José Martí
José Julián Martí y Pérez (La Habana, Cuba, 28 de enero de 1853 – Dos Ríos, Cuba, 19 de mayo de 1895), también conocido por los cubanos como El Apóstol, fue un político, pensador, periodista, filósofo, poeta y masón cubano, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra del 95 o Guerra Necesaria. Su movimiento literario fue el modernismo.

Biografía
Infancia y juventud
Sus padres fueron don Mariano Martí y Navarro, procedente de Valencia, y doña Leonor Pérez Cabrera, originaria de Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias. Fue apadrinado en el bautismo por un matrimonio español, don José María Vázquez Cedrón y doña Marcelina de Aguirre. Fue al colegio de San Anacleto, dirigido por Rafael Sixto Casado y más tarde al colegio de San Pablo Edo. Zulia, Machiques de Perija, dirigido por Rafael María de Mendive, quien se convertiría en un segundo padre para él años más tarde.
Con sus padres viajó a España en 1856. Regresó a Cuba en junio de 1859. Su padre desempeñó varios cargos en el ejército: primero fue celador y más tarde ocupó el puesto de capitán, juez pedáneo de Hanábana al sur de la actual provincia de Matanzas, desde abril de 1862 a enero de 1863.
Durante este tiempo, su padre lo llevó con él y lo tuvo a su lado. Gracias a gestiones de su maestro y educador María de Mendive, en agosto de 1866 ingresó en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. El 19 de enero de 1869, ya comenzada la llamada Guerra de los Diez Años (1868-1878) en los campos cubanos, publicó junto a su amigo Fermín Valdés Domínguez sus primeros artículos políticos en El Diablo Cojuelo, periódico que pertenecía a este último. El 23 de enero de ese mismo año editó un único número de su periódico La Patria Libre, donde hizo público su drama en verso, Abdala.
Extracto de Abdala 1869
(…) El amor, madre, a la patria,
No es el amor ridículo a la tierra
Ni a la hierba que pisan nuestras plantas
Sino el odio invencible a quien la oprime
Es el rencor eterno a quien la ataca (…)


Prisión y revocacion de vivienda
A raíz del encarcelamiento de su maestro y guía Mendive, a causa de los sucesos del teatro Villanueva entre un grupo de partidarios de la independencia y los más recalcitrantes elementos de un cuerpo paramilitar llamados «Los Voluntarios», se produjeron varios registros en las viviendas de muchos criollos intelectuales, entre ellos la casa de Fermín Valdéz Domínguez, su amigo, lugar donde se encontró una carta firmada por Martí y dirigida al condiscípulo Carlos de Castro y de Castro, en la cual lo trataba de traidor por no apoyar la causa criolla y haberse alistado en el ejército español. Juzgado en consejo de guerra, Martí, quien además en dicho juicio asume toda la responsabilidad, fue condenado a seis años de cárcel y Fermín Valdéz Domínguez a seis meses.
El 21 de octubre de 1869, a la edad de 16 años, Martí ingresó en prisión y desde allí le envió una foto a su madre con los siguientes versos escritos por él :
Mírame, madre,
y por tu amor, no llores:
si esclavo de mi edad y mis doctrinas
tu mártir corazón llené de espinas,
piensa que nacen entre espinas flores.

