La guerra por los recursos naturales: el agua

En los últimos tiempos, las grandes corporaciones han pasado a controlar el agua en gran parte del planeta y se especula que en los próximos años, unas pocas empresas privadas poseerán el control monopólico de casi el 75% de este recurso vital para la vida en el planeta. Los gobiernos de todo el mundo -incluidos los de países desarrollados- están desviando su responsabilidad de tutela de los recursos naturales a favor de las empresas. Según ellos, para mejorar la provisión del servicio. El embotellamiento del agua es un negocio que supera en ganancias a la industria farmacéutica.

El Agua

En los finales del siglo pasado el mundo entró en una nueva fase de confrontación que denominamos la Nueva Guerra por los recursos naturales. Ya no sólo es el carácter político-militar, no se confronta a un enemigo en particular, sino que busca apropiarse de los recursos estratégicos y necesarios para el desarrollo y expansión del capitalismo. Guerras por el petróleo, guerras por el agua, guerras por tierras, guerras atmosféricas, esta es la verdadera cara de la globalización económica. Su orientación está en confrontar todo aquello que se opone o resiste a la privatización, a la usurpación de recursos naturales, que supera los límites de la sostenibilidad y la justicia, lo cual le da el distintivo de guerra privatizadora o expropiadora.

El problema no son los recursos naturales, no es la gente, sino la codicia de las corporaciones empresariales y las asociaciones entre éstas y los estados con el fin de usurpar los recursos de los pueblos y violar sus derechos fundamentales de vida.

Son los intereses geopolíticos y geoestratégicos, donde el territorio, el lugar, el sitio es preponderante para el dominio territorial. Ahora interesa más la alianza militar para controlar, privatizar o usurpar recursos naturales estratégicos que den más vida al capitalismo, bajo el dominio de las empresas transnacionales, el comercio internacional, el capital especulativo y otras formas de cooperación que se mueven alrededor de los intereses de la economía capitalista.

La teoría de los EE.UU. es priorizar las relaciones y control en zonas donde las riquezas naturales abundan y que les permita asegurar su funcionamiento como modelo capitalista y base de la industrialización. Son el principal protagonista de esta nueva guerra en la medida que requieren más del 30% de la energía consumida por la humanidad, incrementándose este consumo con la tendencia industrializadora del capitalismo que día tras día incrementa el consumo de energía.

La usurpación de los recursos de las naciones subdesarrolladas

Las grandes potencias quieren dominar a las naciones pobres de Latinoamérica que tienen gran concentración de riquezas naturales y estratégicas que ellas pretenden controlar. Donde el velo ideológico no es sino la defensa, mediante el imaginario antiterrorista y que les permitan controlar la energía y el combustible, Donde hay petróleo hay conflictos. No importa en qué medida la apariencia de una guerra de culturas aparezca vinculada a las invasiones a Afganistán e Irak (y a la amenaza de una acción similar en Irán), porque la realidad era y es que se trata de guerras por el crudo.

El agua sustento de la vida objeto prioritario para los EEUU

El agua brota como el mayor conflicto geopolítico del siglo XXI ya que se espera que en el año 2025, la demanda de este elemento tan necesario para la vida humana será un 56% superior al suministro actual y quienes posean agua podrían ser blanco de un saqueo forzado. Se calcula que para los 6.250 millones de habitantes a los que hemos llegado, se necesitaría ya un 20% más de agua de la que disponemos.

Además de esta población es el consumo de energía para desplazar a más de 1.800 millones de autos particulares; asimismo son mayores los hogares que cuentan con televisores, refrigeradores, aire acondicionado, calefacción, computadoras que van consumiendo mayores cantidad de petróleo, agua, gas y elementos de la biodiversidad que ponen a la humanidad en un complejo conflicto por controlar los recursos. Debemos agregar la industrialización acelerada de China y la India, que demandan cada día mayor consumo de energía y otros recursos como hierro, acero, aluminio, etc.

Debemos destacar la forma de operar en el escenario de la confrontación. No interesa el territorio, sino el recurso, que puede ser, mineral, hídrico y/o estratégico; humano o poblacional, para desestructurar al enemigo, por lo que el espacio-territorio no es una pieza importante en el ajedrez de la confrontación.

