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'2' Megapost de Mitos Griegos, historias de Dioses y H

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21º El gran Dios Pan de la mitologia griega

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El dios Pan tenía un aspecto mitad humano mitad animal del género caprino. Lo cubría una espesa mata de pelo, y sus piernas no eran piernas, sino robustas patas finalizadas en pezuñas hendidas. De su frente partían dos cuernos que daban un aire bestial a su rostro, el cual, sin embargo, adquirió con el tiempo una expresión de taimada astucia.

Según la versión más difundida de entre las muchas existentes acerca de su origen, lo primero que Pan escuchó en su vida fueron los gritos de horror de su madre, la hija de Driope, al ver la criatura a la que acababa de dar a luz. Después de que ella saliese huyendo, Hermes, que era el padre del nuevo dios, lo envolvió en una piel de liebre y lo llevó al Monte Olimpo para que los demás dioses se regocijaran con su visión. Sus risas burlonas lo rodearon durante los primeros momentos de existencia.

Al crecer, Pan se convirtió, en uno de los outsiders, en más de un sentido, del panteón griego. Bien por elección o porque su naturaleza especial le inclinaba a ello, vivió al margen del Olimpo, haciendo de los bosques, las cuevas y las fuentes de la Arcadia su hogar. Ninguna guerra, humana o divina, contó con su participación, por mucho que Nonno se empeñe en decir lo contrario. Pan nunca escuchó los lamentos de los héroes ni les ayudó a realizar sus vanas ambiciones. Solo los pastores y los cazadores podían obtener su auxilio.

En los bosques de la Arcadia, llevaba una vida tranquila y placentera. Hasta la llegada del mediodía cuidaba de sus rebaños, sus animales y sus colmenas. Entonces se echaba a dormir bajo la sombra de un árbol o al frescor de una fuente, y pobre de aquel que le despertase durante su siesta. Por las tardes, se escondía entre la vegetación con prodigioso sigilo para espiar a las ninfas, o las perseguía aprovechando su extraordinaria capacidad para correr y saltar por los peñascos. En realidad, estaba siempre invitado a las fiestas que organizaban.

A pesar de su aspecto semi-animal, Pan fue un exitoso seductor de ninfas. Entre sus víctimas se contaron Eco (la futura enamorada de Narciso), Eufema (la nodriza de las Musas) y Selene, a la que engaño disfrazándose con una piel de cabra e invitándola después a que montase en su grupa. Se jactaba además de haber copulado con todas las Ménades, las ebrias asistentes de Dionisio.

Pero Pan sufrió también fracasos amorosos: no pudo obtener a las ninfas Pitis y Siringa, por mucho que las persiguió. Para huir de su acoso, la primera se transformó en pino y la segunda en cañaveral. Del pino que había sido Pitis, Pan tomó una rama con la que se confeccionó una sencilla corona, del cañaveral cogió una caña con la que fabricó la primera flauta de las conocidas como “flautas de Pan” o “siringas”, la cual posteriormente Hermes copiaría para vendérsela a Apolo haciéndola pasar como propia.

Pan es uno de los pocos dioses que han muerto, o, al menos, eso es lo que una misteriosa voz surgida del mar anunció al marinero Tamo mientras este viajaba hacia Italia: “¡Tamo, ¿estás ahí? Cuando llegues a Palodes encárgate de anunciar que ha muerto el gran dios Pan”. Plutarco recoge la noticia en Por qué callan los oráculos, pero su veracidad no está del todo clara. Algunos acusan al egipcio Tamo de haber cometido un error de traducción, y Pausanias, quien viajó por Grecia cien años después que esto sucediese, asegura haber hallado todavía multitud templos y cuevas consagrados a él.

Por tanto, si alguna vez viajas a Grecia, lector, y te adentras en lo más profundo del bosque, no te molestes en buscar la tumba del gran dios Pan. Solo hallarás aire y tierra removida.

22º El mito de las siete Pleyades

mitos

Las Pléyades son las siete hijas de Atlas y Pléyone. Eran las ninfas del cortejo de Artemis, y como ésta, trataron de mantener su virginidad aunque no lo consiguieron. Ninguna de las siete. Sus nombres eran Alcíone, Celeno, Estérope, Electra, Maya, Táigete y Mérope, las mas tímida de todas porque fue la única que se desposó con un mortal. El resto de las Pléyades se unió con dioses que engendraron un linaje de héroes, del cual Hérmes es el más conocido de ellos.

Orión se encontró con Pléyone y sus hijas en Beocia y se enamoró de las ninfas, por lo que decidió a perseguirlas en busca de su amor. Cinco años duró el acoso hasta que Zeus, a pedido de las Pléyades las transformó primero en palomas para poder escapar de Orión y luego en estrellas. Así quedan retratadas para siempre en el cielo nocturno junto con su acosador Orión, que aparece junto a ellas en la noche, persiguiéndolas por siempre.

Así sucede que durante la noche, aparecen las Pléyades en el cielo, como seis estrellas brillantes y unidas, y una séptima, que sería la avergonzada Mérope, un poco más difusa. Orión continúa cerca de las ninfas, como el enamorado no correspondido que permanece fiel a su propio corazón a pesar del mundo que se le niega. Y así continuará incluso aún después que la vida en el mundo se acabe.

La aparición de las Pléyades en los cielos de la antigua Grecia indicaban el inicio de la temporada de navegación y de la siembra de los campos. Para los amantes de las estrellas, las Pléyades son un espectáculo único de los cielos. Simbolizan tanto a las ninfas como a las palomas o a siete cabras, novias o bailarinas, de las cuales siempre hay una que se pierde o desaparece.

No fueron los griegos los únicos que encontraron en las Pléyades una historia que contar. Los Incas consideraban a este grupo de estrellas como la madre de todo el firmamento y las llamaban Collca, o la Asamblea. Consideraban que era el punto donde se había originado el universo.

Los relatos del pueblo cubeo del amazonas colombiano consideraban a las Pléyades como un avispero llamado Uchiwu. Los matacos del Gran Chaco argentino veían en este enjambre de estrellas una escalera de flechas lanzadas una detrás de la otra para alcanzar el cielo.

