Maras

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Maras

Cuando la violencia estalla y la paz solo se presenta, como un fetiche de la “guerra”, nos encontramos con las Maras. Aquellas pandillas que invaden Centroamérica poniendo de manifiesto una nueva forma de composición social, de percepción de la violencia, evidenciando nuevos modus operandi, además de diversas formas de pensar y sentir la realidad social.
Consideraciones Preliminares
La entrada a la modernidad y la posterior incursión a la pos- modernidad conlleva una serie de fenómenos dables de ser estudiados para poder comprender de manera más acabada el entramado de las relaciones sociales, así como el por qué del surgimiento de relaciones más impersonales y el resquebrajamiento de los lazos de solidaridad antes constituidos.
De un tiempo a esta parte, las sociedades, atraviesan por importantes crisis que devienen de una metamorfosis en las identidades construidas, allá lejos y hace tiempo.
El recurrente reclamo de derechos sociales, es el reclamo de mayor biopoder. Esto es, un mayor control social para no recaer en la decadencia social tan temida. Tanto es así, que la destrucción de los sistemas de solidaridad tradicional, de tipo comunitario y familiar, es lo que ha llevado al Estado a intervenir a través de diversos servicios sociales para los enfermos, desempleados, ancianos, etc. Aunque muchos sectores sociales han quedado por fuera de tales intervenciones, es decir, más marginados, mediante la conocida lógica del despojo.
Evidentemente, cuando hablamos de los procesos sociales y urbanos nos encontramos con una correspondencia entre el espacio social que ocupamos y la práctica social. Por ejemplo, en términos de clase, observamos como por lo general, las personas de una clase se relacionarán con otras de su misma clase. De no suceder esto, se pondrán en juego las conocidas estructuras de diferenciación que evidenciarán una crisis de clase. Una crisis, que dará cuenta, entre otras cosas, del surgimiento de nuevos antagonismos. Antagonismos, que ya no se presentarán como luchas de clase, debido al surgimiento de nuevos movimientos sociales, los cuales tendrán un común denominador: poner en cuestionamiento las nuevas formas de subordinación.
De lo expuesto se desprende entonces, el surgimiento de las Tribunas Urbanas (1) y de Las Maras. Con características bien diferenciadas pero con un fuerte fundamentalismo, ambos grupos ponen en cuestionamiento, el orden social establecido. Además, Las Maras, marcan un fuerte proceso de descomposición social que se viene dando en Centroamérica y que parece querer propagarse por todo el mundo, mediante la reproducción de la violencia como respuesta a las “injusticias” de las que creen ser víctimas.

mexico


Las Maras
Representan un fenómeno social ciertamente complejo. Son pandillas juveniles que tienen como base principal la reproducción de la violencia social en las calles. Se las conoce como maras y se encuentran dispersas por El Salvador, Honduras, Guatemala, México y EE.UU. Aunque también es sabido que ya tienen centros en Canadá, Australia y el Líbano.
La pandilla MS (Mara Salvatrucha) es la más conocida y ha sido identificada en 36 estados de Estados Unidos. Es mayor en Los Ángeles, y también existe en México, El Salvador, Honduras y Guatemala. Su líder recibe el nombre de Satanás, tiene tan solo 19 años y dirige la banda juvenil no solo más conocida, sino también, la más poderosa del mundo, con más de 100.000 miembros.
Su origen se remonta a la década de 1980 en Los Ángeles, integrada por centroamericanos, con el fin de defenderse de otros grupos étnicos de pandilleros, pero luego gran parte de sus acciones derivaron en delincuencia.
Es decir, las Maras, son las nuevas pandillas juveniles que ocupan los barrios fronterizos de Estados Unidos y México, entre otras países centroamericanos. Constituidas por miles de jóvenes, hijos de la marginación, las maras, arrasan con todo lo que encuentran a su paso.
Como se mencionó, son jóvenes que crecieron en los contextos urbanos de los años ’80: Según relevamiento de datos, están compuestas por los deportados de Estados Unidos; parte de los 100.000 huérfanos de la guerra civil; las víctimas de la represión de los ’80 (ex policías y ex militares); y los jóvenes que parecen no encontrar opciones acceso que los conduzcan a llevar una vida distinta a las que llevan en algunos espacios latinoamericanos signados por la pobreza y la miseria.
El número 13, es absolutamente representativo entre los mareros. La letra M es la treceava del abecedario y significa “vida loca” (marihuana) y “Mexicano.”

