana y La Nueve, con las que se abrió un canal de 2.397 metros en el lecho del río, donde se colocaron los 37 tubos que conforman la conexión vial entre Paraná y Santa Fe.

BAQUEANOS. Fue en 1962, cuando Rogelio Villalba, alias “El Duro" comenzó a trabajar para la empresa constructora, conformada por las compañías Sailav (Argentina), Hochtief (Alemana) y Vianuini (Italia).
“Necesitaban hombres de agua, hombres que hayan andado en el río, que tengan libreta. No tomaban a cualquiera, porque hay que saber nadar y conocer el río”, relata Rogelio, estirando las vocales como para darle mayor énfasis a sus recuerdos.
Las jornadas eran de ocho horas. “Trabajamos duro, pero se ganaba muy bien. Te pagabas para todo el viaje con lo que nos pagaban. Eso sí, no había sábado ni domingo para nosotros, además si faltabas un día, al otro día contrataban a otro. Había que cuidarlo al trabajo”, señala.
Rogelio ingresó a la compañía constructora a los 33 años y se retiró a los 40 años, cuando se inauguró el enlace. "Después de ahí, me dediqué a la pesca, no quería trabajar más con patrones, así que me dediqué a trabajar en la pesca, que lo hice hasta el año pasado, ahora estoy jubilado, no trabajo más, así que ahora si quiero
comer pescado tengo que ir a comprarlo”, dice risueño.
Aunque ya estaba contratado, Rogelio confiesa que por aquella época, no creía mucho en la obra, sin embargo hoy cuando habla del Túnel, lo siente suyo. “Fue la obra más grande y única que se hizo en Entre Ríos, en la Argentina. Hay otros túneles en Estados Unidos y Alemania, pero como ésta, ninguno. ¡Qué obra!, la pucha... y todavía está ahí dice y señala con sú dedo índice aguas arriba, como queriendo alcanzar con su mano el enlace vial.
“En el Túnel hacíamos de todo, de todo. Arreglábamos los cabos, los flotantes, era un trabajo pesado; imagínese que se empezó y se terminó y hasta ahora está. Es una obra bárbara”, reitera.

ANÉCDOTAS. “Tengo un montón de cosas para contar" confiesa, pero se le dificulta ordenar el relato. “Miles de personas trabajábamos ahí. En mi cuadrilla éramos como 40 y sólo en la isla flotante eran como 100, pero sólo los que teníamos libreta y sabíamos nadar andábamos en el río A los otros les tocaba en el dique seco, donde se construían los tubos”.
Al hacer una mirada retrospectiva sobre los años de construcción del túnel, Rogelio alterna sus recuerdos entre los años de trabajo y su numerosa familia, de la que habla con nostalgia. “Nosotros éramos ocho hermanos, cuatro mujeres y cuatro varones, ahora quedamos poquitos, porque murieron mis padres y tres hermanos. Y en esta vida, hemos hecho de todo. Mi papá trabajó en la construcción de la fábrica de Portland y se jubiló ahí, pero cuando terminamos el túnel no quise tener más patrones y preferí trabajar por mi cuenta”.
Como “hombre de agua”, Rogelio hace 76 años que vive en Puerto Sánchez. Su casa está al final de la calle asfaltada y desde ahí, a tan sólo un metro de distancia, está su amada lancha. “En mi casa me siento enjaulado, por eso me voy a la isla El Ceno, a visitar a mis sobrinos" dice. El viaje le demanda cuatro horas de ida y cuatro de vuelta, pero “estando allá me siento libre, es hermoso y no me quiero volver”.
Al rememorar sus años de trabajo en la construcción del túnel, señala que cuando se construían los tubos, en la zona de los Arenales, y para probarlos se los inundaba, dentro del cilindro quedaban muchísimos pescados. “Cuando sacaban el tubo del agua quedaban atrapados surubíes, moncholos, armados, amarillos, de todo. Los llevaban los obreros asu casa y también se repartía entre los vecinos, porque era muchísimo" recuerda.


Hernandarias


RECUERDOS. Las empresas de transporte que unían Paraná y Santa Fe

Balsas y Vapores para cruzar el río

Túnel Subfluvial Paraná Santa Fe | 40 Aniversario

Antes del Túnel, el traslado era por balsa


El servicio de balsas se inauguró en 1929, durante la presidencia de Yrigoyen, y fue considerado un gran progreso. Antes, en el siglo XIX, había embarcaciones a vapor que llevaban a los pasajeros hasta la otra orilla.

