RICARDO FORT


Aparece en todos los programas de tele. De un día para otro se transformó en el más mediático de todos. ¿Qué oculta el millonario?

Intimidades del personaje del momento: Ricardo Fort


Es el mediático del momento, un millonario que, a costa de sus largas estadías en los programas de chimentos, puso su nombre en boca de todos. Hasta Tinelli lo contrató y fue el subcampeón de "El Musical de tus Sueños".

Sin embargo, la gran pregunta es: ¿cómo es la vida de Ricardo Fort fuera de las cámaras? ¿Quién es este personaje?

Según publica la revista Pronto, sus allegados dicen que tiene veintisiete cirugías -incluidos tres centímetros en sus talones para aumentar su altura-, tiene dos hijos concebidos vía vientre alquilado, gasta 500 mil pesos por mes, tiene dos Rolls Royce, tres Harley, un Mercedes, un BMW y una disco en su departamento.

Es el menor de los tres hermanos y el único que no trabaja en la chocolatería familiar. Es el mimado de su madre y siempre soñó con ser cantante. De hecho, cuando era chico, su padre le pagó a Palito Ortega para que viajara a Miami a probarlo, y en ese entonces el intérprete de "La felicidad" le habría dicho: "Cantás bien pero no transmitís".

Desde ese entonces, Ricardo pasó por California, luego por México, hasta que se instaló en Buenos Aires, y a causa de su excentricidad logró que las cámaras apunten a él.

ENTREVISTA PERSONAL: RICARDO FORT

RICARDO FORT
“No soy una estrella fugaz: llegué para quedarme”


momento


Es el nuevo fenómeno de la televisión. Se presenta como un excéntrico millonario, heredero del emporio Felfort. Pero esconde una infancia traumática. “No tengo ni un recuerdo feliz de mi juventud”, confiesa. Después de su consagración en El musical de tus sueños, jura: “Había renunciado a mi carrera artística, pero la vida me dio otra chance”. Ahora va por todo: teatro, televisión... ¡y una línea de muñequitos Jack con su rostro!


Todos hablan de Ricardo Fort (41). Incluso sus detractores. Dicen que tiene 200 millones de dólares. Y que se hizo 27 cirugías estéticas. ¿La más absurda? Un implante de siliconas en el talón, para ganar tres centímetros de altura. Juran que vive de fiesta en una casa ambientada como una disco. Y que gasta 500 mil pesos por mes. Está siempre rodeado de amigos, a quienes llama “los gatos”. Pero sus novias, exuberantes, aseguran que es un gran amante. Tiene dos Rolls Royce, uno convertible y otro carrozado. Y también una extensa colección de Rolex. Distanciado de sus hermanos, reconoce como única familia a sus hijos mellizos norteamericanos, que nacieron de un vientre alquilado. El público argentino lo conoció a través de un reality, como un excéntrico millonario con aires de play boy. Pero en la pantalla de ShowMatch sorprendió con su talento para el canto. Y se graduó de artista: fue subcampeón en El musical de tus sueños. Pero él jura que “me metieron la mano en el bolsillo”. Y si bien hace cinco meses muy pocos lo conocían, hoy su nombre arroja más de 650 mil resultados en Google. Y, en Facebook, ya tiene más de 180 mil fans.

YO GANE. La cita es en la casa de Ricardo Fort, un moderno semipiso en el corazón del Belgrano. No hay portarretratos, nada que refiera a su pasado. “No tengo ni un solo recuerdo feliz de mi infancia”, dirá más tarde. Tampoco hay fotos de sus hijos, los mellizos que tuvo a través de un vientre alquilado en California, hace cinco años. Pero lleva sus nombres tatuados en el brazo izquierdo: Felipe y Martha. “Los amo con locura”, repite. La mayor excentricidad del hogar es su cama, de dos plazas, que está elevada a 1,30 metro del piso. Primera desmentida de la noche: en el living no hay ningún boliche. Pero la confusión tiene fundamento, porque las luces cambian de color sin parar. Del azul, al rojo, al verde...

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Ricardo Fort aparece pronto, y dispara la entrevista. Habla de su título como subcampeón de El musical de tus sueños.