urbanas


Delincuencia: de Robin Hood a Las Maras
Desde hace ya varios años, el aumento de la delincuencia, ha puesto en jaque la cuestión de la seguridad en nuestro país, pero también, en el resto del mundo.
Atrás quedaron los hombres al estilo de Robin Hood, que robaban a los ricos para darle a los pobres marcando la etapa del bandolerismo social en muchas partes del mundo.
Históricamente, los bandoleros representaban una forma primitiva de protesta social, un fenómeno de sociedades primitivas, agrarias, tenazmente tradicionales, de estructura precapitalista. Eran fundamentalmente campesinos y trabajadores sin tierra, oprimidos y explotados por otros, como ser: señores, ciudades, gobiernos, etc.
La visión que tenían los diferentes estratos de la sociedad, sobre este tipo de bandidos, era paradójica. Por un lado, eran considerados criminales por el Señor y el estado; mientras que por otro lado, permanecían dentro de la sociedad campesina, siendo vistos como héroes, vengadores, luchadores por la justicia, etc.

Desviación
Hoy en día, podemos hablar de las conductas desviadas. Conductas que generan todo tipo de temores sociales.
Secuestros express, secuestro extorsivos, cautiverio, asaltos, hurtos, violaciones, asesinatos etc, son las modalidades delictivas de las que debemos cuidarnos todos los ciudadanos.
Cabe destacar que, la desviación, está creada por determinado orden social. Las condiciones de pobreza, como las crisis políticas, por ejemplo, constituyen elementos esenciales para la expansión de tales conductas.
Pero lo importante, es saber definir a que uno se refiere con conductas desviadas y cuantos tipos de desviaciones existen.
Los grupos sociales crean la desviación al hacer las reglas cuya infracción constituye la desviación. No es una cualidad del acto cometido por la persona, sino una consecuencia de la aplicación que los otros hacen de las reglas y las sanciones para un ofensor. Por lo tanto, el que un acto sea desviado depende de cómo reaccionan las personas frente al mismo.
Existen dos tipos de desviación: Primaria y Secundaria. Se habla de desviación primaria cuando un individuo ha cometido por una sola vez un acto contrario a las normas sociales vigentes. Mientras que la desviación secundaria, tiene que ver con la reiteración de dicha actuación y se etiqueta a la persona como desviada en la interacción social subsiguiente y acepta (interioriza) esa identidad. Léase, la sociedad es la que determina.
En el caso particular de los mareros, la violencia, los asesinatos, los robos, las violaciones, la delincuencia, los secuestros y demás son elementos que se encuentran presentes y que definen en gran parte la conducta de un importante número de mareros, lo que lleva a las sociedades y a los gobiernos a etiquetar a todos los mareros de delincuentes.

Argentina


Génesis de Las Maras
El fenómenos de los mareros, como ya se ha mencionado, es sumamente complejo, por lo cual, estudiar la génesis del mismo es fundamental para tener una visión más amplia y un entendimiento más acabado sobre uno de los movimientos más peligrosos de los últimos años. Un movimiento, que si bien se está expandiendo por el mundo, carece de un estudio en profundidad que de respuestas necesarias e informe a quienes desconocen sobre su existencia. Además, resulta necesario saber sobre su expansión, debido a que la extensión de mareros a nivel mundial implica un gran peligro para las sociedades enteras en tanto que es necesario conocer sus mecanismos de actuación para salvaguardar a los individuos de los ataques de estas pandillas.
Para comprender tal fenómeno, es preciso hacer referencia al fenómeno del pachuquismo y de los cholos. El elemento que las maras recuperan de aquellos movimientos juveniles es, nada más y nada menos, que el barrio.
El barrio, aparece como un espacio fundamental para los mareros, ya que en cierto modo, el mismo significa límites, delimitación.
Las maras, tuvieron encuentros y desencuentros con las comunidades mexicanas y chicanas a punto tal de apropiarse de ciertos elementos distintivos de aquellas pandillas. Es más, hasta llegaron a ocupar espacios antes habilitados y controlados por cholos, chicanos y mexicanos -el antiguo Barrio 18, hoy la M18, perteneciente a una de las dos maras salvadoreñas más importantes-
“Los jóvenes mareros también recuperaron formas del barrio chuco y cholo donde destaca la formulación de consignas como: “Eme a morir”, “Hasta Morir”, “Eme ese a morir”; “la MS siempre”, “La MS se respeta”, “La MS controla”; “La mara es mi familia”.”(2)