Ceres, Jorge Alberto y Zaracla. Así se llamaban los vaporcitos de carga de la empresa naviera Sarsotti que surcaban el río Paraná, a fines del siglo XIX, para unir la capital entrerriana con la santafesina.
De acuerdo a los registros históricos y al que los ex gobernadores Raúl Uranga y Carlos Sylvestre Begnis del 13 de diciembre de 1969, Zaracla naufragó y cuando fue reflotado de las aguas del Paraná se rebautizó como Alcaraz (nombre al revés de Zaracla).
La empresa naviera Sarscotti se fundó en 1889 bajo la sociedad de los señores Ibáñez y Sarsotti, quienes por aquellos años, tenían agencias en Rosario, Diamante, Paraná y Sante Fe.
Cuatro años después, la empresa se disuelve y Sarsotti queda con las agencias que funcionaban en Paraná y Santa Fe, más toda la flota que contaba con 14 buques de distintos desplazamientos y calados.
Con una creciente demanda de las embarcaciones a vapor para cruzar de un lado a otro, llegaron las lanchas Fulgor, Barrufaldi, Sarita y Chimista, de Andrés Barrufaldi.
En tanto, las cargas pesadas y vehículos eran transportados por buques con uso de muelles, guinches y obreros portuarios.
El servicio de balsas se inauguró en 1929, duranle la presidencia de Yrigoyen, lo que marcó un gran paso “hacia adelante”, ya que permitían el tráfico y tránsito interprovincial.

PROGRESO. Sin dudas, las balsas fueron un importante motivo de progreso y comunicación para ambas ciudades. Tanto fue así, que al año de su puesta en funcionamiento como servicio de transporte fluvial, en 1930, 31.240 vehículos fueron transportados; en 1952 la demanda se incrementó, llegando a 107.552; en 1962, cruzaron 213.000 autos; en 1967 alcanzaron a 352.814 y un año antes de la inauguración del túnel, cruzaron 438.720 vehículos.
El sistema de balsas, si bien comenzó a funcionar durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, había sido creado por Marcelo Torcuato de Alvear, quien en su mensaje al Congreso habría dicho que la creación del servicio sería “temporaria”. En realidad, se siguió utilizando hasta no hace muchos años de este siglo XXI.
A 40 años, de la inauguración del túnel subfiuvial y con una Mesopotamia totalmente integrada y conectada, el servicio de balsa entre Paraná y Santa Fe, prácticamente no se usa.
En 2003, con la apertura del puente Victoria-Rosario, los camiones que trasladaban combustibles y otras sustancias inflamables fueron paulatinamente dejando de usar el servicio de balsas y actualmente prácticamente nadie recurre ya a ese medio de transporte.
Cada balsa soporta 240 toneladas de carga y debido a la falta de demanda, por estos días se ocupan para el traslado de ganado en la zona de las islas, a causa de la creciente.


En su momento, las balsas fueron un importante motivo de progreso y comunicación.


RECUERDOS. Atravesar el Paraná en una embarcación podía llegar a ser toda una aventura

Aquellos viajes en lancha

santa fe

Viajar en lancha hasta Santa Fe era una verdadera odisea.


Se tardaba una hora de ida y por lo menos, dos de vuelta.
Muchos paranaenses estudiaban en la universidad en Santa Fe. Otros, cruzaban para pasear, comprar cosas que aquí no encontraban o para ver estrenos de películas.


“¿...Volverá la lancha La Santa! a llevarnos por el río a Santa Fe/ aquella que bailaba en las tormentas! cuando en el viaje se le daba por llover?” (De Paraná de mis ayeres, de Alberto Martínez Tenreyro).
Años y años durante los cuales, paranaenses y santafesinos atravesaron el río para llegar a la otra costa. Por entonces, antes de que el túnel cruzara el lecho del Paraná, estaban las lanchas de pasajeros, o la balsa que llevaba autos y colectivos, Y entonces, viajar era otra cosa, con otros tiempos y otros riesgos.

