* Esta prohibido marcar el terreno con el pie. Si un jugador lo hace deberá ser amonestado por conducta antideportiva.
* El uso de redes en las porterias no es obligatorio. (bastante curioso en mi opinión pensé que era obligatorio, supongo que vosotros también lo pensariais)
* Si se hace un corner y, antes que ningun otro jugador toque la pelota, entra alguien de la tribuna y la agarra, se tiene que hacer un bote neutral donde la agarró el espectador
* La pelota debe considerársela un objeto cuando se utiliza para golpear al adversario
* Si un jugador del banco de suplentes entra al campo y le da una patada a un adversario, el arbitro le tiene que mostrar la tarjeta roja y hacer un bote neutral donde estaba la pelota en ese momento.
* Si hay un cambio y un jugador no quiere salir del terreno de juego, el árbitro tiene que ordenar que siga el partido y no se realize el cambio.
* Si se hace un cambio y el jugador ya salió, y el que estaba por entrar, antes de pasar la linea de cal le pega a un adversario que anda por ahi cerca, el árbitro lo tiene que hechar, pero como el cambio oficialmente todavía no se hizo (ya que todavía no entró el jugador), el que había salido puede seguir jugando o puede ser reemplazado por otro.
* Si se hace un 'cambio de arquero' (entre un jugador de campo y el arquero) en el entretiempo y no se le informa al árbitro y el arquero la toca con la mano, el árbitro tiene que esperar que se vaya la pelota y amonestar a los dos jugadores.
* Si una pelota va hacia la porteria y un jugador que estaba calentando afuera de la cancha entra y evita el gol, el árbritro lo tiene que amonestar y hacer un bote neutral donde la tocó. (nada mas amonestarlo y el gol no se convalida!!! Creo que es una técnica que habría que empezar a usar)
* Si tu equipo está jugando con doce jugadores y el árbitro no se da cuenta y te hacen un gol, es válido. (no así si lo hace tu equipo)
* Si un jugador enciende un cigarrillo o usa un teléfono móvil durante el partido, el árbitro tiene que amonestarlo. (Fabuloso)
* Si se hace un pique y la pelota se va al lateral sin que la toque ningun jugador (que alguien me explique como puede llegar a pasar eso), si tiene que repetir el bote neutral.
* Si un jugador toca la pelota con la mano porque escuchó un silbato de la tribuna, se tiene que hacer un bote neutral







En los inicios del año se juegan en Argentina torneos de verano (cosas de los hemisferios) del cual River salió ayer campeón y puede olvidar la derrota del fin de semana ante Boca en el Clásico del fútbol argentino.

El triunfo decisivo se produjo anoche ante San Lorenzo de Almagro con un gol de penalty de Sebastián "El Loco" Abreu.
Y de esto es de lo que vengo a hablar esta noche, puesto que la historia de la pena máxima tiene miga.

El partido no fue fácil para los Millonarios, parece que al "Cholo" Simeone le está costando dar con la tecla con el sistema de juego: no sabe si usar tres o cuatro defensas; cinco, cuatro o tres centrocampistas o si debe Abreu jugar solo en punta o dejar a Radamel Falcao en su zona natural para que lo acompañe. Si bien, parece que la recuperación de Ortega le está dando pistas de cómo armar el ataque.

Pero aún así, parece que el equipo poco a poco está asimilando los sistemas del pasional entrenador. Pero no vengo a hablar de River y de sus sistemas tácticos esta noche, sino de una de esas historias curiosas del fútbol.

Todo nace en la señalización del penal a favor de River con el partido en tablas. Del banquillo Millonario se oye a Simeone:

- ¡¡¡Que lo tire Ferrari!!! ¡¡¡Que lo tire Ferrari!!!

Parece que en los entrenos de los días anteriores no había quedado claro que Ferrari era quien debía ejecutar los penaltys.
Y pese a la clara instrucción del "Cholo", Abreu (ex del "Ciclón" cogió el balón y marcó el penalty. Por supuesto no lo celebró por respetó al equipo que le dio la fama... y quizás tampoco lo hizo para no enervar a sus compañeros, al ver como un recién llegado se pasaba las órdenes claras y directas del entrenador por donde la espalda pierde su nombre.

Pero lo que se podía presentar como un claro ejemplo de egoísmo se tornó en una de esas historias que nos explican lo importante de la confianza en el fútbol de alto nivel.
Y es que el destino, caprichoso él, le concedió un nuevo golpe desde los once metros a River quince minutos más tarde. Las miradas de los jugadores se cruzaron con dudas, hasta que vieron a Ferrari (quien Simeone había designado en un principio) se acercó a chutar el penalty... coge carrerilla... chuta... y detiene Orión (por cierto, muy buen portero)...Suerte que su equipo acabó ganando.

