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Argentina: Tierra de ángeles caídos
Desde los años cincuenta se han producido en Argentina una serie de avistamientos de extraños objetos voladores que, en algunos casos, culminaron con el impacto de éstos contra el suelo. Hasta el presente, los diversos testimonios hablan de bolas de fuego, fragmentos metálicos de origen desconocido, de vegetación arrasada, de científicos y militares explorando la zona en busca de restos.



Argentina tiene una larga historia relacionada con extraños objetos caídos del cielo. Uno de los primeros casos está narrado en un documento del siglo XVII: "En San Ignacio de Ipaná, el 10 de agosto de 1631, algo extraño y luminoso fue visto surcando el cielo. Entre las 6 y 7 de la tarde se observó cómo se levantaba por la parte de oriente un globo luminoso de extraña grandeza que vino con vuelo no apresurado, sino algo lento, por encima del pueblo, como una Luna llena. Despedía hacia el oriente gran cantidad de centellas y, al llegar a la línea del horizonte de occidente, se abrió con mayor luz, que luego se apagó, y transcurrido el tiempo que se tarda en rezar un credo, dio un tremendo estallido como de trueno".

Para algunos, este texto, conservado en los archivos de la Compañía de Jesús, bien podría ser el primer documento que registra la caída de un OVNI en Argentina. Por supuesto, es difícil conocer la naturaleza de aquel "globo luminoso", pero está claro que no ha sido el único suceso de estas características ocurrido en el país.

La tumba de un extraterrestre
Uno de los casos más enigmáticos fue recogido en dos artículos aparecidos en el diario La Capital, de la ciudad de Rosario, los días 13 y 14 de octubre de 1877. En el primero de ellos, un químico de apellido Sevarg relata que, mientras caminaba cerca del río, se topó con una gran roca negra de forma ovoide de 25 metros por 37. Pensando que se trataba de un aerolito, Sevarg, junto con los geólogos Charles Davis y John Paxton, decidió perforarlo. Tras seis días de trabajo penetraron en una habitación de 2 metros cúbicos donde había una ánfora de metal blanco. Al retirar una plancha de metal, descubrieron una segunda sala donde se hallaba una tumba rectangular con un cuerpo. En el periódico se señalaba: "No tiene cabellos; el cutis debió ser liso y sin barba, pero ahora está arrugado y parece cuero curtido; el cráneo es triangular y la cara aplastada. En vez de nariz tiene una trompa saliendo desde la frente, una boca muy pequeña con sólo catorce dientes y dos órbitas de las cuales se han extraído los ojos. Los brazos son muy largos y las manos tienen cinco dedos, de los cuales el cuarto es mucho más corto que los demás. La contextura general es muy débil".

En la tumba se halló también una chapa de plata con unos dibujos que representaban al Sol, diversas estrellas y los planetas.

En la breve nota publicada en la edición del día siguiente, 14 de octubre, se menciona que los objetos se exhibirán en los hoteles Mageran y Francini.

Estados Unidos interviene
En la tarde del 6 de mayo de 1978, un objeto cilíndrico y con una estela llameante impactó en una región montañosa de Bolivia, cerca de la frontera argentina. La caída estuvo acompañada por un estruendo y un temblor similar al de un terremoto. La Fuerza Aérea Boliviana descubrió las huellas del impacto en la ladera sur de la montaña El Taire. El objeto había producido en el terreno un rastro de unos 300 metros de profundidad por 500 de ancho y 1,5 kilómetros de largo. Las rocas de las cercanías estaban fundidas. El lugar fue declarado zona militar, prohibiéndose el acceso a la gendarmería argentina y a toda la prensa.

Una comisión, dirigida por dos oficiales de la Fuerza Aérea de EE UU, el coronel Robert Simmons y el mayor John Heise, se presentó en el escenario de los hechos. Regresaron con varias cajas y con un bulto enorme y pesado, cuidadosamente envuelto. La carga fue trasladada al compartimiento de carga de un avión norteamericano, que despegó inmediatamente.

Un extraño pedazo de metal
Silvia Pérez Simondini y su hija Andrea investigaban desde hace varios años el fenómeno OVNI en Victoria en la provincia de Entre Ríos. Una mañana de marzo de 1992, un peón de la zona se encontró con un trabajador de un campo aledaño, quién le informó que "había caído algo del cielo que causó una gran explosión". Además, se observó un gran movimiento de militares.

Silvia y Andrea se dirigieron al lugar y encontraron una porción de suelo de unos 40 metros de diámetro donde "la tierra estaba recién removida". Aunque excavaron, no encontraron nada extraño. Meses después se halló en dicho campo un pedazo de metal. Se lo dieron a un herrero para que lo fraccionara, pero éste no lo logró. Sólo se pudo romper con un equipo autógeno de alta resistencia. El examen posterior indicó la presencia de titanio, silicio y manganeso, entre otros elementos.

OVNIS estrellados en Salta
"Un grupo de nuestra policía estuvo en un cerro cerca de la localidad de Incamayo, en la Quebrada del Toro, y vio de cerca el cráter que produjo aquella cosa. Hubo temblores muy fuertes tras el impacto, pero no se encontró ningún vestigio", comentó un agente de la comisaría de Campo Quijano, pequeña localidad situada a 30 km. de Salta, capital de la provincia del mismo nombre ubicada en el noroeste de Argentina.

Junto a dos amigos salteños decidimos seguir adelante con el vehículo todoterreno a través de un camino escabroso, en una zona montañosa de más de 300 metros sobre el nivel del mar. "Sí. Yo lo vi caer por detrás de Incamayo", nos confirmó un maestro de primaria en Campo Quijano, antes de que partiéramos. Vadeamos algunos riachuelos y llegamos en menos de una hora a la aldea de Incamayo. Allí, a 55 km. de Salta, junto a la carretera, está la hacienda Incamayo, donde nos atendió Antonio Cruz, un empleado de avanzada edad, pero con una vitalidad impresionante.

"La cosa cayó allí", nos dijo mientras señalaba con su dedo la cima de una abrupta montaña que se erigía junto a la hacienda. "Yo serví de guía a la gente que vino de la universidad. Tardamos casi una hora en subir, porque se resbala mucho, y vimos esa cueva profunda que antes no estaba allí", me comentó Antonio Cruz.