Esta nueva guerra requiere de alianzas, no porque el poderío militar de los EE.UU. esté en decadencia, sino porque en el control de la energía están implicados varios estados que son parte del dominio imperial. Europa y Asia que no cuentan con recursos estratégicos importantes; EE.UU. cuenta con ellos de manera limitada. El Medio Oriente posee en la zona del mar Caspio, una gran concentración de recursos naturales, al igual que América Latina. De ahí que en estas regiones que poseen los recursos, los conflictos están a la orden del día y los provocadores serán las alianzas de las grandes potencias. Estas alianzas son pieza fundamental en la medida que la sociedad industrial acelera su desarrollo y cada incremento tecnológico abre una válvula más al consumo.

El Agua es uno de los recursos que aparece como botín de la nueva guerra y presenta un cuadro desalentador. Los cálculos de las Naciones Unidas indican que en el 2025, la reserva potable y dulce del liquido apta para consumo humano será de 3% del total existente. Unos 2.500 millones de personas no tendrán en ese momento acceso al agua potable y a los servicios sanitarios. Y la mayor parte de ese 3% está en los glaciares y casquetes polares, de los que el volumen accesible es de 12 mil kilómetros cúbicos y la humanidad consume la mitad de ellos. Para los próximos años se pronostica un consumo de 100% y la escasez se asoma como nueva amenaza. Este recurso por su naturaleza recorre muchos tramos de territorios, lo que permite sea compartido por varias naciones. Al ejercer el control para garantizar el abastecimiento, se vislumbran conflictos por el agua que ya se observan en varios lugares del mundo.

El agua es un recurso importante para ejercer el dominio político, se está convirtiendo en una fuente de guerras en la medida en que es privatizada y se transforma en mercancía. Este líquido nutre a muchas empresas trasnacionales y éstas desvían el agua de los sistemas naturales de drenaje de los ríos. Alterar el flujo de un río también modifica la distribución del agua, especialmente si eso implica las transferencias de agua entre varias cuencas. Este producto es ahora un recurso que genera dinero, de ahí que una de las pretensiones que tenía el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) de los Estados Unidos y de las corporaciones transnacionales era provocar las privatizaciones de los recursos hídricos y acelerar la construcción de hidroeléctricas privadas.

El control del agua por los monopolios

En los últimos tiempos, las grandes corporaciones han pasado a controlar el agua en gran parte del planeta y se especula que en los próximos años, unas pocas empresas privadas poseerán el control monopólico de casi el 75% de este recurso vital para la vida en el planeta.

Los gobiernos de todo el mundo -incluido los de países desarrollados- están desviando su responsabilidad de tutela de los recursos naturales a favor de las empresas. Según ellos, para mejorar la provisión del servicio. Las grandes corporaciones no son muchas. Las francesas Vivendi y Suez (clasificadas en los puestos 51 y 99 respectivamente en el Global Fortune 500 de 2001). La alemana RWE (en el puesto 53), que adquirió dos importantes empresas de agua, Thames Water en el Reino Unido y American Water Works, en Estados Unidos de Norteamérica. La intervención privada dio pie, en algunos lugares a un aumento exagerado del costo del agua. En la Provincia de Tucumán - Argentina- la empresa Vivendi enfrentó la furia popular y en Sudáfrica la empresa concesionada con el suministro no tuvo problemas en cerrar la canilla de un 80% de los pobladores de Alexandra Township por falta de pago.