el salvador


Sentimiento de pertenencia
El barrio entonces, es un elemento esencial en el mundo de Las Maras. Allí, no solo se marcan las lealtades, sino que también, se exacerba el sentimiento de pertenencia para con la pandilla.
Existen diversas formas de integración a la mara que se llevan adelante mediante los denominados rituales de iniciación. Ejemplos: Peleas entre nuevos habitantes y viejos miembros del barrio para conocer las habilidades y evaluar el respaldo que se dará en caso de lucha con otros barrios o personas; en el caso de las mujeres que quieran iniciarse como mareras, deberán por ejemplo, tener relaciones sexuales con los hombres de la mara.
También existen los casos en los que tales rituales no existen y la aceptación para formar parte de la mara depende no solo de la confianza, sino también, de la socialización compartida y las experiencias comunes.
Ahora bien, quienes lideran las maras son por lo general, las personas de mayor fuerza y mejor capacidad de pelea. Generalmente el liderazgo se encuentra en manos de los veteranos pero los jóvenes tienen una marcada tendencia a decir que en el barrio son todos iguales y que por ende, todos son jefes.
Poseen un lenguaje bastante específico que marca particularmente la pertenencia a la mara. Quienes decidan abandonar el barrio o negarlo (3) , en algunos casos, serán asesinados.
Otro elemento primordial y que se encuentra íntimamente relacionado al barrio es, la “vida loca” Una vida que se encuentra asociada a los bajos instintos, a los desbordes y excesos como producto del masivo consumo de drogas. Así, la violencia se incrementa y las muertes aumentan, llevando a muchos mareros a la cárcel. Utilizan armas de todo tipo que denotan el perfil agresivo que poseen.
La característica indumentaria es fundamental y delimita también los rasgos sobresalientes de las maras.
“La estética del pachuco dio paso al vestuario de los cholos. Los cholos de la tercera generación introdujeron nuevos elementos en el vestuario hacia los años ’80. Se destacaba el abandono de las cabelleras peinadas hacia atrás por cabezas con cabellos muy cortos, casi rapadas. Algunos conservan el bigote corto y la barba candado. Pantalones baggies (diez centímetros debajo de las rodillas, o “shorts largos”), camisetas blancas de tirantes o anchas.”(4).
Así, las maras, “también recuperaron la gestualidad del cholo, su andar cadencioso, su actitud desafiante, la conformación cinética de las iniciales del barrio, o su representación con las manos y los brazos que (de forma personal o colectiva), se convierten en trazos figuran las letras de su barrio o de su mara” entre otras cosas.
En cuento a los tatuajes, los mismos representan mucho más que una cuestión estética, representan básicamente la vida emocional de los mareros. Lo mismo sucede con los murales que pintan. En ellos se ven reflejadas diversas situaciones de la vida del marero, o bien ciertos códigos, como ser el ya nombrado número 13, los Homie, los seres queridos, los países de origen, el entramado de las relaciones sociales así como los diversos imponderables a los que han tenido que enfrentarse a lo largo de sus vidas.

