Sexo con el diaboCapítulo 14 (Final)


4 de Marzo de 2010


“El texto que sigue es la continuación del testimonio de María de Fátima da Cruz Carvalho. Vea también los capítulos 1, 2, 3, 4, 5, 6 , 7, 8, 9 y 10, 11, 12 y 13”


Ahora ya sabía cómo luchar contra ese ángel/demonio. Si yo les digo que la lucha contra el tal ángel/demonio fue fácil, mentiría. Fue una caminata dura y agresiva. Yo decidí que tenía que comenzar a concurrir a esa iglesia, a hacer cadenas de oración (algo que nunca había escuchado).

El tal ángel/demonio quedo enfurecido y muy mal. Él me atacaba y me decía: “Tu no vas.” Esto te puede parecerle muy extraño, pero lo cierto es que con tales cadenas de oración que yo hacía los viernes, él, el ángel/demonio, no conseguía tocar mi cuerpo. Entonces, él intentaba afligirme con palabras negativas. Fue una lucha dura.

Pero, oyendo la Palabra de Dios, aprendiendo y cambiando mis actitudes, alejándome de todo lo que era en contra de la palabra de Dios, descubrí que era poseída por un demonio, y que él estaba dentro de mí (eso me fue aclarado por un obispo de la iglesia).

Aprendí que usando el Nombre del Señor Jesús, creyendo, pero creyendo sin dudar (teniendo fe), el insecto ya no me podría tocar mas. Entonces, cambie de una vez el rumbo de mi vida a través de la fe en el Señor Misericordioso Jesús.

Probé la Fuerza y el Poder del Nombre del Señor Jesucristo. En mis cadenas de oración, los pastores realizaban oraciones fuertes que hacían al tal ángel manifestar y ser expulsado. Esos hombres eran usados por Dios para ayudarme.

Yo manifestaba muy fuerte y agresivamente; no me acordaba de nada. Cuando volvía en sí, veía a los pastores con sus camisas rotas, sillas tiradas; yo terminaba muy cansada. Al comienzo, pensaba que ellos me hipnotizaban, pero no, era él, el ángel, que se rehusaba a dejarme. Pero mi hijo, muchas veces, me decía: “¡Madre, parecías un monstruo!”

Hubo un cambio. Comencé a cambiar y eso fue notado por varias personas, y una de ellas fue un amigo mío de muchos años. Él decidió venir también a la iglesia, y ese día yo manifesté. Mi amigo se indigno mucho, y cuando estábamos volviendo a casa, él me pregunto: “Eh, Fátima, dime una cosa; nosotros nos conocemos hace muchos años, ¿aquello era una escena o era real?” Yo solo le conteste: “¡Si! Es real.”

A partir de ese día, mi amigo también comenzó a concurrir a la Iglesia y manifestó también con una fuerza maligna. Hoy, liberado, él sirve a Dios.

Fue y siempre será una lucha constante contra las fuerzas del mal. Después de estar 2 años en la presencia de Dios, mi madre falleció, pero cuando recuerdo lo que yo le escribía a ella a Dios, veo que Él es fiel. Mi madre tuvo la alegría de verme en la presencia del Señor.

Le debo al Señor Jesucristo la misericordia y oportunidad de tener Su Palabra revelada en mí, y mi querida madre, por nunca haberse cansado de mí.

Hoy, estoy liberada de todo. Cocaína jamás. Depresión jamás. Molestada, violada, jamás. El demonio, ya no lo veo más, ya no lo escucho, pero sé que existe y quiere destruirme. Y la tal frase que oía en mi mente se hizo verdadera en mi vida: “Descubriréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

Esa es la verdad: que fuerzas del mal existen y están en un espacio oculto, con un objetivo, que es destruirnos. La Tierra, las casas, la materia, no son blanco de ellos, pero si, nosotros, los seres humanos, criaturas de Dios.

Crean si quieren, comprendan si pueden.

No soy loca. Nunca fui loca.

Yo, Fátima, hoy a los 49 años, se que los demonios y satanás existen y harán todo lo que sea para destruirme, a mi y a usted, que piensa que no existen, porque ellos viven en lo oculto.

Cuando decidí escribir la historia real y verdadera de mi vida, no es y nunca será mi intención mostrar o evidenciar que soy mejor o peor que alguien, pero tenía que decirle a todo el mundo mi experiencia de vida con las fuerzas malignas de satanás.

Yo hacía 10 años que estaba en la iglesia, pero no tenía el coraje de contar al mundo este lado y como el Señor Jesús me libero de todo el mal. La gloria y honra al Señor Jesús yo doy. Sólo al Señor Jesús y a nadie más, junto al Espíritu Santo que también es una fuerza oculta.

Yo, Fátima Carvalho, testifico que Dios existe y satanás también. Tengo la mayor prueba de que existe un Dios que libera y salva.

El coraje de hablar al mundo vino cuando mi nieta de 3 años me dijo un día: “Abuela, hay un monstruo que acostumbra estar en mi habitación.”

Entonces, algo me toco el corazón y yo le dije a mi hijo: “Es él, el descarado, el demonio.” Y dije dentro de mí: “¡Sin vergüenza, voy a desenmascararte, sucio y repugnante!” Ahora yo ya sabía cómo luchar contra ese demonio.
Tenía una vergüenza que lastimaba. Entonces, decidí hablar con Dios. Para los que no creen, nosotros podemos hablar con Dios. Él también es Espíritu. ¡Si yo hablaba con un demonio, imagine ahora! Yo hablaba y hablo con Dios.
Yo le dije: “Dios, llévame a Tu tierra. Entonces, paso que la iglesia hizo una excursión a Israel. La oportunidad había llegado. Fui a Israel a una misión.