Sin duda son un espectáculo formidable para disfrutar de los cielos nocturnos, tanto a simple vista, como con instrumentos de observación. Vistas con binoculares, este cúmulo revelará estrellas nacientes que surgen en medio de polvo y gases que desde la lejanía sirve de excusa para hablar de historias de los pueblos del mundo. Estén estos donde estén.

23º Las Nueve Musas, el mito de la inspiracion

grecia

Según la versión más aceptada, las Musas fueron las nueve hijas de Zeus y Mnemosine, la memoria. En los festines de los dioses las Musas cantaban, y Apolo les hacía acompañamiento con la cítara. Se dice que bajan a la tierra y buscan a los hombres cuya inspiración han de alimentar. Estos hombres privilegiados oyen entonces sus voces y las toman como ideas y pensamientos propios, de los que ellos mismos son a veces los primeros en sorprenderse.

Antiguamente, las Musas eran sólo 3, dedicadas a la meditación, la memoria y el canto. Luego acabó consolidándose en toda Grecia el número de nueve. Homero menciona unas veces a una Musa (singular) y otras a unas Musas (plural), pero sólo una vez dice que eran nueve, sin mencionar ninguno de sus nombres. Hesíodo es el primero que da los nombres, y a partir de entonces pasaron a ser reconocidos.

Al principio, las nueve Musas contribuían todas en común a fomentar la inspiración de los hombres. Después, cada una de ellas presidió determinadas funciones:

- Calíope: Es la más augusta de las nueve y la principal. Musa de la poesía épica y heroica, y protectora de la elocuencia. Es la musa de los grandes poetas. Su nombre significa “la bella voz” y era representada con una corona de laurel.

- Terpsícore: Musa de la danza y protectora de este arte. Llamada “la amante del baile”, era representada con sus pies ligeros ejecutando un compás aéreo.

- Erato: “La adorable”, musa de la poesía romántica y protectora del amor, se la representaba con una lira.

- Talía: Musa de la comedia y la poesía pastoril, y protectora del teatro. La llamaban “la festiva”. Sostenía un báculo, una máscara de pastor y llevaba una corona de flores salvajes.

- Urania: “La celeste”; musa de la Astronomía y la Filosofía, protectora de las constelaciones; sostenía instrumentos matemáticos, mostrando su amor por las ciencias exactas.

- Clio: “La que da la fama”; musa de la Historia y protectora de las Bellas Artes, recordaba todas las acciones grandiosas y heroicas con los nombres de sus autores. Se representaba con una corona de laurel, un libro y una pluma.

- Euterpe: Musa de la música instrumental y protectora de los intérpretes. “La encantadora”, o “Señora de la Canción”, era representada con una flauta y guirnaldas de flores fragantes y frescas.

- Melpómene: “La celebrada en cantos”; musa de la tragedia y protectora del arte lírico. Llevaba una corona de oro, empuñando una daga y un cetro.

- Polimnia: Musa de la memoria y el arte mímico, protectora de los actores. Su nombre significa “la de variados himnos”. También musa de la Retórica y de los Himnos, sostenía un cetro para mostrar que la elocuencia con un dominio sin oposición.

Se decía que el macedonio Píero fue uno de los primeros en introducir la adoración a las nueve Musas al pie del Helicón. Allí había un templo y estatuas donde se celebraba el festival de las Musas en el Helicón, llamado Museia. El monte Parnaso estaba también consagrado a ellas, como la fuente de Castalia, cerca de la cual tenían un templo.

24º El tribunal del Hades

Dioses

El Hades (o Inframundo) de la mitología griega era un reino en el sentido estricto del término. En éste había reyes, un palacio, leyes, tribunal, siervos, etc. Una suerte de plaza que limitaba, por un lado, con el Tártaro, lugar en donde las almas de los delincuentes e infractores estaban condenadas a sufrir, y por otro, con los Campos Elíseos, donde las buenas almas disfrutaban de la felicidad.

Las almas de los muertos eran transportadas por Tánatos (dios de la muerte), por su hermano Hipnos (dios del sueño), o por Hermes (mensajero de los dioses), descendiendo al Inframundo por las gargantas del río Estige, el cual desembocaba en el Aqueronte, río infernal que rodea el palacio de Hades. Las almas lo cruzaban en la barca de Caronte, y entraban al palacio por una puerta que vigilaba un gran perro de tres cabezas llamado Cerbero.

En el palacio se encontraba el tribunal compuesto por tres jueces, que enviaban a las almas por tres senderos según sus actos. El primer sendero se llegaba a la llanura de Asfódelo, donde se quedaban los mediocres. El otro dirigía a los Campos Elíseos, donde iban los afortunados, y el último, al Tártaro, lo más parecido a nuestra concepción cristiana de Infierno.

El tribunal administraba la justicia y juzgaba a los muertos. Los tres jueces eran:

- Minos: Hijo de Zeus y Europa, y rey de Creta, cuyo nombre era sinónimo de severidad a la hora de hacer cumplir las leyes. Su prudencia, sabiduría y equidad hicieron que una vez muerto mereciera las funciones de juez soberano de los infiernos. Se dice que se retiró durante 10 años a una cueva donde su padre Zeus le dictaba las leyes. Tenía un cetro en la mano y agitaba la urna fatal donde estaba encerrada la suerte de las almas.

- Eaco: Rey de Egina que se caracterizó por haber sido el más hábil y equitativo gobernante de su tiempo. Cuando una peste asoló a sus dominios, obtuvo de Zeus el favor de que las hormigas se convirtieran en hombres, y éstos, sus nuevos súbditos, fueron llamados por él Mirmidones. Debido a sus propios méritos llegó a ser otro de los jueces del tribunal.

- Radamante: También hijo de Zeus y Europa, y, por lo tanto hermano de Minos. Habiendo reñido con éste, se retiró a Licia. Su espíritu dado a la equidad tuvo tal magnitud y trascendencia que, cuando los hombres de muchos reinos querían expresar una sentencia justa, aunque fuera severa, la llamaban Juicio de Radamanto.

Estos tres jueces fueron elegidos porque en vida habían gozado de una gran reputación, por ser honestos, generosos y justicieros.

