Dinosaurios


Hace aproximadamente 65 millones de años, un amplio porcentaje de vegetales y animales se extinguió de repente. Fue a finales del período Cretácico y existen diversas teorías al respecto. Algunos científicos atribuyen este evento a un proceso gradual que dio lugar a una extinción selectiva. Otros sostienen que se trató de una catástrofe, como la caída de un asteroide, que ocasionó una extinción masiva de estas especies.

Sin embargo, estas formas de vida pasadas no desaparecieron por completo. Dejaron rastros que aún hoy maravillan al hombre: los fósiles. Estas impresiones del pasado han contribuido a respaldar la teoría de la evolución y son la herramienta principal para estudiar el pasado geológico y reconstruir la historia de la Tierra.



De eso se ocupa la paleontología. Su objetivo es estudiar todos los aspectos de la biología de las antiguas formas de vida: su forma y estructura, sus patrones de evolución, sus interrelaciones con las especies modernas, su distribución geográfica e interacción con el medio ambiente. Esta ciencia también ha proporcionado datos precisos para la localización de depósitos de petróleo y gas natural.

Por la enorme cantidad de fósiles que se han encontrado en la Patagonia, esta tierra es una especie de meca de la paleontología.


Fueron bautizados por Sir Richard Owen en 1840, que los llamó dinosaurios, del griego “deinos”, que quiere decir “grande y temible”, y “sauros”, que significa “lagarto”.

Gracias a los fósiles, la paleontología ha descubierto numerosa información acerca de lo que comían estos animales. Esto se sabe por la forma y disposición de las mandíbulas y dentaduras. Además, la morfología general del cuerpo de los dinosaurios proporciona datos sobre su estilo de vida. Los carnívoros, por ejemplo, tenían la cabeza grande y corta y un cuello poderoso, con lo cual podían arrancar los bocados de carne de sus víctimas. Los herbívoros, en cambio, tenían el cuello largo para alcanzar su alimento en las copas de los árboles.

Según las afirmaciones científicas, a medida que el animal evolucionó, se incrementó la relación entre el tamaño del cerebro y el peso del cuerpo y, por ende, su comportamiento se volvió más flexible.

Algunas marcas de piel muestran una superficie seca, dura y escamosa y los ojos tenían aproximadamente el doble del diámetro de los de los mamíferos actuales.



Muchas especies de dinosaurios eran ovíparas. Se han encontrado yacimientos de cascarones enteros y fragmentados donde supuestamente había colonias de anidación. En proporción al peso de la madre, los dinosaurios ponían huevos más pequeños pero en mayor número que las aves. El gran número de huesos de dinosaurios pequeños encontrados en las colonias de anidación indica que el índice de mortalidad entre las crías era muy alto.



Sin embargo, todavía hay muchos hechos que no están del todo claros. Resulta muy difícil imaginar qué ruido hacían, cómo era su comportamiento, cómo se reproducían o de qué color eran. Incluso, es casi imposible discernir si un fósil corresponde a un espécimen macho o hembra o si se trataba de animales de sangre caliente o fría, como los reptiles de la actualidad. Si fuera posible determinar este hecho, los paleontólogos podrían descubrir si se comportaban como los mamíferos actuales o como los reptiles.



En 1912, después de haber estudiado los fósiles de vegetales de características morfológicas idénticas encontrados las costas de América del Sur y de África, el geólogo y meteorólogo alemán Alfred Wegener presentó su teoría de la deriva continental. De este modo, propuso que hace 200 millones de años los continentes estaban unidos en una sola masa de tierra firme, a la que llamó Pangea. Con el paso del tiempo, comenzaron a formarse sub-continentes que se separaron por razones desconocidas hasta llegar a su forma actual. Incluso hoy los continentes siguen a la deriva.

Al principio, la teoría fue duramente criticada por la comunidad científica. Recién a partir de 1950, las ideas de Wegener ganaron aceptación gracias a las modernas técnicas de exploración geológica, especialmente en el fondo del océano.




Wegener sostiene que a finales del Triásico, durante la era Mesozoica, Pangea se dividió para formar Laurasia, compuesta por las tierras que en la actualidad ocupan el hemisferio norte, y Gondwana, por las del hemisferio sur. De esta manera se formó el océano Atlántico.