–¿Satisfecho con el resultado, Ricardo?
–No, me siento usado por Tinelli. No sé si lo vas a poner... Pero tengo mucha bronca. Creo que no se dijo la verdad.

–¿Creés que ganaste?
–No tengo dudas. Sé que en otras elecciones modificaron el porcentaje de los votos: achicaron la diferencia para no hacer sentir mal al perdedor. En el primer repechaje saqué el 50 por ciento de los votos entre cinco personas... ¿y ahora saco apenas el 46 por ciento contra Silvina Escudero, a quien nadie quiere...? No tiene explicación.

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–¿Por qué te perjudicarían?
–Hay muchas razones. Dijeron que yo había puesto 300 mil dólares para ganar. Quizá eso los condicionó. Yo soy buen perdedor cuando creo que perdí. Pero el pueblo no soporta a Escudero, nadie la banca. Está todo manejado.

NO ES PURO CUENTO. Hace diez años, Ricardo Fort renunció a su sueño de ser famoso. Había probado suerte por los caminos tradicionales. Intentó desarrollar su carrera como cantante en Miami, Los Angeles y México. Y grabó un disco que pronto fue cajoneado por la discográfica. Los directivos de la compañía decidieron concentrar su esfuerzo en otro joven artista, un tal Ricky Martin. Y Fort decretó el final de su carrera artística. A mediados de 2009, inspirado en la televisión norteamericana, decidió hacer su propio reality. “Allá hay un montón de realities de millonarios excéntricos que llaman la atención. Y pensé: con la vida que tengo, ¿por qué no filmarla? La subí a Youtube y así empezó todo”, cuenta.

–Finalmente, lograste que todos hablen de vos.
–Ahora soy lo que soñé toda mi vida. A los 30 años desistí de mi carrera, que no estaba funcionando, y me propuse tener hijos. Volví a Buenos Aires para trabajar en la fábrica. Si hace unos meses me decías que me iba a pasar esto, no te creía, ni loco.

–¿También conociste lo amargo de la fama?
–Hay programas que hablan m... de mí todo el día. Y lo hacen porque doy rating. Remarcan sólo lo malo.

–Ya no hablás de dinero.
–Corté ese tema, ya está. No quiero quedarme en el personaje frívolo. Además, me cayó la AFIP con todo...

–Hasta hoy administraste tu historia. ¿No temés que alguien descubra un muerto en tu placard?
–Van a aparecer muertos de hambre a contar historias. Se van a colgar. Me van a aparecer hijos, novias y también algunos novios. Pero no voy a contestar.

–¿Te molesta cuando dudan de tu sexualidad?
–Me molesta cuando aseguran cosas sin fundamento. ¡Recuerden que tengo hijos! Lo que hizo esta mina (por Escudero, que lo trató de gay) me parece desubicado.

–También dijeron que te hiciste 27 cirugías.
–(Interrumpe) ¡Un delirio! Dicen que me puse tres centímetros en el talón. ¡Es lo más ridículo que escuché en mi vida! ¿Cómo se hace? Mirá, decime vos... (se saca la zapatilla y muestra su talón, que no presenta ninguna cicatriz). También dicen que tengo los pectorales hechos, ¡que me operé las tetas! Yo entreno desde los 16 años, me mato en el gimnasio. Esto se hace con fierros.

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Yo entreno desde los 16 años, me mato en el gimnasio. Esto se hace con fierros.

–La cara te la operaste, sin dudas.
–Dos veces. Primero me hice una cirugía en la nariz. Y después me hice el mentón, pero se me encapsuló la prótesis y hubo que sacarla. Quedó la cápsula, claro.

–¿Por qué no esperaste tener hijos de forma tradicional? Con una madre presente, digo.
–Porque el matrimonio no dura para siempre. Diez años hoy parece un milagro. Yo no quería tener hijos con una muer que mañana pueda casarse con otro tipo, y que mis hijos terminen viviendo vaya uno a saber dónde. Mis hijos viven conmigo, viajan conmigo, los crío como yo quiero y nadie me los puede sacar.