25º Jason y Medea, en busca del vellocino de oro

mitologia griega

Yolco, en la Antigua Grecia, era gobernado por Esón hasta que un día cayó derrocado por Pelias, su propio hermano. Fue entonces cuando su hijo Jasón, que juró venganza, fue llevado hasta el monte Pelión para completar su educación bajo la estricta mirada de Quirón, el Centauro.

Cuando ya se había convertido en un hombre, volvió a Yolco ansioso por cumplir aquello que siendo un niño había prometido. Durante el viaje, perdió una sandalia cuando ayudó a una anciana a cruzar un río. Cuentan, por otra parte, que su amabilidad se vio recompensada pues la anciana no era otra que la diosa Atenea, la cual, y a partir de ese momento, le concedió sus favores.

La cuestión es que al llegar de nuevo a su patria, se presentó ante su tío traidor con un pie descalzo para exigirle la restitución de su herencia. Y esto turbó a Pelias, aunque aparentemente no lo demostró, ya que una de las profecías del oráculo le había avisado del peligro que llegaría hasta él en el cuerpo de un hombre que caminaba sobre una sola sandalia.

Entonces Pelias decidió que tenía que enviarlo lejos. Y lo consiguió dando su palabra de devolverle su reino si Jasón era capaz de traer, ante él, el vellocino de oro, vellocino que Hermes había enviado a Frixio y Hele, hijos de Atamante, (rey de Beocia y también tío de Jasón), para poner sus vidas a salvo.

Jasón aceptó sin dudarlo y partió hacia el bosque de Colcos, en donde un terrible dragón custodiaba un territorio que estaba consagrado a Ares, dios de la guerra. Su primer paso fue ir hasta Argos, el carpintero, al que pidió que construyera una nave que flotara sobre el agua. Tan bien hizo Argos su trabajo que la nave recibió su nombre y se convirtió, según cuenta la leyenda, en el primer barco de la historia.

Escogió entonces Jasón a los que habrían de acompañarle en la travesía de entre los más heróicos guerreros. Los elegidos fueron cincuenta en número y, a partir de ese momento, fueron conocidos como Los Argonautas. Entre ellos hay quien asegura que se encontraban nombres ya legendarios en la mitología como el propio Argos, Heracles, Asclepio, Orfeo o Atalanta, la única mujer de toda la tripulación.

Muchas fueron las aventuras que vivieron Jasón y los Argonautas, (en la isla de Lemnos, en el Cícico o luchando contra las Harpías o evitando a las Sirenas, pero todo esto lo contaremos otro día), hasta que llegó a la Cólquide, lugar en el que el Rey Aestes tendría que entregarle el ansiado vellocino. Ahora bien, Aestes no quería ceder tan fácilmente y dijo a Jasón que, antes de lograr su objetivo, tendría que domar a unos bueyes muy peculiares de pezuñas de bronce. Su misión era sembrar, tras haber arado con ellos, los dientes del dragón de nombre Cadmo, el que fuera en su día fundador de la ciudad de Tebas.

Pero Medea, hija del rey, se enamoró del apuesto Jasón nada más verlo y le prometió ayudarlo en secreto, siempre bajo la condición de que la llevara con él a su reino y la convirtiera en su esposa. Jasón aceptó y, gracias a la magia de la joven, superó con éxito la prueba impuesta. Cuentan que no sólo le entregó un ungüento que aplacaba la voluntad de los bueyes, sino que también enseñó a Jasón como despistar a los soldados que surgían de la tierra cada vez que un diente de dragón caía sobre ella, (en realidad sólo se trataba de lanzar una piedra lejos y distraer así su atención).

Pero Aestes no quería entregar el vellocino y planeó acabar con Jasón. Claro que no contaba con que su propia hija lo delataría y ayudaría al héroe a vencer al dragón, (Medea lo hizo caer en un profundo sueño), que cuidaba del tesoro antes de que su padre pudiera poner en marcha su plan.

Ya de vuelta en Yolco, Medea consiguió convencer a las hijas de Pelias de que podría hacer regresar la juventud al cuerpo del rey. Pero para ello, les dijo, era necesario realizar sobre él un hechizo y luego desmembrar su cuerpo. Luego no habría sino que poner al fuego cada pedazo durante largas horas.

Pero el final no fue el esperado, cuenta la mitología, por Jasón y su amada Medea. El pueblo de Yolco se horrorizó ante tal brutalidad y los echó de la ciudad. Entonces tuvieron que partir hacia Corinto y olvidarse para siempre de la posibilidad de reinar en Yolco.

Pero ahí no acaba la historia… Jasón y Medea tuvieron dos hijos en Corinto, pero la unión no duró mucho y Jasón terminó dejándola para casarse con la hija del rey de Corinto, de nombre Glauca. Medea, presa de la furia más intensa, terminó con la vida de la segunda esposa de su amado.



26º Poseidon, el dios del mar

leyendas

Poseidón era el primer hijo nacido de la unión entre Cronos y Rea. Tras él llegaron Zeus, Hades, Hestia y Deméter. Poseidón nació con un poder fabuloso, podía dominar a su voluntad las caprichosas fuerzas de la Naturaleza. Así, controlaba los terremotos y las tormentas , (podía provocarlas con su rayo), y, además, era el Rey absoluto del mundo marino, ya que gobernaba mares, océanos, lagos y ríos con su tridente, cetro de tres puntas que se ha convertido ya en todo un símbolo de su divina presencia.

Según narra la mitología griega, al nacer su madre lo salvó de ser devorado por su propio padre escondiéndolo entre unos corderos y entregando a Cronos un pequeño potro para que saciara su ansia devoradora. Claro que, según otras versiones, sí que fue engullido por su progenitor y rescatado más tarde por su hermano Zeus.

Este dios poderoso estableció su morada en el mar, en donde levantó un fabuloso palacio dorado engalanado de corales y piedras de colores. Allí se hacía acompañar de otros dioses como Ponto, los Titanes, Tetis y el mismísimo Océano. Pero lo que más le gustaba a Poseidón era recorrer sus vastos territorios en un carro tirado por caballos de blanca espuma.

Pero también se enfrentó a otros dioses como, por ejemplo, a Atenea, diosa de la guerra, ya que ambos ansiaban hacerse con el control de la ciudad de Atenas. Para ganarse el favor de los habitantes de la ciudad, Poseidón hizo nacer un pozo al golpear el suelo con su tridente, pero resultó ser de agua salada. Atenea por su parte hizo crecer un olivo fuerte e indestructible que fue el regalo que, al final, prefirieron los atenienses.