honduras


Contra Las Maras
Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y también Estados Unidos han acordado el llamado “Plan Internacional de Operaciones Simultáneas contra Pandillas”
El 10 de octubre de 2003 se aprobó en Centroamérica una ley antimaras que incluía el nombramiento de jueces que debían juzgar a personas etiquetadas como mareros por la policía. La misma ley fue reformada el 12 de noviembre de ese mismo año, manteniendo la identificación entre marero y delincuente.
Las sanciones tipificadas por “este delito”, fueron de dos a cinco años de cárcel. La policía tiene poder y atribuciones para encarcelar a los jóvenes que, según sus criterios, aparenten ser maras, independientemente de su conducta, su pertenencia (o no) a una mara y haber cometido (o no) un delito.
En la actualidad, todo marero que se encuentre armado y sea sorprendido por las autoridades competentes, recibirá una pena que comprende entre los dos y seis años de de prisión, sin tener en cuenta la clase de arma que porte, será igualmente detenido, ya sean armas de fuego, blancas (navajas, cachiporras) o demás.
La derecha salvadoreña y la policía apoyan estas medidas e impulsan el “Plan Mano Dura.” El mismo consiste en detener a mareros, o bien, durante redadas, o por simple sospecha.
Según datos estadísticos el “Plan de Mano Dura” ha propiciado la detención de más de 5.000jóvenes. En junio de 2003 se registraron más de 11.000 detenidos. A pesar de esta ofensiva (similar a las emprendidas en Honduras), solo el 5% de los detenidos pudieron ser procesados y condenados, no obstante un alto margen de violación de los Derechos Humanos.
La policía de Los Ángeles, por ejemplo, ha impulsado medidas específicas contra los mareros.
En marzo de 2004 presentó una orden de restricción contra 600 miembros de MS, de las zonas de Pico Urión y Hollywood, prohibiéndoles reunirse en la calle, viajar en el mismo vehículo y comunicarse por teléfono entre ellos mientras estén en esta zona.
En mayo la policía migratoria estadounidense alertó a la mexicana de Nuevo León, señalando que en el municipio de San Nicolás se identificaron miembros de la texana Mexican Mafia (MM, Mexikanemi o la Emi), de la también texana Hermandad de Pistoleros Latinos (HPL, 16 / 14: letras P y L) y del Sindicato Texano.
Pues también se dio a conocer que, además de los salvadoreños, estas maras, se encuentran formadas por personas de países tales como Ecuador, Guatemala, Honduras y México.


Consideraciones finales
Evidentemente el paradigma callejero centroamericano de los últimos años recibe el nombre de Maras. Pandillas organizadas en la comisión de delitos, dedicadas a la profesionalización de la violencia, el robo y el asesinato.
Como contestación a los planes elaborados en su contra por los distintos países de Centroamérica, las maras, amenazan con seguir matando gente en caso de continuar siendo perseguidos y no dejarlos manifestar sus percepciones acerca de la realidad.
Entonces, la problemática de los mareros va mucho más allá de un simple reclamo por parte de ellos. Los mismos portan un nivel de violencia indiscriminado, a punto tal de una vez asesinado el objetivo, los mareros ejercen sobre el cuerpo, alevosía. De este modo, el lema con el que se puede sintetizar el fenómeno de Las Maras es: “Matas o Morís” o bien, “La Mara es mi familia”
Según las investigaciones realizadas por el Programa de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Universidad Centroamericana (UCA), la violencia intrafamiliar es una de las causas que influye en la formación y continúa propagación de las pandillas juveniles.

