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Galeano y la Dictadura.

Buenas gentes. La intención de este post es que, con motivo de este 24 de Marzo, recordemos aquellos sucesos que se desataron desde el inicio de la última dictadura militar. Como es sabido que va a haber decenas de otros post describiendo con detalles todo lo ocurrido, con sus causas y sus consecuencias, es que yo he decidido encararlo de otra manera. Me gustó más la idea de reflejar los hechos basandome en la literaturade Eduardo Galeano, uno de los tantos escritores que sufrió en carne propia ñas dictaduras de Argentina y Uruguay. Sin más, arranquemos.


EDUARDO GALEANO

Galeano y la Dictadura.



En el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973, Galeano fue encarcelado y obligado a dejar Uruguay. Su libro Las venas abiertas de América Latina fue censurado por los gobiernos militares derechistas de Uruguay, Argentina y Chile. Se fue a vivir a Argentina donde fundó el magazine cultural "Crisis". En 1976, se casa por tercera vez, al tiempo que es añadido a la lista de los condenados del escuadrón de la muerte de Videla, quien tomaba poder ese año. Vuela a España, donde escribe su famosa trilogía: Memoria del fuego, en 1984.

http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Galeano



en lugar de dictadura militar, se dice proceso;
las torturas se llaman apremios ilegales, o también presiones físicas y psicológicas


Eduardo Galeano / Espejos, una historia casi universal (2008)
dictadura



Un beso abrió las puertas del infierno

Fue la señal, como la traición contada en los evangelios: —A la que yo dé un beso, ésa es.

Y a fines de 1977, en Buenos Aires, el Ángel Rubio besó, una tras otra, a Esther Balestrino, María Ponce y Azucena Villaflor, fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo, y a las monjas Alice Domon y Léonie Duquet.

Y se las tragó la tierra. El ministro del Interior de la dictadura militar negó que las madres estuvieran presas y dijo que las monjas se habían ido a México, a ejercer la prostitución.

Después se supo que todas, madres y monjas, habían sido torturadas y arrojadas vivas al mar desde un avión.

Y el Ángel Rubio fue reconocido. A pesar de la barba y de la gorra, fue reconocido, cuando los diarios publicaron la foto del capitán Alfredo Astiz firmando, cabizbajo, la rendición ante los ingleses.

Era el fin de la guerra de las Malvinas, y él no había disparado ni un tiro.

Estaba especializado en otros heroísmos.

militares

Retrato de familia en Argentina

El poeta argentino Leopoldo Lugones proclamó:
—¡Ha sonado, para bien del mundo, la hora de la espada!

Y así aplaudió, en 1930, el golpe de estado que instauró una dictadura militar.

Al servicio de esa dictadura, el hijo del poeta, el comisario Polo Lugones, inventó la picana eléctrica y otros convincentes instrumentos que él ensayaba en los cuerpos de los desobedientes.

Cuarenta y pico de años después, una desobediente llamada Pirí Lugones, nieta del poeta, hija del comisario, sufrió en carne propia los inventos de su papá, en las cámaras de torturas de otra dictadura.

Esa dictadura desapareció a treinta mil argentinos.

Entre ellos, ella.

1976

Las edades de Ana

En sus primeros años, Ana Fellini creía que sus padres habían muerto en un accidente. Sus abuelos se lo dijeron. Le dijeron que sus padres venían a buscarla
cuando se cayó el avión que los traía.

A los once años, alguien le dijo que sus padres habían muerto peleando contra la dictadura militar argentina. Nada preguntó, no dijo nada. Ella había sido niña parlanchina, pero desde entonces habló poco o nada.

A los diecisiete años, le costaba besar. Tenía una llaguita bajo la lengua.

A los dieciocho, le costaba comer. La llaga era cada vez más honda.

A los diecinueve, la operaron.

A los veinte, murió.

El médico dijo que la mató un cáncer a la boca.

Los abuelos dijeron que la mató la verdad.

La bruja del barrio dijo que murió porque no gritó.


Eduardo Galeano / El libro de los Abrazos (1989)
eduardo galeano


La desmemoria /2

El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo dehacer, nos reduce a la impotencia. La dictadura militar,miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia: pero no se necesita serSigmund Freud para saber que no hay alfombra que nopueda ocultar la basura de la memoria.

asesinos

Crónica de la ciudad de Buenos Aires

A mediados de 1984, viajé al río de la Plata.

Hacía once años que faltaba de Montevideo; hacía ocho años que faltaba de Buenos Aires. De Montevideo me había marchado porque no me gusta estar preso; de Buenos Aires, porque no me gusta estar muerto. Pero ya en 1984 la dictadura militar argentina se había ido, dejando a su paso un imborrable rastro de sangre y mugre, y la dictadura militar uruguaya se estaba yendo.

