La Feria de Solano

La Feria de Solano


La Feria de Solano





No creo en Dios. Pero creo fervientemente en la feria de Solano.

Es un verdadero acto de fe ir cada miércoles y sábado a patear y buscar y, en una de esas, encontrar esas páginas que uno tanto busca. Yo busco libros, cada uno con su mambo, pero si vos vas te podés encontrar con cualquier cosa, lo que te imagines. Desde herramientas hasta platos de porcelanas, desde devedés de películas recién estrenadas en el cine hasta piezas ortopédicas. Todo por un precio increíble. La feria en ese sentido también tiene una cualidad religiosa: es generosa. Por unos pocos morlacos la felicidad se materializa en formas impensadas y atractivas.

Ahí descubrís aquello que tu corazón te está pidiendo. Por supuesto, eso no lo sabés hasta que lo tenés enfrente. Y agradecés.
Al fondo de Quilmes, en el área oscura y despiadada, se ubica esta maravilla emergente que tuvo ese origen a partir del empobrecimiento de una amplia zona del país que siempre se creyó aristócrata.


Este suelo con nombre de santo se llama San Francisco Solano y es famoso por dos cosas: un alto índice de delitos y Nazarena Vélez. Así es, ella es nuestra máxima contribución al mundo de la cultura. Y esto lo digo sin ironía. En ella se plasman muchas de las obsesiones de nuestro ser nacional: fama injustificada, vacío parlamentario y un buen orto.

La feria nace en la 844, la calle comercial de nuestra floreciente ciudad, y no se sabe donde termina. Cuando aterriza la feria se moviliza el mundo. Los colectivos cambian sus recorridos, los quioscos de los alrededores salvan el mes, la avenida se convierte en peatonal y las veredas se amontonan de seres desesperados.

Cada día se suman nuevos rostros a esta numerosa familia sin patriarca visible. No es una buena noticia. Son esos que se cayeron del piso. Sin seguridad, se mandan a la feria para rescatar unos pesos para ir tirando o tirarlos al quiosco por unas birras. Esto ocurre porque la feria tiene dos sectores bien delimitados, como toda sociedad injusta. Un encanto capitalista. La zona de los poderosos que llega hasta la avenida San Martín. Ellos tienen sus puestos, que lo ven como un local glamoroso, su mercadería tiene dudosa procedencia y se muestra como de primera calidad. Son los que venden ropa, zapatillas, esa onda. Algunos tienen uno o dos empleados para negrearlos bien y, de paso, ponerles fichas a su helado ego. Saben hacer negocios. Los que necesitan cubrirse con telas que den personalidad de vidriera y que tengan algún símbolo del tipo una que sepamos todos la recorren con los ojos desorbitados.
Yo nunca voy a esa parte.

Luego, de San Martín para el otro lado, nace the best zone. Un territorio surrealista marcado por la improvisación y el descontrol. Esos tipos hacen free jazz con lo que consiguen andá a saber dónde. ¿Importa eso? Ni ahí, pero te cuento. Muchos cartonean, otros reciben donaciones y hacen un pasamanos, y los demás roban. Nada que no suceda ahora mismo, por decir algo, en el Abasto Shopping.

Esta dimensión desconocida tiene sus leyes propias y sus visitantes asiduos. Y como es un territorio marcado por la escasez, hay unos pillos que se quieren quedar con las migajas y para repartirlas buscan los mejores postores. La movida viene así: hay gente que para poner un puesto del tamaño de una uña bebé, te cobra. La vereda tiene dueño. Leyes propias. Por Donato Alvarez yendo para Pasco, la feria rodea con sus puestos el asqueroso arroyo. Hace poco se sumó como predio el campo enorme que está en San Martín y Donato. La pobreza acá nao tem fin.

Los buscas de esta parte tiran unos trapos al suelo o despliegan frágiles mesas espontáneas y te exponen la merca. Nunca es nueva (la Ley de la Experiencia). No tiene un precio establecido (La Ley de la Creatividad). Y jamás la repiten (La Ley de la Originalidad). Leyes propias. Una semana te venden ollas Essen y a la otra una silla de ruedas. Con una vieja utilizada de maniquí.

A esa parte la pateo de punta a punta. No soy el único. Yo les veo la jeta y los reconozco a los que no son de las bandas vecinas. Esos baby face muestran la hilacha y pagan más que nosotros, los horrendo face. Se van contentos con las bolsas llenas, pensando que la sacaron barata. Pero fueron empomados como corresponde: con felicidad y predisposición mutua.

Y revisando en cajones viejos y pilas de textos inservibles encontré los mejores libros. De esos grosos que uno los cuida como si fuera una hermana menor. Hoy se reparten en los estantes de mi biblioteca dándole un brillo que no lo hubiese conseguido de otra manera.

La memoria me patea la nuca. Si, conseguí La conjura de los necios de ese necio llamado John Kennedy Toole a dos pesos. Esto fue a hace unos años. Las cosas no cambiaron demasiado. Esta gente te pone esos libros al alcance de la curiosidad y hay que desechar muchos papeles inservibles para hallarlos.
Pero están. Hay que arrodillarse, de nuevo lo religioso, y meter mano y, claro, loco, ensuciarse. De esto también se trata la literatura.

