Islas Malvinas - Historia e Información


Les traigo un trabajo que he realizado sobre nuestras Islas para la Facultad de Derecho, en el año 2005. En este documento encontrarán mucha información sobre los comienzos en que se descubren las islas, sus intentos de apoderamientos por parte de inglaterra, los sucesos posteriores a la conquista, y todos los intentos por parte de Argentina en el marco internacional para poder lograr el reconocimiento mundial de que las islas son nuestras. Hoy por hoy no cabe duda de que las islas son argentinas, y eso está reconocido mundialmente, pero lamentablemente estamos frente a un poder económico de intereses muy grande, y es por ello que todos hacen oídos sordos sobre este tema. Espero les guste, acepto todo tipo de críticas. Este trabajo lo hice para la materia Derecho Internacional Público, sobre un marco de temas libres a elegir para desarrollar.

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"Ahora que una guerra a gran escala ha dejado atrás las negociaciones, sería muy difícil considerar una transferencia de soberanía a la Argentina en el futuro previsible. Pero retener las Falklands (Malvinas) requerirá un esfuerzo militar, administrativo y financiero que no guarda proporción con las necesidades y posibilidades británicas. Esta es una suprema ironía: esas islas no están vinculadas al interés nacional de Gran Bretaña."
"Sunday Times", Domingo 23 de Mayo.



I. INTRODUCCION.

En el presente trabajo explicaré, en primer lugar, los antecedentes que han llevado a la situación de disputa de soberanía entre los gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña, los títulos correspondientes a esa época, las posturas de los países de Francia, Inglaterra y España; luego arribaré a cómo el gobierno de la Argentina fue reclamando en cada rincón del mundo en que tuviera lugar y oportunidad, haciendo valer todos sus derechos sobre los reclamos de soberanía a Gran Bretaña. También veremos el apoyo internacional que insta a que se realicen las negociaciones y soluciones pacíficas para resolver el problema en disputa; cómo los organismos internacionales reconocen el esfuerzo argentino hecho durante todos los tiempos para llevar a cabo conversaciones con el Reino Unido, y la negativa de éste en no negociar sobre el punto de soberanía; el rol de la OEA, de los Países no Alineados, de la comunidad internacional, etc.; terminando en la situación de hoy en día con respecto a la situación de la soberanía.


II. UBICACIÓN GEOGRÁFICA.

Las Islas Malvinas surgen de la plataforma submarina argentina; de 11.718 km²; con 2.200 habitantes aproximadamente. Situado en el océano Atlántico, a 550 km. de la entrada del estrecho de Magallanes, en medio del mar epicontinental de nuestro país, en el cuadrilátero comprendido entre los paralelos 51º y 52º 30' S y los meridianos 57º 45' y 61º 15' O. Las Malvinas están formadas por más de cien islas, entre ellas Malvina del Este o Soledad y la Malvina del Oeste o Gran Malvina. Están a 640 kilómetros al este de la costa patagónica y 1610 kilómetros al norte de Antártida.
Sus principales empresas son la Falkland Islantls Company, que es el mayor productor de lana de las islas y controla la actividad bancaria, el comercio y el transporte marítimo local; la Falkland Islands Times, turística; la Talyo Fischery Company del Japón; y la Alginate Industries Ltda.
Sus principales recursos económicos provienen de la exportación de lana y de aceite de ballena, aunque actualmente el territorio depende de las importaciones para satisfacer casi todas sus necesidades de bienes de consumo y de equipo esencial.
En 1993 estudios de prospección sugieren que el archipiélago es rico en petróleo.