El clima era más cálido, las estaciones no estaban tan marcadas, el nivel del mar era superior y no había hielo polar.

Ese fue el momento en que aparecieron los dinosaurios, hace alrededor de 225 millones de años




En la Patagonia argentina, se han realizado grandes descubrimientos en el terreno de la paleontología. A continuación, mencionamos los más importantes:


Giganotosaurus CAROLINII
El "CAROLINII", considerado el Dinosaurio carnívoro más grande del mundo, supera en tamaño al famoso Tyranosaurus Rex. Fue descubierto en julio de 1993 por Rubén Darío Carolini, actual Director del Museo Municipal de Villa El Chocón, en una antigua laguna ubicada 18 km. al sur de Villa El Chocón.
Se ha rescatado el 80% del material fósil del ejemplar, que se conserva en estado óptimo. Se trata de un carnívoro con extremidades delanteras reducidas, de andar bípedo y con tres dedos en cada pata. Medía 13,5 m de largo y su cadera podía alcanzar 4,6 m. Se calcula que en vida pesaba alrededor de 9500 kg. Su cabeza medía 2 m. y su diente más largo, 21 cm. Este ejemplar pertenece al Cretácico Medio de la Era Mesozoica y habitó el área de Plaza Huincul hace 90 millones de años.


Argentinosaurus Huinculensis
Huinculensis en honor a la localidad de Plaza Huincul, ubicada en la Provincia del Neuquén, en cuyas cercanías fueron hallados sus restos fósiles. Se trata del dinosaurio herbívoro más grande hallado hasta el presente. Su dimensión es aún mayor que la del "Carolinii", que era carnívoro.
Pertenece al período Cretácico Medio. Se estima que tiene 98 millones de años. Fue rescatado por personal del Museo "Carmen Funes" de Plaza Huincul, en el que se exponen piezas originales del hallazgo.
Es un gran saurópodo, algunas de sus vértebras dorsales son las más grandes registradas hasta la fecha. Miden 1,70 metros de alto.



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Andesaurus Delgadoi
En 1987, en una campaña organizada por la Universidad Nacional del Comahue, se extrajeron vértebras y parte de la cadera de un dinosaurio al cual posteriormente se denominó ANDESAURUS DELGADOI (por su descubridor Alejandro Delgado).
Fue encontrado a varios metros bajo las aguas del lago Exequiel Ramos Mejía, (Lago formado por la Represa El Chocón). Se realizó el rescate cuando el nivel del lago bajó de sus marcas históricas. Se estima que tenía 15 metros de longitud.
En la actualidad, se exhibe en el Museo de Geología y Paleontología de la Universidad Nacional del Comahue (MGP).





Rebbachisaurus Tessonei
En 1988, se encontró el ejemplar más completo de Sudamérica en Villa El Chocón. Fue denominado REBBACHISAURUS TESSONEI. Es un dinosaurio saurópodo, herbívoro, de tamaño medio, que pesó alrededor de 10.000 kilos y midió 17 metros de largo. Actualmente se exhibe en el Museo (MGP). A su vez, el rebbachisaurus tessonei era uno de los manjares con que se deleitaba el mayor carnívoro de todos los tiempos, el Gigantosaurus carolinii.
Según los especialistas Jorge Calvo y Leonardo Salgado, estos enormes bichos de cola y cuellos muy largos deambulaban sobre sus cuatro patas por la región hace más de cien millones de años, devorando la exuberante vegetación que cubría los pantanos.





Gasparinisaura Cincosaltensis
Hallado recientemente, este dinosaurio herbívoro se caracterizaba por ser de tamaño pequeño (1,50 m.), grácil y muy veloz. Según las especulaciones de los científicos, vivía en grupos, ya que se encontraron varios ejemplares (adultos, juveniles y crías), en un área no mayor a los 100 m2. Data del Cretácico superior, aproximadamente 90 millones de años atrás.





Carnotaurus Sastrei
Con 10 m de longitud y 4 m de altura, pertenecía al grupo de dinosaurios carnívoros sudamericanos más espectaculares: los Abelisáuridos. Poseía cuernos en su cabeza y pequeños miembros delanteros, casi atrofiados.
Vivió hace 90 millones de años, durante el Cretácico Superior.
Amargasaurus Cazaui
Este dinosaurio herbívoro poseía las espinas de las vértebras notablemente alargadas y bifurcadas, sobre todo en el cuello. El ejemplar exhibido en el Museo tiene 9 m de longitud. Es más antiguo que los anteriores. Tiene 130 millones de años y data del Cretácico inferior.