La Revista Lezama publica que los resultados arrojados de las investigaciones antes mencionadas son: Ocho, de cada diez jóvenes pandilleros fueron víctimas o testigos de la violencia intrafamiliar.
En el caso puntual de El Salvador, se estima que existen de 30 mil a 35 mil jóvenes involucrados en las maras. Expertos en temas vinculados a violencia social entienden que los miembros de las pandillas juveniles viven en un ambiente de violencia. Una violencia ya naturalizada en sus imaginarios, por lo que el empleo de la misma es entendido como correcto por los mareros a la hora de resolver cualquier tipo de conflicto. Es decir, conforme a sus formas de actuar, pensar y sentir, la violencia, se presenta como la única salida frente a las problemáticas que puedan surgir entre las distintas maras, e incluso, dentro de la mara misma.
Aunque también, es preciso señalar que independientemente del marco de violencia en el cual se pueda crecer, existe en determinados individuos, una marcada predisposición a cometer actos violentos. Lo cual, abre un espacio de debate abierto frente al fenómeno de las maras que a su vez indica, cierta heterogeneidad al interior de las mismas, en cuanto a las causas que llevaron a individuos comunes a convertirse en mareros.
Por último, estas pandillas, no existen en nuestro país (Argentina). Mejor dicho, no llevan aún, el nombre de Maras. Existen las denominadas bandas o patotas, que si bien no tienen las mismas características que las maras, sí poseen un manejo de la variable violencia, imponente y jactancioso.
Es decir, no hay mareros en Argentina pero si hay una importante conformación de grupos que manejan códigos específicos que cuidan su lugar. El caso de las villas es ejemplificador, las situaciones de violencia que se viven al interior de las villas son alarmantes. Lo mismo ocurre con las rivalidades entre las distintas villas.
La entrada de la policía a la villa no es fácil. Fuerte Apache, una de las más conocidas junto con Ciudad Oculta son de muy difícil acceso para las autoridades policíacas.
Al igual que los mareros, los comúnmente llamados villeros, no son todos delincuentes. Sin embargo al ser parte de ese espacio físico se los etiqueta como tal. Representan a un sector marginal de la sociedad, y como los no delincuentes representan una minoría el rescate de los mismos de la mayoría se vuelve mucho más complicados.
Se desprende entonces que, tranquilamente las maras pueden llegar a nuestro país porque hay antecedentes de grupos violentos que pueden terminar por tomar las características más sobresalientes de las maras. Como estas últimas lo hicieron con los cholos y pachuchos, los villeros, u otros grupos signados por la violencia pueden adoptar los códigos de los mareros y adaptarlos a nuestra sociedad.
De suceder esto, se producirá un fuerte quiebre en la seguridad de la sociedad, dado que el orden social establecido estará en cuestionamiento más que nunca y desde los diversos vértices sociales, por lo que la necesidad de rever el control social se volverá aún, mucho más necesario de lo que ya de por sí es.

Fuente: Lic. Laura Inés Etcharren

Las Maras en Argentina

"En Argentina existen Maras en un estado embrionario" Durante su estadía en Mar del Plata la socióloga especialista en el estudio de las Maras, Laura Etcharren dialogó con La Capital acerca de esa problemática que, según advierte, existe en estado embrionario en Argentina. Originarias de Centroamérica, esta forma particular de organización delictiva avanza de manera organizada y sistemática sobre Latinoamérica. "Las maras bajan hacia el sur", sentenció la licenciada Etcharren que prepara para marzo el lanzamiento de su libro "Esperando las maras. El estado embrionario en Argentina".
- ¿Qué son las maras? ¿Cómo y dónde surgen?-

Etimológicamente la palabra mara viene de las hormigas marabuntas. Una especie que arrasa con todo lo que encuentra a su paso. En lo social, actualmente, hay que hacer una diferenciación entre maras y pandillas. Esto es muy importante porque si nosotros seguimos confundiendo unas con otras estamos incurriendo en un gran error. Hay un gran desconocimiento, ignorancia voluntaria, mucha precariedad teórica y demasiada precariedad empírica a la hora de abordar una problemática como esta. Esa confusión hace que el tema no se pueda encarar de manera concreta. Que no exista una definición concreta de lo que es una mara hasta el momento es una cosa. No obstante, si hay algo más concreto respecto de las pandillas. En un principio las maras surgen en Centroamérica, más precisamente en El Salvador. Eran pandillas emergentes de la pobreza, de la exclusión social, algunos resabios que quedaron de las guerras civiles que se produjeron en los países de la región, de algunas guerrillas. Así surge la "Mara Salvatrucha" y la "M-18", que son rivales que entran en el campo de la acción a través de la lucha por el barrio.
-¿Siempre dentro de El Salvador?-

Sí, siempre en El Salvador pero paulatinamente se van extendiendo por Honduras, por Guatemala, en menor medida por Nicaragua. Aunque los focos de acción principales son El Salvador, Honduras y Guatemala. Estos son los países de Centroamérica más comprometidos en el tema de las maras y en los cuales todos los planes que se llevaron adelante para erradicarlas lo único que lograron fue rebrotar el fenómeno y abrirles un espacio propicio para que proliferen, las pandillas por un lado y las maras por otro.
-¿Cuál es la diferencia entre unas y otras?