El 4 de abril de 1870 fue llevado a las canteras de San Lázaro, junto a otros presos, a realizar trabajos forzados. Allí conoció las injusticias de la prisión y la rudeza con que las autoridades españolas trataban a los condenados. Quebrantada su salud, su padre hace varias gestiones hasta que logra que le conmuten la pena por el destierro a España. Así el 15 de enero de 1871 parte rumbo a Cádiz, poco después se establece en Madrid y en ese mismo año publica El presidio político en Cuba su primera obra en prosa y en la que denuncia las atrocidades del gobierno colonial español en la isla, y en particular muestra con horror las atrocidades que se cometieron con otro de los prisioneros: Pedro Figueredo, un niño que era sometido a trabajos forzados estando enfermo. También comenzó sus estudios de Derecho en la Universidad Central e inició al mismo tiempo una incipiente pero rápida actividad política en la metrópolis que lo lleva a sostener polémicas con el periódico madrileño La Prensa, y donde condenó el fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina en La Habana, acaecido en 1871, acusados de haber profanado la tumba del periodista español Gonzalo de Castañón. Es válido señalar sobre este hecho que estos estudiantes de medicina fueron condenados realmente por la rabia que causaba al ejército español los triunfos militares que estaban ocurriendo en Oriente; pues ya había comenzado la llamada Guerra de los diez años o Guerra Grande. Ésta fue una época de violentas represiones contra la población civil cubana. Cabe destacar la valiente y ardorosa defensa de los estudiantes de medicina cubanos en 1871, llevada a cabo por el capitán español Federico Capdevila Miñano, fallecido en Santiago de Cuba en 1898 y que está sepultado junto a los ocho estudiantes fusilados.
Después de operado por las lesiones producidas por los grilletes de la cárcel, por las cuales seguirá sufriendo el resto de su vida, se traslada a Zaragoza con su amigo Fermín Valdés en 1873.
Durante su estancia en España, entre enero de 1871 a octubre de 1874, José Martí obtiene en Madrid y Zaragoza, los títulos de Bachiller y Licenciado en Derecho y el de Licenciado en Filosofía y Letras, todos con notas de sobresalientes, estos últimos no pudieron ser recogidos por Martí y fueron entregados 120 años después a las autoridades cubanas por el entonces rector de la Universidad de Zaragoza, José Badiola. Además, escribe y publica el libro La República Española ante la Revolución Cubana y termina su drama La adúltera y la obra de teatro Amor con amor se paga.
Durante estos años, Martí descubrió lo más significativo del filósofo alemán Krause a través de sus seguidores españoles, y le prestó una gran atención a su trascendentalismo en filosofía, lo cual va a ser el punto en común con el filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson, a quien Martí le profesó una gran admiración durante toda su vida.
Durante su estancia en Zaragoza, José Martí estuvo muy activo en la vida cultural de la ciudad, colaborando con el Diario de Avisos, acudiendo frecuentemente a tertulias, al teatro, hace amistades, se convierte en orador brillante e incluso tiene tiempo para enamorarse; lo dice en versos de manera impecable, como sólo él sabía hacerlo:
Para Aragón en España,
Tengo yo en mi corazón
Un lugar, todo Aragón,
Franco, fiero, fiel, sin saña.

Si quiere un tonto saber
Por qué lo tengo, le digo
Que allí tuve a un buen amigo,
Que allí quise a una mujer.

La mujer que menciona Martí en su poema es Blanca de Montalvo, aragonesa, que posteriormente se casaría con el doctor José Simeón Pastor. Hoy en día una placa en la calle Manifestación (conocida en el tiempo de Martí como calle Platería) de Zaragoza recuerda donde vivió el poeta.
A fines de 1874 viaja a varias ciudades europeas, entre ellas París, dónde conoce a Víctor Hugo, Augusto Vacquerie y más tarde, en un segundo viaje, a la actriz Sarah Bernhardt.
Poco después viaja a México, al que llega desembarcando por Veracruz. Allí experimentó dos años trascendentales en su vida, ya que aprendió a conocer la América profunda, la América indígena y su pasado de grandeza. En ese mismo país conoce y contrae matrimonio, en 1877, con Carmen Zayas-Bazán, una Camagüeyana proveniente de una familia acomodada exiliada en México.
Esta época va a ser muy intensa para la vida de José Martí, viaja a Guatemala donde fue nombrado catedrático de literatura y de historia de la filosofía en la escuela normal central de ciudad de Guatemala, colabora en varias publicaciones como la revista «Universidad» y es nombrado vicepresidente de la sociedad literaria Patria y Libertad. En esos tiempos sostiene una profunda amistad con María García Granados hija del ex presidente de guatemalteco Miguel García Granados y a la que inmortalizaría en su poema, La niña de Guatemala que forma parte de sus Versos Sencillos.
El 31 de agosto de 1878 regresa a La Habana y allí comienza a trabajar en los bufetes de abogado de Nicolás Azcárate y Miguel Biondi. El 22 de noviembre nace su hijo José Francisco Martí y Zayas-Bazán a quien todos conocerían después como el Ismaelillo, por la obra que le dedicó, del mismo nombre y que marcaría una nueva manera de decir en las letras hispanoamericanas. El 21 de abril de 1879, por sus discursos en el Liceo de Guanabacoa, fue detenido y acusado de conspirador, motivo por el cual es deportado nuevamente hacia España el 25 de septiembre de ese mismo año. El 11 de octubre de 1879 desembarcó en Santander, a donde había llegado en el vapor-correo "Alfonso XII". Su madrina de bautismo, doña Marcelina de Aguirre, consiguió de las autoridades españolas que Martí pudiera pernoctar en su casa de los Arcos de Regules, en la actualmente llamada Plaza de Pombo.
En 1882 publica El Ismaelillo, dedicado a su hijo, y Versos Libres.
A su hijo le escribe en en el prólogo de El Ismaelillo:
Hijo :
Espantado de todo, me refugio en ti.
Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti.
Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así.
Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. :Cuando he cesado de verte en esa forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón.
¡Lleguen al tuyo !