Fijaos todas las lecturas que tiene este hecho: ¿Es mejor lanzador el "Loco" que Ferrari? ¿Lanzó Ferrari su penalty cohibido? ¿En que posición queda Abreu ante sus compañeros? ¿Y Ferrari ante sus compañeros? ¿Y Simeone ante todos?

Pero insisto, no vengo a desmontar las interioridades de River, pero este es un claro ejemplo de lo que es un jugador con confianza en un campo de fútbol, Abreu la tenía y Ferrari no.









Aunque el fútbol soccer lo tuve que jugar como parte de educación física durante mis tiempos de secundaria hace tantas lunas, jamás he sentido pasión por él. Sin embargo, tanto lectores nicaragüenses como mis propios alumnos coreanos -algunos de los cuales lloraron como plañideras malpagadas cuando su país quedó optando a un honroso tercer lugar- solicitaron este artículo y vamos a tratar de responder las preguntas que me han hecho.

En efecto, fue gran tragedia que el onceno británico besara el polvo de la derrota porque fue en ese país donde el soccer nació en la Edad Media como una sencilla distracción de fin de semana. Para diferenciarlo del fútbol americano que se juega con una pelota parecida a un huevo magenta de avestruz y en el cual se conjugan algunos de los momentos más chambones de la vida, llamaremos soccer al que tanta pasión levanta en ocasión del mundial Corea-Japón.

La pelota inicialmente se revestía de cuero curtido de animales, pero cuando Cristóbal Colón en 1492 vino a protagonizar el espantoso encontronazo de dos mundos, el caucho o látez que saldría de nuestras tierras americanas le cambiaría la configuración a la bola. Antes de que eso sucediera, el soccer tuvo bastantes accidentes. Hubo reyes ingleses como Ricardo II y Jacobo I quienes prohibieron que se jugara el soccer porque en aquellos entonces, la corona inglesa no tenía un ejército profesional y cuando había guerras(que era cada día de por medio porque en esa época los reinos vivían tirándose de las mechas a cada rato) se precisaba que granjeros, obreros y todos los machos de las más distintas raleas estuvieran con buena puntería con el arco y flecha y otras armas.

Estos reyes llegaron hasta el extremo de emitir una ley prohibiendo el soccer, afirmando que los hombres perdían su tiempo haciendo goles en lugar de practicar arquería. Cuando ya la pólvora llegó a Occidente y permitió que se tomara puntería con fusiles y no con arco y flecha, estos edictos prohibitivos pasaron a ser una curiosidad histórica legal. Los guerreros de los campos de batalla sin embargo conservaron el espíritu pleitisto y se convirtieron en luchadores por el gol y en hinchas que muchas veces arman genuinas batallas improvisadas en las graderías cuando su equipo favorito va perdiendo.

El soccer vino a América con los primeros inmigrantes europeos que empacaban la pelota junto con sus joyas, cartas de amor y enseres más necesarios. En estados Unidos, los europeos se encontraron con la grata sorpresa que muchas tribus indias ya jugaban algo parecido al soccer, y que el lacrosse coincidía en muchas cosas. Los indios aprendieron velozmente a jugar el soccer y pronto produjeron algunos jugadores bastante destacados.


La introducción del soccer al Asia fue más lenta. En Turquía no fue hasta que Solimán el Magnífico se montó al trono otomano después que su rugiente padre Selim I Yavuz(El Excelente) pasó a mejor vida que hubo más intercambio diplomático entre los osmanlíes y Europa. Solimán, un hábil diplomático que vio la conveniencia de mostrar el esplendor de su imperio ante los ojos codiciosos y muchas veces envidiosos de los europeos, se entusiasmó cuando el asistente del embajador inglés le habló del soccer. Hizo muchas preguntas, pidió ver la bola, y para experimentar cómo era la cosa, se puso a practicar con los Genízaros, que era la guardia élite imperial a cargo de la custodia del sultán.

Estos genízaros eran grandes protomachos con musculatura a-lo-Schwarzennegger y pronto estaban practicando cada vez que podían. El sultán mismo jugó soccer en varias ocasiones, y su mejor amigo, cuñado y a la vez gran visir(una especie de primer ministro en aquellas estructuras otomanas) Ibrahim se hizo gran aficionado del soccer. Desde entonces, Turquía se aficionó a nivel popular de este juego.

Otra fue la historia en el Oriente lejano. Tanto en la India, donde los británicos comenzaron a hacer negocios con la sanguinolenta East India Tea Company, como en China, donde llegarían a crear la peor peste de adicción al opio en el siglo XIX, el soccer fue visto como símbolo del cruel imperialismo europeo. Era mal visto que chiquillos de familias nobles en la India quisieran jugar a este tipo de pelota, y hubo maharajás que expresamente lo prohibieron so pena de muerte en los sitios donde ellos mandaban. Tipoo Sultán, llamado el Tigre de Mysore por su valiente resistencia ante los británicos, se indignó mucho al saber que sus hijitos-al ser secuestrados y mantenidos como rehenes por los ingleses mientras Tipoo reunía una jugosa suma para pagar el rescate habían sido inducidos a jugar soccer con los hijos de varios oficiales de caballería inglesa.