III. SUCESOS Y ACONTECIMIENTOS HASTA 1776.

La historia no termina en 1833, ni tampoco empieza en 1776. Comienza mucho antes. Los episodios sobre la vida institucional de las Malvinas en los siglos XVI, XVII y XVIII, hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata, en 1776, acontecen con motivo de las intervenciones francesas e inglesas en el archipiélago.
Durante el siglo XVI rigieron con plena fuerza los títulos emanados de las Bulas Pontificias.
Las Bulas “Inter Caetera y Dudum si quidem” le adjudicaban a España todas aquellas islas y tierras firmes, encontradas y que se encuentren, descubiertas y que se descubran hacia el occidente y el mediodía, imaginando y trazando una línea...", que se fijaba a cien leguas de la isla septentrional de las Azores: San Antonio a 360 al Oeste de Lisboa. Es el título de Adquisición del Nuevo Mundo. En aquella época nadie impugnó las Bulas.
Las Malvinas se hallan incluidas en la zona a que aluden las Bulas citadas (1493). Por lo tanto, "España no necesitaba descubrir las islas para tener sobre ellas pleno derecho, cualquiera que fuese el descubridor".
-1520. Esteban Gómez; con la nave "San Antonio" de la expedición española de Magallanes, descubre las islas en su viaje de regreso a España.
-1592. John Davis, que integraba la segunda expedición Inglesa de Cavendish, divisa las islas.
-1594. Richard Hawkins pretendió haberlas hallado. La cartografía inglesa de la época no las registra, ni existen pruebas de estos descubrimientos. Hasta el siglo XVIII Inglaterra ignoraba a ciencia cierta la existencia de las Malvinas, confundiéndolas con unas hipotéticas islas Pepys.
-1604. El Tratado de Paz entre España e Inglaterra deja sin efecto lo que se hubiera podido adquirir con anterioridad a su firma, inclusive lo del pretendido descubrimiento inglés.
-1670. Por el Tratado de Madrid se convino que Gran Bretaña conservaría todas las tierras, islas, colonias y dominios que poseyere en América, pero este reconocimiento de la soberanía inglesa en América del Norte era acompañado en contrapartida por otra cláusula, que disponía que "los súbditos de Gran Bretaña no dirigirán su comercio ni navegarán a los puertos o lugares que el Rey Católico tiene en la dicha India, ni comerciará con ellos".
-1684. Ambrose Cowley pretendió haber descubierto una nueva tierra, a la que llamó Pepys.
-1690. John Strong navega el canal que separa ambas islas (San Carlos). Lo llama "Falkland Sond", en honor del entonces tesorero de la Armada, nombre que luego tomó todo el grupo. No desembarca siquiera.
-1748. Inglaterra decide enviar una expedición a "descubrir" y poblar las Islas Malvinas y Pepys. Ante la resistencia de España desiste.
-1764. Primer intento francés de colonización por parte de Luis Antonio de Bougainville. Funda “Puerto San Luis” en la Malvina Oriental. Las islas serán llamadas Maluines (de los habitantes del puerto Saint-Maló).
España reclamó esas tierras, y lo hizo fundándose en la dependencia geográfica del continente americano, unido por la plataforma submarina. También interpuso las bulas “Inter caetera” y “Dudum si quidem” del Papa Alejandro VI de 1493, y el “Tratado de Tordesillas” suscrito con Portugal en 1494.
El rey Luis XV ordena a Bougainville la entrega de Puerto San Luis, previo pago de todos los gastos en que se había incurrido.
-1766. John Mc Bride llega a las Malvinas casi dos años después de la ocupación de Bougainville (8 de enero de 1766).
En la pequeña isla Saunders, en el lugar llamado por Bougainville, “Poil de la Croisade”, Mc Bride funda Puerto Egmont (por el primer lord del Almirantazgo).
Eran pues, dos colonias: Puerto San Luis (Malvina Oriental), francesa, y Puerto Egmont (Malvina Occidental), inglesa.
El 4 de Octubre de ese mismo año, España dicta una Real Cédula por la que declara a las islas dependencias de la Capitanía General de Buenos Aires. Se nombra a Felipe Ruiz Puente como gobernador. Puerto San Luis se convierte en “Puerto Soledad”.
-1767. España recibe de Francia las Islas Malvinas (2 de abril). Inglaterra, establecida en el islote Saunders (Puerto Egmont), no efectúa, ante el traspaso, ninguna reserva de su supuesta soberanía.
-1770. El 10 de junio las fuerzas españolas de la Escuadra de la Plata desalojan a la guarnición inglesa del islote Saunders.
Inglaterra se sintió lesionada y efectuó el reclamo ante la Corte de Madrid.
-1771. Siguieron negociaciones diplomáticas, que España concreta en una declaración en la que desaprueba la actitud inglesa, agregando: "La restitución de su majestad británica del puerto y fuerte llamado Egmont no puede ni debe afectar, en modo alguno, la cuestión de derecho anterior de soberanía de las islas Malvinas, llamadas también islas Falkland".
Inglaterra acepta la declaración, pero no rechaza la expresa reserva de soberanía sobre las islas que establece España.
Solamente se habla de Puerto Egmont, no de las Islas Malvinas en general. Puerto Soledad, ocupado por España, no mereció reserva ni reacción de Inglaterra.
-1774. Tres años después de la restitución de Puerto Egmont por España, Inglaterra abandona voluntariamente el islote Saunders.
-1776. Se crea el virreinato del Río de la Plata, que incluye las islas en la Gobernación de Buenos Aires.
A partir de aquí, y hasta 1810, fueron varios los gobernadores españoles que gobernaron las islas; luego el gobierno de Buenos Aires le envió instrucciones al comandante de la fragata Heroína, el capitán David Jewett, quien en nombre de nuestra patria, tomó posesión del archipiélago hasta la usurpación inglesa de 1833 .
En 1825, con la firma del "Tratado de Amistad, Comercio y Navegación", el Reino Unido reconoció la independencia de la Argentina y no efectuó reservas de soberanía con respecto a las Islas Malvinas.