Como también hay proyectadas variadas obras de infraestructura a lo largo del istmo mesoamericano, incluyendo la explotación de las abundantes provisiones de agua fresca del Petén guatemalteco y del sur de México. El IIRSA, el más ambicioso de los tres, propone corredores industriales y enormes proyectos hidroeléctricos y de hidrovía por todo el continente suramericano. Bajo esta lógica, aparecen los planes intervensionistas como la militarización y privatizaciones en el sur de Argentina, el Iguazú, las represas en Centroamérica y la focalización de los ríos que faciliten la interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá pasando por el Darién. La compra de tierras con recursos naturales (agua, biodiversidad),

Como también sucede en la India cada río es motivo de importantes y grandes problemas sobre la propiedad del agua y su distribución. También existen grandes conflictos entre Estados Unidos y México por el agua del río Colorado. Las aguas de los ríos Tigris y Eufrates, que han sostenido a la agricultura durante miles de años en Turquía, Siria e Irak, han sido la causa de varios importantes choques entre esos tres países. Y ambos ríos nacen en Turquía, y son caudalosos en una de las zonas más áridas del planeta. La guerra entre israelíes y palestinos es en cierta medida una guerra por el agua. El motivo de contienda es el río Jordán, usado por Israel, Jordania, Siria, Líbano y Cisjordania. La agricultura a escala industrial de Israel requiere agua de ese río así como de las aguas subterráneas de Cisjordania.

La Banca fomenta la privatización de los recursos naturales

El Banco Mundial juega un papel clave, fomentando las privatizaciones y prestando dinero para las reformas en el sistema de agua, invirtiendo y finalmente actuando como juez en caso de conflicto entre los inversionistas y los Estados.

Mientras poblaciones enteras no tienen acceso a la salubridad, grandes corporaciones venden agua pura embotellada para subsanar el mal. Entre 1970, 2000 y 2009, la venta del agua creció incalculablemente. Por ejemplo, en 1970 se vendieron en el mundo mil millones de litros. En 2000, 84 mil millones. En el 2009 se vendieron quinientos noventa y ocho mil millones de litros de agua

Otro punto importante para el proyecto de dominio de los EEUU es la Amazonía y ya a los niños de las escuelas en el texto de geografía de 6to. Grado se menciona que está localizada en América del Sur, una de las regiones más pobres del mundo, es parte de ocho países diferentes y extraños, irresponsables, crueles y autoritarios, pueblos de trafico de drogas y además, son pueblos incultos e ignorantes, pudiendo causar la muerte de todo el mundo dentro de pocos años...les enseñan que estas son áreas internacionales..., en otras palabras, ellos están preparando a la opinión publica norteamericana, para dentro de algunos años poder apoderarse de este territorio brasileño y de los países limítrofes.

La Amazonía es ambicionada por las trasnacionales

La Amazonía en uno de los ecosistemas más ricos y diversos del mundo cuenta con aproximadamente 7 millones 160 mil kilómetros cuadrados de zona boscosa húmeda, constituye la mayor reserva natural del planeta y sin embargo, peligra. La cuenca amazónica es depositaria de la mayor extensión de bosques tropicales del planeta (56%) y de una gran variedad biológica de ecosistemas, especies y recursos genéticos. Hay cerca de un millón y medio de especies conocidas y se estima que pueden ser más de diez millones. Un leve inventario nos indica la presencia de 50.000 variedades de mamíferos; 20.000 de reptiles, anfibios y aves; 21.000 de peces; 140.000 de vertebrados; 90.000 de invertebrados y artrópodos; 90.000 de plantas inferiores; 270.000 de plantas superiores y 55.000 de microorganismos. Por el Amazonas y sus más de 7.000 tributarios corren 6.000 billones de metros cúbicos de agua por segundo. Además es la zona que más oxígeno provee (40% del oxígeno del mundo) y mayor cantidad de carbono capta. Por eso se conoce como el pulmón de la humanidad.

Por esos motivos y es estar ubicado en límites con Perú y Brasil, se ha reforzado el cinturón blindado militar en la región, la cual almacena la siguiente infraestructura Radar y base terrestre en Marandúa, Vichada.
Brigada 24 del Ejército en el Putumayo " Brigada Oriental del Ejército en Pto. Carreño y el Dpto. de Vichada " Radar y base terrestre en San José del Guaviare y Escuela de entrenamiento de Barrancón " Brigada del Ejército en Caquetá.
Base Militar Tres Esquinas, Putumayo.
Brigada de patrullaje fluvial en Puerto Leguízamo, Putumayo.
Radar con base terrestre en Leticia, Amazonas (13).


