miren no se si creen en los fantasmas y esas cosas a mi nunca me paso pero estas historias son de gente que segun ellos vivieron la experiencia, lo dejo a su criterio.

historias de terror contadas por personas que lo vivieron


yo tenia 10 años, recuerdo que patee la pelota muy fuerte, y fue a parar en el patio de una cabaña vieja, yo corrí detrás de la pelota, al abrir el portón de la cabaña, dando pequeños pasos, caí en un poso no muy profundo, pero al lado del poso, había una puerta de madera, abrí esa puerta lentamente, seguí ese pasillo largo, que me llevo en el sótano de la casa, donde era oscuro, apenas se podía ver, lo que hice fue romper la madera que estaba por la ventana, así pudo entrar un poco de luz, era un bar viejo, con las maderas podridas, llenas de tela arañas, luego de caminar tres pasos se abrió la puerta de entrada principal al sótano, escuche pasos muy fuertes, me escondí detrás de un estante, cuando mire la cara de un señor viejo y feo, con la cara podrida, (fue horrible, fue horrible) una vez que se retiro ese señor, me fui despacito hacia la puerta por donde había entrado. luego de llegar al poso en donde caí, mis amigos estaban esperándome para sacarme, luego de sacarme y agradecerles al dar un paso hacia adelante, miro hacia atrás y no veo a mis amigos, luego corrí en el lugar en donde estábamos jugando con mis amigos y ellos estaban allí preguntándome porque me había tardado tanto, me quede asustado, y no volví a salir en dos años.

HISTORIAS HURVANAS

Aqui en el hospital de Albacete hace 9 años murio una niña por quemaduras de tercer gradoingresada en el hospital de Albacete en la habitacion 666 y os cuento lo que paso hace exactamente 7 años y 2 dias:
Una señora tenia a su marido ingresado tambien por quemaduras en la habitacion 665 y se quedaba todo el dia con el no se separaba para nada...
y la señora dijo que iba a la cafetertia para despejarse un poco,en ese momento paso por la puerta de la chica y le dio pena asique se acerco a ella y le dijo:
-¿que te a pasado niña?
-Me he quemado...dijo la niña con voz de desamparo.
La señora se fue a la cafeteria pero no dejo de pensar en la niña asique decidio llevarle golosinas.Cuando le entrego las golosinas la chica le puso una sonrisa de agracecimiendo en su rostro quemado.
Por la noche la señora dormia en la misma habitacion que su marido en un sofa, a las 12:00 de la noche vio a la niña andar por el pasillo y salio corriendo detras de ella pero no la encontro,fue a contarselo a las enfermeras y le dijeron que esa niña habia muerto hace 1 año y que era imposible entrar porque estaba cerrada.Le insistio a las enfermeras para que le abrieran y le abrieron la puerta pero alli no habia nadie,solo estaba encima de la cama un caramelo con un monton de polvo encima...

Estas historias son reales ,al menos una tengo la certeza de que es real.
No estamos solos...los fantasmas existen.


RISAS EN LAS SOMBRAS

Abrí los ojos. La penumbra y el olor a putrefacción fue lo primero lo que percibí. Por un momento, no supe en donde me encontraba; pero lo recordé. La estúpida mazmorra en donde me habían encerrado a petición mía. La sed era insoportable. Las ratas iban de un lado a otro; esperando a que sus compañeras muriesen para saltarles encima para calmar su hambre de carne. Pero su sangre era lo que importaba. Ese fluido carmín tan tentador y cálido; un verdadero placer. Un acto barbárico pero tan complacedor su fácil obtención. Un motín de caza magnífico y sublime.

- ¡No! Olvídalo piensa en otra cosa -me gritaba a mi misma. Desesperación. Angustia. Dolor.

- Olvídalo, olvídalo todo-. Pero no; su sabor, su calor.

¿Cuánto tiempo había dormido? ¿Hace cuánto no bebía una sola gota, sin desesperarme y matar a la primera cosa que se me acercara?. Debían de ser casi las 9:00 pm. QuÉ importaba; no saldría de ese lugar asqueroso aunque quisiera. No porque no pudiera hacer añicos los desvencijados barrotes, sino porque tenía que probar cuál era el verdadero alcance de mi voluntad y paciencia. Tal vez por la simple idea de estar atrapada pero saber como salir y sin embargo no hacerlo. Tal vez por esperar a que el confiado profesor Athur fuese a verme para “curarme de mi demencia”. Tal vez por hacerle la vida miserable a McGregor. La verdad era que no lo sabía con certeza. ¿Raro? Claro que no. Después de veinte años vagando sin rumbo y cuatro de aislamiento en una pocilga como aquella hace que la noción que tienes de lo que conoces cambie progresivamente; o simplemente tenga un sentido distinto; deja de tenerlo o no quieras entenderlo -comúnmente quieres olvidarlo-. En todo caso, tuve la misma existencia como cualquiera en mi mismo estado -si se le pudiera llamar de esa forma- aunque algo obsesivamente conservadora o patética para ojos de los otros más “fanáticos”. Ahora ni siquiera pruebo gota alguna.