Yo acababa de llegar a Buenos Aires. No había avisado a los amigos. Quería que los encuentros ocurrieran sin hacerlos.

Un periodista de la televisión holandesa, que me había acompañado en el viaje, me estaba entrevistando frente a la puerta de la que había sido mi casa. El periodista me preguntó qué se había hecho de un cuadro que yo tenía en mi casa, la pintura de un puerto para llegar y no para marcharse, un puerto para decir hola y no adiós, y yo empecé a contestarle con la mirada clavada en el ojo rojo de la cámara. Le dije que no sabía adónde había ido a parar ese cuadro, ni adónde había ido a para su autor, el negro Emilio, Emilio Casablanca: el cuadro y Emilio se me habían perdido en la niebla, como tantas otras gentes y cosas tragadas por aquellos años de terror y lejanía.

Mientras yo hablaba, advertí que una sombra venía caminando por detrás de la cámara y se quedaba a un costado, esperando. Cuando terminé, y el ojo rojo de la cámara se apagó, moví la cabeza y lo vi. En aquella ciudad de trece millones de habitantes, el negro Emilio había llegado hasta esa esquina, por pura casualidad, o como se llame eso, y estaba en aquel preciso lugar en el instante preciso. Nos abrazamos bailando, y después de mucho abrazo Emilio me contó que hacía dos semanas que venía soñando que yo volvía, noche tras noche, y que ahora no lo podía creer.

Y no lo creyó. Esa noche me llamó por teléfono al hotel y me preguntó si yo no era sueño o borrachera.

genocidas

El Desafío

No lograron convertirnos en ellos -me escribió el Caho El Kandri.

Corrian ya los ultimos tiempos de las dictaduras militares en Argentina y Uruguay. Habíamos comido miedo al desayuno, miedo al almuerzo y a la cena, miedo; pero no habian logrado convertirnos en ellos.

Galeano y la Dictadura.

Un músculo secreto

En el mediodía de la memoria, un mediodía del exilio. Yo estaba escribiendo, o leyendo, o aburriéndome, en mi casa de la costa de Barcelona, cuando sonó el teléfono y el teléfono me trajo, asombroso, la voz de Fico.

Hacía más de dos anos que Fico estaba preso. Había salido en libertad el día anterior. El avión lo había traído de la celda de Buenos Aires al aeropuerto de Londres. Desde el aeropuerto me llamaba para pedirme que fuera, venite en el primer avión, tengo mucho que contarte, tanta cosa que hablar, pero una cosa quiero decirte desde ya, quiero que sepas:
- No me arrepiento de nada.

Y esa misma noche nos encontramos en Londres.

Al día siguiente, lo acompané al dentista. No había remedio. Las descargas eléctricas en las cámaras de tortura le habían aflojado los dientes de arriba, y había que dar esos dientes por perdidos.

Fico Vogellus era el empresario que había financiado la revista Crisis, y no había puesto solamente dinero, sino que había puesto alma y vida en aquella aventura, y me había dado plena libertad para hacer la revista como yo quisiera. Mientras duró, tres anos y pico, cuarenta números, Crisis supo ser un porfiado acto de fe en la palabra solidaria y creadora, la que no es ni simula ser neutral, la voz humana que no es eco ni suena por sonar.

Por ese delito, por el imperdonable delito de CRISIS, la dictadura militar argentina había secuestrado a Fico, lo había encarcelado y torturado; y él había salvado la vida por un pelo, gracias a que en pleno secuestro había alcanzado a gritar su nombre.

La revista había caído sin agacharse, y nosotros estábamos orgullosos de ella. Fico tenía una botella de no sé qué vino francés antiguo y querendón. Con ese vino brindamos, en Londres, a la salud del pasado, que seguía siendo un companero digno de confianza. Después, algunos anos después, se acabó la dictadura militar. Y en 1985, Fico decidió que Crisis debía resucitar. Y estaba en eso, otra vez dispuesto a quemar tiempo y dinero, cuando supo que tenía cáncer.

Consultó a varios médicos, en varios países. Unos le daban vida hasta octubre, otros hasta noviembre. De noviembre no pasa, sentenciaron todos. Él andaba cadavérico, tambaleándose de operación en operación; pero un brillo de desafío le encendía los ojos.

Crisis reapareció en abril del 86. Y al día siguiente del renacimiento de Crisis, medio ano más allá de todos los pronósticos, Fico se dejó morir.



