San Baltazar

Es un santo de Argentina, perteneciente a la creencia popular, cuyo culto se practica en la zona del Litoral: provincia de Corrientes, noreste de Santa Fe, y este del Chaco y Formosa. Se mantienen prácticas musicales y religiosas de raigambre afromestiza, algunas de las cuales tienen antecedentes en la antigua Cofradía. Este culto se practica de manera paralitúrgica, pues para la iglesia católica san Baltazar no está canonizado.

En Concepción, Corrientes, Argentina, el día del santo, celebrado el 6 de enero de cada año, se realizan actividades como actos religiosos, ofrendas y entretenimientos musicales. En esta localidad hay varias capillas familiares dedicadas a este santo, las más conocidas y populares son la Capilla Norte o Chica y la Capilla Sur o Grande.
6 de Enero, San Baltazar.

Génesis de la fiesta

Esta fiesta es una función en homenaje a Baltazar, santo rey del candombe, uno de los tres reyes magos de la epifanía cristiana, cuyo festejo en Uruguay se realiza como llamada, el 6 de enero. No se trata de una fiesta religiosa ni nace de la evangelización católica durante el período de la colonia, sino que esta relacionada con las fiestas de los libertos en épocas de la independencia.

En el litoral argentino, con forma de fiesta profana y religiosa, se celebra durante los días 5, 6 y 7 de enero, en las provincias de Corrientes, Chaco, Norte de Santa Fe y Formosa. De igual manera, en Paraguay durante dichas fechas, el espectáculo artístico alcanza las siete horas de duración. Las grandes estrellas de la noche son los bailarines de Kamba Kuá, lugareños y descendientes de los soldados de Artigas, que han sabido mantener con continuidad y durante generaciones los ritmos y las danzas afro americanas en ese país.

En Montevideo, como reminiscencia del antiguo festejo de la ciudad colonial, perdura la tradición. Ya no conserva la estructura católica de la celebración de San Baltazar.

Es una fiesta que consiste en lo que se denomina “Llamada”, con importante convocatoria de tambores; se le denomina “candombe de reyes”, o llamada de San Baltazar.

Los festejos principales se realizan en el Barrio Sur y sus ecos también se escuchan en algunos “barrios del tambor” montevideano y ciudades del interior.
cultura

El culto a san Baltazar en la Argentina

San Baltazar es el tercero de los reyes magos, el negro, cuya canonización es popular y se remonta a los comienzos del cristianismo. Su efemérides es el 6 de enero, día de la Epifanía del Señor o “Santos Reyes”. En América es venerado por los negros y es tenido como muy aficionado al baile y la diversión.

En la Argentina es patrono de los negros y su veneración se remonta a 1772, año en que el Arzobispo de Buenos Aires autorizó a crear la Cofradía de San Baltazar y Ánimas para los negros, mulatos, e indios de la ciudad. La cofradía como entidad fue el primer tipo de organización que tuvieron los afroargentinos y la de san Baltazar la primera en ser creada, según consta en el Archivo General de la Nación . Esta cofradía perduró hasta 1856, año en que se disuelve. Sin embargo, y trascendiendo el núcleo afro en que se originó a los criollos, en la actualidad el culto a San Baltazar se practica en la provincia de Corrientes y sus zonas limítrofes del Chaco y Santa Fe.
Asimismo, debido a la migración de sus habitantes a la provincia de Buenos Aires, el culto también
se ha extendido a esta.
candombe

Algo de Historia

Entre 1814 y 1820, Artigas, permanece en territorio de los guaraníes, lo acompañan sus soldados, en gran mayoría de raza negra devotos de San Baltazar; allí se reúnen con sus congéneres y castas de la provincia de Corrientes, a celebrar a su santo y en esa conjunción aportan su forma de honrarlo. Según un censo artiguista, se contaron en aquel momento 2447 personas de color, de las cuales sólo 767 eran esclavos. Los censados provenían de las naciones africanas de Guinea, Congo, Mina, Angola, Benguela y Cabinda. Luego de seis años de gobierno en Corrientes el “protector” es derrotado por las fuerzas de Francisco Ramírez.