"¿Qué explicación le dieron aquellos científicos?", le pregunté. "Ninguna. Permanecieron callados. Parecía que no entendían lo que había pasado. Aquello ocurrió el 4 de agosto de 1995, creo que sobre las diez y media de la noche", recordó el anciano. Al cabo de un rato llegó el propietario de la finca, Hugo Mauricio Lazarte, que también nos dio su versión de lo sucedido.

Violenta explosión
"Yo estaba durmiendo cuando me despertó un estruendo y pude oír el ruido de tierra que caía del cerro. No se veía nada porque era una noche cerrada. Al día siguiente seguía cayendo tierra. Intenté acercarme al lugar, pero tuve miedo de los derrumbamientos y de que se tratara de chatarra espacial que tuviera algún elemento radiactivo. Entonces mi hermano, Atilio Lazarte, se puso en contacto con científicos de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Salta. Vinieron algunos días después, pero no encontraron nada", me dijo el testigo.

"Dos semanas después – continuó su relato – Cruz y yo vimos una especie de cometa grande y anaranjado que volaba sobre el cerro. Tenía una cola de la misma dimensión que la bola. Era opaca y no demasiado brillante".

¿A qué velocidad se desplazaba?, le pregunté mientras mirábamos aquellas montañas desnudas de vegetación. "A una velocidad media, ni muy rápido ni muy lento. Fue a las 7.30 u 8 de la noche, aproximadamente", me respondió Lazarte.

¿Qué había chocado contra el cerro de la finca de Incamayo? Según la prensa local, las viviendas cercanas a la zona de la explosión se estremecieron y cundió el pánico entre los lugareños y sus animales, que reaccionaron con desacostumbrado nerviosismo. Perros y gatos se negaban a abandonar las casas, mientras que los caballos relinchaban y se alejaban en estampida de sus haciendas.

El periódico El Tribuno, en su edición del 14 de agosto de 1995, daba fe de que los geólogos Ricardo Alonso y Ricardo Sureda, de la Universidad de Salta, habían visitado la zona del impacto, declarando que "un cuerpo extraño chocó con violencia inusitada en el lugar". La posible trayectoria del mismo fue de sudoeste a noreste y probablemente se trató de un meteorito. Según los geólogos, el objeto quedó completamente desintegrado, porque no encontraron ningún vestigio, aunque no descartaban que hubiera quedado sepultado tras el derrumbamiento que prácticamente hizo desaparecer parte de la ladera del cerro.

Avistamientos en los años 50
La zona en cuestión parece ser un verdadero "hervidero" de OVNIs. En abril de 1956 se registró la aparición de un "cigarro volador" que sobrevoló cuatro veces en el mismo día el Salar de Arizaro, cerca de la localidad de Tolar Grande. Se tomaron diversas fotografías y algunos creyeron que se trataba de reactores del ejército ecuatoriano en ruta entre Quito y Chile.

En esos días, una violenta explosión sacudió las laderas del Nevado Macón, una cumbre situada cerca de Tolar Grande. Dicha explosión fue atribuida a la caída de un cuerpo celeste, calificado de aerolito por algunos y de "cigarro volador" por otros. A finales de 1955 también se presenció en el Macón la caída de un objeto que se pensó era un aerolito. Posteriormente fueron hallados extraños restos metálicos en las laderas del cerro. Merece la pena recordar que, en aquellos momentos, aún no había sido lanzado el primer Sputnik (1957) y, por tanto, los restos no podían pertenecer a este satélite. Algunos informantes declararon haber observado tras la explosión unas huellas de características humanas, pero de proporciones gigantescas, tanto en las arenas del cerro como en los alrededores.

En enero de 1957, después de escalar el Macón, regresó una expedición dirigida por el doctor José Cerato. Éste relató que al llegar a la cima del macizo encontraron "rastros similares a los que podrían dejar máquinas muy pesadas, de base plana, que hubieran aterrizado allí".

El 25 de septiembre de 1956, las agencias de prensa argentinas informaron sobre un nuevo avistamiento de OVNls en la localidad salteña de Pajas Blancas. Varias personas presenciaron el aterrizaje de una extraña aeronave, en forma de huevo y de gran tamaño, que se elevó en espiral cuando se aproximaron los testigos, según comentó el ufólogo Cristian Vogt durante una reunión en Buenos Aires.

Y por si fueran pocos los sucesos ufológicos ocurridos en Salta, el 27 de junio de 1962 sus habitantes vieron cruzar el cielo un enorme "plato resplandeciente". Luego cayó una sustancia, descrita como "fino polvillo ceniciento", semejante al encontrado tras otros aterrizajes de OVNIs que tuvieron lugar en Argentina por aquellas fechas.

La prensa salteña, que siempre cubrió exhaustivamente estos acontecimientos, dio cuenta de un hecho sucedido el 12 de julio de 1968. La ex-directora de una escuela, Elisa Medina, que había salido a la calle con su hija, oyó de pronto un ruido inexplicable que la hizo mirar hacia arriba, advirtiendo entonces cómo un potentísimo haz de luz iluminaba los alrededores. Ambas comenzaron a gritar, pero una fuerza extraña las inmovilizó, dejándolas "como pegadas al suelo".

Más recientemente, en 1996, unos camioneros que venían de San Antonio de los Cobres vieron, mientras pasaban por El Tastil (cerca de la finca Incamayo), una luz que parecía seguirles. El vehículo se quedó sin frenos, que volvieron a funcionar al llegar a la rotonda de Limache, en la entrada de la ciudad de Salta. Pocas semanas después, otros conductores protagonizaron sucesos similares.

La región salteña parece atraer como una especie de "imán" a los OVNIs. En 1978, un piloto de avión, Alberto Cruz, vio una gran bola de fuego cayendo sobre la región de los Toldos. Algunos creen que se trataba del mismo objeto que se estrelló en Bolivia y que atrajo al lugar a militares e incluso a técnicos de la NASA.

Al norte de la provincia, en mayo del mismo año, tuvo lugar la caída de un OVNI cerca del parque nacional de Baritú. La policía de fronteras argentina, dirigida por el comandante Juan Nicaslo Boari, localizó extraños restos metálicos cerca del poblado de Santa Victoria Oeste. En Agua Blanca, en la frontera con Bolivia, se registró un fuerte temblor en el puente internacional sobre el río Bermejo. Y en la provincia de Jujuy, fronteriza con Salta, también se observó la caída de un gran artefacto, seguida de una fuerte explosión, en el área de Humahuaca (Palca de Aparzo) en septiembre de 1988. "En ese mismo año – me contaba en Salta la antropóloga Cristina Bianchetti –, apareció en San Antonio de los Cobres, durante varias noches, una bola gaseosa, una especie de luna inmensa que parecía girar. Dijeron que se trataba del reflejo de una explosión que había ocurrido en la provincia de la Rioja y que iba desplazándose. Me pareció una explicación algo extraña. Recuerdo que una vez, a las dos de la mañana, los camioneros que trabajaban en las Salinas Grandes, cerca de San Antonio de los Cobres, me dijeron que habían visto la esfera, pero más concentrada, en forma de luz. Luego la bola explosionó y ellos se asustaron mucho".