Eduardo Galeano / Patas Arriba: la escuela del mundo al revés (1989)
dictadura



Hablemos claro

El Primer Congreso Policial Sudamericano se reunió en Uruguay, en1979, en plena dictadura militar. El Congreso decidió continuar suactividad en Chile, en plena dictadura militar, en beneficio de los altos intereses que rutilan en la ruta de los pueblos de América, según dice la resolución final.
En ese Congreso del 79, la policía argentina, también en plena dictadura militar, iluminó la función de las fuerzas del orden en la lucha contra la delincuencia infanto-juvenil. El informe de la policía argentina llamó al pan, pan, y al vino, vino: Aunque parezca simplista diremos y reiteraremos que el mínimo común es la realidad familiar, que poco tiene que ver con el aspecto socio-económico-cultural, para situarse en la raíz de la misma, en su esencia y substrato vivificador de su dinámica y evolución... El adolescente carenciado trata de encontrar en otras sub-culturas hippie, del delito, etc. los modelos identificatorios, produciendo de esta manera una incisión en el proceso de socialización... El mantenimiento del orden público trasciende lo interindividual y replegándose en el intra-individuo, retoma esa única e indivisible realidad del ser individuo y ser social... Si algunos de los menores han
manifestado conductas que podían degenerar en comportamientos inadecuados que presenten peligro individual-social, han sido fácilmente detectados, orientados y resueltos.


militares

El crimen y el castigo

A mediados de 1978, mientras la selección argentina ganaba el campeonato mundial de fútbol, la dictadura militar arrojaba sus prisioneros, vivos, al fondo del océano. Los aviones despegaban desde Aeroparque, bien cerca del estadio donde ocurrió la consagración deportiva.

No es mucha la gente que nace con esa incómoda glándula llamada conciencia, que impide dormir a pata suelta y sin otra molestia que los mosquitos del verano; pero a veces se da. Cuando el capitán Alfonso Scilingo reveló a sus superiores que no podía dormir sin lexotanil o borrachera, ellos le sugirieron un tratamiento psiquiátrico. A principios de 1995, el capitán Scilingo decidió hacer una confesión pública: dijo que él había echado al mar a treinta personas. Y denunció que a lo largo de dos años habían sido entre mil quinientos y dos mil los prisioneros políticos que la Marina argentina había enviado a las bocas de los tiburones.

Después de su confesión, Scilingo fue preso. No por haber asesinado a treinta personas, sino por haber firmado un cheque sin fondos.

1976

El Diablo andaba con hambre

El Familiar es un perro negro que echa llamas por las fauces y las orejas. Esos fuegos deambulan, por las noches, en los cañaverales del norte argentino. El Familiar trabaja para el Diablo, le da de comer carne de rebeldes, vigila y castiga a los peones del azúcar. Las víctimas se van del mundo sin decir adiós.

En el invierno del 76, tiempos de dictadura militar, el Diablo andaba con hambre. En la noche del tercer jueves de julio, el ejército entró en el ingenio Ledesma, en Jujuy. Los soldados se llevaron a ciento cuarenta obreros. Treinta y tres desaparecieron, nunca más se supo.

eduardo galeano

La dictadura uruguaya torturó mucho y mató poco. La argentina, en cambio, practicó el exterminio. Pero, a pesar de sus diferencias, las muchas dictaduras latinoamericanas de ese período trabajaron unidas, y se parecían entre sí, como cortadas por la misma tijera. ¿Qué tijera? A mediados de 1998, el vicealmirante Eladio Moll, que había sido jefe de inteligencia del régimen militar uruguayo, reveló que los asesores norteamericanos aconsejaban eliminar a los subversivos, después de arrancarles información. El vicealmirante fue arrestado, por delito de franqueza.

Algunos meses antes, el capitán Alfredo Astiz, uno de los matarifes de la dictadura argentina, había sido destituido por decir la verdad: declaró que la Marina de Guerra le había enseñado a hacer lo que había hecho, y en un alarde de pedantería profesional declaró que él era «el hombre mejor preparado técnicamente, en este país, para matar a un político o a un periodista». Por entonces, Astiz y otros militares argentinos estaban requeridos o procesados en varios países europeos, por el asesinato de ciudadanos españoles, italianos, franceses y suecos, pero el crimen de miles de argentinos había sido absuelto por las leyes de borrón y cuenta nueva.

Patas Arriba - Eduardo Galeano


asesinos

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La dictadura militar argentina tenía la costumbre de enviar a muchas de sus víctimas al fondo del mar. En abril de 1998, la fábrica de ropas Diesel publicó en la revista Gente un aviso que probaba la resistencia de sus pantalones a todos los lavados. Una fotografía mostraba a ocho jóvenes, encadenados a bloques de cemento en las profundidades del agua, y debajo decía: «No son tus primeros jeans, pero podrían ser los últimos. Al menos dejarás un hermoso cadáver».

genocidas

Galeano y la Dictadura.


Tamara vuela dos veces.

