El aluminio que se recicla viene principalmente por dos fuentes: el aluminio usado en loa hogares o a nivel industrial: latas de envases, papel, cables, embalajes, perfiles de la derribos de construcción, placas, de vehículos de desguace etc., la otra fuente principal son los recortes y virutas que se producen durante la fabricación de productos de aluminio. Todos pueden ser reciclables, lo importante es la separación en la fuente y su optima disposición para que los recolectores y luego mayoristas o minoristas puedan venderlo a los recuperadores y fundidores. Como se reciclan o recuperan el papel aluminio?Una vez el consumidor final generalmente hogares, lo dispone correctamente en el contenedor de reciclaje de aluminio, el recolector lo lleva a un centro de separado, limpieza y clasificación, un minorista y mayorista se encarga de aplastarlos y apilonarlos en paquetes fácilmente transportables y lo lleva al comprador o fundidor, el papel se recicla en un proceso de fundición donde lo pedazos se calientan y se funden, cuando baja un poco la temperatura pueden formarse nuevas láminas de papel, que mediante procesos normales de empaquetación y comercialización llegan de nuevo al consumidor final. El proceso anterior es básicamente el mismo para las latas de aluminio, que una vez recicladas , clasificadas y fundidas, este aluminio sirve de nuevo para hacer latas. La separación en origen es fundamental para el éxito del reciclaje.


El aluminio es el material cuyo reciclaje resulta más rentable, por ello en los sectores de la industria y la construcción se recicla prácticamente la totalidad del aluminio. Sin embargo el reciclaje del que se emplea para uso doméstico, en envases o en el papel de aluminio, es mucho menor debido en parte a la escasa concienciación ciudadana sobre su importancia.


El aluminio es el metal más utilizado en el mundo tras el hierro y el acero. En nuestra vida cotidiana lo tenemos en multitud de envases y en el propio papel de aluminio, pero también forma parte de la estructura de barcos, aviones y edificios. Aunque es el tercer elemento más común sobre la corteza terrestre, al estar generalmente mezclado en estado natural con otros materiales su producción requiere un alto consumo energético. Sin embargo, para su reciclaje se requiere únicamente un 6% de la energía empleada en su elaboración inicial y puede ser reutilizado un número indefinido de veces sin que su calidad se vea afectada en lo más mínimo. Hay que tener en cuenta que por cada tonelada de aluminio que se tire al vertedero, hay que extraer cuatro toneladas de bauxita, el mineral del que se obtiene. Ese es el motivo por el que prácticamente el 100% del que se emplea en la industria y la construcción sea reciclado. Reciclar envases Pero las cifras de reciclaje del aluminio de los envases de alimentos son mucho menores. Esto se debe a que el material se encuentra mucho más atomizado que en las grandes masas empleadas en edificios y vehículos, por lo que lograr reunirlo y separarlo eficazmente de otros residuos resulta más complicado. La separación inicial de envases para reciclar hecha por los consumidores en sus casas aún está lejos de las cifras óptimas (gran parte de ellos acaba en los contenedores de basura orgánica, mientras que de los residuos destinados a los contenedores amarillos el 30% está muy mal seleccionado) y el tratamiento posterior en las plantas de reciclado presenta algunas dificultades técnicas, por lo que durante el pasado año en España el porcentaje de envases de aluminio reciclados fue de un 27%, lo que supone algo más de 14.000 toneladas. El proceso de reciclaje de envases requiere una recogida selectiva y posteriormente es llevado a una planta de clasificación. Aquí es separado del otros materiales mediante lo que se conoce como un Separador de Foucault, que consiste en la utilización de campos magnéticos opuestos para separar el material. A continuación es triturado, lavado e introducido en un horno donde se funde, de donde sale listo para ser utilizado de nuevo. Pero todo este sistema resulta inútil si cada ciudadano no da el primer y fundamental paso: depositar las latas vacías y otros envases en los contenedores y puntos de recogida disponibles. Un ejemplo de ello es la campaña “Catalunya Platja Neta” realizada cada verano en las playas catalanas para recuperar latas de bebidas (la gran mayoría de ellas son de aluminio) mediante contenedores compactadores que las prensan y que tienen capacidad para 2000 unidades. Mediante este sistema se logra recuperar cada año aproximadamente un millón de latas y cuenta con la colaboración de más de 30 ayuntamientos, entre ellos los de Barcelona, Tarragona, Banyoles, Sitges o Castelldefels.






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Fuentes.
http://www.repsol.com/es_es/casa_y_hogar/energia_en_casa/reportajes/reciclate/reciclar_aluminio.aspx
http://www.ecologicosi.com/reciclaje-aluminio-usado/54.html