Titanosaurus Australis
Es uno de los dinosaurios saurópodos que mejor se ha podido estudiar. Su longitud no excedía los 8 m, aunque otros representantes de su familia (también en exhibición en el museo) superaban holgadamente esta medida. Se han hallado huevos fósiles de estos animales de forma casi esférica. Uno de estos huevos pertenece a la colección del Museo y puede ser observado por los visitantes. Pisó la Patagonia hace aproximadamente 85 millones de años, durante el Cretácico superior.



Piatnitzkysaurus Floresi
Con 5 m de largo, era un cazador activo que muy probablemente atacara en grupo a dinosaurios saurópodos, especialmente a individuos juveniles. Las garras de las manos -grandes y curvas- eran usadas durante la caza como complemento de una formidable dentadura. Habitó la zona durante el Jurásico Medio, hace 165 millones de años.





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Es el período Cretáceo hace más de 65 millones de años, la Tierra es dominada por los dinosaurios, y algo está a punto de ocurrir.
Esta es la historia de Aladar, un iguanodonte, que es separado de su familia al nacer y es criado en una isla paradisíaca por un grupo de Lémures, una especie de mamíferos primitivos con los que vive hasta adulto, pero la tranquilidad de la isla se verá perturbada por una devastadora lluvia de meteoritos y es ahí donde se inicia la aventura. Aladar y su familia de Lémures escaparán uniéndose a una manada de dinosaurios emigrantes, que desesperadamente buscan un nuevo lugar donde estar a salvo.
No será fácil, el agua y la comida escasean y son acechados por gigantescos carnívoros que amenazan la travesía.
La manada es liderada por Kron, un rígido y viejo iguanodonte con el corazón de piedra, que entrará en conflicto con Aladar, ya que el joven dinosaurio desafiará la forma arcaica del líder y demostrará que la adaptación a las circunstancias y el trabajo en equipo son el mejor camino hacia la supervivencia.




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EL DINOSAURIO CARNÍVORO MÁS GRANDE DEL MUNDO LLEGÓ AL EGIDIO FERUGLIO

Una especie de dinosarurio de la era Jurásica, de más de 150 millones de años, que fue encontrado en condiciones únicas por estar totalmente articulado, a escasos 800 metros de la comuna de Cerro Cóndor en el interior de nuestra provincia, fue entregado al Museo. El ejemplar, considerado el dinosaurio carnívoro más grande del mundo podrá ser visitado por el público recién en 2009 teniendo que ampliar las instalaciones del edificio.



Se trata de un dinosaurio carnívoro del jurásico medio, de unos 150 millones de años y lo importante y trascendental de este animal en particular, es que es el primer animal carnívoro del Jurásico medio que se encuentra en el mundo en forma articulada, es decir todo armado y no las piezas sueltas como normalmente suelen encontrarse los fósiles vertebrados en general. Esto nos da la posibilidad de saber a ciencia cierta, que pertenece a un solo ejemplar. Se estima que tendrá unos 7 metros de largo, 2 y 3 metros de altura, es un típico animal carnívoro bípedo, de dos patas, con manos pequeñas, dientes filosos y cabeza grande.




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En general es verdad que los dinosaurios son reptiles enormes. La palabra dinosaurio significa lagarto terrible, y sintetiza la impresión que nos producen. Los mayores de ellos fueron los animales más gigantescos que jamás existieran sobre la tierra. Entre éstos se incluyen los saurópodos herbívoros de cuello largo, como el Seismosaurus, que alcanzaba el largo de 5 autobuses aparcados uno detrás del otro, y el Ultrasauros, con una altura de 15 metros cuando estiraba la cabeza hacia arriba, como las jirafas. Por su tamaño, estos gigantes rivalizaban con las ballenas más grandes que ocupan los océanos actuales. Es algo sorprendente, porque el agua actúa como soporte para el gran tamaño de la ballena, pero los dinosaurios carecían de este soporte. Los animales terrestres más grandes que conocemos en la actualidad, los elefantes, llegan a pesar cinco toneladas; una insignificancia si lo comparamos con el peso estimado del Ultrasauros: el equivalente a 22 elefantes.