–¿No preguntan por su madre?
–Ellos conocen su realidad. Saben que sólo tienen papá, además de Marixa y Martha, sus niñeras. Saben también que papá quiso ser padre y una mujer en California lo ayudó a cumplir su sueño. Esta mujer los tuvo, nada más.

NEGOCIOS DE FAMILIA. A principios del siglo XX, Felipe Fort fundó uno de los mayores emporios de golosinas en la Argentina: Felfort. Desde hace dos años, luego de la muerte de su hijo, Carlos Fort, sus tres nietos se disputan la herencia. Jorge y Eduardo no tienen buena relación con su hermano artista. Cuenta Ricardo: “Cuando aparecí en televisión, mis hermanos dijeron que mi imagen perjudicaba a la empresa. Pero ahora hay estudios de mercado que dicen que, desde que estoy en la tele, subieron las ventas de los productos Felfort”.

–¿Soñás con tu propio muñequito Jack?
–Ya está en producción. La colección Ricardo Fort va a salir con el huevo Jack. Son muñequitos míos en distintas posiciones, además del Rolls Royce y los custodios de Ricardo Fort. También voy a hacer monedas de chocolate con mi cara.

–¿Entonces conservás poder en la empresa?
–Felfort sigue siendo mía. Tengo cargo de director, soy jefe de Desarrollo de Productos. Yo renové todos los packagings que ves en el kiosco.

–Tu hermano Eduardo te fue a ver a ShowMatch. ¿Esta reconciliación fue otro milagro de Tinelli?
–Fue un milagro, pero mío. Mi hermano me vio cantar y cambió de idea. Ahora me da consejos: “No te pelees con tal, no le des de comer a esa gente...”. Mi otro hermano, Jorge, con quien había cortado comunicación hace tiempo, me mandó un mensaje hermoso. Me dijo que tenía talento y que para él yo era el número uno.

–No quisiste que tu mamá cante en ShowMatch...
–Mi vieja siempre compitió conmigo. Yo recuerdo que me ponía a cantar en casa, y enseguida ella se ponía a cantar para taparme. Cuando entró a ShowMatch me dio miedo de que hiciese el ridículo.

–¿Qué es lo que más le irritaba a tu padre de vos?
–Mi padre era un tipo conservador, de mente retrógrada. Y yo soy muy creativo, siempre me gustó cambiar. Le propuse hacer el Marroc Light pero lo rechazó, porque creyó que iba a competir con el Marroc original. La pelea empezaba cuando coincidíamos en una reunión de desarrollo. Mi viejo decía: “La fábrica tiene 70 años y siempre le fue bien así”. Y yo pensaba: “Te va bien, ¿pero por qué no pensás que te puede ir diez veces mejor?”. Mi viejo tenía a mis hermanos chupándole las medias, nos hacía competir entre nosotros. Proponía eso de “divide y reinarás”. A mí no me daba nada: ni afecto ni plata. Viví 40 años con un tipo que me garroneó en todo. Imaginate que vos sabés que tenés una fortuna, que podrías hacer lo que quieras, pero no hacés nada porque tu viejo es un agarrado. ¡Apenas se muere tu viejo agarrás la fortuna y decís: “Ahora voy a hacer lo que se me cantan las pelotas”! Así, me compré dos Rolls Royce.

–¿Te reconciliaste con él?
–No. Mi viejo jamás me abrazó, nunca me dijo “te amo”. Todo el tiempo me decía: “Vos sos un incapaz”. Muchos me dicen que tengo que entenderlo, porque a él también le pegaban. Un tipo tan capaz como mi viejo, que hizo toda la plata que hizo, ¿puede ser tan burro?

–¿Alguna vez te faltó el dinero?
–A los 20 años, cuando me fui a vivir a Miami, trabajé de bartender, de portero de una disco y de gogo dancer. Ojo, hacía strip tease, pero no bailaba en bolas. Con esa plata me alquilé mi departamento, compré un auto...