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IV. RECLAMOS A GRAN BRETAÑA.

Producido estos insólitos atropellos, de inmediato comenzaron las protestas Argentinas, que inicialmente comenzaron el 16 de Enero de 1833, mediante presentaciones de nuestro representante Manuel Moreno.
Los años subsiguientes a las gestiones Argentinas, se vieron coartadas por la soberbia y la intransigencia, rechazando en todos los términos las protestas efectuadas, sobre la cual aducían títulos sobre las Islas, derivadas del descubrimiento y ocupación.
Pasaron 43 años de frustrados intentos, y en el año 1885 se renuevan los reclamos sin recibir contestación.


V. ACCIÓN INTERNACIONAL.

Sólo después de la Segunda Guerra Mundial, el tema de la disputa por la soberanía, recobra la vigencia que nunca debió perderse.
A partir de entonces se logró desarrollar una continua y perseverante acción Argentina ante los organismos internacionales, donde se encontró un amplio apoyo a sus reclamos.
El 8 de agosto de 1964 el embajador argentino fundó los derechos de la Argentina sobre las Islas Malvinas ante el Subcomité III del Comité Especial (descolonización para la aplicación de la resolución 1514 del año 1960 (XV). Por unanimidad, el Subcomié recomendó a Gran Bretaña y Argentina que comenzaren negociaciones, considerando el contenido de la Carta de las Naciones Unidas en referencia al colonialismo y a los intereses del pueblo de las islas.
En el año 1965 la Asamblea General de Naciones Unidas dicta la resolución 2065 (XX), invitando a los gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña a proseguir con las negociaciones recomendadas por el Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación del derecho a la libre determinación de los pueblos, teniendo en cuenta la resolución 1514 (XV), y las disposiciones y objetivos establecidos en la Carta de Naciones Unidas, como así también los intereses de la población de las Islas Malvinas.
En esta misma resolución, la Asamblea General descalifica la aplicación del principio de autodeterminación de los pueblos en el caso Malvinas, porque los malvinenses no son nativos de una colonia sino súbditos de un país usurpador.
En el año 1971 ambas delegaciones efectuaron una declaración conjunta, relativa a las comunicaciones y al movimiento entre el territorio continental argentino y las Islas Malvinas.
La resolución 3160 (XXVIII) de 1973 aprueba los capítulos del informe del Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales concerniente a las Islas Malvinas (Falkland); declara la necesidad de que se aceleren las negociaciones previstas en la resolución 2065 (XX) para arribar a una solución pacífica del conflicto; insta a ambos gobiernos a que prosigan sin demora las negociaciones para poner término a la situación colonial; y pide a ambos gobiernos que informen al Secretario General y a la Asamblea General lo antes posible.
En la resolución del 17 de septiembre de 1976 (31/49), la Asamblea General reconoce los continuos esfuerzos realizados por el gobierno de la Argentina, para facilitar el proceso de descolonización y promover el bienestar de las Islas; pide a ambos gobiernos que aceleren las negociaciones relativas a la disputa sobre soberanía; insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso recomendado en las resoluciones 1514 (XV), 2065 (XX) y 3160 (XXVIII).
De aquí y hasta el año 1982, período en que se desató una lamentable guerra entre ambos países, tras todos los esfuerzos del gobierno argentino en negociar y llegar a una solución pacífica en la disputa de soberanía, con la Junta Militar de facto gobernando en esa época, las relaciones diplomáticas fueron decayendo poco a poco, hasta llegar al incidente ya mencionado, y lograr así terminar con un proceso que se venía construyendo poco a poco, con el trabajo tan arduo que venía haciendo el gobierno argentino, logrando buscar apoyo en otros países, en organismos internacionales, en tratados que se firmaren, etc. Luego de la guerra fue como volver a empezar desde el principio, tratando de conseguir nuevamente lo que se había logrado antes, frente a una potencia que hoy en día tiene un poderío enorme, y el apoyo de naciones también muy fortalecidas.
Después de haber logrado nuevamente la democracia el gobierno argentino en 1983, las relaciones con el Reino Unido de Gran Bretaña comenzaron poco a poco a surgir, pero con un plano diferente al que se venía sosteniendo. Ahora Inglaterra propone no tocar el tema de la soberanía, y decide entablar negociaciones respecto a intereses económicos de las islas. Así surgen los acuerdos de Madrid y otros tratados de comercio y navegación.