Todo ello es parte del El plan Colombia cuyo costo fue al inicio, de 7.500 millones de dólares, de los cuales: Estados Unidos abonó 1.500 millones, la Unión Europea 1.500 millones y los 4.500 millones restantes es un préstamo a la banca mundial que tiene que hacer el Estado colombiano, la suma de los 7.500 millones de dólares fue aplicada a la guerra interna.

La pugna es entre quienes creen que el agua debe ser considerada un comodín o bien comerciable (como lo es el trigo, el café o el maíz) y quienes expresan que es un bien social relacionado con el derecho a la vida.

El problema es que si bien el agua es un recurso que se da por sentado en muchos lugares, es muy escaso para los 1.100 millones de personas que carecen de acceso al agua potable, a las que habría que sumar otros 2.400 millones de personas que no tienen acceso a un saneamiento adecuado. Más de 2.200 millones de habitantes de los países subdesarrollados, la mayoría niños, mueren todos los años de enfermedades asociadas con la falta de agua potable, saneamiento adecuado e higiene. Además, casi la mitad de los habitantes de los países en desarrollo sufren enfermedades provocadas, directa o indirectamente, por el consumo de agua o alimentos contaminados, o por los organismos causantes de enfermedades que se desarrollan en el agua. Con suministros suficientes de agua potable y saneamiento adecuado, la incidencia de algunas enfermedades y la muerte podrían reducirse hasta un 75 por ciento. En algunas zonas, la extracción del agua ha tenido consecuencias devastadoras en el ambiente. La capa freática de muchas regiones del mundo se reduce constantemente y algunos ríos, como el Colorado en los Estados Unidos y el Amarillo en China, se secan con frecuencia antes de llegar al mar.

En China, las capas freáticas acuíferas del norte han descendido treinta y siete metros en treinta años y, desde 1990 desciende un metro y medio cada año. El mar interior de Aral, en Asia Central, ya ha perdido la mitad de su extensión. El lago Chad era hace tiempo el sexto lago más grande del mundo, en la actualidad ha perdido casi el 90% de su superficie y esta agonizando. Este recurso es un bien tan necesario que podría pasar a ser objeto de peleas políticas, si se lo observa sólo como un negocio: represas, canales de irrigación, tecnologías de purificación y de desalinización, sistemas de alcantarillado y tratamientos de aguas residuales. No debe olvidarse el embotellamiento del agua, puesto que es un negocio que supera en ganancias a la industria farmacéutica.

El origen de esta comercialización del agua habría que buscarla en noviembre de 2001, cuando los recursos naturales al igual que la salud y la educación, empezaron a ser objeto de negociaciones en la OMC (Organización Mundial de Comercio). La meta final es la liberalización de los servicios públicos para el 2005. Esto que suena árido y aburrido, puede simplificarse: lo que hasta ahora era regulado por los estados, pasará a ser mercado de libre comercio.

Dentro de este contexto, existen dos escenarios probables:

Los acuíferos más grandes que se conocen son: Acuífero de Areniscas de Nubia con un volumen de 75 mil millones de metros cúbicos.
Acuífero del Norte del Sahara con un volumen de 60 mil millones de metros cúbicos.
Sistema acuífero Guaraní con un volumen de 37 mil millones de metros cúbicos.
Gran Cuenca Artesiana con un volumen de 20 mil millones de metros cúbicos.
Acuífero Altas Planicies con un volumen de 15 mil millones de metros cúbicos.
Acuífero del Norte de China con un volumen de 5 mil millones de metros cúbicos.


El Acuífero Guaraní

El acuífero posee 132 millones de años. Sus orígenes se remontan a cuando África y América aún se encontraban unidas. Su extensión tiene las conocidas dimensiones del continente americano: 1.190.000 kilómetros cuadrados, una superficie más grande que la de España, Francia y Portugal juntas.

guerra

Es conocido como el Gigante del MERCOSUR porque este inmenso reservorio de agua pura se extiende desde el pantanal en el norte de Brasil, ocupa parte de Paraguay y Uruguay y finaliza en la pampa Argentina. Incluso se sospecha que, a enormes profundidades, el acuífero se encuentra conectado con los lagos de la Patagonia. El volumen total del agua almacenada es inmenso. El volumen explotable en la actualidad es de 40 a 80 kilómetros cúbicos, una cifra equivalente a cuatro veces la demanda total anual de la Argentina.