Escenas norteamericanas
En 1881 se establece en Nueva York,lugar donde comienza a planificar y organizar la independencia de Cuba, colaborando con los periódicos neoyorquinos The Hour y The Sun.
A partir de este momento, su vida no tiene reposo. Discursos, publicaciones y encuentros para organizar la guerra, fueron actividades mediante las cuales nucleó a los cubanos emigrados dentro de clubes revolucionarios que fueron la célula fundamental de lo que más tarde sería el Partido Revolucionario Cubano (PRC), fundado el 10 de abril de 1892 en el Club San Carlos, Cayo Hueso, Florida (EE.UU.); siendo el resultado de años de intensa labor de reunificación y organización del exilio cubano para recomenzar la «Guerra Necesaria», quedando las causas de Cuba y Puerto Rico unidas en los estatutos del PRC.
Ya en esta época Martí, además de resumir en su obra y acción lo más avanzado del espíritu progresista del pensamiento político cubano, Félix Varela, José de la Luz y Caballero, es además un americanista convencido en la necesidad de la unión de lo que el denominó Nuestra América, convirtiéndose indiscutiblemente en uno de los pensadores más ilustres de América y del mundo cuyo pensamiento conserva toda vigencia en nuestros días.
El 5 de septiembre de 1881 escribe sus Cartas de Nueva York o Escenas norteamericanas, que aparecerán en diferentes diarios estadounidenses como La América (de Nueva York) La Opinión Nacional (de Caracas), El Partido Liberal (de México), La Nación (de Buenos Aires) y otros.
En 1882 escribe la mayoría de los poemas conocidos como Versos libres. En 1883 es redactor de La América, de la que más tarde sería su director. En 1885 publica Amistad funesta, considerada hoy como la primera novela modernista. En 1886 trabaja sin descanso como corresponsal en Nueva York de diversos periódicos latinoamericanos como La América, El Latino Americano, La República (de Honduras) y La Opinión Pública (de Montevideo).
El 16 de abril de 1887 se encarga del consulado de Uruguay en Nueva York, en septiembre termina la traducción de Ramona, de Helen Hunt Jackson, colabora en El Economista Americano de Nueva York y trabaja en la traducción del poema Lalla Rookh, de Thomas Moore, que no ha podido ser hallada. El 25 de marzo de 1889 aparece publicada en The Evening Post, su carta de Vindicación de Cuba en respuesta a un artículo del The Manufacturer de Filadelfia sobre la posible compra de Cuba por los Estados Unidos. En julio de ese año aparece La Edad de Oro, revista mensual dedicada a los niños de América enteramente redactada por él y del que sólo salieron cuatro números.
El 24 de julio de 1890 fue nombrado cónsul de Argentina en Nueva York, el 30 del Paraguay y en octubre comienza a trabajar como instructor de español en la clase nocturna de la escuela central de Nueva York. En agosto de este año se produce la ruptura definitiva con su esposa Carmen Zayas-Bazán. Esta a través de un cónsul radicado en Nueva York lo separa de su hijo y escapa sin su consentimiento.
Ese mismo año es designado representante de Uruguay en la Comisión Monetaria Internacional Americana de Washington D. C..
Para dedicarse por entero a su labor patriótica de organización de la guerra en Cuba y para acallar las protestas del cónsul español, en octubre de 1891 renuncia a todos sus cargos de cónsul de Argentina, Uruguay y Paraguay así como a la presidencia de la Sociedad Literaria Hispano-Americana.
Invitado por Néstor Leonelo Carbonell a nombre del Club Ignacio Agramonte llega a Tampa el 25 de noviembre de 1891 y el 26 y 27 pronuncia sus discursos Con Todos y para el Bien de Todos y Los Pinos Nuevos. El 10 de abril de 1892, en reunión de presidentes de las agrupaciones patrióticas de los clubes en el Hotel Duval House, se aprueban las bases y estatutos del Partido Revolucionario Cubano.
De regreso a Nueva York pronuncia un discurso conocido como oración de Tampa y Cayo Hueso en el Hardman Hall. Funda el periódico Patria, que aparece el 14 de marzo y es elegido delegado del Partido Revolucionario Cubano. El 31 de agosto parte a entrevistarse con Máximo Gómez, el Generalísimo, en Montecristi (Republica Dominicana).
De regreso a Nueva York continua con su actividad hasta que el 25 de mayo de 1893 se traslada de nuevo a Santo Domingo, donde una vez más se entrevista con Gómez y el 30 conferencia con el Mayor General Antonio Maceo en San José de Costa Rica. El 28 de octubre pronuncia en Nueva York un discurso en honor de Bolívar, y prosigue su intenso trabajo de organización a través de una copiosa correspondencia y viajes incesantes por Estados Únicos, Costa Rica, Panamá, Jamaica, y México, país donde se entrevista con su presidente Porfirio Díaz.