–¿Qué desafíos te ponés para el futuro?
–Tengo mil proyectos. ¿Anotás? Voy a hacer la obra Fortuna en Mar del Plata. Después quiero transformarla en una tira para televisión. Además, voy a tener un programa durante las tardes del verano. Quiero producir un musical... Hay un equipo de gente pensando en hacer un auto y perfumes con mi nombre. Tengo mucho por delante, pero vivo el ahora. Creo mucho en El secreto, en la Ley de Atracción. Lo que quiero lograr en la vida lo visualizo como si ya lo tuviese. Me acuerdo que, cuando era chico, en clase dibujaba la parrilla del Rolls Royce y los marcos de los Rolex... ¡Y hoy tengo una colección de Rolex que me fascina y dos Rolls Royce!

ENTREVISTA RICARDO FORT: SU FAMILIA


RICARDO FORT
“Mis hijos y yo formamos una familia perfecta”


TINELLI

El excéntrico millonario presenta a sus hijos, los mellizos Marta y Felipe, de cinco años. Y cuenta, con lujo de detalles, cómo fue el increíble proceso que le permitió convertirse en padre. Siempre polémico, asegura: “Mis hijos tienen todo el amor del mundo; no necesitan una madre para ser felices”.


Los hijos de Ricardo Fort (41) no forman parte de una familia tradicional. No tienen madre: sólo un padre y dos niñeras. “¿Qué es lo tradicional hoy en día? Si la mayoría de las familias tienen padres separados, madres solteras... El padre no está porque se fue con una mina, o la mina le metió los cuernos al marido. ¿Qué es lo perfecto? ¿Qué es lo normal que no tienen mis hijos?”, se defiende Fort. Los mellizos Felipe y Marta saben que una mujer los trajo al mundo. Y que estuvieron en su panza durante los nueve meses de gestación. Pero esta señora (que vive en la ciudad de Los Angeles, a quien de ahora en adelante llamaremos “la portadora”), no les legó su genética.

Ella recibió un implante de óvulos de otra mujer (seleccionada por catálogo, a quien de ahora en más llamaremos “la donante”), ya fecundados. “La portadora sólo funcionó como un horno”, grafica Fort. A continuación, en una entrevista íntima, el hombre del momento cuenta con lujo de detalles el increíble proceso que atravesó para convertirse en padre. La charla, vale la aclaración, no contiene juicio de valor. Aunque, sin dudas, va a disparar un debate moral y/o ético.

–Parece una actitud caprichosa la de traer hijos al mundo sin darles la posibilidad de tener una madre.
–El prototipo de familia “normal” o “tradicional” ya no existe. Si el capricho es tener hijos, todo el mundo lo tiene. Todos deciden tener hijos para concretar su sueño, alcanzar una meta. La única diferencia es que antes no existía este método para tener hijos.

–¿Entendés a la gente que se asombra con la historia de tus mellizos?
–Más me asombro yo cuando descubro familias teóricamente bien constituidas donde el padre mata a golpes a los hijos y la madre se va con otro tipo.

–¿Cómo cambió tu vida la paternidad?
–Cuando tuve a mis hijos era un tipo que salía todas las noches. Vivía en Miami, siempre de joda. Con ellos dejé todo, para asumir el rol de padre con responsabilidad. Me costó mucho hacer ese clic. Pero hoy ellos son mi prioridad absoluta. Todos mis miedos pasan por ellos: estoy atento a que no les pase nada, que no se enfermen...

revista

Navidad en casa. El 25 de diciembre, Ricardo festejó con sus hijos, Feli y Martu, en la mansión que alquiló en el barrio Los Troncos.“El día que nacieron, el 24 de febrero de 2004 –recuerda–, los médicos me dejaron cortar el cordón umbilical”.

–¿Qué pasó en tu casa cuando anunciaste que ibas a ser padre soltero con este método?
–En ese momento vivía mi padre. Yo no disponía del dinero como ahora. Pero él me ayudó a financiar todo el proceso de la paternidad.