¿Un nuevo Roswell?
El jueves 17 de agosto de 1995, a las 13:45 horas, miles de personas en 300 km. a la redonda vieron una bola de fuego desplazándose por los cielos de la provincia. El objeto volador, que algunos describieron como "plateado, muy grande, con forma de tubo largo", se desintegró antes de tocar el suelo, y sus restos, esparcidos por distintos lugares, arrasaron la vegetación y dejaron profundos surcos en las laderas de las montañas. Antes de desaparecer se escucharon dos violentas explosiones.

El impacto fue tan fuerte que en Joaquín González, una ciudad situada a 145 km. de la capital salteña, se registró un temblor relativamente intenso. Un vecino de esta población logró fotografiar el instante en que el objeto caía del cielo, mostrando una estela de humo irregular y vertical. En las imágenes se aprecia un artefacto oscuro. Otros pudieron grabarlo en vídeo. Casi simultáneamente al momento de la explosión, en Rosario de Lerma, situada a 300 km. del lugar de los hechos, un grupo de rescate se preparaba para averiguar lo ocurrido.

En un primer momento, los integrantes del equipo pensaron que se trataba de un avión estrellado sobre el cerro Crestón, de 3.370 metros de altura. Allí encontraron hierbas y piedras quemadas. Con unos prismáticos vieron un objeto metálico que brillaba bajo los rayos del sol. Pero un comunicado por radio avisó al grupo para que interrumpiera la búsqueda y regresara a Rosario de Lerma, informó la revista Gente, a través de su enviada especial Martha Wierzbicki Posse.

La periodista también afirmó que, después del impacto, varias camionetas todo terreno, conducidas por personas que hablaban en inglés, llegaron a la zona. Según el testimonio de los lugareños, los integrantes de aquel grupo fueron los únicos que pudieron transitar libremente y acceder hasta el lugar donde cayeron fragmentos del objeto volador. Con ellos iban personas de la Universidad de Salta y del Centro Atómico regional.

Un empleado de la universidad, que pidió a Wierzbicki no ser identificado, dijo que los técnicos se habían llevado "grandes pedazos de material metálico, de poco grosor, similar a un papel de aluminio, pero muy consistente. Cuando la prensa local comenzó a hablar del tema se nos ordenó decir que era un meteorito y que mostráramos un pedazo de roca". El informante no rechazaba la posibilidad de que el objeto fuera un resto de satélite, pero descartaba totalmente la hipótesis del meteorito.

No deja de ser curiosa la aparente similitud entre dichos restos y los que aparecieron tras el incidente de Roswell (EE UU). "No estoy hablando de marcianos o de platillos volantes, pero no sabemos qué era aquello, aunque fuimos varios los que vimos el objeto y oímos la explosión", declaró Antonio Galvagno, un piloto experto en fumigaciones.

Antonio sobrevoló durante varios días el lugar del impacto y aterrizó en seis fincas para recoger testimonios. En una hondonada observó una franja de vegetación quemada, "como si algo hubiera derramado una línea con combustible al que se hubiera prendido fuego". Al día siguiente volvió a sobrevolar la zona, pero su avión sufrió una avería, los controles no le respondieron y tuvo que realizar un aterrizaje forzoso.

Relatos de los indígenas
La región del valle y las montañas Calchaquíes es, después del Tíbet, la más alta del planeta. Allí, en la localidad de Los Molinos, conocí a Santo Agostín Sandoval, un indígena de 30 años que recordaba las historias de su pueblo. "Nuestros antepasados sabían por las profecías que los españoles iban a llegar. Hicieron un caserío a 50 km. de aquí, en Tacuí. Es como un fuerte con pircas (muros) de hasta tres metros de ancho y tenía una trampa: un puente que al pisarlo caía al vacío. De allí surge una luz a la que llamamos el Farolito. Mis abuelos y mis tatarabuelos la han visto", me contaba Agostín. El indígena me tenía reservada otra sorpresa, un relato revelador: "Hace muchos años, en 1992, vi tres platos que volaban sobre Ovejería. Yo estaba a unos 3.600 metros, cerca de Cafayate, en un lugar muy seco. Otros lugareños también los vieron. Tenían forma de disco, con un redondel en el medio. Uno, el más brillante, era blanco; la gente decía que el otro era como la luna, pero rojo. En pocos minutos alumbró todo. El tercero era amarillo y volaba más lejos".

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videos de ovnis



La fotografía de esta sección de nuestra web no pretende mostrar una nave del espacio exterior, si pretende mostrar un OBJETO VOLADOR NO IDENTIFICADO, la imagen fue obtenida un día de enero de 2006 desde la rura 38 y con claridad puede verse un "objeto" sobre el Cerro Uritorco. No estamos diciendo que es una nave extraterrestre, si es algo que no se puede identificar a simple vista y quizá tampoco podríamos averiguarlo. Debemos tomar en cuenta que este tipo de manifestaciones en Capilla del Monte se dan a cualquier hora, tanto en el día como en la noche. Es necesario destacar y valorar el trabajo que realizan aquellas personas que están abocadas a tratar de entender y transmitir este tipo de manifestaciones. En el mundo están sucediendo hechos que son realmente increibles, Capilla del Monte no escapa a esa realidad y quizá aquí este tipo de manifestaciones son más elocuentes que en otras partes, la naturaleza y el misterio son propias del lugar, podríamos cambiar de lugar esas palabras y decir que Capilla del Monte es un "Misterio de la Naturaleza"...en usted queda el poder de interpretación, lea todo lo que dicen acerca de los fenómenos, analice palabra por palabra y si no lo cree, venga a Capilla del Monte, tómese su tiempo y tenga abierta su mente para ver más allá, si no puede ver más que la belleza del lugar, habrá de llevarse lo más preciado de nuestras tierras...la naturaleza y el misterio...
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la biblia habla de ovnis?


¿Condujo un ovni a los Reyes Magos hacia Belén?