Tipoo en realidad sentía simpatía por el juego en sí, pero el hecho que obligaran a sus dos príncipes a jugarlo como un acto de obediencia y genuflexión ante los ingleses, no le cayó muy bien que digamos al orgulloso independentista de Mysore. En la China, durante las Guerras del Opio que se dieron mientras estaba la gordiflona reina Victoria en el trono inglés, hubo padres de familia chinos que le sonaron buenas nalgueadas a sus chicos cuando se dieron cuenta que habían estado gozando con el [juego bárbaro de los rubios.

Una de las historias más curiosas del soccer la protagonizaron unas chicas norteamericanas a finales del siglo XIX. Ya para entonces, las mujeres estaban muy irritadas porque no se les otorgaba el voto. Muchas eran simpatizantes de feministas como Julia Ward Howe(la autora del famoso Himno de Batalla de la República)

O de Susan B. Anthony, una de las lideresas de las sufragistas. Pues una tarde de domingo en la cual andaban los candidatos presidenciales haciendo proselitismo político en Nueva York, las feministas no tuvieron mejor idea que quitarse las enaguas-horror de impúdicas para aquellos tiempos!-y mostrando sus largas bombachas repletas de encaje se pusieron a jugar soccer, algo que se estimaba que era un juego demasiado jayán para las delicadas miembros del sexo débil. Unos mojigatos hicieron llamar a la policía y las atrevidas y sudorosas féminas fueron a parar con sus hermosas curvas a la cárcel hasta que fueron rescatadas por sus furiosos padres, maridos, novios y hermanos bajo la promesa de jamás jugar soccer en lo que les quedaba de vida.



Las pasiones que engendra un partido de soccer solo pueden ser comparadas en su dimensión con la unidad y sentimiento de hermandad que este deporte suscita. Durante la I Guerra Mundial, en 1914, el soccer sirvió para olvidar por un rato los horrores de una de las conflagraciones bélicas más pavorosas de la historia. Para la Navidad de 1914, tenía poco de estar rugiendo la guerra.Dado que no hubo salida a casa para nadie, los soldados decidieron desobedecer las órdenes de sus comandantes y celebrar a como mejor pudiesen el nacimiento del Colochón. Los soldados de Alemania e Inglaterra olvidaron momentáneamente cuánto debían de odiarse y se aproximaron a un campo que no pertenecía a ninguno de los dos bandos.

Compartieron un poco de licor, budín de Pascua y un villancico. Entonces un soldado escocés que andaba con las tropas británicas hizo magia al sacar de su mochila un balón de soccer. Pronto los soldados, olvidando sus diferencias, estaban jugando alegremente a pesar del frío, con la fruición de una camada de gatitos Manx. Los alemanes pudieron desternillarse de la risa al comprobar que el soldado escocés no usaba nada debajo del kilt(la especie de faldita a cuadros que es el traje típico de los machos de la tierra de Wallace)y que al soplar el viento, unas sonrosadas nalgas evidenciaban que andaba cañambuco. El juego acabó con un resultado final de tres goles a favor de Alemania y dos goles a favor de los ingleses. A nadie se le ocurrió acusar al otro bando de tramposos. Quizás esta fue la batalla más recordada de la I Guerra Mundial porque la llevaron a cabo sin balas, pero con balón.

Sin embargo, en nuestra historia centroamericana una guerra no se detuvo por el soccer, sino que los resultados de un partido de este juego fueron la chispa que detonó un conflicto muy violento:La Guerra del Futbol. En 1969, las cosas estaban bastante agrias entre Honduras y El Salvador, dos países donde este deporte goza de mil veces mayor popularidad que el béisbol. Habían roces limítrofes entre ambos países del istmo. Se estaba jugando una copa en el plano mundial y entre los equipos había muy mala sangre porque tres juegos ya habían acabado en empates. Al efectuarse el cuarto juego, y al límite marcando contra reloj, El salvador logra meter un gol por penalty.

Entre los fanáticos de ambos equipos se armó un pleito de padre y señor nuestro, pero no es solo en el estadio que las cosas se caldean. En las cantinas y bares hay gritos, llantos, escupitajos e insultos, por no decir patadas y arañazos. Las hostilidades entre ambos países crecen a tal punto que estalla la guerra entre ambos países. Aunque la lucha en sí no dura más allá de unos cuatro días, quedan muertos un total de 2 mil hombres.Este conflicto quedó grabado en los anales de la historia como la Guerra del Fútbol, y pasó del campo de juego al campo de batalla, en uno de los incidentes más bochornosos de la historia latinoamericana.