VI. TEMA MALVINAS EN LOS FOROS INTERNACIONALES.

Con el objeto de señalar la subsistencia de la disputa sobre soberanía y la importancia de buscar una solución pacífica a la controversia sobre la Cuestión Malvinas, el Gobierno argentino propicia todos los años la adopción de declaraciones y resoluciones en diversos foros internacionales. En este sentido, la Asamblea General y el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, así como la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos mantienen el tema en sus agendas anuales de reuniones.
El Comité de Descolonización adopta anualmente una resolución mediante la cual se insta a la Argentina y al Reino Unido a reanudar las negociaciones, a fin de encontrar a la mayor brevedad posible, una solución a la disputa sobre soberanía relacionada con esta cuestión.
La Asamblea General de la OEA promueve anualmente una declaración en la que manifiesta el interés hemisférico permanente por que se encuentre una solución definitiva a la disputa.
En el ámbito subregional, los países miembros del Mercosur, más Bolivia y Chile, han manifestado en Potrero de los Funes, el 25 de junio de 1996, su respaldo a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía relativa a esta cuestión. Asimismo, en 1999, nuevamente los países miembros del Mercosur, más Bolivia y Chile, reiteraron los términos de la Declaración de Potrero de los Funes.
Por otra parte, los Jefes de Estado y de Gobierno que participaron de las Cumbres Iberoamericanas que sesionaron en Margarita, Venezuela (1997), en La Habana, Cuba (1999), en Panamá (2000) y en Lima, Perú (2001), afirmaron la necesidad de que la Argentina y el Reino Unido reanuden, a la brevedad posible, las negociaciones tendientes a encontrar una pronta solución a la disputa de soberanía referida a las Islas Malvinas, de conformidad con las resoluciones de las Naciones Unidas y de la Organización de los Estados Americanos y las disposiciones y objetivos de la Carta de las Naciones Unidas, incluyendo el principio de la integridad territorial.
Los Presidentes de América del Sur, reunidos en Brasilia el 31 de agosto y el 1º de septiembre de 2000, adoptaron una Declaración sobre Malvinas que constata que subsiste en el Atlántico Sur la situación colonial de las Islas Malvinas. Al respecto, la Reunión de Presidentes expresa estar convencida de que el mantenimiento de situaciones coloniales resulta incompatible con los ideales de paz, seguridad y cooperación en el subcontinente y coincide en la necesidad para las dos Partes de reanudar las negociaciones a fin de que se encuentre a la mayor brevedad posible, una solución pacífica y duradera de la disputa de soberanía, de acuerdo con las Resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos.
Los países miembros del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), junto con la República Dominicana y Belice, reunidos en San José de Costa Rica, el 4 de diciembre de 2000, adoptaron una Declaración Conjunta por la cual reafirman la necesidad de que los Gobiernos de la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte reanuden, a la brevedad posible, las negociaciones tendientes a encontrar una pronta solución a la Cuestión de las Islas Malvinas, de conformidad con las disposiciones, objetivos y resoluciones de las Naciones Unidas y de la Organización de los Estados Americanos, incluyendo el principio de integridad territorial.