¿Era Noé hijo de un visitante del espacio exterior?

¿Qué vio, en realidad, el profeta Ezequiel?

¿Con quién habló Moisés en el monte Sinai?



LOS GIGANTES DE LA BIBLIA.



La referencia a ovnis en los tiempos bíblicos es constante, cuando se lee la Biblia con la predisposición favorable para ello. Hay centenares de menciones de ángeles pasajeros o mensajeros, y como no se dice nada de que tenían alas, es permisible identificarlos como extraterrestres. Esta interpretación es viable, ya que, en un sinnúmero de menciones, la Biblia se refiere a ellos como a seres de otros mundos. Ningún pasaje del Antiguo o Nuevo Testamento muestra extrañeza cuando menciona el encuentro de tales seres. Parece que fue una cosa normal cruzarse en el camino con un extraterrestre.

Viajes con "vehículos voladores" también parecen haber sido presencias a las que los antiguos se acostumbraron.

De esta forma, es fácil encontrar que la Biblia contiene gran número de relatos cuya interpretación ufológica podría reflejar la existencia de "vehículos que han llegado del cielo". En el lenguaje de hoy se trata de "platillos volantes" y de sus "naves nodrizas". El Antiguo Testamento está lleno de tales referencias. Allí se les llama "bolas de fuego", "torbellinos" en llamas, "barcas de nubes que vuelan"; y existen otros nombres, como "nubes fluorescentes", "nubes pesadas", "arcas voladoras", etcétera. En el Nuevo Testamento la referencia se limita en casi todos los casos a "nubes".


Sería prácticamente imposible averiguar cuándo exactamente entraron los "vehículos que han llegado del cielo" en contacto con la historia bíblica. Es de suponer que sus primeras llegadas coinciden con los primeros adelantos de una supercivilización en diferentes partes del mundo. ¿Acaso vinieron los primeros extraterrestres para curiosear y observar la vida cotidiana de los primeros hombres, los "homos sapiens", que estaban mostrando sus primeras señales de inteligencia? El hecho es que los descubrimientos arqueológicos muestran la posible existencia de los primeros contactos entre humanoides de origen extraterrestre y hombres de la Tierra.


La tierra estuvo poblada por gigantes.



Se han descubierto restos arqueológicos de esqueletos de "visitantes" en China, Tíbet y la India, que deben tener una edad aproximada de cuarenta y cinco mil años. Y lo extraño es que ya tenían a su lado pequeños "platillos", cada uno apto para ser ocupado por un solo pasajero. Todas estas referencias aisladas pertenecen, claro está, a una época que debemos considerar prebíblica.

Los primeros rasgos de una influencia de visitantes extraterrestres los debemos situar en Palestina, en plena época del reinado judío. Lo que, desgraciadamente, resulta prácticamente imposible es la reconstrucción de un calendario de "visitas" extraterrestres anterior a la huida de los judíos de Egipto, que se supone tuvo lugar en el siglo XIII o XIV antes de Jesucristo. Todo lo que sucedió anteriormente a esto es tan nebuloso en su orden cronológico que cualquier intento de ordenar los acontecimientos según sus respectivas fechas es un afán de buscar caprichosamente una confusión inevitable.

El orden cronológico en Israel nos lo cuenta el Antiguo Testamento; pero, naturalmente, sin indicación de fechas concretas. La primera mención de la existencia de seres "distintos en la Tierra" la hallamos en el primer libro de "Moisés" (Génesis), en el capítulo 6. Allí dice: "Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la faz de la Tierra y les nacieron hijas, vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas…"

Los nefilim (en hebreo, gigantes) existían en la Tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: éstos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos.

La explicación que proporciona la Biblia en sus notas marginales es que estos "hijos de Dios" no han sido hijos carnales de Dios, sino sus acompañantes, comúnmente citados como "ángeles", palabra hebrea que significa lo mismo que mensajeros. En ninguna parte se dice que poseían alas. Esta añadidura al cuerpo humano parece ser posterior invento de los pintores. Que verdaderamente existían los gigantes está comprobado por las excavaciones descubridoras de esqueletos de hombres gigantescos, en todos los continentes.

Dejando por un momento la historia, más o menos clásica, sobre estos "hijos de Dios", y adentrándonos en la historia más de realismo fantástico, nos encontramos con una sorprendente versión que proporciona Robert Charroux en su libro "El enigma de los Andes", sobre estos extraños gigantes.

…"Los gigantes de la Biblia eran realmente seres superiores, ya que engendraron la élite de los pueblos: Reyes, héroes e iniciados."

Esto es lo que relata el Génesis, capítulo VI, versículo 4: "Existían por aquel tiempo en la Tierra los gigantes, y también después, cuando los hijos de Dios se llegaron a las hijas del hombre y les engendraron hijos, que son los héroes, desde antiguo varones renombrados.".

Henos aquí, pues, en presencia de una explicación sobre los gigantes que basta aplicar al reino animal para tener la clave del enigma. En primer lugar: ¿esos "hijos de Dios" llegados a la Tierra para raptar a las hijas de los hombres o violar a sus esposas no fornicaron quizá con algunas bestias? ¡En nuestros días, todavía, esas prácticas anormales son corrientes entre los obsesos sexuales y en núcleos rurales, y con mayor motivo lo fueron entre unos seres privados de amor desde hacía mucho tiempo! Los cosmonautas pudieron muy bien engendrar hijos monstruosos, semihombres, semicaballos o semicabras, semivacas…

Por otra parte, la riqueza pecuaria que dejaron en la Naturaleza terrestre debió, antes de desaparecer o de aclimatarse, y en consecuencia de crecimientos naturales perturbados, o de acoplamientos extraordinarios, pasar por fases de la monstruosidad física derivada forzosamente.

Así se explica quizás, a la vez, esos humanos gigantescos, esos hombres caballos (los centauros), esos hombres toros (el Minotauro), esos faunos de piernas de chivo, esa esfinge con cabeza de mujer, esas gárgolas, esas sirenas, etc.

¿Por qué no seguir considerando que la Tierra fue una especie de parque zoológico y jardín botánico de una humanidad extraplanetaria?.

¡De qué manera se enlaza todo, se ilumina y se vuelve lógico! Unos comandos de hombres llegados de otro planeta aterrizan en nuestro Globo y aportan una civilización, semillas de plantas desconocidas y especímenes de animales que ellos esperan aclimatar.