CAMBIOS. “A partir de la construcción del Túnel, Paraná dio un gran salto. Hasta entonces, parecía una ciudad de la década del 40. Pero luego cambió mucho. Se incentivó la actividad inmobiliaria, se construyeron edificios de varios pisos. Es un antes y un después" asegura Ermelino Rodríguez, un reconocido coleccionista de revistas, diarios, almanaques y fotografías que reflejan el pasado.
Rodríguez habla de una ciudad que pasó a ser otra y también de los temores que por entonces provocaba la nueva obra, ya que se presagiaban cambios vertiginosos.
“Nosotros teníamos la Federación de Conunidades vecinales y preparamos una nota en la que pedíamos colaboración a los vecinos porque nos imaginábamos que iba a venir una avalancha de vehículos que iba a cubrir casi todas las calles de Paraná, cosa que no sucedió obviamente. La ciudad pudo absorber sin ningún problema la llegada de coches.
El viaje de ida a Santa Fe demoraba un poco más de una hóra, mientras que el regreso se complicaba bastante por ser río arriba y demandaba casi el doble de tiempo.
“Tenía que tomar el Paraná, entrar por la boca del tiradero, pasar por Alto Verde a través del canal y llegar al puerto. Los estudiantes nos bajábamos ahí, tomábamos por calle Garay, que desembocaba en el atracadero y de ahí llegábamos, hasta San Jerónimo donde tomábamos el tranvía hasta bulevar Gálvez" describió.

DE PELÍCULA. “...¿Volverá la balsa, blanca y grande! el Paraná, tranquila a transitar! aquella que camiones transportaba! cuando no estaba el Subfluvial?” (Paraná de mis ayeres, AlbertoMartínez Tenreyro).
Armando Degani, se confiesa cinéfilo desde siempre. Pero, en la década del 60 las películas llegaban a Paraná con cierto retraso.
Pero, en Santa Fe se proyectaban con más prontitud. Por eso, aquel día de 1969, poco tiempo antes de la Inauguración del túnel, cuando se exhibió 2001 odisea del espacio, dirigida por Stanley Kubrick, no dudó en cruzar el río para ir a verla.
“La pasaban en el Cine Ideal de Santa Fe, que creo ya no existe más”, rememora.
“Para el día que iba a ver cine hacía todo un plan. No iba solo sino con un grupo de amigos. Salíamos a la mañana, íbamos hacíamos compras, comíamos, a la noche veíamos cine y después volvíamos" precisa luego.
A Santa Fe se iba a comprar libros o revistas que acá no llegaban, o a tomar alguna gaseosa que no fuera la Bidú Cola, y hasta comer otras variedades de golosinas.
Pero mucho antes, cuando Degani era un niño, viajar al otro lado era todavía un poco más complicado que en la década del 60.
“Se llegaba hasta Colastiné y ahí había que tomar la maroma, que era una balsa a cadena y a tracción a sangre. Después, cuando se construyó el puente de Colastiné se adelantó muchísimo el viaje. Ahí hubo miles de accidentes, porque cuando salías de la maroma se producía una carrera desenfrenada para llegar a tiempo a la balsa que estaba esperando, porque si la perdías tenias que esperar tal vez cinco horas”, agrega.
También, recuerda que el viaje en lancha provocaba un poco de temor entre los pasajeros, sobre todo de noche y cuando había viento.
“La lancha se bamboleaba con un poco de viento. Había gente que se descomponía del estómago. Dos veces me agarró una tormenta. En la primera, salimos de Santa Fe para Paraná y nos sorprendió en la famosa cancha, que le decían a esa parte del río. El que conducía, con mucho tino, se tiró para el lado de la costa y se metió en un brazo del río y amarró la lancha. Ahí esperamos hasta que pasó la tormenta. Me acuerdo que viajaban unos tipos que traían cajones de manzanas y bananas para venderlas en Paraná y se hicieron la América porque vendieron la fruta carísima entre los pasajeros”, relata risueño.
Pero con la inauguración del Túnel Subfluvial, las lanchas no tuvieron razón de ser y algunas de ellas pasaron a los circuitos turísticos de Barlloche.


Paraná

Recuerdos. Ermelio Rodríguez conserva un boleto de lancha de diciembre de 1953

Entre Ríos


CRONOLOGÍA. Paso a paso cómo se proyectó el Túnel

En 1911 se comenzó a discutir la conexión de ambas ciudades

tunel

En el dique seco se construyeron cada uno de los tubos.