Observé el ya conocido lugar. Suelo y paredes de piedra macizas y húmedas, con naciente maleza en sus abundantes grietas; ese olor asqueroso a putrefacción llenaba todo; y los famélicos y hambrientos roedores pululaban por doquier, reunidos a montones cerca de los cadáveres de las otras, saliendo de sus madrigueras como insectos, con esos negros ojos brillantes y saltones mirándome, abalanzándose encima de mí, pero en el último momento sólo bastaba azotarlas con mi brazo para despedazar sus cuerpos contra las paredes; ya no me importaba qué caminara a mi alrededor.

Según lo que sabía, el sitio había sido en un tiempo usado durante la Edad Media como cárcel y cámara de torturas para malhechores y asesinos, a veces inocentes. Una estancia circular, techo, paredes y suelo arqueados, éste último con una abertura en el centro, tapada con barrotes, al igual que en las paredes a manera de celdas. Todo el “conjunto” ubicado a seis metros bajo la superficie; en un extremo, la única salida daba a unas escaleras al exterior.

Estar allí me hacía sentir como pudieron haberlo experimentado esos hombres, atrapados, sin posibilidades de escape alguno, esperando el trágico final de sus desgraciadas vidas; la muerte se convertiría en su único alivio después de todo ese sufrimiento. Yo lo llamaría suerte. Pensaba que tal vez de esa forma pagaría por lo que había hecho, como lo hicieron ellos.

Pero era un verdadero aburrimiento, me la pasaba observando el vacío o leyendo los pocos libros que había traído conmigo, de casi mil páginas, ya leídos incontables de veces cada uno. Lo único entretenido que hacía a duras penas era leer las mentes de los empleados que me traían comida que ni tocaba y que resultaban un festín para mis amigas (alejándose después a la carrera).

Frecuentemente me acercaba a la puerta en cuanto se acercaban, espantándolos haciendo que la puerta vibrara con violencia; los pobres renunciaban al poco tiempo, algo que ponía a McGregor al rojo vivo -ja ja ja ja- aunque se esté al borde de la depresión, no significa que no tenga que ser entretenido ¿no?

Había un montón de heno en un rincón con forma de cama en donde me sentaba por horas inmóvil, esperando a que alguien pasara, era algo ocioso pero divertido; sus pensamientos me aburrían, siempre en lo mismo, ”tengo que atender al paciente número doce, el Señor me despedirá si sigo haraganeando por las tardes….", "bla ..bla..bla". Pero ellos se quedaban cortos, los verdaderamente extenuantes eran los lunáticos pacientes.”¡Ohh mira esa paloma!" Por cualquier estupidez, se quedaban con la boca abierta o hablaban con “amigos imaginarios” y mirando el techo como idiotas ¡Dios!

Pero de nuevo el deseo de sangre, ¿qué es lo que soy?, ni siquiera la luz de una vela la aguanto. Me recosté en el suave lecho y miré el techo. ¿Estaré demente? -ja ja ja, eso es lo que quería creer-. Cada vez que lo pensaba, la verdad era que quería salir de ahí, hace ya bastante que no veía las luces de la ciudad, que no veía otra cosa que esas paredes de piedras y esos sucios roedores

Y pensar que en algún momento de mi vida, mi ser era alguien diferente.

En realidad sentía tristeza y lástima por aquellas personas. La mente es mente, es muy frágil y sin olvidar el alma, que de muy fácil manera puede llegar a corromperse. Sus familiares los enviaron a este zoológico para curarlos o simplemente para deshacerse de ellos. Pobres... atrapados… condenados en su propia mente… un destino cruel y en soledad.


La historia que durante los últimos meses se ha extendido como la pólvora en distintas capitales, como Madrid, Barcelona o Valencia, produjo la semana pasada el pánico en Cuenca. Al parecer, a algunos universitarios les habían amenazado con hacerles la "sonrisa del payaso".

¿En qué consiste dicha práctica? En rasgar con un cuchillo las comisuras de los labios, o hacerles sujetar una navaja con la boca (con el filo hacia dentro), y provocarles la risa o gritos. De este modo, la herida se rasga provocando una espantosa herida. Un modo de marcar, como a ‘Joker’, a una persona para toda la vida.

Hay quien señala que el origen de tan macabra acción estaba en una apuesta. Apuesta mantenida por dos bandas que estarían de acuerdo sobre en qué lugar y en qué momento se pasaría a la acción. Una acción que consistiría en presentar ante sus rivales el mayor número de víctimas posible, porque, como en todo ‘juego’, siempre tiene que haber un ganador. ¿Y quiénes serían las víctimas? Las habría de dos tipos, según el sexo del damnificado.

A los hombres, se les arrancarían los dientes a golpes, sin importar si se realiza a martillazos o, incluso, con alicates. A continuación tendría lugar un corte amplio, profundo, desde
la comisura de los labios hacia el interior de la boca, a ambos lados, dando forma a una estúpida sonrisa del payaso cuyas cicatrices llevaría el afectado durante toda su vida.

Las mujeres tampoco se librarían del castigo. A ellas les tocaría
elegir, porque con ellas se aspira a dar un trato más ‘benevolente’. Una elección que supondría decidir entre si prefieren ser violadas o quedar marcadas con la sonrisa del payaso. Un ‘mejor’ trato que también tendría su contraprestación.
Si no se deciden, sufren ambas cosas.

De hecho, hay gente que asegura que a una estudiante que esperaba para coger el autobús se le acercó un grupo de skins, que iban en un coche, y le preguntaron: “¿Qué prefieres: ser violada, que te rompamos los dientes contra un bordillo o que te hagamos la sonrisa del payaso?”.