Ciertamente, encuentran terrestres, y tratan, o bien de colonizarlos, o de integrarse con ellos, pero no sin riesgos, sin pagar el tributo de sangre, ya que esos cosmonautas no son biológicamente idénticos a nosotros. Su unión con las mujeres de los hombres producirá, pues, hijos más altos que los terrestres normales; o sea, con la distorsión del tiempo, gigantes.

La existencia de tales gigantes, antes del Diluvio llamado universal, es atestiguada por todos los pueblos antiguos (En una gruta de Atguetca, cerca de Mangliss, URSS se han encontrado esqueletos de hombres que miden de 2,80 a 3 metros). Según una tradición de los indios choluta, consignada en un manuscrito del Vaticano "antes de la gran inundación que tuvo lugar 4.008 años después de la creación del mundo, el país de Anahuac estaba habitado por gigantes; los que no perecieron fueron transformados en peces…". En Egipto "los gigantes estaban en guerra con los hombres, y emigraron revistiendo formas de animales.

Los rabinos judíos han tratado de establecer, según recuerdos demasiado lejanos para ser exactos, que la talla del primer hombre alcanzaba varios centenares de pies. La propia Biblia habla detalladamente de los gigantes, y en especial del último de ellos, el rey de Basang, Og, que pereció en su lucha contra Moisés. Ese Og, semilegendario, debió de tener descendientes, ya que los hebreos tuvieron que sostener contra ellos muchas guerras todavía.

Los antiguos tailandeses pretendían que los hombres de las primeras épocas eran de una talla colosal; y los nórdicos, refiriéndose a tradiciones hiperbóreas, dicen que los primeros seres de la creación eran altos como montañas.

Sin embargo, teniendo en cuenta el "engrandecimiento", que es un hecho habitual en la leyenda, en la imaginación y en la época, cabe pensar que esos gigantes antiguos superaban apenas los dos metros de estatura.

Un numismático e historiador del siglo XVII, Nicolás Henrión, hizo en este sentido un interesante, a la vez que curioso, pero desprovisto de fundamento estudio, que relatamos por su pintoresquismo.

Según una cierta ley de decrecimiento, Henrión determinaba -eso decía- con una exactitud rigurosa las variaciones de la talla de los hombres desde su creación original. De ello se deduciría que Adán "debió de medir" unos 49 metros; Noé, 31 metros; Abraham, 8 metros; Moisés, 4,5 metros; Hércules, 3 metros; Alejandro; 1,80 metros y César, 1,5 metros etc., etc. Parece un poco absurdo.

También la mitología griega aporta una clara indicación que milita a favor de la tesis de hombres extraplanetarios más altos y más inteligentes que los hombres de la Tierra. En efecto, los gigantes eran invencibles, y ni siquiera los dioses podían derrotarlos, excepto con el apoyo de los mortales; lo cual, si tenemos en cuenta la exageración, muy bien podría referirse a seres mucho más civilizados que los terrestres y que, por tal motivo, parecerían invulnerables.

La profecía de Jika



La voz de Jika exhortó un día a los Hijos del Sol a la resignación:

"He aquí que vais a perecer junto con nuestras divinas costumbres y nuestros templos y nuestra ciencia sagrada.

"Pues la Tierra pertenece a la raza perversa, a sus hijos malditos, y sus abominaciones trastornarán los astros en los siglos de tinieblas.

"Pero no temáis; su declinación vendrá a la hora marcada, y los Hijos de la Luz prepararán el retorno de los Hijos de los dioses.

"Entonces nos fuimos a la otra parte del mundo… Entonces llegamos a extensiones bellas y fértiles donde los hombres de la raza perversa habían construido ciudades grandiosas; sus conocimientos y costumbres eran aún divinas.

"Y he aquí que no levanté casa sobre el suelo lejano. Llegué, más allá del océano, a una ciudad real, de puertas de oro. Allí establecí mi morada. Allí viví entre los sabios de la raza inferior… Entonces vino el gran espanto sobre una parte de la Tierra.

"Los reinos divinos se hundieron bajo las olas furiosas; y el mundo perteneció a los hijos de las tinieblas…

"Y he aquí que en los tiempos en que mi vida alcanzó setecientos años, el Gran Príncipe vino a mí y me ordenó dejar un hijo de mi raza, consagrado a nuestra ciencia y que supiera leer en los textos sagrados… Yo, Jika, obedecí (con la hija del Gran Príncipe)… vertí en la mente del niño nacido de mi sangre, desdeñado por mi corazón la ciencia de mis padres. Y he aquí que corrompí los textos, y no entregué los secretos…"

El relato del semidiós termina con una profecía que deja entender que después del próximo fin del mundo, que linda con el año "2000", pueblos del espacio, seres extraterrestres, volverán a la Tierra para comenzar una nueva ronda:


"He aquí: soy para siempre. Y sé y llevo en mí el secreto de los mundos, y lego a mis descendientes la profecía del semidiós que fue para mí maestro de maestros. Y todo ocurrirá así para el espanto del mundo en los tiempos venideros, tiempos de calamidades, antes de que se aproximen al suelo en convulsión mis hermanos los dioses, hijos del Sol-Rey… Fortunas inauditas saldrán del seno de las aguas. Se saqueará la Naturaleza… donde vastas zonas de silencio absoluto salvarán a aquellos a los que atormente el delirio del espíritu…"Dios será violado en su prodigioso poder, a pesar de las distancias que se acortarán en el espacio. Y enormes cataratas sumergirán a los pueblos.


"Sin embargo, antes de que los hombres de mañana vean abrirse ante ellos el abismo infernal; antes de que formen ellos también parte de la leyenda, las huellas de humanidades superiores y primeras serán encontradas hasta en sus más ínfimos detalles y estudiadas a la luz del día.

"El agua, la tierra y las montañas entregarán el secreto de las razas antiguas y la historia de un monarca único: Jika, hijo de los dioses…

"Buscad en el corazón de océanos y mares, bajo la arena de las tierras áridas, en el vientre profundo de las montañas, bajo las pirámides más altas del globo…"

Finalmente, último punto: el trono de los semidioses corre peligro de ser descubierto en el fondo de un océano…

Hallamos en "Le livre du Paranormal", de Jimmy Guieu, el texto íntegro de la saga legada en el curso de las generaciones s Lysianne Delsol, que es quizás una descendiente de Jika.

"Supongo -dice Lysianne Delsol- que la profecía ha sido suavizada por numerosas traducciones. La última, del español al francés moderno, fue realizada, hacia 1830, por un erudito musulmán: Ismael Hassan."