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VII. LAS NEGOCIACIONES EN LA OEA.

El sistema interamericano también fue el asiento de reclamos argentinos sobre las Malvinas. Aunque los analistas reconocen que "si bien allí la acción fue muy limitada" y la trascendencia de las declaraciones y reservas allí efectuadas "no pasaron de constituir hechos declarativos ante la ausencia de Gran Bretaña en el sistema regional americano".
Recién a partir de la Segunda Guerra Mundial, el sistema interamericano comenzó a adquirir formas y perfiles más definidos y concretos. Durante la Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, realizada en Panamá en 1939, se acordó la llamada "Declaración de Panamá". Además de declarar la neutralidad, la misma estableció una zona de seguridad en las aguas adyacentes al continente americano. En esa oportunidad, la delegación argentina no perdió la oportunidad de explicitar sus reclamos sobre la soberanía de las Islas Malvinas declarando que dentro de las aguas adyacentes al continente sudamericano, en la extensión de costas correspondientes a la República Argentina en la zona que se delimita como libre de todo acto hostil no se reconoce la existencia de colonias o posesiones de países europeos, y agrega que especialmente se reserva y mantiene intactos los legítimos títulos y derechos de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, así como a cualquier otras tierras argentinas que resultaren ubicadas dentro o más allá de la línea.
Sin embargo, la que se considera como la primera declaración argentina en lea OEA, fue hecha en la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad del Continente, realizada en Río de Janeiro en 1947. Allí el Canciller Atilio Bramuglia declaró que, la Argentina no reconoce la existencia de colonias o posesiones de países europeos y agrega que especialmente reserva y mantiene intactos los legítimos títulos y derechos de la República Argentina a la Islas Malvinas, Islas Georgias de Sur, Islas Sandwich del Sur, y tierras incluidas en el Sector Antártico, sobre el cual la República ejerce la correspondiente soberanía.
Al año siguiente, se llevó a cabo en Bogotá, la IX Conferencia Interamericana que tenía como objetivo sancionar la Carta de la Organización de Estados Americanos. Allí, la delegación argentina reiteró sus reclamos sobre los derechos soberanos a los territorios en disputa con el Reino Unido. Los Estados Americanos reunidos en la Conferencia de Bogotá crearon, por resolución XXXIII, la Comisión Americana de Territorios Dependientes, "cuya competencia era centralizar el examen de los territorios ocupados y dependientes en América". Esta resolución también afirmó la necesidad de "que se ponga término al coloniaje y a la ocupación de territorios americanos por países extracontinentales".
Esa comisión se reunió por primera vez en La Habana en marzo y julio de 1949. Allí se decidió diferenciar entre los territorios "bajo tutela colonial" y "ocupados". Entre estos últimos, se nombraba a las Islas Malvinas, Islas Sandwich del Sur, Islas Georgias del Sur, Zona americana de la Antártida. En esa reunión, la delegación argentina respondió a un memorándum presentado por la embajada del Reino Unido con otro memorándum que en tono emotivo sostenía "que la Gran Bretaña debe devolvernos nuestras Islas. Tenemos la esperanza que la Gran Bretaña, que se ha caracterizado por ser un país que ha defendido el derecho en muchas oportunidades, lo practique en ésta". Por último, el informe final de la Comisión incorporó una declaración argentina en donde se "renueva las justas aspiraciones de su pueblo y de su gobierno, afirmando que debe desaparecer de América el coloniaje y terminarse con las ocupaciones ilegítimas de territorios americanos por países extracontinentales" (Informe de la Comisión Americana de Territorios Dependientes).
A pesar del eco favorable que la Argentina había encontrado en el organismo de las Américas, en la IV Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores (Washington DC, marzo-abril de 1951) se votó una resolución que introdujo el tema de los "intereses de los habitantes". En respuesta a la misma, el 15 de abril, la Argentina presentó la siguiente reserva:
“La representación argentina al suscribir la Resolución 'reafirmación de Principios interamericanos en relación con las Colonias y posesiones Europeas en América' reitera las reservas que sobre la materia ha efectuado... y deja expresa constancia de que esa resolución no se refiere ni comprende a las Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur, Islas Sandwich del Sur y tierras incluidas dentro del sector antártico argentino, sino que hacen parte del territorio argentino y están comprendidas en su dominio y su soberanía...”
Poco después, en 1954, la reserva argentina fue contemplada por el organismo interamericano durante la X Conferencia Interamericana, reunida en Caracas. En la Conferencia se sancionaron dos resoluciones tituladas "Colonias y territorios ocupados en América" (Resolución XCVI) y "Colonias en territorio americano" (Resolución XCVII). Si bien ambas proclamaban la voluntad del organismo americano de "eliminar definitivamente el coloniaje mantenido contra el sentir de los pueblos", la segunda de ellas, dejaba en claro que ellas no hacían referencia a "territorios que son materia de litigio o reclamación entre países extracontinentales y algunas Repúblicas americanas". Por lo tanto, se reconoció que el principio de autodeterminación no se aplicaba a territorios en litigio como lo son las Malvinas y sus dependencias.
Durante la Tercera Asamblea General realizada en Washington DC el Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, Eduardo Mc Loughlin recurrió al foro de la OEA para denunciar lo que consideraba una actitud reticente y dilatoria en el curso de las negociaciones bilaterales según los deseos de las Naciones Unidas de resolver la disputa por medios pacíficos.
Durante el Cuarto Período de la Asamblea de la OEA, celebrada en Atlanta en abril de 1974, el Canciller Alberto Vignes reafirmó, una vez más, los derechos de su país sobre las Islas.