De todas formas, Zeus terminó por verse obligado a terminar con el conflicto y declaró como vencedora a Atenea, lo que enfadó terriblemente al dios del mar. Entonces una terrible inundación arrasó la costa de la provincia de Ática…

También tuvo su protagonismo en el levantamiento de las gigantescas murallas que protegían la ciudad de Troya. Pero los troyanos se negaron a entregarle, tanto a él como a Apolo, la parte de la recompensa que les habían prometido, así que Poseidón les envió un devastador monstruo marino como castigo, monstruo que tan sólo cayó bajo la fuerza de Hércules.

Encontró su lugar en la mítica Atlántida, en donde se unió a Clito y tuvo diez hijos, (cinco pares de gemelos). Pero su esposa oficial fue Anfítrite, ninfa del mar con la que engendró a Tritón, (el cual era pez sólo de cintura hacia abajo), y que soportó las innumerables aventuras amorosas, y el nacimiento de no menos cantidad de hijos, de Poseidón hasta que cayó enferma de celos.

Para la mitología romana, Poseidón tenía por nombre Neptuno.

27º Sisifo, el eterno trabajador

olimpo

Muchas veces la astucia del hombre ha intentado superar a la de los dioses, pero tarde o temprano, éstos lo advierten y el castigo puede ser terrible. Tal es el caso de Sísifo, cuyo mito hoy en día parece tener más vigencia que en la antigüedad.

En la mitología griega, Sísifo fue fundador y rey de Corinto, conocido como promotor de la navegación y el comercio, pero también avaro, mentiroso, ladrón y sobre todas las cosas, muy pero muy astuto. Tan asusto era que cuando Tánatos (la Muerte) fue a buscarlo, este le colocó grilletes y provocando entonces que nadie pudiera morir hasta que Ares lo liberó y puso a Sísifo bajo su custodia.

Pero antes de morir Sísifo le pidió a su esposa que cuando él se marchase, no ofreciera el sacrificio habitual a los muertos. Una vez en el Inframundo, él se quejó de que su esposa no estaba cumpliendo con sus deberes y convenció a Hades para que le permitiese volver al mundo y así disuadirla. Hades se lo permitió, y al regresar a Corinto, Sísifo rehusó volver al mundo de los muertos, hasta que tuvo que ser doblegado por el dios Hermes.

Como castigo por engañar a los dioses, en el Inframundo Sísifo fue obligado a empujar una enorme roca cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de alcanzar la cima, la piedra siempre rodaba hacia abajo, y éste tenía que empezar de nuevo su labor; y así, por los siglos de los siglos.

Por cierto, este desdichado destino de Sísifo se puede encontrar en La Odisea de Homero, aunque el motivo preciso de este castigo no es mencionado por el autor, pero sí es obvio que reside en su afán por engatusar a los dioses. Vaya castigo irónico: Sísifo no quería morir y una vez muerto, jamás descansará en paz.

Otras versiones dicen que su castigo se lo ganó por haber revelado los designios de los dioses a los mortales, o por su hábito de atacar y asesinar viajeros. Lo interesante es que el mito de Sísifo fue frecuente en los escritores antiguos, y fue representado por el pintor Polignoto, y alcanzó su auge en la modernidad gracias a Albert Camus, en su extenso ensayo El mito de Sísifo, en el que discute la cuestión del suicidio y el valor de la vida y plantea la filosofía del absurdo. El mito se presenta como metáfora del esfuerzo inútil e incesante del hombre moderno de la era industrial, que consume su vida en fábricas y oficinas en un proceso deshumanizado.

28º El mito del Minotauro

Heroes

Los hijos del Rey Minos, uno de los descendientes de Europa y Zeus, fueron, (según cuenta la mitología), Ariadna, Fedra, Glauco, Catreo y Androgeo. Era precisamente este último el favorito del monarca puesto que era un joven atleta capaz de vencer a cualquier rival que se le opusiera. Así pues, de entre los hijos que tuvo junto a Pasifae, Androgeo era su predilecto.

Pero la desgracia llegó a la corte del Rey Minos cuando, tras unos importantes juegos en honor a la diosa Atenea, diosa de la sabiduría, Andrógeno, que resultó vencedor, cayó muerto bajo la ira del pueblo de Atenas que no pudo soportar su victoria, (otra versión cuenta que murió bajo la fiereza del Toro de Maratón). Cuando Minos se enteró de esta terrible noticia, la furia y el dolor se apoderaron de él y juró vengarse de todo ateniense que hubiera sobre la faz de la Tierra. Y lo primero que ordenó a su ejército fue partir hacia la ciudad y ponerla bajo su control a cualquier precio. Y así fue…

Posteriormente, y en uso de su nuevo poder, estableció una serie de terribles leyes para Atenas, entre las cuales destacaba por su crueldad la de que anualmente, y por un periodo de nueve años, siete jóvenes varones y siete jóvenes doncellas debían ser enviadas hasta Creta para ser introducidas en el laberinto situado en Knossos del que resultaba imposible salir y en el cual eran ofrecidos para morir devorados por un ser que era mitad humano y mitad toro, temible Minotauro, nacido de la unión entre Pasifae y un toro blanco, (esta vez Zeus también tuvo algo que ver, pero ya no era él transformado en bestia como cuando raptó a Europa).

Pero ocurrió que, transcurridos tres años, el joven Teseo, que era hijo del por entonces Rey de Atenas Egeo, sintió que debía de hacer algo al respecto y que tenía que poner fin a tanta crueldad sobre su pueblo. Entonces se ofreció voluntario para entrar en el laberinto, esperando así darle muerte y liberar a cualquier ateniense que se encontrase aún en su interior. Cuenta la leyenda que incluso el propio Minos intentó convencerlo habida cuenta de que pertenecía a la nobleza, pero finalmente tuvo que ceder.