Conviene notar asimismo las extrañas coincidencias que, en la Biblia, el Libro de Enoch y la Saga de Samirza Rucatl, proporcionan la certeza de que la primera civilización terrestre fue aportada por el pueblo de las estrellas, tesis que corroboran los descubrimientos arqueológicos contemporáneos, así como la preocupación que tienen desde ahora los gobiernos por ocultar y estudiar, sin una postura previa, el prodigioso problema de los ovnis…

Relatos más directos están reflejados a través de la lectura del propio libro de Enoch, en donde en sus páginas se pueden leer mensajes tan sustanciosos como el que citamos a continuación:

El libro de Enoch se compone de cinco partes: la caída de los ángeles; el Libro de las Parábolas; el Libro del Cambio de las luminarias del cielo (sol, luna, estrellas); el Libro de los sueños, y el Libro de la exhortación y de la maldición. El comienzo, sobre todo, es interesante en la medida en que narra que unos visitantes llegaron en un momento dado a la Tierra, amaron a las mujeres de los hombres, les revelaron ciertos secretos y, finalmente, fueron castigados por su señor.

A esos visitantes, el Libro de Enoch los llama de diferentes maneras: ángeles, santos, santos del cielo, vigilantes del cielo, santos vigilantes, espíritus, etc. El sentido de esas denominaciones es claro. Son los representantes de Dios, los que están encargados de la marcha del mundo, los que dan a conocer a su señor lo que ocurre en él.

Ahora bien, doscientos de ellos traicionaron su misión. Se dan cuenta de que entre los hijos de los hombres, hay "hermosas muchachas". Y los ángeles, hijos de los cielos, las vieron y las desearon, y se dijeron entre sí: "Vamos, elijamos mujeres entre las hijas de los hombres y engendremos hijos."

Así nos enteramos de que esos visitantes son sexuados. Nos enteramos también de los nombres que algunos de ellos, los jefes, llevan: Semyaza, su príncipe, y después Arakib, Aramiel, Kakabiel, Tamiel, Ramiel, Daniel, Ezequiel, Baraquiel, Asael, Aramaros, Batariel, Ananiel, Zaqile, Samsapeel, Satariel, Turiel, Yomeyal y Arazeyal. Son jefes de "decenas", lo cual permite suponer una organización paramilitar.

Los doscientos ángeles se ligan en la conspiración por un juramento, y de pronto las uniones con las hijas de los hombres se consuman. De ellas nacerán gigantes, de costumbres sanguinarias, que después de haber asolado la Tierra y perseguido a los humanos, se devorarán entre sí. Mientras tanto, los doscientos ángeles han aceptado revelar a los hombres toda su tecnología, en particular la de la metalurgia: "Azarel enseñó a los hombres a fabricar las espadas y las lanzas, el escudo y la coraza del pecho, y les mostró los metales y el arte de trabajarlos."

Un diluvio aniquilador (1ª parte)



Pero el conocimiento no es, sin duda, bueno para los hombres, pues Dios se enfureció por esas revelaciones. Con el Diluvio, decidió limpiar la Tierra. Enoch, un hombre fiel a la ley del Señor, es encargado por los culpables de interceder en su favor cerca de Dios. Para presentar su informe. Enoch es invitado entonces a un gran viaje. Es trasladado a alguna parte donde se le muestra toda la mecánica celeste, los motores que hacen girar la inmensa máquina del Universo.

Constituyendo la segunda parte, el Libro de las Parábolas relata sus viajes (o sus visiones, como ustedes prefieran). Enoch cuenta lo que ha visto de la morada de Dios y vuelve a hablar de los secretos de la mecánica celeste. Percibiendo el futuro, describe incluso cómo un día unos carros traerán a los judíos de su dispersión. Algunos pasajes evocan ingenios voladores, que producen un ruido formidable. Hay motivos sin duda para sentir una gran inquietud, sobre todo si nos refrescamos la memoria y recordamos que se trata de una época en que no se conocía ningún motor. Dice Enoch: "Vi otro ejército de carros en los que estaban montados hombres. Y ellos iban sobre los vientos, de oriente y de occidente en dirección al mediodía. Se oía el rodar de sus carros y cuando ese tumulto se produjo, los santos cayeron en la cuenta del cielo, la columna de la Tierra fue estremecida por su base y le oyó de un extremo al otro del cielo durante un día." (Enoch, Libro XII, 1 y 2).

En la tercera parte, Enoch expone de una manera más metódica las leyes de los astros que le ha revelado el ángel Uruiel: ley del Sol y ley de la Luna, ley de los doce Vientos. Todos los fenómenos son vistos por Enoch como si los estuviera sobrevolando. Describe, en la Tierra, las montañas y los ríos como si estuviera situado encima de ellos. Es uno de los misterios mayores de este relato.

No hay que exagerar, sin embargo, la importancia de los conocimientos aquí enunciados. Si bien el punto de vista del observador, en situación elevada, es original, y si los ingenios de transportes son fantásticos, habrá que convenir que las matemáticas y la astronomía del autor son débiles. Encontramos nuevamente todas las leyendas de la época y, en algunos aspectos, parece incluso que Enoch ignora o mezcla los conocimientos de su época. Por ejemplo, atribuye a los años lunares unas veces 354 y otras 364 días. Para los años solares, que les da 364 días y por otra parte olvida los días interpuestos.

¿Cómo apreciar actualmente el conjunto del relato? Nos guardaremos bien de hacerlo aquí, tanto más cuando algunos se han dedicado ya a esta tarea. Un ejemplo es el del investigador Robert Charroux, siempre al acecho de lo extraordinario; ve en el relato, por supuesto, un testimonio sobre la llegada a la Tierra de unos extraterrestres en una época remota. Estos seres, bastante semejantes a la especie humana, ya que pudieron acoplarse con las mujeres, viajaban por el espacio interestelar. De pasada, enseñaron a los hombres algunos elementos de tecnología, como el arte de los metales. Otros conocimientos, astronómicos especialmente, no pudieron ser transmitidos, ya que los hombres no sabían bastantes matemáticas para comprenderlos. El Libro de Enoch los menciona, pues, solamente desde un punto de vista poético. Aun cuando no se coincida con la tesis de Robert Charroux, el Libro de Enoch no pierde su interés. Descubre un monumento histórico de primera importancia sobre la "ciencia judía", mostrando cómo el pensamiento de esa época trató de mezclar unas hipótesis sobre el mundo físico tomadas de la Biblia con la cosmología babilónica. Es, al mismo tiempo, un texto poético indiscutible. Aun cuando ha sido considerado apócrifo, y por lo tanto, ha sido amordazado por los teólogos, eso no debe ser visto en todo caso como referido al relato de los "extraterrestres", absolutamente canónico, que nos aporta a este respecto una descripción quizá más extraña.