En 1820, pide asilo político al dictador del Paraguay, Doctor José Gaspar Rodríguez de Francia, donde permanece hasta su deceso en 1850. Efectivamente, el grupo de soldados que no quiso dejar solo a su jefe en el destierro, se traslada junto a él, afincándose con sus familiares trasladados desde Montevideo. Si bien, en aquellos tiempos, aún no fuera canonizado por la iglesia católica y como la creencia y práctica religiosa es uno de los factores, que mantienen la cohesión y fraternidad, el gobierno no les puso trabas cuando instituyeron como su santo patrono a San Baltazar, cuya imagen fuera traída consigo desde Montevideo. En las crónicas de la época se describe una de las fiestas y se señala la resonancia que esta tenía entre los paraguayos, que la presenciaban con sorpresa primero y regocijo después.

Dice Decoud....”Y en la gran guerra conocida como la de la Triple Alianza (1865-1870), este núcleo de población relativamente numerosa de afro orientales, contribuyó a la formación del famoso batallón paraguayo apodado Nambi-í (oreja chica), conformado por los ex soldados de Artigas y algunos de sus descendientes, por lo que se puede considerar que la guerra, como el comercio, constituyen uno de los activos agentes de transculturación.

Esta fiesta del patrono de los negros, era más atractiva aún por lo novedoso que resultaba para su época; fue la fama y nombradía que adquirió esta función, lo que la hizo cita de los pueblos circunvecinos y hasta de la capital misma. Coincidiendo con este proceso de transculturación, continúa la mestización del negro con el criollo y la raza de color se diluye; paradójicamente, en el litoral argentino paraguayo, esta es en la actualidad una fiesta de “negros sin negros”.

afro

El culto a san Baltazar en el presente. El baile como manifestación de la fe

Aunque hoy en día la población afroargentina se halle reducida y dispersa, este culto continúa practicándose en una amplia zona del Litoral: provincia de Corrientes, noreste de Santa Fe, y este del Chaco y Formosa , en personas criollas. A través de trabajos de campo realizados en las tres primeras, he comprobado que sus devotos mantienen prácticas musicales y religiosas de raigambre afro, algunas de las cuales tienen antecedentes en la antigua Cofradía. Intentaré iluminar, desde el presente etnográfico, aquellos aspectos de religiosidad afro de la Cofradía en los que la música desempeñó un papel devocional protagónico, aunque es oportuno aclarar que a diferencia del culto de los siglos XVIII y XIX, que tenía lugar en el seno de la Iglesia, hoy este culto se practica de manera paralitúrgica pues para la Iglesia Romana san Baltazar no está canonizado. Por ello, esta devoción se practica sólo en capillas o altares familiares, englobándose dentro de lo que se denomina “religiosidad popular”. Según Rodrigues Brandão (1981), la fiesta constituye una importante instancia devocional en toda celebración religiosa popular; en el caso de este culto ella está sobredimensionada por el hecho de que este santo es tenido como el “patrono del baile y la alegría”, siendo el toque de tambores su signo distintivo. La vinculación san Baltazar = alegría, es explicada por los devotos en términos de negritud, pues al ser “un santo negro, es un santo candombero”. Dado que la fiesta de este santo tiene un doble carácter funcional, es momento festivo y momento religioso, las danzas que se practican pueden dividirse en lúdicas y rituales. Entre las primeras se encuentra el chamamé, el "valseado" y la cumbia, que se hacen para solaz como en cualquier otra fiesta litoraleña; entre las segundas, la charanda o zemba, el candombe y el chamamé, el "valseado" y la cumbia con tambora, que se practican especialmente en honor del santo y con expreso motivo devocional. La vinculación del negro con los tambores, tan cara en el imaginario local como en la literatura sobre los afroamericanos, cobra aquí sentido identitario pues resulta parte constitutiva del culto, no pudiéndose realizar muchas prácticas musicales sin su participación.