Los dinosaurios carnívoros, aunque no llegaban a esas magnitudes, también eran enormes. El Tyrannosaurus medía 15 metros de largo, 6 metros de altura y poseía unos dientes muy eficaces para cortes carne, de 18 centímetros de largo. Fue el carnívoro terrestre más grande de todos los tiempos.

Sin embargo, no todos los dinosaurios eran monstruosos. Muchos carnívoros eran cazadores ágiles, de escaso peso, no más grandes que un niño de la especie humana, y se alimentaban de lagartos y mamíferos del tamaño de un ratón. Unos de los más pequeños, el Saltopus y el Compsognathus, medían 50 y 90 centímetros respectivamente, y tal vez no hayan pesado más de tres kilogramos. El Micropachycephalosaurus era el más pequeño, herbívoro, del tamaño de un conejo pequeño.

En general, los dinosaurios eran más grandes que los mamíferos. El tamaño medio de los dinosaurios considerados en su conjunto habría sido algo mayor que el de los humanos, mientras que la media correspondiente a todos los mamíferos sería alrededor de la décima parte. Se compensa el enorme tamaño de los grandes mamíferos, como los elefantes, los rinocerontes y los hipopótamos, con el hecho de que la mayor parte de ellos son pequeñas musarañas, murciélagos, ratones y otros roedores.

Los dinosaurios forman un grupo natural, filogenético, con un único antepasado común. Eran una rama colateral, a menudo floreciente, del gran árbol evolutivo que incluye todas las plantas y los animales vivientes y extintos. Este hecho sólo se ha podido apreciar en los últimos años, como consecuencia de nuevos análisis rigurosos de los rasgos característicos de los huesos y los dientes de los dinosaurios, y sus antepasados extintos.






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Casi todos los libros que tratan de este tema ofrecen declaraciones ambiguas sobre el origen de los dinosaurios; por ejemplo, que procedente de varios antepasados diferentes, a los que no se conoce muy bien. En este caso no serían más que un conjunto de reptiles fósiles, interesantes para la percepción popular, pero no para llegar a constituir un grupo único y natural que como tal despierte el interés de los paleontólogos profesiones. No obstante, los puntos de vista han cambiado radicalmente a causa de la aplicación de una nueva técnica para el análisis de los árboles evolutivos, llamada análisis cladístico, además de los nuevos descubrimientos y estudios de los rasgos específicos de los arcosaurios, el grupo más grande de los reptiles, del cual los dinosaurios constituyen la mayor parte.





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La vida de los dinosaurios
Los dinosaurios proliferaron desde mediados del período Triásico hasta el final del Cretáceo (210-225 a 65 millones de años atrás), momento en que la mayoría de ellos, con excepción de las aves, se extinguieron repentinamente.

Estos grandes reptiles dominaron la Tierra durante la era Mesozoica (o Secundaria). Los herrerasaurios y los prosaurópodos fueron unos de los primeros grupos de dinosaurios en dar lugar a formas más evolucionadas. Los saurópodos y terópodos crecieron en tamaño y se dispersaron por todos los actuales continentes. En este período también aparecieron los primeros ornitisquios como el Stegosaurus. Ya en el Cretácico la variedad anatómica y la distribución geográfica del grupo alcanzaron su apogeo. Pero finalmente colapsaron ante un fenómeno de proporciones globales aún no enteramente explicado en lo que fue la última extinción masiva a escala planetaria hasta nuestros días.

A pesar de su desaparición, los dinosaurios han cautivado la imaginación humana desde que se empezaron a hallar sus restos a comienzos del siglo XIX. Suelen ser protagonistas centrales en variados elementos de la cultura popular reciente: novelas, películas cinematográficas, historietas y videojuegos.