Y le dije a Dios cuando estaba en Israel. Salí por la madrugada en Nazaret, y le dije: “Señor, hace muchos años el Señor camino, quién sabe, por estas calles. Por favor, dame coraje y saca de mí esta vergüenza, para que pueda hablar al mundo de todo lo que yo pase en las manos de satanás, y yo, Fátima, te glorificaré todos los días de mi vida; sirviéndote mi Señor.” Y así sucedió.

En junio de 2006 (cómico, que fue en el día de mi cumpleaños), la Iglesia me pregunto si quería dar mi testimonio. Nadie sabía de esta parte. Oían como Dios me había liberado de las drogas y de las otras cosas, pero del descarado del ángel yo siempre tenía vergüenza de hablar. Pero, ese día, yo grite al mundo lo que el tal demonio me había hecho y como fue expulsado de mi vida, a través del Señor Jesucristo.

Dios me dio el coraje que Le pedí. Y agradezco al obispo Macedo y a la Iglesia Universal del Reino de Dios por haber creído en la historia real y verdadera de mi vida. El diablo trabaja con sugestiones y dudas en nuestras mentes. Dios trabaja con la fe y la certeza.

Desde el día en que yo lo desenmascare, no piense que él se tranquilizo. Pero, yo ahora sé cómo luchar contra él (yo no tengo poder o fuerza alguna), pero si Él que vive dentro de mí. Satanás es un mentiroso, él predica la mayor mentira a la humanidad: Hace creer que él mismo no existe.

Hoy, soy una mujer feliz, con paz interior, liberada de todo el mal. No existe, para mí dinero que pueda pagar lo que Dios, por Su misericordia me dio.

Todos nosotros tenemos problemas, pero sé cómo enfrentarlos, porque ahora conozco al buen Ángel. Frustraciones, depresión, miedo, no hacen parte de mi nueva vida.

Yo no era la única persona de mi familia que era perseguida por ese mal. Pero, a través de nuestra fe en Cristo Jesús aprendimos a enfrentar y combatir las fuerzas malignas.

Lucharé, lucharé, lucharé.

Fuerzas satánicas existen, crea usted o no. Yo fui blanco de eso. Pero me fue dada la oportunidad de conocer una Fuerza Superior que se llama Jesucristo.
¡Lucharé, lucharé siempre, pues prefiero morir luchando que dar la victoria a un demonio!

Consideraciones

Yo Fátima C. Carvalho, nací el 9 de junio de 1960, en una isla llamada São Tomé e Príncipe, una ex-colonia portuguesa.

El 13 de mayo de 1962 llegue a Portugal en un barco llamado Guanza. Llegue a Lisboa, capital de Portugal, y no volví más a aquella isla. Un día me gustaría volver, porque es un lugar muy bonito.

Con mi madre aprendí el dialecto de la isla de São Tomé y también entiendo el dialecto de Príncipe.

Después de haber llegado a Portugal, fui a vivir a la costa sur del Río (llamado Cruz de Pau), y en esa localidad crecí.

La decisión de haber escrito este libro fue dirigida a las personas que sufren el mismo problema que yo sufrí, que puedan conocer el camino a seguir.

Fue mi nieta Melanie, con apenas 3 años de edad que me alerto sobre la trampa que el tal ángel/demonio estaba tramando contra mi familia.
En su inocencia, me dijo: “Abuela, un monstruo acostumbra entrar en mi habitación, asustándome.”

Ella me alerto. Era él (el ángel/demonio). Yo pedí a Dios coraje porque tenía vergüenza de contarle al mundo.

Dios me dio coraje y me saco esa vergüenza.

¡Que sea una bendición!


Notas

Experiencia

Cuando el obispo vino aquella noche y me dijo: “Hija, usted va a escribir un libro”, yo pensé que no sería capaz. Intente, durante 3 años, escribirlo. Siempre que empezaba, esa fuerza oculta del mal intentaba impedirme. Varias cosas sucedían. Cosas que la mente, muchas veces, no conseguía una explicación (pero yo sabía era él intentando impedirlo.)

Escribí este libro todo a mano porque fue la manera de hacer que el descarado del demonio viera que las mismas manos que él uso para escribir cosas al contrario, hoy son usadas para glorificar al Señor Jesús que lo derrotó.

A veces, suceden cosas que la lógica no consigue explicar. Fue necesario una oración, ayuno, determinación, dedicación y certeza. Hoy, termine este libro y sé que Él llevará a muchas personas que sufren como sufrí yo a comprender que existe una salida, un camino para ser feliz.

Nosotros no nacimos para sufrir. La palabra de Dios dice: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.” (Lucas 10:18). “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir.” (Juan 10:10).

Robar: la paz, la felicidad y la alegría;

Matar: nuestra alma para siempre (en el infierno);

Destruir: la creación de Dios (hombre).

Pero la palabra de Dios también dice: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10). Abundancia en todas las áreas de nuestras vidas.

A la humanidad que no cree en las fuerzas ocultas, yo les digo: Analicen sus vidas y vean si ellas existen o no. Cuando no queremos o no entendemos, es más fácil decir que no existen.

Dios los bendiga y se revele a todos los que lean este libro.





María de Fátima da Cruz Carvalho ANTES



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