La cárcel más segura de Sudamérica.

La Unidad 29 fue diseñada para alojar a los presos más
peligrosos. La controlan 400 guardias, cámaras y alarmas:


La Unidad 29 de Melchor Romero está ubicada a 15 kilómetros de La Plata y es la primera
cárcel de Alta Seguridad de Sudamérica. Fue inaugurada en junio de 1998 y según sus impulsores “será imposible que alguien pueda escapar
de este penal”.

Con capacidad para 240 internos, allí están recluidos los presos más peligrosos del país y aquéllos catalogados como de alto riesgo para el sistema carcelario y sus propios compañeros, por tratarse de expertos en fugas o motines violentos. Por esas celdas individuales desfilaron los cabecillas de la superbanda del Gordo Valor y los llamados
“12 Apóstoles”, protagonistas de la revuelta carcelaria más sangrienta de la historia penitenciaria argentina.

La U.29 está emplazada en un predio de 141.512 metros sobre la calle 520 entre 175 y 183.
Con un óptimo control perimetral, la edificación fue diseñada en forma de semicírculo con control central y modernos sistemas de monitoreo por circuito cerrado.

Además de las 75 cámaras de televisión que graban todo lo que ocurre en los sectores clave del penal, la seguridad está a cargo de 400 guardias que cubren cuatro turnos, 516 motores que accionan el abrir y cerrar de las puertas, 212 teléfonos internos
y un sistema de alarmas capaz de discriminar si se produjo fuego o una falla mecánica.
Para ingresar al penal hay que cruzar un túnelconstruido cuatro metros bajo tierra, al final del cual se encuentra el núcleo de esta cárcel con forma de abanico de cemento. En el centro se ubican los guardias armados encargados del control remoto de las cámaras.

Sobre el muro de más de 8 metros que separa la prisión del sector administrativo,
se apostan los demás efectivos.
Las celdas se distribuyen en doce pabellones y están provistas de una ducha, una cama, una mesa y una silla. Además tienen dos ventanas y dos puertas superpuestas: una de reja y otra de chapa, que se accionan desde la torre de control del penal.

Las celdas miden 2,15 metros por 2,15, y tienen una altura de 3,60 metros. La cama tiene una base de hormigón sin hierro, para evitar que los internos fabriquen cuchillos.
La mesa- también de hormigón- está amurada al piso y a la pared, que tiene un espesor de aproximadamente 25 centímetros.
Cada recluso es visto de frente por el vigilador, pero los muros laterales le impiden observar a sus compañeros. De esta forma, el contacto entre los internos es prácticamente nulo. Cada uno de ellos pasa 20 horas diarias dentro de su celda y sólo sale al recreo dos veces por día, durante dos horas.

Allí no pueden encontrarse más de cuatro reos. Las puertas de los patios de recreos se accionan mediante un sistema electrónico, destinado a aislar posibles conflictos internos.
De la misma manera, el contacto entre los reclusos y los guardias prácticamente no existe. Con una relación de tres vigilantes cada dos presos, unos y otros están separados por una reja. Los efectivos están dentro de los pabellones pero caminan por el interior de una especie de corralito que los protege de procesados y condenados por delitos tales
como homicidios, violaciones y motines.

Pese a todas las medidas de seguridad, hace unos cuantos meses se realizó una importante requisa dentro de los pabellones de la Unidad. Sorpresivamente en el interior de algunas celdas se descubrieron facas, esas especies de cuchillos que los presos fabrican con metales afilados.
Entonces nadie supo responder cómo ingresaron esos materiales al penal de máxima seguridad
de Sudamérica. El mismo que, según los expertos, está diseñado de manera tal que hasta el
más entendido en fugas no pueda ser capaz de burlar la vigilancia.