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La vida antes de los dinosaurios

Pintura representando al ambiente del Devónico.Hace 3.000 millones de años la vida animal estaba circunscrita al agua. Los primeros seres vivos de la Tierra fueron organismos unicelulares muy simples. Había bacterias, protozoos, esporozoos, algas cianofíceas, etc. Luego aparecieron animales pluricelulares simples a los cuales se llama vendozoos; estos seres ediacáricos evolucionaron a las raras formas de vida del período Cámbrico, ya completamente pluricelulares. Millones de años después el oxígeno disuelto en el agua alcanzó una concentración suficiente como para que formas más avanzadas como trilobites, ammonites, peces y euriptéridos se hicieran muy abundantes. A mediados del Silúrico ya había plantas vasculares pero sin hojas ni flores como la Cooksonia. También hubo insectos y miriápodos, los cuales fueron los primeros animales en adaptarse a la tierra. Ya en el Devónico, se diversificaron los peces placodermos, y otros como el Eusthenopteron evolucionaron a los primeros anfibios. Unos millones de años después de la extinción del Devónico ya existían bosques espesos en los que habitaban arañas y libélulas gigantes; fue en este escenario donde los primeros reptiles hicieron su aparición. Después del período Carbonífero éstos se expandieron ampliamente y evolucionaron muchos nuevos grupos, entre los que estaban los ornitodiros y los anteriormente llamados tecodontos, que después de la gran extinción del Pérmico dieron origen a los dinosaurios.





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Posibles dinosaurios no avianos en el Cenozoico

En el 2002, los paleontólogos James E. Fassett y Robert A. Zielinski reportaron el hallazgo de un hueso de la pata de un Hadrosaurus en El Ojo, Nuevo México (Estados Unidos). Los restos datan de principios del Paleoceno, aproximadamente hace 64,5 millones
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de años. El descubrimiento es de excepcional significación científica, pues sugiere que algunos —quizá unos pocos— dinosaurios existieron aún en la Tierra por lo menos hasta medio millón de años después de la gran extinción. A estos sobrevivientes se los llama "Dinosaurios del Cenozoico". Se ha indicado que una explicación alternativa —y de impacto mucho menos dramático— podría ser que los restos hubieran sido desplazados hacia un estrato más reciente debido a tenues movimientos de tierra. [cita requerida] No hay que olvidar que la teoría del meteorito como único causante de la desaparición es poco probable, y por consiguiente cualquier otro causante tardaría varios millones de años en desarrollar su actividad destructiva por completo, por lo que es posible que los restos de hadrosáuridos no fuesen más que los huesos de los últimos supervivientes de la gran extinción dinosauriana.






Reviviendo dinosaurios
Insecto atrapado en resina.En años recientes ha habido creciente especulación sobre el empleo de biotecnología con el fin de devolver dinosaurios a la vida. En la novela de Michael Crichton Parque Jurásico se describe un método idealmente posible. En esa obra, la sangre de dinosaurio del tracto digestivo de un mosquito mesozoico fosilizado (suspendido en ámbar, es decir, resina solidificada de árboles) es usada por un grupo de científicos para recuperar ADN (ácido desoxirribonucleico) de dinosaurio, llenando las lagunas cromosómicas con genes de una especie moderna de rana para luego crear un embrión a partir del material genético resultante que es fecundado en una avestruz.

Con la tecnología actual resulta, sin embargo, casi imposible resucitar dinosaurios de esta manera. Un problema con el método de extracción en ámbar es que el ADN se degrada con el tiempo por la exposición al aire, el agua y la radiación natural, haciendo improbable que tal operación recupere una cantidad suficiente de material genético útil (la corrupción del ADN puede medirse por una prueba de racemización de la muestra).

Extracciones exitosas de ADN antiguo de fósiles de dinosaurios han sido reportadas en dos ocasiones independientes, pero tras ser sometidas a posterior inspección y revisión por pares, ninguna de las afirmaciones pudo ser confirmada. Además resulta muy improbable la devolución de estas criaturas a la vida puesto que no resulta viable la mayoría del ADN encontrado. Aun así se sigue investigando.



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No obstante, un modelo teórico de secuencias de péptidos de un dinosaurio ha sido deducido usando métodos analíticos de reconstrucción filogenética a partir de secuencias de genes de especies vivas de reptiles y aves.

Incluso si el ADN de un dinosaurio pudiera ser reconstruido, sería sumamente difícil cultivar dinosaurios usando la tecnología disponible ya que no existen especies vivas suficientemente relacionadas como para proporcionar cigotos o un ambiente apropiado para el desarrollo embrionario.




link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Sr4n7nnu7q8




Fuente: http://www.duiops.net/dinos/quedinos.html

http://www.interpatagonia.com/paleontologia/museospaleo.html