Un diluvio aniquilador (2ª parte)

Interesante, antes de seguir estudiando otras hipótesis sobre los gigantes, es conocer la de un sacerdote, y nadie mejor que la del autorizado investigador de estos temas, el ex sacerdote jesuita padre Salvador Freixedo, hombre profundamente enterado del tema religioso en torno a los ovnis, que nos da en este caso su versión en torno a los gigantes y a la Biblia.

Dice Salvador Freixedo en su libro titulado "Extraterrestres y creencias religiosas": "No quisiéramos que la resistencia de algunos lectores a admitir la Biblia, o sencillamente nuestra interpretación de ella, influya en el juicio que se hayan de hacer del conjunto de la obra. Por lo tanto, pediríamos al lector que admitiese este capítulo como un paréntesis en el que el autor expresa sus conjeturas y sospechas y se hace eco de las de otros investigadores.

"Preguntábamos en el capítulo anterior: ¿por qué la Biblia no habla de estas cosas si tan importantes fueron en la antigüedad? ¿Por qué no nos habla de estos dioses-hombres, si tanta influencia tuvieron en el inicio de las religiones y las culturas?

"Esta pregunta resume la prejuicida manera de pensar que impide al que la tiene llegar a la verdad, cegándole para no ver los hechos o para no saber interpretarlos. Porque la verdad es que la Biblia habla en muchas ocasiones y de muy diversas maneras de hechos y personas que tienen una estrecha relación con todo el mundo extraterrestre. En concreto, la Biblia habla clarísimamente de seres superiores, extraños a la raza humana, que se mezclaron con ella.

"Antes de entrar en materia queremos dejar constancia de que el tema de este capítulo es de tal interés y trascendencia que merecería un libro aparte, ya que de ser ciertas las sospechas que aquí apuntamos, un cristiano con un poco de lógica no tendría más remedio que replantearse de nuevo todo el problema de su fe, en su contenido y, sobre todo, en su forma. Y de no ver tal necesidad, no habría más remedio que llegar a la conclusión de que su mente y su alma están sumidas en un triste letargo.

"Comencemos con los famosos versículos del Génesis en los que se habla de los "Hijos de Dios". Leemos en el capítulo 6, vers. 1 y 2: "Cuando los hombres se habían multiplicado sobre la tierra y habían procreado hijas, viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas escogieron de entre ellas por mujeres a las que quisieron". Lo primero que tenemos que notar es que esto se narra precisamente en el Génesis, cuando se refieren los orígenes del mundo y del género humano. No se cuenta posteriormente como una leyenda o creencia antigua; se narra como historia y se coloca en el sitio que cronológicamente le corresponde.

"Es curiosísimo ver cómo, a lo largo de los estudios bíblicos, este texto del Génesis ha constituido un verdadero rompecabezas para todos los exegetas a partir de los Santos Padres. No saben qué hacer con él, y los más sinceros confiesan que no se imaginan lo que quiso significar Moisés al decir "los Hijos de Dios". Instamos al lector a que abra por sí mismo cualquier Biblia y lea el extraño texto, pensando que sus escritos llevan ahí, como palabra sagrada, bastante más de tres milenios, sin que los hombres parezcan haberse dado por enterados.


E instamos, asimismo, al lector a que continúe leyendo en el mismo libro del Génesis, capítulo 6, vers. 4, y se pregunte qué significan estas palabras: "Por entonces, y también en épocas posteriores, cuando los hijos de Dios cohabitaron con las hijas de los hombres y éstas tuvieron hijos, aparecieron en la tierra los gigantes. Estos son los esforzados varones de los primeros tiempos, los héroes famosos". ¿Quiénes son estos gigantes? ¿Una leyenda o un mito más recogido por Moisés?. De ninguna manera. Se han encontrado esqueletos de hombres gigantes en todos los continentes. Y no precisamente pertenecientes a individuos aislados.


Tal como sucede hoy. En el norte de Africa se ha encontrado un verdadero arsenal de espadas, lanzas y otros instrumentos, gastados por el uso, de tales dimensiones que para poder usarlos habría que tener por lo menos tres metros de estatura. Ahórreme el lector el escribir los nombres de todas las localidades en donde se han encontrado semejantes restos y sepa que desde 2,50 metros hasta 6 metros y más tiene una amplia gama para escoger. Lástima que la ciencia oficial, que ha gastado tantas energías en lanzar hipótesis inseguras -pero que encajaban con sus teorías- sobre fragmentos de maxilares, se haya encogido de hombros ante estos sorprendentes hallazgos. En verdad que despreciar un "mito" fosilizado tiene muy poco de científico. Y más aún, cuando es un "mito" de seis metros de largo, y muy frecuentemente con seis dedos en lugar de cinco…

"Si estos gigantes fueron reales, ¿por qué no habían de ser reales también los famosos "hijos de Dios" con los que la Biblia los relaciona? Y dando nosotros un paso adelante, ¿por qué no identificar a los "ángeles" que encontramos en la Biblia, en determinadas misiones concretas, con los famosos "hijos de Dios"? …

Finalizamos nuestra búsqueda de rastros de gigantes en la Biblia, con un interesante trabajo realizado por Walter J. Langbein y Willi Dünnenberger, aparecido en la revista Mundo Desconocido correspondiente al núm. 36 del mes de junio de 1979, donde ambos investigadores analizan en profundidad el tema de la mano del maestro de ambos, Von Daniken: "Por lo visto, a los "hijos de Dios" (los extraterrestres) les estaba prohibido mezclarse con los humanos. Pero una tripulación entera de 200 hombres contravino esta orden y, en acuerdo secreto, decidió infringir las leyes y cargar solidariamente con las consecuencias. La cita de Enoch prueba también que los "hijos del cielo" superaban claramente a los humanos en cuanto a conocimientos, pues los "ángeles caídos" se convirtieron en maestros de los terrenales. Por el contrario, parece totalmente increíble la afirmación de que los gigantes midieran "3.000 brazas". Algún transcriptor posterior debió haber añadido, asustado, dos ceros de más.



