Rafael Caro Quintero

RAFAEL CARO QUINTERO
Rafael Caro Quintero
mexicano
capo

Semidesnudo en una cama junto a su amante, y huyendo de la justicia estadounidense que lo perseguía por la muerte de un agente antidrogas en Guadalajara, México. Así fue arrestado, de manera espectacular, hace 20 años en una quinta en San Rafael de Ojo de Agua, el mexicano Rafael Caro Quintero, entonces líder de un peligroso cartel de narcotráfico con nexos en Latinoamérica. Con ese golpe maestro, la policía de Costa Rica destapó la profunda penetración de redes narcos internacionales en el país.

Caro Quintero fue detenido un Jueves Santo, el 4 de abril de 1985, en la quinta La California, a tres kilómetros al sur del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.

Hoy tiene 52 años, sigue en prisiones de máxima seguridad y su condición física está deteriorada, según se aprecia en fotos recientes.
Un capo en Alajuela

Caro Quintero fue líder del cartel de Guadalajara, México, amigo personal de políticos y empresarios, enemigo de otros narcotraficantes en su país y dueño de una fortuna que rondaba los $450 millones.

Hombre prepotente, alto, de mirada amenazante, en la actualidad cumple una condena de 40 años (ha descontado ya 17) en el Penal de Máxima Seguridad de Matamoros, en Tamaulipas, por delitos contra la salud, trasiego de drogas y el homicidio del agente de la DEA (policía antidrogas de Estados Unidos), Enrique “Kiki” Camarena.

Tras una acción espectacular de la policía de Costa Rica, que tardó solo 15 minutos, Caro Quintero fue detenido junto a los mexicanos José Albino Bazán, Juan Carlos Campos, Luis Beltrán, Miguel Lugo y Violeta Estrada.

Además, tras el allanamiento, la policía halló a Sara Cossío -hija de un exgobernador de Guadalajara-, por quien la policía de Costa Rica ingresó a esa vivienda, a solicitud de las autoridades mexicanas.

Se suponía que ella estaba secuestrada por un grupo de mexicanos. La policía costarricense no imaginó que era la novia de un importante capo de la droga.

Aquel 4 de abril de 1985, a las 5:45 a.m., 10 agentes de la Unidad Especial de Intervención (UEI) y otros 15 de la Sección de Estupefacientes del OIJ ingresaron a la quinta.
Casi desnudos

Caro Quintero y su novia, Sara Cossío, estaban en una cama casi sin ropa. Cuando observaron su habitación, llena de hombres con trajes de fatiga, pasamontañas y rifles de asalto, pensaron que se trataba de un robo.

Estaban asustados, no sabían qué pasaba, hasta que un agente del OIJ leyó la resolución del juez, Jorge Meza, quien permitió el allanamiento por un supuesto secuestro. Los policías le pidió a la pareja vestirse. Caro Quintero nunca dijo una palabra, aunque mostró asombro, relató el viernes un exagente del OIJ que participó en el allanami nto.

“Yo no estoy secuestrada… yo estoy enamorada de Caro Quintero”, manifestó Cossío en su declaración a la policía.

Doce horas después del allanamiento, a las 6 p.m., y tras ser enviadas a México las huellas dactilares de todos los detenidos, la policía judicial recibió una respuesta inesperada: “Ustedes detuvieron a Caro Quintero, lo buscamos por tráfico de drogas y la DEA lo solicita por matar a uno de sus agentes”.

El capo estaba en la lista de los más buscados de la DEA.

Para esa hora, por lo decomisado en la casa, todo encajaba para la policía: un arma enchapada en oro con incrustaciones de diamantes, $300 mil en efectivo, joyas por un valor de $1 millón y dos carros de lujo (un Mercedes Benz, placa MI 12-31, y un Toyota deportivo MR2, ambos adquiridos en circunstancias irregulares).