La investigación sobre el Sistema Acuífero Guaraní (SAG) estuvo, hasta 1997, a cargo de la Universidad de Santa Fe y la de Buenos Aires, de la Universidad de Uruguay y de varias Universidades Públicas Brasileras. Pero a partir de esa fecha pasó a ser parte de un proyecto financiado por el Banco Mundial y todo se tiño de sospechas.

En la Argentina, a través de un estudio realizado por la periodista Elsa Bruzzone se llegó a una preocupante conclusión: La presencia del Comandante del Ejército Sur de EEUU, en la Triple Frontera -Brasil, Paraguay, Argentina- la declaración del Departamento de Estado y los rumores de que allí habría terroristas, tienen un objetivo: el control del Sistema Acuífero Guaraní (SAG), un verdadero océano de agua potable subterráneo que tiene allí su principal punto de recarga. Brasil, también puso el grito en el cielo, al declarar a través de Aurelio García que: EEUU puso al Banco Mundial y a la Organización de Estados Americanos al frente de un proyecto que busca detectar la magnitud del recurso, asegurarse su uso de manera sustentable, evitar la contaminación y mantener un control permanente hasta cuando lo considere conveniente.

Quienes defienden la iniciativa de la Organización de Estados Americanos aseguran que por falta de dinero en las Universidades, se busco el apoyo de aportes provenientes del GEF, un fondo donde todos los países del mundo ponen dinero para desarrollar estudios y proyectos ambientales. Se presentó un buen proyecto y este fue aprobado, lo que significa que de alguna manera se están recuperando el dinero invertido en aquel fondo. El Banco Mundial maneja el aporte. Es como el operador de cuenta de un banco.

El alcance del problema del agua no sólo apunta al bolsillo de cualquier consumidor, sino que es una estocada al estómago del fundamentalismo de mercado imperante en la aldea global, por lo cual todo tiene precio y con mayor razón lo que es escaso. La revista Fortune expresó: El agua promete ser en el siglo XXI lo que fue el petróleo para el siglo XX, el bien precioso que determina la riqueza de las naciones. Sin embargo, 160 gobiernos reunidos en La Haya -Holanda- en el 2000 acordaron definir el agua como una necesidad humana y no como un derecho del hombre. Este derecho no se compra ni se vende.

Si la globalización es empujada para apoderarse de estos recursos, aumentarán las guerras y la globalización se hará más lenta hasta detenerse a causa de las catástrofes ecológicas y de los conflictos por los recursos naturales

Entonces, a todo lo anteriormente expuesto se impone una fuerte diyuntiva en tiempos en que el cambio climático afecta la supervivencia humana, ¿será apropiado proteger el ecosistema y permitir el desarrollo en una zona, donde la naturaleza y hombres vivan en perfecta armonía? Las compañías madereras, mineros y explotadores de bauxita, aluminio, metales preciosos, oro, cobre van en busca de sus metas ignorando la necesidad de mantener el equilibrio ecológico y minimizan la cuantía de los perjuicios que ocasionas sus practicas.

Paradójicamente, el hombre, en busca de desarrollo y fuentes energéticas alternativas desplazan a su similar llevándose su patrimonio e identidad (sin olvidar el impacto en la vida animal) y provocan la emigración de pueblos y aldeas completas. Sumemos la expansión de los buscadores de oro quienes prueban fortuna robando en zonas antes respetadas.

Por eso los pueblos indígenas se han opuesto al deterioro de la Amazonía exigiendo el respecto a su hogar y al planeta. Para ellos, la relación con la madre tierra es la base de su existencia y la forma adecuada de mantener modos de vida construidos en perfecta simbiosis con las leyes de la naturaleza. Si la reciente Cumbre de Cambio Climático de Copenhague fue un gran fracaso, corresponde a los pueblos tomar sus propias decisiones por el bien propio y de nuestro planeta.