Es posible entroncar a algunas de las prácticas musicales-religiosas de este culto con las mencionadas en los documentos de la antigua Cofradía. Veamos tres de ellas: el toque de tambores, la coronación de reyes y la realización de danzas religiosas.

De acuerdo al discurso y accionar de los devotos, los tambores que se tocan para este santo constituyen un vehículo comunicante con lo sagrado posibilitándoles manifestar su fe a través del baile, al tiempo que expresan la africanía de la veneración estableciendo la vinculación tambores = negros = África. Al ser su sonido “la voz del santo”, su presencia sonora torna a los géneros musicales en los que interviene de cariz sagrado. Su empleo se halla circunscripto al culto y, como los demás objetos sagrados empleados, se guardan en la capilla. Como todas las prácticas musicales afro de carácter religioso, su ejecución es estrictamente masculina. La ausencia en nuestro país de tambores percutidos con las manos, tanto en el ámbito indígena como en el criollo, torna al “bombo” de la charanda en un inequívoco exponente de la música afroargentina.

Las fiestas de muchas capillas son presididas por reina/s y rey/es entronizados para tal fin. Se constituyen como tales únicamente por promesa y suelen ser los mismos durante varios años. Su deber es presidir el baile sentados y portar la bandera o el estandarte del santo durante la procesión. Su vestimenta consiste en túnica roja, capa amarilla, cetro y corona. Estos actores-reyes adoptan una postura sedente proclive a la inmovilidad. Es común que en las religiones africanas no se instrumente diferencia ente dioses y reyes, pues son un mismo objeto de veneración. Aquí, estas personas son tomadas como expresión de poder y realeza divina. Uno de los tratamientos que estos cuerpos reciben para tal efecto es el que Augé denomina “asignación a fronteras”, instando a la metamorfosis de cuerpo a objeto. Una de estas asignaciones puede ser “la inmovilidad forzada del rey, al carácter compulsivo de su obligación de residencia. Pero esa asignación ante todo [...] pasa por la asimilación del principio y del cuerpo soberano a un objeto ulteriormente definido como un semidiós [...]. Consideremos la inmovilidad de los jefes cargados de prohibiciones [...]. Consideremos la pasividad de los cuerpos manipulados en el momento de la entronización [...]. Todos los procedimientos de desplazamiento, de transferencia a otro cuerpo de los atributos que parecían patrimonio de un individuo, implican que ciertos cuerpos [...] puedan ser tratados como cosas, como puros receptáculos” (Augé 1996: 60 y 62-63).

En algunas capillas se venera al santo con danzas religiosas. Ellas son propias de esta festividad y no se realizan en ninguna otra ocasión. Una de las más singulares es la charanda o zemba de Empedrado (Ctes.) . Su cualidad religiosa es explicada por los devotos argumentando que 1) no se realiza por diversión sino para agradecer y/o solicitar favores al santo, 2) es específica del día de San Baltazar, 3) su música no es de creación humana sino que la hizo el santo y se las enseñó en el pasado, 4) mediante su ejecución se logra que el espíritu del santo “baje” a su imagen y, 5) se toca para influir sobre fenómenos naturales, como detener o provocar una tormenta. Dadas estas características, es posible entroncarla con aquellas “danzas celebratorias” que los antiguos cofrades porteños defendían del rótulo hispano de “obscenas e indecentes”, como ilustran en las fuentes consultadas.
Conclusiones. Entendiendo el pasado a la luz del presente