Una pandilla propiamente dicha en un 90% está compuesta por chicos que emergen de la violencia y la exclusión social. Son víctimas del sistema que se juntan para tener un poder que individualmente no tienen y que creen que lo van a obtener mediante la unión. Son chicos que están con el merodeo de la marihuana, del paco, delitos menores, etc. Esos mismos chicos, con el paso del tiempo y debido a una necesidad de tener más poder, son puestos en una especie de panóptico para los verdaderos narcoterroristas. Es decir, están vigilados por estos últimos para saber cuáles de ellos son los más aptos para trascender la pandilla. Se fijan cuáles de esos chicos tiene más ansias de poder y cuáles creen que son los más moldeables para ingresarlos, ahora sí, al mundo de las maras.
-¿Qué características tienen las maras en su forma de actuar?

Este mundo es el mundo del crimen organizado, el narcoterrorismo, los escuadrones de la muerte. Agarran a estos chicos y los mandan a realizar delitos que los cabecillas del narcoterrorismo no realizarían. De ese modo los chicos dejan las pandillas, dejan la lucha por el barrio y pasan a la lucha por la frontera. Mientras las pandillas luchan por el barrio, las maras lo hacen por las fronteras, ya que quienes controlan las fronteras dominan los hilos sociales del poder, del narcoterrorismo. Eso nunca lo podría hacer una pandilla que no tiene armas, ni logística, ni entrenamiento táctico y estratégico. Que no tienen una estructura y mucho menos una infraestructura del delito para poder avanzar como lo hacen las maras. Argentina es un gran caldo de cultivo.
¿Cuáles son los elementos que le llevan a pensar que en Argentina hay maras?

En Argentina lo que hay es un estado embrionario de maras. Es fundamental aclararlo dicha situación. En la Argentina no hay maras. Lo que hay que hacer es empezar a descartar el desconocimiento, la ignorancia voluntaria...
¿A quien se refiere con lo de ignorancia voluntaria?

Al Estado, a las fuerzas de seguridad. Tenemos en el conurbano bonaerense un desastre en materia de seguridad como herencia de la gestión de León Arslanian. Hace más o menos un año, cuando en Argentina el fenómeno de las maras sólo se conocía en el marco académico de los especialistas, el ex ministro "importa" el tema, lo trae y dice que "el problema de la inseguridad en Argentina se debe a la existencia de maras". Siembra una especie de terror que se reproduce en la gente que desconoce el tema. A ello se le suman los medios de comunicación que fueron funcionales a esas declaraciones haciendo informes sobre las maras. Entonces, ponen el ejemplo de la M-18 que evidentemente fue la de mayor acceso para entrar. Así, el noticiero de canal 9 y Radio 10 hicieron un experimento con este tema informando cualquier cosa. Todo queda en evidencia cuando en el país empiezan a producirse como modalidad de delito los grupos comandos en barrios cerrados con el mismo modus operandi. Ahí uno comienza a preguntarse ¿No era que la inseguridad, según el entonces ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, emerge de la exclusión social, de la marginalidad? ¿Pandilleros asaltan como grupos comandos con planes de inteligencia de meses? Es decir que lo que hay es crimen organizado y no las pandillas que se mostraba en los medios.
-El asesinato que se produce en el municipio de La Matanza y que se lo plantea como un acto de maras...

Ese es uno de los primeros indicios que hay. Ocurre que también hay un error en ese caso. No es que la mara se llama "lágrima" como se dijo, sino que al acusado le dicen así por los tatuajes que tiene en su cuerpo. La cantidad de lágrimas tatuadas representan el número de asesinatos cometidos. En este caso es en donde empezamos a hablar de estado embrionario, dado que después de que se liberó al acusado no se supo más nada. Según algunas fuentes que tengo se dice que se fue a Perú donde también hay un estado similar al de nuestro país respecto del desarrollo de las maras.
-¿Cree que estos embriones tienen una relación orgánica con las maras centroamericanas o son imitaciones de ellas?