–Parece increíble... Siempre te referís a tu padre como un hombre extremadamente conservador.
–En eso me bancó. ¿Sorprendido? Me acuerdo de que estábamos en Alemania. Lo encontré en el aeropuerto de Frankfurt, porque desde ahí volábamos juntos a una exposición de chocolates en Colonia. Y en el aeropuerto le mostré la carpeta explicativa que me habían dado en la clínica. Le dije que quería tener hijos, que había un método... Se quedó callado. Repetí toda la historia y a la segunda vez me dijo que sí. Y me dio la plata... (aquí Ricardo hace una pausa, levanta la vista, parece emocionado). Me acabo de dar cuenta de eso, que lo pagó él. Mi viejo me regaló lo más importante que tengo en la vida: mis hijos (se le llenan los ojos de lágrimas).

–¿Cómo fue el proceso de paternidad?
–Vas a la clínica y te dan un catálogo con todas las madres posibles. Además de elegir si vos querés una chica rubia de ojos celestes o una morocha, tenés a disposición su historia clínica y la de toda su familia. Yo busqué que no tuviera antecedentes de cáncer ni ninguna enfermedad rara, me fijé que los abuelos hayan sido bien longevos... Y también busqué que no hubiese antecedentes de calvicie, porque en mi familia todos tenemos mucho pelo. A la donante nunca llegás a conocerla personalmente.

–¿Los mellizos tienen tus genes?
–Sí, claro. La compañía después busca a una mujer para llevar el embarazo. Vos tenés que escribir una carta explicando por qué querés ser padre, y es esta mujer quien decide si te va a ayudar o no a cumplir tu sueño. Son personas que, además de cobrar por el servicio, lo hacen para que otro ser humano tenga la posibilidad de ser padre. Es gente muy especial. Si ella acepta ayudarte, tenés una entrevista con ella. Ahí, abogado mediante, hablás de todo. ¿Cuántos chicos querés? Yo quería mellizos. Pero como implantan cuatro embriones, puede pasar cualquier cosa... ¿Qué pasa si son cuatro bebés? Eso también lo decidís en la reunión. ¿Y si ella quiere hacer una “reducción de fetos”? Todo queda registrado en un contrato. También discutimos sobre el futuro. ¿Qué pasa si, más adelante, ella quiere ver a los chicos...? Si llegás a un acuerdo, cuando los médicos lo creen conveniente le implantan los embriones. Y a los nueve meses sos papá. Después, el gobierno de California te da un papel donde te reconoce como el único tutor del menor. Nadie más tiene derecho sobre él: ni la donante, ni la portadora, ni el marido de la portadora.

–Hablame de tu experiencia. ¿Cómo viviste el embarazo de Marta y Felipe?
–Cada dos meses volaba a Los Angeles para visitar a la portadora. Además, hablábamos casi a diario por teléfono. El día anterior a que nacieran los chicos me llamaron a Buenos Aires para decirme que había roto bolsa. Esa misma noche tomé un avión y, a las corridas, llegué al parto. Los mellizos nacieron el 24 de febrero de 2004, a través de una cesárea. Y me dejaron cortar el cordón umbilical de mis hijos. Como los chicos nacieron prematuros, estuvieron tres semanas en el hospital de Los Angeles. Después me los llevé a Miami y estuve tres meses criándolos solo. Cambiándoles los pañales, dándoles de comer, bañándolos... Me volví loco. No dormía. La primera vez que lloraron sin parar llamé a la pediatra: “Vení a verlos, porque están mal”, le rogué. La mina vino, les dio dos palmadas en la espalda, los durmió... ¡y me cobró mil dólares! Ahí resolví que nunca más llamaba a la pediatra. A los cuatro o cinco meses los traje a la Argentina, para que los conociera mi familia. Poco después me radiqué en Buenos Aires.

–¿Qué resolviste con la portadora? ¿Qué pasa si quiere conocer a los chicos? O, mejor dicho, ¿qué puede pasar si tus hijos quieren conocer a quien los llevó en su vientre?
–Ellos se conocen bien. Cada vez que voy a Los Angeles llevo a los chicos para que la visiten.

–¿Tus hijos la reconocen como “mamá”?
–No. Para ellos es la señora que me ayudó a ser papá. Mis hijos tienen todo el amor del mundo, no necesitan una madre para ser felices.

–¿La elección de los nombres...?
–Felipe heredó el de mi abuelo, y Marta es el de mi madre.