Teniendo en cuenta la variedad, dispersión, cruzamientos, sincretismo y pérdida que tuvieron las prácticas culturales de los esclavos negros traídos a América (proceso que tampoco fue ajeno al continente africano), establecer nexos entre ambos continentes es una tarea que debe trabajarse cuidadosamente. Dentro del contexto de religiosidad popular en que se inscribe este culto, ¿cómo explicar la presencia de africanismos, ausentes -o aún no estudiados- en otros cultos populares litoraleños?, ¿qué buscan los devotos al mantener vigentes patrones devocionales que saben que se hallan en abierta oposición a la Iglesia Romana la cual, por otra parte, reconocen como autoridad? Es posible que, como Elliot señala para con los aborígenes, se hayan visto en la necesidad de construir un sistema devocional propio a consecuencia de su exclusión en la sociedad blanca (recordemos su deliberada marginación en el manejo de su propia Cofradía): “Los indios, ante la prohibición de poder prepararse para el sacerdocio, tendieron naturalmente a mirar al cristianismo como una fe ajena impuesta por sus conquistadores, Adquirieron aquellos elementos que se ajustaban a sus propias necesidades espirituales y rituales, y los mezclaron con elementos de su fe ancestral para crear bajo la apariencia de un cristianismo simulado una religión esencialmente sincrética, con su propia vitalidad. A su vez, ello sirvió para confirmar la convicción de quienes afirmaban que debían permanecer en una constante tutela porque no estaban preparados para ocupar un lugar en la civilización europea” (Elliot 1990: 164).
san baltazar

¿Rezan o bailan?

Según la concepción hispana ambas actividades eran incompatibles pues la danza, en cuanto actividad seductora e incitadora, era una oportunidad recreativa y sociabilizadora que exaltaba los valores sexuales y, por ello, era colocada en el plano opuesto al diálogo que establecía el cristiano con Dios a través del rezo, el recogimiento y la meditación. La gravitación de la Iglesia en la vida diaria y la obsesividad con que se evangelizó América se aprecia en la mensura y censura que impuso a las actividades lúdicas, sobre todo si eran practicadas por los grupos dominados, pues tras ellas consideraba agazapada la lujuria, la lascivia y, lo que es peor, la idolatría. Ante la mirada del cura de la Iglesia de la Piedad, la insistente actitud de los negros en la Cofradía de san Baltazar y Ánimas por cantar, bailar y tocar tambores no podía asociarse, de ninguna manera, con la práctica devocional católica. Ello explica porqué hubo tantos juicios y penalidades a los negros cofrades, seguramente muchos más de los que dan cuenta los documentos conservados. Si rezan no bailan y si bailan no rezan, según los españoles. Según la concepción africana, y tal como sigue vigente en este culto en el Litoral, el baile constituye una manifestación de la fe en el santo y la música tanto una oportuna instancia canalizadora de la energía divina como un vehículo de comunicación con lo sagrado. Los devotos, hoy como ayer, bailan rezando y rezan bailando. El recogimiento y penitencia que conforma la moneda de cambio en la relación con Dios para la Iglesia, resulta opuesta a la concepción festiva que tiene el negro de lo que significa el contacto con sus divinidades. A pesar del intento deculturador y coercitivo que significó la Cofradía, los negros insertaron valores propios de su sistema religioso con notable éxito, tanto que, hoy en día, aunque este grupo se encuentre muy reducido, perduran en el culto popular criollo a san Baltazar, y mientras existan personas que tengan fe en él dichos valores se mantendrán vigentes.
Norberto Pablo Cirio
Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega”
http://www.naya.org.ar/congreso2002/ponencias/norberto_pablo_cirio.htm

atabaque

San Baltasar, una fiesta popular que apunta a la cultura y el turismo

Tras superar años de poca aceptación por la propia Iglesia, hoy por hoy la Fiesta de San Baltasar ya no se conforma con los bailes candomberos, la sangría y los rezos al “santo negro”. Los fieles buscan que la tradicional celebración se convierta en un atractivo turístico más de la ciudad y también crearán un espacio cultural llamado “Casa Roja”.
Esto último se concretará hoy mismo, dando inicio a tres días de intensas actividades de cara a la fiesta popular que el miércoles tendrá su epicentro con la misa en honor a San Baltasar, la procesión por la Costanera y el festival de danzas y canto. Y como todos los años, también se entregarán regalos a los niños.