Un diluvio aniquilador (3ªparte)



"Aquel desigual apareamiento dio origen a unos gigantes. Para que dicho engendro pudiera dar lugar a un nacimiento, era preciso que el número de cromosomas de los extraterrestres coincidiera con el de los terrestres. De ello podemos sacar dos conclusiones:

"a) Ya antes de la visita de los extraterrestres relatada por Enoch debió haber existido otra visita. En esa (¿primera?) visita los extraterrestres debieron haber adaptado al primitivo homínido mediante una mutación artificial. Una manipulación genética de este tipo es efectivamente factible.

"b) El número de cromosomas de los extraterrestres y los terrestres debió haber coincidido desde un principio. Existen dos posibles explicaciones a este "milagro": el código genético para "inteligencias" sólo admite -en condiciones prebióticas iguales- el mismo número de cromosomas (Así un óvulo maduro tiene 22 autosomas más un cromosoma X o Y. 2 x 22 = 44 autosomas + cromosomas genéticos = 46 cromosomas en cada célula. Un autosoma es un cromosoma que, a diferencia de los cromosomas genéticos, aparece por parejas en las células correspondientes de ambos sexos).

"Segunda variante: los extraterrestres no eran tales, sino que procedían de nuestro propio pasado terrenal. (Teoría del desplazamiento cronológico.) Puesto que en la mitología aparecen tan numerosas documentaciones sobre los dioses gigantes, hay que plantearse estas preguntas: ¿Existieron realmente los gigantes? ¿Fueron sólo creación de la fantasía? ¿Los gigantes vivieron en persona entre nuestros antepasados? ¿Quién tiene razón, la mitología o la actual antropología, que duda en incluir a los gigantes prehistóricos en sus estudios?...

…"Esto puede quedar demostrado por las duras huellas que los gigantes dejaron a su paso por todos los continentes. A continuación, algunos ejemplos, que han sido tomados expresamente de lugares geográficamente diversos: En Norteamérica, en el lecho del río Paluxy, cerca de Glenn Rose (Texas) han sido puestas al descubierto huellas gigantes de pisadas de 54,61 cm. de largo por 13,97 de ancho. Curiosamente las citadas huellas se encuentran en medio de pisadas de dinosaurios, en una capa geológica de hace aproximadamente 140 millones de años."

Así, hallazgos científicamente admitidos son los del "gigante de Java" y del "gigante de China meridional". En Oriente medio, en Siria, a 6 km. de Safita, los arqueólogos descubrieron picos con un peso de 3,8 kg. También en Africa, concretamente en Ain Fritisa (Marruecos Oriental) se han descubierto picos de 32 X 22 cm. y 4,2 kg. de peso.

Finalizamos nuestro ejemplo con los restos de tumbas de gigantes, encontrados en Chenini (Túnez) de esqueletos que miden más de 3 metros.

…" De acuerdo con la tradición mitológica, los gigantes eran descendientes indeseables de "los celestiales". Las mitologías citan exclusivamente gigantes varones; no hablan para nada de mujeres gigantes. Esto no significa necesariamente que no nacieran niñas gigantes, pero de todos los datos de los antiguos se saca la impresión de que estas niñas gigantes, si las había, constituían un inquietante minoría. Tales defectos genéticos en una raza no son infrecuentes. En la cuenca del Amazonas existen tribus de indios donde desde hace generaciones por cada cien hembras sólo nace un varón. Tales tribus refrescan su sangre atacando tribus vecinas, en las que raptan jóvenes y hombres con la esperanza de equilibrar la relación varón-hembra. Pero incluso en nuestros países civilizados todavía perdura hoy en día un superávit de mujeres en una relación de 3 a 1 (tres mujeres por cada hombre)."

Los gigantes de la edad de piedra se hallaban ante un problema insoluble. Para poder cohabitar, los gigantes estaban obligados a buscarse hembras de estatura normal. Así pues, hubo que ir a la caza de la hembra. Como es natural, los hombres se opusieron vehementemente a tales violaciones. Por una parte, porque sabían que las mujeres así embarazadas morirían al dar a luz a los gigantes; por otra parte, porque por razones obvias los varones lucharon en defensa de sus madres y sus amantes. Un relato en escritura cuneiforme procedente de Nyppur, y traducido por N. S. Kramer, nos habla de una violación de esta clase: "Mi vagina es demasiado pequeña, no entiende la cópula; mis labios son demasiado pequeños, no saben besar…"

Pero parece ser que no fueron sólo los terrenales quienes contribuyeron al ocaso de los gigantes. La tradición nos lleva a sospechar que los propios "dioses" contribuyeron a la aniquilación de aquellos engendros ilegales.

Enoch, el profeta antediluviano que con mayor precisión reflejó los acontecimientos de aquellos tiempos, refiere incluso que los hombres llevaron su disputa con los gigantes ante "el más alto". Los hombres piden que su disputa con los gigantes sea llevada ante el más alto, y así sucede. Entonces los arcángeles dijeron al Señor: "Semiasa… y sus compañeros… han bajado a la Tierra y han cohabitado con las hijas de los hombres, y se han marchado con ellas y les han revelado todos los pecados. Pero las mujeres parieron gigantes y de este modo la Tierra entera se ha llenado de sangre y de injusticia…" A lo cual el más alto contestó: "La Tierra entera se hundirá y un diluvio está a punto de caer sobre la Tierra y todo cuanto se encuentre sobre ella desaparecerá. Comunícaselo (dirigiéndose a Lamech, un antepasado de Noé), para que escape y para que sus descendientes sobrevivan en lugar de todas las generaciones de la Tierra…"

De forma a la vez lapidaria y precisa, Baruch relata el fin de los gigantes: "El más alto llevó el diluvio a la Tierra y exterminó toda carne y también a los 4.090.000 gigantes. Las aguas superaban en 15 brazas a las montañas más altas." (En este pasaje final, nos referimos, lógicamente, al famoso Diluvio Universal, que es tema de otro capítulo.)

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esto es todo por hoy y una cosa:

despues hago una segunda parte:d

14 comentarios - ovnis en argentina y en el mundo [megapost]

nax0_789
JUSTO TE IBA A DEJAR PUNTOS
monte666
que nunca vieron infinito?
Gennio7
vale muy interesante Gracias por la informacion
Aleeh12
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halog_280 +2
mi empedo te leo todo eso
zike +3
la biblia habla de ovnis

no mames una flecha voladora