–Decís que tus hijos son los más felices del mundo. ¿Cómo lo podés asegurar?
–Porque veo su cara de felicidad. Además, son chicos que no tienen maldad. Mis hijos comparten todo, no se pelean... Son increíbles, sanos... Gente buena.

Chocolate

Lazos de sangre. Los mellizos Felipe y Marta Fort nacieron el 24 de febrero de 2004 en una clínica de Los Angeles. Tienen una “madre” genética, seleccionada por catálogo, que aportó el óvulo. Y una “madre” de gestación, que los llevó en la panza más de ocho meses, a la que han visitado alguna vez. De acuerdo a las leyes del estado de California, Ricardo Fort es su único tutor.

–¿Tu novia o tus futuras parejas podrían asumir el rol de madre de tus hijos?
–De madre no. Nunca. Será mi novia, mi mujer o mi compañera. Pero mis hijos tienen un padre y dos niñeras que los acompañan desde que nacieron. Mis hijos y yo formamos una familia perfecta.

NOCHEBUENA EN FAMILIA. Ricardo Fort pasó la Navidad en Mar del Plata. Junto a los mellizos y su madre, la cantante lírica y empresaria Marta Fort. Además, los acompañaron sus amigos. Sí, “los gatos”. Cenaron juntos en Tío Curzio, un clásico de la ciudad. Cuando entraron al local, Fort fue recibido con aplausos. Devolvió la gentileza a puro talento: cantó dos temas de Sandro. “Fue algo maravilloso”, recuerda. Después, cuando volvieron a su casa (conocida por todos como la “mansión Fort”, en el barrio Los Troncos), abrieron los regalos.

–¿Qué te regalaron, Ricardo?
–¿A mí? Nada. Igual, no le doy importancia.

–¿Y estos muchachos, “los gatos”, que están a cargo de tu custodia? ¿Los tenés viviendo acá y no fueron capaces de darte un regalo?
–Nada, ¿viste? Cero. Nada de nada.

–¿Cómo estás en Mar del Plata?
–Me fascina. No entiendo qué hice tantos años yendo a Punta del Este. Vine por primera vez el año pasado, a la fiesta de GENTE. Y me enamoré de esta ciudad. Yo no era conocido, pero me propuse: “El año que viene vuelvo acá, para ser el Isidoro Cañones”. Es increíble, pero me está pasando eso exactamente. Es El secreto, la Ley de Atracción. Ya arranqué con Fort Beach, que es un pedazo de Ibiza en Mar del Plata. Ahora solo me falta comenzar la obra Fortuna, que vamos a estrenar el 15 de enero. Además, tengo reuniones con Quique Estevanez para protagonizar una tira y conducir un magazine. Y me falta definir con América cuándo va a salir mi reality por tevé. Por último, me tengo que juntar con Marcelo Tinelli... que me llamó, después de todo el lío que se armó con la final de El musical de tus sueños.

–Imagino que desde que pusiste en duda el resultado de la votación, Tinelli debe estar bastante enojado.
–¡Yo estoy enojado! Voy a escuchar lo que tenga para decirme. Pero no estoy para excusas. No me va a convencer. Yo sé lo que digo. Es sencillo: si tenés dos vías telefónicas, cortás una y así hacés que gane tu candidato. Así que no me quieras convencer de nada... ¿Qué pasa con mis muñequitos? Están en producción. Pero como se hacen en China, todo el proceso demora seis meses. Lo que vas a encontrar pronto en el quiosco son las monedas de Ricardo Fort, las barras de proteína Ricardo Fort y las barras de cereal Ricardo Fort. No paro, ¿no?

IMAGENES, RICARDO FORT


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Ricardo Fort, en su departamento, posando junto a un cuadro que le regalò un fan.

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Frente a la imponente pileta en su casa de MDQ.

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En el living de su depto de Belgrano, con el ramo que le regalaron sus hijos.

EL MUSICAL DE TUS SUEÑOS

El vestidor de Fort, donde cada prenda tiene su brillo.

Intimidades del personaje del momento: Ricardo Fort

Con su novia, Virginia Gallardo.