La Casa Roja
En directa relación con las vestimentas con las que luce la imagen del santo popular, la Casa Roja será un reducto cultural que los fieles de San Baltasar inaugurarán hoy (04/01) en el parque Cambá Cuá a partir de las 20.
La madrina de la “Casa Roja” será Marily Morales Segovia, justamente una embajadora de la cultura correntina. Será quien junto con los fieles de San Baltasar intentarán defender las costumbres y la idiosincrasia del barrio Camba Cuá y de la fiesta en particular.
En la “Casa Roja” se podrá acceder a documentos de archivo de los 15 años de la fiesta en el Cambá Cuá (cueva de los negros). Según Osvaldo Caballero, uno de los referentes de la fiesta de San Baltasar y que tiene en su domicilio el altar del santo negro, en este reducto cultural se podrá conocer un altar con varias imágenes, videos de la fiesta, libros, folletería, documentos sobre la historia del barrio y los primeros vecinos que conformaron “la cofradía” y otros materiales.

Martes
Las actividades para mañana comenzarán a las 19, cuando en la ermita del parque Cambá Cuá comience a conformarse el altar común con las imágenes que van a llegar desde toda la ciudad para recibir el 6 de enero.
A las 21.30 la banda de la Policía de Corrientes tiene preparado un repertorio musical para inaugurar oficialmente la celebración.
Después, los fieles se mantendrán en el lugar esperando la hora cero del 6.

El “bailecito”
Cuando el reloj marque las cero del miércoles, no sólo habrá millones de niños espiando por la ventana para tratar de descubrir a los Reyes Magos dejando un regalo junto a sus zapatos. En el parque Cambá Cuá los fieles de San Baltasar darán inicio al “bailecito”, la tradicional costumbre de candombear al ritmo de tambores, al mejor estilo africano.
Esta es sin dudas la postal más representativa de los festejos de San Baltasar y también una de las cosas que los llevó a ser poco aceptados, ya que muchos católicos ortodoxos les recriminan que “bailan y no rezan”.

Jornada central
A las 6 de la mañana del miércoles se realizará la salva de bombas en honor al santo cambá.
Por la tarde las familias de fieles y las imágenes se trasladarán de la ermita del parque a la capilla “María Auxiliadora” del Colegio Pío XI. Allí se celebrará una misa en honor al santo popular. Será a las 21.
Es importante destacar que esta misa ya está institucionalizada por la Iglesia, cosa que años atrás no pasaba. Cuando el 6 de enero no caía domingo los fieles de San Baltasar sólo podían rezar en el parque.
Terminando la misa, alrededor de las 22, comenzará la procesión desde el colegio hasta Punta Tacuara, donde está ubicado el pesebre de la ciudad. Allí el “santo vivo” Abel Rodríguez entregará regalos a los niños presentes.
La movilización continuará por la calle 9 de Julio nuevamente hasta la ermita. Después habrá un festival.

6 de Enero, San Baltazar.

El Camba Cuá se viste de fiesta para honrar a San Baltasar

Hoy, víspera de la Epifanía del Señor, el barrio Cambá Cuá comenzará a rendir homenaje a San Baltasar. La tradicional festividad capitalina iniciará esta noche con una procesión y seguirá hasta mañana a la medianoche, con fuegos artificiales.

A partir de las 22,30 en la esquina de calle Entre Ríos y avenida 3 de Abril, los vecinos del Cambá Cuá realizarán la procesión por el barrio con las históricas imágenes del Niño Jesús y el Rey Baltasar. Medio hora más tarde está previsto que inicie la vigilia activa, que culminará a las 00, con el saludo y una salva de bombas.

Mañana los festejos continúan al mediodía y siguen a las 19,30 con el traslado de las imágenes desde San Martín al 200 hasta la Iglesia La Merced. El broche será por la noche con música y baile.

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6 de Enero, San Baltazar.

Fuentes Consultadas:
http://es.wikipedia.org/wiki/San_Baltazar
http://www.candombodromo.com/pag/fiesta-san-baltazar.html
http://cuerda-floja-candombe.blogspot.com/2009/01/fiesta-de-san-baltazar-corrientes-2009.html
http://www.diariolarepublica.com.ar/notix/noticia.php?i=164916
http://www.corrientesonline.com/noticia.php?i=36580
http://www.lacuerdaweb.com/candombe.html