Según cuenta la historia, las primeras presentaciones para conectar la Mesopotamia con el resto del país se iniciaron a principios del sigto XX. De acuerdo a los registros, en 1911 y 1912 por iniciativa de dos entrerrianos, el senador Salvador Maciá y el diputado Méndez Casariego, se comenzó a pensar en la posibilidad de una conexión entre las ciudades de Paraná y Santa Fe.

D e aquella iniciativa, en 1938 el diputado santafesino Pío Pandolfo retomó la idea y propuso crear un puente carretero-ferroviario. Con el paso de
los años, unir ambas ciudades a través de un enlace vial resultaba prioritario. Tanto fue así que en 1941, el senador Atanasio Eguiguren logra a través de un proyecto ue el Poder Ejecutivo cree una comisión con el objetivo primordial de proyectar un puente o túnel entre Paraná y Santa Fe.
A partir de ahí los datos cronológicos dicen que:
* 1952. Los ingenieros Carlos Laucher y Ernesto Altgelt se instalan en Paraná durante 10 días y preparan un croquis preliminar del túnel y de su emplazamiento en base a las patentes sobre construcción de túneles subacuáticos, de propiedad de ambos ingenieros.
* 1954. Por Decreto N°5.194, de fecha 6 deoctubre de 1954, el Poder Ejecutivo de Entre Ríos encomienda a los ingenieros el estudio y redacción del anteproyecto del Túnel Subfluvial y del puente carretero sobre el río Colastiné.
* 1955. El 1 de marzo de 1955 se termina la redacción del anteproyecto que se entrega al Gobierno de la provincia de Entre Ríos, quien lo aprueba.
El anteproyecto de túnel preparado por los ingenieros Altgelt y Laucher fue aprobado por el Consejo Profesional de Ingeniería de Entre Ríos. Durante ese año ambas provincias no adoptan ninguna medida ni consideran el problema del túnel.
* 1956. El general Manuel Calderón, interventor de la provincia de Entre Ríos, en una reunión efectuada en el Ministerio de Obras Públicas de la Nacióú, señaló la imperiosá necesidad de llevar a la práctica el proyecto de los ingenieros Altgelt y Laucher; también invitó al general Pedro Eugenio Aramburu a colocar la piedra fundamental el 1 de mayo.
* 1956. El 27 de septiembre, el Gobierno Nacional, por Decreto N°7.122, declara al Túnel Paraná-Santa Fe obra de interés nacionaL
* 1957. El 10 de febrero, compañías norteamericanas, europeas y Sailav, formulan propuestas al Ministerio de Obras Públicas para construir el túnel proyectado por los ingenieros Laucher y Altgelt.
30 de agosto de 1957, por Decreto del Poder Ejecutivo, se estableció que la obra se realizaría por el sistema de concesión pública.
10 de setiembre, el Ministerio de Obras Públicas llama a licitación para el estudio, proyecto, construcción, financiación y explotación del túnel.
* 1958. El 10 de febrero se procede a la apertura de sobres de la empresa Sttugart (Alemania) y Sailav (Buenos Aires). Se constituye la Comisión Interprovincial Pro-Túnel Paraná-Santa Fe, fundada por representantes de entidades empresarias, que, a raíz de conferencias pronunciadas por los ingenieros Altgelt y Laucher apoyan la construcción de la obra.
* 1960. El 25 de febrero, los gobernadores Dr. Raúl Uranga y Dr. Carlos Sylvestre Begnis, por declaración conjunta, propician la construcción del túnel en virtud del anteproyecto que prepararon los ingenieros Altgelt y Laucher para el Gobierno de Entre Ríos. La firma del aéuerdo entre ambos mandatarios, con brindis incluido, se hace en el restaurante “Luisito” en la ciudad de Paraná. Ese día, Uranga y Sylvestre Begnis, levantaron sus copas y como testigo de ese hecho histórico estuvo el duefio del comedor, Luis Rogelio Chiapino.
El 15 de junio, las provincias de Entre Ríos y Santa Fe llaman a licitación para la ejecución del proyecto y construcción del túnel, firmando en la casa del Gobernador de Santa Fe el histórico tratado lnterprovincial.
* 1961. El 31 de enero, presenta su oferta el consorcio formado por Hochtief - Vianini, Sailav, con un anteproyecto preparado por Sailav, es decir, los ingenieros Altgek y Laucher. El 19 de junio el consorcio firma el contrato con las provincias de Santa Fe i Entre Ríos; comprometiéndose la firma Sallay a preparar el proyecto definitivo de la obra en un plazo de 6 meses con la colaboración de técnicos de la firma Hochtief.
* 1962. Con fecha 3 de febrero, se inician las obras con la presencia del Presidente de la República, Arturo Frondizi. La finta Sailav tiene a su cargo la preparación de planos de detalle y dirección de las obras, y las firmas HochtiefyVianini la ejecución de los trabajos.
* 1963. El 15 de mayo, por Decreto N° 3.765, el Poder Ejecutivo declara la obra del túnel de Prioridad Nacional.
* 1966. El 14 de setiembre, desde el obrador del dique seco se inicia el traslado de la primera tanda de cuatro tubos hacia la costa santafesina. La operación duró cinco días.
28 de diciembre: se convoca a una reunión en el despacho del secretario de Obras Públicas de la Nación, ingeniero Esteban Gua- la, que sería trascendental para el futuro del Túnel, pues se iban a discutir las objeciones técnicas formuladas en relación a la perfectibilidad de la obra y los peligros de socavaciones en el lecho del río. Los ingenieros Hartman y Hensen pulverizan con sólidas demostraciones los argumentos en contra.
29 de diciembre: el presidente de facto Juan Carlos Onganía brinda al Gobernador Eladio Vázquez seguridad acerca de la continuidad de las obras, sin interrupciones.
* 1967: 17 de abril, llega la “isla flotante” o pontón elevador, con navegación directa desde Holanda. Sirvió para colocar los tubos en río abierto.
31 de mayo: termina el proceso de colocación del patner tubo, unido al edificio de ventilació3l de diciembre: se cdmplcta la colocación de los doce primeros tubos.
* 1968: doce meses de notable impulso a las obras, llegándose casi al final del proceso constructivo en dique seco, mientras se instalan múltiples y complicados equipos en las instalaciones de superficie.
* 1969: 2 de abril: se coloca el tubo 36, unido al 37 que se construyó “in-situ”. La operación de ubicación del total de la sección entubada demandó 23 meses, trece menos que los calculados en principio.
28 de junio: se procede a retirar la última compuerta interior. Ya el túnel es una larga realidad subfiuvial de 2.397 metros.
13 de diciembre: el presidente Juan Carlos Onganfa y los Gobernadores Eladio Modesto Vázquez de Santa Fe y Ricardo Favre de Entre Ríos, cortan la cinta que deja inaugurado al tránsito el Túnel Sub fluvial Hernandarias.


