Las Consecuencias Fatales de la Masturbación

A través de la historia siempre ha habido quien la condenaba moralmente, pero no fue hasta el siglo XVIII y el advenimiento de la época victoriana que al "supuesto daño moral que ocasionaba la masturbación se añadió el daño físico y comenzó a decirse que la masturbación, además de condenar las almas, ocasionaba un número increíble de enfermedades. Se idearon muchos métodos para descubrir a los niños y niñas masturbadores, y se crearon numerosos remedios contra la masturbación."

¿Las Consecuencias Fatales de la Masturbación ?

En la foto que ilustra este post, puedes apreciar la imagen de un espantoso sujeto: el masturbador. Por lo menos, así lo mostraban los libros "científicos" del siglo XIX. En los grabados está, en primer lugar, el masturbador habitual (listo para convertirse en imbécil); luego, el masturbador desenfrenado (loco de atar, ya); y, por último, el masturbador crónico (con evidencias de oftalmía espermatorreica).

Los sacerdotes comerciantes aseguraba que el vicio onanístico producía, entre otras cosas, lasitud, flojera, debilitamiento de la marcha, paroxismos, agotamiento, sequedad, fiebres, dolores en las membranas cerebrales, oscurecimiento del sentido y sobre todo de la vista, Modelo de un artilugio que comprime el pene y "evita" tocamientos indeseados deterioro de la médula espinal, y algunos males más.


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Es difícil imaginarse cómo empezó ésto, pero empezó.

Es una historia sórdida, como muchas, que se refiere a la manera en que padres, madres, médicos y sacerdotes, idearon convertir la masturbación en un horrendo pecado. Un pecado que llegó a castigarse con la tortura y la mutilación, en pleno siglo XX.

Entonces aparecieron nuevos grupos de represores: los cirujanos y los inventores.


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¿Las Consecuencias Fatales de la Masturbación ?

Hubo más artificios. Sin embargo, el mejor y más poderoso, porque todavía se mueve en las sinuosidades de la mente, es el propio fantasma de la falsa enfermedad, con las secuelas de pesadilla que le atribuyeron los represores.

Actualmente hay consenso en la comunidad médica que es una práctica generalmente beneficiosa y normal, sin "contraindicaciones" tanto en hombres como en mujeres.

En la actualidad sigue existiendo la ignorancia al igual que en el pasado

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