La Guerra Necesaria
Hacia finales de 1894 casi ha completado los detalles del «Plan Fernandina», consistente en invadir la isla de Cuba mediante tres expediciones coordinadas con levantamientos internos; pero el plan fracasa, por una delación en la cual se culpa al coronel López de Queralta. Una vez fracasado el plan, el 30 de enero de 1895, sale de Nueva York hacia Cabo Haitiano en compañía de Mayía Rodríguez y de Enrique Collazo. El 25 de marzo, después de conocer las noticias del alzamiento en Cuba, redacta El manifiesto de Montecristi, programa ideológico de la revolución, firmado por él y por Máximo Gómez en la ciudad dominicana del mismo nombre.
El 1 de abril escribe a Gonzalo de Quesada y Arostegui y sale de Montecristi hacia Cuba con Máximo Gómez y otros patriotas en la goleta Brothers, cuyo capitán se niega a cumplir lo pactado, llegar hasta las costas cubanas. Finalmente el 10 del mismo mes parten de Cabo Haitiano en el vapor Nordstrand hacia Cuba y desembarca el día 11 en horas de la madrugada en el sitio conocido como Playitas de Cajobabo -territorio guantanamero-, al sur de la región oriental de la Isla.
El 13 de abril de ese año de 1895, en pleno monte, establecen contacto con hombres de la guerrilla de Félix Ruenes y más tarde con las fuerzas de José Maceo, hermano del heroico general Antonio Maceo, y el 3 de mayo redacta el manifiesto sobre las causas de la guerra para el New York Herald.
El 15 de abril, los generales veteranos de la Guerra de los Diez Años, Máximo Gómez y Antonio Maceo, en justo reconocimiento a su labor titánica de organizar la guerra y unir a los cubanos en un mismo objetivo, la independencia, lo nombran Mayor General del Ejército Libertador.
Aunque saludado como Presidente de la República en Armas el 10 de mayo de 1895 nunca pudo ser electo como tal, sin embargo, fue nombrado Delegado del Partido Revolucionario Cubano. El marqués de Santa Lucía, Salvador Cisneros Betancourt, que ya había sido Presidente de la República en 1873-1875, tras el mandato del pater patriae Céspedes (1869-1873), ocupa de nuevo la Presidencia de la República de Cuba en Armas de 1895-1897.
Un día antes de morir, el 18 de mayo de 1895, le escribe a su amigo Manuel Mercado en un campamento cerca de Dos Ríos, la que sería su última carta, considerada su testamento político y visión premonitoria de lo que seria la política imperialista de los Estados Unidos de América en Iberoamérica:
Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895
Señor. Manuel Mercado.
Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir: ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía, y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber— puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin. Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos —como ese de Vd., y mío—, más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino, que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal que los desprecia, —les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos—.
Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas; y mi honda es la de David (...)