VIII. LOS NO ALINEADOS.

A partir de septiembre de 1973, la Argentina se incorporó a otro organismo de diplomacia multilateral, el Movimiento de Países No Alineados. La Argentina encontró allí, inmediatamente, expresiones de apoyo y solidaridad por parte de casi la totalidad de los miembros del Movimiento. La excepción fueron algunas ex-colonias británicas, miembros del Commonwealth, sobre los cuales el Reino Unido tenía cierta influencia. Según algunos observadores, el ingreso de la Argentina a dicho movimiento constituyó no sólo un triunfo de la postura reivindicatoria respecto de los territorios en disputa, sino también, sería un modo de comprometer a los miembros de la organización a apoyar esa causa en otros foros internacionales, especialmente en las Naciones Unidas.
La Argentina participó por primera vez como miembro pleno en la IV Cumbre realizada en Argel. El jefe de la representación argentina en aquel encuentro, el ministro de relaciones exteriores Alberto J. Vignes, se refirió a los reclamos de su país. Al finalizar su discurso sostuvo que los argentinos "creemos que la fuerza del derecho debe prevalecer sobre la fuerza de las armas. La inadmisibilidad de la ocupación de territorios por la fuerza ha sido principio sustancial de la política exterior argentina".
En la misma cumbre, Cuba presentó un documento condenando el neocolonialismo. Aprovechando la oportunidad, la Argentina propuso agregar un párrafo condenatorio por "la persistencia de la situación colonial en las Islas Malvinas (Falkland)" y por la "actitud negativa y dilatoria de la Potencia Colonial, el Reino Unido" en las negociaciones con ese país. Finalmente, la propuesta no fue adoptada debido a la negativa de algunos países también miembros del Commonwealth.
De este modo, la Argentina tuvo que esperar hasta la próxima cumbre, realizada en agosto de 1975, para obtener una declaración condenatoria a la situación de las Islas Malvinas y sus dependencias. Durante la V Conferencia de Ministros de Países No Alineados celebrada en Lima se adoptó una Declaración por Consenso que decía en su párrafo 89:
“Los Países No Alineados, sin perjuicio de ratificar la vigencia del principio de autodeterminación como principio general para otros territorios, en el caso especial y particular de las Islas Malvinas apoyan firmemente el justo reclamo de la República Argentina, e instan al Reino Unido a proseguir activamente las negociaciones encomendadas por las Naciones Unidas con el fin de devolver dicho territorio a la soberanía Argentina, y de ese modo, terminar con esa situación ilegal que aún persiste en la parte sur del continente Americano”.

