La verdadera historia de los reyes magos
Pocas festividades despiertan tanto entusiasmo en los niños como la llegada de los Reyes Magos, aunque el motivo no sean las cuestiones de fé, claro

Compartir La mañana del 6 de enero es claramente distinta para ellos porque reciben regalos de tres extraños personajes.

La Iglesia Católica festeja el 6 de enero el Día de la Epifanía, cuando el Niño Jesús "se dio a conocer al mundo entero”, precisamente por medio de los Reyes Magos. Ellos eran:

• Melchor: rey de Persia, era un anciano de piel blanca y barba rubia que viajaba en un caballo persa.
• Baltasar: rey de la India, era un joven blanco que montaba un gran elefante.
• Gaspar: rey de los árabes, era un hombre de raza negra (desde que en el siglo XIV el monje ingles Beda lo describió de esa manera) y al parecer el único que uso camello en su viaje.

La historia de estos tres misteriosos personajes podemos encontrarla en la Biblia, mas precisamente en el Evangelio de Mateo. Allí el apóstol cuenta la historia de tres reyes provenientes de oriente que fueron guiados por una estrella hasta el lugar donde se encontraba el recién nacido Rey de los Judíos.

Su viaje comenzó cuando apareció en el cielo una estrella especialmente brillante que según las escrituras era el signo de que había nacido el hijo de Dios. Esa estrella los guiaría hasta el lugar donde se encontraba Jesús. Al llegar a Judea preguntaron sobre el lugar en donde había nacido el rey de los judíos. Pero en esos tiempos esta ciudad era gobernada por Herodes, un rey muy cruel para con ese pueblo, quien al enterarse de la noticia se inquietó, ya que no permitiría competencia a su trono. Así que consulto a los sacerdotes, acerca de la ubicación exacta dónde podría encontrar al hijo de Dios para destruirlo. Los sacerdotes y escribas respondieron que según los profetas el rey de los judíos nacería en Belén, pueblo ubicado dentro del territorio de Judea.

Al enterarse del motivo de la visita de los Reyes Magos, Herodes los llamó a su palacio para pedirles que cuando ubicaran al niño, le avisaran para poder adorarlo él también en su cuna natal. Los Reyes Magos no sabían las verdaderas intenciones de Herodes: matar al niño y así asegurar su reinado.

Los Reyes Magos continuaron su camino siguiendo a la brillante estrella; hasta que en Belén la estrella se detuvo sobre el portal y lo iluminó mostrando de esa manera el lugar donde se encontraba Jesús. Una vez allí encontraron a María y José con el niño recién nacido. Se arrodillaron frente a él, lo adoraron y le ofrecieron los regalos que habían traído desde su tierra: oro, incienso y mirra.

Los regalos que le entregaron no fueron elegidos al azar, cada uno tiene su significado. El oro representaba la riqueza y el poder de los monarcas, lo que era una manera de reconocer que Jesús era el rey más importante de toda la Tierra. Le obsequiaron incienso, porque era una resina aromática utilizada para adorar a los dioses, y así demostraban a todos que lo reconocían como al Dios verdadero. La mirra, una sustancia perfumada muy valiosa, era uno de los ingredientes del aceite utilizado como bálsamo para sepultar a los muertos y también era usada en medicina. Esta sustancia representaba el dolor y con ello que Jesús era reconocido como Hombre.

Luego de la adoración, los Reyes Magos recibieron la visita de un ángel que les avisó sobre las verdaderas intenciones de Herodes por lo que deberían regresar a sus tierras por algún camino que no atravesara Judea. En tanto que José y María también salieron de Judea en este caso hacia Egipto luego del aviso del Ángel para proteger la vida de Jesús. Al poco tiempo, y sin información precisa sobre la edad y la ubicación de Jesús, Herodes ordeno matar a todos los niños del reino.

Hasta acá la “historia oficial” de los Reyes Magos. Pero como todas las historias narradas en las Escrituras, esta también fue revisada por historiadores. Estos personajes si bien eran reyes, no eran magos, al menos como los conocemos hoy. Existen dos versiones acerca de porque se los llamaba Magos. Una dice que pertenecían a una tribu llamada de esa forma. Otra que en el idioma original en el que se escribió el evangelio de Mateo, la palabra “mago” también se utilizaba para referirse a las personas de Ciencia. Precisamente los reyes que llegaron de oriente eran conocedores de la ciencia teológica en sus tierras.

También existen diversas teorías acerca de la cantidad de reyes. Algunas hablan de 2, otras de 3, 4 y hasta 12, según los armenios. El número de tres reyes fue declarado oficial por el Papa León I en el siglo V. A mediados del siglo VI, en Rávena (Italia) se bautizo a los Reyes Magos con sus nombres actuales. Parece que sus restos se encuentran en la Catedral de Colonia, Alemania, dentro del llamado Relicario de los Tres Reyes Magos.

Como queda claro, las teorías en torno de estos personajes son varias. Lo único que es cierto (casi siempre) es que si dejas tus zapatos, agua y pasto la noche del 5 de enero, al día siguiente encontraras alguna sorpresa.
jesus