La ficción entonces como una frondosa borrachera, un mágico viaje que te pega en un lugar muy difícil de precisar ocurrió ese día que terminé Bajo el volcán del marciano Malcom Lowry. En la feria me lo vendieron a tres pesos porque no tenía las tapas. ¿Y a mi qué carajo me importaba eso? Y cuando encontré a un peso, en un cajón de verduras, La república de Platón, en una edición de Eudeba que tenía un estudio introductorio de más de cien páginas me puse colorado. Nunca pisé una universidad, será eso. Me lo leí en unos meses y todavía lo estoy entendiendo. Pasa, y es parte del género fantástico. Como esas ediciones de Bruguera, las viejas y gloriosas, que me hicieron conocer al finado Ballard, al cuerdo Burroughs, a Stanislaw Lem, a Bradbury. Ah, y Vonnegut, qué experiencia leer Matadero cinco. Entre otros. Cada uno a cuatro pesos.
Y siguen los encuentros, te lo juro.

Hay que ir a la feria de Solano como se va a una catedral devastada y politeísta. Con ganas de creer en imposibles y no calentarse si no aparece nada. La próxima estación puede ser nuestra posibilidad. Está bueno eso. Un lugar donde la esperanza siempre se enciende a la luz del día. No es poco, ¿no?

libros


http://conurbanos.blogspot.com/2010/01/la-feria-de-solano.html

19 comentarios - La Feria de Solano

@Darkphoenix01
Mi abuelo vive a una cuadra de la feria!! imaginate si la conozco y si sé regatear!!!!!
Y convengamos algo, no es por capitalismo, pero cruzando la San Martin... es abstante jodido!!! y también está la que corre paralela a las viasd el otro lado, esa también es una sub feria!!!
@laureanoraver +2
Excelente informe!rescato esta frase:
Este suelo con nombre de santo se llama San Francisco Solano y es famoso por dos cosas: un alto índice de delitos y Nazarena Vélez. Así es, ella es nuestra máxima contribución al mundo de la cultura. Y esto lo digo sin ironía. En ella se plasman muchas de las obsesiones de nuestro ser nacional: fama injustificada, vacío parlamentario y un buen orto.
@adelsar
Nazarena Vélez no es de Solano, es de La Florida.
@declaypole
La florida es solano capo es un barrio cerca de calchaqui
@adelsar +1
@declaypole capo, si no sabes no opines. Solano es un barrio al igual que La Florida, ambos se encuentran en el partido de Quilmes.
@USAranger -1
buen texto..pero que me importan los libros !


AHI ENCONTRAS LAS MEJORES PARTES PARA AUTOS DE TOOODO GRAN BS. AS.

AGUANTE LO ROBADO

(lo digo despues que me robaron a mi, tengo una bronca a la sociedad terrible)
@Monhna
Te dejo los 5 que me quedan, por la excelente descripción y porque me sentí identificada en el revoltijo para encontrar un libro. De esta manera no he encontrado tanto cosas que buscaba sino que hubo cosas que por uno u otro motivo me provocaron curiosidad y que fueron de lo mejor. Yo soy de las que revuelve hasta los cajones de saldos de libros del supermercado por las dudas
@SoundTrack
USAranger dijo:buen texto..pero que me importan los libros !


AHI ENCONTRAS LAS MEJORES PARTES PARA AUTOS DE TOOODO GRAN BS. AS.

AGUANTE LO ROBADO

(lo digo despues que me robaron a mi, tengo una bronca a la sociedad terrible)


es gracioso... tu nick muestra que le haces honor.. alimentas lo mismo que denostás
@luisnorris
Primero, Soy de Villa la Florida, Quilmes Oeste, es una verguenza que el intendente promueva el delito, en dicha feria la mayoria (no digo todos porque no lo se) no paga ningun tipo de impuestos, se venden cd regrabados (Ley de propiedad intelectual), quisiera ver al intendente comprar una herramienta en el puesto donde fue fotografiado y pedirle factura o ticket.
Segundo, Nazarena Velez (lo comento pero no es algo que me interese) es de Villa La Florida, su casa de la infancia esta a unas 6 cuadras de la mia
@cervesnm +2
Villa la Florida pertence a solano si ustedes no quieren pertencer es su problema se creen mejores o no se que pero si se fijan en los planos de solano ustedes pertencen a solano
@ffeeddee_10 +3
ya se que es viejo pero bue comentare, el otro dia fui de pedo y encontre 3 pedales boss y un electro harmonix uno turbo overdrive, distorsion ds1 y electroharmonix doble muff los 3 me salio 250 pesos O_o, felicidad de mi vida XD
@emanuelcantero3
Me impresiono mucho tu forma de escribir impresionante. tu forma de describir algo tan simple como una feria y transformarlo en algo fantástico muy bueno