Ariadna, hija de Minos, impresionada por el porte y el valor de Teseo, se propuso ayudarlo. Aprovechando un momento en que se encontraban a salvo de ojos y oídos ajenos, la joven puso en la mano del aguerrido príncipe un ovillo de hilo de oro y un puñal y, pidiéndolo que llevara ambos objetos ocultos bajo sus ropajes, le rogó que los utilizara y que confiara en ella.

Y así lo hizo Teseo. Entró en el laberinto y caminó despacio mientras con cuidado desenrollaba el hilo que le había entregado la bella Ariadna, y que se encontraba sosteniéndolo desde el exterior. Cuando se encontró ante el Minotauro se enfrentó a semejante bestia valerosamente, y, empuñando el arma que llevaba escondida, consiguió darle muerte. Luego no tuvo sino que enrollar de nuevo el hilo y desandar lo que llevaba caminado. Después de liberar a los atenienses que aún quedaban con vida dentro del laberinto, salió de él como vencedor.

Ya sólo le quedaba regresar a Atenas. Y debía hacerlo, ya que había vencido, desplegando las velas blancas de su embarcación, tal y cómo le había pedido Egeo, su padre…

29º El nacimiento de Afrodita

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Afrodita es una de las deidades más antiguas y posee numerosas equivalentes: Inanna en la mitología sumeria, Astarté en la sirio-palestina, Turan en la etrusca, Ishtar en la mesopotámica, Venus en la romana y Freya en la nórdica. Tiene paralelismos con diosas indoeuropeas de la aurora, tales como Ushas o Aurora. Pero su popularidad –aunque bastante eurocentrista- surge de la mitología griega, como diosa del amor y la belleza, famosa por haber surgido de la espuma del mar.

En el libro V de La Ilíada, Homero nos regala otra versión sobre el origen de esta diosa. Según él, era hija de Dione, la diosa oracular original en Dódona. Dione parece ser equivalente a Rea, la Madre Tierra, a quien Homero trasladó al Olimpo y alude a un hipotético panteón protoindoeuropeo original, con un dios jefe, representado por el cielo y el rayo, y la diosa jefa, representada como la tierra o el suelo fértil. Una vez que el culto a Zeus hubo usurpado el oráculo-robledo de Dódona, algunos poetas lo tuvieron por padre de Afrodita.

Sin embargo, el nombre Afrodita significa “nacida de la espuma“, pues esta es la versión más “aceptada”, y la favorita por todos los artistas que la han representado. Su origen se remite al mito de la creación del olímpico. Gea era la madre Tierra de donde habían surgido todas las razas divinas. Ella sola engendró a Urano (el Cielo), y se unió con él para dar a luz a los Titanes, a los Cíclopes y a los Hecatonquiros.

Pero resultó que Urano odiaba a todos sus hijos, por lo que los obligó a vivir en las profundidades de su madre. Un día ella decidió liberarlos y les pidió que se vengaran de su padre, pero todos le temían demasiado. Sólo el menor, Cronos (el tiempo) aceptó la tarea y Gea le entregó una hoz de acero. En la noche, cuando Urano cubrió a Gea para unirse con ella, Cronos le cortó los genitales, y la sangre y el semen de éste cayeron al mar, donde comenzó a formarse la espuma que dio vida a Afrodita.

Llevó más tarde su divina presencia hasta la isla de Citera; pero como le pareció una isla muy pequeña, se trasladó al Peloponeso, para luego establecerse definitivamente en Pafos, Chipre, donde continúa siendo el principal lugar donde se la adora.

Afrodita no tuvo infancia. Se dice que nació adulta, núbil e infinitamente deseable. A veces, se la presenta vanidosa, malhumorada y susceptible. Lo cierto es que es protagonista de decenas de mitos, y al ser de una generación anterior a la de Zeus, es la mayor de los dioses olímpicos.

Debido a su inmensa belleza, Zeus hizo que fuera desposada por Hefesto, el severo, malhumorado, cojo y feo dios del fuego, sólo para evitar que la bella diosa fuera la causa de violencia entre los otros dioses. Por supuesto que Afrodita no estaba contenta con esto y no vaciló a la hora de aceptar el amor de otros, tanto dioses como mortales. Entre sus amantes se encuentran Ares, Hermes, Adonis y Anquises.Así Eros fue fruto de su amor con Ares, el dios de la guerra; Hermafrodito, de su unión con Hermes; y Eneas, el héroe troyano, junto al príncipe Anquises.

Aunque usualmente se hace referencia a Afrodita como “la diosa del amor”, cabe señalar que no era del amor en el sentido cristiano o romántico, sino específicamente erótico (atracción física o sexual).

30º La caida de Icaro

Olimpicos

La ambición es parte de la naturaleza humana y no hay nada más humano que los protagonistas de la mitología griega, no por nada los griegos crearon a sus dioses a su imagen y semejanza. El mito de Ícaro representa esta característica humana de desear lo inalcanzable y perecer en el intento.

Ícaro era hijo de Dédalo, el constructor del laberinto de Creta que albergaba al Minotauro. Luego de la construcción, fue encarcelado junto a su hijo en una torre por el rey Minos. Dédalo logró escapar pero no podía abandonar la isla por mar, ya que el rey controlaba todo lo que salía y entraba. Entonces comenzó a fabricar alas para él y su hijo Ícaro, ya que el aire era lo único que no vigilaba el rey. Enlazó plumas entre sí, asegurando las más grandes con hilo y las más pequeñas con cera, y le dio al conjunto la suave curvatura de las alas de un pájaro. Ícaro quería ayudarlo, recogiendo plumas del suelo y tomando cera para trabajarlas con sus dedos, entorpeciendo sin querer la labor de su padre.

Cuando todo estaba listo, Dédalo probó sus alas y saboreó la libertad junto al éxito de su trabajo. Entonces, equipó a su hijo de la misma manera y le enseñó a volar, advirtiéndole que no volase ni muy bajo, ni muy alto. “Si vuelas muy bajo, la humedad y el vapor del agua empaparán las plumas, éstas serán muy pesadas y caerás al mar. Y si vuelas muy alto, el calor del sol derretirá la cera, se desprenderán las plumas y también caerás al mar”, le dijo, y así, padre e hijo echaron a volar.