En sucesivas reuniones del Movimiento de los Países No Alineados y hasta la guerra de 1982, se produjeron otras siete declaraciones condenatorias de la situación colonial que persistía en el Atlántico Sur en perjuicio de la Argentina.
La VI Conferencia de los Jefes de Estado o de Gobierno de los Países No Alineados, se realizó en La Habana en septiembre de 1979. En esa ocasión el jefe de la delegación argentina, el subsecretario de Relaciones Exteriores Comodoro Carlos Cavándoli, afirmó lo siguiente:
“Mientras no se alcance una solución de acuerdo con los mencionados pronunciamientos (resoluciones de Naciones Unidas), la Argentina seguirá siendo víctima de la usurpación de una parte de su territorio a manos de una potencia extranjera...”.

A pesar de estas expresiones de solidaridad internacional, la arena decisiva donde la Argentina debía hacer valer sus reclamos fue en la de las relaciones bilaterales con el Reino Unido.

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IX. EL PARAGUAS DE MADRID.

La política iniciada en 1989 de reconstrucción de las relaciones bilaterales entre la Argentina y el Reino Unido, fue precedida por un entendimiento sobre las condiciones en las que ambos países considerarían la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes .
Aquí ambos países hicieron una reserva con sus respectivas posiciones con respecto a los derechos de soberanía sobre dichos territorios, y se ha creado el llamado “paraguas de soberanía”, en el cual los dos países firmantes decidieron no discutir sobre el tema de acá a un futuro, quizá lejano. Esto se ha aplicado a todas las reuniones bilaterales que han tenido lugar luego de la firma de los acuerdos de Madrid en 1989, sobre temas referidos a las Malvinas, así como a las declaraciones y actos de las partes o de terceros que han tenido lugar como consecuencia de lo convenido en las reuniones.
Con las declaraciones conjuntas de Madrid, se ha acordado allí y en sucesivos entendimientos, diversos tratos sobre cuestiones prácticas relacionadas con el Atlántico Sur. Estos se refieren a la conservación de recursos pesqueros, la exploración y explotación de hidrocarburos y las comunicaciones entre el territorio continental argentino y las islas, que han sido ampliadas significativamente en la Declaración Conjunta del 14 de julio de 1999.


X. SITUACION ACTUAL.

En 1990, Argentina y Gran Bretaña adoptaron una declaración conjunta sobre la conservación de recursos pesqueros. Se creó la Comisión de Pesca del Atlántico Sur y el Subcomité Científico, y se acordaron medidas conservatorias, tales como la organización de un programa de intercambio de datos científicos sobre las principales especies y la realización de cruceros conjuntos de investigación.
Con respecto a los hidrocarburos, en 1995 hicieron una Declaración Conjunta sobre actividades costa afuera en el Atlántico Sudoccidental. Aquí se creó una Comisión Conjunta de Hidrocarburos, que se encarga de coordinar las actividades en el área en disputa, recibe información de las empresas que desarrollan actividades en ella y efectúa recomendaciones a los gobiernos en materia de medio ambiente. También se creó un Subcomité, encargado de promover actividades de exploración y explotación del área denominada "Área de Cooperación Especial", formada por seis bloques ubicados al sudoeste de las Islas.
Ambos países establecieron un Sistema Transitorio de Información y Consultas Recíprocas, que comprende las comunicaciones directas entre las autoridades militares bajo supervisión de las Cancillerías, y cumple con el propósito de reducir la posibilidad de incidentes y aumentar el conocimiento recíproco de las actividades militares en el Atlántico Sur.
En 1994, Argentina le ofreció a Gran Bretaña hacerse cargo del costo del desminado de las minas que fueron colocadas por el ejército argentino durante la guerra en 1982.
En 1999 se restableció una conexión aérea que permite a personas argentinas poder visitar las Islas Malvinas. A través de esta conexión, los familiares de los soldados caídos durante la guerra pueden visitar el cementerio de Darwin, ubicado en las islas.
En el 2001 se firmó una declaración conjunta con el Reino Unido, que posibilita los vuelos de aeronaves civiles privadas y la navegación de embarcaciones particulares entre el territorio continental argentino y las Islas Malvinas.
El 8 y 20 de junio de 2001, se realizó un intercambio de notas, bajo fórmula de salvaguarda de soberanía, relativo a las actividades preparatorias para las presentaciones ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental establecida por la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar. Durante la reunión posterior a dicho canje de notas, las delegaciones argentina y británica intercambiaron información sobre las actividades programadas y sobre la realización de los relevamientos técnicos necesarios en relación con el límite exterior de la plataforma continental en el área de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.