Caída en Combate
El 19 de mayo de 1895 cae en combate cerca un lugar conocido como Dos Ríos, contra una tropa al mando del coronel español llamado Ximénez de Sandoval.
Pasado el mediodía el 19 de mayo de 1895, Martí buscaba al general Máximo Gómez e iba acompañado por su ayudante el joven Ángel de la Guardia.
Tres tiros certeros proveniente de unos fusileros españoles escondidos, segaron la vida del apóstol, uno le dio en el pecho fracturándole el esternón, otro entró por la parte alta del cuello destrozándole el labio superior, y el otro en el muslo derecho.
Al caer Martí su ayudante Ángel de la Guardia regresa al campamento con los suyos e informa de la noticia a Máximo Gómez quien en gesto impulsivo galopó hacia el lugar de los hechos y trató de recuperar el cuerpo pero no le resultó posible, las tropas españolas tenían rodeado el lugar y una barrera de fuego impedía todo acercamiento, Gómez en un acto de furia prácticamente arremete tan cerca de los españoles que estos pensaron que lo habían herido.
Al día siguiente el 20 de mayo, Gómez envía un mensaje al jefe de la columna española para conocer el verdadero estado de Martí, si vivía o si estaba muerto le entregaran el cuerpo, pero no recibió respuesta alguna.
Después de los acontecimientos, los españoles realizaron una identificación del cadáver. Los que identificaron el cuerpo fueron el capitán Enrique Satué (que había conocido a Martí en Santo Domingo) y el prisionero Carlos Chacón, que dijo: «Este es uno nombrado Martí, y esta mañana le di una jicara de leche, que quiso pagarme, y no le cobré».
El día 20 cerca de las tres de la tarde el cadáver fue conducido por cuatro soldados al cementerio de Remanganaguas, fue enterrado en tierra viva y solo con el pantalón que le vestía, se le dio sepultura en una fosa debajo del cadáver de un soldado español.
El 22 de mayo dos días después de haber sido enterrado, el general Salcedo ordena su traslado a Santiago de Cuba para una última y definitiva identificación.
El forense santiaguero Pablo Aurelio de Valencia inicia su misión el día 23 alrededor de las 5:30 pm, la tumba estaba marcada con dos grandes piedras y sobre ellas aun se hallaba el saco negro de Martí donde encontraron un pañuelo de seda con las marcas JM. El 26 de mayo, después de su revisión, a las seis de la tarde llega por tren celosamente escoltado el cuerpo de José Martí a Santiago de Cuba.
En 1907 los restos del apóstol fueron nuevamente desenterrados ante la presencia de Carmen Zayas-Bazán y numerosas personalidades de la ciudad, al comprobar que los restos estaban completos estos fueron depositados en una caja de plomo que fue posteriormente sellada y depositada en otra de Caoba. El 30 de junio de 1951 por fin los restos del apóstol reposan en paz en el monumento actual, situado en el mismo cementerio de Santa Ifigenia en la ciudad de Santiago de Cuba.
Sugieren que su muerte fue producto de un suicidio político para un héroe ideológico sin experiencia en el combate.

Enfermedades
José Martí fue un hombre de una precaria situación de salud. Estudios recientes realizados para conformación del texto del autor Ricardo Hodelín Tablada, Enfermedades de José Martí, han dado a la luz una relación bastante completa de los padecimientos del héroe nacional. A Martí se le diagnosticó a la edad de 18 años recién llegado a España sarcoidosis. Producto de esta enfermedad, derivaron otras, como afectaciones oculares (que presentan entre el 25% y 30% de los diagnosticados de sarcoidosis). También padeció afecciones en el sistema nervioso, afectaciones cardíacas y estado febril, todo probablemente producto a la sarcoidosis.
Martí presentaba un sarcocele (tumor de testículo, de tipo quístico), con abundancia de líquido alrededor del tumor. Para aliviar los padecimientos de Martí los médicos procedían a puncionar el propio testículo para así disminuir el tamaño del tumor y con ello el dolor, pero al poco tiempo reaparecía el líquido y se reiniciaba el ciclo. Finalmente fue operado por el Dr. Francisco Monte de Oca que le realizó una exéresis total del testículo, extirpando el tumor.