Pero Ícaro pronto se entregó al placer del vuelo con entusiasmo y comenzó a ascender como si quisiese llegar al paraíso. El ardiente sol ablandó la cera que mantenía unidas las plumas y éstas se despegaron. Ícaro agitó sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo en el aire y cayó al mar. Cuando Dédalo miró atrás, no encontró a su hijo, pero vio dos alas que flotaban en el mar y sobrevoló el lugar infinitas veces tratando de encontrar el cuerpo de su hijo.
Dédalo se lamentó amargamente sus artes y en memoria de su hijo, llamó “Icaria” a la tierra cercana al lugar del mar en el que Ícaro había caído. Dédalo llegó sano y salvo a Sicilia bajo el cuidado del rey Cócalo, donde construyó un templo a Apolo en el que colgó sus alas como ofrenda al dios.

La caída de Ícaro refleja un intento de libertad que supera la condición humana. El joven inexperto se deja llevar por su ambición, ignorando la sabiduría de su padre, y no puede distinguir el peligro que lo acecha, pereciendo en el camino.

31º El rapto de Europa

mitos griegos

Jugaba un día la bella princesa fenicia Europa, hija de los reyes de Tiro Agenor y Telefasa, en el prado junto a otras jóvenes de la región. Admiraban entre risas a los espléndidos toros del padre de la princesa, la cual poseía tal hermosura que era motivo constante de disputa tanto entre los mortales como entre los dioses que alguna vez se habían deleitado con su presencia.

Pero he aquí que uno de los toros, sin duda el de mayor magnífico de todos gracias a su deslumbrante color blanco, se separó del resto y se acercó a Europa, postrándose incluso ante ella. La joven, que primero se asustó, poco a poco fue sintiéndose halagada y comenzó a acariciar a la noble bestia. Momentos más tarde se hallaba sentada sobre su lomo mientras disfrutaba llena de confianza. Claro que no sabía lo que ocurriría después…

De repente el toro se lanzó a una carrera desenfrenada y saltó al mar desde el acantilado, llevándose consigo a una Europa presa del pánico. No entendía qué ocurría, no sabía qué había podido pasar, desconocía que realmente ese toro blanco no era otro que Zeus, el dios, que, loco de deseo por ella tras verla la primera vez, había urdido un plan para que ella no pudiera rechazarlo como había hecho con el resto de sus pretendientes.

Todas estas preguntas hallaron respuesta una vez que alcanzaron la isla de Creta. Allí Zeus adquirió de nuevo forma de hombre y poseyó a Europa cerca de la Fuente de Gortina, concretamente bajo un árbol que aún hoy existe y que daba plátanos como fruto, (se dice que por eso desde entonces sus hojas siempre permanecen verdes). Del encuentro entre Europa y Zeus nacieron tres hijos, los cuales tuvieron por nombres el de Sarpidón, Radamantes y Minos (futuro rey de Creta y carcelero del temido Minotauro).

Pero el dios, que tenía que regresar al Olimpo, no quiso ser del todo injusto con la joven y le hizo tres regalos valiosos: Un autómata de nombre Talo que le serviría para vigilar la costa de la isla, un perro que era siempre certero con sus objetivos de caza y una jabalina que siempre daba en el blanco. Además concertó su matrimonio con el Rey de Creta, Asterión, el cual incluso adoptó a los vástagos de Zeus como suyos.

Cuenta la leyenda que, entretanto, el padre de Europa, desesperado, caminó y caminó por todos los caminos llamando a su hija: - ¡Europa!, ¡Europa!- sin hallar nunca contestación. Y que los habitantes de esos otros lugares por los que iba pasando terminaron llamando así al continente.

Cuenta también que, tras la muerte de Europa, en su honor Zeus convirtió en constelación a la forma de toro gracias a la cual había podido raptar a la princesa, incluyéndose desde ese momento entre los signos del zodiaco.

32º Teseo y Ariadna, despues del Minotauro

'2' Megapost de Mitos Griegos, historias de Dioses y H

En la versión de Hesíodo (padre de la Historia) y en la mayoría de las fuentes, luego de escapar del laberinto, Teseo, sus hombres y la joven Ariadna, tuvieron que desembarcar en la isla de Naxos por culpa de una fuerte tormenta. Al día siguiente, Teseo reunió a sus hombres y les ordenó a hacerse inmediatamente a la mar, abandonando a Ariadna dormida en Naxos. Al despertar, advirtió que el barco de su amante no era más que un punto desapareciendo en el horizonte azul. Teseo había partido sin ella y Ariadna se sintió utilizada y traicionada, por lo que lo maldijo. Esto hizo que una tormenta azotara las aguas en su camino de regreso a Atenas, donde su padre, el rey Egeo, lo esperaba ansioso.

Antes de su partida, su padre le había dicho: “Los navíos que regresan de Creta llevan velas negras de luto, pues nadie ha podido aún vencer al Minotauro. Pero si tú regresas vencedor, no olvides utilizar velas blancas, para que yo sepa, aún antes de que llegues a puerto, que estás vivo.”

Pero la tormenta destrozó las velas blancas y no tuvieron más opción que elevar las velas negras para poder llegar a tierra. Mientras tanto, apostado en el alto del faro que se alzaba en la bocana del Pireo, el vigía gritó: “¡Barco a la vista! Es la galera real que regresaba de Creta. ¡Rápido, id a avisar al rey!” Esperanzado e inquieto, al anciano rey Egeo llegó corriendo hasta los muelles, pero al ver las velas negras no quiso saber más. Lleno de dolor por al supuesta muerte de su hijo, se arrojó al mar y se ahogó. Desde entonces esas aguas llevan el nombre de Mar Egeo.

Cuando la galera atracó, Teseo recogió el cadáver de su padre en la playa y en seguida comprendió lo que había sucedido, maldiciéndose por haber sido tan descuidado. Final trágico para el héroe.

Por otra parte, el mito dice que la abandonada Ariadna fue redescubierta poco tiempo después por Dionisio (o Dionisos), el dios del vino y los excesos, quien se casó con ella, y sí vivieron felices para siempre (¿amarga ironía o justicia poética?).

