CONSERVACIÓN PREVENTIVA DEL PAPEL

ANA SÁENZ DE TEJADA


Como conservar el papel

Se aplica a: Dibujos, acuarelas, libros, pasteles, gouache, grabados, estampas, manuscritos, fotografías y pergamino



El papel es un material de origen vegetal compuesto esencialmente por fibras de celulosa. El pergamino, aunque de composición proteínica, tiene unas causas de alteración y unos métodos preventivos muy similares al papel. Los parámetros para prevenir el deterioro de estos objetos pueden estar al alcance de todos.

El primero de ellos la luz, que puede convertirse en una causa importante de alteración. La luz, artificial o natural, y los distintos tipos de radiación que contiene, posee un alto poder degradante para estos materiales. Su acción directa alterará los colores y cortes de papel, acelerando el proceso de envejecimiento. Por ello es conveniente reducir el tiempo de exposición y respetar la intensidad de luz recomendada en cada caso. Esto es más fácil conseguirlo mediante luz artificial. La fibra óptica se adapta perfectamente a estas exigencias, aunque hay que tener en cuenta su alto precio. Existen filtros para radiaciones que pueden ser utilizados en uno u otro caso.

Los parámetros a tener en cuenta sería los siguientes: acuarelas, pasteles, gouache, dibujos, estampas, manuscritos, pergaminos, grabados en color y fotografías, un máximo de 50 lux. Los grabados en blanco y negro, un máximo de 150-200 lux. Y no más de 75 micro watios/lumen de radiación UV.

La temperatura reviste mayor importancia en el caso de las fotografías, para las que se recomienda entre 4 y 5ºC. El resto de piezas permanecerá estable si se respeta un valor en torno a los 18ºC.

La humedad afecta de forma directa sólo en casos extremos. Tanto la adquirida por contacto con las paredes o suelos húmedos y la influencia de la humedad relativa del aire pueden provocar reacciones químicas, y de forma indirecta un aumento por encima del 65% de HR favorecerá el desarrollo de los agentes bióticos. El aislamiento de los edificios y la aireación son dos factores a observar escrupulosamente.
La falta de humedad junto con altas temperaturas acelera el envejecimiento natural del papel que amarillea y se resquebraja.

El PH es un factor esencial para la correcta conservación del papel o soporte celulósico. La acción cáustica de la acidez rompe la cadena molecular de la celulosa, mermando sus cualidades físicas y llegando incluso a la desintegración. Su actuación no se pone de manifiesto hasta que ya se han producido los daños, por lo que la prevención es fundamental. Lo mejor es el control periódico, desacidificando aquellos materiales cuyo PH sea menor de 7; existen unas tiras de papel para este fin de sencilla utilización. La mayoría de los desacidificadores, además de eliminar la acidez, dejan una reserva alcalina que refuerza y potencia su acción neutralizante.
La alcalinidad excesiva también es causa de alteración.

Entre los agentes contaminantes, las nieblas cargadas con el polvillo de la combustión industrial, aunque generalmente no alcanzan concentraciones perjudiciales, provocan una suciedad prácticamente imposible de eliminar y provocan alteraciones que afectan al PH. Para aislar los objetos se procederá a la instalación de filtros en las entradas de aire y purificadores.
Entre los factores biológicos dañinos para el papel, los hongos, bacterias, insectos y roedores son los organismos a temer.
Los hongos y bacterias tienen un efecto negativo en la reducción de elasticidad de la fibra de celulosa, ya que provocan su hidrólisis. Aquellos que además son cromógenos producen coloraciones vivas, rojas, amarillas y azules que proceden de ciertas secreciones o por efecto óptico del micelio; coloraciones difíciles de eliminar porque están compuestas en su mayor parte de quitina, material muy resistente. Las manchas coloreadas procedentes de secreciones se quitan fácilmente, salvo las amarillentas que tienen un efecto colorante más resistente. Las limpiezas son preferiblemente en seco.

Hay que evitar un blanqueo sistemático porque puede producir un debilitamiento del soporte y falsear el color original. El factor principal que rige en la vida de los hongos es la humedad, entre 70 y 98% de HR es el ideal para su desarrollo. Evitando esos niveles y manteniendo la ventilación adecuada impediremos su proliferación. Tienen un efecto importante sobre el PH del medio en el que se instalan.

Entre los insectos hay una enorme variedad de especies que se alimentan de la celulosa del papel, aunque la mayoría aprovecha también otros materiales como tela, cuero o colas. Es especialmente el microclima el que influye en esta fauna. Lepismas en climas mediterráneos y subtropicales, las termitas también llamadas hormigas blancas, anóbidos, coleópteros y un sinfín de especies más.

El control periódico y la observación de las medidas anteriormente citadas son el mejor método de prevención.

El fuego es devastador en el caso de objetos en soporte de papel. No hace falta indicar aquí medidas preventivas contra el fuego que todos conocemos. Únicamente señalar que existen sustancias ignífugas que pueden ser impregnadas en estanterías, techos... De los múltiples extintores de fuego los modelos de espuma o polvo, cuya manipulación es muy fácil y sin el menor peligro, que pueden recargarse allí mismo, son bastante adecuados.
Su único inconveniente es que ensucian los objetos. Existen también extintores químico-gaseosos que evitan este último problema.

En cuanto a la manipulación y almacenaje, precisar que para objetos muy frágiles se han ideado montajes en carpetas que permiten apreciar el objeto sin tener que sacarlo de ellas y por tanto sin manipularlos directamente. Son montajes que respetan de forma estricta cuestiones como el uso de materiales con PH neutro.

Para finalizar indicar que existen productos preventivos preparados para los distintos fines y adaptados a las cualidades de cada objeto pero su exposición sería interminable.


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