Hay de todo. América Latina tiene un retroceso atroz, razón por la cual existen chicos que emergen de la exclusión social y conforman sus pandillas pero también hay otros que vienen de otros lugares del mundo y encuentran en Argentina un lugar propicio para el crimen. Porque acá no hay control, no hay normas. Lo que existe, es anomia. Por otro lado el fenómeno de los medios de comunicación, sobre todo la televisión, que es vista por todo el mundo, generó en materia de información, respecto de este tema algo que es peligrosísimo. A ver, un chico de una pandilla de acá que ve el informe de las maras se identifica con el fenómeno centroamericano y busca tener el mismo grado de resonancia que ellos tienen. Entonces se genera una reproducción de la violencia y una creación propia de los imaginarios colectivos y como no hay conciencia social y el juzgamiento es selectivo se profundiza el problema y se agudiza la crisis. Hoy podemos decir que hay un estado de metamorfosis de las maras. Ya no son lo que eran antes, ya no se van a tatuar porque dejaron de ser pandillas para ser parte del crimen organizado. En Guatemala lo hacen ex integrantes del ejército de elite, "Los Kaibiles", en México por los "Z", integrantes o ex integrantes de estas fuerzas de elite que encuentran fuera de esas organizaciones mayor remuneración que dentro de ellas.
-¿Piensa que en la Argentina las purgas realizadas en la Policía Bonaerense y los bajos salarios de esta fuerza pueden generar una situación similar?

No se puede afirmar. Estamos en un período de cambio de gobierno. Sí podemos decir que agregar más policías que no están preparados para enfrentar la criminalidad es una barbaridad. Poner policías que no terminaron el colegio es una barbaridad.
Para estar al frente de una fuerza que tiene que cuidar la seguridad hay que estar preparado. Si este gobierno, el de Scioli, va a seguir la línea del anterior estamos perdidos. Estas son pequeñas cosas que nos hacen ver que en la Argentina el orden social está en jaque. Mucha gente que se va de la bonaerense o de la federal, con todo lo que aprendieron dentro de la fuerza pueden empezar a cooptar chicos y se arman pandillas, de hecho, así surgen los escuadrones de la muerte y los asaltos comando. Se apartan o los apartan de la policía y encuentran en la cooptación de menores un círculo absolutamente funcional para operar sin ponerse en evidencia.
-En su análisis apunta a los sectores juveniles como foco del problema ¿Por qué?

Primero porque los menores de edad son mas fáciles de cooptar por la gente grande. La educación en Argentina esta devaluada. En realidad, todas las esferas de la sociedad lo están. La familia, que es la célula de la sociedad, está totalmente desmembrada. Hay un quiebre en el tejido social y al desmembrarse la familia los chicos quedan a la deriva. En este sentido hay que aclarar que no todos los chicos que nacen en un medio pobre son delincuentes, eso es un error. Quizás el porcentaje es mayor pero también hay un porcentaje que quiere prosperar y no en el delito. Pero ese alto porcentaje es el que están mirando, o los ex agentes de la bonaerense, de la federal o gente con mucho poder que los usan para realizar delitos que ellos no quieren realizar por una cuestión de jerarquía y auto-preservación.
-¿Qué rol juegan las instituciones correccionales para prevenir esto?

Al no haber regulación todas estas instituciones, al igual que las cárceles, son universidades del crimen. Pandilleros, mareros y algunos policías dentro de las cárceles les dicen a los que están afuera qué hacer. Obviamente siempre hay excepciones.
Primero hay que tomar conciencia del problema y después actuar Inter.-disciplinariamente en la solución.
-¿Las maras pueden denominarse como tribus urbanas?

Si los medios de comunicación siguen diciendo que las maras son tribus urbanas estamos muertos. No son tribus urbanas. Estas pueden ser identificadas en los dark, los raperos, los góticos, etc. Son chicos que buscan diferenciarse desde la estética o la música. Características que si bien las pandillas también las tienen, a diferencia de las tribus urbanas, ellas buscan prosperar en el delito.

Tribus

Fuente: por Juan Carra

7 comentarios - Maras

@WarchiefX
Muy buen aporte!

muy informativo con respecto a las bandas
, y su estilo de convensia y todo...

@angelsamir0109 +1
este (asi sea copy & paste) está bueno, eso es inteligencia colectiva, T! te dejo +10 culos (soy novato)
@angelsamir0109 +1
Freddy056 dijo:Maras

me pregunto yo que putas tiene que ver un malparido conejo con este post?