Martí y «Nuestra América»
Su genio político rebasó las fronteras de su tierra y su época, las facetas de su pensamiento se encuentran interrelacionadas en la tarea que se impuso y a la cual dedicó toda su vida, la unidad de todos los cubanos, la expulsión del dominio colonial español de la Isla, evitar el peligro de una expansión estadounidense y fundar una república libre e independiente, «Con todos y para el bien de todos».
José Martí fue un revolucionario incansable en el arte y en la política; su obra es inmensa y abarca la poesía, la novela, el periodismo y el ensayo. Fue un gran pensador, orador, diplomático y político. En el campo de la poesía merecen mención Ismaelillo (1882), Versos Sencillos (1891), Versos Libres y Flores del Destierro. Sus obras ensayísticas más notables son el Presidio Político en Cuba (1871) y Nuestra América (1891), cabe también destacar su obra epistolar, de un elevadísimo nivel literario.
Nuestra América
Publicado en La Revista Ilustrada de Nueva York, 10 de enero de 1891. El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra (...)
Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas. Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa (...)
La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyès no se desestanca la sangre cuajada de la raza india (...)
La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas (...)



Influencia de Martí
La influencia del pensamiento en los cubanos, es tal que aún hoy día, a más de un siglo de su muerte, parece ser Martí una vez más quien se eleva en figura protectora y reunificadora de los cubanos. Su figura es tan respetada e idolatrada tantos por los cubanos que se encuentran en el exilio como por el Gobierno cubano. No hay proyecto de nación en Cuba sin el ideario martiano pues su pensamiento es la base de todo sentido de identidad y nacionalidad del pueblo cubano. Es por ello que José Martí es para cada cubano, y bien ganado el título, El Apóstol.
Fue precursor del Modernismo, junto a Manuel González Prada (Perú), Rubén Darío (Nicaragua), Julián del Casal (Cuba), Manuel Gutiérrez Nájera (México), Manuel de Jesús Galván (República Dominicana), Enrique Gómez Carrillo (Guatemala), José Santos Chocano (Perú) y José Asunción Silva (Colombia), dio forma al movimiento.

Versos Sencillos: 1891 "La Bailarina Española"
El alma trémula y sola
Padece al anochecer:
Hay baile; vamos a ver
La bailarina española.

Han hecho bien en quitar
El banderón de la acera;
Porque si está la bandera,
No sé, yo no puedo entrar.

Ya llega la bailarina:
Soberbia y pálida llega:
¿Cómo dicen que es gallega?
Pues dicen mal: es divina.

Lleva un sombrero torero
Y una capa carmesí:
¡Lo mismo que un alhelí
Que se pusiese un sombrero!

Se ve, de paso, la ceja,
Ceja de mora traidora:
Y la mirada, de mora;
Y como nieve la oreja.

Preludian, bajan la luz,
Y sale en bata y mantón,
La virgen de la Asunción
Bailando un baile andaluz.

Alza, retando, la frente;
Crúzase al hombro la manta:
En arco el brazo levanta;
Mueve despacio el pie ardiente.

Repica con los tacones
El tablado zalamera,
Como si la tabla fuera
Tablado de corazones.

Y va el convite creciendo
En las llamas de los ojos,
Y el manto de flecos rojos
Se va en el aire meciendo.

Súbito, de un salto arranca;
Húrtase, se quiebra, gira;
Abre en dos la cachemira,
Ofrece la bata blanca.

El cuerpo cede y ondea;
La bata abierta provoca,
Es una rosa la boca;
Lentamente taconea.

Recoge, de un débil giro,
El manto de flecos rojos:
Se va, cerrando los ojos,
Se va, como en un suspiro...

Baila muy bien la española,
Es blanco y rojo el mantón:
¡Vuelve, fosca, a su rincón
El alma trémula y sola!





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FUENTE:
revolucionario

poeta