EL DATO

60 MILLONES DE DÓLARES

El Túnel costó 60 millones de dólares, en las etapas de mayor actividad llegó a ocupar a más de 3.200 operarios, se colocaron más de un millón de azuLejos y se instalaroh 104 semáforos. La aLtura interior es de 4,10 metros de luz. Cada 100 metros se instalaron placas de seguridad dotadas de teléfono, equipos de extinción y detección de incendios y dos en cada rampa de acceso. A principio del siglo XX, La circulación vehicular por Las rutas argentina había crecido significativamente. Se estima que en 1928, había 330 mit autos y 60 mit camiones que recorrían el territorio nacional. En aquella época, el cruce del Paraná se hacía por balsas, con 20 cruces diarios, que duraban unos 49 minutos cada uno.

Subfluvial


Fuentes:
El diario edición 13 de diciembre de 2009


Hernandarias

Túnel Subfluvial Paraná Santa Fe | 40 Aniversario

El arte de tu escritorio es una comunidad dedicada exclusivamente a la personalización de tu sistema operativo. No hay restricciones en cuanto a sistema operativo ni nada por el estilo simplemente queremos conocer tu desktop. Sacale una captura a tu escritorio para enseñarle a la comunidad cómo se ve nuestro entorno de trabajo en el día a día. También encontraras todo lo necesario para que hagas de el una obra de arte.

santa fe

Paraná

Vivir Paraná será la comunidad referencia para habitantes y viajeros, porque desde aquí cubriremos la oferta cultural de la ciudad, los rincones que no aparecen en ninguna guía, las mejores recomendaciones de restaurantes, alojamientos, cursos, paseos y todos lo que hay para hacer.

Entre RíostunelSubfluvialHernandariasTúnel Subfluvial Paraná Santa Fe | 40 Aniversariosanta feParanáEntre RíostunelSubfluvialHernandarias