Además, cuatro propiedades valoradas en $1,9 millones: una en San José de la Montaña, otra en Bello Horizonte de Escazú, una más en Vázquez de Coronado y la quinta de San Rafael de Ojo de Agua, donde fue detenido. Solo una de estas propiedades pudo ser aprovechada por el Estado costarricense. Una casa de Vázquez de Coronado fue traspasada por el gobierno mexicano al Comité Olímpico Nacional. Las otras dos están tomadas por precaristas. Las inversiones de Caro Quintero en el país sobrepasaron los $2,5 millones, según José Martín Trejos, exprocurador penal en ese entonces.

“¿Quién les dijo… ?”

La frase que escucharon dos custodios que trasladaron a Caro Quintero desde la quinta La California hasta las oficinas del OIJ, fueron entendidas hasta que se enteraron de quién era el detenido: “¿Quién me delató, quién dijo que era yo?

Lo que el capo mexicano ignoraba es que su novia -que estaba embarazada en el momento del allanamiento- hizo una llamada, el 2 de abril, a su casa en Guadalajara y le dijo a su madre que estaba bien.

El teléfono de la familia Cossío estaba intervenido, tras la denuncia por secuestro, y la procedencia de la llamada fue identificada rápidamente por la policía mexicana.

Tras la detención de Caro Quintero, empezó una carrera contra el tiempo entre las autoridades mexicanas y la DEA para llevarlo a juicio.

Lo único que llegó a Estados Unidos fueron tres armas decomisadas durante el allanamiento: una Colt superautomática, calibre 38 con incrustaciones de diamantes, un fusil Cal, calibre de 5.56 milímetros, y una pistola Colt, calibre 45.

Un agente del OIJ fue el encargado de llevarlas a Los Ángeles como prueba en el juicio por la muerte de Camarena.

En menos de 24 horas, el entonces presidente de Costa Rica, Luis Alberto Monge, autorizó la deportación de Caro Quintero y sus secuaces a México.

“No había delito que perseguir aquí”, dijo el viernes Fernando Cruz, jefe del Ministerio Público en 1985.

Familia narco

Gran parte de la familia de Rafael Caro Quintero está ligada a las actividades “narco” en México.

“El Rafa” era el líder del cartel de Guadalajara. Su hermano, Miguel Caro Quintero está preso y era el segundo al mando de ese grupo mafioso.

José Gil Caro Quintero, primo de ambos, está preso en una cárcel de Guadalajara y era el líder de una célula del cartel de Guadalajara, denominada “Los Norteños”.

Alberto Caro Quintero, primo también de Rafael, era miembro del cartel de Quintana Roo y está preso en México.

“El Rafa” se acompañaba en su cartel por Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo (Don Neto), Juan Esparragoza Morena (El Azul) y José Albino Bazán, todos detenidos en cárceles mexicanas.

El cartel de Caro Quintero formaba parte de un grupo de cuatro importantes narcotraficantes que se unieron y crearon el grupo “La Familia”.

La DEA comprobó que durante los años 80, este grupo trasegó 12 toneladas anuales de cocaína procedente de Colombia.

Se logró comprobar que un 30 por ciento de la marihuana y un 38 por ciento de la heroína que ingresaba en esa década a los Estados Unidos era llevada por el grupo de Caro Quintero.
La caída

Noviembre de 1984: El agente Enrique Camarena, de la DEA, malogró una operación de Rafael Caro Quintero. La policía mexicana decomisó más de 10 mil toneladas de marihuana.

7 de febrero de 1985: Camarena es secuestrado en compañía del piloto Alfredo Zavala.

5 de marzo de 1985: Aparecen en Michoacán los cuerpos de Camarena y Zavala. Caro Quintero los habría matado él mismo.

9 de marzo de 1985: Caro Quintero huye de Guadalajara.

17 de marzo de 1985: Caro Quintero ingresa a Costa Rica.

3 de abril de 1985: Las autoridades mexicanas alertan a Costa Rica sobre la posible presencia de Sara Cossío en nuestro país.

5 a.m.: Agentes del OIJ hacen dos sobrevuelos sobre la quinta La California.

4 de abril de 1985

5:45 a.m.: Autoridades costarricenses rodean la casa, e ingresan y “rescatan” a Cossío.

6 p.m.: Las autoridades se enteran de que arrestaron a un importante capo mexicano.