33º El mito de Adonis

mitos

El mito comienza con Tías, rey de Siria, cuya hija Mirra poseía una belleza de la cual estaba tan orgulloso que solía decir que ni la propia Afrodita era tan hermosa como ella. Pero la diosa Afrodita, en venganza, impulsó a Mirra a desear en incesto a su propio padre.(Otras versiones dicen que el rey la había tenido encerrada en el palacio toda su vida, por lo que la joven sólo había conocido a un hombre: su padre, y por ende, se había enamorado de éste).

Sea cual sea la versión, Mirra llevó a cabo un plan con la ayuda de su nodriza Hipólita, haciéndole creer al rey que una desconocida ardía de deseos por él, y ofreciéndole encuentros apasionados con una condición: no revelar su identidad. El rey se entregó al ciego deseo de su amante, pero luego de doce noches, descubrió que se trataba de su propia hija y la persiguió buscando su muerte.

Mirra escapó, implorando la protección de los dioses que, para protegerla, la convirtieron en el árbol que se conoce como “mirra“. Se dice que cuando caen las hojas del árbol, en realidad se trata de las lágrimas de la princesa…

Pero pasó el tiempo y el árbol comenzó a hincharse, y a los nueve meses, surgió un bellísimo niño: Adonis. Afrodita se sintió enternecida por el niño, lo recogió y se lo entregó a Perséfone, diosa del Hades, para que lo criara. Y Adonis creció junto con su belleza, por lo que Perséfone se enamoró de él.

Afrodita quiso recuperarlo para ella, pero la diosa del Inframundo se negó. No quedó otra opción que apelar a Zeus, cuya decisión fue que Adonis viviese un tercio del año con cada una de ellas y que el resto lo pasara donde él quisiera. Adonis prefería a Afrodita y vivía junto a ella siempre que le era posible.

Pasaba este bello joven su existencia dedicado a la caza en el monte Líbano, hasta que un día Ares, dios de la guerra y amante de la diosa, (otras versiones dicen que fue Apolo), lleno de celos, se convirtió en jabalí y lo mató a cornadas. Cuando la diosa Afrodita llegó junto a Adonis, éste ya estaba agonizando. Lo tomó en sus brazos y allí donde las gotas de sangre tocaban la tierra surgía una anémona. Adonis descendió al Hades, pero Afrodita fue a ver a Zeus y le suplicó que éste no tuviese que pasar su eternidad con Perséfone en el Inframundo. Zeus decidió que lo más justo sería que Adonis pasara una mitad del año con ella y la otra mitad en el Hades, y así fue, desde entonces y para siempre…

El mito de Adonis encuentra su referente en los cambios de estación, pues su reencuentro con Afrodita marca el inicio de la primavera y el renacer de la naturaleza, mientras que su regreso al Inframundo con Perséfone da inicio al otoño y el invierno.

34º El mito de Psique y Eros,

grecia

La belleza de Psique inhibía a los hombres, y sus padres, preocupados porque su hija aún no había sido desposada, consultaron entonces al Oráculo de Apolo. Eros aprovechó para ingresar en éste y dar un falso mensaje: “A lo más alto la llevarás del monte, donde la desposará un ser ante el que tiembla el mismo Zeus”.

La novia fue engraciada con todo y pompas, y entrega a su incierto destino. En lo alto del monte, muerta de miedo, Psique observaba mientras el fúnebre cortejo nupcial se retiraba. Ella esperó ansiosa allí mucho tiempo, pero nadie se presentó. Empezó a declinar el día y Psique se sintió como transportada a través del aire y se desvaneció.

Cuando volvió en sí, se encontró en un palacio de ensueño, rodeado de un jardín maravilloso, pero nadie en él. Hasta que oyó un susurro aire que dijo: “Pide cuanto quieras y todos tus deseos serán satisfechos”. Psique pidió muchas cosas para probar a la desconocida voz: vestidos, joyas, instrumentos musicales, etc. Todo aparecía en seguida, pero aunque preguntara sobre la identidad de su protector, sólo conseguía la misma respuesta: “Tu esposo acudirá a verte cuando sea la hora”.

Entregada a la belleza del paisaje, la bella joven correteó por el jardín, admirada de todo, y, llegada la noche, cansada y esperanzada, entró en el palacio y pidió una luz. Pero esta vez no se le fue concedida. Tuvo que buscar la cama a tientas y acostarse en la oscuridad. Fue allí cuando el aire se convirtió en una voz suave: “Aquí está tu esposo, Psique. Ámame como yo te amo, por encima de todo, y no busques a nadie más. No puedo decirte mi nombre, ni puedes ver mi rostro. Pero, a pesar de todo, si me amas como yo a ti, seremos felices”. Y Psique se sintió maravillosamente amada en la oscuridad.

Esperó la primera luz del día para poder ver a su amante, pero poco antes del amanecer, cayó profundamente dormida, y al despertar con la luz del sol, se encontró sola otra vez en el palacio.

Así continuó muchas noches. Psique fue amada por el desconocido a quien no pudo ver el rostro, y durante los días, a la luz del sol, vagaba sola por el palacio y por los jardines. Todas las noches la joven pidió a su amado que se permitiera conocerlo, aunque sólo sea un instante, y todas las noches recibió la misma respuesta negativa. Hasta que una noche le pidió poder ver a su familia, a la cual echaba mucho de menos.

A llegar la luz del sol, despertó en el palacio de su padre y fue recibida con mucha alegría. Psique le comentó todo lo ocurrido y también que cualquier cosa que ella pedía le era concedida en seguida, excepto ver a su esposo, aunque se amaban profundamente. Entonces sus astutas hermanas le dieron una lámpara para que la encienda de noche mientras su amado dormía, así podría verle el rostro sin que él se enterase…

Al anochecer, Psique fue llevada otra vez por los aires al palacio del amor. Su amado acudió a la misma hora de todas las noches, pero ella fingió estar cansada y simuló dormirse, hasta que adivinó que él se había dormido de verdad. Entonces encendió la lámpara y vio que entre sus brazos tenía a Eros, al propio dios del amor, el amor mismo, bello y maravilloso. Absorta en la contemplación, no advirtió que había inclinado la lámpara y una gota de cera ardiente cayó sobre él, despertándolo. “¿Qué has hecho?”, gimió al ver la luz. “Sólo podíamos ser siempre felices si tú desconocías mi identidad. Ahora todo ha terminado. Sabes quién soy y no puedo permanecer a tu lado. Ni puedo quererte. ¡Adiós!”