Tamara Arze, que despareció al año y medio de edad, no fue a parar a manos militares. Está en un pueblo suburbano, en casa de la buena gente que la recogió cuando quedó tirada por ahí. A pedido de la madre, las Abuelas de Plaza de Mayo emprendieron la búsqueda. Contaban con pocas pistas. Al cabo de un largo y complicado rastreo, la han encontrado. Cada mañana, Tamara vende querosén en un carro tirado por un caballo, pero no se queja de su suerte; y al principio no quiere ni oír hablar de su madre verdadera. Muy de a poco las abuelas le van explicando que ella es hija de Rosa, una obrera boliviana que jamás la abandonó. Que una noche su madre fue capturada a la salida de la fábrica, en Buenos Aires...
Rosa fue torturada, bajo control de un médico que mandaba parar, y violada, y fusilada con balas de fogueo. Pasó ocho años presa, sin proceso ni explicaciones, hasta que el año pasado la expulsaron de la Argentina. Ahora, en el aeropuerto de Lima, espera. Por encima de los Andes, su hija Tamara viene volando hacia ella.
Tamara viaja acompañada por dos abuelas que la encontraron. Devora todo lo que le sirven en el avión, sin dejar una miga de pan ni un grano de azúcar.
En Lima, Rosa y Tamara se descubren. Se miran al espejo, juntas, y son idénticas: los mismos ojos, la misma boca, los mismos lunares en los mismos lugares.
Cuando llega la noche, Rosa baña a su hija. Al acostarla, le siente un olor lechoso, dulzón; y vuelve a bañarla. Y otra vez. Y por más jabón que le mete, no hay manera de quitarle ese olor. Es un olor raro... Y de pronto, Rosa recuerda. Éste es el olor de los bebitos cuando acaban de mamar: Tamara tiene diez años y esta noche huele a recién nacida.



dictadura

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Galeano y la Dictadura.


Pienso ir agregando más. para que esto no quede solamente en un día y se vaya expandiendo.
Espero que haya gustado, Saludos para todos y no se olviden:

"Se morirán de Nostalgia, pero NO VOLVERÁN"

21 comentarios - Galeano y la Dictadura.

@MCDESCARGA
Muy buen post y tu foto del sub comandante marcos , +10
@zoe65
El mejor post que vi sobre el tema hasta ahora
+10
@ThePerfectTeam
la misma pregunta me hago sobre julio
pero lamentablemente me hace pensar que lo finaron
groso post capo
@DobleCero7
muy bueno el post, muy buena la selección de Galeano. de lo mejor que leí para este día.
Saludos
@_RiverStone_
Excelente post loco!
Galeano es un groso +10
@eltummy
Excelente post!! +10.
Te agrego un aporte del maestro Galeano.
Es del libro "Mujeres" y no hay vez que lo lea que no se me haga un nudo en la garganta.
Saludos y Gracias

Tamara vuela dos veces.

Tamara Arze, que despareció al año y medio de edad, no fue a parar a manos militares. Está en un pueblo suburbano, en casa de la buena gente que la recogió cuando quedó tirada por ahí. A pedido de la madre, las Abuelas de Plaza de Mayo emprendieron la búsqueda. Contaban con pocas pistas. Al cabo de un largo y complicado rastreo, la han encontrado. Cada mañana, Tamara vende querosén en un carro tirado por un caballo, pero no se queja de su suerte; y al principio no quiere ni oír hablar de su madre verdadera. Muy de a poco las abuelas le van explicando que ella es hija de Rosa, una obrera boliviana que jamás la abandonó. Que una noche su madre fue capturada a la salida de la fábrica, en Buenos Aires...
Rosa fue torturada, bajo control de un médico que mandaba parar, y violada, y fusilada con balas de fogueo. Pasó ocho años presa, sin proceso ni explicaciones, hasta que el año pasado la expulsaron de la Argentina. Ahora, en el aeropuerto de Lima, espera. Por encima de los Andes, su hija Tamara viene volando hacia ella.
Tamara viaja acompañada por dos abuelas que la encontraron. Devora todo lo que le sirven en el avión, sin dejar una miga de pan ni un grano de azúcar.
En Lima, Rosa y Tamara se descubren. Se miran al espejo, juntas, y son idénticas: los mismos ojos, la misma boca, los mismos lunares en los mismos lugares.
Cuando llega la noche, Rosa baña a su hija. Al acostarla, le siente un olor lechoso, dulzón; y vuelve a bañarla. Y otra vez. Y por más jabón que le mete, no hay manera de quitarle ese olor. Es un olor raro... Y de pronto, Rosa recuerda. Éste es el olor de los bebitos cuando acaban de mamar: Tamara tiene diez años y esta noche huele a recién nacida.