5 de abril de 1985

11 a.m.: Agentes judiciales trasladan a Cossío a la embajada de México.

3 p.m.: Los “narcos” son trasladados al aeropuerto Juan Santamaría y los deportan a México.

“Usted es de la DEA”

“Usted es un agente encubierto de la DEA que quiere entrevistarme… no le voy a decir nada”.

Con estas palabras recibió Rafael Caro Quintero, en una cárcel de máxima seguridad, al norte del Distrito Federal de México, en junio de 1985, al entonces procurador penal de Costa Rica, José Martín Trejos, cuando lo entrevistó para averiguar de qué manera había ingresado a nuestro país.

Trejos no recordó el nombre de esa prisión.

Era un día oscuro. El capo mexicano estaba vestido con ropa deportiva, pero muy elegante, no tenía puesto el uniforme de preso y tampoco estaba esposado.

Muy prepotente y sin hablar de más ante cada pregunta.

La entrevista estuvo marcada por la desconfianza de Caro Quintero ante quienes formulaban las preguntas.

“Él me dijo que fue fácil entrar al país, que llegaron al aeropuerto, y rápido se subió a un carro y se fue para la quinta La California.

“Dejó saber que entró muy fácilmente, que una persona se bajó del avión a hacer los trámites migratorios y los demás se quedaron en el avión.

“El problema es que no había documentos que hicieran constar que hubo trámites migratorios, mucho menos, declaraciones de bienes, ya que cargaban miles de dólares y las joyas”, relató Trejos el viernes pasado.

Lo que sí quedó claro en la entrevista, agregó Trejos, es que Caro Quintero pensaba quedarse en Costa Rica durante una temporada y, luego, viajaría a Colombia. “Dijo que quería comprar fincas y otras propiedades”.
El vuelo

Caro Quintero ingresó a Costa Rica en un vuelo privado, el 17 de marzo de 1985, en una aeronave guiada por el piloto costarricense Wérner Lotz, quien también fue investigado por aquel polémico vuelo.

Lotz fue el piloto del expresidente Daniel Oduber y estuvo preso en Panamá por estar supuestamente involucrado con operaciones del narcotráfico.

El viaje duró cerca de siete horas desde Mazatlán, México, y el piloto cobró $9.730.

“Yo sí me acuerdo de que se trataba de gente importante, pues, incluso poco antes de llegar al aeropuerto, me pidieron un teléfono para comunicarse con alguien. Al parecer, los esperarían para llevarlos al Salón Diplomático, según comentarios que oí. Si me hubiera dado cuenta de quiénes se trataba, jamás habría cumplido ese servicio”. Éstas fueron parte de las declaraciones que dio Lotz a la prensa, el jueves 11 de abril de 1985.

Después de eso, nunca volvió a hablar del tema y ahora vive en una finca retirada en San José de la Montaña, en Heredia.

Al Día lo contactó el viernes pasado, pero, por medio de su hija, señaló que no hablaría sobre el caso.
Las joyas

Trejos también custodió por varios meses las joyas decomisadas a Caro Quintero, uno de los botines más importantes que se han incautado al “narco” en nuestro país. Trejos comentó, el pasado viernes, que hubo pocos oferentes en el momento de intentar rematarlas, debido a su alto valor.

Incluso, el mismo narcotraficante hizo en una oportunidad, por medio de otras personas, una oferta para recuperarlas, pero el Gobierno consideró que era inapropiado.De las 32 joyas incautadas a Caro Quintero, 11 fueron compradas en México, el 20 de febrero del 2001, por un arquitecto de ese país que pagó por ellas $150.000 (¢66 millones en ese entonces).

Otras 12 joyas, valoradas en ¢26 millones, fueron adquiridas en San José por una familia tica, dueña de una empresa distribuidora de materiales de construcción.

Parte de las joyas compradas por esta familia están en París, Francia.

Fuente http://www.aldia.co.cr/ad_ee/2005/abril/04/sucesos0.html

Categorías: capos

2 comentarios - Rafael Caro Quintero

@cosmosleon13
que don Neto (ernesto fonseca) no era el jefe de rafael caro quinero y se hacia pasar por el segundo al mando???????