Vivir entre los muros:

Todo aquel que recorre por primera vez la U29 resulta sorprendido por tres aspectos: el despliegue de medidas de seguridad y la limpieza de los pabellones.
Este tipo de sistema penitenciario fue calificado por Michel Foucault como “panóptico”,
ya que permite controlar toda la cárcel visualmente desde un centro de control, mientras
que el reo no puede ver lo que sucede a su alrededor y permanece aislado a lo largo de 20
horas diarias.
El contacto humano es mínimo y están prohibidos los diarios y la televisión. Los familiares pueden visitarlos una vez por semana y hablar con ellos a través de un sistema telefónico, separados por un vidrio blindado que impide tocarse.
A raíz de estas medidas, la Justicia Penal platense comenzó a investigar el posible “agravamiento de las condiciones de detención” de los internos.
La investigación, a cargo del juez Ernesto Domenech, indagaba sobre las normas que contemplan la violación de garantías constitucionales.
El punto en cuestión es, curiosamente, el mismo que sobresale en su condición de cárcel de alta seguridad:
el aislamiento.
El expediente se inició a poco de inaugurada la cárcel, a raíz de una amparo presentado por el detenido Walter Mujica, al que se le sumaron los de varios internos.

melchor

La Unidad 29 fue inaugurada el 1° de Junio de 1998, en el marco de una reestructuración de Unidades Penitenciarias encaradas por el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, y junto a las Unidades 10 y 34 forman parte del complejo Melchor Romero.
Se encuentra ubicada en la Calle 520 entre 179 y 183 de la localidad de Melchor Romero, distante a aproximadamente 15 kilómetros de la ciudad de La Plata. Como medio de transporte se encuentra el ómnibus de la línea Oeste (cartel: 61, 15 y 81) que llegan hasta la entrada principal de la Unidad.
Este establecimiento consiste en una moderna construcción de una sola planta, que cuenta con 12 pabellones distribuidos en forma radial a modo de “herradura”, con un módulo de control central. Cada pabellón cuenta con celdas unicelular permanente. A su vez los pabellones cuentan con su correspondiente patio de recreo en forma triangular.
La Unidad 29, de Alta Seguridad, es una dependencia especial creada con el objetivo de contener a los detenidos con graves problemas de conducta o con un raid delicuencial que lo torne altamente peligroso. Es de modalidad Estricto Severa, pero no obstante desde aproximadamente el mes de Noviembre del 2004, funciona como Unidad de Tránsito.
La implementación del sistema educativo obligatorio, se realiza a través del Centro de Educación para Adultos N° 750, dependiente de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, donde funciona en el penal del establecimiento. La modalidad empleada es del sistema del Plan de Terminalidad de Primaria y Alfabetización, con apoyo docente en forma individualizado. Todos los internos tienen la posibilidad de acceder a material de lectura, a través de una biblioteca que se encuentra en el sector del Penal.
Los detenidos reciben atención espiritual personalizada y periódica, conforme a sus convicciones personales, a través del Capellán de la Unidad, laicos y pastores evangélicos.
La dependencia cuenta con tres tipos de Visita: de Contacto, a través de un Vidrio, y Encuentro Familiar. De Lunes de Jueves funciona la Visita de Contacto en tres turnos, y los días jueves tiene el pabellón Nro. 1 Anexo Femenino. Jueves, Viernes, Sábados y Domingos Los detenidos tienen Visita en el locutorio ( a través del vidrio). Y la Visita de Encuentro Familiar se efectúan en otros establecimientos carcelarios.
Como se mencionó, la Unidad 29 cuenta con dos tipos de población, internos de alta peligrosidad y de tránsito, por lo que los únicos que realizan actividades recreativas y deportivas con los considerados de población estable. El espacio para practicar las actividades son los patios de recreo. Allí se practica fútbol reducido y pelota paleta. También se desarrollan rutinas de gimnasia, resistencia aeróbica, y juegos de mesa como ajedrez, damas y dominó.

fuente:
http://www.spb.gba.gov.ar/index.php?option=com_content&task=section&id=5&Itemid=35