Psique quiso retenerlo, pero fue inútil. El palacio desapareció, igual que el jardín. Vagó un tiempo, sola y entristecida, hasta que llegó a un templo de Afrodita y le pidió ayuda. Pero la diosa la recibió enojada por haber destrozado el corazón de su hijo Eros. Psique suplicó, pero esta no creyó en su amor, por lo que la puso a prueba. Primero le pidió agua de la Fuente de la Belleza, que custodiaba un dragón. Psique pasó la primer prueba.

Luego la diosa le pidió lana caliente, suave e invisible de las ovejas del monte Ados, animales gigantes con cuernos tremendos que atacaban a cualquiera que se les acercase, pero otra vez Psique lo consiguió. Cuando Afrodita notó que Psique realmente estaba dispuesta a todo por recuperar el amor de Eros, comenzó a tratarla con menos dureza, y le hizo la última prueba. La llevó a un granero lleno de granos mezclados de trigo, maíz y mijo y le pidió que separase las tres semillas en tres montones distintos. La labor debía estar terminada en una sola noche. Psique trabajó sin desfallecer, pasó la noche y cuando faltaba poco para el día, había cumplido ni la centésima parte de la tarea. Pero ella siguió sin descanso. Afrodita la observó, invisible, y al ver su fe comprendió que su amor era auténtico. Llamó a todas las hormigas de la tierra para que la ayudasen y así Psique lo logró.

Afrodita aceptó entonces que el amor de Psique por Eros era un verdadero amor, pero todavía exigía de ella que se unja con la esencia de la inmortalidad que guardaba Perséfone, la diosa del Hades, ciudad de los muertos. Psique consiguió llegar hasta ésta, pero a cambió la diosa le pide su voz. La joven acepta y recibe una cajita de oro que debía abrir una vez que estuviese en la tierra. Al llega, abrió la cajita y sólo una columnita de humo salió, que se dispersó con el viento. Psique se creyó engañada, quiso llamar a Eros, a sus padres y a sus hermanas, pero no tenía voz, entonces rompió en llanto.

Eros vagaba por la tierra entristecido, cuando oyó el llanto, lo siguió y llegó hasta Psique. La vio tan arrepentida y enamorada, que le infundió un sueño reparador y, así dormida, la llevó hasta el Olimpo para presentársela a Zeus y pedirle piedad para los dos. Zeus consultó con Afrodita, que ya la había perdonado, y Psique recuperó la voz al mismo tiempo que consiguió la inmortalidad. Desde entonces, reside en el Elíseo con los otros dioses, siempre en compañía de Eros. Y si alguna vez bajan a la tierra, van siempre juntos los dos, y así, los dos a la vez, es como influyen en la vida de los hombres.

La historia de Eros y Psique es larga y en algunas versiones se complica más aún. Pero en todos los casos, el mito nos dice que el amor exige, para su permanencia, cierta ignorancia de la verdadera personalidad de la persona amada. El amor no debe ser analizado; es siempre amor, es bueno y hace felices a los que no quieran saber quién es ni cómo es exactamente.

35º El mito de Selene y Endimion

Dioses

La luna siempre ha sido objeto de admiración. Su pálida belleza y su imponente presencia en el infinito inspiran a poetas y enamorados. En la mitología griega, Selene era la diosa de la luna, hermana de Helios, el sol, y de Eos, la aurora. Selene fue protagonista de muchas historias de amor, pero su romance con Endimión fue el más profundo y su más bonita leyenda de amor.

Endimión, también de origen divino y nieto de Zeus, era un pastor de Caria. Había ocupado el trono de Elida, pero luego de ser destronaron, busco refugió en el monte Larmos y se dedicó a al campo y a los astros, enamorándose de la luna, la única compañía además de su soledad.

Todas las noches, después de realizar sus tareas diarias, dormía profundamente dentro de la cueva que le servía de morada. Pero si el tiempo era bueno, se tumbaba desnudo junto a la puerta de la cueva a dormir al aire libre. Endimión contemplaba a Selene y su corazón se nutría de un amor silencioso, hasta caer dormido.

Selene no sabía nada del gran amor que había inspirado en el pastor, pero una noche bajó a la tierra, le vio dormido y desnudo y le amó. Desde entonces le visitó todas las noches, le encontró siempre dormido, y se recostó junto a él sin despertarle. Así, dormido él y ella despierta, se amaron por mucho tiempo.

La diosa ignoraba la fascinación del pastor hacia ella, y él tampoco sabía que durante sus sueños se volvía objeto de amor de la diosa. Hasta que una noche Endimión despertó en pleno amor y se enteró de que era el amante de la diosa. Ambos se confesaron su amor secreto y la felicidad los envolvió. Pero entonces entró un temor en él, ya que había pasado el tiempo y su cuerpo comenzaba a marchitarse. Le pidió a Selene que le concediera juventud eterna con su poder divino. Ella recurrió a Zeus y éste decidió que Endimión no sufriría el paso del tiempo mientras estuviese dormido; sólo envejecería durante la vigilia.

Endimión le hizo prometer a Selene que lo acompañase siempre con él durmiera. De ese modo, él no envejecería y siempre que se despertaría feliz. Pero entonces, cuando estuviese despierto, ella no estaría.

No se conoció ni explicó un final para ninguno de los dos. El mito hace creer que Selene y Endimión continúan amándose en silencio en algún rincón remoto de la tierra.

espero q les aya gustado ya pongo la tercera parte gracias comenten y si quieren pongan puntos por favor si quieren darme puntos dejelon el el primer post de mitos griegos please aca solo comentes gracias

5 comentarios - '2' Megapost de Mitos Griegos, historias de Dioses y H

gornic16
Hola.Primero soy rumano entonse perdoname palabra mala.Secundo quero decir que DIOS es solo uno en todo lado o en todo el mundo.Y aqui DIOS estas ZEUS de otro son ZEI como ANGEL.Espero comentario PAPDOPULOS .Yquero decir que me encanta muchisimo a conoser mas cultura y rligia del todo mundo por exemplo MAYA
asmita87
EL TRIBUNAL DE HADES..........AIACOS, MINOS Y RADAMHANTYS
mitologia griega
leyendas