XI. CONCLUSION.

Decir que las Islas Malvinas nos pertenecen y que somos los verdaderos dueños de esa realidad, no creo que haya muchas objeciones al respecto. Es una disputa muy grande que tenemos con un país que hoy y siempre ha sido una potencia mundial. Tenemos títulos que reconocen esa soberanía en España, luego heredada a los argentinos; apoyo internacional que nos favorece, y una realidad muy cruda que muestra la verdadera historia.
Será difícil negociar con el país ocupante, quizá porque a veces los países menos desarrollados somos inferiores a la política internacional, y a veces nos tenemos que someter a una política subordinada por esos países poderosos. Darnos la espalda cuando tratamos de entablar y negociar el tema “soberanía”, es reconocer que la disputa por esas islas existe, y al afirmar que esa soberanía le pertenece a uno de los dos gobiernos, ignorando el tema es reconocerle al otro que tiene derechos fundados en lo que reclama, pero a veces el poder y el modelo político de un país reemplazan la esfera de lo cierto, de lo soñado, de lo bueno, de lo justo, y se convierte en una realidad absolutamente indeseada, dominada por políticas de absolutismo, de burócratas y de Jefes de Estado que sólo piensan en sus intereses y en el de su pueblo, queriendo ignorar que también existen otros derechos externos a los suyos.
La guerra con Argentina, hizo que el Reino Unido de Gran Bretaña pusiera sus ojos en las Islas y les diera a los kelpers toda la atención y el apoyo financiero que en el pasado nunca les dio.
No creo que existan dudas que este conflicto agravó y retrasó los avances logrados por el gobierno de la Argentina hasta el año 1982 en el campo político.
Nuestro país se encontró y se enfrentó en una guerra desigual, contra un enemigo superior en tecnología y en armamento, más el apoyo militar de los Estados Unidos y de Chile, lo cual significó el desenlace final de la guerra.
Pero en la conciencia de los argentinos tenemos muy en claro de por que luchamos por esas islas, y de por que las queremos recuperar, y sabemos que lamentablemente estamos frente a un país con un fuerte poderío y que será muy difícil recuperarlas prontamente, pero siempre las tendremos presentes y siempre pelearemos por recuperarlas.


Bibliografía:

- “ESTADO, IDENTIDAD Y LIBERTAD” – GOBBI, HUGO.

- “MALVINAS, LA TRAMA SECRETA” – CARDOSO, OSCAR RAUL; KIRSCHBAUM, RICARDO; VAN DER KOOY, EDUARDO.

- “LAS ISLAS MALVINAS” – GROUSSAC, PAUL.

- “MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES, COMERCIO INTERNACIONAL Y CULTO” – www.mrecic.gov.ar

- “PAGINA OFICIAL DE LAS NACIONES UNIDAS EN ESPAÑOL” – http://www.un.org/es RESOLUCIONES 1514 (XV), 2065 (XX), 3160 (XXVIII) Y 31/49.

- “ACUERDOS DE MADRID DE 1989 Y DE 1990”.

- “ARTICULOS PERIODISTICOS” – www.malvinasonline.com.ar

- “HISTORIA DE LAS RELACIONES EXTERIORES ARGENTINAS” – ESCUDE, CARLOS; CISNEROS, ANDRES.

"Trabajo realizado por Horacio M. Delgado, estudiante de la carrera de abogacía, UNLP, para la materia Derecho Internacional Público, año 2005."


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